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INDICACIONES:

• Inercia uterina completa que no responde al tratamiento médico


• Inercia primaria parcial que es refractaria al manejo médico
• Inercia uterina secundaria con desarrollo inadecuado del parto
• Anormalidades de la pelvis materna o tejidos blandos en el canal de parto
• Tamaño fetal excesivo
• Exceso o deficiencia de fluidos fetales
• Posición fetal inadecuada
• Muerte fetal con putrefacción
• Toxemia por gestación o enfermedad de la perra
• Distocia negligente.

PRE- QUIRURGICO:
Cuando la decisión de cirugía está tomada, la mayoría de las veces, la hembra ha estado varias horas
en trabajo de parto. Las anormalidades incluyen fatiga física, deshidratación, desordenes acido
básicos, hipotensión, hipocalcemia o hipoglicemia. Antes de la inducción anestésica, las
anormalidades fisiológicas son estabilizadas o corregidas para minimizar los riesgos en la hembra y
los fetos
Se recomienda administrar antibióticos profilácticos (ampicilina sódica 20mg/kg o cefalotina sódica
20mg/kg), si se sospecha de muerte fetal o infección uterina. La anestesia se debe manejar con
mucho cuidado debido a que la viabilidad y depresión del feto es directamente proporcional al grado
de depresión materna.
La anestesia puede usarse en un método general o regional apropiada que minimice la depresión
neonatal. (Fossum et al, 2003)
La infusión de líquidos IV debe establecerse antes de administrar cualquier anestesia, la solución
preferida es líquido electrolítico balanceado como el ringerlactato, pero una dilución de dextrosa al
2.5% y ringer lactato a mitad de concentración es más conveniente si la paciente no ha comido
durante algún tiempo y se sospecha de un estado hipoglúcemico, si no, con la sola administración
del cristaloide (Ringer) bastara. Un ritmo basal de 10ml/kg por hora se indican según las necesidades
clínicas individuales, es importante recalcar que toda deficiencia de volumen debe corregirse antes
de realizar el procedimiento quirúrgico, si es posible
ANESTESIA

Los protocolos anestésicos para la cesárea deben asegurar al clínico un plano quirúrgico en la madre
y la mínima depresión posible en los cachorros, la selección de la técnica anestésica depende del
estado de la madre, de la viabilidad de los fetos, de las ventajas y desventajas de las técnicas
disponibles y de la experiencia del veterinario. La rapidez es una consideración importante. El
tiempo de la anestesia debe mantenerse con un mínimo y el retorno de la conciencia debe ser
rápido. (Fossum et al, 2003).
CAMBIOS FISIOLÓGICOS MATERNOS
Para poder elegir un protocolo anestésico se deben de tomar en cuenta los cambios fisiológicos que
sufre la hembra gestante los cuales pueden provocar reacciones indeseables.
CAMBIOS CARDIOVASCULARES
Los cambios son muy marcados por el hecho de incrementar las demandas metabólicas durante la
gestación y parto, usualmente el ritmo cardiaco está incrementado debido al dolor y la liberación
de catecolaminas en el momento del parto. El gasto cardiaco aumenta debido a la taquicardia y el
incremento del volumen sanguíneo como resultado de las contracciones uterinas y la liberación de
sangre en la circulación periférica, el incremento del gasto cardiaco elevara la presión sanguínea,
pero si el paciente es colocado sobre su espalda el retorno venoso del corazón se vera disminuido
por la oclusión parcial de la vena cava y la compresión aórtica, resultando una hipotensión que
provocará retardo del llenado capilar y un incremento de la distensibilidad venosa resultado
también de los cambios hormonales al tiempo del parto, esta condición puede causar un retraso en
la acción de las drogas administradas de forma intramuscular o subcutánea
Asimismo el incremento del volumen sanguíneo prové una adecuada reserva para compensar las
grandes cantidades de sangre y fluidos perdidos durante el parto, el útero contraído actúa como un
reservorio adicional de sangre, promoviendo la autotransfusión, sin embargo la deshidratación, el
sangrado y la inhibición de los mecanismos de compensación maternos por los fármacos anestésicos
incrementan el riesgo de padecer hipotensión.
CAMBIOS RESPIRATORIOS
Los cambios fisiológicos durante la gestación afectan la función respiratoria y disminuyen la reserva
respiratoria como consecuencia del desplazamiento hacia craneal del diafragma por el crecimiento
del útero, este desplazamiento pone presión en el diafragma y previene la expansión máxima de la
cavidad torácica, por lo que es primariamente el responsable de los cambios mecánicos de la función
respiratoria como la disminución en el volumen pulmonar, particularmente en la capacidad residual,
la cual es significativa por diversas razones: las reservas de oxígeno de la madre se ven disminuidas
debido a que la cantidad de aire en los pulmones es reducida lo que ocasiona hipoxemia. En la etapa
del parto la madre puede tener frecuencia respiratoria aumentada debido al dolor y al discomfort
por lo que puede ocurrir acidosis respiratoria como resultado de una disminución del volumen tidal.
CAMBIOS GASTROINTESTINALES
Debido al desplazamiento y la presión que realiza el útero grávido sobre las vísceras provocan un
aumento de la acidez gástrica así como una disminución en el tono gástrico por lo que aumenta el
tiempo de vaciado gástrico al mismo tiempo que el riesgo de regurgitación y aspiración de la hembra
Teniendo esos cambios presentes se deberá de proceder con cuidado en pacientes que han ingerido
alimento en forma reciente así como de aquellos en los que se desconozca si han comido o no,
asumiendo que han ingerido alimento y así evitar riesgos durante la anestesia (Simpson et al, 2000).
PREMEDICACIÓN ANESTÉSICA
Los anticolinérgicos bloquean los receptores colinérgicos y reducen el tono parasimpático de todo
el cuerpo. La atropina y el glicopirrolato pueden administrarse para reducir la salivación o la
bradicardia y provee un bloqueo vagaldurante la anestesia y la cirugía, la dosis para la atropina es
de 0.02-0.1 mg/kg. El glucopirrolato no cruza la barrera placentaria, y por lo tanto, no altera la
frecuencia cardiaca fetal, lo que lo hace más aconsejable, la dosis recomendada es de 0.01 mg/kg
administradas por vía intramuscular
Las fenotiazinas (Acepromacina, promacina) reducen la ansiedad y la actividad motora produciendo
una tranquilización, las dosis clínicas útiles no afectan al neonato, las fenotiazinas inducen un
bloqueo alfa adrenérgico periférico y vasodilatación, que podría resultar en hipotensión, la cual se
agrava por la sangre perdida durante la operación cesárea, las fenotiazinas no son usadas en
hembras con deshidratación, hipovolemia o shock. La acepromacina administrada en dosis bajas
(0.025-0.05 mg/kg IM) en combinación con un opioide usualmente prepara adecuadamente a una
hembra nerviosa para analgesia epidural. Durante la anestesia, la fluido terapia con cristaloides es
importante especialmente cuando una fenotiazina es administrada, los tranquilizante fenotiacínicos
son utilizados solo en dosis bajas y cuando es absolutamente necesario. La xilazina produce
sedación, relajación muscular y analgesia, y produce una severa depresión respiratoria tanto en la
hembra como en el feto, el flujo uterino y placentario puede disminuirse, llevando a una depresión
fetal. Por lo que su uso en hembras gestantes está contraindicado
Las benzodiacepinas como el diazepam y el midazolam producen relajación muscular además de
una depresión cardiopulmonar mínima tanto en la madre como en los fetos, por lo que son agentes
muy útiles en la premediación, por desgracia, algunas veces produce sobreexcitación paradójica en
el paciente. El diazepam se empleara en dosis de 0.3-0.5 mg/kg. El midazolam es dos veces más
potente que el diazepam y suele administrarse en el perro a dosis de 0.2-0,5 mg/kg. Hembras que
se encuentran en calma relativa, deprimidas o comprometidas responden más favorablemente los
efectos de sedación de las benzodiacepinas. Hembras ansiosas o nerviosas responderán
favorablemente a la administración intramuscular de diazepam o midazolam en combinación con
analgésicos opiáceos
Los agonistas narcóticos (morfina, oximorfona, butorfanol) son frecuentemente administrados
solos o en combinación con tranquilizantes o sedantes para producir analgesia y sedación. Los
opioides atraviesan la placenta y se concentran en el feto como resultado de las diferencias de pH.
La depresión del sistema nervioso central y la respiración son comunes en los neonatos, sin embargo
los efectos de estas drogas son suaves y la bradicardia se trata con atropina o glicopirrolato. La
hipoxia materna y fetal puede evitarse con la administración de oxígeno, cabe mencionar que los
opioides por si solos no producen anestesia quirúrgica, sin embargo sus potentes propiedades
analgésicas reducen la dosis de otras drogas requeridas
Los hipnóticos (propofol, etomidato) producen una hipnosis o una narcosis basal suficiente que
permita entubar al paciente y debido a que su metabolismo es rápido la recuperación del propofol
es pronta y suave y se puede utilizar en bolos de forma repetida, sin embargo cruza rápidamente la
placenta produciendo depresión respiratoria y cardiopulmonar en el feto (Thurmon et al, 1996).
Los bloqueadores neuromusculares no son de una aplicación muy común en la medicina veterinaria,
sin embargo, estas drogas son útiles para mejorar el efecto de relajación del músculo esquelético
en una anestesia ligera, la depresión fetal es poco probable debido a que el cruce hacia la barrera
placentaria es mínimo.
Los agente neuromusculares usados en medicina veterinaria son la succilcolina, el pancuronio,
vecuronio y atracuronio, el pancuronio y el atracuronio son preferidos por que tienen una duración
más corta, menos efectos acumulativos y efectos cardiovasculares mínimos.
PROTOCOLOS ANESTÉSICOS
Varios protocolos de anestesia han sido recomendados para animales gestantes. Cabe mencionar
que ningún protocolo es mejor, todos poseen ventajas y desventajas, la elección del protocolo
adecuado se basará principalmente en la experiencia del cirujano el cual elegirá el protocolo en base
a las condiciones que se presenten, no existe un protocolo que sea aplicable a todos los casos
(Hellyer, 1993)
Las tres modalidades básicas son las siguientes:
1. Administración de un tranquilizante y bloqueo subsecuente.
2. Empleo de anestesia regional epidural acompañada o no de sedación.
3. Empleo de anestesia general.

ANESTESIA EPIDURAL
En manos apropiadas, la anestesia epidural es adecuada para las intervenciones cesáreas, ya que no
hay transmisión placentaria y los fetos no se afectan por el anestésico. Además, es una técnica
segura para aquellas perras debilitadas, intoxicadas y añosas (Christiansen, 1989). La anestesia
epidural tiene la ventaja de ser una técnica sencilla, con una exposición mínima del feto a las drogas,
un menor sangrado intraoperatorio y debido a que la hembra permanece despierta y existe un
menor riesgo de bronco aspiración además de que la relajación muscular y la analgesia son óptimas
(Thurmon et al, 1996).
Esta técnica involucra la inyección de anestesia local en el espacio epidural en la unión lumbosacra.
La lidocaína al 2% ,mepivacaina al 2%, ropívacaina al 0.75% o bupivacaina al 0.5% pueden ser
utilizadas a dosis de 1ml/5kg para analgesia, la duración del efecto analgésico está comprendido
entre 1 hora con lidocaína a 4-6 horas con bupivacaina (Otero 2005).
La mayoría de los pacientes recurren a una narcotización para su inmovilización siendo el fármaco
más recomendado la oxymorfina (0.1mg/kg IV). También se ha sugerido el uso de anestesia local en
combinación de la epidural (Gilson, 1993).
La forma de realizar la anestesia epidural es previa tricotomia y antisepsia de la región lumbosacra,
se coloca en decúbito lateral derecho en posición normal o con flexión en columna hasta reunir los
cuatro miembros. Por palpación se localiza las apófisis espinosas de la séptima vértebra lumbar y la
primera sacra para trazar imaginariamente la línea que una las salientes más prominentes de las
crestas iliacas, y en la parte media de esta línea imaginaria se localiza el espacio intervertebral
lumbosacro, a continuación se apoya el dedo índice izquierdo sobre la cúspide de la apófisis
espinosa de la séptima vértebra lumbar, y se implanta una aguja calibre 20-21, primero ligeramente
oblicua de adelante para atrás, y luego perpendicularmente al conducto medular, para lo cual hay
que atravesar piel, tejido celular, ligamento dorsal superior o supraespinoso y ligamento interarcual.
Para que esta maniobra no provoque dolor innecesario a la paciente, si la aguja no puede penetrar
al conducto medular es que ha sido equivocada la dirección y ha chocado con alguna de las apófisis
articulares o con la parte superior del primer segmento del sacro, si esto ocurre, la aguja debe
sacarse, ligeramente y corregir la posición hasta penetrar el espacio intervertebral lumbosacro, si
se llegara a atravesar el espacio subaracnoideo, saldrá liquido cefalorraquídeo, por lo que
gradualmente se sacara la aguja hasta que cese la salida de dicho liquido
(Fig 14). Para mayor seguridad de que la aguja esta bien colocada en el espacio epidural, se realizará
una tracción moderada al embolo, que debe registrar presión negativa, pues nunca se debe inyectar
en el espacio subaracnoideo. Una vez que la aguja está bien colocada, se inyecta el anestésico
lentamente; el tejido en el espacio epidural no opone resistencia a la penetración de la solución
(Alexander, 1989).
Terminada la inyección, se deja a la paciente de pie suelta dentro de la sala para observar el efecto
de la anestesia, transcurridos uno o dos minutos empieza a aparecer cierta inestabilidad de los
miembros posteriores y presenta ataxia lateralmente; después de 5 a 10 min., la paraparesia se ha
convertido en paraplejia; este es el momento de iniciar la intervención, en algunos casos, se ha
observado que la parálisis sensitivo motora alcanza las raíces del plexo braquial, provocando
incoordinación motora y observándose analgesia de todo el tronco (Alexander,1989).
La desventaja de la anestesia epidural es que puede ocurrir arresto o depresión respiratoria incluso
bradicardia si el bloqueo epidural avanza hacia el área torácica anterior o área cervical. Produce
hipotensión debido a la perdida de tono vascular y la vasodilatación provocando hipotermia.
También puede ocurrir una infección si la técnica aséptica no es usada durante la colocación de la
aguja (Paddleford, 1999).
TRANQUILIZACIÓN / SEDACIÓN Y ANESTESIA LOCAL
Las ventajas de este protocolo es que es una técnica bastante económica y ocurre una depresión
fetal menor que si se utilizara una anestesia general. Puede predisponer a una mayor hemorragia
en el campo operatorio pero esto usualmente es un inconveniente menor. Narcóticos tales como
meperidina, producen, analgesia y sedación en el perro, cabe mencionar que todos los sedantes y
tranquilizantes atraviesan la barrera placentaria, si bien los narcóticos deprimen el sistema nervioso
central y la función respiratoria fetal pero puede ser rápidamente revertido con la aplicación de
naxolona, los narcóticos de acción prolongada tales como oximorfina, pueden causar una sedación
posparto significativa. Los tranquilizantes como acetilpromacina, también han sido administrados,
la dosis debe ser mantenida al mínimo para ayudar a prevenir la hipotensión de la madre e
hipotermia neonatal, depresión y dificultades en la alimentación (Gilroy, 1996).
Después de que ha hecho efecto la tranquilización se inyecta lidocaína al 0.5-1% sin epinefrina o
bupivacaina (1ml/3.5 kg), en forma subcutánea a través del sitio de la incisión, se recomienda utilizar
una dosis de 2-3mg/kg sin exceder una dosis total de 5 mg/kg ya que produce toxicidad, estos signos
pueden ser, hiperexitabilidad, temblores y movimientos espontáneos de las extremidades,
depresión cardiovascular, convulsiones e incluso coma y muerte (Reiss, 1999).
Las desventajas de este protocolo son que los narcóticos pueden producir depresión respiratoria de
la madre y del neonato, y ciertamente no provee una adecuada sedación y analgesia para la cirugía.
(Paddleford, 1999)
ANESTESIA GENERAL
La anestesia general se logra por la combinación de varias drogas. Es el protocolo más sugerido por
que provee una inmovilización adecuada y una analgesia ideal para la cirugía, pero
desafortunadamente es el protocolo que más depresión produce a la madre y a los fetos haciéndola
un poco riesgosa (Gilson, 1993)
Los barbitúricos de acción ultracorta como el metohexital y el pentotal se administran en un bolo
único, estos cruzan la barrera placentaria y producen una gran depresión respiratoria en los fetos,
no obstante, los que son de acción corta o muy corta, como el metohexital afecta al feto en una
forma mínima cuando se administran a dosis bajas (4-8mg/kg). El pentotal no debería utilizarse por
que el tiempo de recuperación de la anestesia es largo, además de estar relacionado con depresión
respiratoria y una elevada incidencia de muerte neonatal. (Thurmon et al ,1996).
La ketamina es el agente disociativo más requerido en dosis de 2-5 mg/Kg IV en combinación con
un tranquilizante (benzodiacepinas) previo a una anestesia inhalada. El propofol (4-6mg/kg) ha sido
utilizado para inducir la anestesia previa a la administración de anestesia inhalada, la depresión fetal
que ocasiona es mínima, sin embargo, la depresión respiratoria puede ser significativa (Paddleford,
1999).
La anestesia general inhalatoria, proporciona condiciones quirúrgicas óptimas y las ventajas de la
intubación traqueal, que favorecen el control de las vías aéreas y una ruta para la administraron de
oxígeno. Todos los agentes inhalatorios cruzan rápidamente la placenta, por lo que el grado de
depresión neonatal depende del agente utilizado y de la duración y profundidad de la anestesia,
esto debido a que durante la gestación aumenta la frecuencia respiratoria y disminuye el volumen
pulmonar, la concentración es mayor en los animales gestantes que en no gestantes. La dosis de
anestésico inhalatorio puede reducirse usando el 50% de oxido nitroso (Simpson et al, 2000)

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