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¿CÓMO SE APRENDE A LEER Y ESCRIBIR?

Algunas ideas para ayudar a los niños

Enrique Lepe García , especialista en estudios de la enseñanza del lenguaje.

El lenguaje no se aprende en pedazos ni repitiendo

Cuando los adultos tratamos de recordar la manera en que aprendimos


a leer, seguramente nos vienen a la mente algunos ejercicios escolares:

• Un grupo de niños, entre los cuales estábamos nosotros por supuesto,


repitiendo en voz alta y en coro, las letras del abecedario: a, b, c, d…
etc.
• Una hoja de cuaderno, interminable según el tiempo de nuestra
infancia, en la cual teníamos que escribir, diez veces, veinte veces,
cien veces, las sílabas, ma, pa, ta, etc.
• Una maestra (casi siempre una mujer era la elegida para hacernos
entrar de manera más suave al duro mundo de las palabras)que nos
interrogaba ¿la ele con la a? y nosotros preguntábamos más que
respondíamos ¿lea?
• Un niño, a veces uno mismo, ante los jueces del salón (todo el grupo)
leyendo en voz alta, lo más rápidamente posible y sin errores, para
demostrar los progresos de nuestro aprendizaje.
• La maestra dictando una extraña frase para el mundo cotidiano,
pero perfecta para la gramática y nosotros preguntando: ¿caballo
va con doble ele o con i griega?

Seguramente otros recordarán a la maestra, especialmente a la de


preescolar, leyéndonos un hermoso cuento cuyas nubes de palabras
nos elevaban en la fantasía; o bien, pidiendo que imagináramos
nuestras propias historias para luego escribirlas.

Todas estas fueron formas en que muchos de nosotros intentamos o


logramos ingresar al mundo de la palabra escrita.

Las formas de enseñar a leer y a escribir a los niños han ido variando a lo
largo del tiempo, aunque se haya comprobado que la manera en que
los niños aprenden ha sido siempre la misma.

Desde hace más de veinte años, las personas que se dedican a


investigar la manera en que aprenden los niños, es decir, los
investigadores educativos, descubrieron que los niños aprenden de otra
manera el lenguaje: que repetir en voz alta los sonidos de las letras,
repetir planas de sílabas o pronunciar correctamente las palabras
escritas no es garantía de que los niños aprendan a hablar o escribir de
manera eficiente.

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Se descubrió que los el lenguaje no se puede aprender en pedazos, que
cuando las letras o las palabras no tienen sentido es difícil
comprenderlas; por ejemplo, los niños pueden aprender a leer y escribir
rápidamente su nombre porque tiene un significado muy importante
para ellos; no aprenden, ni se les enseña, una letra cada día hasta que
completen su nombre: basta con mostrárselos unas cuantas veces y lo
aprenderán completo, incluso podrán imitar las letras hasta escribirlas.
Lo mismo pasa con las palabras, mamá, papa u otras que para ellos
sean importantes.

Se sabe pues que los niños, e incluso las personas adultas, aprendemos
lo que tiene un significado especial para nosotros, lo que nos interesa, lo
que necesitamos. Seguramente leer el instructivo para armar o hacer
funcionar un juguete, saber escribir el nombre de los amigos o los papás,
saber el nombre de la calle en que se vive, es más interesante y más
relevante que leer y escribir las frases escolares: “Ese oso se asea” o “Mi
mamá me mima”.

Los niños saben más de lo que pensamos

Como sabemos, los niños tienen una gran capacidad para aprender,
pero cuando se trata de la lectura y la escritura los adultos
desconfiamos de ellos, especialmente los adultos que trabajamos en la
escuela: hay muchos conocimientos que algunos niños van adquiriendo
en su vida antes de la escuela, pequeños conocimientos que pasan
desapercibidos para los adultos y que son muy importantes en la
formación de los lectores y escritores, según el contexto en el que vivan
los niños y el apoyo que se les dé, desde pequeños y antes de entrar a
la escuelas pueden saber lo siguiente acerca de la lectura y la escritura:

• Algunos aprenden la manera correcta de tomar y hojear un libro:


saben cuando está de cabeza o saben que las hojas deben irse
pasando hacia la izquierda.
• Distinguen las letras de las imágenes y saben que las letras “dicen
algo”.
• Descubren que los renglones se leen de izquierda a de recha y de
abajo hacia arriba, esto puede comprobarse cuando simulan leer
algún texto.
• Saben que el contenido de los textos depende de su ubicación en un
tipo de portador; es decir saben que las noticias se leen en los
periódicos y que los cuentos aparecen en otro tipo de libros.
• Algunos niños que han presenciado constantemente actos de lectura
saben que los libros tienen títulos e incluso algunos descubren el uso
de los índices.

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En la medida en que los niños vean y escuchen leer a otros y observen
cómo se escribe aprenderán más sobre la lectura y la escritura; pero
además los conocimientos crecen cuando se les permite intentar leer y
escribir a su manera.

Es sabido también que muchos niños pueden llegar a leer y escribir


antes de ingresar a la escuela cuando en sus hogares han tenido la
oportunidad de escuchar, ver leer y leer; ver escribir y escribiendo; es
decir, cuando han tenido la oportunidad de usar frecuentemente, con
sentido, el lenguaje escrito.

Otro factor importante de los niños que han aprendido el lenguaje antes
de la escuela, es que han tenido la oportunidad de hacer preguntas
sobre la escritura y han tenido una respuesta adecuada y oportuna.

Todas estas situaciones de aprendizaje de la lectura y la escritura fuera


de la escuela tienen en común que los niños han podido usar el
lenguaje por gusto, por interés o por necesidad; y sobre todo han visto el
lenguaje de manera integral.

El lenguaje se aprende utilizándolo: algunos tips para ayudar a los niños

Las investigaciones más recientes ponen en duda, pues, que el lenguaje


pueda aprenderse si se utilice de manera fragmenta y sin sentido; antes
bien se afirma que el lenguajes se aprenden cuando interactuamos con
lo escrito (manipulamos, leemos, releemos, dudamos, preguntamos…);
cuando usamos el lenguaje para relacionarlos con los otros
(informamos, comunicamos, intercambiamos, discutimos,
compartimos…) y cuando reflexionamos sobre lo que se lee o se escribe
y la forma en cómo se hace.

Por ello, desde muy temprana edad los niños deben tener la
oportunidad de usar el lenguaje escrito, de enfrentarse con textos, de
usarlos para relacionarse con otros y de hacer preguntas y tener
respuestas sobre los actos de leer y escribir. Es recomendable entonces:

Leerles a los niños:

• Lo tradicional, leerles cuentos y permitir que ellos vean las letras que
estamos leyendo y las ilustraciones que acompañan esos textos.
• Leer también textos informativos de las ciencias y las artes; periódicos,
folletos, boletines, etc.
• Leer en voz alta los letreros de uso más frecuente que se encuentren
en lugares públicos o en la calle: nombres de calles, letreros en
puertas (entrada, salida, empuje, jale, doctor, baños mujeres…),
anuncios, etc.

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• Proponerles que ellos mismos elijan lo que quieren que se les lea,
leerles y permitir que rechacen o acepten la continuación de la
lectura de lo que han elegido.
• Mencionar los títulos de los libros que se leen, los autores, ilustradores y
editorial.
• Darle el tono adecuado a lo que se lee,: emotividad en los cuentos y
poemas; y un tono má s formal en los textos informativos.
• Mostrar a los niños cómo se utiliza un índice, y en la medida de lo
posible, pedir que ellos localicen el título del cuento elegido y la
página.
• Cuando se esté sobre el texto, ir señalando con el dedo el lugar
donde se va leyendo, señalar las palabras importantes como los
nombres de los personajes o lugares; hace notar la diferencia entre
subtítulos y textos, etc.

Escribir con y para los niños

• Lo primero que los niños desean aprender es a escribir su nombre: se


sugiere escribir el nombre del niño y mostrárselo, pedirle que imite la
escritura y permitir los errores. Se recomienda escribir el nombre de los
niños en los diversos objetos de su propiedad, pedir incluso que
ayude a marcar sus pertenencias.
• Propiciar situaciones en que los niños dicten a los adultos: pedir por
ejemplo que imaginen un cuento, elaboren un recado, hacer una
lista, etc.
• Pedir a los niños que escriban: un título, una lista, un cuento, etc.,
permiten que lo hagan a su manera aunque de pronto lo que los
niños “escriban” no tenga sentido para el adulto.
• Permitir que los niños observen los diferentes formatos y formas en que
se puede escribir: dejar que miren cómo se escribe a mano, a
máquina, en computadora; con lápiz, con brochas, con tinta; diarios,
cartas, recados, listas, etc.
• En la medida de lo posible, pensar en voz alta lo que sucede en
nuestra mente cuando se está escribiendo, mientras los niños
observan: ¿con qué letra irá la palabra “necesario”?;¿” la palabra
país va con mayúscula o minúscula”?, etc.
• Cuando se esté escribiendo en presencia de un niño, releer varias
veces lo que se ha escrito.

Ayudar a reflexionar sobre lo que se lee y se escribe

Cuando se lee y se escribe con y para los niños, surgen en ellos muchas
interrogantes que no de ben quedar sin respuesta, ya sea que el adulto
pueda responderlas o bien buscando la respuesta en libros o
diccionarios, algunas de las reflexiones que se pueden hacer sobre el
lenguaje escrito son las siguientes:

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• Para qué sirven o cómo se utilizan los diversos tipos de textos:
periódicos, diccionarios, textos científicos, libros de texto, folletos,
carteles, etc.
• Los tipos de letras: los niños pueden preguntar, o los adultos pueden
hacer notar que hay muchas formas de letras para escribir, cursiva,
negritas, tipologías, etc.; se puede mostrar al niño como una palabra
se puede escribir de distinta manera, transcribiendo algunos letreros,
sobre todo de publicidad.
• Los usos de las mayúsculas: mostrar que algunas palabras pueden ir
sólo con mayúsculas, especialmente los títulos, o con puras
minúsculas; pero que el significado es el mismo. También se puede
hacer notar que en algunos casos, como los nombres propios, se
combinan ambas formas de las letras.
• El significado de las palabras: ante este tipo de preguntas lo que se
recomienda es ofrecer a los niños una serie de sinónimos de la
palabra en duda, para que ellos elijan la que mejor satisfaga su
duda.
• Sobre el uso de algunos signos: es común que los niños confundan los
signos de puntuación con algunas letras, en este caso es
conveniente informarles que éstos no son letras sino señales que
permiten darle entonación a lo que se lee y por supuesto, ponerle
muchos ejemplos.

En general, las respuestas que se dé a los niños deben ser sinceras


sencillas, sin afán de agotar el tema y sobre todo con muchos ejemplos
de lo que se puede encontrar en su contexto.

ALGUNAS REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS

• CASTEDO, M. -comp- (1999), "Enseñar y aprender a leer. Jardín de


infantes y primer ciclo de la Educación Básica", Buenos Aire s,
Novedades Educativas.
• ESTOPÁ, R. (coord.)(2006): Hablamos de lengua con niños y niñas,
Graó, Barcelona.
• KAUFMAN, A.M., Castedo, M., Teruggi, L., Molinari, C. (1991)
Alfabetización de niños: construcción e intercambio. Buenos Aires:
Aique.
• LERNER, D. y Palacios A. (1992) El aprendizaje de la lengua escrita en
la escuela. Buenos Aires: Aique.
• NEMIROVSKY, M. (1999) Sobre la enseñanza del lenguaje escrito... y
temas aledaños. Paidós: México.