SAN SALVADOR
DE CANTAMUDA
Con espadaña de dos
pisos, pórtico lateral y
torre adosada circular,
esta colegiata es una de
las obras más singulares
del románico palentino.
PACO SATUÉ
RUTA DEL
ROMÁNICO
PALENCIA, UN TESORO POR DESCUBRIR
ANTÓN POMBO,
POMBO , PERIODISTA ESPECIALIZADO EN EL CAMINO DE SANTIAGO E HISTORIADOR
SUSANA GUZMAN / CORDON PRESS
Claustro de la abadía
de Santa María la
Real (siglo xi), en
Aguilar de Campoo.
L
a notable densidad de edificios románicos de calidad ha convertido el norte de
Palencia en un museo a cielo abierto de arquitectura, arte e historia. Este paisaje
intensamente humanizado desde el Medievo establece un feliz maridaje con el
Parque Natural Montaña Palentina y el singular entorno del Geoparque de las Loras.
Con su libro El Arte Románico en Pa- 2006. Esta antigua abadía premos- dó más de un siglo en restaurar el
lencia, de 1961, Miguel Ángel Gar- tratense debe su revitalización a conjunto y por el camino volaron
cía Guinea sentó las bases para la la Asociación de Amigos del Mo- varios de sus capiteles en un des-
posterior promoción del rico patri- nasterio, que con José María Pérez piadado expolio; los que tuvieron
monio palentino. El autor describía «Peridis» a la cabeza convirtió en más fortuna recalaron en el Museo
un territorio en el que «miserables lema la frase de Unamuno «hasta Arqueológico Nacional, en Madrid.
pueblecillos, aldeas casi olvidadas en una ruina puede ser una esperanza», Las copias que se exhiben en la ex-
el mapa, escondidas en parajes deli- para la creación del Centro de Es- posición de la sacristía seducen por
ciosos, agrestes y bucólicos, ofrecían, tudios del Románico y de la Funda- su calidad y temática, entre la épica
como joyas doradas entre el verde de ción Santa María la Real. literaria y la cotidianeidad de los
sus campos, la ensoñadora belleza de El cenobio fue salvado in extre- canteros y escultores, como el ca-
sus iglesias románicas». mis pues, aunque en 1866 había pitel del caballero victorioso o el de
sido declarado Monumento Na- los porteadores de argamasa. Todo
Aquel panorama se ha tornado cional precisamente para evitar su cabe en la iconografía románica.
en una ruta perfectamente orga- venta y demolición, en 1900 pasó Y aunque Santa María la Real no
nizada con origen en Aguilar de por aquí Miguel de Asúa y ya lo vio sea un edificio plenamente romá-
Campoo, y más concretamente hecho añicos: el canto de los frailes nico, sino de transición al gótico, y
en el monasterio de Santa María la había sido sustituido por «chirridos además muy recompuesto, aquí se
Real (siglos xii y xiii) y su Centro de murciélagos, siseos de lechuzas y el localiza el epicentro que generó la
Expositivo ROM, inaugurado en continuo piar de los vencejos». Se tar- Ruta del Románico Palentino.
MÁS QUE ORNAMENTOS
Los capiteles de Santa María
la Real, sede del Centro del
Románico, sorprenden por su
detallismo y variedad temática,
desde escenas bíblicas como
esta de los Santos Inocentes,
hasta tareas cotidianas.
J M BARRES / AGE FOTOSTOCK
ALBERTO MORENO ROMERO / SHUTTERSTOCK
AGUILAR DE CAMPOO
La iglesia de Santa Cecilia,
uno de los mejores ejemplos
del románico palentino,
se alza al pie del Cerro
del Castillo y las ruinas
de la fortaleza medieval.
LA PROVINCIA DE PALENCIA REÚNE
EL MAYOR CONJUNTO DE TEMPLOS
ROMÁNICOS DE EUROPA.
Aguilar de Campoo cuenta con liza el curioso eremitorio rupestre la Ciudad Encantada palentina, y
dos aperitivos para abrir boca an- de los santos Justo y Pastor, exca- no tanto por ser un émulo menor
tes de emprender la ruta del ro- vado en la roca calcárea y datado del conquense, sino por la cróni-
mánico. La iglesia de Santa Ceci- de entre los siglos ix y xii. ca marginación que padece esta
lia, emplazada al pie del cerro del provincia. Como el patrimonio
Castillo, con una torre cuadrada Para comprender este hipogeo, artístico, los recursos naturales
de tres plantas que evoca las sego- con templo y necrópolis en co- de Palencia son también de primer
vianas, desde luego más osadas en munión con la madre tierra, hay orden, tanto es así que Las Tuerces
altura; y los vestigios de la iglesia que remontarse a la fase embrio- ha sido integrado en el Geoparque
de San Andrés, originalmente si- naria del monacato altomedieval. de Las Loras, un espacio comparti-
tuada al pie del cerro del Castillo Un símil hispánico de los eremi- do con Burgos e integrado en la red
y trasladada después al centro de torios aislados de Siria o de la Te- de geoparques de la Unesco.
la ciudad. En esta última, además baida del Alto Egipto se desarrolló
de la cabecera, persis- El paisaje de Las
te la portada exenta, Tuerces puede re-
cuya arquivolta pre- correrse a través de
senta una línea den- EN EL DESFILADERO DE LA una senda bautiza-
tada o en zigzag, un HORADADA, BAJO PAREDES EN da como Escalera
motivo recurrente en LAS QUE ANIDAN BUITRES, SE del Tiempo. Si bien
el románico que sue- ABRE PASO EL JOVEN PISUERGA. no es la de Jacob, ni el
le asociarse con una Stairway to Heaven de
simbología acuática Led Zeppelin, plan-
y que a inicios del siglo xx fue em- con intensidad en el Bierzo, el nor- tea una sugerente invitación para
pleado en la arquitectura art déco. te de Palencia y Burgos, el sur de penetrar en el cerro, un mundo
Cantabria o La Rioja, bajo una se- mágico compuesto de callejones,
Emblema aguilarense por anto- rie de premisas: huida del mundo, grutas, torcas, setas y otras forma-
nomasia es la galleta, ya que aquí austeridad y ascesis milenarista. ciones caprichosas que sin duda
llegaron a funcionar hasta cinco Hallamos más roca, pero ahora harán volar la imaginación para
fábricas en los años 60, y a produ- trabajada por el poder erosivo del descubrir mesas pétreas, rocas zoo-
cirse cerca del 90% de las consu- agua y el viento, en el vecino des- morfas, rostros, ruinas aparentes…
midas en España. Lo ratifica Ra- filadero de La Horadada, a través Aguas abajo del Pisuerga se eri-
món Carnicer (Gracia y desgracias del que se abre paso un joven e im- gía el monasterio de Santa María
de Castilla la Vieja, 1973), indicando petuoso Pisuerga, recién llegado a de Mave, reformado en el siglo xvii
que daban «quehacer a unas ocho- la meseta desde la cordillera. Las y abandonado tras la desamorti-
cientas personas, en su mayor parte oquedades próximas a las crestas zación de 1835. Hoy solo resta la
chicas». Hoy permanecen activos están ocupadas por una colonia de iglesia, un templo de tres naves y
dos colosos: Gullón, con tienda buitres que, al atardecer, empren- otros tantos ábsides en el que se
propia en el centro, y el Grupo Si- den un regreso pausado tras horas empleó arenisca blanca y rojiza, lo
ro, que en su día adquirió la planta de planeo en busca de alimento. El que le otorga la apariencia de estar
de Fontaneda cuyas galletas María, rutinario espectáculo tiene algo de manchado de vino tinto.
más allá de su humilde materiali- majestuoso y, por ende, de ritual
dad, han pasado a convertirse en cortesano que invita a ser con- Nuestra Ruta del Románico deja
un referente generacional, algo así templado con la música de Edvard atrás el Pisuerga, que continúa
como las latas de sopa Campbell Grieg como solemne fondo. rumbo a su encuentro con el
que Andy Warhol convirtió en ico- La garganta se prolonga una le- Duero. Cruzamos la vía romana
no artístico en 1962. gua hasta Villaescusa de las Torres, de la Bezana y la vía férrea del tren
De Aguilar nos dirigimos hacia puerta del Monumento Natural minero por el que se transporta-
el sur, hasta la vecina localidad de de Las Tuerces. Este paisaje kárs- ba el carbón de coque de la mon-
Olleros de Pisuerga. Aquí se loca- tico es a menudo calificado como taña hasta Alar del Rey, donde era
Ermita rupestre de
los Santos Justo y
Pastor, en Olleros
de Pisuerga.
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Columnas y arcos
dan cierta amplitud
al sencillo templo
excavado en la roca.
J M BARRES / AGE FOTOSTOCK
GEOPARQUE
DE LAS LORAS
Abarca varias zonas de
especial interés geológico
que pueden recorrerse en
coche o a través de rutas
senderistas o ciclistas.
embarcado en el Canal de Castilla. de ocho religiosas –«pocas para un el patrimonio medieval, quizá por
Alcanzamos así otra iglesia roja en edificio tan grande», nos confiesa haber tenido la fortuna de traducir
la Puebla de San Vicente, uno de la encargada de la visita– mantie- en 1921 La Biblia en España (1842),
los tres barrios de Becerril del Car- nen el espíritu de la regla del Cís- la crónica de viaje del inefable y
pio. El ábside del templo ofrece un ter desde la fundación del cenobio romántico George Borrow, don
estado de conservación tan bueno en 1181. Como el trabajo textil no Jorgito el inglés.
que podríamos considerar la posi- ofrece garantías, las hermanas se
bilidad de toparnos a la vuelta de la centran ahora en la producción de En efecto, San Andrés de Arroyo
esquina con el mismísimo maestro repostería tradicional, como los es una de las cumbres, con la ve-
de obras, acaso exigiendo al conce- deliciosos raquelitos (lazos de ho- nia silense, del románico caste-
jo el pago de los dineros de vellón jaldre), los tortos o los polvorones. llano. Por sus armónicas propor-
en virtud de lo acordado. El principal objeto de deseo ciones, la elegante traza en la que
El viaje cobra intensidad al apro- artístico no es el templo, sino el ya se vislumbra el gótico y, en los
ximarnos por el valle de la Ojeda al claustro. Este bello espacio en su ángulos, la proeza de unos grandes
monasterio de Santa María y San día encandiló a Manuel Azaña, capiteles calados que más parecen
Andrés de Arroyo. Una comunidad dotado de gran sensibilidad por filigrana de orfebre que de cantero,
JAVIER FERNÁNDEZ LOZANO
resulta extraño que no haya sido Las Tuerces es un
atribuido a manos angélicas. laberinto de rocas
fantásticas.
Esta destreza técnica se reitera
en las columnas en haz, labradas
en una sola pieza, que flanquean
el acceso a la sala capitular. Aquí
reposa la condesa y primera aba-
desa, Doña Mencía López de Ha-
ro (1150-1223), también conocida
como Mencía de Lara. Viuda muy
joven, entró en la orden y logró los
fondos necesarios para construir
el convento. Ella y sus sucesoras
poseían el privilegio de «horca y
cuchillo», la potestad de ejercer
JAVIER PRIETO GALLEGO
jurisdicción civil y criminal sobre
Barraca de pastor en
la Montaña Palentina.
ALBERTO LOYO / SHUTTERSTOCK
la veintena de pueblos y aldeas que Sin tregua para digerir la belleza tor, Tetramorfos y Apostolado
dependían del convento. del claustro, plato fuerte del itine- emulando, a través del modelo
rario, otro manjar nos es servido en próximo de Santiago de Carrión,
Igual que la comunidad religiosa el interminable ágape del románi- los que hallamos en Francia en el
de San Andrés lleva más de ocho co. Se trata de la iglesia de San Juan Poitou, el Limousin o el Perigord.
siglos sin interrupción mante- Bautista de Moarves de Ojeda,
niendo el espíritu del Císter, otro donde resulta aconsejable aproxi- A poca distancia, Osorno Mayor
tanto sucede con los campos cir- marse a la fachada sur con los ojos es un buen lugar para realizar un
cundantes, que cumplen las mis- tapados, hasta situarse ante ella. alto y degustar especialidades
mas centurias roturados, sembra- Entonces admiraremos, de golpe palentinas como la sopa albada
dos y recolectados con los precep- y con asombro, algo inconcebible (de pan y ajos), las jijas (fritos de
tivos reposos en barbecho. A lo para el lugar y más propio de una embutidos) o los ricos quesos de
largo de estos siglos han mudado colegiata o catedral: «una bella por- oveja de la comarca.De aquí sale
ciertos cultivos –el trigo, la cebada tada de encendida encarnadura, de el desvío por la N-120 a Carrión de
y el centeno, ahora acompañados piedra, donde Cristo aparece rodeado los Condes, localidad amurallada
por el girasol– y se han moderni- de los cuatro animales simbólicos de la que guarda en su casco antiguo el
zado las herramientas con la in- Esfinge –hombre, águila, león y toro– y templo de Santa María del Cami-
corporación de maquinaria, pero en medio de la docena de apóstoles», no, en cuya portada se representa
permanece el paisaje agrario que como describió Miguel de Unamu- una singular Epifanía, con los Re-
caracteriza la zona, acompañado no en Paisajes del alma (1934). yes de Oriente caminando junto a
en las lomas por el encinar primi- La caliza tostada y rojiza parece los peregrinos. A apenas cien me-
genio, un feliz refugio de liebres y arder y la escultura se antoja recién tros de ahí aparece la portada de la
bandadas de perdices. salida del cincel, con su Pantocrá- iglesia de Santiago (siglo xii) y su
MOARVES
DE OJEDA
La decoración de
SANTIAGO RUBIO MARCOS / SHUTTERSTOCK
la fachada sur de la
iglesia de San Juan
Bautista es una de las
exquisiteces de la ruta.
Pantocrátor, sublime por la des-
treza del maestro que la esculpió.
Una tercera parada en Carrión de
los Condes es el monasterio de San
Zoilo, cuya portada del siglo xii fue
descubierta durante las obras de la
hospedería en 1993.
Hacia el norte, una hilera de cho-
pos rítmicamente plantados
mecen al viento sus copas como
susurrando al viajero los encan-
tos de Santa Eufemia de Cozollos
o Cozuelos. La iglesia es el único
resto del Real Monasterio de Frei-
ras Comendadoras de Santiago, en
el valle del río Burejo. El edificio
conserva bien diferenciadas las
tres fases de su construcción: la
cabecera del siglo xii, el crucero
y cimborrio de finales del xii y el
tramo final de la nave, del xiii. La
atención se la llevan, no obstante,
la cúpula y los capiteles, deudores
de la exquisitez de San Martín de
Frómista, unos 60 km al sur.
De todos los templos que el Ca-
mino de Santiago sembró en Pa-
lencia, San Martín de Frómista es
uno de los que mejor exhibe las
influencias llegadas de Jaca. Del
antiguo monasterio benedictino,
fundado el año 1066 y restaurado
a fondo en el siglo xix, son carac-
terísticas las dos torrecillas altas
en las esquinas que flanquean la
fachada principal.
A estas alturas del viaje hemos de
prepararnos para un postre liviano,
desprovisto de pretenciosas flo-
rituras, pero a un tiempo de suave
textura y regusto indeleble. Como
tal se nos ofrece la solitaria ermita
de Santa Cecilia de Vallespinoso de
Aguilar, segunda dedicatoria a la
mártir y patrona de músicos y poe-
tas, que debido a su posición es el
edificio más pintoresco de la ruta.
SANTA CECILIA
DE VALLESPINOSO
La piedra gris de este
singular templo se
confunde con la roca
del risco sobre el que
se alza, en las cercanías
de Aguilar de Campoo.
DRONEAR
PIEDRASLUENGAS
Este puerto era un paso
tradicional entre los
pueblos del norte palentino
y el valle de Liébana.
su g
El románico del
norte de Palencia e da
a
eva del C
P e añ
ñ
1 Aguilar y el Pisuerga. En esta zona ardaño
e Abajo 3
0
Triollo de Estala
destacan la iglesia rupestre de Olleros de o de
e
Pisuerga, Sta. María de Mave, las iglesias uardo CL627
de Becerril del Carpio, las de Aguilar de
Tejj d d CL626
Campoo y Sta. Cecilia de Vallespinoso. Tosande Río Pisu
Santib z ec li
2 La Ojeda. Santa Eufemia de Cozuelos, de la Peña d a CL626
i
San Juan Bautista en Moarves de Ojeda, ua d j
Rea
al
eña
el monasterio de San Andrés de Arroyo y P214 a c
ci
pin o e uil
la ermita de San Pelayo en Perazancas.
Fo c Oll
3 La Montaña. Esta zona incluye San o ello
lo
Salvador de Cantamuda y los templos de Ig a
e d
Revilla de Santullán, Villanueva de la ío P bla
a de
d
la Ojeda
Torre, Matamorisca y Matalbaniega. CL617
UR
10 km
m Andrés
Fuentes Carrionas y Fuente Cobre
por nacer en él los ríos Pisuerga y
su afluente el Carrión.
Muchos son los rincones sin-
gulares de este extenso espacio
protegido: masas de robles, hayas,
abedules, encinas o pinos, mato-
rrales en los que medran piornos,
brezos, sabinas rastreras o aulagas;
y las formaciones herbáceas de al-
tura, pastos que han sido y siguen
siendo de trashumancia. También
aguardan elementos singulares,
como el veterano roblón de Estala-
ya o la resistente Tejeda de Tosan-
de, populares itinerarios como la
Ruta del Oso o la Ruta de la Cueva
del Cobre, desfiladeros como el de
Piedras Luengas, paso natural hacia
la comarca cántabra de la Liébana
sobre una calzada romana, lagos de
origen glaciar y embalses.
ENEKO GUERRA RODRIGUEZ / SHUTTERSTOCK
En el límite con Cantabria y Astu-
rias, varios picos emblemáticos
coronan el circo montañoso, en-
tre ellos los totémicos Curavacas
(2524 m) y Espigüete (2451 m). El
segundo se ha convertido en meca
de montañeros desde que, el 5 de
agosto de 1892, el conde de Saint-
Saud, ante la mirada atónita de los
lugareños, pernoctara en su cum-
bre. Bautizado como el «monte ne-
Pese a su modesto tamaño, se ha tre más que saciado, pero ahora gro», sus traicioneras avalanchas
convertido en uno de los emble- hay que ocuparse del paladar. En elevan la experiencia de su ascen-
mas del románico palentino, pues los fogones de la zona se pueden sión a una auténtica gesta. ]
se halla encaramada sobre una pe- saborear la ternera criada en la
ña, lo que genera una romántica Montaña Palentina y el lechazo
estampa que parece salida de un churro, productos de la matanza Viaja desde casa
grabado decimonónico de Francis- del cerdo, unos callos con garban-
co Javier Parcerisa. zos o el bacalao –sea o no tiempo LA RUTA DEL
cuaresmal–, sin olvidar los hojal- ROMÁNICO
A través de Vallespinoso se regre- dres artesanos, santo y seña de es- PALENTINO EN
IMÁGENES.
sa a Aguilar de Campoo por la va- ta ¿mesurada? tierra.
guada del arroyo Sosa, ornada con El contrapunto al patrimonio EL GEOPARQUE DE
robles, chopos y álamos, a la que arquitectónico lo hallamos al nor- LAS LORAS. SUS
suceden los extensos pinares que te, en la cordillera Cantábrica y PAISAJES VISTOS
acarician el embalse de Aguilar. el Parque Natural de la Montaña DESDE EL AIRE.
El espíritu puede que se encuen- Palentina, antaño denominado de