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Buenas Prácticas Ambientales

04 de Abril de 2012

Las Buenas Prácticas Ambientales (BPA) son un conjunto de acciones o actuaciones


individuales, prácticas y sencillas, con cuya realización se contribuye al cuidado del
ambiente, a la sostenibilidad de los recursos naturales, y al bienestar de los habitantes de
los centros urbanos y rurales del país.

/ abc color

No es necesario cambiar por completo nuestros hábitos, tan solo incorporar algunas
rutinas que ayuden a preservar el medio, nuestro bienestar y el de las demás personas.
En cuanto a los productores, a través de las normas de las BPA toman conciencia de
que su trabajo está relacionado a otros componentes del entorno como los físicos (aire,
suelo, agua), los bióticos (flora y fauna), la cultura (tradiciones y costumbres), la
sociedad (las demás personas) y los económicos (la infraestructura en caminos, en
comunicaciones, la tecnología).

Se consideran las siguientes normas o prácticas ambientales: la eficiencia energética, el


uso eficiente y racional del agua, el consumo responsable, el manejo adecuado y el
reciclaje de residuos, el cuidado del ambiente interior (hogar, oficina, lugar de trabajo).
En el caso de los productores, se considera además: el buen uso de del agua de riego, la
conservación del suelo, el buen mantenimiento de los equipos, la conservación de la
biodiversidad, el uso racional de fertilizantes y agrodefensivos, la reducción de la
contaminación y de los desechos.

ENERGÍA

La finalidad es reducir el gasto energético a través del uso más responsable de los
equipos y aparatos electrónicos, electrodomésticos, computadores, equipos de
calefacción y aire acondicionadores. Conviene utilizar focos de bajo consumo en lugar
de los incandescentes. Inclusive, emplear equipos que funcionen con energías
sustitutivas como los paneles solares, molinos de viento, aerogeneradores. De esta
forma, se incentiva el uso de fuentes sostenibles y no contaminantes del medio. Resulta
obvio el aprovechar al máximo posible la luz natural.

AGUA

El uso eficiente y responsable del agua conlleva vigilar el adecuado funcionamiento de


las canillas, llaves de paso, duchas; además de las cañerías y sistemas de riego en
jardines. Conviene reducir la frecuencia y duración del lavado de veredas y vehículos.

En el caso de los productores, se deben revisar los sistemas de riego para verificar la
ausencia de fugas o pérdidas y con ello mejorar la eficiencia de uso de este recurso vital.
Emplear sistemas de riego que minimicen el consumo de agua (por ejemplo goteo).
Regar en las primeras horas del día de acuerdo a los requerimientos de cada cultivo.

SUELO

Los productores deben cuidar el suelo, evitar la erosión, y favorecer su capacidad de


aireación y retención de agua. Es importante evitar el laboreo convencional, sobre todo
aquel que se realiza en sentido de la pendiente. Practicar el laboreo mínimo o labranza
cero, la rotación de cultivos, la siembra de abonos verdes y el análisis de suelos.

PAPEL

Utilizar solo el necesario y, si fuera posible, el reciclable. En la oficina, imprimir solo lo


indispensable. Reutilizar el papel. Usar las hojas por las dos caras, o emplear como
borrador aquellas ya escritas o impresas por uno de los lados. Preferir los medios de
comunicación electrónicos para disminuir el uso de papel de impresoras y faxes.
También reutilizar los sobres que estén en condiciones.

INSUMOS

Se recomienda emplear productos químicos de limpieza biodegradables, sin fosfatos.


Usar bolsas biodegradables, de papel o tela. Emplear las pilas recargables, o aquellas sin
mercurio ni cadmio. Usar tonner reciclable, por las mismas razones ya mencionadas.
Evitar los envases y productos en aerosoles sustituyéndolos por aquellos con
mecanismos de pulverización, menos contaminantes del medio.
Los productores tienen que hacer un uso racional de los fertilizantes y agrodefensivos,
prefiriendo los abonos verdes, los orgánicos y aquellos químicos menos contaminantes.

Además, deben utilizar semillas de buena calidad y de un poder germinativo superior al


80 %.

RESIDUOS.

Conviene aplicar las tres R: reducir el volumen de desperdicios que se generan,


reutilizar al menos una parte de los residuos que se producen (por ejemplo, los envases
de gaseosas de plástico, que sirven para conservar agua) y reciclar los residuos para
disponer de nueva materia prima para la producción. En la finca, el productor debe
retirar todos los envases de plástico; a aquellos de agrodefensivos debe aplicárseles el
triple lavado y perforado para su posterior gestión conforme a las normas vigentes.

AMBIENTE Y BIODIVERSIDAD

Los pobladores urbanos y agricultores deben cuidar la biodiversidad, conservar y


mejorar el ambiente para una vida más saludable y el bienestar animal.

Se tiene que velar por la preservación de los árboles, parques, fuentes de agua, suelos,
evitando su degradación y contaminación por basuras. Los productores deben evitar la
quema de campos, de rastrojos y de restos de cosechas. Se tiene que proteger a las
especies nativas de la flora y fauna de cada región.

CONCLUSIÓN

Todas las acciones que a favor de la preservación del ambiente, de los humedales, del
suelo, del agua, de las especies de flora y fauna, y de las abejas nativas, puedan
realizarse, por más pequeñas que sean o parezcan, tienen un inmenso valor y
contribuyen al cuidado de un entorno que incluso el ser humano necesita para una vida
digna. Kofi Annan, el séptimo secretario general de las Naciones Unidas, dijo:
“Salvaguardar el ambiente es un principio rector de todo nuestro trabajo en el apoyo del
desarrollo sostenible; es un componente esencial en la erradicación de la pobreza y uno
de los cimientos de la paz”.

(*) Especialista en comunicación rural

ABC COLOR – SUPLEMENTO RURAL - 2012