Está en la página 1de 4

#AÑODELAMORDEDIOS

CONSAGRACIÓN
PRINCIPIO FEBRERO

Versículo a Memorizar:

Romanos 12.1
Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis
vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto
racional

La consagración es la dedicación de una persona o cosa para el servicio de un


culto religioso o directamente a una deidad.

La palabra consagración no es una palabra que se utilice con frecuencia, aun así,
es posible que tengamos un concepto de lo que significa. En la religión, la
palabra consagración se usa en relación al ordenamiento oficial de una persona
que está a punto de ser un predicador, sacerdote o misionero. Este uso implica
que la consagración es solamente para una categoría especial de personas. Sin
embargo, la consagración revelada en el Nuevo Testamento es para todo creyente
en Cristo.

Muchas veces cuando se habla de consagración se relaciona y se


restringe únicamente con el servicio a Dios, pero la consagración es mucho más
que servicio a Dios. El servicio es uno de los fines para el cual somos
consagrados, pero no la consagración misma.

Así que, ¿qué significa la consagración? La consagración es entregarnos al Señor


para ser “un sacrificio vivo” como dice Pablo en Romanos 12:1

“Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la misericordia de Dios, les ruego que
cada uno de ustedes, en adoración espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio
vivo, santo y agradable a Dios.” Romanos 12:1 NVI

Entregarnos a Dios como un sacrificio de manera voluntaria para hacer su


voluntad es lo que significa consagración.

La consagración, tal como nos indica el siguiente pasaje, implica que no nos
pertenecemos a nosotros mismos, sino a Dios.

1 orintios 6:19-20 NVI


“¿Acaso no saben que su cuerpo es templo del Espíritu Santo, quien está en
ustedes y al que han recibido de parte de Dios? Ustedes no son sus propios
dueños; fueron comprados por un precio. Por tanto, honren con su cuerpo a Dios.”
#AÑODELAMORDEDIOS

Ejemplos de Consagración

 José. La vida de este muchacho es evidencia del poder de la consagración.


De hecho, la túnica de colores que le regaló su papá era como un símbolo o
señal de que era diferente a los demás... y el papá notaba su peculiaridad
en el comportamiento, en la obediencia, en el testimonio limpio que tenía.
 Sansón. Es un caso de una consagración demandada por Dios a los
padres de Sansón desde antes de nacer. Pero en esta ocasión, cuando él
creció decidió vivir a su manera y obviar el consejo del Señor.
 Samuel. A pesar de los malos ejemplos de los hijos de Elí, este niño
crece consagrado para Dios y no dispuesto a negociar principios.
 Daniel. Desde que decide no contaminarse con la comida del rey este
joven mostró su carácter y compromiso con Dios.

En Daniel podemos observar varias características que una persona consagrada a


Dios debe desarrollar:

1. Desarrollar una Actitud de excelencia. Daniel es tomado como esclavo


de Babilonia; sus padres, posesiones y tierras son arrasadas por estos
personajes y lo llevan a vivir allá. Todo indicaría que este sería el muchacho
rebelde y resentido con la vida, pero, todo lo contrario. Incluso llegó a servir
al reino babilonio con entusiasmo y buena actitud. Tener una actitud
correcta demanda estar permanentemente en guardia contra los factores
negativos, contra las tentaciones, contra las circunstancias engañosas y
seductoras de mundo, contra la cultura del mundo que es opuesta a Dios,
que no se sujeta a principios y valores del reino, y donde el engaño, el
facilismo, la mentira, la deshonestidad, la picardía son comunes.

2. Capacidad de tomar decisiones claras. Daniel se inició en Babilonia


tomando decisiones claras al no comer de la comida del rey. Pero esa no
fue la única ocasión donde se le ve tomando decisiones correctas. Luego
se ve enfrentado a la envidia de los otros líderes y a pesar de la amenaza
contra su vida, él no deja de orar a Dios, pues la presión de los otros no iba
a tomar decisiones por él.

3. Pureza. Daniel 6.4 ”…y ningún vicio o falta fue hallado en él”. Los otros
sabios o sátrapas buscaban por todas partes a ver que de malo había en
Daniel. Si le debía y nunca pagaba a los amigos, si era tramposo con los
impuestos, si andaba a escondidas en los sectores de drogas o sexo... pero
nada encontraron, porque en Daniel había pureza e integridad.

4. Intimidad. Algo que también impacta en Daniel son sus tiempos de oración.
La Biblia registra que lo hacía tres veces al día, aun si su vida corría riesgo.
A él eso no le importaba. Anhelaba hablar con Dios, tener tiempo a solas
con su Señor.
#AÑODELAMORDEDIOS

5. Caminar consecuente con Dios (Daniel 6:6-9). ¿Qué hizo Daniel? En el


Verso 10 leemos: “Cuando Daniel supo que había sido firmado el
documento, entró en su casa (en su aposento superior tenía ventanas
abiertas en dirección a Jerusalén), y como lo solía hacer antes, continuó
arrodillándose tres veces al día, orando y dando gracias delante de su
Dios”. ¿No te parece una respuesta increíble cuando se tiene puesto precio
sobre su cabeza? Daniel no cambio sus hábitos espirituales porque había
una ley con pena de muerte, porque Daniel era coherente. Ser consagrado
implica vivir con coherencia en cualquier ámbito donde nos
desempeñemos.

La consagración supone, entre otras cosas:

 Renuncia: De nuestra autonomía, para encontrar a Dios en la dependencia de


Él. David no hacía nada sin consultar con Dios. En dos ocasiones en que no lo
hi o, acab lamentándolo.
 Ofrenda: Acto mediante el cual nos entregamos a Él voluntariamente. Esto
puede hacerse instantáneamente, pero por lo general se realiza mediante un
proceso. Proceso que debe tener aspiraciones eternas.
 Separación: De todo aquello que ofenda, o nos separe de Dios. Son estos
actos los que demuestran, y hacen visibles, la consagración. Porque la
consagración no es un concepto subjetivo, sino absolutamente objetivo y
practico.

Éxodo 30:30
Y ungirás a Aarón y a sus hijos y los consagrarás para que me sirvan como
sacerdotes.

¿Por qué consagrarnos al Señor?

- Para permanecer en su senda. “» Entren por la puerta estrecha. Porque es


ancha la puerta y espacioso el camino que conduce a la destrucci n, y muchos
entran por ella. Pero estrecha es la puerta y angosto el camino que conduce a
la vida, y son pocos los que la encuentran.” ateo 7:13-14 NVI.
Dios nos pide escoger entre los dos caminos, y por supuesto, solo uno de ellos,
conduce a la vida eterna. Es un camino de fe y consagración.

- Porque la consagración nos lleva a santificación. Como hemos leído, sin


santidad es imposible ver a Dios. “Pero no se venderá ni se rescatará ninguna
cosa consagrada, que alguno hubiere dedicado a Jehová; de todo lo que
tuviere, de hombres y animales, y de las tierras de su posesión, todo
lo consagrado será cosa santísima para Jehová.” Levítico 27:28
#AÑODELAMORDEDIOS

- Para crecer espiritualmente. Así como el cuerpo va a crecer según


alimentación y cuidados, de igual forma nuestra espiritualidad crecerá si
encuentra alimento que le haga crecer. En este caso el alimento es la Palabra
de Dios, la vida de oración, el ayuno, vigilias, etc.

- Para que Dios pueda obrar en nosotros. Antes de que intentemos obrar para
Dios, es necesario que Dios obre en nosotros. Aunque somos salvos, debemos
admitir que todavía Dios tiene mucho por obrar en nosotros a fin de conformar
nuestros pensamientos, sentimientos, decisiones y nuestra disposición interna
—todo nuestro ser—a la imagen de Su Hijo.

- Disfrutar la abundancia de Dios. El Señor dice que el enemigo vino a traer


muerte y destrucción, pero Él vino a darnos vida y vida en abundancia.

- Porque Él nos ha amado desde antes de nacer y nos amará por siempre.
Así como un esposo espera que su esposa le sea fiel, lo abrace, le acaricie y le
trate bien como respuesta al amor de ese esposo, así también el Señor espera
de nosotros que le amemos extravagantemente a causa de su perfecto amor.

- Para conocernos a nosotros mismos. Solo consagrándonos al Señor


podremos ver su mano obrando en nuestras vidas, y de esa manera será
quitado el pecado, el temor, el dolor, los traumas, y quitando todas esas
suciedades, es que podremos ver quien realmente somos.

Tesalonicenses 5:23-24 NVI


“Que Dios mismo, el Dios de pa , los santifique por completo, y conserve todo su
ser —espíritu, alma y cuerpo— irreprochable para la venida de nuestro Señor
Jesucristo. El que los llama es fiel, y así lo hará.”

PROYECTO. Entregar en la última semana de febrero.

Sexto, Séptimo, Octavo. En una hoja de block y a mano, escribe un ensayo


sobre la consagración y la juventud de hoy.

Noveno, Decimo, Undécimo. Usando dos hojas de block tamaño carta, escribe
un ensayo sobre la consagración y cómo ves este principio según lo que enfrentas
a nivel de pensamiento, tentaciones, entono familiar y amistades.