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El cuidado del medio ambiente, a través de la mirada de seis artistas argentinos

La muestra “Dinámicas para la existencia”, que se hospeda en el CCK,


reúne obras que indagan en el complejo vínculo entre el ser humano y la
naturaleza a partir de escenarios, en su mayoría, distópicos

28 de febrero de 2020

"Devonian Geometry", de Ma teo Amaral


La exposición Dinámicas para la existencia, que inauguró en el Centro Cultural

Kirchner (CCK), reúne obras de seis artistas argentinos que indagan en el complejo

vínculo entre el ser humano y el ambiente, a través de producciones de gran

magnetismo visual que construyen escenarios, en su mayoría, distópicos.

Mateo Amaral, Juan Pablo Ferlat, Mariano Giraud, Gabriela Golder, Magdalena

Molinari y Gabriel Rud despliegan sus creaciones a partir de diversos recursos

artísticos, tecnológicos y científicos que les permiten evocar imaginarios propios, al

construir, reformular y registrar paisajes disímiles a los que estamos habituados,

algunos concebidos como futuros posibles.

Máquina Golem se titula la extensa serie de obras de Juan Pablo Ferlat (1979),

concebida como un work in progress que, a partir de una impresora 3D -y un brazo

robótico modificado-, realiza esculturas con cera virgen de abejas y petróleo crudo,
un proceso creativo de resultados irrepetibles, donde el petróleo simboliza la matriz

del capitalismo, mientras que la cera -resultado de la interacción entre miles de

abejas- es el máximo ejemplo de inteligencia colectiva en la naturaleza.

“En la actualidad, el 75 por ciento de los alimentos que provienen del reino vegetal

son polinizados por las abejas. El uso masivo de agrotóxicos y de redes

inalámbricas aumenta la mortandad de las abejas año tras año. En este escenario la

búsqueda de Inteligencia Artificial, de un Golem, es un acto de fe ciega en la

tecnología, la esperanza supersticiosa de una civilización en vías de extinción”,

advierte el artista.

Pieza de "Máquina Golem" una extensa serie de obras de Juan

Pablo Ferlat

El proyecto, “una meditación sobre la urgente necesidad de aprender modos

sostenibles de cohabitar la Tierra”, en palabras del artista, registra además procesos

invisibles que esconde esta maquinaria, como por ejemplo los cambios de

temperatura del material, los movimientos de los motores o la cantidad de tiempo

empleado, que transforma en atractivos gráficos de visualización.


¿Cómo era el imaginario del planeta tierra hace 400 millones de años?, se

pregunta Mateo Amaral (1979), quien presenta la envolvente

videoinstalación Devonian Geometry, que sumerge al visitante en coloridos

paisajes de un período prehistórico conocido como Devónico, en el cual las plantas

comenzaron a colonizar la tierra, transformando la atmósfera de manera tal que

fuera posible la vida animal que surgió después.

“Imaginé un mundo dominado por la conciencia vegetal, en un período en el que

comenzaron a formarse los primeros bosques. Al pensar en la actualidad, donde

nuestra actividad deja huellas geológicas ecológicas y atmosféricas, me resulta

importante pensar en otros períodos en los que una especie generó cambios tan

profundos en el planeta”, detalla el artista sobre su trabajo en el que buscó imaginar

“la tierra sin humanos”.


"Anfibio", de Mariano Giraud
La realidad virtual es protagonista en la obra de Mariano Giraud (1977)

titulada Anfibio, una serie de huevos de ñandú y avestruz intervenidos con dibujos

de símbolos de fertilidad, que se exhiben sobre pedestales, como una suerte de

ritual ancestral, y que se complementa una vez que el espectador se coloque los

cascos de VR.

En esta experiencia individual, el visitante asiste a una suerte de rito ancestral

donde seres de fantasía ofrendan huevos, invocando a la lluvia y la fertilidad,

imágenes que el artista “esculpe” en realidad virtual, con los dos controles en sus

manos, una labor que encuentra muy similar al modelado en arcilla pero que le

permite “llegar a una forma mucho más precisa”.

“Aunque trabaje con la última tecnología, mis obras tienen que ver con cuestiones

primitivas, atávicas. Lo que ves en la experiencia virtual es como un ritual de

renacimiento, algo que percibo como una constante en la cultura humana”, explica

Giraud.

La artista Magdalena Molinari (1983) presenta una hipnótica instalación video-

lumínica, Dispositivo abstractivo: ciclo solar que relaciona datos cromáticos del

espacio con circuitos electrónicos, que invitan a una sinfonía visual -una serie de
variaciones de luz- que representan los cambios del espectro de color del cielo

diurno.

"Dispositivo abstractivo: ciclo solar", de Magdalena Molinari

En un tiempo condensado de tres minutos, Molinari transforma los aparentes

movimientos del sol alrededor de la tierra y los gradientes de luz coloreada que se

despliegan en el cielo en materiales capaces de autonomizarse y analizarse como

datos cromáticos organizados.

“La génesis de mi obra es una obsesión que tengo por la luz y sus propiedades

físicas, en particular la luz natural. Hace dos años que trabajo sobre el cielo.

Comencé trabajando con traducción de video a luz, filmaba entornos reales y luego

decidí construir mi propio simulador, en donde se genera un cielo ideal”, detalla.

En la videoinstalación Tierra quemada, Gabriela Golder (1971) retrata el incendio

del Cerro Mariposa en Valparaíso, Chile, en una secuencia de imágenes blanco y


negro donde contrasta el canto de algunas aves, como símbolo de vitalidad, con la

estética brumosa, imperceptible, que de repente se evidencia el humo del incendio

y, por ende, la destrucción de la tierra.

En Colonias, el artista Gabriel Rud (1979) reúne imágenes modeladas en tres

dimensiones de manera virtual, que remiten a especies marinas, árboles

ramificados, cuevas de cera, caracoles, cráneos, órganos, cráteres, rocas y fósiles.

“Estas obras hacen eje tanto en la tecnología como el medio ambiente, y

principalmente en el vínculo de los seres humanos con ella. Además, dan cuenta de

la versatilidad que la investigación artística ha logrado en este terreno, e invita a

reflexionar acerca del comportamiento del ser humano en relación a su entorno”,

explica Guido Ignatti, artista e integrante del Area Artes Visuales del Centro Cultural

Kirchner.

*La muestra “Dinámicas para la existencia” se podrá visitar hasta el 26 de abril, de

miércoles a domingos de 13 a 20, en las salas 203, 204 y 205 del centro cultural,

ubicado en Sarmiento 151, con entrada gratuita.

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