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Taller de investigación: La lengua española

AE: Establecer el origen y la formación del español.

Desafío:

Ocupando el recurso disponible de internet:

1. Investiga que son las lenguas prerromanas.

2. ¿Qué importancia tiene la lengua vasca, euskera o eúscaro en la formación del castellano?

3.Consulta y explica en qué consistió la romanización

4.Nombra las clases de latín hubo y cuál llegó a la Península Ibérica.

5.Nombra sobre las otras invasiones llegadas a la Península Ibérica después de los romanos

6. Expresa con tus palabras que son lenguas romances Y cómo se formaron

7. Enumera qué lenguas romances aún existen y donde se hablan.

Lenguas paleohispánicas

Las lenguas paleohispánicas de acuerdo con los límites inferidos de los hallazgos de inscripciones.

Se llaman lenguas paleohispánicas o prerromanas a las lenguas indígenas habladas en la Península


Ibérica antes de la llegada de los romanos. Es controvertido el uso del término "indígenas" puesto
que no se conoce el origen de algunas de estas lenguas y otras son indoeuropeas, pero delimita el
grupo de lenguas tratado frente al fenicio, al griego y naturalmente frente al latín.

Muy probablemente, la mayoría de las lenguas paleohispánicas desaparecieron sin dejar rastro,
pero afortunadamente de algunas se han conservado inscripciones en escrituras paleohispánicas y
en alfabeto latino que se datan desde como mínimo el siglo V a.C., quizás desde el siglo VII a. C.,
hasta finales del siglo I a.C. o principios del siglo I d. C. Estas lenguas se denominan lenguas en
ruinas o residuales (en alemán Restsprachen o Trümmersprachen) como el etrusco, el paleosardo,
el ligur y el rético entre otras.

Lenguas documentadas

Las lenguas paleohispánicas de las que se conocen textos escritos son:

La lengua ibera, probablemente la lengua vernácula de los pueblos que habitaban el territorio
ibérico de acuerdo con la opinión de la mayor parte de los investigadores, aunque para otros sería
una lingua franca del área ibera.

La lengua celtíbera es la única lengua del grupo de lenguas hispano-célticas documentada


directamente mediante inscripciones en la propia lengua. El celta galaico sólo se conoce por
evidencias indirectas.
La lengua lusitana, que puede identificarse o no como hispano-céltica, pero que es
indudablemente indoeuropea.

La lengua tartésica (también conocida como sudlusitana suroccidental o del sudoeste), de difícil
clasificación, no pudiéndose establecer con certeza si se trataba de una lengua indoeuropea o
preindoeuropea.

Lengua Vasca o Eureska

El euskera es la única lengua no indoeuropea de la península Ibérica. El hecho de que durante la


Alta Edad Media fuera hablada, además de en los territorios actuales vascoparlantes, en áreas de
la Rioja Alta, la Riojilla Burgalesa y la Burebahizo que tuviera una marcada influencia en la
conformación del castellano y singularmente en su sistema fonético únicamente pentavocálico
(véase sustrato vasco en lenguas romances). Tras un periodo de prolongado declive desde la Baja
Edad Media, acentuado en los siglos XVIII y XIX, que hizo que dejara de ser hablado
paulatinamente en áreas de Burgos, La Rioja, Navarra y Álava, desde finales de la década de 1950
y principios de la de 1960 fueron puestas en práctica diversas iniciativas para evitar su
desaparición mediante la adopción de un estándar lingüístico superador de la fragmentación
dialectal. Con la llegada de la democracia a España, la Constitución de 1978 facultó a las
comunidades autónomas a declarar también oficiales en su territorio lenguas distintas al
castellano, lo que sería materializado para el País Vasco por el Estatuto de Guernica, que recoge la
cooficialidad del euskera y en donde ha logrado volver a ganar espacios de uso en la vida pública.
Asimismo, en el artículo 9.2 de la Ley Orgánica de Reintegración y Amejoramiento del Régimen
Foral de Navarra de 10 de agosto de 1982, se estableció también la oficialidad del euskera en la
zona vascoparlante de Navarra. La posterior Ley Foral del Vascuence de 1986 reconoció al
castellano y al euskera el carácter de lenguas propias de Navarra, delimitando en el marco del
concepto legal del predominio lingüísticola 'Zona Vascófona' en la que el euskera es lengua
cooficial. En el País Vasco francés, al igual que el resto de lenguas regionales francesas, el euskera
no goza de la condición de lengua oficial y es el único de los ámbitos territoriales de la lengua en el
que el conocimiento y uso del euskera entre la población disminuye hoy en día.

El nacimiento del castellano y la influencia del vasco

El castellano es una lengua romance del grupo ibérico, cuyo origen es popularmente asociado con
el condado de Castilla, en las actuales provincias de Burgos, Vizcaya y Álava1 y con el reino
medieval de Castilla, que incluía aproximadamente la actual provincia de Burgos y las
comunidades autónomas del País Vasco, La Rioja y Cantabria, en España; el centro del antiguo
reino es la zona de La Bureba, donde se halla el corredor de la Bureba, paso obligado para entrar a
la meseta ibérica desde el norte peninsular, es decir, desde Europa. En esta área se supone que se
hablaba euskera habitualmente en el siglo V, cuando se empezó a considerar un "habla" bárbara y
el latín como lengua culta y escrita propia de la cristiandad. Según la tesis de Ramón Menéndez
Pidal, el habla romance de toda esta zona tuvo una gran influencia, especialmente en fonética, en
el romance hablado en la ciudad de Toledo, a partir del cual se creó el primer estándar escrito del
español en el siglo XIII. Sin embargo, otros autores, como Manuel Criado de Val, consideran que el
mozárabe hablado en Toledo antes de la conquista castellana, mal conocido, ha sido más
importante en la formación del español.
Se supone que en esta época el latín era hablado y escrito por las clases cultas, como lengua de
Estado transmisora de cultura escrita, mientras que el euskera lo mantenían popularmente en
zonas rurales - era solamente un "habla", pues no se manifestaba por escrito - y se reforzaba por
las repoblaciones con "navarros" durante la Reconquista. Por ello no es extraño que los textos más
antiguos en lengua romance del centro-norte de la península Ibérica que se conocen, las Glosas
Emilianenses, de finales del siglo X o principios del siglo XI, que se conservan en el Monasterio de
Yuso, en San Millán de la Cogolla (La Rioja), incluyan nombres personales y frases en euskera.

Romanización

Se llama romanización al proceso de asimilación cultural que tuvo lugar en la mayor parte de
Europa occidental y los Balcanes en la Antigüedad, por el cual numerosas regiones bajo el poder
político de Roma adoptaron sus instituciones, costumbres, organización social y su lengua. El
proceso tuvo lugar en el imperio de Trajano que lo aplicó después de haber conquistado nuevas
tierras, entre los años 98 a 117 y en diferentes regiones se dio en momentos diferentes.

Además de la lengua las élites adoptaron frecuentemente las formas exteriores distintivas de los
romanos: vestido, estilo, religión, costumbres formales, etc. Esa adopción de elementos materiales
romanos requiere frecuentemente el uso la importación o elaboración de productos típicamente
romanos, lo cual frecuentemente implica también la importación de la tecnología para producirlo
localmente.

En las diversas regiones donde se dio una romanización intensa se ha comprobado, que aunque
con diferencias regionales, la romanización se dio en diferentes fases progresivas:

1. Adopción del latín, primero en la administración y por parte de las élites. Frecuentemente
los hijos de las élites eran enviados a Roma para conocer la capital y aprender bien la lengua, así
como para relacionarse con personas influyentes.

2. Penetración de las costumbres: ropas, arquitectura, mercancías, moneda, objetos de


comercio, etc.

3. Penetración de las religiones existentes en Roma, tanto la propia como las orientales:
cultos a Cibeles, Mitra y a partir del siglo III Jesús.

4. Adopción de bienes materiales romanos y progresiva introducción de las materias primas y


tecnologías necesarias para producirlos. Eso comporta además la adopción de la moneda y el
sistema de unidades de medida romano, etc.

5. Adopción progresiva del latín por parte de los estratos populares y las áreas rurales.

6. Aceptación generalizada del derecho romano.

7. Abandono definitivo de ciertos elementos autóctonos y homogeneización de la cultura


material con la metrópoli romana.

El culmen de la romanización llegó en algunos lugares con la concesión de la ciudadanía romana a


los habitantes del lugar, que fue general en el año 212.
La fragmentación del latín y el surgimiento de las lenguas romances

Mucho se ha discutido acerca de la unidad de la lengua latina; mientras que algunos


investigadores sostienen que el latín se mantuvo muy cohesionado y uniforme hasta su
desaparición, otros aseguran que ya desde los siglos II y III había perdido su carácter unitario, por
lo que se encontraba fragmentado en múltiples y variados dialectos. Lo cierto es que el latín acabó
fragmentándose, dando origen a diversas lenguas nuevas; esta fragmentación, inherente en última
instancia a cualquier lengua que tenga muchos hablantes, se puede explicar en el caso del latín
gracias a diversos factores:

a) La antigüedad de la romanización. Dependiendo de la época en que era colonizado cada


territorio, llegaba a cada nuevo lugar un latín concreto, lo que tiene su importancia a la hora de
entender la naturaleza de la nueva lengua que surge en cada lugar. Por ejemplo, en el caso de
Hispania, el latín que llega en el año 218 a. C. es un latín que aún no había llegado a la época
clásica, por lo que es lógico que muchas palabras de las lenguas románicas de la Península Ibérica
se hayan formado a partir de arcaísmos pertenecientes al latín preclásico, como sucede con una
voz como comer, que ha evolucionado a partir de comedere en lugar del más moderno
manducare.

b) La situación estratégica de Hispania. Es normal que las provincias más extremas del Imperio (las
que formaron con el paso del tiempo Rumanía, España y Portugal) compartan un cierto
conservadurismo léxico, debido a su lejanía geográfica con respecto a Roma, núcleo de la
metrópoli y fuente de innovaciones léxicas. Este fenómeno está relacionado con la mayor o menor
facilidad para llegar a las distintas provincias; cuanto más aislado estuviera un asentamiento,
menos dinamismo habría en el caudal léxico de la variante del latín de esa zona, y a la inversa, con
todas las repercusiones que ello conlleva.

c) El nivel social y cultural de los hablantes. Los factores diastráticos también pudieron tener su
importancia en la evolución del latín y en su fragmentación.

d) Influencia del sustrato. Finalmente, debe tenerse en cuenta la influencia que pudieron ejercer
en el latín las lenguas prerrománicas que se hablaban en los distintos lugares que fueron
conquistados; aunque estas lenguas fueron, generalmente, sustituidas por la lengua del invasor,
no cabe duda de que ejercieron cierta influencia en ella en forma de sustrato latente. Sin
embargo, nuestro desconocimiento científico de dichas lenguas impide calibrar en su justa medida
cómo fue esa influencia sustratística.

Sea como fuere, el latín, la poderosa lengua del imperio más grande de la Historia de la
Humanidad terminó por extinguirse definitivamente como lengua viva, dejando como herencia
diversas lenguas hijas que, pasados los siglos, habían de ser tan relevantes para la ciencia y la
cultura universales como lo fue su lengua madre.

Invasiones germánicas en la península ibérica

Distribución de la península entre suevos, vándalos y alanos entre 409 y 429. La autoridad imperial
únicamente se ejerce en la provincia Tarraconense, y los visigodos se concentran en Galia. Amplias
zonas de la cordillera Cantábrica quedan fuera de todo control, precisamente donde la presencia
de pueblos prerromanos había tenido mayor continuidad (principalmente vascones y cántabros).

Distribución de la península entre suevos y visigodos hacia mediados del siglo VI. Se reflejan los
asentamientos bizantinos en el sur y los pueblos prerromanos de la cordillera cantábrica.

Las invasiones germánicas en la península ibérica (o invasiones bárbaras) surgen en el siglo V, en el


contexto de las grandes migraciones (conocidas como invasiones bárbaras) que alteraron la
distribución de los pueblos en Europa y precipitaron el final del Imperio romano de Occidente. La
península ibérica, en particular, sufrió la ruptura de la organización política y administrativa que el
Imperio romano había adoptado, en las distintas provincias en que se dividía administrativamente
Hispania. En 411 llegaron varias oleadas de pueblos germánicos, denominados vándalos y suevos,
además de los alanos (étnicamente iranios), que habían sido violentamente desposeídos de sus
tierras por las invasiones hunas y que, después de esa expulsión, habían vagado por Europa hacia
occidente en busca de nuevas tierras donde instalarse. Los alanos eran oriundos de la región del
Cáucaso, los vándalos eran de origen escandinavo; los suevos, también germánicos, estaban
emparentados con los anglo-sajones que en ese tiempo se instalaron en Inglaterra.

Lenguas Romances.

Las lenguas latinas o romances también se conocen como lenguas románicas. Son las lenguas
modernas que se desarrollaron a partir de latín hablado alrededor del siglo séptimo d.C en Europa
meridional y occidental.

Las lenguas latinas o romances incluyen el español, francés, italiano, portugués y rumano.
Actualmente hay alrededor de 330 millones de hispanohablantes nativos en el mundo, 76 millones
de hablantes de francés nativos, 64 millones de hablantes de italiano nativos, 200 millones de
hablantes de portugués nativos y 25 millones de hablantes de rumano nativos.