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Fenómenos debido a campos magnéticos en el océano y

corrientes de agua sobre territorio continental

El magnetismo

El magnetismo de la Tierra se conocía desde mucho tiempo atrás con el uso


de la brújula. Pero la brújula no apunta exactamente al norte geográfico,
existen una "declinación" e "inclinación" magnéticas, que junto con la
intensidad magnética definen el campo magnético en un determinado lugar.

El campo magnético de la Tierra se parece bastante al campo dipolar que


genera un imán esférico aunque con algunas irregularidades.

La incógnita fundamental sobre el magnetismo terrestre es: ¿porque la


Tierra tiene un campo magnético? La primera explicación fue que el núcleo
de la Tierra era un enorme imán permanente, pero la alta temperatura en el
núcleo hacía esto poco probable. La teoría más interesante fue la
de considerar el centro de la Tierra como una dínamo auto excitable
propuesta por Edward Bullard en 1955. Esta idea de la dínamo involucraba
la existencia de convección térmica en lugar de bobinas y escobillas como
las dínamos comunes. Esta teoría es la de más aceptación en la actualidad.

La hipótesis de los ingleses del movimiento de la Gran Bretaña implicaba


aceptar la deriva continental pero habían quienes opinaban que fueron los
polos magnéticos los que se movieron y no los continentes.

Una reversión geomagnética es un cambio en la orientación del campo


magnético terrestre tal que las posiciones del polo norte y sur magnético se
intercambian. Estos eventos, los cuales se cree que duran de cientos a miles
de años, a menudo implican un descenso prolongado de la fuerza del
campo magnético seguida por una recuperación rápida después de que la
nueva orientación se ha establecido.

Magnetismo del fondo oceánico

Cuando se comenzó a estudiar el fondo de los océanos después de la


segunda guerra mundial cambiaron muchas de las ideas de los geólogos
sobre la corteza oceánica. Se descubrieron en el fondo marino largas
cordilleras que dividen los grandes océanos y varias fallas de
desplazamiento lateral que cortaban a estas cordilleras. Además se dieron
cuenta que en las cordilleras oceánicas, en las fallas laterales y en las largas
depresiones del piso oceánico conocidas como trincheras, era donde ocurría
la gran mayoría de los eventos sísmicos.
Arthur Holmes y posteriormente J. Y. Wilson, basados en la hipótesis de la
expansión del fondo oceánico de H. Hess aportaron una idea que
revolucionó las ciencias de la Tierra: que el suelo oceánico no es una
formación inmutable, sino que se crea nuevo suelo oceánico
constantemente en las cordilleras submarinas, también llamadas dorsales, y
termina por hundirse en el manto en las trincheras movido por las
corrientes de convección en el manto. Esto explica de modo claro la deriva
continental y las cadenas de islas que se forman al avanzar la corteza
oceánica sobre un manantial de lava, de tal forma que las islas más alejadas
de la cordillera oceánica son las de mayor antigüedad. En general, esta
nueva teoría pudo explicar muy bien la mayoría de los fenómenos
geológicos que se habían observado.

La teoría de la expansión del fondo oceánico dio impulso al estudio


oceanográfico y del magnetismo de dicho fondo. Las mediciones
magnéticas de la corteza oceánica arrojaron una distribución en bandas de
anomalías positivas y negativas.

Las corrientes oceánicas

Las corrientes oceánicas arrastran balsas flotantes de basura, plásticos y


aire caliente por todo el planeta. Ahora también se puede añadir a la lista el
campo magnético terrestre, según una controvertida nueva hipótesis.

El físico Gregory Ryskin de la Northwestern University ha propuesto que


las corrientes océanicas “son responsables del lento desplazamiento de los
polos magnéticos”. La hipótesis ha provocado una fuerte reacción entre los
geofísicos. Uno de ellos, que habló con New Scientist, la consideró una
“basura”.

La mayoría está de acuerdo con que el campo magnético es generado por el


movimiento del hierro fundido que conforma el núcleo externo de la Tierra.
Sin embargo, vale la pena investigar la idea de Ryskin de que los
movimientos de los océanos puede afectar el campo magnético. Los
océanos podrían arrastrar el campo a lo largo de las corrientes mundiales, y
también pueden generar su propio campo magnético débil, dice el
científico.

.
Comparación de datos oceanográficos y geomagnéticos que muestran que la
tendencia secular en la variación está estrechamente correlacionada con la
tendencia de la intensidad del flujo de los océanos

La dinámica de fluidos clásica dice que un líquido conductor —incluso uno


débil como el agua de mar— arrastra consigo las líneas de campo
magnético mientras se mueve, aunque las líneas de campo puedan
“deslizarse” y quedar atrás.

Ryskin ha calculado la forma en que son arrastradas las líneas del campo
magnético terrestre por las corrientes oceánicas y cómo éste es modificado
por los líneas del campo magnético propio del océano. Encontró que el
movimiento encaja perfectamente con las observaciones de cómo el campo
magnético ha ido cambiando con el tiempo, y en particular la forma en que
los polos geomagnéticos se han estado moviendo.

Además, débiles corrientes eléctricas generadas en el agua de mar fluyen a


través del campo magnético terrestre y generan campos magnéticos
“oceánicos” secundarios. Ryskin incluyó el efecto de estos campos
magnéticos en sus cálculos. Ryskin también demostró que los lugares del
mundo donde son mayores las distorsiones en las líneas del campo
geomagnético corresponden a zonas donde las corrientes oceánicas son más
fuertes.
¿Giros oceánicos o influencia magnética?

La misión Swarm tratará de medir el movimiento de los océanos sólo


mediante el trazado de su magnetismo
El trabajo se logrará mediante tres naves súper sensibles llamadas Swarm
(Enjambre), que se lanzarán en 2012.

La señal magnética de barrido de las mareas de todo el mundo se ha visto


antes, pero la nueva misión tendrá como objetivo observar muchos más
detalles.

Deben proporcionar datos adicionales sobre cómo los océanos hacen la


transferencia de calor alrededor de la Tierra, una característica clave del
clima.

"Cuando el agua salada del océano fluye a través del campo magnético de
la Tierra, se genera un campo eléctrico y este nuevo campo eléctrico crea
un campo magnético", explicó el Dr. Hermann Lühr, del Centro Alemán de
Investigación de Geociencias (GFZ, por su siglas en inglés) e investigador
principal en Swarm.
"Esperamos tener la posibilidad de medir las corrientes oceánicas que son
tan importantes para la dinámica del clima, ya que los océanos transportan
una gran cantidad de calor. El misión alemana Champ fue la primera en ver
la señal de las mareas, pero con Swarm queremos ser capaces de
monitorear las corrientes mismas".

La mayor parte del campo magnético global de la Tierra se genera por la convección de
hierro fundido en el núcleo externo líquido del planeta, pero hay otros componentes que
contribuyen a la señal en general, incluyendo el magnetismo retenido en las rocas.

"Estamos hablando de decenas de miles de nanoteslas para el campo total


medido a nivel de satélite, de los cuales una parte en 50.000
aproximadamente es aportado por la circulación del océano", dijo a la
BBC.
.Causas y efectos debido a campos magnéticos en el océano y
corrientes de agua sobre territorio continental

ANOMALÍAS MAGNÉTICAS

Anomalías magnéticas cerca de la cresta de la Dorsal Central Atlántica. Las áreas negras son
anomalías positivas mientras las blancas son anomalías negativas.

Si la idea de Vilne era acertada disponíamos de algo así como un magnetófono que
había registrado la velocidad de la cinta transportadora oceánica (extensión de los
océanos), siempre y cuando se conociese bien la historia de las inversiones
magnéticas.
. El cambio de actitud para muchos de ellos fue tan brusco que simuló una revolución
copernicana o una inversión magnética.
En la actualidad el satélite Langeos 2 mide la deriva continental. Situado a 5900 Km.
de altura posee 426 reflectores que reciben haces de laser de 19 estaciones terrestres. Su
precisión es de 2 mm por año.
En la Tierra estos modelos son producidos por las placas tectonicas. Las cadenas
dorsales que recorren el centro del océano hacen emerger material que luego se esparce
lateralmente dejando al solidificarse un registro del campo magnético cambiante de la
Tierra. Los modelos similares sobre Marte se ven como una evidencia de que Marte
tuvo alguna vez moviendo lateral de placas tectónicas y un campo magnético
cambiante, aunque ambos procesos - todavía activos sobre la Tierra- no existan desde
hace tiempo en Marte planeta más pequeño. Estas medidas del magnetismo marciano
de alta resolución fueron posibles por el acercamiento de las órbitas del la nave MGS y
no estaban originalmente planificadas.

Causas

La opinión científica se encuentra dividida al tratar de explicar qué causa la reversión


geomagnética. Muchos científicos creen que la reversión es un aspecto inherente de la
hipótesis de la dínamo de cómo el campo geomagnético es generado. En simulaciones
por ordenador, se observa que las líneas de campo magnético pueden algunas veces
entrelazarse e incluso desorganizarse por los movimientos caóticos del metal líquido del
núcleo externo.

En algunas simulaciones, esto conduce a una inestabilidad en la cual el campo


magnético se invierte espontáneamente a la orientación contraria. Este argumento es
respaldado por las observaciones del campo magnético solar, el cual experimenta
reversiones espontáneas cada 7-15 años.
Sin embargo, en el caso del Sol, se observa que la intensidad magnética solar se
incrementa demasiado durante una reversión, mientras que en el caso de la Tierra, las
reversiones parecen ocurrir durante una disminución en la fuerza del campo magnético.

Los métodos de cálculo actuales han utilizado grandes simplificaciones, para producir
los modelos que corren en aceptables escalas de tiempo para programas de
investigación.

Una opinión minoritaria, sustentada por figuras como Richard A. Muller, es que las
reversiones geomagnéticas no son procesos espontáneos, sino más bien que éstos son
accionados por eventos externos los cuales interrumpen directamente el flujo dentro del
núcleo de la tierra. Tales procesos pueden incluir la llegada de trozos continentales
llevados hacia abajo del manto por la acción de las placas tectónicas en las zonas de
subducción, la iniciación de nuevas protuberancias en los límites del manto central y
posiblemente fuerzas de cizalla debidas a algún Impacto astronómico.

Los sustentantes de esta teoría afirman que cualquiera de estos eventos pueden conducir
a una interrupción a gran escala del dínamo terrestre, al desactivar efectivamente el
campo geomagnético. Desde que el campo se encuentra fijo en la orientación Norte-Sur
actual o una orientación invertida, proponen que cuando el campo se recupera de tal
interrupción, elige de manera espontánea ya sea uno u otro estado, de tal manera que la
recuperación es vista como una reversión en cerca de la mitad de todos los casos.

Las interrupciones breves que no tienen como resultado una reversión son conocidas y
se les conoce como excursiones geomagnéticas.

Observando el campo magnético en el pasado

Las reversiones pasadas del campo geomagnético pueden ser y han sido registradas en
minerales ferromagnéticos congelados o depósitos sedimentarios de flujos volcánicos
enfriados en la tierra, originalmente. No obstante, el registro de pasadas reversiones
geomagneticas fue advertido primero al observar las "anomalías" de las bandas
magnéticas en el fondo del océano. Dado que el fondo del mar se extiende con una tasa
más o menos constante, esto tiene como resultado la aparición de franjas anchamente
evidentes de que la polaridad pasada del campo puede ser inferida al mirar los datos
reunidos por el simple arrastre de un magnetómetro por el lecho marino. Sin embargo,
desde que no existe ninguna subducción del fondo del mar ( ni el empuje del fondo del
mar en las placas continentales como en el caso de Ophiolytes) que es más viejo con
cerca de 180 millones de años de edad, es necesario el uso de otros métodos para
detectar reversiones pasadas. La gran mayoría de las rocas sedimentarias incorporan
delgadas cantidades de minerales enriquecidos con hierro, cuya orientación es
influenciada por el ambiente magnético bajo el cual se formaron. Bajo condiciones
favorables, es así posible extraer información de las variaciones del campo magnético
en muchas rocas sedimentarias. Sin embargo los procesos diagenéticos -al quedar
sepultadas- pueden borrar la evidencia del campo magnético original.

Dado que el campo magnético terrestre está presente de manera global, hallar patrones
similares en las variaciones magnéticas en diferentes sitios es un método usado para
correlacionar edades a través de diferentes localidades. En las pasadas cuatro décadas,
grandes cantidades de datos paleomagnéticos han sido acumulados para arrojar una
edad del fondo marino de unos 250 millones de años y de tal suerte que han venido a ser
una importante y conveniente herramienta usada para estimar la edad de capas
geológicas en el campo. Aunque no es en si un método independiente de datación, sino
que depende de otros como datación a base de radioisótopos, ha venido a ser usado
especialmente por los geólogos metamórficos e ígneos donde el uso de fósiles en la
estimación de las edades están raramente disponibles.

 ¿La Tierra se enfría o se calienta?

En la Tierra, la fuente más importante de energía es el calor producido por la


desintegración radiactiva de la materia. La cantidad de calor que fluye desde el interior
de la Tierra se conoce como "flujo térmico terrestre". La temperatura aumenta con la
profundidad y la razón de este aumento se conoce como "gradiente geotérmico", pero el
gradiente geotérmico no se mantiene constante a grandes profundidades

En las zonas continentales la mayor parte del calor proviene de la corteza en donde
existe mayor cantidad de material radiactivo. Sin embargo, en los océanos las
mediciones de flujo térmico han dado resultados muy similares a los de los continentes,
lo que llevó a los científicos a preguntarse de donde venía el calor en los océanos. Al
tratar de resolver esta pregunta se pensó nuevamente en la teoría de las corrientes de
convección en el manto como mecanismo para la transmisión de calor. Y se descubrió
que los fenómenos térmicos en la Tierra están ligados con los fenómenos eléctricos y
magnéticos.
Aumenta la velocidad del desplazamiento del Polo Norte
Magnético

El Polo Norte Magnético se ha desplazado 1.100 kilómetros en el último


siglo, lo que representa un movimiento sin precedentes en los últimos 2.600
años que anuncia bruscos cambios geomagnéticos futuros, según una
investigación realizada por la Universidad de Oregón. La velocidad de
desplazamiento del Polo Norte Magnético ha aumentado
significativamente, pasando de los 10 kilómetros por año en 1970, a los 40
kilómetros anuales de la actualidad. A pesar de estas inusitadas anomalías,
los investigadores no ven indicios de una nueva reversión de los polos
magnéticos terrestres, tal como ocurrió hace 780.000 años. Por Eduardo
Martínez.
Otros datos significativos

Hay otras investigaciones que han detectado anomalías atribuidas a los cambios en el
campo magnético terrestre. Tal como publicamos en un anterior artículo, se ha
descubierto que la fuerza del campo magnético terrestre ha disminuido un 10 % en los
últimos 160 años, mucho más rápido de lo que podría esperarse por evolución
espontánea, debido en gran medida a su debilitamiento en una región del Atlántico Sur
conocida como “anomalía sudatlántica”.

Según los autores de esta investigación, este debilitamiento del campo magnético
aumenta la vulnerabilidad del planeta a las radiaciones cósmicas y anuncia su posible
desaparición dentro de 1.500 años, así como una nueva inversión de los polos tal como
ocurrió hace 780.000 años.

Por otro lado, una investigación ha determinado a su vez que la estrella Polar brilla hoy
2,5 veces más intensamente que hace 2.000 años, un fenómeno que, como publicamos
también en Tendencias21, puede estar relacionado con las modificaciones del campo
magnético terrestre, así como con posibles alteraciones en el ritmo de pulsación de la
estrella Polar.

El campo magnético terrestre posee dos polos: el Polo Norte Magnético, situado en el
Ártico canadiense, y el Polo Sur Magnético, situado en la Antártida, al sur de Australia.
En el Polo Norte Magnético, las líneas del campo magnético terrestre se orientan
directamente hacia el centro de la Tierra.

Opinión
El campo magnético en el océano y corrientes de agua sobre territorio
continental son muy importantes ya que nos pueden ayudar a entender
sobre los cambios que a hora último estamos pasando en la actualidad.