CORAZÓN

Pijao
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Contenido
Editorial
Humberto “El Tucho” Ortiz;
leyenda viva del futbol
Camisetas Históricas
Datos Históricos
Deportes Tolima y el descenso de
los equipos argentinos
Viejas Glorias
Luis Ramírez, un capitan de oro
Homenaje
Miriam Porras o el trabajo como apostolado
Actualidad
Didier Delgado, pura fe y alegría
El Pijao se confesa
Luis Estacio; arquero de palo a palo
FÚTBOL
Su lógica y dinámica actual
El Vinotinto y Oro,
Pasión en el corazón
El ojo del “Tucho”
Adiós a Marcos Martínez
Es de todos es de aquí
La Revolución Vinotinto Sur
Nuestros aliados
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Revista coleccionable del
Deportes Tolima
No.18
Abril de 2014
Director Ejecutivo
Gabriel Camargo Salamanca
Presidente Club Deportes Tolima
Director Editorial
Ricardo Torres Correa
Consejo Editorial
María Patricia Hernández.
Carlos Zambrano
Aldemar Parra.
Gerente General
Ricardo Salazar
Gerente de Mercadeo
María Patricia Hernández
Redactores
Juan Santiago Medina
Ricardo Torres Correa
Colaboradores en esta edición
José Orlando Asencio - Sub Editor de
Deportes del periódico El Tiempo
Filiberto Rojas - Editor de deportes de Colprensa
Carlos Enrique Rodríguez - El Cibernauta
Fabio Martínez - DT. Sub 20
Fotografía
Juan Carlos Escobar
Corazón Pijao
El Nuevo Día
Periódico Q’hubo
Ricardo Buitrago
El Rincón del Vinotinto
Diseño e Impresión:
León Gráfcas Ltda. Calle 14 No. 6 -25 Ibagué - Toli-
ma PBX: 2630088
Información y Ventas: María Patricia Hernández
Email: mpatriciaha@yahoo.com.co clubdeportes-
tolima@hotmail.com Dirección: Cra.4A Bis No. 34
-60 Barrio Cádiz, Ibagué -Tolima Teléfono: 264
4954 - 265 72 83 (81) Cel. 317 383 71 15 www.
clubdeportestolima.com.co Twitter: @cdtolima
Humberto El Tucho Ortiz y su esposa Maria Helena en el estadio Murillo Toro. Fotografía: Juan Carlos Escobar
CORAZÓN
Pijao
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Y eso fue lo que percibimos en el Club Deportes Tolima S.A.
después que un grupo generoso de amigos encabezados por
el señor Gobernador del Tolima, doctor Luís Carlos Delgado
Peñón y el señor Alcalde de Ibagué doctor Luís Hernando
Rodríguez Ramirez junto con el señor Edison Santiago Ro-
mero catalizaron a un grupo de excelentes damas y caballe-
ros y mejores ciudadanos entre los que se encontraban Jader
Zuleta, Juan Carlos Baena, José Ricardo Trujillo; John Jairo
Toro; Diana Lucía Reyes; Nelson Norbey Quintero; Andrea
Parga; Diego Valdivieso; Juan Manuel Da Pena, Moisés Mo-
rales, Alexander Ospina, Carlos Alvarado, Blanca Amanda
Manrique, Andrea Ochoa, Luís Fernando Méndez, Carlos
Zambrano, Aldemar Parra, Ricardo Salazar y María Patri-
cia Hernández, para, en acto emotivo rodear al Club y fun-
damentalmente al equipo en persona de su Presidente para
manifestarnos no solo su amistad y afecto sino su solidaridad
y compañía de todas las cuales hemos tenido muestras conti-
nuas que ellos hicieron explícitas y que el Presidente del Club
agradeció y agradece desde estas páginas como tuvo el gusto
de hacerlo en la ceremonia del pasado 1 de febrero/14.
Otro renglón de agradecimiento para toda la lista de patroci-
nadores que nos acompañan y hacen posible la continuidad
del equipo en los diversos torneos del año. Son ellos: Gulf;
Mercacentro; Cerveza Aguila; Enertolima; Fábrica de Licores
“El esplendor de la amistad no radica en una mano extendida ni en la
bondad de una sonrisa sino en la inspiración del espíritu al descubrir que
alguien cree en nosotros y está dispuesto a brindarnos su confanza.”
Ralph Waldo Emerson
del Tolima; Multicentro; Comfenalco; León Gráfcas; Concre-
tolima; Praco Didacol; Fondo Ganadero del Tolima; Periódico
El Nuevo Día; Casa Motor Plus+; Chipalo; Interaseo; Hotel
Casa Morales; Alcaldía de Ibagué; Gobernación del Departa-
mento del Tolima; y una mención especial para Alexander Os-
pina y su empresa Copifam que se abstuvo de participar este
año pero a quien seguimos contando entre los más cercanos
colaboradores del Club.
Dicen que nobleza obliga y la de unos y otros ha reforzado el
entusiasmo con el que hace tantos años nos esforzamos por
nuestro querido Deportes Tolima, al que seguimos dedican-
do toda la capacidad propia y de todos los involucrados en las
gestiones administrativas y en el plano deportivo en donde
nuestro equipo actual hace su transición hacia los resultados
para los que nos preparamos y que son aquellos que la afción,
los amigos del equipo y sus patrocinadores merecen.
Un cordial saludo para todos
Un cordial saludo para todos.
Gabriel Camargo Salamanca
Presidente Club Deportes Tolima
Humberto Ortiz extrañará a Ibagué.
Después de 34 años por fuera de su tie-
rra natal, el técnico antioqueño regresa,
como en el tango de Alfredo Le Pera, a
su Medellín de origen, a los recuerdos
del barrio Manrique, a las tertulias con
sus amigos del fútbol, otros históricos
del balompié nacional como él, a sus
caminatas por la avenida La Playa, por
el barrio Belén, por los alrededores del
Atanasio Girardot.
Un pedazo de vida deja ‘El Tucho’ en la
ciudad musical de Colombia. Para siem-
pre iluminaran sus recuerdos los paseos
del brazo de su esposa María Helena
por las calles del centro de Ibagué, la
charla con sus amigos, sus logros como
director de divisiones menores del equi-
po Vinotinto y Oro, el ascenso de la B a
la A con el equipo del año 94. Tantos
recuerdos como historias se quedarán
para siempre en el alma de este hombre
que ha vivido para el fútbol.
Y este diálogo, que comenzó el día en
que el club organizó su despedida y que
terminó dos días después en el lobby del
hotel donde siempre vivió, de entrada
está salpicado de recuerdos, de esqui-
nas, de noches y bohemia, que tanto
sirven para manejar camerinos y la vida
misma.
“Yo nací en el barrio Manrique, cerquita
a Lovaina, un lugar bohemio del antiguo
Medellín, ahí me levante, en medio de la
malacia, que posteriormente me sirvió
mucho en la vida y en el fútbol, que nace
de los barrios más marginados, lleno de
nobleza pero también de tragedia”, dice
Humberto ‘El Tucho’ Ortiz, mientras al
fondo suena un vallenato clásico que ya
no recuerdo.
Ortiz estaba señalado para el fútbol.
Nacido del vientre de una familia fut-
bolera, el niño, Ortiz, tuvo marcado su
camino en el deporte más hermoso del
mundo desde que tuvo uso de razón.
La escuela era combinada con el fútbol
y a su salida del bachillerato, normalis-
ta además, como era casi de rigor en la
época, Ortiz es llevado por Sergio Gi-
raldo a la Universidad Pontifcia Boli-
variana de la capital antioqueña, donde
su vida se ligaría al fútbol para siempre.
Corría el año 1959.
“Yo era maestro de escuela en primaria,
aún jugaba en la selección Antioquia, al
frente de la capilla había una cancha y
un día cuando salí de dictar clases, me
encontré con un morochito que estaba
jugando fútbol con un zurda impresio-
nante y con un mestizo que manejaba el
balón a su antojo, yo me contagié tanto
que me quité los zapatos, luego el saco
y la corbata y me puse a jugar con ellos,
esos muchachos eran Alejandro Bran
y Ponciano Castro”, dice ‘El Tucho’ con
una sonrisa en sus ojos.
Ahí comenzó a gestarse todo un movi-
miento que años más tarde llevaría a
Ortiz a dirigir varias selecciones Antio-
quia, que dominarían el panorama del
fútbol afcionado en Colombia por más
de una década.
Hasta entonces, junto a Antioquia, el
Valle era amo y señor con nombres
como Delio ‘Maravilla’ Gamboa, ‘El Ta-
baco’ Escobar, ‘El Muelón’ Sánchez y
Marino Klinger, entre otros.
“Tomé la selección Antioquia en el año
de 1969 y con esa selección tuve el pri-
vilegio de conseguir lo que no alcancé
como jugador; durante 10 años domi-
namos, fue la época de la hegemonía del
fútbol paisa”, indica con orgullo el estra-
tega.
Y con facilidad, como uno de los ges-
tores de esa historia tan rica del fútbol
antioqueño, Ortiz se desliza por los la-
berintos de la memoria nombrando ba-
rrios tradicionales del Medellín de anta-
ño, como La Floresta, Manrique y Belén,
entre otros, donde los jugadores pare-
cían brotar de las canchas, nombres que
le dieron gloria al fútbol paisa, pero que
él, jocosamente señala, nadie recuerda,
sólo los que ahora están en los asilos lo
hacen. (Risas)
Finalizando la década del setenta vino
el contacto con el doctor Gabriel Ochoa
Uribe, a quien Ortiz ya conocía cuando
apenas era un estudiante de segundo de
primaria; porque Ochoa Uribe jugaba
con León, hermano mayor de Ortiz, en
Unión Indulana, semilla de las seleccio-
nes Antioquia, y porque no, del fútbol
nacional. Corría el año 1947.
Ortiz volvería a encontrarse once años
después con Ochoa Uribe, quien ya ha-
bía regresado de especializarse en el
Brasil. En la pista atlética del estadio
Atanasio Girardot, previo a un juego del
fútbol profesional, la selección Antio-
quia daba una de sus ya acostumbradas
HUMBERTO “EL TUCHO” ORTIZ;
leyenda viva del futbol
Humberto ‘El Tucho’ Ortiz.
Fotografía: Juan Carlos Escobar
vueltas olímpicas tras haber obtenido
uno más de sus títulos, cuando Ochoa
Uribe salió al paso del ‘Tucho’, lo abra-
zó y le dijo una frase lapidaria ‘Vos vas
a trabajar conmigo, sos el futuro de Co-
lombia’.
Pasaron algunos años, Ochoa Uribe diri-
gía a Millonarios y en una visita a Mede-
llín vino el ofrecimiento para que Ortiz
lo acompañara en el equipo Embajador,
a lo que ‘El Tucho’ no pudo negarse, pese
a ser, como él mismo Ortiz dice, un Gar-
del en Medellín.
Al poco tiempo se dio la salida de Ochoa
Uribe del equipo bogotano y Ortiz re-
gresó a la Pontifca Universidad Boliva-
riana. Cinco años pasaron para que vi-
niera una nueva propuesta de su amigo.
Un buen día sonó el teléfono y al otro
lado de la línea estaba Ochoa Uribe, que
de inmediato le dijo bueno ‘Tucho’ de-
jamos la cosa incompleta vente para el
América.
“Era mi ídolo, yo quería aprender mucho
a él, pero de inmediato no pude irme,
yo tenía compromisos con Antioquia,
representábamos a Colombia en Vene-
zuela, donde a la postre fuimos campeo-
nes, pero en el año 80 llegue a Cali y me
quedé con él hasta el año 90; Gabriel
me transformó mucho, yo era muy lirico
y aunque en América también fui lirico,
con él aprendí muchas cosas”, confesa
Ortiz.
Con Ochoa Uribe ‘El Tucho’ asegura
descubrió los detalles del jugador de
fútbol posición por posición, línea por
línea, se acostumbró al video, tres o
cuatro en una tarde noche eran pocos;
con Ochoa Uribe nada quedaba al azar,
hasta el más mínimo detalle contaba.
La charla se extiende y se llena de anéc-
dotas, de historias que han hecho su
vida y su fútbol, sus largas charlas con
Rinus Michels, el hombre de la inolvida-
ble ‘Naranja Mecánica’, su amabilidad y
su conocimiento compartido sin egoís-
mos y vanidades, su labor de espionaje
a Ferrocarril Oeste en Copa Libertado-
res, sus repetidos encuentros con dos
leyendas del fútbol argentino como
Carlos Griguol y Zubeldia.
Y de a poco llegamos de su paso de Amé-
rica de Cali al Bucaramanga, del equipo
‘Leopardo’ al Cortuluá, plantel que llevó
como técnico a la categoría A cuando
el Deportes Tolima descendía, a la pro-
puesta de Gabriel Camargo Salamanca
para que dirigiera al equipo Pijao y lo
llevara de nuevo a la primera división.
La imagen de un hincha del equipo to-
limense llorando junto a su hijo, tras
perder el equipo de Ibagué la catego-
ría, se le atravesó en el alma, ocho días
después de que él y sus muchachos en el
Corazón del Valle celebraban.
“Yo tenía en ese momento compromi-
sos con el Cortuluá y le dije a Gabriel
que no podía, que el hombre para eso
era Diego Umaña, al minuto de haber
colgado me llamó y me dijo tajantemen-
te que me quería a mí, y yo tenía como
un taco la imagen de ese señor llorando
con su hijo; eso me motivó, era un reto
y lo cumplimos”, señala ‘El Tucho’, que
comienza a enumerar uno a uno los ju-
gadores que lo acompañaron en esa ha-
zaña para volver a la A.
“Formamos un equipo muy bueno, con
Yegros, con Arrieta, con Doldán, con
Villar, con Correa, con Palacios, con
Castro entre otros, y logramos el ob-
jetivo, cumplimos lo que nos habíamos
propuesto; de ahí nació una linda amis-
tad con Gabriel que permanece intacta
hasta el día de hoy, pese a que nos he-
mos peleado muchas veces, nunca nos
hemos guardado rencor”, asegura Ortiz,
el mismo que trajo al Tolima a los her-
manos Briceño, a Julián Anchico, entre
otros tantos jugadores que le dieron
brillo a la institución.
Humberto ‘El Tucho’ Ortiz no olvida su
origen, tampoco a Cali, y jamás lo hará
con Ibagué. Aquí se quedan sentimien-
tos grandes, momentos especiales de
su vida, del fútbol, ese camino señalado
que el destino puso en su ruta. Ortiz no
decidió que el fútbol fuera su vida; el
fútbol escogió al ‘Tucho’.
Ahora llegó el momento de volver. La
memoria del fútbol, los que reconocen
en su paso por el Deportes Tolima un
legado recordarán por siempre al hom-
bre de fútbol, al amigo, a Humberto ‘El
Tucho’ Ortiz, una leyenda del fútbol na-
cional.
Equipo campeón del torneo de ascenso de 1994.
Fotografía: Club Deportes Tolima
Camisetas históricas
1955 1956 1958
1962
1970
1960
1975
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2003 2003
2012
1979 1981
2009
2013 2014
2011
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Pijao
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Hay una gran particularidad de los equi-
pos argentinos que han enfrentado al
elenco Pijao a lo largo de su historia. De
ocho equipos argentinos que pisaron
el gramado del estadio Manuel Murillo
Toro de Ibagué, siete descendieron a la
Nacional B del país del tango. Hagamos
un repaso.
El primero de febrero de 1956 Tigre
Fútbol Club gana en partido amistoso al
Tolima 1-4. El conjunto argentino des-
cendió en 1979.
El 10 de febrero de 1956 Tolima pierde
ante Huracán 0-2, el equipo llamado del
‘Globo’ descendió en el año de 1975.
El primero de febrero de 1976 el con-
junto Vinotinto y Oro empata sin goles
con Gimnasia y Esgrima de la Plata, que
descendió tres años después.
El 23 de enero de 1977 el Deportes To-
lima empata 0-0 con Ferrocarril Oeste,
el elenco argentino descendió en 1978.
El 11 de marzo de 2004 el conjunto toli-
mense juega por Copa Libertadores con
River Plate. En un partido vibrante el
equipo Pijao pierde 2-3 en el último mi-
nuto del compromiso. El elenco millona-
rio descendería en la temporada 2011-
2012. Un grande del fútbol continental
se iba al Nacional B.
El 29 de septiembre de 2010, por Copa
Suramericana, los dirigidos por el téc-
nico tolimense Hernán Torres Olive-
ros enfrentan al equipo del ‘Taladro’.
El equipo dirigido por el técnico Julio
Cesar Falcioni venció 3-0 el onceno de
Ibagué. Banfeld, el denominado equipo
‘Taladro’, descendería dos años después
en la temporada 2012.
El 3 de noviembre de 2010 el Tolima en-
frentaría, en la otra mitad de la gloria, la
Copa Suramericana, al autentico Rey de
Copas en el continente. Frente a Inde-
pendiente de Avellaneda el equipo de
Torres y sus muchachos empataría a dos
tantos. En otra de esas historias increí-
bles del fútbol el elenco de Avellaneda
descendería en el año 2013.
El único equipo que ha enfrentado al
Deportes Tolima, y hasta hora se ha sal-
vado del descenso, es Estudiantes de la
Plata. Amanecerá y veremos.
Carlos Enrique Rodríguez
El Cibernauta’
DEPORTES TOLIMA
y el descenso de los equipos argentinos
Datos Históricos
Gimnasia de la Plata.
Cortesía de Carlos Rodríguez.
CORAZÓN
Pijao
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Viejas Glorias
El zaguero central tolimense entra al
campo del estadio Manuel Murillo Toro
con respeto. Antes, desde la tribuna oc-
cidental, mira con nostalgia la cancha
donde dejó, como en el tango, un peda-
zo de vida.
Sus ojos se llenan de pequeñas gotas de
recuerdos. Toma aire y baja lentamente
hasta la pista atlética. Erguido, como los
defensas de antaño, mira el campo de
norte a sur y pone su pie derecho sobre
el césped.
Lentamente, mientras camina a mi lado
hasta el centro del terreno, habla de su
debut en el antiguo Romelio Martínez
en Barranquilla, de los delanteros que
tuvo que enfrentar a lo largo de su ca-
rrera, de sus compañeros en aquel in-
olvidable Kokoriko Tolima, del trabajo
con el legendario Ricardo de León, del
pressing, de las pretemporadas en San-
ta Marta, de lo orgulloso que se sintió la
primera vez que portó la cintilla de capi-
tán con el equipo Pijao.
“Me temblaron las piernas cuando el
profe Germán Castellanos, a quien ha-
bía enviado el técnico Alberto Cardacci,
me dijo que entraba en la convocatoria
por la lesión de los dos centrales de la
época. Me tocó debutar frente al Junior
de Eladio Vásquez, Galván, Beltrán, Ro-
cha, Fiorillo, Miranda, Amaya, Araujo y
en el Romelio Martínez, quedamos 0-0”,
recuerda emocionado Luis Ramírez de
aquel 1978 año de su debut con el equi-
po Pijao.
un capitán de oro
Luis Ramírez
Luis Ramírez. Zaguero central del inolvidable Kokoriko.
Fotografía: Corazón Pijao.
CORAZÓN
Pijao
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Para el defensor tolimense, que nació el
10 de enero de 1957 en Ibagué, desde
sus primeros años en el antiguo Cole-
gio Cervantes, en San Simón después
y fnalmente en el desaparecido Exter-
nado Popular de Bachillerato, liderado
por el infatigable ‘Chucho’ Fernández, la
pasión por jugar al fútbol lo llevó a ser
parte de los seleccionados tolimenses
juveniles y a destacarse en ellos.
“Jugábamos en las canchas de San Si-
món, las del Gaitán, en Picaleña, que era
un paseo ir hasta allá, y en las del Parque
Deportivo, mi padre jugó mucho al fút-
bol en el Club Americano, ahí comencé,
y tuve un tío que fue integrante perma-
nente de las selecciones Tolima, Gusta-
vo Chamorro, lo llevaba en la sangre”,
expresa Ramírez mirándose la punta de
los zapatos como si fueran guayos.
Pero al salir del bachillerato Luis Ra-
mírez ingresa a la Universidad del Toli-
ma a estudiar Ingeniería Agronómica y
alterna la academia con el fútbol. El de-
porte más bello del mundo lo cercaba,
como cuando era niño y gastaba zapa-
tos pegándole a la pelota en las calles y
canchas improvisadas de su barrio.
El equipo de la universidad, que se pre-
paraba para el torneo nacional de uni-
versidades, coincidió en una práctica de
fútbol con el Deportes Tolima, que esta-
ba por aquel entonces haciendo su pre-
temporada. Y como en el sueño del pibe,
otra vez, Ramírez efectuó una excelente
practica que le mereció ser llamado por
el técnico en propiedad del conjunto to-
limense Alberto Cardacci.
“Al tercer partido que hicimos con el De-
portes Tolima el profesor Cardacci me
mandó a llamar y me dijo que por qué
no trabajaba con el Deportes Tolima, yo
le dije que sí, pero que no podía dejar la
universidad, que el fútbol era pasajero,
que las lesiones te podían dejar sin nada
entre las manos”, comenta Ramírez, que
sin dejar la universidad comenzó a en-
trenar con el equipo profesional como
amateur a prueba.
Rápidamente el ibaguereño fue tenien-
do la oportunidad de jugar algunos par-
tidos, no siempre como zaguero central,
también alguna vez como volante de
recuperación. Su carácter dentro del
terreno de juego y su entrega fueron
labrando el camino de su titularidad. Y
de a poco Luis Ramírez se fue haciendo
a un puesto en el equipo profesional.
Un cambio en la cultura futbolera
Tras la llegada al balompié nacional del
legendario Ricardo De León, no sólo la
manera de trabajar cambió, la prepara-
ción de los equipos y la mentalidad del
jugador criollo enfrentó nuevos restos.
“En el año 80 el primer técnico urugua-
yo que llegó al Tolima fue José María
Rodríguez, que vino con el preparador
físico Washington Guarino, esa fue
la primera vez que el equipo hizo una
pretemporada seria en Santa Marta; el
cambio cultural para nosotros de mirar
y sentir el fútbol fue tenaz”, recuerda
Ramírez.
La única jornada de entrenamiento que
se efectuaba hasta entonces cambió a
tres sesiones de trabajo. La exigencia
física era de un altísimo rigor.
“La primera sesión era a las cinco de la
mañana, fuerza y potencia, luego de
once hasta el mediodía hacíamos algo
de resistencia y en la tarde algo de ve-
locidad, nos íbamos a la cama con dolor
hasta en el pelo, pero eso nos ayudó a
cambiar la manera de sentir y jugar al
fútbol”, dice el zaguero ibaguereño, ca-
pitán de aquel glorioso Kokoriko Tolima.
El primer semestre fue desastroso. Los
resultados no acompañaron al equipo,
que al semestre siguiente comenzó a
desplegar su físico y manera de jugar al
fútbol, que sorprendieron en Colombia
a los conjuntos del rentado nacional y a
la crónica deportiva.
Con la llegada de Ricardo De León los
esquemas cambiaron y hubo una ruptu-
ra, no sólo en la forma, sino también en
el fondo del fútbol.
“Con él rompimos una tradición que se
mantenía en el fútbol colombiano, ese
equipo hizo hinchada en varios estadios
del país; nos costó acostumbrarnos a
esa manera de jugar, que tenía su base
en lo físico pero también en mecanizar
algunos movimientos en el campo”, se-
ñala el inmortal Luis Ramírez.
El defensor tolimense agrega también
que los resultados positivos que los lle-
varon a ser sub campeón dos veces y a
participar en Copa Libertadores tenían
Viejas Glorias
Formación de Kokoriko Tolima.
Fotógrafo: Ricardo Buitrago.
CORAZÓN
Pijao
14
base también en la espiritualidad del
grupo.
“Respeto, solidaridad, confanza, lo que
le pasaba a alguno de nosotros en el
equipo le pasaba a todos, jugábamos
como familia, esos valores los imple-
mentamos y nos dieron grandes resul-
tados, éramos leales cuando compe-
tíamos, esos nos llevo al éxito”, indica
Ramírez.
El partido más difícil
Retirado ya del fútbol, porque no co-
mulgaba con quienes consideraban en
aquel entonces, que los jugadores de
fútbol antes que personas son mercan-
cía, tras su paso por el Deportes Tolima,
el Deportivo Cali y el Atlético Quindío,
el hombre que vistiera la cintilla de capi-
tán del legendario Kokoriko Tolima, esa
que pusiera en su brazo izquierdo An-
tonio ‘Marcos’ Martínez en lo profundo
del camerino en cada juego, enfrentaría
hace muy poco tiempo el partido más di-
fícil de su vida.
El zaguero tolimense, que parado en la
mitad del campo del Murillo Toro, ha-
bla con nostalgia de esos años de gloria
con el Vinotinto y Oro, los duelos con
delanteros legendarios como Osvaldo
Marcial Palavecino, Hugo Horacio Lon-
dero, ‘El Búho’ Irigoyen, el peruano La
Rosa, ‘La Fiera’ Cáceres, Hernán Darío
Herrera y Willington Ortiz, entre otros
grandes goleadores, hace un alto en su
nostalgia, respira profundo y cuenta su
experiencia cercana con la muerte.
“Estábamos con los compañeros de la
institución para la que trabajo (Corpoi-
ca) en la despedida del año cuando co-
mencé a sentirme ahogado y con dolor
en el pecho, por lo que decidí retirarme y
una compañera que me vio muy mal me
llevó a urgencias del hospital de El Espi-
nal, de ahí no me acuerdo más”, señala
el fuerte defensor tolimense, que horas
después era trasladado a una clínica de
Ibagué con un infarto del miocardio se-
vero, agudo, que también comprometió
uno de sus pulmones.
Doce días con sus noches Luis Ramírez
estuvo ventilado, fuera del mundo dice
el zaguero. El doctor Roberto Moreno,
cuando el capitán Pijao despertó, le dijo
que gracias a que había sido deportis-
ta de alta competencia pudo salvarse.
Otro, en distintas circunstancias, no
habría vivido para contarlo, sentenció el
médico.
Seis semanas después de haberse re-
cuperado, Luis Ramírez, el capitán, el
zaguero de carácter, el hombre del bigo-
te mexicano en el afche de leyenda del
Kokoriko Tolima, aunque el prefera re-
cordarlo como de Vikingo, que salió en
silla de ruedas de la clínica, y que tuvo
que volver a aprender muchas de las
cosas básicas de la vida, recibe el ma-
gister en investigación agropecuaria de
la Universidad del Tolima, camina más
pausado, como ahora que regresamos
del campo a la tribuna, donde se voltea
para dejar llenar una vez más sus ojos de
pequeñas gotas de recuerdos mientras
mira el territorio de sus otras batallas.
Viejas Glorias
Ramírez fue capitán del glorioso equipo de los años ochenta.
Fotografía: Corazón Pijao.
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Pijao
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Homenaje
Dieciocho años de labores ininterrum-
pidas cumple Miryam Porras como
contadora del Club Deportes Tolima.
Sus compañeros de trabajo, jugadores,
directivos y afcionados, entre otros,
tienen una alta valoración por sus apti-
tudes y eso que nuestros abuelos llama-
ban don de gentes.
No es fácil ser un trabajador de confan-
za para Gabriel Camargo Salamanca.
Hace 18 años, cuando el club buscaba
un contador, así, un contador, porque
Camargo Salamanca quería un hombre
para el cargo, Miryam Porras, que venía
de trabajar en Bogotá en el sector eléc-
Miryam Porras
o el trabajo como apostolado
trico y que pasaba por un momento fa-
miliar difícil tras la muerte de su madre,
presentó la hoja de vida mientras tenía
otras expectativas laborales.
La señora Miryam, ibaguereña como
ninguna, la primera en llegar y la última
en salir de la ofcina, al término de sus
estudios de bachillerato en Ibagué via-
ja a Bogotá tras su sueño; ser ingeniera
civil. Pese a las barreras que existían en
aquel entonces para una mujer que está
decidida a ingresar a una carrera con
una rancia tradición para hombres, lo-
gra estudiar ocho semestres.
“Ser ingeniera civil era mi ilusión, estu-
dié ocho semestres en la Universidad
Católica, mientras que trabajaba en una
empresa eléctrica, en ese tiempo no
logré ubicarme para trabajar como in-
geniero residente, como lo exigía la uni-
versidad, era muy difícil que una mujer
lo hiciera; entonces dejé los estudios y
me fui a la Universidad Central a estu-
diar Contaduría”, dice la señora Miryam,
que tuvo ventajas para destacarse en la
carrera que iniciaba entonces, gracias a
eso de lo que está hecho el mundo y se
llaman matemáticas.
Catorce años pasaron desde su llega-
da a la fría capital hasta la noticia de la
muerte de su madre, lo que la obligaría a
regresar a Ibagué y ponerse al frente de
los asuntos familiares. Y en eso pensaba
Miryam Porras mientras esperaba la en-
trevista en la antigua sede del Deportes
Tolima de la calle 36 con carrera quinta.
La razón del trabajo con el Vinotinto
y Oro le llegó a través de un aviso de
prensa que vio su esposo José Joaquín
Ferrer. Y por qué no se dijo Miryam mi-
rando a su marido. Y ahí estaba, en esa
pequeña sala de espera. Eran días tan
complicados que a la hoja de vida que
presentó no le puso foto y tampoco la
frmó.
“Había bastante gente para el cargo, el
presidente del equipo era Alfonso Tru-
jillo y el que vino desde Bogotá para
hacerme la entrevista fue el propio don
Gabriel, pero él me dijo que preferían un
hombre, que el trabajo era de horarios
duros y las mujeres tendrían problemas
con sus casas, los hijos, en fn, yo le dije
no hay problema esa es su decisión, di
las gracias y me fui”, dice Miryam que
al llegar a su casa dejó de pensar en la
opción.
Quince Días pasaron cuando me vol-
vieron a llamar. Alfonso Rodríguez, uno
de los contadores de confanza de Ca-
margo Salamanca, vino desde Bogotá a
las pruebas de conocimiento que se le
Miryam Porras. Contadora pública. 18 años de servicio al Vinotinto y Oro.
Fotografía: Corazón Pijao.
practicaron. Las califcaciones fueron
excelentes y desde entonces Miryam
Porras comenzó a construir su vida al
lado de la del club, al que ha visto crecer,
llorar y reír.
Creyente y melómana de la música co-
lombiana, la de cuerda, la de la zona an-
dina, la de tiples, bandolas y guitarras,
Miryam Porras recuerda con cierto can-
dor el día que ingresó a trabajar.
“Yo ingresé a trabajar un 13 de mayo del
año 1996, el día de la Virgen María, re-
cuerdo que a mí nadie me dijo que había
que hacer, ahí está su puesto y hágale a
ver”, dice Miryam 18 años después.
Al preguntarle sobre la experiencia de
trabajar con Camargo Salamanca Mir-
yam Porras no duda en expresar con
certeza que, el máximo accionista del
equipo es un hombre correcto y estric-
to.
“Don Gabriel es una persona muy huma-
na, yo he vivido momentos muy difíciles,
como la muerte de mi padre, la enferme-
dad de mi hija y él ha sido incondicional,
es un hombre correcto y estricto, como
debe ser”, dice la señora Miryam.
Curiosamente el fútbol no le gustaba
antes de llegar a la institución pero de a
poco el deporte más hermoso del mun-
do hizo su trabajo, y ella el suyo.
Por su memoria transitan recuerdos
inmortales, como los del título de 2003
frente al Deportivo Cali, momentos
complejos, de difcultades también, de
los que, según dice ella, el equipo ha po-
dido salir adelante gracias a la ayuda de
Dios.
La emoción que sentía cuando vivía en
Bogotá en el antiguo barrio Sears saber
que en el estadio El Campín, que veía
desde la ventana de su apartamento en
el cuarto piso, jugaría esa tarde el De-
portes Tolima de Víctor Hugo Del Rio y
Sapuka, fue un presagio de lo que sería
su vida años más tarde.
A la fecha departe de Miryam Porras
todo ha sido entrega total, como en el
bolero. Así ha sido siempre con su fa-
milia, con su esposo, con su hija Diana
Katherine Ferrer y uno puede tener la
certeza que así será hasta el último día
sobre la tierra.
Su dedicación y empeño es conocida
por todos. ‘Quiero que me recuerden
con cariño’, dice con humildad la señora
Miryam, que llevará siempre en su cora-
zón un amor inquebrantable por el De-
portes Tolima.
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CORAZÓN
Pijao
18
‘Soy chocoano, istmineño’ responde
orgulloso Didier Delgado cuando se le
pregunta por su origen. El jugador de
apenas 21 años de edad tiene claro que
para alcanzar sus metas deportivas, y
personales, no puede olvidar nunca su
origen. Un valor aprendido en casa.
“Para mí es un orgullo muy grande estar
representando a mi Choco, para mi fa-
milia, se de dónde vengo, no puedo olvi-
dar mi cultura”, señala el joven jugador,
que desde su debut en agosto de 2013
con el Deportes Tolima, se ha constitui-
do en una de sus más descollantes fgu-
ras.
El territorio, como es natural en fami-
lias chocoanas, no sólo geográfco, sino
también del corazón, es un soporte vi-
tal para el desarrollo espiritual. Por eso
Delgado cuando recuerda su casa, la pri-
mera casa, no puede dejar de pensar en
su abuela Dilia María, en su madre Ma-
ría Emelina Delgado, en su padre Simón
Delgado Flórez y sus cuatro hermanos.
El jugador enumera uno a uno a sus fa-
miliares, a su sangre, agradece a Dios
que su abuela materna aún este con
vida, que sus padres permanezcan jun-
tos y que sus hermanos sean tan lucha-
dores como él, que no ha tenido nada
fácil en la vida.
“Las cosas que hago las hago por mi fa-
milia, a ellos les debo lo que soy, debo
responder al apoyo que me han dado”,
señala el jugador mientras cierra los
ojos.
El fútbol, como todas las profesiones y/o
ofcios comenzaron a labrarse en la ni-
ñez. Y la de Delgado no es la excepción.
Con apenas ocho años de edad el cho-
coano ya corría detrás de la pelota en la
calle, en la escuela y hasta en la casa.
“De pelado me regañaban mucho por-
que dañaba mucho zapato, siempre me
gustó el fútbol, me gustaba patear pie-
dras, tarros, a veces no entraba a clases
por estar jugando; llenaba bolsas plás-
ticas con papeles para jugar, y a veces
le quitaba la cabeza a las muñecas de
mi hermana para simular una pelota de
fútbol”, cuenta con una sonrisa en su
rostro.
Pero no siempre todo fue juego. La vida
por aquel entonces era difícil y Didier,
como sus otros hermanos, debían tra-
bajar para ayudar en casa.
“Como no hemos sido muy solventes
nos tocaba a mis hermanos y a mi traba-
jar para ayudar en la casa, en mi familia
trabajamos con el maní, nos tocaba salir
a vender para llevar el sustento, con eso
mis padres nos sacaron adelante”, dice
Delgado, que con orgullo agrega, que si
alguien va a Istmina y quiere ubicar su
casa sólo debe preguntar por la casa de
los maniseros y con seguridad alguien lo
lleva hasta la puerta.
El torneo intercolegiado departamental
fue la primera vez que Didier Delgado
tuvo la oportunidad para mostrar su
talento. Su participación con el Institu-
to Integral San Pablo Industrial le dio la
oportunidad de integrar el seleccionado
chocoano que representó a ese terri-
torio en los juegos nacionales interco-
legiado, donde Delgado terminó como
fgura, capitán del equipo y campeón del
torneo.
La plataforma nacional de los juegos le
permitió viajar al Boca Juniors de Cali.
Las cosas marchaban. Delgado jugaba
bien y comenzaba a ser reconocido en la
categoría juvenil, pero la decisión de la
escuela de no darle más estudio obligó
al chocoano, y por pedido de su madre, a
regresar a su tierra.
Didier Delgado
pura fe y alegría
Actualidad
Didier Delgado, jugador chocoano al servicio del elenco Pijao.
Fotografía: Corazón Pijao.
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Pijao
19
“En la escuela no me dieron más estudio
y mi mamá me dijo que si no estudiaba
tenía que volver a Istmina y así lo hice,
y aunque me puse muy triste me sirvió
mucho el consejo de mi madre porque
pude terminar mi bachillerato y gra-
duarme con honores como técnico in-
dustrial en ebanistería”, dice Delgado
que en la actual temporada ha sido per-
manente titular como lateral por zona
derecha.
Pero el fútbol estaba marcado para la
vida del joven jugador. Una vez terminó
sus estudios, Pedro, su primer técnico
en el fútbol, logra que Delgado viaje a
Cali, una vez, más para unirse a la es-
cuela Sarmiento Lora. Esta vez el juga-
dor encontraría fortuna para quedarse,
el ex jugador de América de Cali, Jhon
Fredy Tierradentro, su técnico en este
nuevo paso por la Sultana del Valle, le
dio la confanza que el jugador necesita-
ba para quedarse y triunfar.
Con la Sarmiento Lora jugó torneos sub
19 y sub 20. También Primera C con el
Deportivo Cali, donde fue dirigido por el
‘Maestro’ Jairo Arboleda. En estos cam-
peonatos marcó más de 24 goles, una
cuota nada despreciable para alguien
que apenas está llegando al fútbol.
“El maestro Arboleda me ayudó mucho,
él nos insistía en que primero hay que
ser personas, que el fútbol es para dis-
frutarlo y eso he tratado de hacer”, afr-
ma Delgado.
Pero buscando salir adelante Delgado
toma la decisión de viajar a Bogotá. En
la nevera las cosas cambiaron. La vida
volvió a ser muy difícil y hasta deseos
de abandonar la carrera tuvo el juvenil
chocoano.
“De entrada la temperatura me dio muy
duro, estuve probando en equipos pro-
fesionales pero la oportunidad no llega-
ba, yo no me separé nunca de mi familia
ni de Dios, tuve momentos en los que
pensé que nunca iba a llegar a ser pro-
fesional, pero gracias a Dios confé y las
cosas cambiaron”, dice Delgado.
Pero como al que le van a dar le guar-
dan la oportunidad llegó. Y llegó en el
momento justo, porque su madre Ma-
ría Emelina ya le había advertido que, si
lo del fútbol no funcionaba era hora de
pensar en ir a la universidad.
Ahí fue cuando apareció el ex jugador
de fútbol Imer Lozano, que lo contac-
tó con el Deportes Tolima, un club con
el que Didier Delgado estará siempre
agradecido por la oportunidad.
“Por Ahí dicen que cuando uno sabe
esperar Dios lo recompensa y gracias a
él lo hice, estoy jugando, sé que tengo
mucho que dar, tengo metas que quiero
alcanzar para ayudar a mi familia”, ase-
gura Delgado.
El día de su debut en Ibagué, frente al
Cúcuta Deportivo, fue el sueño cumpli-
do. Después de tantas difcultades, todo
luchado, porque la vida no regala nada,
Didier Delgado saltó a la cancha del es-
tadio Murillo Toro en medio del aplauso
de la afción en las tribunas y el de su
madre, familiares y amigos al otro lado
del televisor en Istmina.
El llanto de su madre ese día refejaba
la alegría, pero también el precio que
todos habían pagado por ver al hijo de
la casa, al hijo de Istmina, del Choco,
debutando en el fútbol profesional co-
lombiano. De alguna forma era también
el sueño cumplido para ellos. Ya no eran
pelotas de plástico rellenas de papel o
las cabezas de las muñecas de su herma-
na simulando pelotas de fútbol, ahora es
de verdad, la vida real, el fútbol real.
El joven jugador, que también hace las veces de volante
ofensivo, es una de las nuevas caras de equipo tolimense.
Fotografía: Corazón Pijao.
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CORAZÓN
Pijao
21
El Pijao se confiesa
Luis Alberto Estacio nunca olvidará la
tarde de su debut en el fútbol profesio-
nal colombiano. El arquero vallecauca-
no, al servicio del Deportes Quindío en
ese entonces, tuvo que ingresar para el
segundo tiempo en reemplazo del lesio-
nado Andrés Saldarriaga. El equipo al
frente era el Deportivo Pereira, en una
edición más del clásico cafetero, que
para fortuna del arquero caleño, for-
mado en la escuela del Boca Juniors de
Cali, sacó su arco en cero esa tarde. Su
equipo ganó 2-0.
Pero el siguiente rival en el estadio Cen-
tenario de Armenia era el América de
Cali de Luis Barbat, David Ferreira, Jai-
ro ‘El Tigre Castillo’ y el inolvidable Edi-
son ‘El Guigo’ Mafa, entre otros.
La primera pelota, determinante para
un guardameta, pudo llevársela entre
las manos para conjurar el peligro de
gol en su portería. El equipo Cuyabro
ganaba 3-1. Al minuto 38 del segundo
tiempo tiro libre de costado a favor de
la ‘Mechita’ y frente a la pelota ‘El Gui-
go’, uno de los eximios cobradores de
pelota quieta en la historia del rentado
nacional. Pierna zurda para impactar el
balón dirigido al palo custodiado por el
arquero, que envió la esférica de mane-
ra espectacular al tiro de esquina.
La jugada se repitió dos minutos des-
pués y Estacio respondió enviando la
pelota al tiro de esquina una vez más.
Al tercer tiro libre ‘El Guigo’ cobró al
mismo palo, y Estacio, pensando que el
balón iba por encima de la barrera esta
vez, no pudo atajar la pelota que termi-
nó en el fondo de la red. Al fnal América
empataría el juego en un cobro de tiro
penal en el último minuto para dejar la
cuenta 3-3.
El sueño de llegar al fútbol profesional
estaba cumplido. Pero Luis Alberto Es-
tacio sabe que jugar por jugar para man-
tenerse en el profesionalismo no es con
él.
“Cuando tu llegas te preguntas y ahora
qué, y jugar por jugar para mantenerse
no tiene sentido; yo soy de las personas
que siempre quiere más, yo llego a una
institución y quiero ser el mejor y hacer
las cosas mejor de lo que las hice en la
anterior”, confesa el arquero vallecau-
cano.
El destino deportivo de Luis Estacio es-
taba marcado para ser guardameta. El
caleño, nacido en la Sultana del Valle
el 19 de abril de 1980, a diferencia de
muchos, que ven la posición de arquero
como un castigo o una pesadilla, siem-
pre se pedía ir al arco, así fuera en los
picados del barrio.
Luis Estacio;
arquero de palo a palo
El arquero vallecaucano hizo parte de la selección Colombia
en el año 2009 junto al fallecido Miguel Calero. Fotografía:
Cortesía El Nuevo Día.
CORAZÓN
Pijao
22
“Siempre fui arquero, siempre he esta-
do atajando, me gusta, es mi pasión y
por eso escogí esa posición”, advierte
Estacio, que al fnal de su respuesta re-
cuerda, con algo más que gratitud, las
enseñanzas de su mentor Fredy Molina,
‘El Gato’, una leyenda en la formación de
arqueros en el Valle del Cauca, tierra de
importantes porteros.
El arquero caleño, ahora al servicio del
equipo Vinotinto y Oro, comenzó su
carrera como guardameta en la escuela
de fútbol de su barrio llamada ‘Pancho
Villegas’. De ahí, y con apenas 18 años,
atajó en la segunda división con Popa-
yán, de donde dio el salto a la escuela
Boca Juniors de Cali.
Su paso al fútbol profesional estaba
cerca. Las condiciones bajo los tres pa-
los aseguraban que Estacio estaría muy
pronto en la primera división. Y así fue.
En el año 2000 llegó al Deportes Quin-
dío con el que debutó en el 2001.
Las virtudes mostradas, su carácter y
compromiso lo llevaron al Independien-
te Medellín, luego al Pereira, después al
Cúcuta. También al Huila, donde desple-
gó todo su potencial, luego al Junior y
posteriormente al Itagüí, de donde llegó
para esta campaña al equipo tolimense.
“Llegué aquí y fue muy duro, quizá no
estaba en los planes del técnico en ese
momento, llegar aquí prácticamente
como el tercer arquero fue muy difícil,
pero yo lo tomé con tranquilidad y como
un reto, una tarde llegue a casa muy
aburrido y le dije a mi señora (Claudia
Otalora) voy a trabajar porque sé que
voy a terminar jugando y a la postre lo
estoy haciendo”, advierte Estacio, que
vivió una situación similar a su llegada al
Cúcuta Deportivo, tras una muy buena
campaña del arquero Williams Buena-
ños.
En ese momento el portero caleño dijo a
la prensa de la frontera norte de Colom-
bia; ‘Yo no vine a superar a Buenaños, yo
vine a superarme a mí mismo y a marcar
mi propia historia’, sentenció.
El comienzo de la Liga Postobón I no
ha sido el mejor para el equipo Pijao en
muchos años. Sin embargo, el arquero
vallecaucano es consciente y valora el
grupo que se formó para jugar el torneo
y los objetivos que puede alcanzar.
“El comienzo del torneo que hemos te-
nido ha sido fatal, pero estoy convenci-
do del equipo que hay, lastimosamente
la pelota no entra, estamos jugando me-
jor hace algunas fechas, y en ese sentido
estoy convencido que vamos a hacer
algo histórico que pocos equipos en Co-
lombia han hecho”, asegura Estacio, que
hace apenas tres semanas volvió a ser
padre por cuarta vez.
Las cosas nunca fueron fáciles para Luis
Estacio. Como dice su madre Teresa Val-
verde ‘el que va a ser es’ y Luis Estaba
marcado para el deporte, para el arco.
No para la calle y sus trampas.
Muchos de sus amigos de infancia toma-
ron otros caminos, esos de la violencia
de ciudad, los que te cercan y te condu-
cen al abismo, otros, a los que visita cada
vez que puede en su natal Cali, trabajan
en distinto ofcios al suyo, pero siempre
hay que volver a la cuadra, a sus raíces,
para no olvidar de dónde venimos y so-
bre todo para dónde vamos.
“Cuando voy trato de conversar con mis
amigos de infancia, lastimosamente hay
muy pocos ya, este mundo en el que vi-
vimos hace que sucedan muchas cosas,
pero con los pocos que quedan trata-
mos de reunirnos en diciembre y com-
partir y recordar viejos momentos, que
nos ayudan a valorar los caminos que
hemos tomado”, dice el arquero caleño
con una sonrisa triste por los amigos
que ya no están.
En las navidades en Cali también hay
tiempo, por supuesto, para encontrar-
se con su viejo, con su padre. Segundo
Estacio se siente orgulloso del hijo que,
curiosamente escogió una profesión en
la que su objetivo es impedir el grito de
gol en las gargantas de delanteros y af-
cionados, eso que es la sustancia de la
festa llamada fútbol.
Este es en líneas gruesas Luis Alberto
Estacio, el responsable de cuidar la ca-
baña Vinotinto y Oro, el hombre que
tiene el compromiso, junto a su defen-
sa, de mantener la valla Pijao en cero. El
hombre que admira el legado de Miguel
Calero, con quien compartió selección
Colombia en el año 2009, el caleño, el
hombre sencillo, tranquilo, de experien-
cia, que vino a Ibagué para marcar su
propia historia.
El guardameta llegó al equipo tolimense con la idea
de marcar su propia historia en el club.
Fotografía cortesía de El Nuevo Día.
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Pijao
23
FUTBOL
Su lógica y dinámica actual
Superando la tentación de permanecer
en la zona de confort del saber conclui-
do, acudimos a una visión más disonan-
te y concreta para describir de manera
más ajustada la lógica del fútbol. En este
sentido, Panzeri nos ayuda a defnirlo
como el arte del imprevisto, a entender
el respeto por su naturaleza y a disentir
de la premisa que su aprendizaje solo es
posible por instinto.
De forma general, podemos decir que el
fútbol es un deporte colectivo de coo-
peración y oposición, en el que se en-
frentan dos equipos de once jugadores
cada uno, en una infnidad de circuns-
tancias que escapan a la voluntad de sus
protagonistas, bajo la ley del derecho a
la disputa del balón, la cual hace que sea
combativo, que sea necesario superar
factores de oposición tan cambiantes e
imprevistos como las propias fuctua-
ciones en las decisiones y acciones de
cada jugador o del equipo en general.
El juego se desarrolla en una dinámi-
ca aleatoria de situaciones que ofrece
libertad en la respuesta; pero exige
pensar rápido y actuar adecuadamen-
te; en otras palabras, requiere superar
al adversario y para hacerlo el jugador
se vale de su intuición para improvisar,
cambiar y resolver los problemas que el
juego le presenta.
Todo esto nos confrma que la incerti-
dumbre, la colectividad, la cooperación
y oposición simultánea en el juego del
fútbol demandan la toma de decisiones,
de forma que jugar requiere una activi-
dad cognitiva previa a la acción motriz,
compuesta por la percepción y análisis
de las situaciones de juego y la solución
mental de las mismas. También, estamos
de acuerdo en que es improductivo que
el entrenamiento se use como medio
para programar de manera constante
la actuación de los jugadores, por ende,
para hacer previsible el juego; sin em-
bargo, reafrmando la condición sapiens
del ser humano, no asumimos que su
aprendizaje tenga que ser netamen-
te instintivo, porque su característica
principal es la razón, por ello no enten-
demos por qué se considera que el fut-
bolista no la requiere.
Características actuales
En lo que tiene que ver con la expresión
de sus protagonistas, el fútbol ha tenido
diferentes manifestaciones, bien sea
por las modifcaciones reglamentarias
o de la visión propia de cada una de las
épocas que se han vivido; es así como la
regla del fuera de juego generó, según
Ricardo Olivos Arroyo, fases de cultura
El delantero Cesar Amaya se lamenta de una oportunidad
de gol malograda frente a Envigado FC.
Fotografía cortesía de El Nuevo Día.
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Pijao
24
e incultura futbolística por la existencia
o no de un planteamiento de juego fun-
cional y generalizado, por otra parte,
por la visión de fútbol bien o mal jugado
en consideración de su estética o efca-
cia, de todas formas, lo que nos interesa
destacar aquí, es cuales son las caracte-
rísticas del “fútbol moderno”, con res-
pecto, a los estilos de juego y los equi-
pos ganadores en la alta competencia,
esto como modelo de referencia para
la formación, de tal forma que la media-
ción realizada le permita a los jugadores
ser competentes y responder a las exi-
gencias actuales.
Lejos del dogmatismo, en el sentido de
la presunción de la certeza absoluta y la
negación de la duda, se han identifcado,
a groso modo, dos estilos de juego y al-
gunos patrones comunes en el desem-
peño de varios de los equipos exitosos
en los últimos tiempos. Esto gracias al
estudio de las ideas de entrenadores
notables como Marcelo Bielsa, Pep
Guardiola, José Mourinho, y del análisis
detenido de equipos como el Barcelona,
Bayer Múnich, Real Madrid, Ajax, Man-
chester United, entre otros.
A continuación se presenta un cuadro
comparativo de los dos estilos de juego
reconocidos:
ESTILO DE JUEGO PROTAGONISTA ESTILO DE JUEGO ESPECULATIVO
Asume la iniciativa Cede la iniciativa al rival
No da ningún espacio y prioriza la tenencia del balón Cede espacio y el balón al rival
Busca jugar en campo rival Se espera en el propio campo
Primero se ataca y después se defende Primero se defende y después se ataca
Provoca el error del rival Espera el error del rival para atacar
Propone la elaboración Propone el juego directo
Aprovecha la oportunidad del contragolpe Usa con frecuencia el contragolpe: se juega a eso
Presiona inmediatamente cuando pierde el balón Se repliega al perder el balón
Ataca con el balón Se defende con el balón
Se ataca más tiempo que el que se defende Se defende más tiempo que el que se ataca
En cuanto a los equipos, se establecen
los siguientes elementos diferenciado-
res:
• Protagonismo simultáneo en de-
fensa y ataque, comúnmente, suele
denominarse como juego de ida y
vuelta o de transiciones rápidas.
• La rapidez y la adecuación de las
acciones, se nota un ritmo intenso
de juego, movimiento constante del
balón y de los jugadores, así como
un alto margen de acierto.
• Juego elaborado con movilidad, es
decir, predominio de la tenencia del
balón y la desmarcación permanen-
te; unos con más juego de pases de
cortos que otros, pero, de todas for-
mas con un mayor control del juego.
• Efcacia en la pelota quieta, además,
de variantes preparadas.
• Dinámica colectiva, se da un alto es-
fuerzo y vigor en todo el equipo.
• Juego posicional coordinado en to-
das sus líneas.
• Concentración casi total durante el
juego.
• Intención frme y gran volumen de
ataque, acompañado de presión
alta o en campo contrario, igual-
mente, se presiona inmediatamen-
te tras la pérdida del balón.
• Llamativamente se recurre a la
practicidad como recurso de su vis-
toso juego.
Hernando Fabio Martínez Chávez
Licenciado en Educación Física (UDEA)
Especialista en Administración de
la Informática Educativa (US)
Director Técnico Sub 20 Deportes Tolima
fabiomartinezmentefutbol@hotmail.com
Fabio Martínez. Director Técnico
de la sub 20 de Deportes Tolima.
Fotografía Corazón Pijao.
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EL VINOTINTO Y ORO,
Pasión en el corazón
Volver a escribir del Deportes Tolima me
hace recordar...
Me hace recordar las semanas ahorran-
do en el colegio para reunir los 3.000 y
hasta 4.000 pesos para comprar el fn
de semana la boleta de lateral con el
propósito de ir a ver y hacerle fuerza al
Deportes Tolima, como uno de los 3.000
que siempre lo acompañan.
Me hace recordar la historia más re-
ciente que está en mi memoria, los tiros
libres del Pony Maturana, las atajadas
(y goles) de Luis Barbat; las gambetas,
pases y goles de Elson Becerra o las ce-
lebraciones de Iván Velásquez, con su
champeta característica.
Me hace recordar uno de mis mejores
regalos de cumpleaños, el 21 de diciem-
bre de 2003, cuando se dio la vuelta
olímpica en Cali y lo esperamos hasta la
madrugada del 22 para darla en el Ma-
nuel Murillo Toro.
Y me hace recordar que fue una de las
principales motivaciones para empren-
der el camino profesional como perio-
dista deportivo, que sin querer, me hizo
alejar de esa pasión que llevé desde
niño, para empezar a verla desde otra
perspectiva. Más profesional.
Por espacio de siete años me ubiqué en
otra esfera del espacio, pues en Ecos del
Combeima, el Kanal local, el Diario De-
portivo, El Deportivo y El Nuevo Día, el
hincha desapareció en mi expresión ex-
terior, conservando siempre esa pasión
que va en el corazón.
Y esa nueva perspectiva me obligó a
dejar de disfrutar como hincha el que
ha sido, quizá, el mejor momento de-
portivo del club en su historia -aunque
sin título-, pues en la exitosa era de Her-
nán Torres al frente del equipo, mi labor
como periodista me impidió gozar el
momento.
Critiqué, analicé, destaqué y saqué cien-
tos de cifras récord sobre los comienzos
de Liga, las clasifcaciones anticipadas a
los cuadrangulares, los puntos logrados
en la Reclasifcación, los goles anotados,
los pocos recibidos y el balance fnal de
cada semestre y año, y más.
Cifras, artículos, entrevistas, crónicas
y reportajes que me permitieron vivir
desde cerca esa pasión que primero
viví desde la tribuna y luego desde una
cabina, ya que las fnales del 2006 y el
2010 las sentí desde adentro, cerca del
cuerpo técnico y los jugadores, pero con
un sentimiento más distante que aquel
del hincha.
Sin embargo, ahora que continúo como
periodista deportivo, en la agencia na-
cional de noticias Colprensa, en Bogotá,
y aunque he vuelto a escribir crónicas
del equipo cuando viene a jugar a la
capital de la República, el sentimiento
vuelve a ser diferente.
Ya no soy aquel hincha de tribuna, pero
tampoco el periodista que desde aden-
tro dejó de disfrutar. Ahora puedo com-
binar a la distancia las dos pasiones, con
ese sentimiento de tristeza por el mo-
mento del equipo, de saber que ya no
es el mismo que acompañé por años en
cada entrenamiento.
Ahora es diferente, porque mientras el
injustamente criticado Hernán Torres
daba la vuelta olímpica con Millonarios
o el otro tolimense Flabio Torres dispu-
taba una fnal con el Pasto, el elenco pi-
jao se alejaba poco a poco de los lugares
de privilegio en la Liga.
Y eso sólo puede ser visible en la tabla
del descenso, esa que Tolima lideró por
varios años y con gran ventaja sobre los
escoltas, gracias a las enormes campa-
ñas de la era Torres, con el soporte, por
momentos, del maestro Jorge Luis Ber-
nal, pero que ahora nos tiene en el quin-
to lugar, que no es malo, pero tampoco
es el acostumbrado a esa época.
No obstante, no se puede criticar la la-
bor de Carlos Castro o Carlos Gregorio
Pimiento, quienes cumplen y dan todo
en el día a día para que el Tolima esté
arriba, o los esfuerzos, a pesar de todo,
Filiberto Rojas Ferro. Periodista tolimense,
editor de Colprensa.
Fotografía cortesía Colprensa.
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de Gabriel Camargo para contratar
buenos jugadores que aporten al club
y en lo que ha marcado la diferencia en
el fútbol de Colombia, al sostener, res-
paldar y creer en el proceso del cuerpo
técnico por encima de la actuación de
los jugadores, como lo hizo con Torres,
por ejemplo, en aquel 2008 para olvidar,
pero que siempre hay que recordar.
En ese orden de ideas, por lo que veo
a la distancia, por lo que se ve en cada
partido por televisión, en lo que se pue-
de analizar, en lo que leo de los colegas
de Ibagué con sus comentarios en las re-
des sociales, que a veces no se atreven a
llevar a los medios reales, el dilema está
en la palabra ‘profesionalismo’ en la can-
cha.
Ese profesionalismo que ha llevado a los
jugadores de la Selección Colombia de
hoy a ser fguras internacionales y clasi-
fcar al país a un Mundial tras 16 años de
ausencia.
Ese profesionalismo que se ve en co-
lombianos como James Rodríguez, Fal-
cao García o David Ospina, que con mi-
les de millones de pesos en sus cuentas
bancarias dejan todo en la cancha por la
camiseta que representan, sin importar
si son hinchas del club o no, a diferencia
de quienes se ríen cuando erran un pe-
nal o fallan una opción clara de gol.
Un profesionalismo que parece estar
ausente en algunos jugadores del De-
portes Tolima de hoy, por aquella men-
talidad tipo colombiana a la antigua, que
hace conformarnos con lo que tenemos,
perdiendo la proyección, que por talen-
to y condiciones, sumado a la discipli-
na y ese profesionalismo, nos pueden
llevar a escalar en todas las áreas de la
vida y en este caso particular, en la tabla
de posiciones de la Liga, que es el anhelo
de todo hincha, sea periodista o no.
El Deportes Tolima es una pasión, el
vinotinto y oro lo llevo en el corazón, y
sólo espero que este proceso que lidera
Carlos Castro lo respalden los jugado-
res durante cada 90 minutos en la can-
cha, donde se pone a prueba el amor por
la camiseta y ese profesionalismo, sin
importar lo que suceda alrededor. Éxi-
tos al Vinotinto y oro, una pasión en mi
corazón.
Por Filiberto Rojas Ferro
Editor de deportes de Colprensa
Socio Acord Tolima
Va a ser difícil para el Deportes Tolima
reemplazar a un hombre como Humber-
to ‘Tucho’ Ortiz, un hombre que tiene
mucho que ver con el renacer del club
tras su peor momento deportivo, hace
ya 20 años. Cómo pasa el tiempo…
A fnales de 1993, Tolima estaba al bor-
de del descenso, con repetidos errores
en la contratación de entrenadores y
de jugadores. Solo el empuje de un tre-
mendo delantero como Armando ‘Piripi’
Osma los mantenía a fote. A alguien se
le ocurrió llamar a Gabriel Camargo, el
hombre que había sido responsable de
los subcampeonatos de 1981 y 1982,
a salvar al club. No alcanzó para evitar
la caída a la B, pero sí para, desde bien
abajo, empezar a armar todo de nuevo.
Camargo llevó a Ibagué al ‘Tucho’ , que
acababa de ascender con Cortuluá, el
último eslabón de una cadena de éxitos
que había comenzado con las seleccio-
nes de Antioquia, donde su ojo clínico
sacó decenas de jugadores. Luego pasó
por Medellín y también por Millonarios
y América, donde por muchos años fue
la mano derecha de Gabriel Ochoa. Y
luego, con el Bucaramanga, al que llevó
tres años seguidos a las fnales del fút-
bol colombiano.
‘Tucho’ armó un equipo muy serio para
la B. Con los paraguayos Eumelio Pala-
cios, Julio Javier Doldán y Julio César
Yegros, más otros hombres clave como
Jorge Villar y Hugo Arrieta, Ortiz le de-
volvió su lugar al Tolima. Se fue un tiem-
po, dirigió otros clubes y un problema
cardiaco estuvo a punto de sacarlo del
fútbol.
Decidió no volver a dirigir, pero siguió
metido en el deporte, aprovechando su
ojo clínico para llenar de buenos jugado-
res al Tolima. Y no solo del departamen-
to, sino de otras ciudades, como Yulián
Anchico y los hermanos Óscar y Daniel
Briceño. Gracias a ese trabajo, muchos
de los técnicos que pasaron por el club
pudieron tener resultados, a pesar de la
vocación de vender los mejores jugado-
res para sostener al Tolima en la élite.
El ‘Tucho’ se va del Tolima. Vuelve al
Medellín, como si estuviera recorrien-
do sus pasos. Pero aún tiene mucho que
darle al fútbol. Y en Ibagué va a ser muy
complicado reemplazarlo.
EL OJO DEL “TUCHO”
José Orlando Ascencio. Sub editor de
deportes del periódico El Tiempo.
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Adiós a Marcos Martínez
El Club Deportes Tolima quiere enviar
a sus familiares, amigos y allegados, un
saludo respetuoso y solidario de condo-
lencias.
El eterno kinesiólogo del Deportes Toli-
ma falleció en la madrugada del pasado
primero de abril en la ciudad de Ibagué.
Antonio David Martínez Cassir, conoci-
do como ‘Marquitos’ hizo parte del club
Vinotinto y Oro a lo largo de más tres
décadas.
Desde su llegada a la capital tolimense,
con la selección Atlántico en el año de
1955, Marcos Martínez se relacionó
con el conjunto tolimense, con el que
estuvo vinculado hasta los albores de la
década del noventa. Toda una vida en-
tregada al equipo de su corazón.
Muchas son las anécdotas, las historias,
que se tejieron alrededor de la vida de
éste hombre, que no dejó ni un solo ins-
tante de servir al deporte.
Nadie puede decir en el Tolima o en el
resto del país que, cuando necesitó de
un consejo, una ayuda o asesoría, reci-
bió una negativa de Marcos Martínez.
Marquitos era el trabajo en jornada
continua.
Martínez, el hombre que nació en el
barrio ‘La Chinita’ de Barranquilla, tam-
bién estuvo vinculado a Coldeportes y a
varias selecciones Colombia, 17 en to-
tal. Con su fallecimiento el deporte de la
región pierde a uno de sus hombres his-
tóricos. Una leyenda del fútbol nacional.
Por sus manos pasaron grandes jugado-
res que llegaron al Deportes Tolima y
por las selecciones Colombia. Los nom-
bres de Marcos Coll, Arturo Segovia,
Enrique Ferrari, Germán Castellanos y
Oscar Jamardo, entre otros, fueron sus
compañeros en el equipo de Ibagué o
con la selección nacional.
Su paso por la tricolor nacional le permi-
tió conocer más de 17 países, casi todos
los de este lado del continente, donde
trabó amistad con grandes personalida-
des del deporte.
Argentina, Brasil, Paraguay, Uruguay,
Chile, Perú y Ecuador, entre otros paí-
ses, fueron territorios en los cuales
Marquitos como cariñosamente le lla-
maban sus más cercanos amigos, dejó
grandes amigos, todos en el fútbol, el
deporte por el cual este barranquillero,
de corazón Pijao, entregó todo como en
un apostolado.
Al poco tiempo de llegar a la capital
musical de Colombia Marcos Martínez
contrajo nupcias con Flor Rodríguez de
Martínez, con quien tuvo dos hijos.
Marquitos nunca quiso irse de la ciudad,
nadie como él tomó un amor profundo
por el deporte de la región, por Ibagué,
lugar donde falleció a los 86 años de
edad. Paz en su tumba. Tu legado ilumi-
nará para siempre nuestro recuerdo.
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ES DE TODOS ES DE AQUÍ
Veintitrés años de servicio no se impro-
visan. Cada paso que la cadena de su-
permercados Mercacentro ha dado en
el mercado de servicios no sólo ha sido
estudiado, cada paso ha sido estimulado
por el deseo de entregar a la comunidad
el mejor servicio.
Ahí, tal vez, ha radicado el éxito que este
esfuerzo empresarial y familiar ha teni-
do a lo largo de su historia. Mercacentro
está convencido de la apuesta que ha
hecho en la región, en su capital huma-
no, que fnalmente es el que le da el alma
a una marca que ya reconocen los toli-
menses como propia.
La compañía se planteó desde su origen
ser un puente entre el campo y la ciu-
dad, entre los campesinos y sus compra-
dores y así lo ha hecho. Muchos de los
pequeños empresarios del agro y la ciu-
dad son proveedores de la marca, que se
esmera en entregar día a día lo mejor de
los productos en sus vitrinas.
Sostenerse en un mercado tan com-
petitivo, frente a otras marcas de las
grandes superfcies, ha sido gracias a los
estándares de calidad y al compromiso
que esta empresa familiar ha construido
paso a paso sin descansar.
Economía, calidad, variedad, innovación
y buen servicio, han sido en estos años
los compromisos que la marca ha man-
tenido con un alto grado de responsabi-
lidad y honestidad.
En esa línea ha estado el apoyo incon-
dicional que Mercacentro ha dado al
Club Deportes Tolima. Su criterio de
responsabilidad social lo ha motivado
y comprometido con el deporte, con los
iconos más representativos de la cultu-
ra tolimense, otro estandarte de la com-
pañía.
Por eso hemos querido esta vez, en
nuestro espacio dedicado a los patroci-
nadores, rendir un homenaje a Merca-
centro. La empresa familiar más gran-
de de la región, que seguirá por mucho
tiempo más comprometida con el de-
sarrollo regional, no sólo a través de la
venta de servicios, sino también del de-
porte como en este caso.
Así fue como hablamos con Luz Marina
Alvarado, hija mayor del clan Alvarado,
que generosamente nos dedicó tiempo
para indagar en la historia por dentro
de este proyecto tan exitoso en nuestra
región.
Corazón Pijao: ¿Cómo surgió la idea de
Mercacentro?
La idea nació de mi papá, él quería mon-
tar un pequeño negocio en el que pudie-
ra ocuparse toda la familia, para ense-
ñarnos a trabajar. Luego de varios años,
el pequeño negocio creció para ser lo
que es hoy. La idea de Mercacentro ha
sido creada y perfeccionada con el tiem-
po a través de lo que mi padre planteó,
combinado con lo que la familia visiona
y lo que el cliente quiere.
CP: ¿Mercacentro es sin duda algu-
na una apuesta por la región, cómo se
construyó?
Con el esfuerzo de años de mis padres,
y posteriormente el de toda la familia.
Con trabajo en equipo, con honestidad y
mucha dedicación. Mercacentro es una
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marca con identidad regional. Se sigue
construyendo cada día con los nuevos
proyectos, las nuevas ideas y el constan-
te apoyo a la región.
CP: ¿Hacia dónde apunta el proyecto
de expansión de la compañía?
A donde veamos la oportunidad de mer-
cado, a donde la gente nos necesite.
Según nuestra visión queremos ser los
preferidos por los clientes, ofrecien-
do calidad de productos y de servicios.
Cada día trabajamos para permanecer
en el gusto de la gente.
CP: ¿Con cuántos empleados cuenta
hoy la empresa?
850 empleados directos. A partir de
esta cifra se puede multiplicar por 3 o
por 4 los empleos indirectos que gene-
ramos. Alrededor de Mercacentro se
mueven muchos sectores económicos,
fnancieros, transportes, logística, ali-
mentos, todo el sector campesino en fn
es una cadena de valor económico muy
representativa para la región.
CP: ¿Por qué apoyar al Deportes Toli-
ma?
Porque es de Todos es de Aquí. Porque
el deporte es una excelente opción de
sano entretenimiento. Porque nos iden-
tifca y nos une. Porque hace parte de
nuestro patrimonio cultural, de nuestra
identidad.
CP: ¿Cómo se logra que la gente, el to-
limense en especial, se identifque con
una marca como Mercacentro?
Se logra a través del compromiso con
la gente, con la región, con la niñez, las
mujeres, la recreación y en general con
la gente del común. Mercacentro apoya
gran parte de las causas 100 por ciento
tolimenses en diferentes ámbitos, fol-
clor, cultura, deporte como en este caso,
música, en fn, está comprometido con
la región. La región está comprometida
e identifcada con Mercacentro.
La Revolución Vinotinto Sur
transitando por el barrismo social
Desde su fundación, el 14 de octubre
del año 2000, la barra Revolución Vi-
notinto Sur, no ha parado de alentar al
Deportes Tolima. Lo que comenzó como
iniciativa de algunos estudiantes de la
Universidad del Tolima, a la que poco
a poco se sumaron otros estudiantes,
amigos, familiares y vecinos, mordidos
por el amor al equipo tolimense, se con-
virtió con el paso del tiempo, en uno de
los movimientos juveniles más grandes
en la región.
“La idea comenzó con cerca de 30 mu-
chachos que se situaron en la tribuna
sur; de ahí el nombre, Revolución por
los estudiantes, Vinotinto por el equipo
y sur por la ubicación de la barra en el
estadio; a raíz de eso empezó a llegar
gente, ‘Manicomio Pijao’, que estaba en
la tribuna norte se disolvió y la mayoría
se unieron a nosotros”, relata Jeison
Bernal, integrante de la Revolución y de
la mesa de trabajo de la barra.
En una historia que cuenta con más de
una década de existencia muchos son
los momentos vividos. Alegrías y triste-
zas acompañan a la barra tanto como al
equipo.
“El momento más importante el titulo
de 2003, eso para todos será inolvida-
ble, las fnales de 2006 y 2010, nos do-
lieron mucho porque teníamos con que
ser campeones”, recuerda Bernal, que
junto a su esposa Angie Paola siguen
con pasión al equipo Pijao a donde vaya.
Para el año en que el equipo tolimense
alcanza su primera, y única estrella has-
ta ahora, la barra contaba con dos mil
500 integrantes, pero a partir del año
2006, según advierte Bernal, a raíz de
algunos cambios en la mesa directiva, la
barra fue perdiendo fuerza e integran-
tes.
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Pijao
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“En el año 2006 por cambios internos
en la mesa de trabajo la barra poco a
poco fue decayendo, de dos mil 500 que
éramos pasamos a ser mil y en el 2011
cuando invadimos la cancha en un par-
tido frente a Santa Fe las cosas empeo-
raron, la Policía, y las autoridades del
Municipio nos prohibieron la entrada de
trapos e instrumentos, y la festa se fue
apagando”, dice Bernal
Pero la barra quería recuperar la sustan-
cia que motivó su conformación. Los ba-
rristas entienden que el asunto no sólo
pasaba por saltar y alentar al equipo sin
parar, sino también, en comprometerse
como una fuerza viva, como el actor so-
cial que es dentro y fuera del futbol.
“Los que fundamos la barra quisimos
regresar, darle un aire a la mesa de tra-
bajo del momento y empezar de nuevo
con una idea fresca y clara del barrismo
social y de ahí nació la fundación Semi-
llas Corazón de Oro, que dirige Camilo
Quiroga”, señala Bernal.
Las barras se convirtieron en un fenó-
meno social, que muchos, ante la facili-
dad de no hacer ningún tipo de análisis,
estigmatizaron, y sin pensar, graduaron
a los barristas como delincuentes y dro-
gadictos.
“En la barra hay gente bien, con educa-
ción, buenos valores y principios, sólo
por algunos pocos se daña el nombre
de la misma, la imagen que fue toman-
do la barra era muy negativa, todos nos
trataban de drogadictos y vándalos, por
eso quisimos darle ese giro al manejo
nombrando una nueva mesa de trabajo
y preocuparnos más por impactar so-
cialmente a nuestras comunidades que
tanto lo necesitan, en eso nos ha ayuda-
do mucho la fundación”, asegura Bernal.
Los cambios se han visto. Las relaciones
con la Policía, con las autoridades del
municipio, con el club, con la afción en
general, han tomado otro rumbo. La ba-
rra y autoridades han entendido que el
trabajo mancomunado da frutos y que
respetando un orden los objetivos se
pueden alcanzar.
Hoy cerca de 500 jóvenes que perte-
necen a la barra Revolución Vinotinto
Sur están carnetizados, sus miembros
promueven iniciativas para erradicar
la violencia de los estadios, poseen una
logística al interior de la barra que con-
trola que los hinchas no pidan plata a las
afueras del estadio, que no se consuma
alcohol y alucinógenos. Así mismo la
barra ha sido propositiva en temas del
espectáculo de fútbol, como también
temas de ciudad y desarrollo.
Cada uno de los 12 miembros que hacen
parte de la mesa directiva tiene una fun-
ción específca. La de Jeison Bernal es
mantener unos canales claros de comu-
nicación con la prensa, las autoridades y
el club.
La barra, sus miembros de mesa direc-
tiva y los encargados de ofcializar la
información y determinaciones toma-
das en cada reunión, realiza un trabajo
social en las comunas de la ciudad y al-
gunos municipios del departamento. El
proceso es liderado por la Fundación
Semillas Corazón de Oro.
La intervención social, un proceso de
autogestión, trabaja con niños y jóvenes
en la prevención al consumo de sustan-
cias psicoactivas y alcohol a través del
deporte.
“Haciendo campeonatos de fútbol en
los barrios pudimos ver de cerca la pro-
blemática social tan grave que se vive
día a día en muchos barrios marginados
de la ciudad, por eso se creó la funda-
ción, con la idea de intervenir en esos
lugares, haciendo trabajo de preven-
ción, inculcándole a los jóvenes el amor
por el Deportes Tolima y por la ciudad”,
dice Bernal.
La barra despertó. El largo sueño de la
indiferencia se ha ido. La Revolución
Vinotinto Sur es consciente y ejerce el
barrismo social con importantes rédi-
tos humanos. La Revolución está viva y
cambiando.
La afción que nunca desfallece y acom-
paña al equipo en las buenas y las malas.
Fotografía Tomada de razapijaos.com
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NUESTROS
Aliados
¡En Enertolima
nos mueve el Deporte!
Enertolima socialmente responsable y
comprometida con el deporte de nuestra
región, cuenta con su propia escuela de
futbol infantil, conformada desde hace dos
años por los hijos y familiares de los co-
laboradores de la compañía. Actualmen-
te, 45 niños hacen parte de la escuela de
futbol de Enertolima que ya se encuentra
inscrita a la liga del Deportes Tolima, lo que
le permite participar en los diferentes tor-
neos, donde estos niños apasionados por el
futbol han demostrado todo el talento que
hay en la Compañía Energética del Tolima.
Es así como Enertolima brinda un espacio
de recreación y diversión a estos pequeños
que practican el deporte que mueve a todo
un país.
ESTACIONES DE GASOLINA GULF EN COLOMBIA
El proyecto de Combustibles de Gulf en Colombia sigue creciendo, antes de fnalizar el 2013, entraron en
operación 3 estaciones de Gasolina a nivel Nacional.
La primera ubicada en Envigado, Antioquía, inició operación en mar-
zo del 2013, las otras 2 funcionan desde noviembre y están ubicadas una en Bogotá D.C y
la otra en Pereira. Fieles a la flosofía de la marca en la que el servicio al cliente es lo más
importante las 3 estaciones se caracterizan por la atención cordial de sus empleados, ho-
rario de servicio las 24 horas del día, tienda de alimentos, baños limpios a disposición de
los clientes y cajeros electrónicos entre otros servicios.
Este es el comienzo de las más de 100 estaciones que espera tener la marca en todo el
territorio nacional en 8 años.
Visite nuestro punto de venta

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