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TEATRO FOLCLÓRICO ESCOLAR Y MOJIGANGA

Por: Mcp. José Pernía


Noviembre 24 de 2018

En algunas oportunidades, cuando se ha referido el término “mojiganga”, relacionado con el


teatro escolar y, particularmente, lo que se ha dado en llamar “teatro folclórico”, algunas
personas, asociadas al teatro y, huelga decirlo, sin pleno conocimiento, se sienten
ofendidas al considerar que se apostrofa y demerita a dichas manifestaciones artísticas, al
usar el vocablo arriba señalado. Téngase en cuenta entonces que dicha palabra tiene
profundas raíces teatrales y que se origina (Wikipedia, 2018) en la boxiganga o compañías
de bojiganga del teatro ambulante de los siglos XVI y XVII, teniendo como exponentes a
dramaturgos de la talla de …Pedro Calderón de la Barca (La mojiganga de las visiones de
la muerte),3 Juan Vélez (Mojiganga de las figuras), Simón Aguado (Mojiganga de las niñas
de la Rollona), Vicente Suárez de Deza, Francisco Monteser, Alonso de Ayala y Manuel de
León Marchante, entre otros… (p. 2)
Ahora bien, si escritores de tanta reputación tomaron tan en serio la mojiganga que, en el
siglo XVIII, bajo la forma de mojiganga entremesada, llegaron a representarla junto a sus
más excelsas creaciones, ¿cómo puede cualquiera ponerse a denostar en su contra? Lo
que sí es indudable es que este constituye un “… género menor del teatro, utilizado
entre actos o como finalización de las grandes comedias”, lo cual no lo hace
despreciable sino que, ajustándose a su digna apreciación, este teatro hoy de corte
folclorista, realizado en las escuelas de educación primaria (y aún algunas de secundaria),
guarda estrecha relación con las mojigangas, veamos: tiene un libreto desestructurado, que
se basa más en las acciones que en la verbalidad; deja plena libertad de improvisación a
los actores, está dirigido – fundamentalmente – a la sátira y el humor, orientándose a
provocar la risa en el espectador a través de caracteres y situaciones ridículas, refleja
personajes de la cotidianeidad y establece un estado de confianza y complicidad con el
público a través del aparte y otros recursos que bien pudieran entrar en el campo del
distanciamiento Brechtiano; no guarda las relaciones estéticas de “cuarta pared” y rompe
los esquemas clásicos teatrales; está hecha para ser representada en cualquier sitio,
especialmente, en espacios no convencionales.
La sinopsis del libro anónimo titulado “Mojigangas dramáticas (siglos XVII y XVIII)”
(Cátedra, Edit., 2018) advierte: La mojiganga es un texto breve en verso, de carácter
cómico-burlesco y musical, para fin de fiesta, con predominio de la confusión y el disparate
deliberados, explicables por su raigambre esencialmente carnavalesca. Las mojigangas
dramáticas proceden de las mojigangas para teatrales y entroncan con la cultura cómica
popular de la plaza pública. Son escenificaciones para época de carnaval o para
determinados festejos de carácter profano y carnavalesco. Inicialmente pasaron a los
tablados como "baile" y se insertan entre la segunda y tercera jornada. Sus personajes son
en buena parte los que encontramos en la plaza pública en tiempo de Carnaval o los que
actúan por las mismas fechas en espectáculos cortesanos de la más pura tradición
grotesca. Son también muestra de la realidad social de la época, estereotipada en los días
de Carnaval. (p. 1)
Hoy en día, esa manifestación teatral ha adoptado el nombre, por lo menos desde el punto
de vista escolar, de “Teatro folclórico”; ya no se escribe en verso, se ha prosificado el texto,
pero los contenidos y personajes siguen incólumes, mostrando la realidad social y cultural
de la época y criticando profundamente los disparates que cometen los seres humanos. Así
que, nadie se sienta ofendido cuando le digan que hace mojiganga: siéntase hermano
menor y heredero de los más grandes del teatro, partícipe de la crítica social más
despiadada y sincera contra la hipocresía y los males que aquejan la sociedad. Tartufo,
Arlequín y muchos otros provienen de allí. ¡Hagamos mojiganga y los demás… a paseo!