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1.

Primero, es importante mencionar el concepto de acto jurídico, es la manifestación


de la voluntad debidamente declarada con el fin de producir efectos jurídicos.
Consta de dos elementos esenciales, la manifestación de la voluntad y el objeto
jurídico. Ahora bien, la voluntad en el acto jurídico juega un papel muy importante,
dado que, según el Código Civil para que el acto jurídico tenga existencia y validez,
el sujeto deberá preferir la intención real, es decir, para que una persona se
obligue debe consentir de eso. Además, con la voluntad el sujeto pretende obtener
determinados efectos jurídicos que al final se producen. La manifestación de
voluntad como elemento esencial del acto jurídico debe ser clara e inteligible,
asimismo, establece que la voluntad de los sujetos debe exteriorizarse, puesto
que, solo las actuaciones que trasciendan del fuero interno del sujeto y tengan
efecto en la vida social podrán ser relevantes para el estudio del derecho.

Por esto, la autonomía de la voluntad privada les permite a los sujetos jurídicos
participar en la regulación de la vida social mediante sus actos jurídicos, en donde
el legislador les otorga libertad de elegir la forma en que la van a realizar y a
manifestar su voluntad, bien sea de manera oral, escrita o como en otros países
que con solo el silencio se puede constituir un acto jurídico.

En conclusión, dando respuesta a la pregunta, tanto la voluntad como la


manifestación de ella, se complementan mutuamente para que el acto sea
existente ante el derecho, ya que, la voluntad ilegalmente expresada es ineficaz y
la manifestación aparente es jurídicamente irrelevante, por ello se deben integrar
para forma un elemento esencial que busca principalmente la creación,
modificación y extinción de una obligación o relaciones jurídicas.

2.
a. La teoría del objeto jurídico concreto: esta teoría determina que la eficacia de
los actos jurídicos será atribuida por la real voluntad de los sujetos como fuerza
creadora de todos sus efectos jurídicos, donde autónomamente podrán formar
sus relaciones y la regulación que quieran darle al acto jurídico. Por medio de la
voluntad de ambos, se podrá pretender y determinar que efectos jurídicos
quieren obtener, que al fin y al cabo se vendrán a producir.
b. La teoría del objeto jurídico genérico: según este enfoque filosófico-jurídico, el
acto jurídico deberá seguir el ordenamiento legal vigente, es decir, debe estar
legalmente celebrado, para ser reconocido jurídicamente obligatorio y que la
voluntad de las partes sea eficaz. Cuando el acto, tenga existencia y validez no
solo se estará obligado a cumplir lo establecido en el acto, sino también a todas
las cosas que emanen de la naturaleza de la obligación de este. Pero, no todos
los efectos previstos que se puedan producir a causa de este van a estar
contemplados en la ley, y para estos casos se deberá acudir ante las vías
imperativa o supletiva. Por esta razón, se puede decir que, en esta doctrina, no
es necesario un objeto concreto determinado, puesto que, al realizar un acto
de conformidad con las condiciones legales, se pueden generar efectos no
deseados por los sujetos o contrarios a su voluntad.
c. La teoría del objeto-fin practico-: esta doctrina, presenta una posición diferente
a las mencionadas anteriormente, dado que, considera que el objeto en los
actos jurídicos no se constituye por efectos jurídicos si no, por el fin practico
del acto jurídico que se busca por medio de una operación jurídica cumplir
aquella finalidad. Y, al ser voluntario debe tener un sentido de porque, es decir,
una causa.