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DRAMATURGIA DE HAMBURGO Gotthold Ephraim Lessing PRESENTACION Sera facil adivinar que la nueva administracién del teatro de esta ciudad es quien ha promovido la aparicion de estas paginas.’ La finalidad ultima de las mismas habra de corresponder a las buenas intenciones que no pueden dejar de atribuirse a los hombres que quieren asumir la carga de dicha administraci6n. Ellos mismos se han explicado lo suficiente al respecto, y sus manifestaciones, aqui como fuera de aqui, han sido acogidas por la parte mAs selecta del ptiblico con la aprobacién que merece y que puede prometerse en nuestro tiempo cualquier promocion espontanea del bien comin. Es cierto que, siempre y en todas partes, hay personas que, por cono- cerse a si mismas mejor que nadie, no ven otra cosa que segundas inten- ciones en toda buena iniciativa. Con gusto podriamos conceder que sien- tan tal satisfaccién de si mismas; pero si esas supuestas segundas intencio- nes les llevan a volverse contra la causa en si; si su maliciosa envidia, a fin de frustrar aquellas intenciones, se esfuerza en hacer fracasar esta causa, que sepan entonces que son los miembros mas despreciables de la socie- dad humana.’ jFeliz el lugar donde esos miserables no dan el tono; donde una canti- dad superior de ciudadanos bien intencionados los mantiene dentro de los limites del respeto y no permite que el bien de todos sea presa de sus intri- gas, ni que los intentos patridticos sean pretexto para sus sarcasticos des- propésitos! Sea, pues, feliz Hamburgo en todo lo que sustenta su prosperidad y su libertad: jporque merece ser tan feliz! _ Nota: Las notas al texto de la Dramaturgia de Hamburgo cuya llamada aparece con aste- co son originales de Lessing. Las notas con niimeros coresponden al traductor; algunas de tienen su llamada en las notas del autor. Se refiere al Theater am Ginsemarkt, que funcionaba desde 1765, bajo la direccién de K.E. Ackermann (cf. XII, nota 3), El Teatro Nacional de Hamburgo seria, pues, su continua- cién directa. Lo dirigia un consorcio de doce ciudadanos y lo componia, junto al propio Ac- kermann, un grupo de profesionales del teatro, con Lessing como “dramaturgo". El texto de la Dramaturgia no siempre aparecié con la continuidad que indican las fechas de cada capi- tulo, Hubo interrupciones tras las cuales aparecia el texto puesto al dia. El texto completo vio la luz después de una de tales interrupciones. 2 Los partidarios del neoclasico Gottsched, principalmente J.M. Dreyer (m. 1769), quien Criticd el texto de Lowen en que se exponia la programacién del teatro. 81 Cuando Schlegel,* al hacerse cargo del teatro danés —jun poeta ale- man... del teatro danés! — hizo unas propuestas que seran durante largo tiempo un reproche a Alemania no por haberle dado ocasion de hacerlas en beneficio de nuestro teatro, la primera y principal de ellas fue que “‘no habia que dejar a los actores mismos el cuidado de trabajar corriendo el riesgo de pérdidas y ganancias”’.* El sistema del primer actor-empresario (Prinzipalschaft) ha reducido un arte libre a un oficio, un oficio que el maestro, las mas de las veces, hace funcionar con un descuido y un egois- mo tanto mayores, cuanto mas segura es la clientela y mas abundantes los compradores que le prometen cubrir sus necesidades o vivir con lujo. Aunque hasta ahora, por tanto, no hubiese ocurrido aqui mas que este hecho de que un grupo de amigos de la escena hubieran puesto manos a la obra y se hubieran reunido para emprender el trabajo de acuerdo con un proyecto de interés comunitario, es indudable que, sdlo por ello, se habria avanzado ya muchisimo. Porque de esta primera transformaci6n, por mo- derado que sea el favor del publico, pueden surgir con facilidad y rapidez todas las restantes mejoras que nuestro teatro requiere. Sin duda no se ahorrarén esfuerzos ni gastos; el tiempo dira si nos falté el gusto y la discrecion. {Y no tiene el publico el poder de eliminar o de corregir lo que pueda haber de insuficiente en nuestro trabajo? Que acuda, sencillamente, que vea y oiga, y examine y juzgue. Jamas su voz sera es- cuchada con desdén, ni su juicio acogido sin acatamiento. Pero que no se considere publico cualquier criticastro insignificante. Y quien vea frustradas sus expectativas, que reflexione también un poco, en conciencia, sobre la indole de sus expectativas. No todo aficionado es un experto; ni todo el que siente las bellezas de wa pieza, la buena interpre- tacion de un actor, puede apreciar también, por ello, el valor de todo el res- to. No tenemos gusto, si tenemos tan sdlo un gusto unilateral, pero a me- nudo somos tanto mas partidistas. El verdadero gusto es el general,’ que se extiende sobre bellezas de toda especie, pero de ninguna espera mAs pla- cer ni mas atractivo del que pueden proporcionar segtin su especie. Muchas son las etapas que un teatro en formacidn debe dejar atras has- ta llegar a la cumbre de la perfeccién; pero un teatro degenerado, natural- el (1718-1749), en Gedanken zur Aufnahme des danischen Theaters tsched a combatir el teatro de influencia francesa. (1747), * Werke, tercera parte, p. 252. 4 Prinzipalschaft: empresa teatral privada y ambulante, ditigida y administrada por wn que trata de ello al principio del Laokoon. Distingue al “critica” de quien se mueve tan s6lo por el sentimiento (““el hombre de gus'o") y no por los principios. Cf. también el ensayo Der Kezensent braucht niclu besser machen zu kdnnen, was er tadelt (1767). 82