Violencia instrumental
La violencia instrumental proviene del deseo de objetos o de estatus poseído por otra
persona, la víctima, como joyas, dinero, sexo o territorios. Este tipo de violencia se
produciría cuando el agresor, al tratar de conseguir su objetivo, se viera frustrado por
algo o alguien. A menudo, no existe intención de dañar a nadie, aunque si algo/alguien
se interfiere en su objetivo, puede sentirse forzado a ello. En ese caso, la agresión se
dirige a quien frustra al agresor. La violencia instrumental tiende a ser más fría, menos
emocional y más calculada y planificada que la expresiva. Con respecto a las
implicaciones policiales de este tipo de violencia, la amenaza de una sanción se puede
considerar suficiente para disuadir a los delincuentes (Fesbach, 1964; Block y Block,
1993; Miethe y Drass, 1999; Block y Ovcharchyn, 2001; Santtila Canter, Elfgren y
Häkkänen, 2001; Glenn y Raine, 2009; Trojan y Krull, 2012).
La violencia instrumental suele formar parte de una temática criminal más amplia del
autor, pues utiliza a la víctima como un medio para obtener un objetivo ulterior y tiende a
tratarla como un objeto a partir del cual obtiene un beneficio personal. Es fría
emocionalmente, más planificada y calculada.
Empujar a un chico en el patio de la escuela para obtener su comida
Agredir a alguien en un atraco para conseguir dinero
Mentir sobre una persona para perjudicarle en el trabajo
Asesinar a alguien por ideas políticas
Surge del deseo de poseer algo de la víctima, sean propiedades, dinero, sexo…
(Anderson y Bushman, 2002; Crabbé, Decomene y Vertommen, 2008; Glenn y Raine,
2009; Salfati, 2000; Salfati y Bateman, 2005; Salfati y Canter, 1999; Salfati y Park, 2007;
Santtila et al., 2003; Trojan y Salfati, 2010; Weinshenker y Siegel, 2002).
Los agresores instrumentales expresan comportamientos centrados en conductas
cognitivas, por ejemplo, la toma de conciencia forense para evitar el descubrimiento del
delito, y comportamientos que incluyen el beneficio o la ganancia de algo maximizando
el provecho propio y minimizando el riesgo de detención. También, suelen tener un
historial de desempleo y antecedentes penales, especialmente en casos de robo o
delitos sexuales (Salfati y Canter, 1999; Salfati, 2000; Cao, Hou, Huang, 2007; Salfati y
Park, 2007; Horning et al., 2010).
la agresión instrumental parece estar relacionada con una falta de empatía y
compasión por las víctimas de la agresión, así como con una falta de sentimiento de
culpa por haberle hecho daño a otros. Esto quiere decir que quienes usan
frecuentemente la agresión instrumental probablemente no han tenido la oportunidad
para desarrollar empatía o sentimientos de compasión o culpa al ver a personas que
sufren. Es más, es probable que disfruten al ver a otros sufrir, especialmente cuando
ellos mismos han causado ese sufrimiento. Algunas teorías sobre el desarrollo de la
empatía y la culpa indican que los adultos contribuyen a este desarrollo al
señalarles a los niños el sufrimiento de otros cada vez que, intencionalmente o no,
ellos han causado este sufrimiento29. Sentirse mal por generar sufrimiento en otros se
va internalizando hasta que el sentimiento de culpa aparece sin la necesidad de
que un adulto le muestre al niño el mal que ha causado. Aunque un sentimiento de
culpa exagerado es patológico y debe ser tratado, un poco de culpa anticipada parece
ser necesaria para que alguien deje de hacer algo que haría sufrir a otros. Quienes
usan frecuentemente la agresión instrumental parecen carecer de este sentimiento, por
lo menos hacia ciertas personas o en ciertas situaciones. Por esta razón, es posible
considerar que la agresión instrumental podría estar relacionada con una falta de guía
o con abandono en los primeros años, o con una permisividad exagerada.
un ambiente en el cual sea común el uso de la violencia como un instrumento
para conseguir objetivos contribuye al uso de la agresión instrumental.
Como lo ha demostrado Bandura, si los niños tienen oportunidades para
observar a otros usando la agresión, es muy probable que imiten esos
comportamientos. Si además, al imitar esos comportamientos obtienen lo que
buscan y son premiados socialmente, es muy probable que reproduzcan
frecuentemente esa agresión. Es decir, un contexto social en el cual la agresión
es frecuente y es considerada legítima, efectiva para obtener lo que se quiere y
valorada socialmente, es un contexto ideal para que los niños desarrollen la
agresión instrumental. Esta depende en gran parte de los incentivos presentes
en el contexto social.
Este estudio indica que mientras la agresión reactiva parece predecir violencia
en las relaciones íntimas, la agresión instrumental parece predecir una
violencia más relacionada con actividades de grupo como las pandillas.
Bibliografìa
Enrique Chaux(2003). Agresión reactiva, agresión instrumental y el ciclo de la violencia. Revista
de Estudios Sociales, , no. 15, 47-58. file:///C:/Users/jjuia/Downloads/dcfichero_articulo.pdf
Soria Verde, M. A. (2013-2014) Violencia expresiva e instrumental: La escena del crimen en
homicidios cometidos en el seno de la pareja. [Trabajo final del Grado de Criminología,
Universidat de Barcelona]. http://diposit.ub.edu/dspace/bitstream/2445/58007/1/TFG
%20COMPANY.pdf