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Manual) 2am = TiECKHICO as 7. Bisse cslsahyia trea) ti PARQUES Y ESPACIOS VERDES indice general 1,_Establecimiento del jardin ................................. 13 El proceso de establecimiento del jardin .. 14 Limpieza previa 15 2.__La preparacién del terreno. 17 Preparacién normal sin aporte de tierras 17 ‘Técnicas de preparacion ........+. 18 Preparacién manual 18 Preparacidn mecénica 19 Apertura mecdnica de hoyos ...................- Eleccién del sistema de preparacién 29 Labores complementarias ...... 29 Epocas de realizacién y calendario de trabajos wees SI Preparacién con aporte de tierras 00... we 32 3.__Enmiendas y abonado de fondo ....................-.) 1 35 Enmiendas previas al establecimiento| .... 0... eee eee 3S Enmienda orgénica |... 2... 36 de arena (enarenado) 40 Aportacin de arcilla . . ~4i Abonado de fondo Abonosautilizar i i AR Epoca de aplicacién y enterrado .. vee vena Abonado de fondo de otros elementos 4. Replanteo y marqueo del jardin ............................ 47 Utiles de marqueo. Técnicas de replanteo Replanteo triangular_...... 54 Replanteo de curvas de nivel 54 Colocacidn de cafias auxiliares de plantacion . . 35 Zonificacién del jardin 56 Replanteo en el termego de un Gamal vias suvanssssesneee 57 Replanteo de un dvalo sobre el terreno 57 Replanteo en el terreno de una elipse_. 58 Replanteo en el terreno de un poligono 58 Replanteo en el terreno de un dibujo cualquiera 61 Epoca de realizacién del replanteo 62 5. Apertura de hoyos . 63 Apertura manual. 63 ‘Apertura mecanica : 65 Epocas de abrir los hoyos .. . . : . . 68 El tamafio de los hoyos ... seve eee 89 6. La plantacién: tipos de planta ....0. 0... eee eee 1 Plantaciones a «tai desnuda» 00 Plantaciones en «cepellGny vs... ceeseecseeseeeveensuseseeees 72 Transporte y recepcién de las plantas ...... er) Conservacién y manipulacién de la planta en destino ............. 77 7._Las operaciones de plantacién 81 La preparacién previa. 81 La prictica de la plantain : 82 Epocas de plantar ae Plantaciones en «cepellén» de tierra. Plantaciones en maceta, «pots, «container», ete 92 Plantaciones de grandes cjemplares 92 8. Cuidados posteriores ala plantacién........................ 93 La reposiciOn de marras 1.1.66. es eee ete e eee teen enters 104 9. Establecimiento de céspedes y praderas ........... we. 107 Trabajos de preparacién 2.2... wee _.. 107 10 Establecimiento de céspedes . Hidrosiembra Epocas de siembra . 20.0.6... 002 eevee erect eee ees eeer es HID Sistemas de establecimiento mediante plantacién de elementos vegeta- 120 120 Plantacién de pequenas plantas en maceta_. 122 Colocacién de «tepes» 123 Plantacion de «islas» 0 fragmentos de mata 128 Epocas de plantacin 128 10. Cuidados posteriores al establecimiento de céspedes .......... 129 Cuidados iniciales 8 Los problemas en el periodo de nascencia y asentamiento del césped . 131 La primera siega oo... sees eeeseeeseeeseenseenseeuseeeees 136 Lasmesiembras 0 Bibliografia ............. wee 139 WW 1 Establecimiento del jardin La construccién y establecimiento de un jardin o de una zona verde o ajardi- nada, bien sea un Parque, una instalacién deportiva 0 cualquier otro tipo, es una obra normalmente compleja que puede incluir edificaciones, obras de infraestruc- tura (movimientos de tierra, redes de drenaje y desagile, accesos y viales de circu- laciGn para personas y vehiculos, cerramientos, pozos y laminas de agua, etc.), ins- talaciones (iluminacién, riega, pequefio mobiliario, pérgolas y obra de albaitileria complementaria, etc.) y ademds, incluso en ocasiones, colocacién de obras de arte o elementos ornamentales, albergues para vida animal y multiples imprevistos. La complejidad que todo ello supone, obliga en la mayor parte de los casos y aunque se trate de una obra de pequefias dimensiones, a realizar un trabajo pluridisciplinar y a redactar un Proyecto, que como resulta evidente, tiene que preparar un téenico cualificado, y que condiciona la ejecucién prictica de la obra. En el Proyecto de ejecucién, los trabajos de jardineria y el establecimiento de los elementos vegetales constituyen siempre la iltima etapa de la obra, lo que supone que la ejecucidn de las edificaciones, infraestructuras, instalaciones y demas elementos, tiene que estar précticamente terminada para poder iniciar la jar- dineria; esto supone un claro condicionamiento en cuanto a la fecha de inicio y también en lo que se refiere al periodo real de ejecucién. En una actividad como la jardineria, en la que la mayorfa de los trabajos estan relacionados con Ia climatolo- gia y con las estaciones, partir de una fecha de inicio distinta a la que es técnica- mente recomendable obliga a modificar toda la programacién de trabajos ¢ incluso a variar de forma sustancial los planteamientos iniciales, lo que puede llegar a sig- nificar hasta serias variaciones presupuestarias, Por si fuera poco, muchas veces la finalizacion de las obras ¢ instalaciones se retrasa por miiltiples razones, modifi- cando la época de comienzo de las intervenciones de jardineria 0 provocando que éstas tengan que realizarse simulténeamente con trabajos de albafilerfa e instala- ciones, con inconvenientes muy importantes. De la misma forma que la fecha de comienzo de los trabajos de jardinerfa y la época de realizacién de los mismos generan multiples problemas, también las fechas de entrega y las inauguraciones establecidas previamente, pueden a veces candicionar seriamente este tipo de proyectos. Salva casos excepcionales, las fechas prefijadas no han tenido en cuenta las posibles interferencias climaticas ni los retrasos en la fase de obra civil y,en consecuencia, nos podemos ver forzados a 13, terminar la jardinerfa en épocas inadecuadas y a veces hasta contraindicadas. Si estos hechos no se han tenido en cuenta en el Proyecto técnico de ejecuci6n, los costes y el presupuesto del que se ha partido pueden verse muy afectados. ‘Con independencia de los problemas citados, muchas otras dificultades pueden presentarse como peculiares en las obras de jardinerfa, y condicionarlas clara- mente. Por ejemplo, en el caso de los jardines pequefios © unifamiliares, las difi- cultades de acceso y maniobra de la maquinaria pueden limitar gravemente las posibilidades de uso de los equipos mecdnicos; las propias instalaciones del jardin, con tuberias, zanjas y arquetas, se convierten en serios obstdculos en la fase de establecimiento ¢ incluso después, durante el mantenimiento normal; por otra parte, los restos de obra que siempre quedan después de terminar las infraestructu- ras e instalaciones, obligan a realizar trabajos de limpieza que, en principio, debe- ria realizar la constructora, pero que casi nunca se cumplen en la forma que los tra- bajos de jardineria requieren. Otro problema afiadido lo constituye el estado en el que queda el suelo donde va a establecerse el jardin después de las obras previas. Casi siempre y aparte de los restos de obra, el suelo queda compactado por el paso de camiones y maquina- ria pesada, asurcado y con rodadas, y sin tierra vegetal superficial. En muchos casos, sobre todo en jardines pequeiios 0 unifamiliares, el suelo queda tras la obra civil en un estado completamente inadecuado para cualquier prictica agronémica y més aun para establecer un jardin; cuando esta situacién se produce, en la prepa- racién previa al establecimiento tendremos que conseguir un cambio importante en las caracterfsticas del suelo, bien mejorando éstas mediante labores adecuadas y aportacin de enmiendas, o bien aportando nueva tierra vegetal en la cantidad que sea necesaria. En los Proyectos de jardinerfa es dificil prever todos los condicionantes que se nos pueden presentar, complicando la programacién de los trabajos; incluso cui- dando esta programacién pueden aparecer incidencias ¢ imprevistos, que hacen cambiar los planteamientos iniciales y lo que es peor, modificar los presupuestos de ejecucién. En un proceso normal, lo ideal deberia ser terminar todas las obras e instalaciones a finales de verano, de forma que los trabajos de jardineria se pudie- sen jar en otofio y sin interferencias; pero esta situacién se consigue pocas veces, y para poder adaptarnos a todas las interferencias que puedan surgir, es pre- ciso conocer una serie de técnicas alternativas a las que podemos considerar como normales, las cuales constituyen en sf mismas el objetivo fundamental de este libro. EL PROCESO DE ESTABLECIMIENTO DEL JARDIN Aunque como ya hemos indicado, se trata siempre de un proceso muy com- plejo y sometido a miltiples incidencias e imprevistos, en la mayor parte de los casos se pueden diferenciar dos fases, de tal forma que la primera consiste en 14 realizar la preparacién general y el establecimiento de especies vegetales arbéreas y arbustivas, para posteriormente, cn la segunda, preparar y estable- cer las praderas y céspedes, que en la mayor parte de los jardines y parques ocu- pan una parte importante de la superficie total. En este supuesto, el proceso com- pleto incluirfa, pues, las operaciones siguientes: 14 Fase: A. Preparacién general del terreno y aportacién de enmiendas y abonados de fondo Zonificacién, marqueo y replanteo del jardin. Apertura de zanjas y hoyos de plantacién: Plantacién propiamente dicha de drboles y arbustos. Cuidados iniciales post-plantacién y préicticas complementarias. moos 2.2 Fase: PreparaciGn del terreno para implantacién de praderas y céspedes. Siembra o plantacién de praderas y céspedes. Mantenimiento inicial de las praderas y céspedes. Primera siega com> En algunos casos y por diversas razones, ¢ incluso seguin las técnicas que se usen, el orden de las operaciones puede cambiar y no seguir escrupulosamente el planteamiento indicado, También puede ocurrir que en algunas obras resulte inne- cesaria alguna de las operaciones citadas y pueda suprimirse; o, por el contrario, ‘también puede darse el caso de que en la ejecucién de un jardin determinado, surja la necesidad de alguna operacién complementaria no incluida en el proceso que hemos citado como normal. En resumen, el proceso indicado debe considerarse como un simple modelo sometido a posibles modificaciones. LIMPIEZA PREVIA Como ya hemos indicado anteriormente, una operacién no incluida en el pro- ceso pero que casi siempre resulta imprescindible y muchas veces adquiere el cardcter de muy importante, tanto desde el punto de vista técnico como del econd- mico, es la limpieza previa del terreno, Se trata de una operacién que normalmente deberia realizar la empresa constructora de las obras ¢ instalaciones, y que incluso muchas veces figura explicitamente como clusula en el contrato correspondiente; pero, sin embargo, no se cumple o solamente se realiza en forma parcial. En cualquier terreno en el que se vaya a establecer un j resulta normal encontrar piedras, tocones, troncos secos y otros obsticulos agricolas que, légica- mente, hay que eliminar antes de empezar los trabajos; pero los auténticos proble- mas aparecen con los restos de obra, residuos de cemento y cal, vertidos de hormi- g6n, trozos de ladrillos, zonas compactadas por acopio de materiales 0 paso de 15 maquinaria, soleras provisionales y un largo etc., que se pueden encontrar en cual- quier obra. La retirada de todos estos elementos resulta absolutamente imprescin- dible, si no queremos que luego nos planteen serios inconvenientes en los trabajos de jardineria; cuando puede realizarse manualmente o con maquinaria normal no hay problema grave. pero en ocasiones, puede ser necesario utilizar martillos neu- maticos para romper soleras, retroexcavadoras y gréias para restos muy pesados 0 voluminosos, o palas cargadoras y camiones para retirar los residuos recogidos; el coste y presupuesto de la limpieza puede alcanzar cifras importantes y su previsidn no resulta facil, por lo que siempre deberia hacerse un ultimo reconocimiento previo para evaluarlo lo mas exactamente posible (Foto 1.1). Foto 1.1.—Aspecto de una obra de jardineria en fase de acabado. La necesidad de limpieza es. evidente. En algunas obras nos podemos encontrar, al iniciar los trabajos de jardinerfa, con restos enterrados no visibles a veces de gran tamafio (fragmentos de uas cimentaciones, etc.); es un inconveniente atin peor porque resulta impre- visible, interfiere ¢ incluso interrumpe los trabajos y supone costes adicionales no siempre facturables. En definitiva, hacer una adecuada previsién de los costes de la operacién de limpieza previa, resulta dificil porque no sabemos cémo quedaré el terreno tras las obras, Se debe siempre hacer una evaluacién preliminar, incluso «a tanto alzada», y realizar una revisi6n definitiva antes de empezar los trabajos de jardineria, actua- lizando al maximo el presupuesto y detalles de la limpieza. 16 2 La preparacion del terreno Una vez tomadas todas las decisiones previas, y completado y presentado el disefio y Proyecto definitivo del jardin, su establecimiento real constituye un pro- ceso en el que, normalmente, la primera fase a ejecutar es la preparacién del terreno, Esta preparaci6n deberia incluir: 1° Labor profunda o fundamental. 2° Aportacién de enmiendas y abonado de fondo. 3° Labores complementarias. siempre y cuando el terreno sobre el que vayamos a trabajar sea aceptablemente bueno y no presente limitaciones para su transformacién en jardin. Cuando el terreno, por la razén que sea, no pueda considerarse adecuado o presente algun factor que lo haga inaceptable, puede ser imprescindible realizar alguna aportacién de tierra vegetal; y en este caso, el conjunto de operaciones que componen la pre- paracién tiene que ampliarse e incluir la propia aportacién y reparto de la tierra, y en algtn caso, alguna otra intervencién complementaria, por lo que el proceso completo varia y hay que analizarlo separadamente. PREPARACION NORMAL SIN APORTE DE TIERRAS Cuando el terreno que tenemos que preparar para establecer un jardin es un suelo agricola normal que no precisa aporte de tierras, e] proceso incluye todas las operaciones agricolas encaminadas a poner ese terreno en condiciones idéneas para el desarrollo posterior de las plantas. Por ello, los objetives basicos son: 1. Remover, mullir, igualar y alisar ¢l suelo para airearlo, aumentar su capa- cidad de retencién de agua y facilitar las fases siguientes. 2. Permitir la incorporacién en profundidad de enmiendas y abonos. 3. Sacar a la superficie y eliminar piedras, terrones, raices y obsticulos en general, antes de plantar. 4. Facilitar el enraizamiento y posterior desarrollo radicular de drboles y arbustos, eliminando la compactacién natural de las tierras. 17 Para conseguir estos objetivos, casi siempre es precisa una labor fundamental cuyos efectos se completan con otras labores complementarias. La eficacia de estas labores preparatorias es, en jardineria especialmente, muchas veces cuestionada. Algunos técnicos consideran que sus efectos se anulan muy pronto (entre seis meses y dos afios. después de realizadas) y que su costo es demasiado alto y su realizacién en jardinerfa presenta muchas veces serias dificul- tades. Todo ello es cierto: y también lo es que una buena preparacién influye muy positivamente en el desarrollo rapido de los drboles y arbustos y en su crecimiento y valor ornamental. En consecuencia, resulta siempre recomendable una buena preparacidn del terreno, buscando un equilibrio razonable entre el costo del pro- ceso y la importancia del jardin. TECNICAS DE PREPARACION Segtin las caracteristicas de la Jabor fundamental, podriamos hacer la siguiente clasificacién: * Preparacién manual: Cava manual. Apertura localizada de hoyos. + Preparaci6n mecénica: Por desfonde. Por subsolado. Apertura meednica de hoyos. Preparacién manual Se realiza sin apoyo de elementos mecanicos, exclusivamente a base de mano de obra. Son técnicas tradicionales que se han empleado durante siglos y que aun- ‘que hoy estn superadas, en jardineria se siguen empleando en pequefios jardines o cuando por diversas razones la mecanizacién resulte inviable. En general, propor- ciona unos resultados muy costosos en paises desarrollados, pero de muy buena calidad técnica, La cava manual, como su nombre indica, consiste en cavar y mullir toda la superficie del jardin, en una profundidad que puede llegar hasta los 40-50 cm, con aperos manuales diversos (azadones, azadas, palas rectas, etc.) segtin la zona y el tipo de suelo. Normalmente se empieza por abrir una zanja de la profundidad indicada a lo largo de una linde de la parcela, depositando la tierra extrafda en el lado exterior de Ja zanja; a partir de ella, se cava la pared interna en toda su profundidad hacia el interior, avanzando progresivamente hasta completar la parcela. La preparacién se completa después con una labor de rastrillado manual. 18 Evidentemente, esta labor consigue la mejor preparacién posible, ya que el suelo queda limpio, mullido y desmenuzado; sin embargo, el alto esfuerzo fisico que exige, junto con el bajo rendimiento, que atin disminuye si se aumenta la pro- fundidad de cava, hacen que el sistema sea casi inviable por su alto costo y por la gran cantidad de mano de obra que precisa, salvo en casos muy excepcionales: parcelas muy pequefias, zonas donde la mano de obra abunde y sea muy barata, 0 en las situaciones en las que resulte imposible, por falta de acceso o de espacio de maniobra, utilizar maquinaria. Hoy, en circunstancias normales, el sistema resulta inaplicable. Apertura manual de hoyos: Es un sistema andlogo al anterior, pero en el que en lugar de cavar toda la superficie del jardin, s6lo se cava en las puntos concretos en donde se van a plantar los drboles 0 los arbustos, abriendo unos hoyos en cada uno de esos puntos, de dimensiones variables, pero que conviene sean del mayor volumen posible, en funcién del tamafio de la planta que vamos a colocar en ellos. El sistema ha sido y todavia es frecuente en trabajos de jardineria en determi- nadas situaciones. En general, aunque es también trabajaso, lento y caro, da bue- nos resultados y en algunos casos es el tinico posible. El tamafio maximo de los hoyos, cuando se abren manualmente, suele ser de 0,80 x 0,80 m y 0,60 m de profundidad. En el caso de los arbustas, al ser la planta méis pequefia, los hoyos se reducen a 0,60 x 0.40 m y 0,40-0,50 m de profundidad. Las tierras extrafdas del hoyo se amontonan normalmente al lado de éste, por lo menos las superficiales. Las correspondientes a més de 30 cm de profundidad es mejor esparcirlas por el terreno circundante ‘Cuando se recurre a este método, el resto del terreno no recibe ninguna prepara- cién o slo recibe una labor muy ligera superficial posterior para la siembra del cés- ped; con ello se simplifica y reduce al maximo el proceso, disminuyendo el coste. Preparacioén mecanica Los costos actuales de la mano de obra hacen poco viables las técnicas citadas anteriormente y por ello, en condiciones normales, se tiende a usar elementos mectinicos que pueden hacer una preparacién integral sobre Ia totalidad del terreno © una preparacién localizada en puntos o areas concretas. Desfonde Es una técnica en la que toda la superficie del jardin se voltea en profundidad, empleando un arado de vertedera de gran tamafio, monosurco o bisurco, bascu- lante y arrastrado por un tractor de suficiente potencia. La labor se suele lamar adesfonde» 0 «bravaneo», ya que en muchas zonas el arado empleado es de tipo «bravant»; y en cierto modo, es una labor tipica de «alzado», como las preparato- rias de cualquier siembra agricola, pero mas profunda (Fotos 2.1, 2.2 y 2.3). 19 Fotos 2.1, 2.2 y 2.3.—Labor tipica de desfonde; 2.1 y 2.2.—Con tractor de cadenas y arado bisurco reversible. 2.3, —Con tractor de ruedas y arado cuatrisurco. En este tipo de labor, la profundidad es un aspecto muy importante; en general, es claro que cuanto mas profunda es mejor, aunque, en funcién del apero dispo ble, la labor normal aleanza entre 40 cm («alzado») y 80 em («desfonde» propi mente dicho). Resulta evidente que estos aperos, haciendo una labor tan dura, preci san un tractor de bastante potencia. La resistencia del terreno depende de la profundidad de la labor y también del estado de humedad del suelo, por lo que es fundamental para conseguir una buena labor, dar ésta con buen «tempero», es decir, Io suficientemente htimeda, pero no mojado en exceso; en cualquier caso, esta labor precisa tractores de 70 cv. o mas: y mejor atin si son de orugas o cadenas. Encontrar el terreno en «tempero» para una labor de «desfonde» profundo no siempre resulta facil. Si disponemos de una instalacién de riego en funciona- miento, el «tempera» se puede conseguir dando un buen riego y esperando des- pués unos dfas; pero si no disponemos de esta posibilidad, la tinica alternativa es esperar a las primeras Iluvias de otofio y realizar la labor antes de las Huvias importantes posteriores, Con frecuencia, se dispone entonces de poco tiempo, 0 las lluvias se juntan o se distancian, originando dificultades operativas. En cual- quier caso, cuando el «desfonde» es de 60 cm o mas, el perfil del suelo labrado no es uniforme, y la labor origina grandes terrones que dejan el terreno impracticable y que hacen obligadas labores complementarias de desterronado y allanado (Foto 2.4). El volteo que produce el «desfonde» profundo es, por un lado, su mayor ven- taja y por otro, su més acusado inconveniente. Por una parte, el volteo permite Fota 2.4.—Aspecto del terreno después de la labor de destonde protundo 21 enterrar los restos vegetales superficiales y los abonos y enmiendas que queramos aportar; ademas, el mullido que produce, «levanta» el suelo, a veces bastantes cen- timetros, y retrasa algtin tiempo, al menos un afio, el apelmazado y compactado natural. Pero, a cambio, lo hace aplicable tinicamente en suelos de perfil homogé- neo en profundidad, e inaplicable cuando hay horizontes desfavorables (calizos, cascajosos, pedregosos, etc.) en los primeros 80 cm. El «desfonde» profundo es, légicamente, una labor de bajo rendimiento. An empleando tractores potentes de cadenas, el rendimiento normal es de 5-6 horas/ha; el coste econémico es por ello alto. A pesar de todos estos problemas, no cabe duda de que cuando puede hacerse y se hace bien, es el mejor sistema posible de preparacién mecanizada. En muchos casos, sobre todo en los jardines pequefios unifamiliares, las dificultades de acceso y de espacio para maniobras complican su aplicacién; pero cuando estas limitacia- nes no existan, la mejor preparacién es, sin duda, ¢! «desfonde» profundo. Subsolado Es una técnica alternativa de la anterior, cuando, por no ser el perfil del suelo homogéneo en profundidad, no queremos voltear los horizontes profundos. La labor se hace con un apero Hamado «subsolador» y también «piia subsoladora» que, acoplada directamenie al tractor, o si son varias pias, montadas en un bastidor que es el que se engancha al tractor, son portadas por éste y clavadas o sacadas del terreno con el correspondiente equipo hidriulico. ‘Las pias pueden ser de tamafios variables, entre 0,50 y 1 m, y en algunos ape- ros de este tipo se pueden intercambiar para hacer labor a diferente profundidad. Algunos subsoladores modernos llevan incorporado un equipo de vibrado; y las piias pueden tener forma recta @ curva con la «bota» terminal més © menos abul- tada (Fotos 2.5, 2.6, 2.7 y 2.8). La profundidad de la labor, que deberia ser en cada caso la maxima posible y que casi siempre es mayor que la que se alcanza en el desfonde, y la resistencia que el terreno ofrece al trabajo de este apero, obligan a utilizar gran potencia de traccién. Es normal en el subsolade que haya que utilizar tractores-orugas de mas de 100 cv. si se quiere trabajar a més de 70 cm. En esta labor el terreno no se voltea, sino que se agrieta y remueve en forma radial a partir del surco que abre la «bota» del apero. Este efecto es tanto mds intenso cuanto mas profundo va y cuanto mds seco esta el suelo; si bien hay que tener en cuenta que, entonces, la resistencia ofrecida es mayor y se necesita mds potencia de traccién, aunque a cambio no sea preciso esperar al «tempera» del terreno. El removido del suelo se produce en una franja longitudinal cuya anchura es aproximadamente igual a Ia profundidad de la labor. Ello obliga, si queremos conse- guir unos. buenos resultados, a que los surcos sucesivos se separen entre si una dis- 22 Fotos 2.5, 2.6, 2.7 y 2.8.—Distintas labores de! subsolado 2.5 y 2.6.-Pequefios subsoladores para tractor de ruedas. 2.7 y 2.8.~Subsolador-vibrador para tractor de cadenas, tancia semejante a la profundidad de trabajo; y mejor atin si se eruza la labor haciendo una cuadricula, con lo que el terreno queda completamente mullido atin sin volteo. Para simplificar el trabajo, la primera pasada se hace con pias subsoladoras cortas de 40-50 cm de profundidad; mientras que la segunda, cruzada con la anterior, se hace ya con més facilidad, a la maxima profundidad posible (Fotos 2.9 y 2.10). La época mejor para realizar este trabajo coincide normalmente con el final del verano, antes de las primeras lluvias; asi se puede disponer de mds tiempo para el resto de los trabajos preparatorios, lo que es una ventaja adicional del método. Sin embargo, aunque el suelo queda bien removido, este efecto es menos duradera que el del desfonde, y las Huvias posteriores apelmazan el suelo en un plazo relativa- mente corto (6-12 meses). 23 Fotos 2.9 y 2.10.—Aspecto del suelo después de subsolar. El apero subsolador no forma parte normalmente del equipo disponible en una empresa de jardineria; en la mayor parte de los casos, hay que recurrir al alquiler del equipo, ya que su adquisicién resultaria muy costosa (Fotos 2.11, 2.12 y 2.13) 24 Fotos 2.11, 2.12 y 2.13.—Subsolador pesado de tres pdas montado en tractor de cadenas, en trabajas de ibsalado en la preparackin del terreno de un parque en uecin, 08 Después de la labor de subsolado,¢l terreno queda sin voltear y agrictado, pero irregular. Ello y la necesidad de enterrar abonos y enmiendas, obliga a realizar labores superficiales posteriores de cardcter complementario. Por otra parte, aun- que el subsolado no mulle el suelo tanto como el desfonde y aunque sus efectos son mids pasajeros que los de éste, el terreno queda bien preparado, salvo en los casos de suelos pesados y arcillosos o en los muy arenosos, en los que los surcos se cierran répidamente. También este tipo de labor puede estar contraindicado en terrenos con piedras grandes o restos de rafces gruesas y tocones, en los que el apero puede sufrir enganches y graves averias. 25 El rendimiento de la labor, si el terreno no esta muy duro, y empleando un trac- tor de suficiente potencia, es mayor que en los trabajos de desfonde, de forma que en suelos francos pueden necesitarse 3-4 horas por ha. Sin embargo, al tener que duplicar la labor para cruzarla, préeticamente se tarda lo mismo en hacer un tipo de trabajo u otro, siendo el coste final también muy si Apertura mecanica de hoyos Es, en realidad, el mismo caso ya resefiado en la preparacién manual, si bien empleando elementos mecdnicos en lugar de realizar manualmente el trabajo. Nor- malmente se recurre a dos posibles soluciones: emplear un equipo ahoyador o bien una «cuchara» retro-excavadora. Los ahoyadores o «barrenas» son aperos ampliamente utilizados en fruticultura y en repoblacién forestal y que pueden perfectamente utilizarse en jardineria, Basica- mente constan de un eje, terminado en una broca en uno de sus extremos y acoplado por el otro a un engranaje tronco-cdnico protegido por un cabezal, accionado a través de una unién Cardan, por la toma de fuerza del tractor. Alrededor del eje se dispone un helicoide en forma de gran taladro, que agranda y vacfa el hoyo iniciado por la broca. Las dimensiones de la barrena son Variables segun los diferentes tipos y aplica- ciones: de forma que el eje tiene una longitud entre 0,30 y 1 m, y el didmetro de la hélice varia igualmente entre 0,25 y 0,50 m, en los aperos de posible uso en jardineria. En la situacién a la que nos estamos refiriendo de abrir hoyos sin mas prepara- cidn previa, s¢ suclen emplear los ahoyadores mas grandes de los citados, de forma que los hoyos resultantes tengan unas dimensiones de 0,80-1 m de profundi- dad y de 0.30-0,50 m de didmetro; ya que asf se compensa la falta de preparacién del terreno, removiendo al menos un buen volumen de tierra en el hoyo de planta- cién. En este caso, un tractorista normal con un tractor de 60-70 ev. puede hacer més de 500 hoyos en una jornada de trabajo, con lo que estos resultan sensible- mente mis baratos que a mano (Fotos 2.14 y 2.15). El trabajo del ahoyador es normalmente bueno, aunque pueden presentarse difi- cultades: en suelos arenosos, cascajosos 0 ligeros en general, las paredes del hoyo se desmoronan con facilidad y éste se «aterra». En suelos con piedras grandes, pizarras Q rocas, o con restos de raices gruesas y tocones, como suele ocurrir en solares nue- vos, el ahoyador puede tener enganchones y averfas de importancia. En suelos pesa- dos, arcillosos y compactos, sobre todo cuando estiin htimedos, las paredes del hoyo se compactan por efecto de la friccidn de la barrena y se produce el «efecta vaso», que se traduce en que si Ilueve, el agua se acumula dentro del hayo, dificultanda la plantacién; ademds, el sistema radicular de la joven planta se desarrolla sin salir del hoyo, como si se tratase de una maceta, tardando a veces varios afios en conseguir atravesar las paredes y explorar el terreno que le carresponde. Fuera de los casos citados, en suclos francos o de tipo medio con buen «tem- pero», el ahoyador hace un trabajo bueno, rapido y barato; por lo que resulta un 26 Fotos 2.14 y 2.15.—Ahoyador de 35 cm de © y 90 cm de profundidad, en pleno trabajo, apero muy recomendable. En cualquier caso, cuando por el tipo de planta que vayamos a emplear o cuando, por las caracteristicas del terreno, nos convenga tener hoyos mas grandes o no podamos usar ahoyadores, la solu Idgica es recurrir al empleo de cucharas retra-excavadoras. 27 Equipos de este tipo, mas pequefias que los empleadas en obras civiles publi- cas, acoplados al tractor o a méquinas zanjadoras, se emplean cuando son necesa- rios hoyos de mas de 60 cm de didmetro, como es el caso de la plantacién de «ejemplares» en parques y jardines. Con esta maquinaria se abren hoyos de mds de 1 m’ a muy bajo coste y muy répidamente; sin embargo, la calidad del trabajo es mala, ya que los hoyos son irregulares, se desmoronan en parte y tienen muy com- pactada la pared de ataque de la cuchara, aparte de que, con frecuencia, su tamaiio resulta excesiva y al apelmazarse posteriormente la tierra del hoyo después de la plantacién, el drbol queda demasiado enterrado. A pesar de todo, en jardinerfa e8tos aperos resultan en muchas situaciones, insustituibles (Fotos 2.16 y 2.17). Fotos 2.16.~Cuchara retro-excavadora en ‘trabajos de apertura de hayos. Foto 2.17.—Aspecto de hayo recién abierto, 28 Eleccién del sistema de preparacién Resulta evidente que, en las circunstancias actuales, los métodos de prepara- cidn del terreno més recomendables son, tanto por la calidad del trabajo como por la rapidez y el costo de la operacién, los de preparacién mecénica integral. La elec- cidn entre desfonde y subsolado depende basicamente del tipo de perfil del suelo, si bien, siempre que sea posible, el mejor resultado se obtiene con un buen des- fonde. Sin embargo, en trabajos de jardineria, con mucha frecuencia se presentan serias dificultades para poder realizar estos trabajos; en pequefios jardines, en viviendas unifamiliares, en jardinerfa urbana, etc., suele haber problemas de acceso y falta de espacio para maniobrar tractores pesados, y muchas obstéculos para que puedan realizar en buenas condiciones su trabajo. Las instalaciones, la ‘aestructura y las pequeiias obras de albaiileria también pueden ser problemas afiadidos. Por todo ello, es més frecuente de lo que deberia ser tener que recurrir a preparaciones, bien manuales o bien con elementos mecnicos de tipo localizado, siempre peores en calidad pero muchas veces las tinicas viables Labores complementarias ‘Cuando la labor preparatoria ha sido un desfonde profundo, normalmente el terreno queda después absolutamente impracticable, aterronado y asurcado. Des- pués de un subsolado puede quedar menos irregular, pero también alomado y com- pactado en superficie. Por ello, y para poder eliminar las rodadas de las maquinas empleadas, asf como para poder enterrar los abonos y las enmiendas, resulta imprescindible en todos los casos realizar algunas labores complementarias. Fl apero més frecuentemente utilizado para esta finalidad son las gradas de discos, suspendidas © arrastradas, pesadas o ligeras, segtin los suelos. Cuando estos son arenosos 0 cascajosos, se pueden emplear cultivadores, gradas de piias «rastras»; y en algunos casos, se emplean ambos aperos en labores sucesivas. La finalidad ditima a conseguir seri dejar el suelo sin obsticulos, practicable para los trabajos posteriores, allanado y alisado. Para esta fase de la preparacién, en la que vamos a plantar arboles y arbustos y no planta pequefia, suele bastar con las labo- res citadas (Fotos 2.18, 2.19, 2.20 y 2.21). Lo normal es dar tantas labores complementarias como sean precisas para con- seguir los objetivos indicados. Eligiendo bien el «tempero» para cada labor, suele bastar con dar dos labores cruzadas, ademas de la fundamental, para dejar el suelo perfectamente preparado. En la mayor parte de los casos, Ia profundidad de estas labores es de 20 a 30. em. Sobre terreno removido, el rendimiento de estas labores es grande (2 tha) por lo que su ejecucién practica es répida; no suele ser necesaria gran potencia de trac- cin y los aperos empleadas son normales, por lo que estos trabajos no son caros. 29 Foto 2.18,—Grada de discos, empleada en segunda labor, como labor complementaria del destonde o subsolado, en suelos pesados. Fotos 2.19 y 2.20.—Cuttivador empleado para labores complamentarias an suelos ligeros. Foto 2.21.—Grada de plas empleada en labores de terminacién en zonas lluviosas. A veces, en casos muy favorables, puede ser suficiente con una sola labor para que el terreno quede en buenas condiciones. Epocas de realizacién y calendario de trabajos Cuando la preparacién consiste en un desfonde profundo, el suelo tiene que estar en un buen «tempero» para poder iniciar la labor, Si se dispone de riego, éste se puede conseguir dando un riego abundante y esperando después unos dias; pero casi siempre resulta mejor ahorrarse ese gasto y esperar a las primeras Iuvias de fines de verano o principios de otofio para conseguir el efecto buscado. Para poder iniciar el desfonde, se suelen precisar no menos de 30-40 mm o incluso més si el verano ha sido eélido y seco y el suelo estéi endurecido; ya que, con menor precipi- tacién, puede ocurrir que el apero no clave. Si después de las primeras Huvias se produce un periodo seco, éste es el mejor momento para desfondar; en nuestras condiciones, suele coincidir con la segunda quincena de octubre o los primeros dias de noviembre. Si el otofio es seco y las llu- vias se retrasan, o si por el contrario, las Huvias se prolongan, el desfonde puede tener que retrasarse hasta bien entrado diciembre. Es importante tener en cuenta el bajo rendimiento de la labor para, contando con Ia superficie a preparar, saber cuantos dfas de trabajo necesitamos. Si la labor se queda cortada por nuevas |lu- vias, con frecuencia la preparacién se complica, Entre el desfonde y la primera labor complementaria de gradeo deberian dejarse pasar no menos de 20 dias, para que los terrones se ablanden por el efecto de las lluvias y de las heladas y cambios térmicos. No siempre es posible, porque a veces el agua se acumula en el terreno desfondado, como consecuencia de las Ilu- 2] vias normales en esta época, y pueden necesitarse largos perfodos de tiempo para que los aperos puedan volver a trabajar: por esta razén, en jardineria, esta labor se hace inmediatamente después de desfondar para evitar este problema y los retrasos correspondientes, sobre todo en zonas con alta pluviometria otofial. Si una segunda labor complementaria es necesaria, se puede dar lo antes posible después de la anterior; si la plantacién no va a ser inmediata por razones climdticas técnicas, se puede también retrasar hasta que los trabajos vayan a reanudarse. El criterio general basic, que deberia prevalecer sobre cualquier otra en las preparaciones por desfonde, es tener preparado el terrena to antes posible en el otofo, tanto si se va a plantar pronto como si nos vamos a retrasar; aunque en este caso se precise una labor mas posterior. Si el terreno se va a subsolar, no hay que esperar al «tempero» producido por las Huvias, ya que el efecto de la labor es mejor en seco: salvo que esté tan duro que la ptia no pueda clavar. En cualquier caso, la preparacién puede iniciarse antes, Es frecuente que en terrenos francos o ligeros, los subsolados puedan ini- ciarse a finales de agosto en muchos casos, Las labores complementarias se rigen por los mismos criterios antes sefialados, En lineas generales, el «tempero» para estas labores se consigue mas facilmente y antes, con lo que toda la preparacién se adelanta, Las preparaciones localizadas y la apertura de hayos deben iniciarse lo antes posible, en cuanto el suelo esté lo suficientemente himedo para poder trabajar. En todos los sistemas de preparacién, el calendario de labores previsto puede quedar interferido no sélo por las Huvias, sino también por otros trabajos a realizar, sobre todo por el reparto de enmiendas y abonos, La programacién final debe tener esta influencia en cuenta y realizarse en forma conjunta. PREPARACION CON APORTE DE TIERRAS En muchas ocasiones, en jardineria nos podemos encontrar con el problema de que el terreno que va a ocupar el jardin esti en muy malas condiciones, es total- mente inadecuado, o no hay suelo agricola. Estos problemas son muy frecuentes en las viviendas adosadas y en pequefios jardines unifamiliares; y también en lerrazas, portales, aparcamientos y miltiples casos de jardineria urbana. En ellos nos podemos encontrar suelos que hayan sido desmontados para la obra de fabrica © completamente compactados por la maquinaria empleada, o dreas a ajardinar sin suelo. En todos estos casos no queda mds alternativa que crear artificialmente el suclo necesario para establecer el jardin, aportando tierra de otra procedencia, que normalmente se lama «tierra vegetal», Légicamente, para una finalidad como la de crear un jardin, deberfamos apor- tar en estas situaciones tierras de la mejor calidad agronémica; es decir, tierras de 32 huerta o de monte, con buenas caracteristicas edafoldgicas, extraidas de no més de 30 cm de profundidad (tierras de «cabeza»), trabajadas, limpias y con suficiente materia orgdnica (tierra «vegetal»). Idealmente, estas tierras deberian ser: De textura franco-arenosa o franca. Con no menos de! 3 por 100 de materia orgdnica. De entre 6.5 y 7.5 de pH. Con menos del 7 por 100 de caliza activa. De estructura granular o fragmentaria, no continua. eo. & & tf Sin piedras ni terrones gruesos, ni restos vegetales vi limpia. 7. Sin problemas de salinidad ni elementos polucionantes. §. Con buenos niveles de fertilidad. Estas caracteristicas suelen darse normalmente en buenos suelos agricolas como los de las huertas clasicas o fincas de cultivo. Pero con frecuencia, sobre todo en jardinerfa urbana y publica en las grandes ciudades, no resulta facil dis- poner de tierras agricolas, y en muchos casos, los praveedores aprovechan tie- rras procedentes de desmontes en obras, sin cuidar demasiado que sean real- mente de «cabeza», ni preocuparse del contenido en materia orgdnica (todo lo més, mezclando las tierras con estiéreoles) ni en caliza, sin eliminar los elemen- tos gruesos y en su caso, mezclando con algo de arena si son tierras arcillosas. En jardinerfa resulta imprescindible, cuando se aportan tierras, vigilar y com- probar sus caracteristicas edafoldgicas si se quieren obtener buenos resultados (Foto 2.22), La cantidad de tierra vegetal que se aporta es otro de los problemas clisicos a considerar. Como a veces hay dificultades para disponer de Ia cantidad necesaria, y ademas siempre resulta costoso el aporte, tanto los propictarios, para gastar menos, como jardineros y empresas poco escrupulosas, para no sobrecargar los presupuestos en esta partida, tienden muy frecuentemente a reducir la aportacién; es un grave error que al final se paga siempre. En general, la profundidad minima que debe aportarse de tierra vegetal tiene que ser de no menos de 30 cm, que Ilegarfa a 60-80 cm en caso de querer plantar arbustos grandes 0 drboles. Hay que tener en cuenta que la tierra aportada se com- pacta después con el riego y la Hluvia, por lo que inicialmente puede ser preciso incrementar las alturas citadas en unos 10 cm mds. Cuando la aportacién se hace sobre una superficie continua (jardineras, cubiertas, soleras, etc.), una capa de al menos 15 cm de espesor de gravilla para drenaje resulta imprescindible. Cuando la aportacién de tierras se hace sobre el terreno natural, previamente éste deberfa limpiarse de cualquier resto de obra y residuos que puedan encon- trarse, y realizar al menos un subsolado todo lo profundo que se pueda, para facili- tar el drenaje y para que la tierra aportada después no quede en situacién de ser arrastrada superficialmente por efecto de las Iluvias. Si el terreno se deja compac- tado y sin subsolar, sobre todo si es Ilano, el agua se acumulard sobre él por debajo del aporte y nos originard problemas de encharcamiento y asfixia. El transporte y el reparto de Ia tierra «vegetal» dentro del jardin nunca deberian hacerse con maquinaria pesada, porque las rodadas de ésta también compactardn el suelo. Una vez realizada la aportacién de tierras y su extendido, si superficialmente el terreno aparece compactado o irregular, puede ser necesaria una ligera labor con grada o cultivador para regularizar e igualar el suelo, labor que también puede aprovecharse para enterrar abonos 0 enmiendas; si no parece necesaria, se puede prescindir de ella y dar el terreno por preparado.