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Sara no ha dormido en toda la noche. Ha empaquetado sus cosas y a est dejndolas en la chocolatera. Todava no ha amanecido.

Sara se arregla para empezar el da. Un da ms en la chocolatera, pero hoy empieza sin Ral. El da empieza y Sara atiende a los clientes como cada da. Ms cansada, pero como cada da. Laura llega a tomarse el caf a la hora de siempre, cuando se vaca un poco la chocolatera de los primeros desayunos. Habla como siempre sin esperar respuesta, ve a Sara ms cansada de lo normal y pregunta por Ral que a esa hora suele estar echando una mano a Sara en la chocolatera. Dos chicos y una chica entran y preguntan por Ral, haban quedado con l para dejar los instrumentos en el almacn hasta la hora del concierto. Sara les acompaa al almacn. Aprovecha para fumarse un cigarrillo. Mira los instrumentos y sus cosas. A Sara siempre le ha gustado la msica, lo suyo era el piano, pero no lleg a nada. Busca entre los instrumentos el teclado, lo abre y lo observa. Laura le grita desde dentro dice que se va. Los msicos estn sentados en una de las mesas, llevan un rato desayunando, parece que estn haciendo tiempo, no tienen mucho ms que hacer hoy hasta el concierto. Con ellos est una chica que lleva un beb en brazos. Los chicos se ren por cualquier tontera, estn contentos. Sara les mira desde la barra. Tienen todos la misma edad, son jvenes. La chica juega con el beb. Sara la mira. Se mira a s misma la barriga. Ya no aguanta ms, mira el reloj de la pared, ya se puede tomar una caa. Se la bebe mientras sigue observando al grupo hasta que uno de los chicos la mira. El da se est haciendo ms largo de lo que pensaba. Se acaba la cerveza. Deja el vaso con el resto de vasos sucios tambin hay tazas solas en la barra y un par de mesas que recoger, pero Sara necesita un respiro. Vuelve al almacn, ve el teclado con la caja abierta, va al bao, no puede ms, se apoya en el lavabo, y se echa a llorar. Ya no puede ms necesita mandarlo todo al carajo. Ya ha empezado con Ral, pero la chocolatera le pesa como una losa. Esta harta de su da a da sin sueos. El teclado de los chicos sigue abierto lo puede ver desde el espejo. Se seca las lgrimas Por qu no? Por qu no hacer una locura aunque no le lleve a nada? Un da sin ataduras sin obligaciones. Escucha que entran unos clientes y la llaman. No tiene ninguna gana de seguir sirviendo cafs todo el da. Coge el teclado. Sale por la puerta de atrs donde brilla el sol y la vida la llama tambin.