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Capitulo I. El Problema.

Reducir y prevenir el abuso sexual en niños, niñas y


adolescentes, mediante constantes orientaciones a los padres o
representantes del Estado Nueva Esparta.

I.I Planteamiento del problema.

El Abuso Sexual Infantil se ha presentado a lo largo de la historia en


diferentes culturas, clases sociales, niveles educativos, grupos religiosos y étnicos.
Durante muchos años nuestra sociedad ha estado dormida ante una problemática
que de manera perjudicial afecta a nuestra niñez y a nuestras familias en general, y
sólo hasta hace poco tiempo se ha comenzado a hablar de este tema, causando un
gran impacto e incredulidad en todas las personas.

Según González Et, ¨Todo acto ejecutado por un adulto que se vale de un
menor para estimularse o gratificarse sexualmente¨¨ es llamado abuso sexual
infantil. La descomposición social actual que se vive en Venezuela debido a la crisis
económica y política, desencadenó el aumento de índices de violencia y abuso
sexual hacia niños, niñas y adolescentes, en más del 90% en lo que va de año. A
nivel Nacional se presentan casos denunciados en ocho estados: Apure, Distrito
Capital, Miranda, Monagas, Táchira, Nueva Esparta, Yaracuy y Zulia.

Existe el caso de una mujer que abusó de su hijo de dos años de edad, quien
se encuentra recluido en el Hospital Clínico Universitario de Caracas. La dama fue
denunciada por los enfermeros que vieron lo ocurrido. De igual forma se pudo
evidenciar ¨Un monstruo en Ocumare del Tuy¨. Esteban José Rodríguez Zapata de
44 años de edad violó durante una década a su hija desde que tenía 12 años. Ella
lo denunció y lo detuvieron. En la investigación se determinó que “abusaba, también,
de los dos niños mayores de los tres que procrearon por el abuso”, dijeron efectivos
policiales.

También en Apure se logaron evidenciar tíos violadores. Jorge Antonio


Aponte Jiménez y Marian Yelitza Díaz fueron detenidos por el CICPC. Están
procesados por violar con un palo a su sobrina de 7 años en su casa. La niña fue
atendida en un hospital. Los padres dejaron a dos hermanas al cuidado de Aponte
y Díaz.

Además en Maracaibo existía el transporte del horror. A Otto Antonio Bracho


de 63 años, lo detuvieron en Maracaibo por cometer actos lascivos a una niña de 7
años a quien le hacía transporte escolar. “La dejaba de última y cuando bajaban los
demás niños abusaba de ella”, dijeron los funcionarios policiales en el
procedimiento.

En el Estado Nueva Esparta aprehendieron a Jhonatan del Jesús Orsatti


Guerra, de 27 años en el sector Las Villarroeles, del municipio Díaz, por haber
abusado de una infantil de tres años. De igual manera El Ministerio Público logró
privativa de libertad para Yenny Carolina Díaz por su presunta complicidad en el
abuso sexual perpetrado contra una niña de 11 años de edad.

Solemos enseñar a los niños que siempre deben obedecer a las personas
adultas, haciéndoles creer que éstas siempre saben lo que está bien. A veces, les
obligamos a besar a personas cuando no desean hacerlo. Esta educación
contribuye a que puedan producirse los abusos.

Algunos abusadores utilizan la fuerza para acceder al menor, mientras que


otros no, y a veces sin marcas físicas exteriores es difícil deducir que un menor es
víctima de abuso. La estrategia que usan la mayoría de los abusadores es conseguir
la confianza del menor para iniciar un contacto muy personal hasta llegar al acceso
sexual del menor.
El abusador se refugia en el secreto, que le protege y le permite repetir la
misma actuación con otras niñas de su familia. Porque aunque sea descubierto por
algún otro miembro de la unidad familiar, el hecho de hacerlo público es tan
espantoso que generalmente callan para proteger la imagen de la familia. Esta ley
del silencio agudiza los efectos y las consecuencias que la víctima sufrirá
durante gran parte de su vida. Por eso es tan importante que hablemos de la
existencia de los abusos sexuales y los reconozcamos como un problema social
que hay que abordar.

Un niño que se encuentra siendo víctima de abuso sexual presenta síntomas


que coinciden con la sintomatología propia de un estrés postraumático. Miedo,
problemas para dormir, pesadillas, confusión, sentimientos de culpa, vergüenza, ira
junto con la incapacidad de manejar estas emociones. Los peores efectos se
presentan cuando es el padre el abusador, porque en ese caso la niña además
pierde la confianza en el ser que debe protegerla y que representa su seguridad.
Estas niñas se quedan indefensas frente al mundo masculino porque mezclan el
sexo con el afecto, con el cuidado, el poder y el cariño. Y todo esto en secreto.

Las familias incestuosas mantienen una ley del silencio tan férrea como la
mafia, ignorando las permanentes consecuencias que esto puede contener, por
ejemplo:

 Los niños que han sido abusados tienen una alta probabilidad de convertirse
en adultos abusadores de otros niños cuando llegan a su etapa de la adultez.

 Los niños pueden llegar a sentir que de algún modo provocaron el abuso y
se culpan a sí mismos durante el resto de sus vidas por no haber dicho “no”,
por no haberse defendido del atacante, por haberle contado a un adulto que
no los tomó en serio, por no haber buscado ayuda, por haberse comportado
de cierta forma, o por haber confiado en el adulto/menor (mayor que él/ella)
que lo abusó.
 Este tipo de culpa les puede llevar a vivir graves trastornos de ansiedad que
pueden derivar en abuso de drogas, alcohol, sexo, comida y probabilidad de
que el dolor emocional los llevé a involucrarse en relaciones destructivas.
Algunos niños prefieren escapar de sus casas en vez de seguir siendo
abusados.