11-S: C´ omo montar una conspiraci´ on

Julio Plaza del Olmo 15 de abril de 2009*

11 de septiembre de 2001. Dos aviones se estrellan en las torres gemelas, otro en el Pent´ agono, y uno m´ as se estrella en el campo cerca de Shanksville, en el estado de Pensilvania. Posteriormente, las torres gemelas se desploman. En ese mismo d´ ıa, a la par que el FBI comienza a reunir pruebas, algunas personas empiezan tambi´ en a reunir confusiones, casualidades, malas interpretaciones, omisiones y mentiras descaradas, que con el paso del tiempo se convierten en una teor´ ıa de la conspiraci´ on. Una teor´ ıa, o conjunto de teor´ ıas, que de una forma u otra sostienen que el responsable u ´ltimo de los atentados fue el propio gobierno estadounidense. Digo conjunto de teor´ ıas, porque, en realidad, hay muchas opciones donde escoger cuyo u ´nico denominador com´ un es que el culpable est´ a decidido de antemano. Realmente, hacer una teor´ ıa de la conspiraci´ on es f´ acil. El principal ingrediente es simplemente oponerse a todas las conclusiones a las que llegan las investigaciones que hacen las agencias gubernamentales. La coherencia no es algo que deba ser tenido en cuenta. As´ ı, por ejemplo, muchos se preguntan por qu´ e no hubo cazas que fueran capaces de alcanzar y abatir a los aviones suicidas. La u ´nica respuesta que encuentran es que los militares fueron unos c´ omplices necesarios que los dejaron llegar a sus objetivos. Sin embargo, el United 93, el de Shanksville, seg´ un los partidarios de la conspiraci´ on no cay´ o por una revuelta de los pasajeros como concluyen las investigaciones oficiales, sino que fue abatido por un caza. Tenemos que la ineficacia de la fuerza a´ erea es prueba de su complicidad..., pero que su efectividad tambi´ en lo es. Otro ejemplo. Las torres gemelas se derrumbaron por el impacto de los aviones, y los posteriores incendios. Nada m´ as lejos de su Verdad (con may´ uscula). En realidad, fueron demolidas con una combinaci´ on de explosivos y una reacci´ on qu´ ımica que funde el acero llamada termita.
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Publicado originalmente en Circular Esc´ eptica, bolet´ ın N´ umero 4

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Pero ojo, no cualquier demolici´ on, sino una demolici´ on ((controlada)). Es decir, el impacto de dos aviones y la muerte instant´ anea de un centenar de personas no es lo suficientemente dram´ atico, sino que se necesita tirar abajo dos rascacielos, llev´ andose consigo miles de vidas m´ as (incluyendo a los equipos de rescate, polic´ ıas y bomberos). Pero se hace una demolici´ on ((controlada)), que no causar´ ıa da˜ nos a los alrededores. Igual les entraron de repente remordimientos de conciencia. En realidad, de controlada poco tuvo la ca´ ıda de las torres gemelas, ya que llev´ o a la destrucci´ on de los siete edificios que compon´ ıan el World Trade Center, adem´ as de da˜ nar otros edificios cercanos. Tal es el extremo de negar todo lo que las investigaciones oficiales dicen que se llega incluso a negar la existencia de los aviones que se estrellaron en las torres gemelas. Hay quien afirma que las im´ agenes del United 175 impactando con la torre sur (el segundo impacto) en realidad son efectos especiales a˜ nadidos a la se˜ nal en vivo y en directo de todas las televisiones. Y lo cierto es que esta no es una de las teor´ ıas minoritarias. Otra de las caracter´ ısticas de estas conspiraciones es que son elaborad´ ısimos y complicad´ ısimos planes, pero que se descubren en errores infantiles como declaraciones confusas a la prensa por parte de los propios conspiradores, o en actos como demoler el edificio n´ umero siete, donde ning´ un avi´ on se hab´ ıa estrellado. Lo cierto es que el edificio siete cay´ o por los incendios provocados por la ca´ ıda de la torre norte, lo que viene a demostrar que esta u ´ltima no cay´ o de una forma controlada, precisamente. Como tambi´ en se podr´ ıa haber descubierto el pastel con que hubiera habido un turista cerca del Pent´ agono grabando con su c´ amara como un misil cruzaba la autopista hasta impactar en el edificio ((m´ as vigilado del mundo)). Por supuesto, la casi cincuentena de testigos que dicen haber visto un avi´ on de grandes dimensiones, un Boeing, o un avi´ on de American Airlines, en realidad son intoxicadores con el objetivo de difundir la gran mentira. Un gobierno capaz de manipular a testigos, de, incluso, plantar restos de un avi´ on a la vista de reporteros y viandantes curiosos, pero incapaz de fabricar un v´ ıdeo que muestre claramente a un avi´ on estrell´ andose en el Pent´ agono. Es uno de los caballos de batalla de la conspiraci´ on: no existe ning´ un v´ ıdeo que muestre con claridad al American 77 estrellarse contra el edificio, a excepci´ on de dos grabaciones de la entrada de veh´ ıculos que muestran un objeto borroso que se acerca y se estrella. El resto de grabaciones pertenecen a distintos edificios o negocios que estaban m´ as preocupados por vigilar que sus clientes no se fueran sin pagar, que en si un avi´ on se estrellaba alg´ un d´ ıa en el Pent´ agono. Lo cierto es que series como CSI han hecho mucho da˜ no en este aspecto. Otro aspecto muy importante para montar una conspiraci´ on es contar con expertos. De lo que sean, da igual; el caso es que tengan un t´ ıtulo que aportar aunque luego comenten sobre lo que no saben. Ah´ ı tenemos al Profesor Steven Jones, f´ ısico que investigaba la fusi´ on fr´ ıa catalizada con muones, pontificando hoy d´ ıa sobre demolicio2

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nes controladas con reacciones qu´ ımicas. Incluso, ni siquiera hace falta que produzcan sus propios argumentos, como el arquitecto Richard Gage, que no para de repetir lo que ya han dicho otros muchos antes que ´ el: que las torres gemelas cayeron en diez segundos, sin haberse tomado la molestia de cronometrarlo ´ el mismo, o que durante la demolici´ on de las torres gemelas se ven claramente ((nubes pirocl´ asticas )) (como las de los volcanes). Expertos que hablan fuera de su campo de experiencia. En realidad, m´ as que expertos, se asemejan m´ as tertulianos de la radio. As´ ı se va montando una conspiraci´ on: declaraciones cogidas en los confusos instantes iniciales, expertos que hablan de lo que no conocen, impresiones subjetivas como el aparente parecido del derrumbe de los edificios con demoliciones controladas, y una oposici´ on radical a cualquier afirmaci´ on que provenga de la ((oficialidad)). Se ordenan todas estas ideas, se les a˜ nade m´ usica e infograf´ ıa, y ya tenemos ((Loose Change )), ((911 Mysteries )), ((Zero )), ((Pentagon Strike )), ((Zeitgeist ))... Hacer una teor´ ıa de la conspiraci´ on es f´ acil. Lo dif´ ıcil es hacerla cre´ ıble. Julio Plaza es uno de los autores de la web ((11-S: An´ alisis cr´ ıtico)) http: // 11-s. eu. org/

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