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Un libre de cosas luminosas Antologia de poesia internacional ge Czeslaw Milosz Seleccion y edicién de José Javier Villarreal preci Cntr haa CMe ec ONC Crecente t CeO MTom! ee eee Cie roger om Resta XX. De nacionalidad polaca, nacié en Lituania en 1911. Vivo en Varsovia durante la ocupacién nazi y formé part Prete Tecmo et Ce Rote as 1 mechs En 1951 se exilié en Paris y mas tarde emigré a Estados LUG Cee B Cinco Oke arse Cee etree Sor también Premio Nobel Reruns onserse ecee Re sti logré Milosz entre calidad poética y una NOM tra cota Cee a sociales y politicos de su tiempo, “sera Pe GOR OME te Mee Cera Paar Cee ees ORCC Re MEE wae Meco OT eel Renn One TetaNGey Esta edicion sin fines de lucro es 1 homenaje de un grupo de escritores de lengua espafiola y de la Universidad Auténoma de Nuevo Leén a All , al cumplirse 120 afios de su nacimiento y 50 de su muerte. Esta edicién sin fines de lucro es el homenaje de un grupo de escritores de lengua espafiola y de la Universidad Autonoma de Nuevo Leén a Alfonso Reyes, al cumplirse 120 afios de su nacimiento y 50 de su muerte. Un libro de cosas luminosas Un libro de cosas luminosas Antologia de poesia internacional oe Czeslaw Milosz Selecci6n y edicién de José Javier Villarreal ‘Traduccion de Martha Fabela y José Javier Villarreal ‘José Antonio Gonzélez Trevifio ‘Rector Jesiis Ancer Rodriguez ‘Secretario General Ubaldo Ortiz Méndez Secretario Académico Minerva Margarita Villarreal : Direcora de a Capilla Ajonsina Biblioteca Universitaria Esta edici6n universitaria tiene como tinico fin fomentar el interés por la literatura entre los estudiantes de nivel medio y superior, por Jo que no tiene cardcter lucrativo. Edicién al cuidado de Jorge Saucedo ; Disefio de la coleccién y portada de Marta Hoyos Gonzélez Luna Primera edicién, 2009 Titulo original: A book of kaminous things (1996) ©DR. Universidad Auténoma de Nuevo Len © DR. José Javier Villarreal, por la seleccién y traduecién © DR. Martha Fabela, por la traduccion José Javier Villarreal es miembro del Sistema Nacional de Creadores de Arte ISBN-978-607-433-109-7 Impreso en Monterrey, México ADVERTENCIA La traduccién tiene que ver con la creacién y con la cri- tica. Con la creacién porque implica un esfuerzo gozoso de traslado, de Hevar un texto —con todas sus sefiales— de una lengua a otra. Pero toda lengua establece su muy particular universo; entre més concentrado, mAs propio. Estamos ante una recreacion, una creacién de la creacién. Silos dioses nos han protegido se tratar de otro poema que puede recordar 0 no al poema original. Este concepto, el de la originalidad, de raiz. romantica, adquiere significados muy particulares en el proceso de la traduccién. Porque la traduccién también es un ejercicio critico. Leemos con atencién, seleccionamos, convivimos con el texto, usamos un lente de aumento, luego pasamos al microscopio, al bis- turi, luego nos olvidamos que no es nuestro y sentimos que forma parte fundamental de nuestro ser, de nuestra histo- ria. Critica y creacién son aguas de un mismo rio. La traducci6n se nos confunde con la version. Toda traduccién es temporal por su cardcter perfectible; es una lectura —la nuestra— que compartimos con los otros. Nunca se tratard de un texto definitivo, aunque haya al- gunos que asi nos lo parezcan (el Castiglione de Boscan, el Cantar de los cantares de fray Luis de Leén, el Valéry de Guillén, el Whitman de Borges, el Bashé de Paz, etcétera), En un caso extremo la traduccién sera un acto de fe, un creer. La poesia est llena de misterios y la traduccién se enfrenta con ellos. Si todo poema es un acto de amor, toda traduccién supondré, en mas de un sentido, un epitalamio; esto es, el festejo nupcial de una pareja: la del traductor con su versién, la de la versién con su lector, la de las len- guas implicadas? En el caso de este libro la traduccién va més alld de los textos; se trata de ofrecer una version inspirada de Un libro de cosas luminosas, de Czeslaw Milosz. Es y no es la antologia que él proyecté. No es porque los poemas han establecido un campo magnético donde el reflejo de los espejos (del ja- ponés al inglés, del francés al inglés, del portugués al inglés, del polaco al inglés, del hebreo al inglés, del inglés al espa- fiol) ha acabado por modificar los textos que son y no son los “originales” (cualquier cosa que podamos entender por esto), pero si poemas que pueden ser leidos en espaiiol. El inglés, en este caso, fue la lengua franca desde la cual se imaginaron y construyeron las casas —los poemas— que ahora habitamos y que nos protegen —en espaiiol— de toda intemperie. Los capitulos también han sido trastoca- dos convirtiéndose en versiones de los mismos, ya que he- mos agregado un poema de lengua espafiola, en cada uno, que no aparecia en la version de Milosz. Sin embargo, si es su antologia porque hemos cuidado sus criterios basicos: la sencillez del lenguaje y la brevedad de los textos com- pilados, como también el espiritu y atmésfera que animan y tigen la seleccién que impera en los diferentes capitulos. La traduccién ha Iegado a tal extremo que la presente antologia de la antologia —estrictamente— esta inspira~ da en la de Milosz, pero —estrictamente, también— le pertenece, y le ha de pertenecer, de igual forma, a cada uno de sus lectores. se Un libro de cosas luminosas Antologia de poesia internacional a epifania es un develamiento de la realidad. Lo que L en Grecia fue llamado ¢piphancia significaba la apa- ricién, el arribo de una divinidad entre los mortales 0 su reconocimiento bajo la forma familiar de un hombre o de una mujer. La epifania entonces interrumpe el cotidiano transcurrir del tiempo y se introduce como un momento privilegiado cuando, intuitivamente, aprehendemos una realidad mas profunda y esencial escondida en los objetos o en las personas. Un poema epifanico nos cuenta de un momento-evento y cobra una forma particular. La antigiiedad politefsta vio epifanias a cada paso, en arroyos y bosques habitados por driadas y ninfas; o con la misma frecuencia, vagaban por la tierra dioses omni- potentes que, aunque se comportaban y hablaban como humanos, era posible, con cierta dificultad, distinguirlos de los mortales. No era extrafio que visitaran casas y que fueran reconocidos por sus anfitriones. El libro del Génesis habla de la visita que Dios le devolvié a Abraham bajo la apariencia de tres viajantes. Mas tarde, la epifania como aparicién, la llegada de Cristo, ocupa un lugar fundamen- tal en el Nuevo Testamento. D. H. Lawrence 1885-1930 D. H. Lawrence regresa al mundo politeista en su poema “Maximo”, y el poema es tan efectivo que sentimos una sacudida momenténea, como si nosotros mismos fuéramos visitados por el dios Hermes y lo reconociéramos. Maximo es el nombre de un filésofo que fue maestro del emperador Juliano, llamado el Apéstata porque intent restaurar el paganismo. La epifania también puede significar un momento pri- vilegiado en nuestra vida entre las cosas de este mundo, las cuales, de pronto, revelan algo que no habiamos observa- do hasta ahora; y ese algo es como descubrir su misterioso lado oculto, De alguna manera la poesia es un intento por penetrar la densa realidad hasta encontrar un lugar donde las cosas mas simples se ven tan nuevas como a través de la mirada de un nifio. Esta antologia esta Ilena de epifanias, Decidi presentar por separado algunas de ellas en este primer capitulo para ilustrar este aspecto de la poesia. Estos poemas, en particu- lar, son una destilacién de mi tema principal. Maximo D ios es mas viejo que el sol y la luna y el ojo no puede contemplarlo ni describirlo la voz. Pero un hombre desnudo, un extraiio, reclinado en la puerta, con su manto en el brazo, espera ser llamado. Y lo llamé: jEntra, si has de hacerlo! Entré lentamente, y se sent en mi casa. Y le dije: ¢Cual es tu nombre? Me miré sin responder, pero fue tal la belleza que me embarg6, que sonriéndome dije: |Eres un dios! Dijo entonces: jHermes! Dios es més viejo que el sol y la luna y el ojo no puede contemplarlo ni describirlo la voz: atin asi, este es el dios Hermes, sentandose a mi mesa. Kikaku 1661-1707 En japonés el haika generalmente nos permite ver destellos ovislumbres, y las cosas aparecen como sefiales luminosas, o como si estuvieran bajo la luz de un fulgor: epifanias de un paisaje. 5 obre la barca vientres de gansos salvajes. Issa 1763-1827 D esde la rama, flotando rio abajo, la cancién del insecto. Las traducciones del japonés al inglés fueron hechas i Lucien Stryk y Takashi Tkemoto 2 2 José Juan Tablada 1871-1945 José Juan Tablada, en la primera década del siglo XX, introduce el haiki en la poesia de lengua espaiiola. Nos re- cuerda que podemos ver las cosas desde su dimensién mas humilde y grandiosa. El satz, bajo esta perspectiva, se nos confirma en constelaci6n, en texto que precisa ser leido. ek satiz casi oro, casi Ambar, casi luz... Jean Follain 1903-1971 Pareciera que nada ocurre en particular cuando alguien camina por un sendero y golpea una lata vacia. Pero este movimiento de pronto irrumpe en la frialdad del cosmos como un encuadre fijo de una pelicula en este poema del poeta francés Jean Follain. Es invierno, el sendero estd congelado, las llaves son de hierro, el zapato es puntiagu- do, y la lata fria y vacia. La misica de las esferas Tba caminando por un sendero congelado en su bolsillo las laves de hierro tintineaban y con la punta de su zapato tocé distraidamente el cilindro de una vieja lata que por unos segundos rod6é en su frio vacio danz6 por un instante y paré bajo un cielo completamente estrellado. La traduccién del francés al inglés fue hecha por Czeslaw Milosz y Robert Hass Carlos Drummond de Andrade 1902-1987 Este poema es como una broma y estamos inclinados, en un principio, a sonrefr; sin embargo, un momento de re- flexion basta para conferirle un sentido serio a tal encuen- tro. Vivir verdadera e intensamente nuestro contacto con un objeto es suficiente para conservarlo por siempre en nuestra memoria. En medio del camino lie medio del camino habia una piedra habia una piedra en medio del camino habia una piedra en medio del camino habia una piedra. Nunca olvidaré ese hecho en la vida de mis retinas fatigadas. Nunca olvidaré que en medio del camino habia una piedra habia una piedra en medio del camino en medio del camino habia una piedra La traducci6n que se incluye de este poema, del portugués al inglés, en la antologia A book of luminous things es de Elizabeth Bishop. La pre- sente traduccién fue hecha directamente del portugués. (N. del E.) s 3 s £ 2 a uestra actitud hacia la naturaleza no es la misma N que la de nuestros ancestros. El libro del Génesis autoriza al hombre a sefiorear en los peces de la mar y en las aves de los cielos y en las bestias, y en toda la tierra, y en toda serpiente que anda arrastrando sobre la tierra.' La frase sepa- ra al hombre del resto de las criaturas vivas y perma- nece inamovible por siglos; hasta que en el siglo XVII Descartes considera a los animales maquinas vivientes. Con el progreso de las ciencias esta frase se ha ido des- dibujando. El hombre ahora es consciente de que nues- tra especie comparte con los animales su psicologia y sus instintos basicos. La naturaleza, al aproximarnos a ella, se ha vuelto mucho més enigmatica: nuestra sensacién de parentesco nos genera tanto empatia como culpa. Al mismo tiempo, la naturaleza se presenta ante nosotros como el gran Otro, privada de toda nocién de bien o mal, y por lo tanto perfectamente inocente, incluso si se trata de natura devorans 0 de natura devorata, que devora o que es devorada. Estamos emparentados con ella y sin embargo estamos enajenados por nuestra conciencia; es a la vez nuestra maldicién y nuestra bendicién. Y precisamente * Reproducimos la cita textual del Génesis de Za Biblia del Oso, segin la traducctn 4 Casiodoro de Reina, publicada en Basilea en el aio 1569. Edicién de Juan Guillén Torralba. Alfaguara, Madrid, 1987, p. 29. (N. del E.) 26<¢——_— esta ambigiiedad en nuestra relacién con la naturaleza, marcada por el afecto de la cercania y por la frialdad de la observacién objetiva, es la que se transmite en muchos de estos poemas. David Wagoner 1926 Alexander Wilson (1766-1813), quien aparece en este poe- ma de David Wagoner, fue conocido en Escocia, durante sujuventud, como un poeta folclérico. Dejé Escocia por ra- zones politicas y se establecié en los Estados Unidos, donde se dedicé, por cuenta propia, a observar la naturaleza, en particular las aves. Su Onitologia americana, con grabados en madera pintados a mano, aparecié en 1808. Fue un gran ornitélogo anterior a Audubon. La primera mitad del siglo XIX fue, en Europa también, una €poca de hermosos atlas naturales pintados a mano. El poema, de hecho, presenta la imposibilidad del mutuo entendimiento entre el hombre yla naturaleza. El artista-cazador cree que el pajaro carpintero debe ser sacrificado para que exista en los libros. El pajaro podria rechazar tal argumento respondiendo que su vida, nica e individual, seria tomada por el cazador para que se pudiera preservar, en el papel, un retrato, no de él sino de su especie. El artista, mente observadora, provoca el infortunio del ave, aunque él mismo sea también un ser de sangre ca- liente unido al p4jaro por algin tipo de fraternidad, El autor de la Ornitologia americana bosqueja un ave, ahora extinta (Alexander Wilson, Wilmington, N. C., 1808) c uando caminaba a través del pueblo, el ave, cazada al vuelo, que él escondia bajo su abrigo, comenzé6 a llorar como un nifio, alto, lastimero y ruidoso como el grito que habia escuchado mientras cazaba en los bosques, y las buenas viudas lo vieron y corrieron a refugiarse a proteger a sus crias del peligro. Y el mesonero y los buenos parroquianos en la taberna le preguntaron si su nifio estaba enfermo, luego rompieron a reir. Se golpeaban las rodillas de la risa cuando él desenvolvié su trofeo, su orgullo y pesadumbre: un pdjaro carpintero negro y blanco, tan grande como un cuervo, atin gimiendo y llorando. En el piso de arriba, cuando lo dejé libre en su taller, por fin se call6. Durante la cena contd como los maestros consagrados a las aves, cuyas vidas sacrifican, deben reunir sus parvadas alrededor de ellos con un rifle para hacerlas vivir por siempre en los libros. Mas tarde, encontré su sobrecama cubierta de aserrin y al ave aferrada cerca de un hoyo en la pared, un claro a través del astillado cielorraso y mas alld el cielo. Cuando sujeté una de sus patas, a.una pata de la mesa, el ave comenzé a chillar de nuevo. Y siguid gimiendo como si volara hacia una arboleda de cipreses mientras el artista dibujaba y pintaba sobre una fina piel su rojo copete, sus garras grises, sus ojos sepia de los cuales un blanco ribete corria hasta su lastimada ala como luz volando y perdiéndose ahi en la oscuridad. Lo dibujé y estudié por dias, comiendo y sofiando intermitentemente a pesar de la danza y el fuerte golpeteo de un pajaro carpintero veteado que rechazaba nueces y escarabajos, castaiias y fruta de magnolias en crema dulce, acribillando su mesa, cortando sus dedos, gimiendo. Lo vio morir, dijo, con gran arrepentimiento. David Wagoner parece haber sido capturado por una pa- sion por dibujar aves en sus versos; al leerlo pienso en mi amigo, el pintor suizo Robert Hainard, quien eligid como profesién vagar con una libreta por los Alpes para rastrear aves y animales, o en mi compafiero de preparatoria Leo- pold Pac-Pomarnacki, cazador y bocetista artistico, por un tiempo prisionero de los gulags soviéticos, soldado del ejército polaco en Italia y, finalmente, silvicultor en Po- lonia. Digamos que un poema es, de cierta manera, su- perior a un dibujo porque puede seguir una secuencia de movimientos. El noroeste de los Estados Unidos de Nor- teamérica es el territorio de observacién de Wagoner: el amor por determinadas aves acuaticas, principalmente los colimbos y somormujos. Estos tiltimos parte fundamental de los neblinosos lagos del norte. Somormujos apareandose Chon sus cuellos y negras cabezas erguidas en un amanecer suavemente desdibujado por la niebla, los somormujos, uno junto al otro, nadan lentamente sobre circulos encantados, sus cuerpos se alargan bajo el agua, cuyas ondulaciones tiemblan y se extienden hasta perderse. El cielo gris ahora cercano en el reflejo del volatil umbral del lago cuya superficie y profundidad comparten en vueltas y zambullidas a dio; se alzan juntos hinchando sus pechos como cisnes, para ir hacia adelante con los picos vueltos hacia abajo y, cerca de la orilla, fuera del alcance de la vista, detras de una barrera de alisos y abedules, se escucha levantarse el atormentado gemido, y otra vez, y luego, la sana y sonora carcajada. Jorge Luis Borges 1899-1986 Jorge Luis Borges, en este espléndido poema, nos introdu- ce a un “extraiio” laberinto que tiene como detonante la contemplacién en el zooldgico de un tigre de Bengala, La ceguera, el paso de los afios, la nostalgia, el oro perdido, el amarillo que persiste, las mitologias personales y el re- cuerdo amoroso de unos cabellos que ya no tenemos mas al alcance de nuestras manos. Acaso asi de compleja y de sencilla sea nuestra relacién con el otro. El oro de los tigres Hasta la hora del ocaso amarillo cuantas veces habré mirado al poderoso tigre de Bengala ir y venir por el predestinado camino detras de los barrotes de hierro, sin sospechar que eran su carcel. Después vendrian otros tigres, el tigre de fuego de Blake; después vendrian otros oros, el metal amoroso que era Zeus, el anillo que cada nueve noches engendra nueve anillos y éstos, nueve, yno hay un fin. Con los afios fueron dejandome los otros hermosos colores y ahora sdlo me quedan la vaga luz, la inextricable sombra y el oro del principio. Oh ponientes, oh tigres, oh fulgores del mito y de la épica, oh un oro mas precioso, tu cabello que ansian estas manos. Jean Follain 1903-1971 En el poeta francés Jean Follain podemos encontrar un lazo de parentesco entre el hombre y el pajaro, pero en sentido inverso. Son las formas y colores de las aves cano- ras las que conducen hacia una reflexion sobre lo descono- cido del cuerpo de su amante. Ademis, tanto en la poesia como en las canciones populares también se compara a la mujer con un ave, un ruisefior (Filomena en Ovidio), una t6rtola, incluso un gorrién. El taxidermista Di: taxidermista sentado ante los rojizos pechos verdes y purpuras alas de sus aves canoras suefia con su amante con un cuerpo tan diferente y sin embargo tan parecido a veces al cuerpo de las aves que le parece a él tan extrafio en sus curvas y en sus volimenes en sus colores y en sus galas y en sus sombras... La traduccién del francés al inglés fue hecha por Czeslaw Milosz y Robert Hass Li-Young Lee 1957 Li-Young Lee es un inmigrante de China, pero escribe en inglés, Sin embargo en su trabajo hay una fuerte carga de poesia oriental. 1 Bit la noche, en el viento, al filo de la lluvia encuentro cinco lirios y los llamo hermosos. Como si una mujer, alguna vez, se hubiese dormido sobre ellos por un momento, despertado, levantado e ido; el recuerdo de su cabello perdura en sus dulces lenguas. Me gustaria desgarrar esos pétalos con mis dientes. Me gustaria desentrafiar su misterioso interior, su belleza e indiferencia. Retienen su aliento por siempre y se abren, se abren. 2 No somos amantes ni hermano y hermana, aunque vagamos de la mano por un corredor temblando y ardiendo como pensamiento y deseo que expira, y, sobre este suefio de vida, esta vida de suefio, despertamos muriendo— el violeta se torna azul, y luego negro, negro— todo lo que un lirio siempre suplica cuando suplica ser. Robert Creeley 1926-2005 El hombre frente a Ja naturaleza se sabe ajeno y se aver- giienza de su intrusion. Tanto que desearia regresar al pa- raiso terrenal anterior al pecado de Adan. Por lo menos parece ser un suefio muy americano, y el poema de Robert Creeley hace honor a dicha tradici6n. Y por qué no Des iecricéscholssobre la suave hierba, me siento. Veo dos felices pajaros carpinteros perturbarse con mi presencia. Y por qué no, pienso, y por qué no. Adam Zagajewski 1945 Estamos separados de la naturaleza como por un muro de cristal —y tal es el tema de este poeta polaco. Los poetas siempre se han fascinado por el comportamiento incom- prensible de algunas criaturas; por ejemplo, la palomilla, la cual se esfuerza por ir hacia la luz y quemarse en la flama de una vela o de una l4mpara de querosén. De ahi las com- paraciones del amor como fuego que atrae a los amantes a su destrucci6n. Sin embargo las palomillas, porque vienen de la oscuridad hacia nuestro circulo de luz, son, al mis- mo tiempo, mensajeras de aquello que nos es totalmente desconocido. En este poema, la gente disfruta la comodi- dad de una casa iluminada, pero ms alla de la ventana se extienden los inconmensurables espacios del cosmos, y las palomillas son como visitantes de otras galaxias. Palomillas Ui cauecallardeuegumesea de la ventana. Sentados a la mesa, pinchados por sus delicadas miradas, més firmes que sus débiles alas. Ta siempre estards fuera, mas alla del cristal. Y nosotros estaremos aqui dentro, mis y mas dentro. Las palomillas nos vieron a través de la ventana, en agosto. La traduccién del polaco al inglés fue hecha por Renata Gorczynski, Benjamin Ivry y C.K. Williams Mary Oliver 1935 La naturaleza es perfecta; es decir, perfectamente fun- cional y digna de admiracién “siempre y cuando no te importe un poco de muerte.” No es poca cosa, es cierto, pero slo nuestra conciencia entiende lo que un martin pescador conoce como su tnica verdad: el hambre. Cuan- do nuestra conciencia considera el orden funcional de supervivencia en el que una criatura sirve de alimento a otra, prefiere abstenerse de emitir un juicio. “No digo que esté bien. Tampoco que esté mal.” Sin embargo ninguna accion nuestra es tan eficaz como la habilidad del martin pescador al sucumbir a su instinto. El martin pescador Ei martin pescador surge de entre la ola negra como una flor azul; en su pico lleva un pez plateado. Creo que esto es de lo mas hermoso en el mundo siempre y cuando no te importe un poco de muerte, gc6mo podria haber un dia en tu vida que no tuviese esa chispa de felicidad? Hay mas peces que hojas en mil Arboles, y de todas formas el martin pescador no nacié para pensar en esto ni en ninguna otra cosa. Cuando la ola revienta sobre su cabeza azul, el agua sigue siendo agua —el hambre es la tnica historia de su vida en la que puede creer. No digo que esté mal. Tampoco digo que esté bien. Religiosamente engulle al pez plateado con su lacerado rio rojo, y con un aspero y facil graznido del que no puedo escapar aunque mi vida dependa de ello; él gira y vuelve sobre el brillante océano para hacer lo mismo, para hacerlo (como a mi me gustaria hacer cualquier cosa) perfectamente. Wislawa Szymborska 1923 Se nos ha ensefiado que sdlo el hombre tiene un alma inmortal. Si hoy lo expresamos de distinta manera y decimos que hay una linea que nos separa del resto de los seres vivos, {significa esto que dicha linea no existe? Creemos que existe, y utilizando una antigua expresion, se debe a la conciencia y al libre albedrio del hombre. Es decir, s6lo nosotros conocemos la culpa en medio de la inocencia universal de la naturaleza. Y este es el tema del poema de Wislawa Szymborska. En honor a la autodesaprobacién Ei buitre no se encuentra defecto alguno. Los escripulos son ajenos a la pantera negra. Las pirafias no dudan de lo justo de sus acciones. La vibora de cascabel se avala a si misma sin reservas. El chacal autocritico no existe. La langosta, el caiman, la triquina y el tabano viven como viven y estan contentos con ello. El corazén de la ballena asesina pesa cien kilos pero en otro sentido es ligero. No hay nada mis caracteristicamente animal que una conciencia limpia en el tercer planeta del sistema solar. La traduccién del polaco al inglés fue hecha por Magnus J. Krynski y Robert A. Maguire Un tema similar es tratado en este poema: el autoflagelo nos atormenta de madrugada. Las cuatro de la majiana dasha cnitbtartesctie yel dia. La hora de un lado a otro. La hora de aquellos que pasan de los treinta. La hora limpia para el canto de los gallos. La hora cuando la tierra nos traiciona. La hora cuando el viento sopla desde las extinguidas estrellas. La hora de y-qué-tal-si-nada-quedara-de-nosotros. La hora hueca. En blanco, vacia. El verdadero hoyo de todas las otras horas. Nadie puede sentirse bien a las cuatro de la mafiana. Si las hormigas se sienten bien a las cuatro de la mafiana —tres hurras a las hormigas. Y deja que den las cinco si vamos a continuar con vida. La traduccién del polaco al inglés fue hecha por Magnus J. Krynski y Robert A. Maguire Denise Levertov 1923-1997 En nuestro planeta la presencia de la naturaleza, el encanto de existir y el sentimiento de finitud van todos de la mano. Cada dia es hermoso porque la tierra sigue sus estaciones y cada estacién puede ser la tiltima que veamos; cada mo- mento de encuentro con un ser vivo es tinico ¢ irrepetible. La fragilidad de una salamandra, en este poema, nos re- cuerda la fragilidad de nuestra propia vida. Vida Bs Ei fuego en la hoja y en el pasto tan verde semeja cada verano el ultimo verano. El soplo del viento, las hojas temblando bajo el sol. Cada dia el ultimo dia. La roja salamandra tan fria y tan facil de atrapar, adormilada mueve sus delicadas patas y su larga cola. Mantengo mi mano abierta para que se vaya. Cada minuto el dltimo minuto. W. S. Merwin 1927 No sé si este fino poema exprese mas que la insuficien- cia de nuestro lenguaje ante amaneceres y atardeceres. Tal vez no podemos hacer otra cosa que personificar. Entonces el sol se comporta como un ser vivo, incluso como un ser humano; su ocaso es melancélico “en. el frio sin amigos”, aunque “sin quejas”, porque sirvid bien a lo largo del dia. No obstante “no cree en nada”, lo cual puede significar que no cree tampoco en su resurreccion después de la noche. {Por qué un riachuelo?... Persi- guiendo la luz el riachuelo también esta vivo; chapotea entre las piedras y esto es la misica de su flauta, Correra toda la noche hasta el amanecer. Y asi, a medida que tratamos de describir el mas ordinario atardecer ocurre la transformacion mitolégica del fendmeno. Por eso no es sorprendente que muchas personas hayan dado a los planetas, al mar, a los rios, a los riachuelos, rostros de pequeiias o grandes deidades. Atardecer en invierno E sol se oculta en el frio sin amigos sin reproches después de todo lo que ha hecho por nosotros se oculta sin creer en nada cuando se pierde escucho al riachuelo correr tras él ha traido su flauta y es un largo camino Gary Snyder 1930 Me imagino que la inspiraci6n del budismo zen en Gary Snyder explica su don de la atencién. Se necesita mucha atencién y empatia para meditar sobre el destino de un pequefio ser vivo. Liana que has muerto en la nieve {cémo llegaste tan lejos acaso dejaste tu simiente enuna liquida montafia antes de morir? Jean Follain 1903-1971 Enfrentar a un animal DN oriemprecs acl enfrentar a un animal aunque te mire sin odio y sin miedo lo hace con tal firmeza que parece desdefiar el sutil secreto que le dice que es mejor sentir la obviedad del mundo que dia y noche estruendosamente taladra y hiere el silencio del alma. La traduccién del francés al inglés fue hecha por Heather McHugh Anna Swir 1909-1984 Ef océano y el hombre No podras domar este océano ni con la humildad ni con el rapto. Pero puedes reirte en su cara. La risa fue inventada por aquellos que viven brevemente como un estallido de risa. El eterno océano nunca aprenderd a reir. La traducci6n del polaco al inglés fue hecha por Czeslaw Milosz y Leonard Nathan El secreto de una cosa ~ que la poesia siempre ha descrito las cosas que nos rodean; sin embargo, siempre lo ha hecho como soslayandolas, como desviandose sin querer del tema principal; por ejemplo, el pasaje de la Iitada donde se describe en detalle el talén de Aquiles dentro del contexto de la accion militar, En la pintura europea un detalle que al principio se cred como complemento con el tiempo ad- quirié autonoma: asi tenemos que el horizonte, utilizado al principio sélo como fondo, luego se convirtié en paisa- je; los jarrones, viandas, frutas, todo lo que acompafia a la gente y abastece sus mesas, se convirtié en “naturaleza muerta”, un género que probablemente obtuvo su maxi- mo esplendor en el siglo XVII con los grandes pintores holandeses, en el siglo XVIII con Chardin, y en el XX con Cézanne. Durante el modernismo, en lengua inglesa, hay una gran fascinacién por el objeto y nuestra actitud cambia con respecto a los poetas del pasado debido a este nuevo enfoque. Es posible que la influencia de los poetas de la antigua China y del Japon hayan contribuido a esto. Esta influencia ya se hace presente a principios del siglo XX en la tendencia estadounidense del imagismo. Los poetas del modernismo descubrieron lo dificil que es describir un objeto, hacerlo pieza central, omitiéndose a si mismos, “objetivandolo” para que cada uno de nosotros se sienta unido con el objeto a través de una relacién emo- cional heredada junto con el lenguaje; nuestro mismo vo- cabulario se resiste a la contemplacién objetiva. Cuando el poeta japonés Bashé aconsejé a otro poeta que trataba de describir un pino, aprender del pino, quiso decir que la contemplacién de un objeto, esto es, la observacién reve- rencial y piadosa, es un requisito para el verdadero arte. Judah Al-Harizi c. 1170-1235 Pensemos en la Edad Media. En esa época Toledo (Espa~ fia) era un reconocido centro de escritores hebreo-espafio- les; y ahi nacié el poeta Al-Harizi, autor de estas alegres redondillas que aqui se incluyen. El relampago Ds el relampago se rie de las nubes, como un guerrero que corre sin fatiga o desmayo. O como un velador que se ha quedado dormido, y de pronto, por un instante, abre un ojo, y lo cierra. El sol Miz: el sol ha extendido sus alas sobre la tierra para disipar las tinieblas. Como un gran Arbol, con sus raices en el cielo y sus ramas sobre la tierra. Mize: el laid suena en los brazos de la muchacha deleitando el coraz6n con su hermosa voz. Como un nifio llorando en los brazos de su madre, mientras ella canta y rie cuando él llora. Las traducciones del hebreo al inglés fueron hechas por T. Carmi William Carlos Williams 1883-1963 La corriente del objetivismo, activa en Nueva York alre- dedor de 1920, dejé una huella indiscutible en la poesia estadounidense; el poema “La carretilla roja”, de William Carlos Williams, quien fuera miembro de esta corriente por un tiempo, es un clasico que no debe quedar excluido de esta coleccion. Quiza esté ausente en este texto la ca- racteristica calidez y compasién del autor; sin embargo, el poema es fundamental. La carretilla roja C udnto depende de una carretilla roja mojada por la lluvia rodeada de blancas gallinas. Gonzalo Rojas 1917 Otra vez aparece una piedra en el camino. El camino no importa, no importa quien lo transita; pero la piedra, como un poderoso iman, se ha cargado y recargado de todos los sentimientos posibles, sin dejar por eso de ser y parecer una simple piedra que yace a la vera de cualquier camino; no obstante, asi sucede, agradece la sombra que le ha regalado un 4rbol. La alegoria de esta “naturaleza muerta” acaba por alcanzarnos. La piedra ee culpa de nadie habré llorado esta piedra. Habra dormido en lo aciago de su madre esta piedra precipicio por unimiento cerebral al ritmo de donde vino llameada y apagada, habra visto lo no visto con 624 los otros ojos de la misica, y asi, con mansedumbre, acostandose en la fragilidad de lo informe, seca la opaca, habrase anoche sin ruido de albatros contra la cerrazon ido. Vacilado no habrd por esta decision de la imperfeccién de su figura que por oscura no vio nunca nadie porque nadie las ve nunca a esas piedras que son de nadie en la excrecencia de una opacidad que més bien las enfria ahi al tacto como nubes neutras, amorfas, sin lo airoso del marmol ni lo lujoso de la turquesa, jtan ambiguas si se quiere pero por eso mismo tan proximas! No, vacilado no; habré salido por demas intacta con su traza ferruginosa y celestial, le habré a lo sumo dicho al arbol: —Adiés Arbol que me diste sombra; al rio: —Adiés rio que hablaste por mi; lluvia, adiés, que me mojaste. Adiés, mariposa blanca. Por culpa de nadie habra llorado esta piedra. Piel de mujer | sta es una seccién muy breve, tal vez porque deberia pertenecer a la poesia amorosa y la poesia amorosa siempre ha sido abundante en todos los idiomas, asi que no tiene caso agregar unas cuantas gotas al mar. Ademas, no es la poesia escrita por los hombres la que me interesa sola~ mente, sino algo més, la mujer en su propia piel, especial- mente cuando se describe a si misma. En algunas épocas de la historia las mujeres tomaron parte activa en la vida literaria y escribieron poemas en las cortes (en China, en Japon, en la Francia del siglo XVI). Hubo grandes poetas entre ellas, aun si no lograron romper con las convencio- nes para dar voz a su femineidad. Hoy existe una plétora de poemas escritos por mujeres, pero no encuentro muchos que cumplan con mis muy particulares criterios. Steve Kowit 1938 ¢Por qué la mds simple escena de una mujer ante un es- pejo es un poema verdaderamente sensual? Por supuesto: a causa de unos labios rojos, de la punta de la lengua con que los humedece y por la admiracién con que ella misma observa sus ojos. Ra. la mafiana, con su espejito de mano, la joven mujer toca sus tiernos labios con su dedo y después con la punta de su lengua los humedece y sonrie y admira sus propios ojos. tomado del sénscrito Olvido Garcia Valdés 1950 En este poema de Olvido Garcia Valdés asistimos al reino del miedo y ahi descubrimos la vida, su potencia infati- gable, su inmensa pequefiez, la proximidad que tememos perder; es decir, eso que nos constituye y sefiala, que nos hace visibles ante los otros: la conciencia de un cuerpo. Escribir el miedo es escribir. escribir el miedo es escribir despacio, con letra pequefia y lineas separadas, describir lo préximo, los humores, la proxima inocencia de lo vivo, las familiares dependencias carnosas, la piel sonrosada, sanguinea, las venas, venillas, capilares Son pocos los poemas que versan sobre las ancianas, como si hubiera una tendencia a relegarlas al reino de su media- na existencia. Pero la poeta Ana Swir, de Polonia, regresa con mucha frecuencia a ese tema con amor y compasién. El mds grande amor Diene sesenta. Y esta viviendo el mas grande amor de su vida. Camina del brazo de su enamorado, su cabello flota al viento. Su enamorado le dice: “Tus cabellos son perlas.” Sus hijos: “Vieja tonta.” ‘Traducido del polaco al inglés por Gzeslaw Milosz y Leonard Nathan Desapego |. a futilidad del esfuerzo humano, lo efimero de la vida humana limitada a un corto periodo de tiempo, es un tema perenne de meditacién en la poesia de Babilonia, en la Biblia, en la tragedia griega, en los poctas latinos. La “yanidad de vanidades” del Eclesiastés establece el tono con el que se escribe en la civilizacion judeo-cristiana, tan agresiva y exacerbada en otros aspectos. El desapego a las acciones del esfuerzo cotidiano es promovido por los pro- fetas y los santos. En el siglo XX el encuentro de las civili- zaciones de Oriente y Occidente une la sabiduria biblica, el taoismo, el budismo y el sufismo en la bisqueda comin de una actitud de desapego como requisito para alcanzar Ja iluminacién. Vita activa, vida activa, 0 vita contemplativa, vida contem- plativa, gpor cual optar? Este dilema, formulado en la Eu- ropa medieval, y que reflejaba la polaridad de las formas de vida de los caballeros y los monjes, también est presen- te en la antigua poesia china. Los poetas eran con frecuen- cia funcionarios en los diferentes niveles de la burocracia estatal, pero estaban perfectamente conscientes del valor meramente relativo de las riquezas y los nombramientos. En muchos casos titubeaban entre el deseo de seguir una carrera en la corte o retirarse al campo, lejos del mundanal ruido. También los emperadores escribfan poesia. Tenian menos posibilidades de elecci6n; sin embargo, podian pre- servar su estado de desapego mientras ocuparan el trono. Este tema imperecedero es tan esencial para la poesia que ha sido moldeado en formas cada vez mas novedosas. Fray Luis de Leon 1527-1591 El Siglo de Oro espajiol esta conformado por un largo mo- mento de genialidad. Fray Luis de Leon es una altisima antena que surge a finales del siglo XVI y, desde entonces, no ha cesado de iluminar. Profesor, intelectual, filélogo, tedlogo, traductor y poeta; quiza esto ultimo fue el rasgo qne definié su vida. El Beatusille (dichoso aquel) y la “va- nidad de vanidades” se convirtieron en fuerzas éticas que se reflejaron a lo largo de su obra. Su poema de “La vida retirada” es un alto ejemplo. La vida retirada j Qué descansada vida Ja del que huye el mundanal ruido, y sigue la escondida senda, por donde han ido los pocos sabios que en el mundo han sido! Que no le enturbia el pecho de los soberbios grandes el estado, ni del dorado techo se admira, fabricado del sabio moro, en jaspes sustentado. No cura si la fama canta con voz su nombre pregonera, ni cura si encarama la lengua lisonjera lo que condena la verdad sincera. éQué presta a mi contento, si soy del vano dedo sefialado, sien busca deste viento ando desalentado, con ansias vivas, con mortal cuidado? jOh monte, oh fuente, oh rio! jOh secreto seguro y deleitoso! Roto casi el navio, a vuestro almo reposo huyo de aqueste mar tempestuoso. Un no rompido suefio, un dia puro, alegre, libre, quiero; no quiero ver el cefio vanamente severo de a quien la sangre ensalza, o el dinero. Despiértenme las aves con su cantar sabroso no aprendido, no los cuidados graves, de que es siempre seguido el que al ajeno arbitrio esta atenido. Vivir quiero conmigo, gozar quiero del bien que debo al cielo, a solas, sin testigo, libre de amor, de celo, de odio, de esperanzas, de recelo. Del monte en la ladera por mi mano plantado tengo un huerto, que con la Primavera, de bella flor cubierto, ya muestra en esperanza el fruto cierto. ¥ como codiciosa por ver y acrecentar su hermosura, desde la cumbre airosa una fontana pura hasta llegar corriendo se apresura. Y luego, sosegada, el paso entre los arboles torciendo, el suelo de pasada de verdura vistiendo y con diversas flores va esparciendo. Elaire el huerto orea, y ofrece mil olores al sentido, los arboles menea con un manso ruido, que del oro y del cetro pone olvido. Ténganse su tesoro los que de un falso lefio se confian; no es mio ver el lloro de los que desconfian cuando el Cierzo y el Abrego porfian. La combatida antena cruje, y en ciega noche el claro dia se torna, al cielo suena confusa voceria, y la mar enriquecen a porfia. A mi una pobrecilla mesa, de amable paz bien abastada, me baste, y la vajilla de fino oro labrada, sea de quien la mar no teme airada. Y mientras miserable- mente se estan los otros abrasando con sed insaciable del peligroso mando, tendido yo a la sombra esté cantando. Ala sombra tendido, de hiedra y lauro eterno coronado, puesto el atento oido al son dulce, acordado, del plectro sabiamente meneado. Kenneth Rexroth 1905-1982 Este poema puede considerarse el dltimo testamento de Rexroth. Una larga vida ie larga vida lugares y gentes y la crisis de la humanidad— lo que sobrevive es el cristal— infinitamente pequefio— infinitamente grande— ste capitulo es en realidad un anticapitulo. Para los E poetas del siglo XX la historia se ha ido imponien- do; por mas que los autores quisieran regresar a los eter- nos temas del amor y la muerte, se han visto forzados a considerar las guerras, las revoluciones y los cambios en Jos sistemas politicos. Los poetas se han sentido divididos interiormente, conscientes de que se deben al arte, pero sintiendo al mismo tiempo una obligacién moral de com- prometerse politicamente. El nimero de poemas buenos y regulares que versan sobre los eventos del siglo XX pue- den Ilenar volimenes. Sin embargo, todavia carecemos de los criterios para distinguir, en todos ellos, qué es lo perdurable como arte de la palabra y qué es lo que tiene lugar como mero documento. Pero dejemos el anilisis de esa relaci6n entre poesia e historia a nuestros sucesores del siglo XXI. Mireticencia a llenar de poemas este capitulo es de ca- racter personal. A lo largo de varios periodos de mi vida he sido un poeta comprometido, activo como autor de versos y como editor de publicaciones dirigidas contra los crime- nes masivos. Cuando pienso en esas épocas me regocijo de poder hacer una antologia como ésta y es un motivo de optimismo pensar que en un siglo que ha sido tan cruel sea posible hacer dicha antologia. Y esta es la raz6n por la cual decidi hacer este capitulo muy breve limitandolo a poemas que me parece tienen un alto grado de destilacién. Por destilacion quiero decir que solo mantienen los elementos més esenciales. En este sentido la poesia de los paises que fueron mas severamente atacados por las calamidades del siglo XX parecen tener preferencia, porque sus poetas han dado forma a esas experiencias de la manera més concisa. Los poemas que he seleccionado para este capitulo son, entonces, sdlo ejemplos de la lucha de los poetas por trans- mutar una realidad demasiado cruda y demasiado cruel en palabras mediadas por la distancia artistica. Leopold Staff 1878-1957 Este poema fue escrito inmediatamente después de la Se- gunda Guerra Mundial, en Polonia, entre las ruinas, las cuales en un sentido metaforico parecian mucho mas opre- sivas que las reales. Literalmente no qued6 nada. ;Cémo puede reaccionar el poeta ante tal situacién? Lo que hizo fue proceder como lo haria un nifio al intentar dibujar una casa: con frecuencia empieza dibujando el humo de la chi- menea, luego dibuja la chimenea y luego la casa. Este es un poema con la fe al desnudo. G onstrui sobre la arena, se vino abajo; construi sobre una roca, se vino abajo. Ahora, cuando construya, comenzaré con el humo de la chimenea. La traducci6n del polaco al inglés fue hecha por Czeslaw Milosz Heberto Padilla 1932-2000 Este poema de Heberto Padilla nos planta en nuestro justo tiempo humano, para citar uno de sus primeros libros. Es imposible pasar de largo ante tanta amargura, tanto deber ser que nos ahoga y nos quita —definitiva y literalmen- te— el suefio, cualquiera que éste sea, a condicién de que realmente sea nuestro. Un poema es un ser extrafio y a la vez entrafiable, un punto desde donde mirar el mundo, un lugar donde el mundo es quien nos observa; ese momento epifanico en que las miradas se encuentran. En tiempos dificiles A aquel hombre le pidieron su tiempo para que lo juntara al tiempo de la Historia. Le pidieron las manos, porque para una época dificil nada hay mejor que un par de buenas manos. Le pidieron los ojos que alguna vez tuvieron ldgrimas para que contemplara el lado claro (especialmente el lado claro de la vida) porque para el horror basta un ojo de asombro. 864 Le pidieron sus labios resecos y cuarteados para afirmar, para erigir, con cada afirmacion, un suefio (El-alto-suefio); le pidieron las piernas, duras y nudosas, (sus viejas piernas andariegas) porque en tiempos dificiles galgo hay mejor que un par de piernas para la construccién o la trinchera? Le pidieron el bosque que lo nutrié de nifio, con su arbol obediente. Le pidieron el pecho, el coraz6n, los hombros. Le dijeron que eso era estrictamente necesario. Le explicaron después que toda esta donacién resultaria indtil sin entregar la lengua, porque en tiempos dificiles nada es tan util para atajar el odio o la mentira. Y finalmente le rogaron que, por favor, echase a andar, porque en tiempos dificiles ésta es, sin duda, la prueba decisiva. 88 ¢—_—— Ryszard Krynicki 1943 La historia del siglo XX ha sido en gran parte una historia de crimenes masivos. Sin embargo, también ha atestigua- do el heroismo de hombres y mujeres motivados por sus ideales, quienes estaban dispuestos a sacrificar sus vidas por las causas que consideraban sagradas. Este poema compara la fe en las ideas con el impulso de una palomilla de volar hacia una vela, hacia su destruccién. Con un giro ironico, el poeta elogia el esfuerzo constante de la gente por alcanzar una meta peligrosa. No puedo ayudarte Poor palomilla, no puedo ayudarte, lo ‘nico que puedo hacer por ti es apagar la luz. La traduccién del polaco al inglés fue hecha por Stanislaw Baranczak y Clare Cavanagh Hail José Juan Tablada Elsaiz Jean Follain Lamisica de las esferas Carlos Drummond de Andrade En medio del camino Naturaleza David Wagoner Elautor de la Omitlgie americana Dosqueja un ave, ahora extinta (Alexander Wikon, Wiimingon, N.C. 1808) ‘Somorujos aparedndose Jorge Lais Borges Eloro dels tigres Jean Follin El taxidermista LiYoung Lee Lirios Robert Creeley Y por quéno ‘Adam Zagajewski Palomillas Mary Oliver Elmartin pescador Wislawa Szymborska Enhonora la autodesaprobacién Las cuatro de la mafiana Denise Levertov Vida W.S. Merwin Atardecer en invierno Gary Snyder Libéhula ‘Jean Follain Enffentara un animal Anna Swi Elocéano y el hombre Elsecreto de una cosa Judah AlLHaxizi Elrelmpago Esl Ellaid William Carlos Williams Lacarreila roja Gonzalo Rojas a piedra Piel de mujer Steve Kowit Por lamafiana Olvido Garcia Valdés Excribirel miedo es escribir... Anna Swir Elmis grande amor Desapego Fray Luis de Len La vida retirada Kenneth Rexroth Una larga vida Historia Leopold Staff Cimientos Heberto Padilla En tiempos dificiles Ryszard Krynicki No puedo ayudarte ae gs Esta obra se termin6 de imprimir en marzo de 2009 en los talleres de Serna Impresos. En la composicién se utilizaron tipos Baskerville de 8, 9, 10, 12 y 18 puntos. La edicién consta de 1000 ejemplares impresos en papel cultural de 90 gramos.