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Melón Pirro, Julio César. El peronismo después del peronismo. Resistencia, sindicalismo y política luego del 55.

Buenos Aires, Siglo XXI, 2009. CONCLUSIONES1 Se pretenda hablar de la realidad como de las formas de definirla, no suele pasar mucho tiempo para que aparezca al observador cierta forma de conciencia que revela el carácter de constructo de su objeto. Como la evolución de los estudios sobre el particular induce a pensar, el peronismo no constituye al respecto una excepción. Si en tanto que tema ya no es un “enigma” a resolver mediante el ensayo o algo que deba ser clasificado en una complicada taxonomía de regímenes o movimientos políticos, quizá sea precisamente porque la perspectiva asumida en distintos momentos demostró, una vez más, que, hasta un punto importante, toda historia resulta “contemporánea”. Lo dicho, que en alguna medida explica los avances de la tendencia a la “normalización” historiográfica de los estudios sobre el primer peronismo, resulta por demás evidente cuando consideramos la “sobrevivencia” de un movimiento que, contrariando los pronósticos del tiempo de su caída, permaneció inextricablemente unido a los avatares de la historia nacional. Aunque después de 1955 el peronismo reapareció insistentemente en el escenario de los argentinos, su presencia en el universo de lo escrito fue, por así decirlo, frecuentemente periodística. Sólo con relativa tardanza los prometedores avances de la ciencia política y de la sociología cedieron un lugar al paso menos glorioso de los historiadores. Es que, mientras con las dificultades del caso nadie dudaba de que debía hablarse del peronismo, se rehuía contar una historia que en última instancia remitía a la pregunta de ¿qué fue el peronismo fuera del poder?”. La respuesta, si se pensaba, redundaría forzosamente en un relato distinto, y en principio opuesto, al de la manipulación germaniana cuando todavía se discutía sobre ésta. Pese a que podía aportar al conocimiento de uno de los términos que definían la “imposibilidad del juego”, interesaba menos que los sindicatos o en todo caso que los trabajadores como núcleo residual o dinámico del peronismo posterior a 1955. El problema de la violencia política, en tanto, era visto como un fenómeno asociado a factores que se desarrollaron con posterioridad a los primeros años de la proscripción, y si algunas organizaciones armadas buscaban filiarse en el surgimiento de una primigenia resistencia peronista, interesaban ellas mismas mucho más a los académicos que la historia a la que las evocaciones de los protagonistas remitía. De modo parecido comenzó a ser estudiado el neoperonismo, más en su materialización de los años sesenta que en el atisbo posterior a la
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(este texto es versión preliminar de la publicación citada))

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caída. El relato de la proscripción seguía siendo, en consecuencia, un relato político, mientras que las aproximaciones académicas no se inclinaban a hacer del peronismo fuera del poder el tema y hasta la primera persona de una narración histórica. La empresa de saber que había sido del peronismo en esos primeros años oscuros, pues, además de probablemente extraña, se consideraba seguramente prematura, dado que no se había completado la primera. Esta empresa es la que ha tenido como resultado las páginas que acaban de leerse y que ahora conviene recomponer. Comenzamos este trabajo afirmando, precisamente, que la caída del peronismo en 1955 y su evolución bajo la proscripción encierran algunas de las claves de nuestra historia reciente. En el curso de su desarrollo nos encontramos con la emergencia de nuevos problemas en torno a las características de esas transformaciones y al significado que la historia les ha otorgado. Quizá sea justo finalizar, entonces recuperando una perspectiva más general que no escatime la proyección de los hechos en el tiempo de la Argentina contemporánea. Terminemos de contar, pues, porqué la historia del peronismo después del peronismo merece ser contada como algo que transcurre entre la política de resistencia y la resistencia de la política , es decir, entre lo que los activistas protagonizaron y algunos alentaron y lo que los gobiernos bloquearon, condicionaron o suprimieron, en una ecuación que no se plantea como un juego de opuestos sino que pretende incluir la actitud diferenciada de los proscriptos en relación a cuestiones como el surgimiento de la violencia política, el desarrollo de un nuevo sindicalismo y las reservas y apuestas que generaba, también, la expectativa de reincorporación del peronismo a un juego institucional. Como hemos visto, hacia el final del período peronista, el agotamiento de los recursos políticos tradicionales y las vacilaciones del gobierno lesionaron la credibilidad del régimen afectando su capacidad para mantenerse en el poder. La atonía de la dirigencia política y sindical, en la coyuntura del golpe de Estado, trocó en manifestación palmaria de pragmatismo durante el gobierno de Lonardi. Aunque se registraron protestas y manifestaciones espontáneas en algunas ciudades del país, en realidad esta etapa inauguró el primer experimento de "integración" del sindicalismo bajo un gobierno no peronista. No obstante el anunciado lema lonardista de "ni vencedores ni vencidos" y una cierta voluntad de moderación por parte del gobierno provisional, la irreconciliable polarización política de entonces eliminó ese espacio de maniobra dado esencialmente por el reconocimiento social del peronismo en tanto identidad predominante entre los trabajadores -algo que comenzaba con un discurso conciliador pero seguía con el respeto de la autoridad de los
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De móviles heterogéneos. Algunos grupos que se arrogaban la conducción de la "resistencia" apelaban a la remisión de gruesos informes a Panamá. distintas formas de propaganda política clandestina y las conspiraciones cívico-militares.dirigentes en sus sindicatos. Hasta donde hemos podido avanzar. desde el primer momento su alcance aparece limitado por la falta de coordinación operativa. No obstante. la dinámica partidaria del peronismo gobernante en la primera mitad de los años cincuenta. Caracas o Ciudad Trujillo (Madrid después) con la intención de que -respuesta mediante. no se fundían en un solo molde. la realización de atentados. y sus características evolucionaron. esencialmente espontáneo.sus títulos fuesen validados. y siguió siendo durante casi todo el período en estudio. Las directivas mismas de un conductor al que la geografía parecía alejar cada vez más de la política abonaban esta posibilidad: "los dirigentes deben surgir espontáneamente de las masas y su autoridad se afirmará en los hechos". y los casos referidos alientan a pensar que se trató de personas que participaban o intentaban capitalizar la dinámica de un movimiento que era. el poder -o la representatividad. particularmente. Con finalidades diversas. como también lo fueron las carencias de tradición y experiencia en la lucha clandestina. La esperanza en un pronunciamiento militar pro-peronista parece haber representado un obstáculo para todo intento de organización. entrando algunas en franca contradicción con ellas. Por otra parte y tal como se ha visto. La competencia entre estos grupos por recurrir a tal proceso de legitimación hablaba tanto de la vigencia de Perón como referente como de la consecuencia en una tradición política gregaria. apenas si puede reconocerse la existencia de "dirigentes" de esta clandestinidad. debido 210 . las disputas por la "dirección" del peronismo clandestino superpusieron las pretensiones de los nuevos grupos a las viejas reyertas partidarias. Obviamente que las causas y los objetivos de este polifacético e inorgánico movimiento en el que deberían incluirse los enfrentamientos callejeros. el sabotaje en los lugares de trabajo.y que institucional del partido. no puede decirse que obedecieran a las órdenes de Perón. La gestación del movimiento de junio concitó la atención de varios grupos peronistas. dejaba abierto el problema de la reconstitución La profundización de la represión durante el gobierno de Aramburu bloqueó estas perspectivas que habían encontrado significativa receptividad en la dirigencia peronista y estuvo acompañada por la aparición de diversas formas de lo que en el texto se reconoce como manifestaciones de la “resistencia”.en el movimiento proscripto no se dirimiría sobre supuestos tan distintos a los que parecen haber caracterizado.

Fueron sectores de la prensa nacionalista y peronista (en este último caso dirigida por quienes. permanecieran asociada al período de la primitiva resistencia peronista como su símbolo más prístino. aún más. Los muertos fueron disputados. ingresó en las formas de conciencia del movimiento proscripto. el esperado retorno no se produjo ni en la forma ingenua en que era representado por entonces (entre las cuales la más popular y recordada es la figura del "avión negro") ni en ninguna otra hasta casi dos décadas después. su represión. desde varios lugares. Ello no obstante. por lo que el líder ausente debió finalmente participar de ese culto que terminó reconociendo a los fusilados de junio un lugar de privilegio en el panteón peronista. Aunque en la mentalidad de los militantes el deus ex machina de una intervención militar no vino a desplazar sino a articularse con la esperanza del regreso de Perón. aunque fundamentalmente distinta de los movimientos militares que jalonaron los años sucesivos. La caracterización de dicho movimiento representa un problema que conviene deslindar de su presentación posterior: entonces ni se proclamó "peronista" ni contó con el apoyo del ex presidente. cuya versión oficial acentuaba el carácter pacífico de los fastos del movimiento. Como sabemos. pues.a la situación imperante en las fuerzas armadas. haya sido en primer lugar e inobjetablemente un pronunciamiento "peronista". la gesta de junio fue reconocida al comienzo sin mediaciones por las bases peronistas y pronto se impuso el recuerdo –y la conmemoraciónde los caídos. como tal.la recíproca incompatibilidad que existía entre aquellos proyectos y estas expectativas. desde una semi-legalidad. Fue integrada por las bases a un historial que hasta hacía poco prácticamente carecía de mártires. hacia una perspectiva golpista con connotaciones insurreccionales y participación civil. y que solo con posterioridad reconocería en el tímido antecedente de los 211 . Todo ello contribuyó a que la fracasada insurrección y. y el conocimiento de su trágico desenlace no eliminó la animadversión de Perón hacia los jefes que lo habían encabezado. Más bien como proyecto fue percibido como una amenaza por la "conducción desde el exilio". y no puede decirse que la fallida insurrección. manteniendo una relación difusa con algunos grupos de la resistencia (comandos) y líderes sindicales desplazados. el examen histórico sugiere -a la vez que la distancia que los separaba de la realidad. Su fracaso y subsiguiente represión a todas luces significaron un punto de inflexión fundamental en las expectativas de la resistencia peronista. mantenían importantes diferencias con aquella "conducción") los que procedieron a la pronta reivindicación de un hecho que pronto se transformó en una efeméride y.

en la medida en que lo simbólico forma parte de lo "real". actos de sabotaje y riñas callejeras de los años 55-56 los comienzos de una mítica resistencia. por lo general jóvenes. Pero fundamentalmente. en algunos casos denominadas “comandos”. dado que señalaron la presencia de irreductibles del peronismo en un tiempo en que se daba por supuesto -aunque siempre deba hacerse un esfuerzo para imaginar las bases de tal presunción. lo cierto es que las agrupaciones. de la realización de un hecho subversivo o de su participación en un acto público. por modestas e inarticuladas que fuesen. no sólo fueron sumamente heterogéneas en cuanto a su composición sino que llevaron a cabo actividades que estuvieron alejadas de las prácticas sindicales.que este movimiento estaba en trance de rápida disolución. fueron actores históricos sui generis que ejercieron una influencia difícil de evaluar pero que no puede desconocerse. a quienes aparecían en un periódico a partir del descubrimiento de un "complot".primeros "caños". en potencia eran capaces de contribuir a bloquear las alternativas que en lo social-institucional (la participación en los sindicatos) y sobre en lo político-electoral (la legalización del neoperonismo o los acuerdos con otras expresiones partidarias) planteaban la posibilidad de integración o de absorción de las fuerzas peronistas. tendencia ésta última que se acusó durante el período analizado. que compartían experiencias propias de un ámbito definido por lo barrial (aunque esto frecuentemente connotara también una identidad de pertenencia social y a la vez política) más que por el lugar de trabajo. Dicha forma de "resistencia" fue generalmente el fruto de la actividad de asociaciones espontáneas de personas. y mucho más quienes nunca llegaron a ser nominados en aquellas páginas e informes. En realidad la principal corriente del movimiento clandestino discurrió por senderos mucho más espontáneos que el de un difuso compromiso con una insurrección militar. Por otra parte. Las personas y los grupos así considerados. Las operaciones de la resistencia. refiriéndonos en especial a quienes más alejados estaban de la superficie política. y aunque se haya tendido a asociar las notas más espectaculares de tal resistencia con los conflictos en el mundo del trabajo. El auge del "caño" en particular no parece haber sido protagonizado por un sindicalismo terrorista como tampoco puede decirse que fuera la prolongación en la clandestinidad de la acción de agrupaciones políticas preexistentes o el resultado de las constituidas al efecto de acuerdo a algún modelo de "guerrilla urbana". no puede dejar de considerarse su influencia sobre los contemporáneos (y no sólo sobre el futuro). El hecho de que hayan sido reconocidos como tales indujo a que la misma Revolución libertadora pensara al peronismo más como una cuestión susceptible de ser resuelta 212 .

tendían a reforzar el papel de los dirigentes peronistas locales en detrimento de la autoridad que se ejercía desde el exilio. la Revolución libertadora haya carecido de una ingeniería institucional capaz de resolverlo. Si no operó finalmente como tal fue porque el caudal peronista. que existía un amplio campo para fomentar la dispersión y neutralización de los seguidores de Perón. En las notablemente participativas elecciones de convencionales constituyentes de julio de 1957 los porcentajes de "voto peronista" (deducido el nivel histórico de la última década en cuanto a los sufragios anulados y emitidos en blanco) no alcanzaron a representar la cuarta parte del electorado. Los resultados electorales de 1957 demuestran. algo a lo que contribuyó decisivamente la falta de unidad del amplio espectro antiperonista cuya prueba más evidente es el hecho de que. entre las varias posibilidades que se barajaron. Esto último es particularmente relevante si recordamos que (contrariando las primeras directivas de Perón en favor de la "abstención") la concurrencia a los comicios señaló directamente un récord.política. esta vez en pugna con la figura de un líder carismático ausente.mediante el control y/o la represión policial (y aún militar) que como un problema de naturaleza -y por lo tanto de resolución. En parte esto es lo que explica la no asunción de dicho problema en todo caso pensado como una cuestión residual. Dicho campo fue restringido. por lo que no resulta arbitrario considerar a esta elección como un nuevo "plebiscito". y el radicalismo intransigente y su líder Arturo Frondizi convalidaron la aritmética electoral de la circunstancia mediante el "pacto" electoral con Perón para las elecciones de febrero de 1958. o mejor aún. otorgaba entonces a su potencial administrador protagonismo de árbitro. que proscripción mediante podría considerarse reducido de un holgado 60 % hacia fines de los casi diez años de gobierno a un escaso 22 % en la coyuntura. Las mismas circunstancias operaron en favor de que la primera compulsa electoral luego de su derrocamiento haya constituído un triunfo para Perón pese a que los resultados obtenidos entonces se opacan ante cualquier comparación con los guarismos electorales de la década peronista. por la fractura relativa del antiperonismo y por la fuerza de una inercia valorativa que todo lo permeaba. El remanido acuerdo dejó en el camino otras alternativas que. pese al fracaso de las dos expresiones "neoperonistas" que. un papel que en última instancia se manifiesta también a través de la 213 . como las que parecieron a punto de jugarse en vísperas de los comicios de constituyentes. concursaron finalmente. Como es sabido. dicho protagonismo fue inmediatamente reconocido por un sector de la oposición a la Revolución libertadora. cerrado. tal cual hemos afirmado.

tanto si consideramos el triunfo del golpe militar de 1955.gran variabilidad de resultados obtenidos por el voto en blanco en los distintos distritos del país. Para de alguna manera corresponder al afán simplificador de la época podemos concluir que. sino particularmente porque creemos que el segundo comenzó a transcurrir. Si nos declaramos renuentes a ello no es sólo porque el análisis de los hechos haya conducido a relativizar el alcance y la profundidad de lo que caracterizaría al primero. el fracaso de la insurrección de Valle y la debilidad organizativa de la resistencia como el modo de enfrentar las alternativas políticas y la coyuntura electoral de 1957. Convendría corregir aquí. en nuestro contexto. mientras que para el peronismo fue tanto una oportunidad a la vez que un desafío al cual no estaban en condiciones de responder. desde el mismo momento en que los peronistas pasaron a ocupar el llano. e incluimos decididamente en esto al “factor Perón”. desde el punto de vista antiperonista. Lo ocurrido en las distintas coyunturas así lo sugiere. En diversos tramos del texto hemos reconocido una deuda con una desarrollada bibliografía que afincada en los estudios sobre el sindicalismo argentino tiende a confirmarlo como el principal actor histórico del peronismo en la proscripción. por la vía de la moderación. aunque cada vez más aceleradamente. El sindicalismo no es. lo que se desprende de lo fundamentado en esos capítulos. apareció generalmente como un riesgo no asimilable por la cultura política de la cual formaban parte.debe considerarse en relación a la “resistencia de la política” en el sentido de que era esta última -entendida como la inhibición a la participación electoral. En este sentido quizá pueda pensarse -como hasta cierto punto se reconoce a partir de la estructura organizativa del trabajo. ya que la “política de resistencia” –al menos allí donde llegó a formularse como tal. tal cosa como la señalada en la medida de que no logra establecer una relación de hegemonía sobre el conjunto de las redes de poder reconocibles al interior del movimiento y si es “peronista” lo es fundamentalmente más 214 . por otra parte.en un tiempo de la resistencia al que vino a reemplazar el de la política. Es este el momento de confirmar el título que lleva este libro. algo de lo allí dicho y afirmar. A nuestro juicio lo característico del funcionamiento y desarrollo de lo que hemos dado en llamar las redes de poder del peronismo es que el movimiento no contaba con un centro de racionalidad capaz de imponer un rumbo permanente al conjunto.lo que legitimaba a la primera a los ojos del observador común. pero también en el más complejo de que el desarrollo de la política era un desafío que afectaba a una multiplicidad de actores.

Aquí no hemos hablado. por la administración frondicista. como se desprende de la lectura del texto. pero también. pese a la política ensayada de Lonardi y luego. de los sindicatos o de la clase trabajadora al modo en que ya lo han hecho las grandes obras de referencia sobre la materia. pasando 215 . como un actor en muchos sentidos menos “importante” que lo que la historiografía y hasta el sentido común sugieren. también es cierto. sino en un sentido subsidiario respecto a su articulación con la “resistencia” y la “política”. la “política” abarca desde las antiguas autoridades del partido hasta las designaciones posteriores a setiembre de 1955. resulte difícil escapar a la atracción de la figura del ex presidente. Tampoco constituye una circunstancia gratuita el hecho de que. No es difícil concluir por otra parte que aunque dicho sindicalismo opera frecuentemente como un mediador –en ocasiones como un mediador beligerante. estimamos. La perspectiva. como se terminará de explicar a continuación. por lo que hemos creído necesario proceder a una ponderación más precisa del lugar reconocido al "factor Perón" en relación a la estructura discursiva de nuestra propia historia. que ambas se exceden recíprocamente. Podría decirse que no eran reconocidos “aún”. como aspiramos haber contribuido a demostrar. a los ojos de la opinión pública los mismos actores que protagonizaban acuerdos y conflictos en el mundo del trabajo no eran reconocidos sin más como los representantes o voceros del movimiento proscripto. en otro contexto socioeconómico. una relación íntima entre ambas cosas. porque dichas formas de reconocimiento no estaban ligadas a la posibilidad de que los sindicatos gobernaran el peronismo en lo inmediato.en relación al reconocimiento de una identidad extendida en el conjunto del colectivo obrero que en la de la posibilidad o el interés de interpelar en el mismo sentido identitario al conjunto de los peronistas. no es antojadiza y en todo caso será oportuno reafirmar una de las premisas con las que está construido el relato: si en más de un lugar hemos aceptado y señalado que en muchos aspectos las historias del sindicalismo y la del peronismo se superponen. Este aparece. entre otras cosas precisamente porque todavía para los mismos dirigentes la política partidaria era una suerte de incomodidad y hasta un riesgo a sortear frente a la palpable realidad de la recuperación de las organizaciones y de sus recursos.entre el Estado y los trabajadores y pese a la importancia que la identidad peronista parece haber tenido en el camino de quienes avanzaron posiciones en el seno del movimiento obrero. como tantos relatos sobre el período ponen en evidencia y no escapa al común de los observadores. como la única posibilidad de articular un relato. La “resistencia” es inorgánica. A nuestro juicio existe. como a continuación explicaremos. pues. diversa y primaria.

Perón. Cooke.un verdadero rol dirigente en el movimiento clandestino. como serie documental aislada de un contexto sobre el que en rigor de verdad -y a contrapelo de lo sostenido por la prensa contemporánea. y que ese vértice es. y en medida menor. Se comprenderá entonces que aquí hayamos entendido que para el ex . Tampoco le hemos otorgado -ni a él ni a su delfín. obliga en cierto sentido a asumir que el imperio de la política (en el sentido en que lo hemos considerado a partir del capítulo así designado) subordina o subsume la prédica de la "resistencia". precisamente. hemos considerado más prudente ver en ellos a las figuras de dos dirigentes que ocupaban un lugar no central en la definición de las políticas de este tiempo.el ex presidente y su prédica tenían una limitada influencia. La principal fuente édita sobre su relación -la correspondencia Perón-Cooke. es decir. admite pues a nuestro juicio una lectura intencionista en el sentido de búsqueda de una salida a dicha situación.habitualmente considerada a partir de sus contenidos en clave de "resistencia". en buena medida “hombres nuevos”. A lo más. Por el contrario. sino la de un político que contaba con un menú de opciones sumamente restringido por las circunstancias. y como hemos tenido oportunidad de desarrollar extensamente. Dicha circunstancia de la que ya hay pruebas suficientes para los primeros tiempos que siguieron a la caída. Su análisis. en lugar de la insurrección cívico-militar que parecía latir en los sucesivos descubrimientos de 216 . sindicalismo peronista se unen en un vértice que no inspira sino indirectamente a los actores concretos de esas redes o factores de poder. junto al de otros documentos. así como la conveniencia de tener presente que soportaron durante buena parte de este período una verdadera situación de aislamiento. política.presidente la resistencia constituía parte de la política ("tácticas y estrategias") y no al revés. el “sindicalismo peronista” aparece subsumido en un complejo mosaico de representaciones y sus dirigentes.por los perfiles “neoperonistas” y la posibilidad de integración a otras fuerzas. deben operar en un contexto sustancialmente diferenciado. Con ello nos alejamos mucho de la idea de un conductor que juega la carta insurreccional o terrorista para pasar luego a buscar alguna forma de incidir o escapar a las lides electorales que se avecinaban. se torna del todo evidente con posterioridad a la elección de 1957. Conviene tener presente pues que tanto contemporánea como retrospectivamente resistencia. que para entender su conducta no hayamos apostado a perfilar una figura que concebía la política en los términos bélicos con los que frecuentemente la expresaba. En estas páginas hemos partido del presupuesto tan obvio como frecuentemente olvidado de que dicha correspondencia (como toda la generada en el exilio y de la cual solo se conoce una parte) no puede ser considerada en sí misma.

La cuestión no puede encaminarse pues a señalar las inconsistencias programáticas y a enjuiciar las recomendaciones aberrantes que aparecen en este discurso del exilio.permitirían entender algo que frecuentemente se olvida y sobre lo que en estas conclusiones quiero insistir: el Perón del exilio es. ciertamente. Se reconocerá entonces que la dimensión de la política. Como podríamos especular ahora. tampoco."complots" y "conspiraciones" por parte del gobierno. si lo consideramos en su conjunto. un hombre cuya soledad personal está a punto de proyectarse en una situación de aislamiento y pérdida de centralidad política. que existe además una considerable distancia entre esos difusos y generalizados planteos que se enviaban desde el exilio. Con la emergencia de un gobierno constitucional cuya 217 . otro factor que hemos tenido en cuenta en el desarrollo de este trabajo es que los mayores peligros para el liderazgo del mismo Perón emanaban. Contrariamente a lo que por entonces muchos creían. Hasta donde puede descubrirse una lógica en su discurso. estuvo presente desde un comienzo. En concordancia con esto último. incluso acotada tal cual hemos hecho desde el tercer capítulo. de un golpe militar o de una apertura política restringida respecto de su persona. contrariamente a lo que suele recogerse como primer dato y como hemos sugerido en el texto. Tampoco puede el historiador cribarlas para considerar sólo un programa de estrategias y tácticas cuya amplitud y evolución -junto precisamente a sus notas más discordantes. a la "política electoral". en realidad. y en segundo orden a los intentos de gestar variantes políticas "neoperonistas". aunque sus características propagandísticas colocasen por momentos a este discurso varios pasos más allá de esas circunstancias y del realismo político. en este tiempo. Perón planteó lo que desde el comienzo definió como una "guerra de desgaste". que ésta constituía sobre todo una enunciación que tenía objetivos movilizadores pero no finalistas. Incluso en un análisis más inmanente ese mismo discurso resistente demuestra. no puede suponérselo un actor que cree y desea un retorno violento al poder persuadido luego (sobre todo después de anunciado y sustanciado el ensayo electoral de 1957) de que debe y puede jugar un papel en la política de su tiempo. y las prácticas concretas y las características del movimiento clandestino. No puede desconocerse. "Directivas" y "Recomendaciones" parecen haber seguido de lejos lo que se sabía estaba ocurriendo en distintos puntos del país. No casualmente durante todo este período sus anatemas se dirigen hacia las conspiraciones de militares "nacionalistas". quizá de tratase inclusive de un discurso en última instancia “desmovilizador” en el sentido de que su finalidad ulterior es la de bloquear las posibilidades de construcción de un movimiento que pudiera estar en situación de prescindir de su fundador.

como suele ocurrir en la historia. o. la cuestión apareció como más compleja. toda hipótesis que los asocie quedaría menoscabada o. colocando a los actores más relevantes del movimiento frente a una situación muy diferenciada respecto de la que había sobrevenido a poco de la caída . una sobre el progresivo deslinde de la relación mencionada. Esto fue así aunque.victoria había sido reforzada sustancialmente con el aporte electoral peronista. las celebraciones patrias de las que este movimiento se consideraba legítimo heredero y las conmemoraciones de la historia más reciente que comenzaban a integrarse en su historial. El sabotaje en los lugares de trabajo fue pronto abandonado y a medida que el sindicalismo peronista fue recuperando niveles de representatividad ocurrió lo mismo con la colocación de explosivos. En primer lugar queda claro que no puede establecerse una correspondencia directa entre las luchas de los trabajadores y el ejercicio de la violencia. A su vez creemos que ésta es excedida por la adscripción de los actores a un conflicto cultural que empieza y termina teniendo una naturaleza definidamente política: la Revolución libertadora fue. Párrafo aparte merece la compleja pero discernible relación entre "sindicalismo" y "violencia". Resulta a nuestro entender interesante el hecho de que a lo largo del período los picos de manifestación de la actividad clandestina -definidos en una segunda etapa a partir de la colocación de explosivos. sólo en una medida parcial y cambiante. un lugar histórico de reformulación pero siempre de refuerzo de identidades políticas preconstituídas. se vería erosionada en el avance de una narración analítica. En cuanto a esta práctica que hemos analizado al final del segundo y a lo largo del noveno capítulo. mejor dicho no convendría hacerlo todavía. dado que los sectores sindicales se desinteresaron progresivamente de las actividades de una resistencia. complejidad pero 218 . si como se ha afirmado no puede hablarse.coincidan menos con las grandes huelgas que con las efemérides más significativas del peronismo. pues. Con todo. Estas aseveraciones no pretenden por cierto negar que el conflicto que se expresa mediante el ejercicio de la violencia política y lo que hemos considerado “resistencia en sentido estricto” encubre (e incluso potencia) una sustantiva dimensión social sino que ésta subsume a la experiencia del sindicalismo. la fungibilidad. al menos. es claro que durante el período que analizamos se trata de la red de poder más institucionalizada y organizada medida al menos contra la desarticulada debilidad del neoperonismo temprano. Tal cual hemos afirmado en varios tramos del texto. del movimiento obrero como la principal fuerza del peronismo en los 18 años que siguieron al golpe militar de 1955. resulta significativo señalar dos cosas más. otra sobre sus características concretas.

"inocente" al punto que en un comienzo prácticamente carece de víctimas. Hemos afirmado pues las características "políticas" de estas actividades aunque ellas no fueran más allá de la afirmación de una impronta identitaria. Si pensamos por un momento en la pobreza de esta "cultura material de la clandestinidad". se ensancharían con la práctica de un terrorismo menos inocente y. sin que medie paradoja. en la resemantización de que fue objeto la insurrección de junio y todo el movimiento de la resistencia que a su fracaso sobrevivió. Lo primero resulta evidente en los continuos accidentes de que eran víctimas los involucrados en las operaciones de terrorismo. así como en la celeridad con la que las fuerzas represivas se preocuparon por obstaculizar la recuperación de un movimiento sindical que resultaba intolerable por su impacto pero no por su capacidad subversiva. y aunque en gran medida se desarrolló por cauces autónomos y sin una estrategia común. Por las mismas circunstancias el sindicalismo peronista era. suele aparecer en el recuerdo de los militantes que se empeñan en oponer esta "primera resistencia" a otra. Fue. el actor más dinámico y poderoso. el fruto de la espontánea participación de quienes hallaron en la acción directa un camino más atractivo y en todo caso opuesto al de la incorporación a otras fuerzas. seguramente menos legítimo a partir de sus 219 . sobre la vigencia del peronismo en una época en la que pocos dudaban de que su descabezamiento acabaría erradicándolo de la política. digámoslo sin que medie idealismo en ello. mucho antes de la llegada de los violentos setenta. Quizá resulte pertinente señalar que aquel terrorismo amateur. y en el hallazgo de los materiales utilizados. las compuertas de una violencia política de nuevo tipo.sobre todo la funcionalidad. Entre ellas llegó a postularse sin embargo una interesante y atrayente vinculación semántica. precisamente por ello y como demostrarían aún más claramente los tiempos por venir. menos discriminada y menos inocente sobre cuya filiación y sentido mucho se ha escrito y se ha de escribir todavía . aquella que había comenzado con el bombardeo a la multitud en plaza de mayo y que había seguido con la funesta serie de fusilamientos un año después. Muy pronto. el menos interesado en que las encrespadas aguas del conflicto social en el que se alimentaba su poder salieran de su cauce para mal de todos. Llamó la atención. no obstante. de las organizaciones políticas ortodoxas y la extrema labilidad del movimiento de la resistencia. pero. en verdad. contribuyó indirecta aunque modestamente al bloqueo de las alternativas "neoperonistas" que implicaban el desconocimiento del liderazgo del ex-presidente. tendremos una idea de conjunto sobre las limitaciones de un movimiento que se repetía espasmódicamente desde 1955.

ha sido como dijimos una oportunidad para entender que en la nueva situación el liderazgo de Perón reconocía límites concretos y exigía la aceptación de situaciones generadas por los actores locales del peronismo. pues. Como en uno de los capítulos se ha señalado. a nuestro juicio.consecuencias. Muy pronto también. El cambio de actitud representó. precisamente. a un año de los trágicos sucesos los nacionalistas de Cerruti Costa. mucho más de lo que se lo ha supuesto. de la posibilidad de la reinstauración en el poder de los vencidos. Quizá no esté de más recordar al lector que el 29 de mayo de 1970 un comando montonero secuestró en su domicilio al teniente general Aramburu. tampoco resueltos en la historia nacional. y que para sostener su condición debería aceptar frecuentemente decisiones sobre las que no podía influir y a las que sólo cabía sumarse. Siguió un curso propio y llegó a integrarse con la actuación de las formaciones armadas de los años '60 y '70. y que dicho comando llevaba el nombre. habían tomado las banderas de junio. y si cada visión del pasado constituye una genealogía del presente -y en ocasiones una visión del porvenir. que dos días después esa organización lo condenó a muerte en nombre del pueblo peronista por "la matanza de 27 argentinos sin juicio previo ni causa justificada" el 9 de junio de 1956. pues. del fusilado general Valle.no ha de extrañar que cada hoy formule las propias. la demora en plegarse a la reivindicación de los mártires hacía evidente los riesgos de la tozudez cuando se ejerce a miles de kilómetros de distancia. Lo ocurrido en relación al 9 de junio de 1956 –el único momento en que se habló. y un peronista con una vieja historia de disidente estaba a punto de transformar la reivindicación en un hecho masivo. 220 . Esa fue precisamente una de las primeras pruebas de que dicho liderazgo sólo podía confiar en la capacidad para administrar un “porcentaje” menor al que sus propias enseñanzas sugerían. Si efectivamente el hecho demostró cuanto debía acomodarse el ex presidente a un nuevo modo de conducción política –o de "cabalgar" la historia como gustaba afirmar-. con fundamento o sin él. La secuencia. ilustra cabalmente lo que acabamos de insinuar más arriba. no sólo la ductilidad del presidente exiliado. Pero la historia es enemiga de las versiones definitivas. Al mismo tiempo. no se detuvo con la referida y forzada bendición de Perón a un acontecimiento que inicialmente había generado su antipatía (y sobre el cual conservaría una funcional ambivalencia). entre otros. lo sembrado en estos años de odio político comenzó a florecer en la forma de un resentimiento que se solapó con otros. sino la primera demostración de que era posible imponerle cosas a ese liderazgo remoto. En lo sucesivo la alusión a la primera resistencia peronista se constituiría en un tema central a la hora de apelar a los vencidos de 1955.

Fue una guerra cruel. y la piedra se les volvió alud. ha de ser tratada con el tiempo. me metieron preso.. . sorda y terrible donde muchos hombres y mujeres pagaron con persecusión. conocí Amanecer la picana eléctrica Mentalmente regresé muchas veces a este lugar.Yo volví de Bolivia.En 1971. un año después de ese otro episodio que sacudió al país. En 1972. 221 . porqué nos mataban así. la película contó con la actuación de Julio Troxler. la versión cinematográfica de Operación Masacre ilustraba esta resemantización en la sobreimpresión de imágenes. como una de las epopeyas más importantes del pueblo argentino en su lucha por la liberación. era la clase trabajadora que no puede ser destruída. Tardamos mucho en comprenderlo.. Tan soberbio como imbécil: cometió el error de subestimar el valor y la potencia que otorga la lucha por un ideal. Dardo Cabo presentaba la narración de Juan Carlos Brid. Imagen José León Suárez Texto Voz de Troxler (off). que un partido que puede ser proscripto. 4-10 de agosto de 1971.. en términos que expresan el proyecto de constitución legitimante de un nuevo peronismo: "La resistencia peronista. en darnos cuenta que el peronismo era algo más permanente que un gobierno que puede ser derrotado. cárcel y muerte el empeño de portar las banderas levantadas el 17 de octubre. Masas en Movimiento El peronismo era una clase. Gobierno tras gobierno fueron cayendo desde 1955 hasta hoy. Tuvieron enfrente un enemigo frío y poderoso. ya citada en nuestro texto... Quería encontrar la respuesta a esa Cadáveres en el basural pregunta: qué significaba ser peronista. acompañadas de un elocuente texto3. sobreviviente de los 3 fusilamientos. el estruendo de sus crímenes y el entreguismo sacudía al país entero y tuvo cada día una nueva respuesta: la resistencia dura y tenaz"2. Qué significaba este odio. el eje de un movimiento de liberación que no 2 Nuevo Hombre. Dirigida por Jorge Cedrón..

. ofrece una verdad diferente de la intelectual. sino en todo caso como una creación que. Los que habían firmado penas de muerte sufrían la pena de muerte Los nombres de nuestros muertos revivían en nuestros combatientes Comando Carlos Lizaso". eludiendo por un lado la confrontación con lo “realmente acontecido” a la Ranke y rehuyendo por el otro todo interés por traer. 222 . los explotados (. los ecos de las discusiones antropológicas sobre el carácter (lógico.) Estas verdades se aprendieron con sangre pero por primera vez hicieron retroceder a los verdugos. irracional. No en el de relato opuesto a lo verdadero.) del mito en sí mismo. etc.) Retoma documental del cordobazo El pueblo rechaza a la caballería Aramburu Entierro de Aramburu Fusilamiento de Lizaso Pintada: "Descamisados. y el odio que ellos nos tenían era el odio de los explotadores por (.puede ser derrotado. una verdad “poética” cuya eficacia reside en la posibilidad de transmitir “un mundo bien definido de representaciones” en el sentido apuntado por Cassirer.. la larga guerra del pueblo el largo camino la larga marcha hacia la Patria Socialista. sin proponer una colisión establece un relato fundacional para un peronismo que no parece nacer de las festivas jornadas del 17 de octubre sino de la aciaga represión 4 Hablo de mito en sentido débil. al terreno de la historia política.. Probablemente se trate de una de las versiones más acabadas del mito de la resistencia4. Entiendo pues que la condensación escrita de esas miradas afectivas y volitivas merecen ser tenidas en cuenta por el historiador en la medida en que fueron efectivamente formuladas como tales. Troxler aferra los fusiles de dos vigilantes Lo que nosotros habíamos improvisado en en José León Suárez. Formulado además en un momento clave de disputa por los símbolos al interior del peronismo. otros aprendieron a organizarlo con rigor a articularlo con las necesidades de la clase trabajadora. que en el silencio y el Vandor Alonso Muchedumbre Muchedumbre avanza Muchedumbre avanza Muchedumbre avanza anonimato va forjando su organización independiente de traidores y burócratas. señala el más franco enfrentamiento con la mitología antiperonista a la vez que. Documental: masas en acción nuestra desesperación. esto es. esto es.. como decía Vico.

La negativa de los actores antiperonistas a considerar una alternativa inclusiva que por la vía de la integración social o la legalización política contribuyese a consumar un proceso que por entonces se descontaba -la posibilidad de "dispersión" del carisma. perdió prestigio frente a la pretensión de instaurar una "democracia real" capaz de tener en cuenta los intereses de la sociedad. pues. sólo admitía una solución política. entre otras cosas porque proscriptiva y porque incapaz de recoger el desafío del hecho social y cultural peronista. invita menos a una especulación sobre su correspondencia con “los hechos tal cual acontecieron” que a percatarnos de los resultados de un proceso en el que a una historia de negación de la "aberración" antidemocrática se opuso una elaboración de tono populista y radicalizado. Esta misma combinación de circunstancias operaría sobre vastos sectores de una juventud que asumió luego posturas y metodologías radicales a la vez que descubría "otro" 223 . que como vimos tampoco es una mera construcción oportunista de un momento de radicalización posterior. dadas sus características. aunque la veda a la participación electoral del peronismo colocaba a esos mismos dirigentes en situación de "negociar" con el poder político estatal. Seguramente en dicha situación se fortalecieron las posiciones de los sindicalistas.es un dato de la época. como lo demuestra la historia más trabajada de los primeros años sesenta tampoco el sistema político se mostró luego dispuesto a flexibilizarse ante la posibilidad de aceptar una versión predominantemente "sindical" del movimiento proscripto. La permanencia y el fortalecimiento de la inercia valorativa sobre el peronismo terminó de constituir a este movimiento en la oposición. La fuerza de las imágenes y del texto.que sobrevino una década después. aunque la organización política no parece haber constituido una prioridad para los sindicatos durante el período analizado y. que durante mucho tiempo administraron la única estructura legal de identidad peronista. Como es sabido la dimensión práctica de la "resistencia" podría ser evocada en cada demostración de fuerza de la dirigencia sindical. distorsionó la entidad de prácticamente todas las fuerzas políticas y retornó a la democracia bajo la forma de una fuerte deslegitimación del liberalismo político. a la complicación de un problema que. contribuyó desde entonces en una medida sobre la que sólo cabría especular. nutrida de una perspectiva cuasi romántica y referida no ya a la evocación de una era de justicia social inaugurada por el peronismo sino a las luchas que sobrevinieron luego de su caída en cuya elaboración y consumo llegaron a tener una importante participación los sectores medios radicalizados La semántica de la "resistencia". La democracia liberal.

cuando los guarismos electorales eran. esto no quiere decir que el gobierno de Perón no haya seguido desde muy cerca los resultados electorales. No ocurrió de esa manera en estos años clave. como una oportunidad perdida para las fuerzas no-peronistas. La no resolución del problema Perón -básicamente la imposibilidad entre los actores políticos de la época para consensuar una alternativa de incorporación del electorado de dicho origen. Es cierto que el antiperonismo extraía sus argumentos del examen de la década pasada. En el texto señalábamos que si probablemente las elecciones no habían representado durante el peronismo el primer criterio de legitimidad sino que el creciente caudal de votos fue más bien interpretado y presentado públicamente como expresión del consenso plebiscitario que suscitaban las reformas sociales y económicas en curso. una clave esencial para la resolución del problema político argentino y. Más bien permaneció durante mucho tiempo como el punto de concentración de referencias antitéticas tan fuerte como el de la experiencia peronista. Resulta ciertamente difícil escapar entonces a las sugerencias de una contrafactualidad que plantea varias posibilidades de desarrollos alternativos. deberíamos concluir que las elecciones importaban al régimen bastante más de lo que se ha dicho. lo fue mucho más después de su derrocamiento. dichas identidades terminaron de afirmarse mutuamente en el período. observado o presupuesto. Así lo indican distintos estudios y seguimientos de dichos resultados realizados por el Ministerio del Interior durante aquella época al punto de que si de establecer ponderaciones en base a volumen de información se tratara. pero esto no debe explicarse sólo como un relato capaz de dar cuenta de las sucesivas "victorias" de un líder ausente sino mediante la ponderación de una inercia valorativa que era constituyente del conflicto. quizá justamente. para los peronistas en particular. Lejos de diluirse.peronismo. Difícilmente la proyección de la experiencia de la Revolución libertadora podía contribuir a aminorar dichas identidades excluyentes y abonar el camino de una "restauración" liberal ideal. pero no debe forzarse la identificación. Si esto era así durante el peronismo. conduciendo todos ellos a la estabilidad institucional y sus beneficios anejos. 224 . en la época analizada. pero también lo es que ahora pudo expresarlos plenamente y aún empeñarse en el ejercicio de una verdadera pedagogía "antitotalitaria" cuyos excesos operarían por contraste y en favor de una reafirmación de la identidad peronista. de determinados signos que pautarían una radicalización ideológica que florecería diez años más tarde . una medida sensible del capital político de que disponían.ha aparecido pues en el relato. para propios y extraños.

con tanta pasión como 5 Melon Pirro. 225 . en la opinión pública5. sino de una realidad política cuyo mismo dato esencial -la proscripción de aquel movimiento. como sabemos ocurre aún en el campo del ensayo. la recreación de la esfera pública durante las administraciones que siguieron a la caída del peronismo implicó. No obstante. aún aceptando los yerros y simplificaciones en que frecuentemente redunda el transitado camino de la historia de las ideas. Julio César: “Lo que se dice de lo que es…”. Lo que uno reconocía como resultado ("aberrante" y explicativo a la vez) de la "estructura social de la Argentina" otros lo saludaron como una forma de participación democrática y hasta como una posibilidad de celebrar en el análisis y en la historia. Hernández Arregui. y sobre todo sobre el peronismo. una historia política como la que intentamos construir no puede dejar de reparar en un elemento sustantivo que amplió la voz del peronismo. la historiografía y las ciencias sociales. art. las interpretaciones más difundidas del peronismo resultan ser elaboraciones de un talante difícil de escindir del espíritu de la época. pero no podemos dejar de señalar que. en la medida en que trabajo sobre la complejidad y la diversidad. Gino Germani. También es cierto que varios ensayistas de entonces -Abelardo Ramos. en definitiva. Cit. los cuales partían de una valoración opuesta sobre el fenómeno en cuestión. el triunfo más rotundo y la extensión más inesperada de las ideas populistas que en lugar de implosionar al interior del movimiento que las sustentara hasta 1955 se expandieron no sólo a partir de las resignificaciones intelectuales o literarias del peronismo que de inmediato se emprendieron. un vínculo entre nacionalismo y marxismo. escribe en estos años durante los cuales la recreación de una cultura democrática se confundía en la urgencia de una explicación que enfatizaba el carácter "aberrante" de la participación de las masas en la década que acababa de finalizar.otorgaba la posibilidad (casi la necesidad) de que ese juego de referencias al "pueblo" (cuando no a la "nación" y a la "clase trabajadora") se proyectara en las interpelaciones de distintos sectores políticos que.Profundizar en la búsqueda de la mecánica de esta interacción constitutiva exigiría ir bastante más atrás en el tiempo. contribuye a alejarnos aún más de tales percepciones. figura rectora de la naciente sociología y numen de lo que la historiografía denominó interpretación "ortodoxa" del peronismo.postularon ensayos novedosos y perdurables. Posiblemente el peronismo no haya sido ninguna de estas cosas y sin duda que la nueva historiografia sobre el particular. En lugar de su refundación en un sentido "democrático" del cual estarían cercenados los vicios demagógicos y manipuladores de la democracia de masas.

en definitiva. entre un polo “democrático” y otro “carismático” que habría existido desde el comienzo. la conducción formal del movimiento en el país se transformó en un organismo deliberativo con más posibilidades de hacer oír la multiplicidad de sus voces que de constituirse en un efectivo poder organizado6. Dicha característica formal podía justificarse según el punto de vista desde el que la complejidad del movimiento no podía ya expresarse. en un proceso sumamente dinámico y en el cual el umbral de certeza a partir del cual se tomaban las decisiones políticas era. El ex presidente multiplicó las apuestas aunque convenga subordinar toda lectura intencionista a un análisis funcional de dichos y actos. pero precisamente por ello los interlocutores y las voces de autoridad crecieron en número lo que. en un contexto sustancialmente diferenciado. Desde otro punto de vista y aunque la situación no resista una comparación con los años peronistas. citada. ya fuera de nuestro estudio. 6 Melon Pirro. multiplicarían en lo sucesivo. conviene que Perón sea concebido apenas como “vértice” de una estructura de funcionamiento difuso. Tesis doctoral. En este sentido. Consecuentemente. Con la disolución del Comando Táctico. Si al comienzo el problema consistió menos en esperar los resultados de la “resistencia civil” que en deslegitimar el concurso de los peronistas en un eventual golpe militar exitoso y en descalificar al neoperonismo. la pugna de los políticos y Perón al interior del movimiento proscripto implicaba la reaparición de cierta tensión. desde el comienzo el Comando Superior Peronista tuvo desde 1955 serios inconvenientes para subordinar al conjunto de los peronistas y hasta para hacer llegar su voz a quienes seguían considerándola el principal argumento de autoridad. con disímil grado de densidad y poder. comenzó a erosionar rápidamente la base del poder que detentara John William Cooke desde 1956. generalmente. con el tiempo el trabajo comenzó a consistir también en el arduo pero conveniente arbitraje entre las distintas redes que. operaban dentro del peronismo. de un modo centralista. Julio César: “El peronismo después del peronismo…”.los intelectuales de ese tiempo pero con un prístino sentido de la oportunidad. posteriormente. muy bajo. 226 . a poco de comenzada la administración de Frondizi. Como hemos señalado. si en una primera instancia el interlocutor privilegiado y casi exclusivo fue Cooke. la formación de la Delegación y. el Consejo Coordinador y Supervisor del peronismo. la inserción de dichos sectores en un margen más amplio de legalidad constitucional exigió decisiones que se perfilaron nítidamente. en la inminencia de la legalidad.

sobre los restos de los involucrados en liza. en vida. fue también una característica de los primeros años de la proscripción y el exilio. también. el incómodo handicap de haber sido réprobos del peronismo en el pasado y ninguno pudo sobrellevar. en soportar la erosión del “carisma” (lo que técnicamente se ha denominado su “dispersión”). no obstante. nutrirse de la neutralización recíproca que podían ejercer las distintas redes de poder reconocidas en los siempre incipientes organismos de conducción. De allí el interés en considerar especialmente no solo los modos. un vínculo directo con las masas. parecida a la que hacia 1950 había contribuido a licuar las diferencias iniciales entre renovadores y laboristas. el todavía más insalvable anatema de Perón. o entre políticos y sindicalistas después. No faltaron candidatos para ocupar ese lugar. Debe notarse. que dicha relación. en las particulares condiciones del momento. por los obstáculos legales y políticos que toda forma de organización partidaria encontraba o encontraría para avanzar. El fortalecimiento de la dimensión carismática podía así realimentarse tras el ejercicio de una función de arbitraje. sino los medios a partir de los 227 . y sobre todo afirmarse mediante la utilización de todos los medios posibles para recrear. huelga señalarlo. sobre la que con razón se ha insistido en el análisis de la política de los años setenta. era evidentemente más funcional al ejercicio de la autoridad del Jefe que lo que hubiera sido la puesta en práctica de un sistema electivo interno que terminaría generando una burocracia partidaria capaz de usufructuar de sus propias bases de poder. Alejandro Leloir. La recomposición en condiciones tan particulares de la dimensión carismática en el seno del peronismo se vería favorecida. por ejemplo. Vicente Saadi y Alejandro Olmos. El mantenimiento formal de una estructura “en ramas”. pues. o como los “mercantistas” que concibieron que las nuevas circunstancias brindaban una oportunidad para la salida de un ostracismo al que habían sido empujados desde el reemplazo de la administración Mercante en la provincia de Buenos Aires. La mayoría de ellos debían enfrentar. por una parte.La primera de las denominaciones puede resultar equívoca para los primeros pues la consumación de tales formas “democráticas” (si aceptamos como tales el desiderátum de la creación de un partido y la participación electoral) exigía (dadas las estrictas reglas del juego político) el mantenimiento de la proscripción para quien se esmeraba. como demostraron desde el primer momento Atilio Bramuglia gestor del primer partido neoperonista y. pero el propio Perón contribuyó decididamente a ello mediante el ejercicio de una relación pendular con los distintos sectores del movimiento. tal como expresó cada vez que pudo el último presidente en ejercicio del partido. en medida menor.

no obstante. en Da Orden. 228 . como Rebeldía o Palabra Argentina. A medida que cambiaban las condiciones políticas en el país. dada la situación de ilegalidad. de hombres y mujeres provenientes de la política. la distribución de mensajes grabados y la aparición del “tirano” en la primera página de los semanarios peronistas –ambas cosas propias de los últimos tiempos analizados más que de los primeros. forzada y a juzgar por sus resultados. de la medida en que Perón había revalidado sus títulos contra toda alternativa al interior del movimiento peronista. 2007. creados y recreados por él pero atendían no sólo al cambio en aquellas condiciones sino al equilibrio de fuerzas interno. en los primeros años del peronismo. La convivencia formal. De todos modos. Perón fue introduciendo sucesivas modificaciones en organismos de conducción del movimiento. inoperante. problemas. en definitiva. María Liliana y Julio César Melon Pirro (comps.) Peronismo y periodismo: fuentes.deben haber contribuido decisivamente a tal recomposición del carisma. Los semanarios peronistas de la segunda época. Rosario. como Línea Dura y Norte tuvieron tanta continuidad e importancia como los primeros medios semiclandestinos de orientación peronista.cuales ese vínculo con las masas que ha sido esencial para la época del gobierno peronista se recompuso en los primeros años del exilio. cuando en el ocaso de su coyuntural primacía Cooke imaginó la organización de un partido. no dudaron en presentarse ante la ciudadanía en general y ante los peronistas en particular. Julio César: “Informe sobre la prensa clandestina”. Un dato merece ser considerado como prueba de lo dicho desde aquel primer reportaje que hiciera subir las ventas de una publicación sensacionalista. estuvo más cerca del PURN de la primera época y de las experiencias del último peronismo en el poder que de los ensayos bonaerenses que. como otras cosas. Esto hablaba. el sindicalismo y la resistencia en un mismo espacio de 7 Melon Pirro. Editorial Prohistoria. como voceros autorizados de la ortodoxia7. Dichos organismos eran. Una especulación de este tenor. Si la multiplicación de la correspondencia pudo haber contribuido tanto a debilitar agregaciones de poder como a alentar expectativas dentro del peronismo. parecieron perfilar un modelo distinto y hasta una alternativa política. pues. sería probablemente tan poco valiosa como la atribución de dichos planeamientos “centralistas” a razones en última instancia no tan alejadas de aquellas que alguna vez llevaron a Lenin a diferenciarse del modelo de partido abierto representado por la socialdemocracia alemana. pero a diferencia de éstos que se consideraban a sí mismos expresión del nuevo peronismo y que pugnaban por intervenir en las decisiones políticas en base a una agenda propia. debates.

. el ex presidente comenzó a ejercer con plenitud. para acceder a un contacto más directo con las bases. porque en verdad tampoco estaba interesado en la organización de partido alguno.es el mejor ejemplo del tipo de relaciones que podían mantener entre sí aquellas representaciones del peronismo como de su relativa dependencia del vértice: en el mejor de los casos los órganos de conducción local podían fungir como una suerte de instancia deliberativa que. y los organismos de conducción. múltiples. su condición de posibilidad era que debía ser ejercido al mismo tiempo al interior de un movimiento proscripto. terminaba reforzando la capacidad de arbitraje del Jefe. complejo y desorganizado. que se había desarrollado con significativa independencia en las duras condiciones represivas que siguieron al golpe de estado de 1955. Es posible reconocer pues en el período la presencia de varios “peronismos paralelos” 229 . Aún en el momento inmediato a su desplazamiento no dejó de considerarlo un interlocutor válido y siguió dirigiéndose a él como la primera espada del peronismo en su enfrentamiento con el régimen. al punto de que varias de las directivas que afectaban las funciones de aquellos órganos de conducción fueron publicadas –antes o al mismo tiempo hasta donde sabemos. sobre todo. Si los interlocutores eran. la Delegación Nacional. papel en el que su delegado permaneció afincado para siempre.. Es cierto entonces que a poco de su caída. fue utilizada por Perón. papel que retendría durante sus 18 años de exilio. dotada de sus propios contrapesos internos. en nombre del peronismo en su conjunto. El peronismo de la proscripción aparece como un complejo difuso de intereses y voluntades que sólo coyuntural y aleatoriamente pueden vertebrarse políticamente al punto de que durante todo el período considerado fue Perón. el único actor en capacidad no ya de inducir. aunque no sin dificultad. pues. Pero si dicho “arbitraje” de la situación política argentina era compartido con las fuerzas armadas..en las páginas de aquellos semanarios cuyos directores aspiraban a devenir en dirigentes políticos de primer orden. luego El Consejo Coordinador. La prensa peronista. la relación con los delegados no podía dejar de ser pasajera ni de estar sujeta a las mismas variaciones de contexto.representación –el Comando Táctico. sino de operar. Perón lo desautorizó en sus iniciativas para organizar el Partido porque la cohesión centralista que el delegado reclamaba era resistida por los demás peronistas pero. particularmente desde 1958. el papel de árbitro de la situación política argentina. efímeros.. Aunque la relación con Cooke fue por cierto especial entre todas –había en ella un ingrediente de confianza que no se revelaba en las demásestuvo sujeta a las generales de la ley que han sido enunciadas en el texto. etc.

Ensayábamos pocas páginas atrás una suerte de análisis. Ambas cosas. reconstitución y potencial autonomización: los sindicatos. de varios factores que coexisten y que constituyen en el mejor de los casos redes de poder fluídas y capaces de maximizar beneficios en las oportunidades que se les presentan. en el resto del país-Los grupos “resistentes” en sentido estricto. pero no de sumar esfuerzos y/o agregar intereses a favor de la acumulación de una fuente de poder político alternativo. o particularmente. más concretamente. el capítulo referido a las “conclusiones”. No será el que escribe. aunque aislada y débilmente.parcialmente articulados con el fenómeno del “neoperonismo temprano” –más presente.o. tan reclamada por el sentido común. que aparecen como los menos capaces de entrar en compatibilidad con los otros sectores del peronismo y que tienen el menor grado de organicidad (o que constituyen. de comentario. en la medida que integran la falsa pero operativa conciencia del historiador. mejor aún. arbitrando entre –pero también subordinándose a. el lugar adecuado para señalar la existencia de una tensión entre “las cosas tal cual sucedieron” y “las cosas tal como fueron contadas”. tan funcional a la elaboración de los discursos de identidad. entendido como el vértice que reconstituye su liderazgo sobre nuevas bases e instrumentos políticos y que se somete a la necesidad de construir nuevas relaciones de poder. tan frecuente en las presentaciones públicas. aquel que se ocupe se establecer un criterio de verdad objetiva entre dichas perspectivas. los nuevos sindicalistas. tanto lo que sucedió como lo que se contó. -Otra en franca decadencia y creciente aislamiento: los militares peronistas o nacionalistas que participan de los “complots” -Una tercera en proceso de emergencia: los líderes políticos del viejo peronismo que intentan capitalizar en su favor la vacancia de una jefatura carismática –expectativa sobre todo presente en los seguidores de Leloir y Mercante en la Provincia de Buenos Aires. Si tuviéramos que recomponerlas en una sola imagen consideraríamos: -Una en proceso de adaptación. merecen no 230 . por oposición a las estructuras sindicales. es una de las dimensiones ante las cuales más sanamente se revela el escepticismo profesional. redes sumamente segmentadas y de escasa densidad organizativa) -Perón. basado en la convicción de que era éste.la presencia de fuerzas y alternativas que signan el reconocimiento del peronismo como un actor político polimorfo. entre otras cosas porque la correspondencia entre distintas épocas. o. sin embargo.

en Oscar Cornblit (comp. contar la batalla “como si los persas aún pudieran ganar” 8. Si habla de Salamis debe hacerlo como si los persas aún pudieran ganar. tanto en la investigación como en la exposición de sus resultados. un punto de vista "indeterminista" o. 26 de abril de 2008 8 .). pues. J. 1992. sino la capacidad -el oficio. Julio César Melon Pirro. citado por Ezequiel Gallo en "Lo inevitable y lo accidental en la historia". Si escribe sobre el golpe de Estado de Brumario debe hacerlo como si todavía fuera posible que Bonaparte no estuviera por ser ignominiosamente rechazado por sus compatriotas". Buenos Aires. 158. para recomponer a los actores según la propia visión de su época. Mar del Plata.para "ubicarse en un punto del pasado en el cual los factores ya establecidos permitan esperar un resultado diferente. "The Idea of History". ITDT. Ed. p. Sudamericana. 231 . hubiese sido difícil imaginar otro destino que el de la desaparición del peronismo. deseo expresar que en la elaboración de esta tesis he tratado de conciliar dos presupuestos elementales de nuestro trabajo.de los riesgos implícitos en la función del “narrador omnisciente”. no solo la honestidad intelectual. como dijera un célebre historiador. A modo de colofón. pues si tanto el conocimiento de la posteridad como los sucesivos “presentes” contribuyen a focalizar la atención sobre determinados temas y hasta influyen en su tratamiento. un sano canon historiográfico nos impone la necesidad de adoptar. o presuponer otra cosa que el ocaso de la influencia de Perón sobre la vida política argentina. cuando se creía que terminaba una historia cuando en realidad comenzaba otra nueva. que en setiembre de 1955. .obstante ser tenidas en cuenta a los efectos de en la medida posible liberarnos –o al menos liberar al lector. Huizinga. pues. Dilemas del conocimiento histórico: argumentaciones y controversias). Entre los prerrequisitos del éxito se contaría. No estará demás recordar.