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La Restauración Borbónica

La Restauración Borbónica en España se caracterizó por tres aspectos principales: 1) el retorno de la monarquía bajo Alfonso XII en 1875, 2) el establecimiento de un sistema político bipartidista y de alternancia en el poder entre liberales y conservadores, y 3) la promulgación de una nueva Constitución en 1876 que definía los derechos y la estructura política del nuevo régimen.

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La Restauración Borbónica

La Restauración Borbónica en España se caracterizó por tres aspectos principales: 1) el retorno de la monarquía bajo Alfonso XII en 1875, 2) el establecimiento de un sistema político bipartidista y de alternancia en el poder entre liberales y conservadores, y 3) la promulgación de una nueva Constitución en 1876 que definía los derechos y la estructura política del nuevo régimen.

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LA RESTAURACIÓN BORBÓNICA Y EL BIPARTIDISMO

España afronta un nuevo periodo histórico que comienza en 1875. 


Antes de esa fecha, el siglo XIX había estado marcado por la inestabilidad política, una
débil industrialización y una monarquía corrupta e ineficaz personificada en Isabel II.
Si España quería modernizarse, y no quedarse atrás respecto a Europa, era necesario
afrontar reformas que dotaran al país de estabilidad. Surge ahora la figura de Antonio
Cánovas del Castillo, que piensa que (tras la experiencia frustrada de la I República)
había que restaurar la monarquía de nuevo, en este caso en el hijo de Isabel II, el futuro
Alfonso XII. 
Es por eso que este periodo se conoce con el nombre de Restauración.
En la Restauración borbónica destacan tres aspectos: 
 Vuelta de la monarquía a España, con el Borbón Alfonso XII (1875 – 1885). La
Primera República Española terminó el 29 de diciembre de 1874 tras un golpe de
estado por parte del ejército. Cánovas del Castillo re-establece la monarquía
constitucional en la figura de Alfonso XII.
 Sistema canovista: Sistema político establecido por Cánovas del Castillo, de estilo
conservador.
 Constitución 1876: Las características más importantes de esa constitución fueron
las siguientes:
o Soberanía compartida entre el Rey y las Cortes.
o Amplia declaración de derechos (seguridad personal, inviolabilidad del
domicilio y de la correspondencia; libertad de conciencia, expresión y
enseñanza; derecho de reunión y asociación, etc.).
o Sufragio censitario para el 5% de la población que, en 1890 pasa a ser
sufragio universal masculino.
o Confesionalidad católica del Estado, aunque con libertad de culto.
o Sistema bicameral, aunque los senadores son nombrados por la Corona.
 Bipartidismo: Alternancia de
partidos entre el conservador y el
liberal. Creación de dos partidos
políticos (liberal y conservador)
que deberán turnarse en el poder
de manera pacífica. Esto es una
gran novedad ya que hasta
entonces los cambios de poder de
un partido a otro se hacían por la
fuerza de las armas. Ahora el
cambio de poder de uno a otro
será tranquilo, aunque las
elecciones estarán siempre
amañadas (pucherazo, caciquismo y voto de los lázaros). El fraude electoral existía
pero garantizaba paz y estabilidad, sobre todo para las clases medias y altas
(burguesía), las grandes beneficiadas de este sistema. El líder del partido
conservador es Cánovas del Castillo. El líder del
partido liberal es Práxedes Mateo Sagasta.
 Caciquismo: Se dio principalmente en zonas
rurales, donde un líder político tiene un dominio
total de la sociedad. En esas zonas, las elecciones
solían estar manipuladas, es decir, se garantizaba
la victoria de aquel candidato propuesto por el
gobierno.

OPOSICIÓN AL SISTEMA
No todo el mundo estaba de acuerdo con este sistema “perfecto”, ya que había más
partidos políticos pero no podían acceder al poder. El poder era o bien de los liberales o
bien de los conservadores, mientras los Republicanos y los partidos de izquierda como
el PSOE (que en aquel tiempo era de izquierdas) quedaban fuera.
Además de estos partidos, otro colectivo contrario a este sistema será el Movimiento
Obrero, grupos socialistas como la UGT y también los anarquistas.
En tercer lugar, los nacionalistas catalanes y vascos tampoco estaban muy contentos.

ALFONSO XII (1875 – 1885)


El hijo de Isabel II, Alfonso XII, reinó tan solo hasta 1885, ya que murió prematuramente.
En este periodo incluiremos los puntos vistos anteriormente: la Constitución de 1876, el
bipartidismo y el caciquismo en España.

REGENCIA DE MARÍA CRISTINA


A su muerte, su mujer, la reina María Cristina, reinó en calidad de regente hasta que su
hijo, Alfonso XIII fue mayor de edad, en 1902. Durante su regencia, los partidos
conservador y liberal siguieron turnándose en el gobierno para garantizar cierta
estabilidad en España. Cuando Cánovas del Castillo murió, su sucesor frente al partido
conservador fue Francisco Silvela.

EL DESASTRE DE 1898
El siglo XIX en España termina con el llamado Desastre del 98, que consiste en la pérdida
de las últimas colonias españolas de ultramar, es decir, lo que quedaba del antiguo
Imperio Español.
Estas colonias fueron Cuba, Puerto Rico y Filipinas, que España perdió frente al poderío
militar de una gran potencia industrial como eran los EE.UU. José Martí en Cuba lideró el
movimiento independentista. Aunque se
envió un ejército desde España, una vez allí
hubo muchas bajas, no solo por la guerra
sino por las epidemias.
La Guerra de Cuba (1895-1898) estalló
tras el hundimiento en La Habana del
acorazado estadounidense Maine. Tras
varias batallas en el más del Caribe y en las
Filipinas, se firmó el Tratado de París, que reconocía la independencia de Cuba, aunque
bajo control norteamericano.
Este desastre produjo en España una crisis de valores y cierto pesimismo, que hizo
tomar conciencia a los intelectuales y políticos de la época de que había que regenerar el
país, por eso la palabra de moda en este momento será REGENERACIONISMO,
movimiento intelectual impulsado por Joaquín Costa, que se convirtió en una manera de
luchar contra los males típicos de España: corrupción, ignorancia y pobreza.

EL REINADO DE ALFONSO XIII (1902 – 1931)


En 1902 comienza el reinado de Alfonso XIII, que tendrá unas características parecidas al
reinado anterior, el de Alfonso XII, ya que continuará el bipartidismo político, y la
Constitución de 1876 seguirá vigente.
Habrá sin embargo nuevos problemas:
 Guerra en Marruecos. España, tras
perder su imperio ultramarino, se
empeñará en mantener esta colonia
norteafricana. Pero el ejército
español era ineficaz y corrupto,
por lo que las derrotas eran
frecuentes. El pueblo español veía
además con muy malos ojos aquella
guerra, ya que la mayoría de los
soldados eran obreros que pensaban
que a ellos nada se les había
perdido en África, pues preferían
quedarse en casa trabajando y ganando el pan para sus hijos, en vez de ir a la
guerra a morir por unos generales incompetentes y cobardes. En el año 1909
ocurre la Semana Trágica de Barcelona, en donde los reservistas (obreros
industriales con hijos y familia) fueron obligados a ir al frente, lo que provocó una
revuelta que fue ahogada en sangre por las fuerzas del gobierno. 
 Crisis de 1917: fue un momento de gran inestabilidad. Grupos de izquierda y
sindicatos organizaron huelgas salvajes contra el gobierno, pidiendo más
democracia así como mejoras salariales. Partidos políticos nacionalistas y hasta el
propio ejército también querían mejoras en su situación. Al final el gobierno logró
restablecer el orden, aunque la crisis del sistema de la Restauración era más que
evidente.

DICTADURA DE PRIMO DE RIVERA (1923 – 1930)


Ante esta situación de caos, el golpe final al sistema de la Restauración fue el
llamado Desastre de Annual, que fue una estrepitosa derrota de las tropas españolas en
Marruecos. Todo el mundo criticaba a un ejército cada vez más ineficaz. 
Fue precisamente un militar, Miguel Primo de Rivera, quién, inspirándose en el modelo de
Mussolini en Italia, dio un golpe de Estado y tomó el poder, contando con el apoyo tanto
del rey Alfonso XIII como de gran parte de las clases medias y altas.
Primo de Rivera mantuvo una política de apoyo a los grandes empresarios,
terratenientes y clases altas, mientras mantuvo a raya a los sindicatos, a las izquierdas
y a los nacionalismos vasco y catalán. 
Mientras la economía fue bien (no olvidemos que Primo gobernó durante los felices años
20) el dictador se mantuvo, pero cuando todo se torció, Primo de Rivera hubo de
marcharse a París en 1930, en donde muere. Queda entonces un rey al que muchos no
querían por haber dado su apoyo a una dictadura. La monarquía estaba muy
desprestigiada, lo que quedó patente en las elecciones de abril de 1931, en donde los
partidos republicanos ganan. El rey Alfonso XIII ha de hacer las maletas y marcharse de
España. Acababa de proclamarse la II República.

LA SEGUNDA REPÚBLICA ESPAÑOLA (1931 – 1936)


La Segunda República fue el último intento de regenerar España. Se redacta
la Constitución de 1931, que incluía una amplísima declaración de derechos. La II
República contemplaba en voto femenino, leyes de divorcio, mejoras en las condiciones
de los obreros, limitar la influencia de la Iglesia, creación de escuelas etc.  
El periodo de la Segunda República española tiene tres etapas bien diferenciadas:

Bienio Reformista (1931 – 1933)


Durante este periodo se emprende un programa de reformas muy ambicioso (llevado a
cabo por una coalición de socialistas y republicanos) que pretendía modernizar España y
sacarla de su atraso. Lo más destacable es el impulso a la educación pública, la
limitación del poder de la Iglesia, y la Reforma Agraria (que pretendía mejorar la vida de
los campesinos sin tierra del sur, que vivían en la miseria).
Los terratenientes, las clases altas, el ejército y la Iglesia estarán desde un principio en
contra de estas reformas, y aunque juraron lealtad a la nueva República, nunca
cumplieron su promesa. Así, desde los púlpitos de las Iglesias y desde la prensa que ellos
controlaban, no perdían la oportunidad de criticar todo lo que hacía la República. 
Por otro lado, grupos anarquistas como la CNT también se opusieron a lo que
consideraban una “República Burguesa”. Sus actuaciones, además, fueron exageradas
por la prensa de derechas, que tildaba la situación de caótica y desastrosa, a fin de
desestabilizar el nuevo régimen. 
El presidente de la República, Manuel Azaña dimite en 1933, convocando nuevas
elecciones para noviembre de ese año.

Bienio Conservador (1933 – 1936)


La derecha española acude esta vez a las urnas más unida, siendo el partido ganador
la CEDA (Confederación Española de Derechas Autónomas), que gobernará junto con el
centrista Partido Radical. Este gobierno derechista frenará todas las reformas puestas
en marcha durante el periodo anterior, favoreciendo así a los grandes terratenientes, a
los empresarios y a la Iglesia. 
A la crisis económica de este periodo (la crisis del 29 empieza a hacer mella en España)
se unen los casos de corrupción frecuentes y la protesta social.
La protesta social llegará a su culmen en la Revolución de Octubre de 1934, en donde
los mineros asturianos en huelga llegarán a poner en jaque al gobierno, que sofocará la
rebelión trayendo al ejército que España tenía en Marruecos. La represión fue brutal y
sanguinaria.
El descontento popular hizo que la izquierda volviera a presentarse unida a las elecciones
de febrero de 1936.

Gobierno del Frente Popular (febrero a junio de 1936)


La izquierda estaba de nuevo en el poder, y de nuevo, se puso a la tarea de hacer
reformas, pero los grupos derechistas no lo aceptaban. El recientemente fundado
partido fascista Falange Española tenía continuos encontronazos callejeros con grupos
comunistas y anarquistas, mientras la prensa de derechas acusaba al gobierno de no
hacer nada para remediarlo. La Iglesia y el ejército pensaban que la única manera de
salvar España de rojos comunistas, masones y separatistas era un golpe de Estado, para
acabar con la República. Éste se produjo en julio de 1936.

LA GUERRA CIVIL (1936 – 1939)


La Guerra Civil se inicia con la traición del ejército español que estaba en aquellos
momentos en Marruecos. Para pasar a la península, la Italia fascista de  Mussolini puso a
disposición de Franco varios aviones, por lo que en pocos días se plantaron en Andalucía,
de allí fueron hacia Madrid, pero la resistencia encontrada fue mayor de lo que esperaban.
Los sublevados pensaban que el golpe de estado iba a ser cosa de semanas pero se
alargó 3 años, quedando España dividida en 2 zonas:
 Zona fiel a la República, que incluía básicamente la zona norteña, de Asturias al
País Vasco, la zona levantina, que incluía Cataluña, Valencia, Murcia y parte de
Andalucía, y por supuesto Madrid.
 Zona fiel a los rebeldes, que incluía el resto, es decir, las dos Castillas, parte de
Extremadura y Andalucía.
La división dentro del ejército republicano, y la negación de ayuda por parte de Gran
Bretaña y Francia, hizo que los rebeldes (que contaron con la ayuda absoluta de la Italia
fascista y de la Alemania nazi) se alzaran con la victoria.
Las consecuencias de la Guerra fueron terribles, siendo lo más destacable:
 Infinidad de muertos y exiliados.
 Destrucción de ciudades, industrias e infraestructuras.
 Imposición de una dictadura fascista – totalitaria y conservadora, apoyada por la
Iglesia, que duró hasta 1975.
 Exilio de intelectuales y empobrecimiento cultural que convirtió a España en un
país de pandereta.

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