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Acceso: Revista Puertorriqueña de

Bibliotecología y Documentación
ISSN: 1536-1772
revistaacceso@sociedadbibliotecarios.org
Sociedad de Bibliotecarios de Puerto Rico
Puerto Rico

Felicié, Ada Myriam


Reflexión sobre el lado oscuro de la propiedad intelectual: amenazas al acceso a la información
Acceso: Revista Puertorriqueña de Bibliotecología y Documentación, núm. 6, 2004, pp. 79-89
Sociedad de Bibliotecarios de Puerto Rico
San Juan, Puerto Rico

Disponible en: http://www.redalyc.org/articulo.oa?id=25600606

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REFLEXIÓN SOBRE EL LADO OSCURO DE LA


PROPIEDAD INTELECTUAL: AMENAZAS
AL ACCESO A LA INFORMACIÓN
Ada Myriam Felicié

“El pleno goce individual de los derechos legíti-


mos del hombre, sólo pueden mermarse con la
desidia o exceso de los que los ejerciten.”
José Martí

Resumen:

L
as nuevas tecnologías de la información y la comunicación
tienen la capacidad de potenciar la diseminación de la in
formación y de contribuir a preservar el uso legítimo de los
bienes de información como nunca antes. No obstante, ante la
presión de grandes corporaciones y de la industria editorial y dis-
cográfica, las reglamentaciones de propiedad intelectual y la ley
de Derecho de Autor se están transformando en un sistema que
favorece la mercantilización y privatización de la información y
amenaza el acceso público a la información, y por ende, el inter-
cambio de la información, el debate académico, la investigación y
el derecho de los ciudadanos a estar bien informados.

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Es evidente que a lo largo de la historia de la humanidad la


información ha constituido un recurso medular para el desarrollo
social y económico. Ahora bien, en las últimas décadas, y como
consecuencia directa del desarrollo de las nuevas tecnologías de
la información y las comunicaciones, la importancia de la infor-
mación ha cobrado dimensiones extraordinarias.
Las nuevas tecnologías de la información y la comunicación
han impactado nuestra sociedad transformando nuestra manera
de vivir, de comunicar y de comercializar. Estas tecnologías han
modificado también los estilos de trabajo, la interacción social y
áreas del saber tales como las ciencias puras, la economía y la
educación. Cada día la información adquiere mayor relevancia
convirtiéndose en punto focal en los procesos de cohesión, glo-
balización, interconexión de las organizaciones, informatización
y producción del conocimiento. Este nuevo modelo económico y
social al que nuestra sociedad se encamina ha sido denominado
como Sociedad de la Información. Muchos coinciden en que es el
cambio social más relevante que se ha operado desde la Revolu-
ción Industrial.
Son innumerables las ventajas y la enorme gama de posibili-
dades que brindan las nuevas tecnologías de la información y las
comunicaciones. Éstas rompieron barreras de tiempo, espacio y
velocidad facilitando una cobertura global y, por ende, el acceso
universal a la información. Estas tecnologías permiten el acceso
fácil, rápido y eficiente a una gran variedad de contenidos, contri-
buyen a la creación y divulgación de la información sin interme-
diarios y facilitan compartir los bienes de información. Permiten
la rápida reproducción y difusión de las obras de creación para
usarse en beneficio de todos. La rica variedad de información a la
disposición del público y la interconectividad son herramientas
valiosas con capacidad indiscutible para potenciar el intercam-
bio de información, divulgar conocimientos y hacer realidad valo-
res democráticos tales como la libre expresión, la equidad y el
derecho a estar bien informado.
Ahora bien, el desarticulado incremento de la economía de la in-
formación y la excesiva mercantilización de la información ha con-
tribuido a desviar la trayectoria y uso de las nuevas tecnologías
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de la información hacia una dirección que pone en riesgo princi-


pios democráticos y valores de nuestra sociedad. Las nuevas tec-
nologías de la información y la comunicación se utilizan cada vez
más para privatizar y remover recursos informativos que antes
eran de dominio público. Todo esto se produce con el aval de legis-
ladores y el consentimiento de las autoridades gubernamentales e
instituciones que deberían vigilar porque se garanticen los dere-
chos adquiridos respecto al uso legítimo de la información.
A esos efectos, tenemos ante nosotros la amenaza del control
monopolístico y la restricción del acceso a la información. Am-
parándose en el derecho de propiedad intelectual grandes cor-
poraciones multinacionales, y las compañías editoriales y dis-
cográficas están comercializando y ejerciendo control absoluto
de bienes de información, limitando su acceso al público. Se
constriñe el dominio público; se menoscaban derechos adquiri-
dos de los consumidores. Resulta interesante observar cómo el
reclamo de la propiedad intelectual se concentra en un puñado
de países. Los países industrializados poseen el 97% de todas las
patentes del mundo. El uso de la propiedad intelectual es prácti-
camente ajeno para la mayoría de los denominados países en vías
de desarrollo.
En lo que concierne a la investigación científica, los intereses
económicos cobran prioridad frente a las necesidades de las per-
sonas. Por eso no deberá extrañarnos que los productos cosméti-
cos tengan primacía respecto a la vacuna para la malaria. A las
corporaciones multinacionales, las cuales tienen el control de la
innovación, le importan muy poco las necesidades fundamenta-
les de millones de personas. Sus tecnologías y su conocimiento
están al servicio de quienes puedan pagar. Esto conduce a la la-
mentable realidad de que la gente pobre del mundo no se benefi-
cia del progreso tecnológico. Las nuevas modalidades asociadas
con la globalización tales como la privatización, la liberalización
y la limitación de derechos de la propiedad intelectual están mol-
deando la trayectoria de las tecnologías, creando nuevos riesgos
de desigualdad, marginación y exclusión.
Por otro lado, las industrias se han apropiado indebidamente
de los derechos morales y legales que le corresponden a los auto-
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res individuales. La Constitución de los Estados Unidos de Nor-


teamérica y las normativas de la ley de Derecho de Autor (Co-
pyright) aspiran proteger esencialmente al autor. La ley de Dere-
cho de Autor consiste en un derecho de monopolio limitado a un
período de tiempo para autores. Este derecho también está limi-
tado por los derechos a un uso legítimo (fair use) para la crítica
de la obra, la difusión de noticias, el estudio, la enseñanza y la
investigación. Otra limitación que tiene es el derecho de las bi-
bliotecas y archivos a reproducir las obras.
El espíritu de la ley de Derecho de Autor es salvaguardar los
derechos del creador de la obra (no del editor), y asegurar el acce-
so público a la obra, así como el dominio público de ésta, cuando
expire el término del Derecho de Autor. El principio que subyace a
esta ley es el de compensar al autor por colocar su obra a la dispo-
sición del público a fin de promover y difundir el conocimiento. No
obstante, los editores y las grandes corporaciones han ido gra-
dualmente adjudicándose derechos de capital intelectual cada vez
más amplios, evitando así cumplir con las responsabilidades de
preservar el dominio público y el derecho a un uso legítimo. De
esa forma, utilizan esta la ley como escudo para desarrollar accio-
nes monopolísticas con fines mercantiles y en casos más extremos,
la censura. En ocasiones se tilda de “piratería” lo que en realidad
es uso legítimo de recursos amparado por la propia ley.
Esta situación se ha intensificado en los últimos años median-
te la incorporación de las nuevas tecnologías de la información y
la comunicación y el desarrollo del mercado digital. La secuela
de todo este fenómeno es que los bienes de la información son
coartados, limitados y restringidos. Sólo accederán a ellos quie-
nes tengan el poder para adquirirlos mediante compra. En otras
palabras, quienes no cuenten con los medios económicos para
adquirir la información no podrá acceder a ella. Esto promueve
desigualdad y ensanchamiento de la brecha entre ricos y pobres
y constituye una manifestación más de la llamada brecha digital.
La desigualdad en el acceso a la información es absolutamente
incongruente con los más elementales principios democráticos.
Las corporaciones e industrias editoriales reclaman el Dere-
cho de Autor como un derecho absoluto. Exigen nuevos derechos
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de propiedad intelectual. Esto va en absoluta contradicción con


el principio de la ley, que establece en sus orígenes que no se
autoriza a los titulares el control de todos los mercados, sino una
recompensa por poner la obra a la disposición del público me-
diante su publicación. Se proponía beneficiar al público; los de-
rechos que se concedían a los autores tenían como fin el acceso
público a la obra y su permanencia en el dominio público, una vez
culmina el plazo del Derecho de Autor.
En otras palabras, a pesar de que el auténtico propósito de la
ley de Derecho de Autor era promover y difundir el conocimiento,
proteger a los autores e impulsar nuevas producciones, en la ac-
tualidad ese recurso se está utilizando para proteger los intereses
comerciales y de lucro de las industrias y corporaciones. Tenien-
do como resguardo la protección del capital intelectual, se están
desarrollando normativas y prácticas que menoscaban los funda-
mentos de la ley de Derecho de Autor y van en perjuicio de los
intereses de los consumidores y del derecho a acceder a la infor-
mación.
A modo de ejemplo, el Digital Millenium Act, aprobado por el
Congreso de Estados Unidos de Norteamérica en el año 1998, le
permite a los propietarios de Derecho de Autor controlar todo
uso de su producto después de haberlo vendido. Para lograrlo,
los “dueños” del recurso informativo pueden colocar una “cerra-
dura tecnológica” que impide el acceso al producto y valerse de
otros mecanismos que privan el acceso a la información ya paga-
da por el consumidor y suprimen la libre expresión (Bollier, 1999).
La Sonny Bono Copyright Term Extention, aprobada en 1998, ex-
tiende por veinte años la protección de las obras culturales con
Derecho de Autor posterior a 1923. Esto tuvo el efecto de poster-
gar la transición de estas obras al dominio público y privar a las
personas de un derecho adquirido (Ibid, 1999)
Por otro lado, la legislación sobre bases de datos antagoniza
con la misión y metas de organizaciones científicas, de bibliote-
cas y otros centros de información que son vías de acceso que
tienen todos los ciudadanos al gran cúmulo de información impre-
sa y no impresa. Las patentes tecnológicas se han convertido en
punto de negociación para las industrias y pocas veces cumplen
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con su propósito fundamental de estimular nuevas invenciones.


En resumen, las normas relacionadas con el capital intelectual se
inclinan a favor de las grandes corporaciones e industrias y ofre-
cen un débil servicio al interés público.
En el escenario europeo, la Propuesta de Directiva a la armo-
nización de determinados aspectos de los derechos de autor y
derechos afines en la Sociedad de Información tramitada por el
Parlamento Europeo tiene como objetivo incorporar legislacio-
nes nacionales de los países miembros. Esta propuesta ha sido
duramente criticada por profesionales de la información. Una de
las críticas más severas ha sido la de la Federación de Socieda-
des de Archivística, Biblioteconomía y Documentación (FESABID).
Este grupo ha expresado que la propuesta de la Directiva no lo-
gra el equilibrio que debe existir entre los derechos de los titula-
res y los intereses del público en general. Sostiene que la inten-
ción de la Comunidad Europea, una unión básicamente económi-
ca, es abandonar el futuro del acceso a la información a los meca-
nismos de licencias y contratos entre proveedores y usuarios, los
cuales no están en una posición de igualdad para negociar (FESA-
BID, 1998).
En el contexto norteamericano, dentro del marco de la Natio-
nal Information Infrastructure del tándem Clinton-Gore, un gru-
po de trabajo sobre propiedad intelectual elaboró un informe ti-
tulado Propiedad Intelectual e Infraestructura Nacional de la
Información. Este informe provocó controversia y duras críticas
por interpretar con demasiado celo las leyes de propiedad inte-
lectual al punto de infringir los derechos de los consumidores.
Apoyándose en la necesidad de garantizar los derechos de pro-
piedad intelectual se han creado sistemas de seguridad que iden-
tifican y observan los usuarios, vigilan las actividades realizadas
por éstos en torno a determinada obra digital. Estos mecanismos,
denominados “Electronic Copyright Management Systems” con-
tienen tecnologías tales como chips anti copias, sistemas de vi-
gilancia y controles de acceso que representan serias amenazas
a valores democráticos e impiden el uso legítimo de la informa-
ción. Al no poseer la capacidad para identificar y distinguir el
uso legítimo y los privilegios de las bibliotecas y archivos, estas
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tecnologías pueden poner en riesgo el derecho al acceso a la in-


formación gratuita.
Estos mecanismos, al servicio de los intereses económicos de
las grandes empresas, tienen la potencialidad de registrar las acti-
vidades de los usuarios, su comportamiento, su información per-
sonal, sus hábitos de lectura, el consumo, intereses, líneas de in-
vestigación y aficiones. Esta información puede ser utilizada para
fines de mercadeo, objetivos político-partidista, para la elaboración
de expedientes policiales y hasta podría venderse a terceras par-
tes para los propósitos más insospechados. Sin lugar a dudas, esto
representa una seria amenaza a valores democráticos tales como
el derecho a la intimidad y la confidencialidad de la información.
Las nuevas tecnologías de la información tienen la capacidad
de potenciar la diseminación de la información y de contribuir a
preservar el uso legítimo de los bienes de información, por lo que
deben ponerse al servicio de los valores y principios propios de
una sociedad democrática. Ante la presión de grandes corpora-
ciones y de la industria editorial las reglamentaciones de propie-
dad intelectual y el Derecho de Autor se están transformando en
un sistema que favorece la comercialización de la información y
amenaza el acceso público a la información, y, por ende, el inter-
cambio de la información, el debate académico, la investigación
y el derecho de los ciudadanos a estar bien informados.
La Cumbre Mundial sobre la Sociedad de la Información (CMSI)
celebrada en Ginebra en diciembre de 2003 fue la culminación de
un proceso de discusión global dirigido a identificar visiones, es-
tablecer principios y formular planes de acción a los fines de
orientar el desarrollo de la Sociedad de la Información. Esta ini-
ciativa convocó a representantes de los gobiernos, al sector pri-
vado y a la sociedad civil con el propósito fundamental de dismi-
nuir la brecha digital. Se espera que los documentos claves pro-
ducidos en esta Cumbre, la Declaración de Principios y el Plan
de Acción sirvan de base a los gobiernos de los países miembros
de las Naciones Unidas para la puesta en práctica de la Sociedad
de la Información.
En la Declaración de Principios de la CMSI se establece que
un dominio público rico es un factor capital del crecimiento de la
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sociedad de la información, ya que genera ventajas, tales como


un público informado, nuevos empleos, innovación, oportunida-
des comerciales y el avance de las ciencias. Se puntualiza que el
acceso sin dificultad a la información de dominio público es esen-
cial en la sociedad de la información, como lo es la protección de
dicha información contra toda apropiación indebida.
Por su parte, el Plan de Acción de la CMSI identificó una línea
de acción dirigida a definir orientaciones de política para el desa-
rrollo y promoción de la información en el dominio público como
un importante instrumento para facilitar el acceso del público a
la información. Uno de los puntos del Plan de Acción que generó
controversia fue la referencia que se hizo a que se respeten los
derechos de propiedad intelectual. Ante ese planteamiento, los
representes de la sociedad civil rechazaron el término “derechos
de propiedad intelectual” argumentando que el mismo implica que
los derechos asociados con la información son del dueño. Los
miembros de la sociedad civil enfocaron el derecho a la informa-
ción en el marco de los derechos humanos y destacaron la im-
portancia del dominio público del conocimiento y el derecho que
tienen todas las personas a tener acceso al conocimiento.
Además, los representantes de la sociedad civil expresaron que,
en lo que respecta a la propiedad intelectual, la declaración ofi-
cial de la CMSI se orientó hacia el mercado. Criticaron las accio-
nes para reclamar propiedad sobre el conocimiento a través de
patentes y derechos de autor, así como la creación de monopo-
lios intelectuales. No cabe duda de que toda esta discusión pone
de manifiesto la falta de consenso en lo que concierne a la propie-
dad intelectual y que el sector civil difiere radicalmente de los
sectores gubernamental y privado, en los cuales se observa la
tendencia a focalizar más en el interés económico que en el hu-
mano.
Nadie pone en duda la necesidad de proteger los derechos aso-
ciados con el capital intelectual. Tanto el interés económico como
los derechos morales de los autores deben estar debidamente
protegidos y garantizados por ley. Sin embargo, debe haber equi-
librio entre los derechos de los creadores y los derechos de los
consumidores de la información, entre el interés comercial y el
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interés público. La legislación y reglamentación relacionada con la


propiedad intelectual debe revisarse con el fin de asegurar el equi-
librio entre el interés privado y el interés público. Es preciso con-
sensuar los derechos de los titulares de las obras y el derecho de
las personas a estar bien informadas. Es indispensable desarrollar
nuevas políticas respecto a la propiedad intelectual que protejan
más el interés público que el de las grandes compañías.
Tal y como sostiene Lucas Parra, “es responsabilidad de todos
aquellos que generan y procesan información, el condenar las
contradicciones internas a las cuales estamos expuestos diaria-
mente y participar en esfuerzos colaborativos de liberar la infor-
mación” (Parra, 1998). Las nuevas tecnologías de la información
hacen viable, como nunca antes en la historia de la humanidad,
el disfrute de los bienes de información, la divulgación de ésta y
la libertad de expresión. No obstante, los intereses mercantilis-
tas, escudándose en las normativas de la propiedad intelectual y
la ley del Derecho de Autor están utilizando esas tecnologías para
socavar principios y valores fundamentales de nuestra sociedad
democrática.
Lejos de fomentar la equidad en el acceso a la información y,
por ende, mejorar la situación económica, social y cultural de las
personas, el desarrollo desarticulado de esas nuevas tecnologías
y la excesiva mercantilización de la información está agravando
el aislamiento, la desigualdad y la exclusión a lo largo y ancho del
mundo. La trayectoria que han seguido esas tecnologías no nos
debe arrebatar la aspiración a un mundo en el que la información,
el conocimiento y los bienes de información se puedan compar-
tir. Los profesionales de la información no debemos mirar con in-
diferencia esa situación que tanto nos atañe. Debemos sentirnos
indignados ante el control de la información y la amenaza a los
valores de libre expresión, confidencialidad, intimidad y el dere-
cho a estar informado. Cada uno, desde su posición y conforme a
sus capacidades, debe dirigir sus esfuerzos a erradicar, o al me-
nos, contribuir a minimizar este mal que flagela nuestra cultura
democrática.
88 ADA MYRIAM FELICIÉ 6 • 2004

Fuentes Consultadas:

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