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Venezuela fue un país con precios estables desde 1950 hasta 1983.

A partir del Viernes Negro, cuando el bolívar se devaluó abruptamente, los


precios empezaron a crecer a una tasa de 2 dígitos por año. Ya en 2013
Venezuela tenía una inflación de 56% anual, la más alta del mundo para
entonces. Dos años después llegó a 180,9%. El Banco Central no publica este
índice desde 2016, pero firmas independientes calculan que la inflación cerrará
por encima de 2000% en 2017. Ya en noviembre la Asamblea Nacional midió el
aumento de precios por encima del 50%, lo que ubica a la economía venezolana
en situación de hiperinflación, acompañando a Zimbabue como las únicas
economías que han sufrido este fenómeno en el siglo XXI. ¿Por qué hay
hiperinflación en Venezuela? ¿Qué se espera para el próximo año? ¿Cómo se
detiene un proceso hiperinflacionario?
El aumento de los precios en Venezuela ha sido vertiginoso. Una manera de
ilustrar la pérdida de valor de la moneda como consecuencia del aumento de
precios es ver la evolución de la capacidad de compra. Al momento de su entrada
en circulación en 2008, con un billete de 100 bolívares fuerte se podían comprar
12 cartones de huevos (360 unidades). A principios de 2017, el billete de 100 no
era suficiente para comprar un huevo.

¿Qué es la hiperinflación?

La inflación es el aumento generalizado de los precios de bienes y servicios


durante un período en un país. El consumidor puede comprar menos productos
con la misma cantidad de dinero cuando sube la inflación. Las personas se
empobrecen y la calidad de vida se deteriora.

La hiperinflación es un tipo inusual de inflación que implica un aumento general


de precios a niveles muy altos. La moneda tiende a perder la capacidad para
desempeñar sus tres funciones: ser unidad de cuenta, medio de intercambio y
reserva de valor. El dinero es funcional cuando cumple los tres propósitos. Se
vuelve disfuncional cuando no puede cumplir alguno de ellos.

Criterios para definir la hiperinflación


Los niveles de precios generales se incrementan 50% de un mes a otro. Esta
definición fue acuñada por el economista estadounidense Philip Cagan en una
investigación que publicó en 1956.

Los precios generales se elevan al menos 500% al año, según los economistas
estadounidenses Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff, en un estudio divulgado en
2011.

Episodios de hiperinflación en el mundo


La inflación no es un problema para la mayoría de los países . El Fondo
Monetario Internacional calcula que el promedio de inflación global será de 3,1%
en 2017. Para América Latina y el Caribe será 4,2%.
Duración promedio de episodios de hiperinflación en el
mundo desde 1973:
10 meses (9,92)

Duración promedio de episodios de hiperinflación en


Sudamérica desde 1973:
6 meses (6,17)

Hungría tiene el récord mundial de hiperinflación, tanto en


base mensual como en base anual. En 1946, los precios
crecieron 4,19 x 10^16 en el mes de julio y a una tasa anual de
9,63 x 10^26.

Picos de hiperinflación anual en América del Sur


2407

Brasil

1994

4923

Argentina

1989

7650

Perú

1990

8170

Bolivia

1985

En Zimbabue la inflación llegó a 54% en 2000. Cinco años después


los precios crecieron a una tasa de 585,4% anual. En 2006 la
inflación escaló a 1.281%. Dos años más tarde, la cifra oficial era de
231.000.000.000% (doscientos treinta y un mil millones por ciento
anual). El Banco Central dejó de publicar el índice el año siguiente.
El expresidente Robert Mugabe acusó a los comerciantes del
incremento de los precios, ordenó perseguirlos y llevó a prisión a
varios. Como la medida no frenaba la crisis, prohibió la inflación.
Decretó que los precios debían bajar 50%. Los consumidores
compraron todos los alimentos y electrodomésticos en pocos días.
Forzado por la situación, Mugabe aceptó la ayuda del Fondo
Monetario Internacional. Entró en vigencia el uso de moneda
extranjera, se liberaron los precios y cesó la persecución contra
comerciantes y hacendados. La hiperinflación se detuvo.

Causas de la hiperinflación
La inflación se origina cuando el Banco Central crea dinero más rápido que el
aumento de la producción de bienes y servicios. Cuando los ingresos fiscales son
menores a los egresos, los gobiernos obligan a los Bancos Centrales a emitir
dinero para pagar los gastos que el Estado no puede cubrir con sus ingresos o la
emisión de deuda. Este proceso se llama monetización del déficit fiscal y es una
de las principales causas de los fenómenos inflacionarios. El desbalance entre el
nivel de producción y la cantidad de dinero en la economía puede alcanzar tal
proporción que desencadena procesos hiperinflacionarios.

Las personas ajustan sus expectativas y comportamientos ante el incremento de


los precios. Gastan su dinero lo antes posible para adelantarse a los aumentos.
Cuando es una conducta generaliza, el dinero circula más rápido y agrava el
proceso inflacionario. Se genera un círculo vicioso: los precios altos alimentan
expectativas de precios más altos, y en consecuencia, se elevan los precios. El
ciclo se retroalimenta en un proceso que destruye el valor de la moneda.

1. Inyección de dinero
El Banco Central de Venezuela crea dinero para financiar a las empresas
públicas. Estas compañías transfieren los recursos al Gobierno para que cubra sus
gastos. Personas y empresas disponen de más bolívares gracias a esa inyección,
pero los bienes ofertados disminuyen por la caída de las importaciones y los
controles de precios que impiden cubrir los costos de producción. Esta dinámica
aviva la inflación. Desde septiembre de 2016 hasta septiembre de 2017, la
emisión de dinero del Banco Central subió 736%, principalmente por los
préstamos a Petróleos de Venezuela. La liquidez subió 483% el último año.
2. El problema fiscal
La recaudación de impuestos baja porque las empresas venden y ganan menos
debido a la recesión que comenzó en 2014. Para cubrir el impacto de la inflación
en la recaudación tributaria, las autoridades recurren al dinero creado por el
Banco Central de Venezuela. Esa inyección de bolívares impulsa el aumento de
los precios. Ecoanalítica calcula que la recaudación total cayó 47% en términos
reales para octubre de 2017. El Impuesto al Valor Agregado ha caído 52%. La
situación fiscal se ha deteriorado por el descenso de los precios del petróleo
desde su pico en 2013 y la disminución de la producción de petrolera, que ha
caído 600.000 barriles diarios desde 2015, según información de la Organización
de Países Exportadores de Petróleo. A ello se suma la dificultad de acceso a los
mercados internacionales de crédito por la percepción de riesgo y las sanciones
impuestas por Estados Unidos en 2017.

El déficit fiscal en Venezuela se ha financiado con emisiones del Banco Central


de Venezuela, una práctica conocida como monetización del déficit. En el
siguiente gráfico se puede apreciar la correlación positiva entre la liquidez y la
inflación en Venezuela, es decir, entre el incremento de dinero en la economía y
los niveles de precios.

Nota técnica: ¿Qué es la teoría cuantitativa del dinero?

Los economistas atribuyen la inflación a la inyección de dinero sin respaldo.


Aseguran que los precios suben cuando hay más dinero persiguiendo los mismos
bienes. Estas premisas figuran en la teoría cuantitativa del dinero, que establece
que hay una relación directa entre la cantidad de dinero en una economía y los
precios de bienes y servicios. Fue desarrollada y formalizada a finales del siglo
XIX e inicios del siglo XX con los aportes de Ludwig Von Mises, Simon
Newcomb e Irving Fisher.

En su forma resumida, la teoría cuantitativa del dinero se expresa en una


ecuación:

P = (M*V)/Y

P representa el nivel promedio de precios.

M es la cantidad de dinero.

V equivale a la velocidad de circulación de dinero.

Y corresponde a la cantidad de bienes y servicios.

Si la cantidad de dinero aumenta sin que el producto (cantidad de bienes y


servicios) crezca en la misma proporción, los precios suben. Si crece la velocidad
con la que circula el dinero, los precios suben. Si el producto real disminuye
debido a una recesión, los precios suben.
3. La caída de la oferta
El gobierno de Nicolás Maduro recortó drásticamente las importaciones tras la
caída en 2014 de los precios del petróleo, principal fuente de ingreso de
Venezuela. Hay menos bienes provenientes del exterior y las empresas trabajan a
media máquina por la falta de materia prima e insumos. El descenso en la oferta
coincide con la inyección de dinero del Banco Central y estimula la inflación. A
diferencia del resto de los países petroleros, Venezuela no ahorró durante los
tiempos de los altos precios del barril, se endeudó e invirtió en proyectos que no
generaban ingresos en divisas. Sus recursos para afrontar la crisis son limitados.
4. Control cambiario y el dólar paralelo
El gobierno mantiene un tipo de cambio protegido de 10 bolívares por dólar para
subsidiar la importación de alimentos y medicinas. La decisión de mantener un
tipo de cambio artificialmente bajo aumenta el incentivo del Gobierno para
recurrir al financiamiento del Banco Central, pues disminuye los ingresos en
bolívares de Petróleos de Venezuela.
La falta de acceso a monedas extranjeras a tasas preferenciales fomenta la
existencia de un mercado paralelo. Cuando una parte de los bolívares que ingresa
a la economía se destina a la compra de divisas, sube el tipo de cambio en el
mercado paralelo que se utiliza como referencia para fijar los precios de
productos y servicios. Entre 2003 y 2014 se adquirían dólares para 9% de las
importaciones a través del mercado no oficial de divisas, según Ecoanalítica. A
partir de 2015, la caída en la oferta de moneda extranjera por los canales oficiales
forzó a los importadores privados a recurrir al paralelo. Las divisas de este
mercado financian hoy la mitad de las importaciones privadas.

5. Las expectativas
Los procesos hiperinflacionarios se alimentan también de la desconfianza en las
instituciones económicas. Si los actores creen que el Banco Central seguirá
financiando el gasto público, o si el gasto público aumenta sin que los actores
económicos tengan claridad en cuánto o de dónde saldrá el dinero para financiar
este gasto, las expectativas afectarán negativamente el proceso de formación de
precios.

Proyecciones de inflación en 2018


1134

Deutshe Bank

2053

Economist Intelligence Unit

4196

Oxford Economics

4538

Barclays

5325

Torino Capital

7800
Ecoanalítica

Esta calculadora utiliza información del Índice de Precios al Consumidor en


Venezuela desde 1950. Debe introducir un monto de dinero correspondiente a
una fecha anterior a noviembre de 2017. La calculadora estimará el valor de ese
monto a noviembre de 2017 según la inflación acumulada. Por ejemplo, si usted
desea saber cuánto valdría hoy un camión que costaba 3.950 bolívares en
diciembre de 1950, introduzca la fecha y el monto y la calculadora le dirá que
equivalen a 39.054.190 bolívares fuertes (treinta y nueve mil millones de
bolívares viejos).

Consecuencias de la hiperinflación
La principal consecuencia de la hiperinflación es el crecimiento súbito de la
pobreza. Como no se puede anticipar el ritmo al que suben los precios, los
ingresos en términos reales se rezagan y los ciudadanos pierden capacidad de
compra. Las cantidades demandadas de bienes y servicios disminuyen mientras
que los costos crecen, lo que compromete la sostenibilidad económica y
financiera de las empresas. El impacto es desigual, tanto para las empresas como
para las personas, debido a las diferencias en el acceso al crédito y a los activos
en divisas. Aumenta el incumplimiento de contratos porque no pueden
mantenerse los precios y los costos de transacción. Esto se agrava en Venezuela
por la rápida desactualización del cono monetario y la escasez de productos por
los controles de precios y la caída de las importaciones.

Los precios transmiten información sobre la escasez relativa de los bienes y


guían la asignación de recursos productivos en una economía. La hiperinflación
destruye la calidad de información que ofrecen los precios y genera ineficiencias
en la asignación de recursos, lo cual compromete la viabilidad de las empresas y
afecta la creación de empleo. Las empresas empiezan a sufrir problemas con el
flujo de caja porque la contracción en la demanda afecta el ritmo de aumento de
los precios, mientras los costos se incrementan. Reaparecen viejos métodos de
intercambio, como el trueque, y se tiende a exigir el pago de ciertos servicios en
divisas, en lugar de la moneda afectada por la hiperinflación.

Una manera de ver el efecto de la inflación en los ingresos de los ciudadanos es


evaluar el impacto de la evolución del salario mínimo en términos reales. Como
puede verse en este gráfico, el salario mínimo en términos reales (capacidad de
compra) se desplomó, luego de subir en términos reales durante la primera
década del siglo XXI. Un salario mínimo hoy compra 80% menos bienes de lo
que compraba un salario mínimo en enero de 1998.
Medicarse con los bolsillos vacíos
Wualoly González sintió una presión en el pecho cuando escuchó el precio del
medicamento. 35.000 bolívares por un frasco de antibiótico en suspensión. Era septiembre.
Pagó 8 bolívares por uno igual en enero. Sofía, la menor de sus 3 hijos, la esperaba en casa
envuelta en una cobija. Tenía 2 años y tosía como un adulto. Wualoly no podía creerlo.
Dejaría en la farmacia más de la mitad de los 60.000 bolívares que hizo en el mes lavando y
planchando para sus 3 clientes fijos. Con el dinero restante debía comprar comida para los
niños. Y para sí misma. Si alcanzaba.
Llevaba 3 billetes de 100 bolívares en los bolsillos para el regreso en autobús. Como no
tiene cuenta bancaria ni tarjeta de débito para retirar por cajero, Wualoly casi nunca
dispone de efectivo. Haría fila por productos a precios regulados por el gobierno desde las
2:00 de la madrugada para resolver el mercado. Le propondría a otros compradores pasar la
tarjeta de su madre a cambio de billetes. Una vez esperó 6 horas para comprar harina pan y
perdió el puesto porque un policía la sacó a empujones de la cola. Hace 5 años era talla 12.
Almorzaba carne, arroz, plátano, ensalada, pan y refresco. Ahora es talla 5 y consume uno
de esos ingredientes por comida, sólo si están regulados.

Wualoly olvidó preguntar cuánto costaba el antialérgico que toma Nazareth, su segunda
hija, cuando tiene asma. Como no quedaba dinero para comprar otro tratamiento, las niñas
durmieron separadas varias noches para evitar contagios.
“Comemos el bistecito con vidrio de aumento”
José Barone dice que frota las tostadas con una lonja de jamón para darles gusto. Los llama
“panes saborizados”. A sus 84 años, las bromas le ayudan a reconocer que en casa suelen
desayunar café con pan. “Y comemos el bistecito del almuerzo con vidrio de aumento”. La
cena tampoco trae sorpresas: café y pan. El mercado que su esposa Graciela podía costear
en septiembre con los 177.507 bolívares de la pensión alcanza para 3 días. Luego, él gasta
la suya. En casa hay otras 2 bocas que alimentar: su hija Claudia y su nieto Freddy.

Cuando José trabajaba como conductor no faltaba nada en la mesa. Pero desde hace tres
años su camioneta está accidentada en un estacionamiento. A veces falla la caja, otras la
batería. Ya no puede invertir en reparaciones, aunque paga mensualmente por el puesto.
Los gastos aumentan, los ingresos caen.

Estar sin empleo le cuesta el sueño a José. “Estoy acostumbrado a trabajar. No hacer nada
me angustia”. Se despierta a las 3:00 de la mañana y a las 5:00 hace la cola en la panadería.
Los que están a su lado escuchan sus viejas historias como vendedor itinerante de
compañías cigarreras. “Yo andaba por todas las carreteras del país y ahora no voy ni a La
Guaira”.

“Cuando llegue el momento cerraremos”


Antonietta Fiore no quiere que llegue diciembre. Ya no es un mes próspero. Tiene 69 años
y es dueña de una zapatería infantil. En los últimos 3 años ha recibido visitas de
funcionarios que exigían bajar hasta 30% el precio de la mercancía sin respetar márgenes
de ganancias.

Cumplió el sueño de tener un negocio propio en 1995, cuando abrió la tienda. Para ese
momento todo comercio era fértil. Cuando arreció el control de precios del gobierno, en
2012, disminuyeron los clientes, las ganancias, los proveedores, los almuerzos en la calle y
los viajes a su Italia natal. Hoy las vitrinas están llenas de zapatos de marcas nacionales. Ya
no hay en exhibición calzados hechos en el exterior: sin divisas no pueden importarse. Si
llegan son muy costosos y nadie los compra.

Antes los clientes compraban tres pares de zapatos en cada visita. Ahora, si acaso, uno.
Siempre preguntan: “¿Por qué tan caros?”. Los distribuidores transan a precio del dólar
paralelo, que se ha disparado 1.200% en lo que va de año. Cada vez que despachan,
advierten: “Este es el precio, por ahora”. Los proveedores pasaron de ser 25 a menos de 10
en los últimos 3 años. Después de los 5 aumentos de sueldo decretados en 2017 por el
gobierno venezolano, Antonietta solo puede pagar un empleado.

Varias zapaterías vecinas cerraron porque no pudieron reponer inventario. Antonietta


resiste, no es tiempo de bajar la santamaría. “Cuando llegue el momento cerraremos”.
Pagar la universidad con gift cards
Ana temía que Julio perdiera el semestre en el instituto donde estudia Diseño en Caracas.
Cuando un alumno se retrasa con el pago no puede entrar a clases. Llegó mayo de 2017 y
Ana no tenía dinero para cancelar la mensualidad. Vació los cajones de la casa para buscar
algo que pudiese vender. Encontró dos gift cards (tarjetas de regalo) de Amazon en una
gaveta. Una de 30 dólares y otra de 50. Dejó la pena a un lado y llamó uno por uno a sus
amigos y conocidos para venderlas. Nadie las quiso, así que acudió personalmente al centro
educativo para conversar con el director. Le permitieron pagar con las tarjetas. Las vendió a
260.000 bolívares, suficiente para cubrir la cuota y dejar un depósito para la siguiente.

Internacionalista de la Universidad Central de Venezuela y abogada de la Universidad


Católica Andrés Bello, Ana mantenía a su familia con una empresa de catering y una
constructora. Pero ambos negocios quebraron y comenzó a bandearse con trabajos a
destajo. La asesoría legal a una empresa extranjera por Internet le ha permitido sobrevivir
durante el último año porque le pagan en divisas. Compra comida y paga los servicios con
los bolívares que obtiene de cambiar dólares a la mayor tasa posible.

Una tarde de septiembre recibió una llamada del instituto de Julio. Las fluctuaciones del
dólar paralelo la favorecieron con un excedente. Aunque lo necesitaba para hacer mercado,
pidió que lo abonaran a la próxima cuota. Si es necesario, Ana deja de comer con tal de
garantizar que Julio termine la carrera.

Soluciones
Todos los procesos hiperinflacionarios registrados en la historia han terminado en
programas de estabilización, según refiere el economista chino Liping He en su
investigación “Hyperinflation: a world history”. Seis elementos se repiten en
todos los planes:

1. Reforma monetaria que implica cambios en la denominación de la moneda o


en el establecimiento de relaciones de valor con otras monedas.

2. Aumento de tasas de interés con la intención de crear tasas de intereses reales


positivas y recuperar la función de reserva de valor de la moneda.

3. Restauración de la convertibilidad monetaria y la estabilidad del tipo de


cambio en el marco de un proceso de generación de confianza en la moneda.

4. Austeridad fiscal en función del balance presupuestario que disminuya o


elimine la necesidad de financiamiento del déficit fiscal por parte de los bancos
centrales.
5. Recuperación de la autonomía del Banco Central.

6. Asistencia internacional que implica recuperación de acceso a los mercados


financieros internacionales.

¿Cómo abordar la hiperinflación en el caso de


Venezuela?
Los economistas consultados coinciden en que el éxito de un programa de ajustes
macroeconómicos depende de la credibilidad de las autoridades que lo apliquen.
Es fundamental recuperar la autonomía del Banco Central y crear un clima
político favorable al crecimiento económico del sector privado.

1. Tratamiento integral

Leonardo Vera: “Hay que tomar varias medidas al mismo tiempo. Remover la
distorsión cambiaria y el sistema de control de precios. Cerrar las dificultades
fiscales, promover la recuperación y movernos rápidamente hacia una reforma
monetaria”.

Asdrúbal Oliveros: “El problema inflacionario se resuelve a través de un


programa de estabilización macroeconómica. El problema se circunscribe a un
cambio del modelo económico y a contar con un plan de estabilización de largo
alcance”.

Omar Zambrano: “La teoría indica que estos procesos inflacionarios se pueden
detener de una manera relativamente rápida. Casi siempre esto ha sucedido en
medio de un cambio de rumbo que incluye un cambio de política y de actores”.

Douglas Barrios: “La independencia del Banco Central es clave. hay que evitar
que financie el déficit de las empresas públicas, ordenar las cuentas fiscales,
acabar con la enorme ineficiencia, crear un esquema de subsidios directos y
progresivos, pero nada de esto funciona si no se reactiva la economía. Y eso
requiere resolver el problema del flujo de divisas.”

2. Déficit fiscal

Leonardo Vera: “Establecer un tipo de cambio único, competitivo y creíble.


Esto implica que Pdvsa deje de vender buena parte de los dólares que obtiene por
las exportaciones petroleras a la tasa artificialmente baja de 10 bolívares por
dólar. Así aumentaría sus ingresos y bajaría el déficit que el Gobierno cubre con
la creación de dinero del Banco Central”.

Asdrúbal Oliveros: “Es necesario ajustar los subsidios que generan distorsiones,
como el precio de la gasolina, para mejorar los ingresos del Estado”.

Sary Levy: “Racionalizar el gasto del Estado, lo que implica evaluar hasta dónde
puede llegar el sector público y permitir que sea la sociedad vía sector privado la
que genere bienes y servicios. Es el mejor mecanismo que se ha encontrado como
sistema de información económica. También es importante garantizar que el
gasto sea transparente y eficiente”.

Omar Zambrano: “Lograr un acuerdo voluntario con los acreedores para


reestructurar la deuda externa, obtener apoyo de organismos multilaterales y
financiamiento. De esta manera, se crearía espacio para mejorar la situación
fiscal sin necesidad de un ajuste excesivo en el gasto. El fisco venezolano
necesita una reforma profunda, no sólo de ingresos sino también de gastos, que
requiere eliminar los subsidios ineficientes y regresivos”.

3. Reforma del Banco Central

Omar Zambrano: “Aprobar una reforma legal que convierta nuevamente al


Banco Central en un actor sano para la economía al restituirle sus funciones”.

Asdrúbal Oliveros: “Rescatar la majestad del Banco Central y su autonomía.


Que un Banco Central sea autónomo no es garantía de baja inflación pero que no
lo sea es un elemento frecuente en los países con alta inflación. Hay que rescatar
el carácter técnico del Banco Central para que pueda hacer política monetaria y
velar por la estabilidad de los precios. Es necesario contar con un presidente del
Banco Central con preparación para ese cargo y un directorio de altísimo nivel”.

Leonardo Vera: “Restituir la compra-venta de dólares entre Pdvsa y el Banco


Central. Regresar al mecanismo en el que Pdvsa vendía todos los dólares al
Banco Central y si necesitaba divisas, las compraba en el mercado. De esta
manera, se podría contar con un mayor monto de reservas internacionales”.

4. Déficit de dólares

Leonardo Vera: “Obtener financiamiento internacional, ayuda de organismos


multilaterales y lograr un reperfilamiento de la deuda pública y revisar convenios
como los que existen con China y Petrocaribe para disminuir la restricción de
divisas”.
Sary Levy: “Cubrir la necesidad de financiamiento externo a través de
organismos multilaterales como el Fondo Monetario Internacional (FMI) que
fueron creados para atender este tipo de casos. Es mucho más económico ir al
FMI, que puede otorgar préstamos a 2% o 3%, que acudir a la banca privada. No
hay bancos que le presten a Venezuela en esas condiciones”.

5. Desconfianza en la moneda

Leonardo Vera: “Hacer algo similar a lo que hizo Brasil con el Plan Real, que
consistió en una reforma que no fue simplemente cambiar de moneda, fue una
especie de dolarización indirecta sin utilizar el dólar y el mecanismo se llamó
‘moneda indexada’”.

Sary Levy: “La dolarización podría ser una opción, pero hay que estar
conscientes de que no es suficiente. Hay que resolver el tema fiscal. Por ejemplo,
Grecia asumió el euro como moneda, pero no controló su déficit fiscal y se
endeudó de tal forma que culminó en crisis”.

Finanzas personales y la hiperinflación


No hay soluciones personales para la hiperinflación, dependen de las autoridades
económicas. Sin embargo, se puede minimizar el impacto del proceso. Todas las
recomendaciones clásicas de finanzas personales (hacer un presupuesto que
asegure la capacidad de pago, reducir gastos superfluos y construir un fondo de
reserva) aplican aún más en un proceso hiperinflacionario. Presentamos algunos
elementos estratégicos que toda persona debe considerar en un contexto
hiperinflacionario, aunque no pueda cumplirlas todas. No son recomendaciones
personales. Son más bien indicaciones que hacen los economistas desde el punto
de vista de finanzas personales. Sugerimos que consulte sus decisiones
financieras con expertos en la materia para aumentar la eficacia de su respuesta
ante el fenómeno hiperinflacionario:

El tiempo es oro.

Los precios suben con frecuencia y a niveles inusitados en hiperinflación. Mejor


comprar hoy que esperar a mañana.

Usar el crédito en bolívares.

Un manejo adecuado de las tarjetas de crédito puede ayudar en el manejo del


flujo de caja.
Buscar reserva de valor en activos o monedas.

Una manera de protegerse es transformar los ingresos en monedas o bienes que


no pierdan valor con el tiempo.

Multiplicar las fuentes de ingreso.

Es más fácil decirlo que hacerlo, pero cada persona debe evaluar la posibilidad de
aumentar sus fuentes de ingresos para compensar la caída del poder adquisitivo
de la moneda.

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Omar Zambrano

Click
Asdrúbal Oliveros

Entrevistas
sobre la hiperinflación
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Leonardo Vera
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Sary Levy
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Douglas Barrios

Créditos:
Dirección General:

Ángel Alayón y Oscar Marcano

Textos:

Ángel Alayón y Víctor Salmerón

Edición de textos:

Valentina Oropeza

Dirección de fotografía:

Roberto Mata

Visualización, desarrollo y montaje:

Helena Carpio

Análisis y visualización de datos:

Giorgio Cunto y Jorge Luis Supelano

Diseño:

John Fuentes y José Núñez

Entrevistas:

Víctor Salmerón

Crónicas:

Valentina Oropeza, Indira Rojas, Yorman Guerrero y María Silvia


Espinoza.

Fotografías:
Roberto Mata, Iñaki Zugasti, Giovanna Mascetti, Helena Carpio, Andrés
Kerese, Diego Vallenilla y Federico Parra / AFP

Videos:

Helena Carpio, Ricardo Barbar, Jesús Olarte y David Gil

Redes sociales:

Salvador Benasayag

Referencias académicas:
Cagan, P. (1956) The Monetary Dynamics of Hyperinflation. In Friedman, M., Ed., Studies
in the Quantity Theory of Money, The University of Chicago Press, Chicago, 25-117.

Dornbusch, R., Sturzenegger, F., Wolf, H., Fischer, S., & Barro, R. J. (1990). Extreme
inflation: dynamics and stabilization. Brookings Papers on Economic Activity, 1990(2), 1-
84.

Liping, H. (2017). Hyperinflation: a world history. China Perspectives. Routledge.

Reinhart, C. M., & Rogoff, K. S. (2011). From financial crash to debt crisis. The American
Economic Review, 101(5), 1676-1706.

Fuentes:
Asamblea Nacional

Banco Central de Venezuela

Ecoanalítica

Fondo Monetario Internacional

Biblioteca Nacional de Venezuela (Hemeroteca)

World Inflation Table

(C) 2017 Prodavinci – Todos los derechos reservados.

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