Está en la página 1de 168

GRUPO AZTLÁN

LOS MANUSCRITOS
DE GEENOM
(I)

«Terrestres: Esta es la historia»


ÍNDICE

I. UN ENCUENTRO DIFERENTE............................... 13
II. UN VIAJE INCREÍBLE............................................. 29
III. LOS MANUSCRITOS................................................ 47
IIIa. Introducción.............................................................. 47
IIIb. Primera manipulación genética.............................. 55
IIIc. Hombres primitivos (Hombres 4.1)......................... 63
IIId. Hombres Inconscientes (Hombres 4.2).................... 73
IIIe. Segunda manipulación. Hombres
Conscientes (Hombres 4.3)...................................... 83
IIIf. Las generaciones de la tierra. La
Escala Cósmica........................................................... 97
IV. PERIODO DE REFLEXIÓN. TOMA DE
CONSCIENCIA. ECOLOGÍA CÓSMICA............... 105
V. EL ABUELO MUERE................................................. 121
VI. PRIMERAS EXPERIENCIAS.................................. 139
VII. PRIMER CONTACTO. ARTAX............................... 147
VIII. ACAEL. EL GUIA...................................................... 163
A todos los que con el despertar de su
consciencia y su esfuerzo están
empezando a construir la Nueva Era...
PRÓLOGO
Conozco a los miembros del grupo Aztlán desde hace varios años y no
albergo duda alguna acerca de su honestidad. La historia que el lector podrá
leer en estas páginas podrá resultar o no creíble, pero puedo dar fe de que no
está inventada ni es fruto de la imaginación. Al menos en lo que se refiere a la
información recibida. He comprobado, eso si, que algunas cosas han sido
noveladas para dar agilidad al relato y que han sido cambiados algunos de los
nombres reales por otros ficticios. Pero me consta que el contenido del libro
responde con exactitud a lo que ha sido trasmitido y no hay en él, por tanto,
fabulación consciente alguna.
No estoy en condiciones, por supuesto, de confirmar que lo que el grupo
lleva recibiendo desde hace dieciséis años proceda realmente de un ser
extraterrestre. Ni creo que ellos, ni nadie en situación similar, pueda ofrecer
pruebas tangibles distintas a las de su propia vivencia personal o a la que
supone, per se, la documentación recibida durante los últimos tres lustros.
Debo añadir que en esta época de finales de siglo que vivimos es para mi
absolutamente innecesario convencer a nadie de que en nuestro inmenso
Universo tiene que haber, y sin duda así es, multitud de mundos habitados,
muchos de ellos tecnológicamente más avanzados que el nuestro por meras
razones de antigüedad. Y que siendo esto así, resulta absurdo plantearse si esas
civilizaciones pueden estar o no en situación de comunicarse de alguna forma
con nosotros o, incluso, de viajar por el espacio y llegar a nuestro planeta.
Argumentar que ello no es posible porque los terrestres no sabemos cómo
hacerlo resulta, simplemente, infantil. Y sólo una actitud de orgullo desmedido
puede hacernos pensar que los hombres de la Tierra estamos a la cabeza del
más que previsible conjunto de mundos habitados del Cosmos.
Consecuentemente, y sin entrar a valorar si ello está o no teniendo lugar,
debo afirmar que a mi juicio la comunicación con seres de otros planetas es
hoy, cuando menos, posible, si no probable.
Debo, en todo caso, expresar mis reservas en cuanto al método de
comunicación utilizado -la ouija- por cuanto cualquier estudioso conoce la
complejidad del mismo y, en especial, la dificultad de discernir la fuente, el
origen del mensaje, y, por ende, la validez de su contenido. Pero tengo que
añadir, en honor a la verdad, que estas mismas dudas razonables se las planteó
el propio grupo desde el inicio mismo del contacto y así lo manifiestan en la
narración de los hechos, explicando las razones que les llevaron con
posterioridad a tener la certeza de que el contacto era auténtico.
En todo caso, al lector más informado no dejarán de sorprenderle las
coincidencias existentes entre algunas de las informaciones recibidas por el
grupo Aztlán y las trasmitidas a otros contactados de diversos lugares de
nuestro planeta. Ello obliga a pensar que la fuente es evidentemente la misma,
sea esta cual sea (el subconsciente o la memoria genética de uno o varios de
los miembros del grupo, el inconsciente colectivo del que hablara Jung, el
"registro akhásico" de los esoteristas y la tradición oriental, el campo
unificado propuesto por el físico David Bhom o el "campo mórfico" o "campo
morfogenético" que menciona Rupert Sheldrake) si queremos buscar una
explicación convencional o más ortodoxa a la experiencia vivida por el grupo,
constatable y absolutamente real. La otra alternativa, por supuesto, es aceptar
la realidad de que la información procede efectivamente de seres
extraterrestres y de ahí la sorprendente similitud del contenido de muchos
mensajes -algunos muy concretos en sus detalles- que vienen trasmitiéndose
desde hace décadas a contactados de todo el planeta.
En todo caso, quiero expresar mi satisfacción por la decisión de los
miembros del grupo Aztlán de dar a conocer esta primera obra, a la que -estoy
seguro y así lo deseo- seguirán otras entregas, y felicitarles por su valentía al
hacerlo arrostrando las previsibles burlas de otras personas con menor apertura
de consciencia. Porque, en última instancia, ello nos permitirá ampliar nuestra
visión de nosotros mismos y del mundo y nos hará reflexionar sobre la
grandeza del ser humano y la inmensidad del Universo.
JOSÉ ANTONIO CAMPOY
Director de la revista
«MÁS ALLÁ DE LA CIENCIA»
...A MODO DE INTRODUCCIÓN
«Soy Geenom, un ser humano que ha recorrido un largo camino
por el sendero de la evolución, un duro aprendizaje me ha ido llevando
a través de milenios hasta el punto en que hoy me encuentro, próximo
ya a trascender del plano físico. He pasado por todos los estadios de la
etapa humana, desde la manifestación más burda hasta la más sutil,
desde la inconsciencia y la duda, a la consciencia y la seguridad, desde
la intuición a la certeza de saber, al fin, para que he sido creado.
»Mis palabras son para vosotros, hombres de la Tierra, vosotros
que os trazáis un camino muy corto, que os adelantáis como todos los
adolescentes al futuro del hombre, os quedan aún miles y miles de años
para alcanzar lo que llamáis la sabiduría, QUE NO ES OTRA COSA
QUE LA CONSCIENCIA DEL ORDEN QUE DEBE TENER
VUESTRO MUNDO, y cuando hablo de mundo me refiero a esa
porción de Universo que el hombre debe conocer paso a paso, vida tras
vida, generación tras generación...»
«Uno de los hitos que el ser humano se encuentra al llegar al punto
donde estáis, es conocer su situación exacta. De dónde viene, dónde
está y hacia dónde va...»
10

«Esta historia que hoy, al final de mis días como ser humano, voy a
contaros, no es una biografía, pues sería demasiado exhaustivo y
además no os serviría de mucho, pues es sólo una vida, no LA VIDA.
Por el contrario, trataré de transmitir aquellas cosas que son las que hoy
me van a permitir dar este nuevo paso. Aquellas cosas que el hombre
busca y por las cuales vive, lucha y muere cientos de veces. Lo hago
porque SE QUE DEBO HACERLO, porque una fuerza que ya ha
empezado a formar parte de mí, así me lo exige.
»Os hablaré del hombre, del papel que desempeña en la Creación.
De cómo siendo parte integrante de la Naturaleza, llegó a agredirla,
para luego cuidarla y protegerla. De cómo sólo la consciencia puede
hacer identificar a la Naturaleza como una madre. Al principio se
depende de ella como un recién nacido depende de su madre. Luego el
hombre adolescente se rebela contra ella y la repudia y agrede,
pensando que él lo puede hacer mejor. Sólo cuando es adulto el hombre
vuelve su mirada y ve a una madre que le ha dado todo, su sangre, su
casa, su leche, su calor... y siente amor nuevamente por ella. Vosotros,
hombres de la Tierra, sois adolescentes, unos más y otros menos, aún
pensáis que podéis enmendar "errores" producidos por el Cosmos.
»Vuestro siguiente paso es volver la vista a vuestra madre y vivir
con ella y para ella. Cuando aprendáis a amar a vuestra anciana madre,
a cuidarla y protegerla, cuando hayáis comprendido que ella os necesita,
os convertiréis en su fuerza vital, para que en ella sigan viviendo
vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos...»
«Ahora, cuando siento que la energía que constituye mi cuerpo
físico se está transformando, cuando sé que mi paso por la vida humana
está tocando a su fin, cuando he comprendido y asimilado lo que es el
dolor, la muerte, el amor, la incomprensión, la desarmonía, el odio, la
paciencia, la humildad, la soberbia, cuando sé que he conocido y
manejado todos los aspectos físicos
11

de la vida, ahora debo dar un paso más, un paso hacia adelante. No


necesito que nadie me lo diga. Lo sé.
»En estos momentos en que me voy para quedarme, quiero hacer,
no obstante, un último repaso a aquello que constituye mi bagaje, mi
experiencia, mi razón de partir y mi llegada. Quiero que se cumpla
también en mí, como postrer tributo de un hombre a otros hombres, la
máxima que ha sido mi referencia constante: TODO LO QUE SE
RECIBE ES PARA DARLO...»
«Como conclusión final de mi existencia humana, he comprendido
que sólo es complicado aquello que nosotros lo hacemos complicado.
Que el hombre lleva dentro de sí las respuestas a todas sus preguntas.
Que no se puede poner límites a su propia imaginación, a sus deseos, a
su consciencia. Que crear instituciones para que el hombre aprenda lo
que ya sabe, es reducir la capacidad humana de conocerse a sí mismo.
»He vivido muchos años y muchas vidas y de todas ellas siempre
he aprendido algo. He sido sordo y luego he sabido escuchar. He sido
ciego y luego he sabido ver y mirar. He sufrido en propia carne mis
propios errores, pero también he sabido levantarme y continuar mi
camino...»
«El hombre que piensa que no necesita a nadie, aquel que se
autoproclama constructor de sí mismo, es como la abeja herida que gira
y gira sobre sí misma. Todos, invariablemente, necesitamos a los demás
y esta lección tendremos también, invariablemente, que aprenderla...»
«El conocimiento, aplicado a la evolución del ser humano, produce
armonía, y al hablar de armonía no sólo se habla de un bienestar
ambiental, se habla sobre todo de la perfecta interrelación de todo lo
existente, visible e invisible.
»E1 hombre, desde sus primeras etapas hasta las últimas, recorre un
camino que no es ajeno a su propio estado físico. La
12

armonía para él es saber, en cada momento de su evolución, cuál es su


etapa física, para adaptarse a ella y saber así interrelacionarse
armónicamente con su entorno...»
«...hay siete etapas dentro del cuarto gran peldaño, el peldaño
humano. Siete grados de evolución que van desde el hombre primitivo
(4.1), al hombre supraconsciente (4.7), pasando por el hombre
inconsciente (4.2), el hombre consciente (4.3) (punto en el cual, el
hombre tiene el cien por cien de las riendas de su evolución), peldaño
en el cual os encontráis la mayoría de los seres humanos del planeta
Tierra.
»Estáis próximos a dar un gran salto, el que os llevará al siguiente
escalón: El hombre de la Nueva Era (4.4). El paso siguiente es el
peldaño de los Maestros (4.5), y lo son, por ser los primeros del escalón
humano con capacidad (garantía de uso del libre albedrío hacia lo
positivo) para servir de referencia a sus hermanos menores del peldaño
4.3. Y así llegaríamos al 4.6, Maestros de los 4.4 y a los 4.7, los últimos
humanos que serán, a su vez, los primeros en formar parte del primer
escalón del plano energético (5.1).
»Si he utilizado este símil de la escalera, es por su sencillez y
claridad para retenerlo mentalmente. Sólo es una forma de dividir y
razonar el camino de la evolución...»
I. UN ENCUENTRO DIFERENTE

El silencio volvió a reinar en el salón. Como único signo de vida, el viejo


reloj de pared dejaba oír su latido en un tic-tac monótono y persistente.
El abuelo se levantó y comenzó a remover, muy despacio, las brasas de la
chimenea. El chisporroteo de las llamas hizo que se levantaran un montón de
pequeñas estrellitas de corta vida que intentaban ascender por el tiro de la
chimenea sin conseguirlo.
Ninguno de los dos parecíamos tener prisa por romper el silencio y
aunque nuestros pensamientos seguían caminos aparentemente diferentes
tenían, no obstante, muchos puntos de conexión. El daba la impresión de
sentirse entre esperanzado y triste, era una rara mezcla. Yo, en cambio, sentía
curiosidad e interés por descubrir para qué me había hecho llamar el abuelo
con tantas prisas.
Finalmente se decidió a hablar. Sus ojos fijos en las llamas brillaban de
un modo especial. Como si estuviera hablando consigo mismo fue
desgranando palabras que brotaban como el discurrir plácido de un río de
corriente tranquila.
—Alberto, en estos últimos meses he estado tratando de asomarme un
poco a tu vida, a tus sentimientos y a tus ideas y no creas que ha sido por
simple curiosidad. Mi interés obedece a un propósito concreto que más
adelante te explicaré.
Se pasó la mano por la frente haciendo una pausa antes de continuar,
como si quisiera poner un poco de orden en sus ideas antes de empezar a
hablar de nuevo.
14 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

—Cuando echo la vista atrás me doy cuenta de que desde el principio mi


vida ha tenido un denominador común: la lucha. De joven, cuando el cuerpo
está pletórico de fuerza y la mente se alimenta con la ilusión y los ideales,
uno no teme al enfrentamiento. Después con el paso de los años, a medida
que vas acumulando experiencias y compromisos, vas perdiendo esa fuerza y
ese empuje original.
Me gustaría hablarte un poco de mí, de mis ilusiones y esperanzas, de
mis logros y mis decepciones, de mis esfuerzos y mis derrotas. Estoy en una
edad en que casi constantemente me sorprendo a mi mismo haciendo balance
de todo lo vivido en el pasado y siento la necesidad de contrastarlo con
alguien, de verbalizar esos procesos que en ocasiones es difícil valorar al ser
uno mismo el protagonista.
Desde muy joven tuve un Norte en mi vida: buscar el por qué de las
cosas. Es un impulso tan arraigado en mí que no logro recordar cuando
empezó ese afán por desvelar, por descubrir, por desembrollar los misterios;
lo cierto es que todas las referencias y los recuerdos que tengo de pequeño ya
apuntan a esa actitud. Debe ser una característica familiar que se transmite
genéticamente porque mirándote me parece estar viéndome hace muchos
años, tu eres también una persona inquieta y buscadora.
Yo observaba al abuelo en silencio. A medida que hablaba parecía que iba
animándose por momentos, o al menos su voz sonaba más clara y decidida a
pesar de estar salpicada de un cierto tono nostálgico.
—Al principio, cuando estudiaba, creía que en la ciencia, en el estudio y
en la investigación de otros hombres iba a encontrar respuestas a mis muchos
interrogantes. Y en honor a la verdad he de decirte que he encontrado
algunas respuestas, pero no pude hallar el sentido profundo de las cosas.
Siempre llegaba hasta un punto en el desarrollo lógico del que no podía pasar
y, con el tiempo y la experiencia, fui descubriendo que la ciencia no tenía
todas las respuestas que yo deseaba encontrar.
Por otro lado, la religión también se me quedaba corta. Daba a la vida
un sentido que se me antojaba irreal, potenciando la ceguera mental y la falta
de congruencia. Al final también llegaba a un punto del que no podía pasar. A
partir de él, sólo había una solución: la fe. Una coletilla que se añadía
siempre que faltaban las respuestas.
I. UN ENCUENTRO DIFERENTE 15

Durante mucho tiempo sólo logré ver enfrentadas esas dos posturas: por
un lado la ciencia como exponente del agnosticismo y con una rigidez mental
impropia, creo yo, de los «científicos». Por otro lado, una religión ciega y
obstinada, anulando y negando una de las facultades más importantes del
hombre: su capacidad de razonar.
Al cabo de los años he aprendido que lo que yo intentaba era
compaginar esas dos posturas, para lo cual debía realizar una labor de
análisis, desbroce y reconstrucción hasta encontrar lo que de auténtico había
en la religión y la ciencia. Yo buscaba una forma de ver las cosas que fuera
capaz de respetar y contener a las dos.
Hoy podría decirte que creo haberla encontrado. Pienso que todos
llevamos en nuestro interior un sentimiento íntimo que nos impulsa a
«religarnos», a reencontrar a Dios. Necesitamos canalizar nuestra
espiritualidad, nuestra trascendencia y eso se manifiesta en un afán por saber,
por investigar, por alcanzar cotas más elevadas... A ese impulso, en definitiva
el motor que nos posibilita para conseguir objetivos, yo lo llamo
RELIGIOSIDAD. Es para mí un concepto nuevo que representa una tendencia
natural que nace con el propio hombre y que marca toda su trayectoria
evolutiva, es el viaje hacia el origen del que partimos.
La religión, no habría hecho más que institucionalizar y manipular esa
tendencia, cargándola de ritos, liturgias y dogmas que terminan por ahogar el
sentimiento original. Así, por un lado la religiosidad sería el impulso
primario por saber y tendría una función «generadora» y por el otro, la
ciencia sería la concreción de los logros obtenidos y tendría una función
«elaboradora». Es difícil compaginar las dos tendencias pues a simple vista
parecen contrapuestas. Sin embargo, cuando se encuentra su justo valor, te
das cuenta de que son complementarías y que al apoyarse una en otra te
ayudan a avanzar y desarrollar tus potencialidades.
Desgraciadamente, los hombres nos polarizamos en uno u otro bando,
sin conseguir balancear las dos posiciones, con lo cual se crea un grave
desequilibrio de fuerzas que nos obliga a estar insatisfechos durante una gran
parte de nuestras vidas.
Por primera vez el abuelo Baldomero levantó su vista del fuego y se
incorporó mirándome.
Yo desde el sillón, le miraba con el más vivo interés. No me sorprendían
sus razonamientos ni nada de lo que me estaba contando, ya habíamos hablado
muchas veces de esas cosas. Yo conocía muy bien la filosofía del abuelo,
estaba asentada sobre
16 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

unos pilares muy sólidos: los de la experiencia. No tenía ante mi a un hombre


que hablaba de las teorías de tal o cual filósofo, sino a alguien que hablaba de
sí mismo, de sus procesos, de la resolución de sus dudas, alguien a quien su
impulso investigador, le había llevado a unas conclusiones de las que ahora
hablaba con claridad y con fuerza.
Sin embargo sí me sorprendía su actitud, yo sospechaba que aquella no
era una conversación como la de otras veces, algo en la actitud del abuelo me
hacía notar una especial trascendencia. Quise decirle todo esto pero no pude.
Me dio miedo romper la emoción del momento y únicamente le miré tratando
de reflejar el calor y la admiración que sentía por él.
El abuelo volvió a sentarse, pero esta vez frente a mí. Con los codos
apoyados sobre las rodillas y ambas manos rodeando la taza de té de peña, de
la que daba pequeños sorbos.
Cada vez que hablaba con el abuelo yo perdía totalmente la consciencia
del tiempo, era un gran conversador y en especial aquella noche una sensación
muy peculiar de misterio flotaba en el ambiente desde que comenzamos a
hablar.
—He de decirte, como preámbulo, que si he llegado a algunas
conclusiones no ha sido solo. He contado con la ayuda inestimable de seres
que me han ido enseñando a encontrar lo auténtico de las cosas, que me han
ayudado a decantarme y a decidir mi propia escala de valores.
Voy a contarte algunas cosas que seguramente te sorprenderán. Por
favor, escúchalas con atención y no te dejes guiar por la primera impresión.
Te lo digo por experiencia. Tómate tiempo para meditarlas. Ya las
comentaremos más adelante, si quieres.
Asentí.
—Hace mucho tiempo tuve un encuentro insólito, una experiencia que al
principio pareció una simple casualidad y que sin embargo, a la vuelta de
unos pocos meses, daría un giro trascendental a mi vida.
Fue una mañana en que me dirigía hacia el bosquecillo de hayas.
Siempre que me encontraba aturdido o preocupado, o simplemente necesitaba
reflexionar a solas acudía a aquel lugar. Lo recordarás porque hemos ido
muchas veces juntos en los veranos que pasabas aquí. Allí, entre las viejas
hayas, había encontrado
I. UN ENCUENTRO DIFERENTE 17

muchas respuestas, habían despertado intuiciones que después, cuando


llegaba el momento de ponerlas en práctica, daban buenos resultados. Según
mi costumbre caminaba con firmeza mirando obstinadamente al suelo
mientras apartaba la hojarasca caída durante el otoño. Recuerdo que hacía
frío.
Estaba preocupado, hacía varios días que las vacas estaban aquejadas
de algún mal extraño. Había examinado una y otra vez a los animales y a
pesar de todos los síntomas no había encontrado una solución que acabase
con el problema. Había aplicado diferentes remedios pero ninguno había sido
lo suficientemente efectivo.
Como tú bien sabes, la mayor parte de las familias de Burón dependían,
por aquel entonces, del ganado. Que muriese algún animal era algo grave,
pues cada uno era el resultado de muchos sacrificios. Yo lo sabía y, como
veterinario, ponía el máximo empeño en ayudar a esas buenas gentes.
De pronto me paré sorprendido. Al otro lado de un pequeño claro del
hayedo descubrí a un hombre que parecía examinar la corteza de un gran
haya. Vi que tenía un objeto metálico en las manos, pues un tibio rayo de sol
había reflejado un destello. Me acerqué intrigado. A esa hora de la mañana
nadie acostumbraba a visitar aquel solitario lugar. Los hombres del pueblo
estaban afanados en sus tareas y las mujeres en sus quehaceres cotidianos,
por eso era raro ver alguien por allí.
—Será un forastero —pensé mientras me acercaba.
El hombre pareció notar mi presencia, pues se volvió y dejó de
manipular la corteza del árbol, quedándose allí, de pie, esperando que yo
llegara.
A medida que iba aproximándome reparé en la extraña ropa de aquel
personaje. Vestía una especie de traje de una pieza que le cubría desde los
pies hasta el cuello, era de una tela muy blanca. Cuando estuve más cerca me
di cuenta de que algo colgaba de su cinturón. Era una especie de escafandra
con un visor de cristal; realmente era un atuendo poco usual. Pensé que debía
tratarse de un apicultor.
Me sentí muy satisfecho con mi razonamiento al tiempo que apresuraba
el paso, deseoso de encontrarme con aquel hombre.
Me detuve a unos pasos de él, notando cómo unos ojos verdes y límpidos
se quedaban fijos en los míos. Un escalofrío de emoción me recorrió la espina
dorsal. Al llegar frente al forastero su figura pareció aún más imponente. Era
un hombre alto y delgado, con
18 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

facciones bien dibujadas y la serenidad reflejada en el rostro, de piel muy


blanca y pelo rubio.
Recuerdo que bajé instintivamente la mirada hasta encontrarme con las
manos del desconocido, esperando que éste hiciera algún ademán de saludo,
pero el hombre no se movió. Una de sus manos sostenía una especie de regla
o varilla metálica con la que había estado hurgando en la corteza del árbol.
Jamás olvidaría aquellas manos. Eran increíblemente blancas, de dedos
largos y rectos. Al principio llegué a pensar que llevaba guantes pero
después, al fijarme más detenidamente, observé que no era así. Cuando alcé
los ojos me encontré nuevamente con su mirada.
Sin saber muy bien por qué sentí que ante aquellos ojos mis recelos se
desvanecían y que una sensación de tranquilidad me invadía, anulando
definitivamente la inquietud y extrañeza que en un primer momento me
habían dominado.
En realidad no fue en ese momento cuando me di cuenta de estos
detalles, sino varías horas después cuando reviví la escena y traté de
encontrar explicación a algunas piezas que no encajaban.
Nunca podré explicar muy bien los siguientes instantes, sólo que al cabo
de algunos minutos había ya entablado con aquel desconocido una animada
charla. Sin saber muy bien cómo me encontré contándole mis preocupaciones
sobre la extraña enfermedad del ganado.
El parecía tener un gran conocimiento sobre hierbas y sus propiedades
curativas. Hablamos largo rato acerca de los beneficios de tal o cual hierba y
sobre otros temas que días más tarde fueron tomando la importancia debida.
Finalmente me aconsejó que suministrara a las vacas un cocimiento a base de
mezcla de varías raíces, hierbas y cortezas de árboles.
Fue una charla agradable y el tiempo pasó volando. El sol ya estaba en
su cénit. Como si tomase consciencia de la realidad en aquel mismo instante,
me despedí del desconocido y a toda prisa volví a casa. Mientras preparaba
el cocimiento de hierbas me di cuenta de que ni siquiera le había preguntado
su nombre. Lamenté mi olvido pero no me preocupó demasiado pensando que
ya tendría más oportunidades de hablar con mi nuevo amigo y seguir
intercambiando experiencias y conocimientos.
Al cabo de algunas horas las vacas afectadas empezaban a mostrar los
primeros síntomas de recuperación y las terneras más jóvenes tomaban ya
alimento.
I. UN ENCUENTRO DIFERENTE 19

Había sido una larga noche y un largo día también. Empezaba a


anochecer y el cansancio por la tensión sufrida en las últimas horas
comenzaba a dejarse notar.
Cuando por fin, ya en casa, apoyé la cabeza en la almohada y relajé mi
mente, empezaron a aflorarme dudas y preguntas. Las deseché sin
contemplaciones deseoso de enganchar ese sueño reparador que tanto
necesitaba. Ya tendría tiempo al día siguiente de pensar.
La mañana amaneció húmeda y plateada. Una lluvia persistente
proporcionaba un brillo singular a los tejados y las calles. Aquel día no tenía
ningún aviso pendiente salvo ir al matadero a última hora de la tarde, decidí
quedarme en casa ordenando papeles.
Cogí el maletín y empecé a hacer un rápido inventario del contenido con
la intención de reponer lo que faltase. Fui dejando en la mesa el instrumental,
varios frascos de cristal de diferentes tamaños, el cuaderno de notas y
recetas... De pronto me paré sorprendido. En el fondo del maletín un objeto
redondo brillaba. Lo cogí y lo acerqué a la luz del flexo que iluminaba mi
mesa de trabajo.
—¿De dónde ha salido esto? —Me pregunté extrañado. A punto estaba
de llamar a la abuela para preguntarle, cuando comencé a recordar... Como
entre una neblina apareció en mi mente el recuerdo del extraño encuentro que
la mañana anterior había vivido en el viejo hayedo...
—¡Aquel hombre! —exclamé en voz alta— sí, él me lo dio.
Un tropel de recuerdos se amontonaba en mi mente y eso era algo que
me ponía muy nervioso. Respiré profundamente y me senté junto al ventanal
sin dejar de mirar aquel medallón de metal plateado. Tenía unos extraños
dibujos haciendo una especie de espiral; era bastante ligero y colgaba de una
cadena. Le di varias vueltas pero no había ninguna inscripción. Deforma
ordenada, empecé a rememorar la escena.
Recordé al extraño individuo y la sorpresa y curiosidad que me causó
verle allí, vestido de aquella forma. Le había tomado por un apicultor, pero...
ni en el hayedo, ni en las proximidades había instalada ninguna colmena. Yo
conocía bien la zona y lo sabía con certeza.
—Tal vez hayan puesto alguna en estos últimos días —pensé sin
demasiada convicción. En el pueblo todo se sabía en seguida, y yo no había
oído ningún comentario al respecto.
Seguí cavilando sobre las posibles razones de la presencia de aquel
hombre en el hayedo.
20 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

—El caso es que cuando pensé que era un apicultor la idea me pareció
lógica. De cualquier modo, podía haberle preguntado para salir de dudas.
Recuerdo que pensé en ello, pero se me olvidó en seguida. Tal vez fue mi
propia preocupación, estaba pensando en otras cosas —me justifiqué algo
incómodo conmigo mismo, mientras daba vueltas al medallón buscando una y
otra vez alguna señal de algún tipo.
Aquel hombre me inspiró confianza. Por eso a los pocos minutos estaba
hablando con él como si le conociese de antes. Pero, ¿hablando? Yo sí
hablaba, pero ahora recuerdo su cara fija como una fotografía. ¡El no
despegó los labios! —terminé en un diálogo conmigo mismo, dando un
respingo en el asiento al darme cuenta de lo que acababa de decir.
Sin embargo, yo oía con claridad las respuestas a mis preguntas. Se
estableció un diálogo entre nosotros. ¿Lo habré soñado todo o habrá sido una
alucinación producto del cansancio o la preocupación del momento? —me
preguntaba una y otra vez mientras una cierta desazón me invadía—. No
puede ser una alucinación. Tengo aquí el medallón, el «sensor» como lo
llamó él. Me explicó que se trataba de un receptor de energía y que además
tenía la facultad de potenciar la que tenemos los seres humanos.
Ahora recuerdo cómo aquel hombre me lo entregó. Lo llevaba colgado
de su cuello y muy despacio se lo quitó y lo puso en mis manos.
Me di cuenta de que al rememorar la escena las imágenes pasaban ante
mis ojos como una película, recordando hasta los más pequeños detalles que
antes me habían pasado desapercibidos.
A partir de ahí no recordaba nada más. La siguiente vez que había visto
ese «sensor» había sido en el fondo del maletín. ¿Cómo había llegado allí?
Seguramente lo había puesto yo mismo, pero ¿cuándo? No recordaba en
absoluto haberlo hecho.
Me mordí el labio. Me molestaba dejar cabos sueltos pero por más que
ahondaba en mi memoria, no lograba ningún resultado para resolver el
enigma del medallón. Finalmente decidí seguir avanzando.
Instintivamente me acerqué a la mesa y, sacando unos folios en blanco,
comencé a escribir. Había demasiados descubrimientos, demasiadas ideas
revueltas en mi cabeza y necesitaba ordenar los pensamientos. No
comprendía muy bien el alcance de la experiencia que había vivido, pero algo
en mi interior me decía que había sido
I. UN ENCUENTRO DIFERENTE 21

muy importante y que debía reflejar punto por punto mis percepciones ahora
que aún estaban frescas en la memoria.
Así fui rellenando folios y folios describiendo al individuo. Me sorprendí
al recordar hasta los más mínimos detalles sobre la fisonomía de aquel
hombre, como si los tuviese grabados en mi cerebro y estuviese mirando una
fotografía. Incluso hice varios dibujos, uno del rostro y otro de cuerpo entero.
Recordé el extraño símbolo que el desconocido llevaba impreso sobre su traje
blanco en el centro del pecho. Era un círculo cruzado por una línea
transversal inclinada.
Escribí varias notas sobre recetas naturales, fórmulas curativas
aprovechando los recursos de la tierra y también algo que me había
interesado desde que ingresara en una Orden Hermética en mis tiempos de
estudiante: el descubrimiento y manejo de las energías, sobre todo de la
energía del hombre.
22 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Escribía deprisa, como si temiese que de un momento a otro todo fuese a


desaparecer de mi cabeza. Más tarde me preocuparía de buscar los porqués,
pero ahora sólo deseaba agrupar toda la información que pudiese sobre el
suceso. Una y otra vez miraba aquel «sensor» que era la prueba evidente
para mí de que no había sido un sueño, de que en verdad aquello había
sucedido.
Cuando por fin levanté la cabeza de los papeles era ya mediodía. Pensé
rápidamente en acercarme al hayedo.
—¿Cómo no se me ha ocurrido antes? A lo mejor vuelve por allí, o quizá
encuentre algún indicio de su presencia.
No lo pensé dos veces. Salí de la casa como una exhalación y a toda
carrera me dirigí hacia el bosquecillo. Una bruma pegajosa se había
adueñado de aquel lugar. Hacía frío pero no lo sentí. Sólo quería llegar
cuanto antes al claro. Me detuve reconociendo el lugar. Sí, allí había sido.
Caminé despacio hacia el haya vieja donde había tenido tan particular
encuentro, tratando de recuperar el aliento. Miraba alrededor esperando
encontrar algo. Pero aquel lugar, como de costumbre, estaba totalmente
solitario, ni siquiera los pájaros cantaban a esas horas. La lluvia y la niebla,
o quizá el haber sido testigos de algún hecho extraordinario, les había hecho
enmudecer.
Sacudí la cabeza pensando que eso ya eran desvaríos. Un par de pasos
más y ya estaba junto al tronco. Con dedos temblorosos rocé la corteza del
árbol. Allí, tal y como esperaba había una profunda hendidura, la corteza
había sido raspada. Sí, era cierto, alguien se había llevado un trozo, ¿una
muestra?
No sabía si alegrarme por el hallazgo. Se entremezclaban por un lado la
decepción de no encontrar más pruebas del suceso y por el otro la
comprobación una vez más de que yo había estado allí con alguien.
Caminé en amplios círculos buscando afanosamente alguna prueba,
algún objeto, algo raro que no estuviera antes en el bosque, pero todo fue
inútil. Tampoco hallé resto alguno de colmenas por allí, aunque eso ya lo
daba por sentado.
Sentí frío. Con las prisas había salido de la casa en mangas de camisa y
la temperatura era bastante baja. Hundí las manos en los bolsillos y a paso
rápido me dirigí de nuevo hacia el pueblo.
En días sucesivos y obedeciendo a un impulso interno, me sentaba ante
la mesa del despacho y pasaba varías horas escribiendo mis recuerdos de
aquel día. Era como si, en alguna parte de mi cerebro tuviese almacenada
información y que por algún extraño
I. UN ENCUENTRO DIFERENTE 23

mecanismo esa información fuera saliendo progresivamente al exterior...


Aquel encuentro me dejó bastante inquieto. No tenía todas las piezas del
rompecabezas y eso me disgustaba. Continuamente me sorprendía tratando
de encontrar explicaciones a los hechos. Miraba una y otra vez aquel extraño
medallón sin encontrar ninguna pista.
Con el paso de los días las cosas se fueron reposando y comencé a soñar
deforma asidua con una serie de escenas y lugares que se repetían una vez y
otra. Me veía volando a gran velocidad por encima de un paisaje montañoso,
pasando muy cerca de las copas de los árboles y los picachos de los montes.
Durante el sueño tenía la sensación de que debía ir a algún sitio, pero en
lugar de eso daba vueltas y vueltas sobre el mismo sector del terreno. No
lograba reconocer el lugar pues la velocidad me impedía distinguir el paisaje
con nitidez. Era como si pasaran una película ante mis ojos a gran velocidad.
Durante varios días estuve inquieto. Allí debía haber algo que me atraía
poderosamente, pero ¿qué era? Al despertar siempre me quedaba la
sensación de que no había logrado el objetivo.
Una noche, antes de dormirme, concentré mi pensamiento cuanto pude
en una sola idea: si volvía a soñar lo mismo descendería hasta ver el lugar
donde me encontraba. Hasta que el sueño me venció martilleé mi cerebro una
y otra vez con ese único pensamiento.
De pronto me vi como protagonista de mi propio sueño. Como en
ocasiones anteriores, allá abajo podía ver los picachos blancos con las
últimas nieves del invierno. Reinaba la luz del atardecer y el sol teñía de
tonos violetas los bosques y las montañas.
Las piedras blancas de los impresionantes farallones de los Picos de
Europa resplandecían, erigiéndose como gigantes plateados al recibir los
últimos rayos del sol.
Tardé un poco en darme cuenta de que estaba volando despacio. ¡Había
reconocido las montañas! Efectivamente, podía contemplar a placer el
paisaje porque me deslizaba como una pluma dejándose mecer por una suave
brisa.
Al instante reconocí aquellos parajes. Desde mi altura, el Valle de
Valdeón dejaba ver toda su belleza. Me sentía libre y henchido de
maravillosas sensaciones. Sabía que estaba soñando y quería vivir el sueño
con toda intensidad. Parecía como si el tiempo y el mundo se hubiesen
detenido. Todo era quietud, hasta el discurrir rápido del río parecía
amortiguar su murmullo para no romper aquella paz.
24 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

De pronto me vi envuelto en un torbellino. Giré a gran velocidad como


en una especie de espiral. Me di cuenta en seguida de que ya no estaba en el
mismo lugar. El sueño había cambiado repentinamente y me encontré de cara
al firmamento. Un cielo oscuro tachonado con miles de estrellas me hizo
sentir un extraño vacío en el estómago perdido en aquella inmensidad. El
horizonte de 180 grados a mi alrededor me causó una profunda impresión y
los ojos se me humedecieron.
Al cabo de unos segundos un grupo de estrellas llamaron poderosamente
mi atención. Formaban una especie de amplia circunferencia y dentro parecía
estar contenido un triángulo isósceles dividido por la mitad. Conté, sin saber
muy bien por qué, las estrellas de cada uno de los lados del triángulo.
Me parecía estar ante un jeroglífico que debía descifrar. No encontré
relación alguna entre los números que salían de la suma de aquel conjunto de
estrellas.
De pronto el firmamento se volvió negro y las estrellas desaparecieron.
Fue una impresión tan fuerte que me encontré repentinamente sentado en la
cama, inmerso en la oscuridad del dormitorio. Hasta varios segundos después
no comprendí que todo había sido un sueño y que había terminado
bruscamente, sin darme tiempo a reaccionar.
A la mañana siguiente, mientras trabajaba en el despacho, me sorprendí
reproduciendo el dibujo geométrico que había visto en mi sueño tratando de
hallar alguna relación.
Hice varios dibujos hasta que uno de ellos me pareció una fiel réplica de
la imagen que había visto en sueños. Coloqué los números resultantes de la
suma de los lados del triángulo y puse unos números de forma inconsciente.
I. UN ENCUENTRO DIFERENTE 25

De manera instintiva comencé a dar vueltas a aquella secuencia de


números y al final llegué a la conclusión de que se podía tratar de una fecha:
22/6.
Estuve varias semanas dándole vueltas al tema. Discurría el mes de
mayo y aquella fecha se acercaba sin que yo tuviera claro si estaba
volviéndome loco buscando explicaciones y misterios donde no los había o si,
por el contrario, aquello tenía una cierta lógica. Tenía muchas dudas y en
ocasiones evitaba conscientemente pensar en el tema, pero era algo que me
obsesionaba.
Un buen día, consultando unos antiguos mapas de la zona, me fijé con
detenimiento en el Valle de Valdeón. Siguiendo el curso del río se llegaba a
unas praderas deforma circular que la gente de por allí conocía por Corona.
Yo tenía señalados varios invernales... —al ver mi gesto interrogante por
ignorancia, aclaró— los invernales son
26 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

unas cabañas de piedra donde se guarda el ganado y los pastos durante el


invierno. Curiosamente esas construcciones formaban un círculo. Una
imagen se quedó grabada en mi retina; busqué rápidamente el dibujo de las
estrellas, intenté colocarlo de varias formas y finalmente comprobé que
haciendo coincidir el vértice superior del triángulo con una pequeña ermita,
el resto de las estrellas encajaban perfectamente con la posición de los
invernales.
¿Sería aquella la clave? ¿Era ese el lugar?¿Qué había allí? Había
estado durante tantos días sin entender nada que ahora, ante la posibilidad
de haber resuelto el enigma, tenía que contenerme para no salir corriendo
hacia Corona.
El siguiente fin de semana viajé hasta allí. Estaba emocionado. Reconocí
el lugar al que había ido en más de una ocasión.
Recorrí palmo a palmo el terreno. Con mi dibujo en la mano verifiqué la
distribución del lugar y comprobé que era una fiel réplica en cuanto a
proporciones y medidas de aquel lugar. Busqué algún indicio de algo extraño,
algo que no encajara en aquel ambiente. No era fácil pues no sabía lo que
buscaba en realidad. Al cabo de un rato de dar vueltas y vueltas desistí
decepcionado. Aquello no me conducía a nada.
Volví malhumorado por haber puesto demasiadas esperanzas en un par
de coincidencias que en el mejor de los casos podían ser meras
especulaciones alentadas por mi imaginación. Durante el camino de regreso
recapacité y volví a pensar en lo curioso de esas coincidencias. Fue en aquel
momento cuando decidí quemar mi último cartucho. Dentro de unas semanas
sería 22 de Junio. Yo estaría en ese lugar ese día. Si no ocurría algo me
prometí a mí mismo olvidar el asunto. Una vez tomada esta decisión me quedé
más tranquilo.
El tiempo que me separaba de aquella fecha pasó muy rápido. Recuerdo
que la víspera preparé mi mochila como un ritual y me encaminé hacia
Corona decidido a acampar allí esa noche. El día transcurrió muy despacio.
Encontré algunos aldeanos de Cordiñanes, el pueblo más cercano, que
segaban los pastos ya altos por aquellas fechas. Aproveché la jornada para
recolectar hierbas, hice una buena provisión de tila y otras plantas que yo
utilizaba a menudo. Un día claro y despejado hacía prever una noche
diáfana. Poco a poco la oscuridad fue cayendo sobre el lugar. Había una
hermosa luna que bañaba de plata la pradera,
—¡Qué bien se está aquí! —pensé disfrutando del momento.
I. UN ENCUENTRO DIFERENTE 27

Me tumbé sobre una manta y cara al cielo paseé mi mirada por las
múltiples lucecitas que parpadeaban inquietas. No sé cuánto tiempo pasó,
pero de pronto tuve una extraña sensación. No pude ver nada pero percibí
cómo los mil ruidos de la noche desaparecían. El silencio era absoluto. Me
incorporé sobre los codos pensando que tal vez algún lobo se estaba
acercando. Mientras aguzaba el oído comencé a percibir un ligerísimo
zumbido muy lejano. Intenté averiguar de dónde provenía y al darme la vuelta
hacia el Este, noté cómo una luz, al principio pequeña como una estrella, iba
moviéndose y agrandándose más y más. Había aparecido por detrás de las
montañas, en el lado opuesto a la luna que ya se había ocultado.
Me puse de pie sin apartar los ojos de aquella luz que continuaba
aumentando de tamaño, acercándose deforma constante. Antes de queme
diera cuenta tenía sobre mi cabeza un disco de dimensiones gigantescas.
II. UN VIAJE INCREÍBLE

La aceleración de mi pulso en aquel momento debió sobrepasar todos los


límites. Oía los latidos de mi corazón con más intensidad que el leve zumbido
que se escapaba de aquel artefacto luminoso.
La visión de aquella enorme máquina me dejó boquiabierto y paralizado.
Estaba tan asustado que ni siquiera podía moverme. Sin ninguna duda
aquella fue la impresión más fuerte de mi vida.
De repente, sin saber cómo, me vi envuelto en una especie de pompa de
jabón gigantesca. En ese momento perdí la consciencia y me sentí flotar y
elevarme suavemente.
Cuando abrí los ojos me encontré recostado sobre una especie de sillón
esponjoso. Con la vista todavía nublada, parpadeé varias veces tratando de
acostumbrarme a la luminosidad que reinaba en aquel lugar. Muchas veces
había leído que ante experiencias insólitas de viajes a extraños lugares los
protagonistas siempre se preguntaban: ¿me habré muerto? Yo me había reído
de esas expresiones pensando que eran ridículas. Te aseguro que en aquel
momento la posibilidad de estar muerto fue lo primero que me cruzó por la
cabeza.
Descubrí un destello luminoso frente a mí y me froté los ojos. Al retirar
mis manos vi un medallón exactamente igual al que yo había recibido del
«apicultor». Al alzar la vista vi que pendía del cuello de un hombre joven, de
unos 30 años, moreno, que estaba ligeramente inclinado sobre mí,
observándome.
—Bienvenido.
La voz del desconocido sonaba suave y armoniosa. Me incorporé, abrí la
boca dispuesto a responder al saludo pero en vez de eso un montón de
atropelladas preguntas salieron incontenibles.
30 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

—¿Qué hago aquí?, ¿quién eres?, ¿dónde estoy?, ¿qué queréis de mí? —
El desconocido sonrió y me pidió con un gesto que tuviera paciencia.
—Tranquilízate Baldomero. No te ha ocurrido nada y nada te ocurrirá.
En seguida vendrán a explicarte el motivo de tu presencia. No obstante, te
diré que yo estoy aquí como intermediario. Como tú, soy un hombre de la
Tierra. Un día emprendí un largo viaje para servir de apoyo a una Misión de
ayuda a nuestro planeta. Como yo hay bastantes personas en distintos lugares
del Sistema Solar que están colaborando con los Hermanos Mayores para
ayudarles a llevar a cabo su tarea.
Apenas entendí lo que me quería decir sobre misiones, terrestres y
Hermanos Mayores.
—¿Tú eres de la Tierra? —pregunté asombrado, mirando el entorno que
le rodeaba.
—Así es, aunque ahora no vivo en ella —respondió con tranquilidad el
desconocido— mi nombre es Jon.
—Pero... no entiendo nada, ¿cómo puedes ser terrestre y viajar en este
aparato?, ¿y qué es eso de la Misión?, ¿quiénes son los Hermanos Mayores?,
¿por qué me habéis traído aquí?, ¿qué tengo yo que ver en todo esto?
—Ten un poco de calma, por favor—insistió Jon— no te inquietes; no va
a ocurrirte nada. Si tienes paciencia entenderás en seguida de qué se trata
todo esto. Comprendo que estés asustado y sorprendido, pero ten confianza y
no te preocupes; nadie te va a causar mal alguno.
Poco a poco la seguridad y el aplomo de Jon y sobre todo su voz
tranquila y serena me fueron infundiendo confianza. Mi cerebro funcionaba a
toda velocidad. Me parecía un sueño lo que estaba viviendo, pero no, no lo
era; allí, frente a mí estaba Jon tan real como yo mismo, mirándome y
sonriendo como si esperase a alguien, y allí estaba yo; podía moverme, tenía
tacto y vista, estaba vivo y consciente de cuanto me rodeaba.
Miré alrededor. Por primera vez me fijé con detenimiento en el lugar en
que me encontraba. Era una amplia sala abovedada en la que no había
ángulos o aristas; todas las formas eran suavemente redondeadas. Las
paredes, de color marfil, permitían que a través de ellas se filtrase una luz
blanco-azulada. No vi ninguna abertura de ventanas o puertas. En el centro
de la estancia había una gran mesa circular sobre la que pendía una esfera
multifacética. Alrededor de la mesa pude contar siete sillas del mismo
material que el
II. UN VIAJE INCREÍBLE 31

sillón donde yo me encontraba. Tenían apariencia metálica, sin embargo su


tacto era suave y esponjoso.
A la izquierda pude ver una serie de paneles y pantallas con gráficos en
continuo movimiento. Una gran pantalla central permitía ver indistintamente
el firmamento estrellado y la Tierra a gran altura. Podía distinguir
claramente Europa, África y parte de Asia Occidental, aunque no totalmente,
pues las masas de nubes cubrían parte de la superficie del planeta. Una
sensación de miedo me recorrió la espina dorsal poniendo erizado todo el
vello de mi piel. ¡Estábamos en el espacio!, ¡pero eso era imposible! Nadie
había conseguido subir tan arriba. Me fijé en la pantalla tratando de
descubrir si se trataba tan sólo de una fotografía.
Como si adivinara mis pensamientos, Jon me dijo:
—Hemos tenido que ascender para no ser descubiertos y no provocar
trastornos; queremos pasar desapercibidos —explicó.
—¿De qué planeta vienes? —le pregunté.
—Vivimos en un satélite del planeta Júpiter llamado Ganímedes —
respondió Jon, dispuesto a satisfacer mi curiosidad.
—Jon, —me sorprendí llamándole por su nombre— yo tengo un
medallón igual al que tú llevas. Me lo entregó un hombre extraño que
encontré por casualidad hace algún tiempo ¿qué es exactamente y para qué
sirve?
32 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Jon tocó el medallón con sus dedos.


—Se trata de un «sensor», un acumulador de energías. Llevándolo sobre
el plexo solar concentra una serie de energías beneficiosas para el cuerpo y
la mente, sobre todo a determinadas horas del día y de la noche.
Iba a preguntarle más cosas sobre ese «sensor» pero él continuó
hablando.
—Algunos hermanos tienen la responsabilidad de recoger muestras de la
flora y fauna del planeta. Sabemos de tu encuentro y desde entonces hemos
observado con interés tus procesos hasta el día de hoy.
—¿Quieres decir que todo ese asunto de los sueños y las claves, de las
estrellas, del jeroglífico, ha sido provocado por ti? —le pregunté molesto ante
la idea de que alguien pudiera estar manipulando mi mente.
Jon volvió a rogarme calma con un gesto.
II. UN VIAJE INCREÍBLE 33

—No, no he sido yo. Sólo soy un terrestre como tú y no tengo poder para
comunicarme mentalmente. Los Hermanos Mayores te han inducido
telepáticamente una serie de imágenes y sueños con el único propósito de que
este encuentro tuviera lugar, pero eso no ha interferido en tu libre albedrío, si
es eso lo que te preocupa
Los Hermanos Mayores son seres humanos de mayor grado de
evolución. Su tasa vibratoria es muy elevada y su conocimiento y dominio de
la mente está a años luz del nuestro. Ellos pueden transmitir y recibir
mensajes telepáticos incluso de un planeta a otro.
—¿Quiénes son esos Hermanos Mayores? —pregunté intrigado.
—Son hombres parecidos a nosotros físicamente. Pronto vendrá uno de
ellos para explicarte el objeto de tu presencia aquí
Nuevamente tuve que tragar saliva y pasarme la mano por la frente para
no dudar de lo que estaba viviendo. Era real y me estaba ocurriendo a mí.
Pensé en ello y después comprendí que mi aparente tranquilidad era
consecuencia de no saber calibrar el alcance de la experiencia. O tal vez
fuera la tranquilidad de Jon, o la paz que se respiraba en aquel lugar, o la
profundidad del espacio que rodeaba a la nave. Lo cierto es que al poco de
estar allí ya no tenía miedo y confiaba en aquel hombre de mirada
tranquilizadora.
Vestía un traje muy similar al de mi amigo el «apicultor», aunque no
llevaba escafandra. Tenía los ojos pardos y al hablar, su acento delataba su
ascendencia vasca.
Estaba enfrascado en estos pensamientos cuando, por el cambio de
expresión de Jon, me di cuenta de que algo estaba sucediendo a mi espalda.
Giré en redondo y siguiendo la dirección de su mirada me encontré con que
una puerta corredera se había abierto y tres hombres habían hecho su
aparición. Me quedé bastante sorprendido. Al principio pensé que eran
iguales los tres, después al fijarme con más detenimiento, noté algunas
diferencias. Su estatura, peso y formas físicas eran, yo diría que idénticas. Sus
cabellos rubios y algo largos tenían el mismo color, su piel y el color de sus
ojos también. No obstante, tenían rasgos que les diferenciaban ligeramente.
Eran bastante altos, yo diría que sobrepasaban los dos metros, pero
perfectamente proporcionados. Todos ellos vestían traje blanco de una sola
pieza y en el pecho lucían un escudo con una especie de dibujo de un planeta
cruzado por una línea transversal, parecido a las representaciones que
hacemos de Saturno, en seguida reconocí que era exactamente igual al del
«apicultor».
Cuando entraron en la sala y la puerta se cerró tras ellos sentí un
escalofrío. De inmediato me di cuenta de que eran diferentes a
34 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

nosotros, de que ante Jon yo no había tenido en ningún momento esa


sensación que me recorría la espina dorsal, haciendo que todos mis sentidos
estuvieran alerta. En seguida pensé que esos seres no eran de la Tierra. Mi
cerebro luchaba por ordenar el cúmulo de sensaciones que me embargaban.
Pero curiosamente no sentí miedo, sino emoción.
—Baldomero, estos son tres hombres de Ganímedes que han colaborado
conmigo trayéndonos en su nave y que ahora nos ayudarán para recibir a
nuestro Hermano Mayor.
Me dirigieron una leve inclinación de cabeza y dentro de mí pude
percibir tres saludos distintos provenientes de cada uno de ellos. Sin embargo,
ninguno de los tres despegó los labios. Únicamente mostraron una leve
sonrisa.
Miré a Jon y éste debió notar mi asombro, porque inmediatamente
explicó:
—Ellos están un peldaño por encima de nosotros en la escala de la
evolución y tienen dominio de la telepatía, por eso pueden llegar a
comunicarse mentalmente contigo.
Les observé increíblemente tranquilo. Aquellos hombres irradiaban paz,
pero la situación no dejaba de ser lo suficientemente extraña como para
asombrarme.
En el suelo del extremo opuesto al que nos encontrábamos se produjo
una abertura circular como de 3 metros de diámetro, por la que emergió de
un piso inferior un extraño artefacto. Se trataba de un círculo metálico que
tenía a ambos lados, enfrentándose, como dos pantallas cóncavas de unos 2
metros de altura por 1 de anchura. Del centro geométrico de cada pantalla
salía una especie de antena. Parecían radares rectangulares. Detrás de cada
pantalla había un complejo cuadro de mandos con muchos botones
luminosos.
—Vamos a prepararnos —dijo Jon mientras me invitaba a ponerme de
pie—. Antes quiero explicarte algo. Este ser que ahora vas a ver está muy
evolucionado; de hecho se encuentra un peldaño más arriba que estos otros
que nos ayudan, es decir, está dos escalones por encima de ti y de mí. La
diferencia de vibración entre él y nosotros es tan grande que no podemos, sin
preparación previa, soportar su presencia. Desgraciadamente no tenemos
tiempo para esa preparación, por eso él va a venir hasta aquí en proyección
energética, en una energía que nosotros llamamos astral. Gracias a la
avanzada tecnología de esta nave podremos visualizarle bajo esa especie de
arco energético que está situado sobre la plataforma circular que actuará
como lente receptora o condensadora de
II. UN VIAJE INCREÍBLE 35

energía. Veremos una imagen energética en tres dimensiones pero tan real
como tú y como yo. ¿Me comprendes?
A pesar de no haberme enterado muy bien de las explicaciones asentí,
moviendo la cabeza arriba y abajo. La verdad es que ya no me cabía mayor
asombro y estaba, por momentos, mas ansioso de ver a aquel ser.
Los tres hombres dejaron de manipular sobre los paneles de cada
pantalla y se dirigieron hacia nosotros hasta quedar a nuestro lado. Todos
estábamos a la misma distancia del aparato.
El hombre que estaba en el centro de los otros dos nos dirigió una
mirada y su pensamiento nos llegó con claridad:
—Vamos a concentrar nuestras mentes e intentemos al unísono emitir la
llamada.
Todos cerraron los ojos e inclinaron ligeramente la cabeza. Yo hice lo
mismo y apenas cerré los ojos percibí un sonido mantenido y armonioso en mi
cerebro, emitido por los allí presentes:
—¡OOOOOOOMMMMMMMMMMMM...!
Era un sonido que yo conocía bien por las enseñanzas de la Orden, un
mantra, como dicen los orientales, que se podía utilizar con dos fines: para
armonizar la mente o para emitir una llamada a entidades superiores. Sin
embargo en aquella sala tuvo una vibración especial que se extendió por toda
la estancia, impregnando cada partícula del aire. Tal vez fuera por estar en
medio del espacio o porque aquellos hombres eran capaces de emitir una
gran armonía, lo cierto es que a pesar de que yo había repetido ese sonido
muchas veces, nunca había sentido a nivel físico lo que en aquellos segundos
pude sentir: el discurrir de la sangre por mis venas, el circular del aire por
mis pulmones y todas mis células llenas de vida. Al mismo tiempo, una luz de
color verde eléctrico parecía inundar el interior de mi cabeza e intentaba
escapar a través de mis párpados cerrados.
De pronto aquella vibración cesó y el color verde desapareció. Abrí los
ojos sorprendido y me quedé mudo por el asombro. Ante nosotros y bajo ese
arco energético, la figura imponente de un hombre muy alto se estaba
terminando de formar. Me quedé sobrecogido. Era un ser resplandeciente;
toda su imagen desprendía luz. Sus cabellos plateados le rozaban los
hombros. Sobre el pecho lucía un emblema que consistía en un círculo dentro
del cual había un triángulo invertido. Desde sus hombros se deslizaba una
capa blanca que llegaba hasta el suelo. Sus ojos, de un azul intensísimo,
destacaban sobre su piel increíblemente blanca.
.36 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM
II. UN VIAJE INCREÍBLE 37

No pude por menos que parpadear, turbado ante esa mirada limpia y
clara La sensación de algo grande me embargaba y me henchía el pecho
hasta sentir que me iba a estallar. Una especie de energía intensa nos
envolvió a todos los presentes, una energía especial que producía un
sentimiento de hermandad y amor. Me sentía inundado por sentimientos que
no podría explicar hasta varios meses después.
Una voz clara y segura resonó en mi interior:
—Gracias, hermanos, por vuestra colaboración.
Después dirigió su mirada hacia mí y, tras una leve pausa prosiguió.
—Baldomero, por favor escucha con atención; mi mensaje va dirigido
especialmente a ti.
Me sentí como un niño pequeño ante alguien muy superior en todos los
sentidos y sólo pude tragar saliva y parpadear en señal de asentimiento.
Durante un buen rato, no podría precisar cuanto, aquel hombre habló
fundamentalmente del futuro de nuestra humanidad y del planeta. Nuestro
mundo iba a pasar por una serie de graves dificultades y parecía que los
hombres de la Tierra no estábamos preparados para afrontarlas.
Ese hombre, y otros muchos, estaban involucrados en programas de
ayuda a nuestro planeta, y para llevarlos a cabo necesitaban personas de la
Tierra que estuvieran dispuestas a intentar cambiar el rumbo de las cosas.
El abuelo inspiró profundamente y los ojos se le humedecieron por la
emoción. El recuerdo de aquella escena hacía revivir sentimientos que surgían
de lo más profundo de su ser. Su voz vibraba mientras narraba con voz lenta y
ronca aquellas vivencias ocurridas hacía tantos años. Se abstraía y, mirando las
llamas, parecía revivir mentalmente cuanto estaba contando.
Yo permanecía mudo por el asombro y por la emoción de aquel
momento. Quería respetar el ritmo del abuelo, sus silencios, sus pausas. Me
daba cuenta de que aquel hombre estaba abriéndome su corazón y depositaba
en mí una confianza que no había tenido en nadie. Mil preguntas se
atropellaban en mi cerebro, pero callé a la espera de que él continuase. La
narración era tan completa, tan descriptiva que yo no tenía que hacer ningún
esfuerzo para visualizar lo que el abuelo contaba.
Después de la breve pausa, retomó su narración.
38 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

—Alberto, no puedo darte, por ahora, más detalles sobre la información


que recibí; no obstante, voy a terminar de contarte el resto de lo que ocurrió
aquella noche inolvidable de junio.
Después de oír a aquel ser, tomé la decisión de colaborar con ellos.
Tenía ante mí algo que ni siquiera hubiera podido soñar y lo acepté.
Antes de marchar, aquel hombre se despidió diciendo:
—He de retirarme ya. Espero que esta energía inicial que te anima vaya
creciendo con el tiempo, y algún día te sirva para encontrar la razón de tu
existencia.
Poco a poco la imagen tridimensional que se había formado bajo el arco
energético fue diluyéndose hasta desaparecer.
Yo no me atreví a dar ni un paso. Me quedé allí, mirando al vacío donde
antes había estado ese ser luminoso. Dentro de mí sentía una inexplicable
alegría, al tiempo que una sensación de irrealidad me hacía dudar si todo lo
que me estaba ocurriendo no sería un sueño.
Jon me sacó de mi abstracción devolviéndome a la realidad.
—Baldomero, debes regresar a la Tierra. Ya está preparada la burbuja
energética que te dejará en el mismo lugar que te recogimos. Tengo algo para
ti —dijo dándose la vuelta y acercándose hacia un extremo de la sala.
Cuando volvió traía en sus manos un libro.
—Son unos «manuscritos» que debes leer para tener una idea completa
de la gran interrelación que existe entre todos los seres del Universo.
«Conserva este libro como un tesoro, pues lo es. Haz buen uso de la
información que contiene: son muchos datos sobre la historia del hombre.
Léelos y pon tu mente en disposición de aprender y asimilar cosas nuevas».
Yo permanecía quieto, impresionado aún por todo lo que había ocurrido.
Jon, con movimientos pausados y casi ceremoniosos, me ofreció «un
grueso libro de pastas blancas». Extendí mis brazos y lo cogí mirando el
emblema que había en la portada. Era un dibujo de la galaxia rodeada por 24
estrellas.
Seguía mirando aquel emblema cuando de pronto me encontré de nuevo
en el suelo. Mis pies se hundían en la hierba de la pradera y sentí una brisa
fresca que me despejó totalmente.
Instintivamente miré hacia el cielo con el tiempo justo de ver como una
rueda luminosa giraba a gran velocidad, haciéndose cada vez
II. UN VIAJE INCREÍBLE 39

más pequeña hasta desaparecer perdida en el firmamento infinito como una


estrella más.
Me dejé caer y sentado en el centro de la pradera, con el libro apretado
fuertemente contra mí, como si temiera que de un momento a otro fuera a
desaparecer como había ocurrido con la nave, comencé a llorar.
Era tal el cúmulo de emociones que en aquel momento me embargaba,
que sólo podían tener salida con el llanto, un llanto suave pero incontenible
que fue calmándome poco a poco.
Por mucho que lo pensara no me cabía en la cabeza que una cosa
semejante pudiera haberme sucedido a mí. ¿Quién era yo? ¿Por qué habían
confiado a un pobre veterinario toda esa información?
40 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Por otra parte, el hecho de haber vivido una experiencia tan asombrosa
me hacía sentirme extraño, como si no terminara de creérmelo. ¿Sería
realmente cierto que había viajado al espacio con seres de otros mundos?
Nadie había conseguido volar tan alto y mucho menos tan rápido, al menos
yo no tenía noticia de ello. Hacía un par de años, cuando acabó la Segunda
Guerra Mundial, se hablaba de que pronto el hombre podría poner un satélite
artificial en órbita, pero lo que yo había presenciado era algo infinitamente
más avanzado, no sólo por el hecho de haber viajado al espacio, sino también
por el vehículo en el que fui, una nave espacial tecnológicamente a miles de
años de distancia de la más avanzada técnica terrestre.
Pensé en la abuela ¿qué diría ella de todo esto? Seguro que pensaría que
había sufrido alguna alucinación, pero afortunadamente tenía una prueba: el
libro que Jon me había entregado.
Me sentía tremendamente feliz. Había vivido algo reservado a muy pocos
hombres, algo muy importante, tanto como para no guardármelo sólo para
mí; pero al mismo tiempo sentí miedo a la incredulidad de la gente, a que no
me creyeran y me tildaran de loco. El resto de la noche no pude dormir,
mirando sin cesar el inmenso cielo estrellado con la secreta esperanza de que
«ellos» volvieran otra vez.
El abuelo calló, pude ver como rodaba una lágrima por su mejilla.
—Tal vez tú, Alberto, algún día, puedas comprender lo que te estoy
diciendo.
Sentí como el corazón se me estrujaba. El abuelo continuó después de
unos cuantos carraspeos:
—A la mañana siguiente regresé a casa y comencé a leer aquellos
manuscritos. Ahí estaba contenida la historia de la vida, el nacimiento del
planeta, de los hombres, de las civilizaciones que lo han poblado, pero sobre
todo de lo que el hombre ha venido a aprender a hacer aquí, en este pequeño
planeta. Ahí, Alberto, estaban contenidas muchas, muchas respuestas... en
definitiva, toda una filosofía de vida. Aquellos seres me dieron una clave para
contactar con ellos y mantener comunicaciones telepáticas. En seguida
comencé con las prácticas; fue una época muy dura, sobre todo al comienzo,
II. UN VIAJE INCREÍBLE 41

pues los esfuerzos me parecían muchos y los resultados pocos. Me sentía


poseedor de un gran tesoro. Mi deseo era compartirlo, comunicárselo a todo
el mundo. Ese afán me llevó a cometer algunos errores que luego pesaron
grandemente en mi ánimo.
Se levantó de su asiento y caminó hacia el amplio ventanal. La luz de la
luna llena derramaba una claridad casi diurna. De espaldas a mi y
escudriñando el cielo prosiguió como si estuviera pasando una nueva página
de su vida.
—Gracias a un amigo, en mis tiempos de estudiante yo había entrado en
contacto con una antigua Orden Hermética que parecía conservar intacta la
enseñanza tradicional, el saber desde el principio de los tiempos. Durante
muchos años he bebido de esa fuente, y aún hoy sigo con ellos. Fue la
necesidad de canalizar mis inquietudes lo que me llevó a ingresar en esa
Orden. Periódicamente recibía información que yo estudiaba con mucho
interés. Cuando tuve esta experiencia con los «extraterrestres» se abrieron
ante mí nuevas puertas, nuevas posibilidades, e intenté incorporarlas en mi
vida. Las enseñanzas contenidas en los manuscritos, así como las
comunicaciones que iba teniendo, me proporcionaban una visión más amplia
de lo que la Orden me ofrecía. Cuando me sentí un poco más seguro de lo que
tenía me di cuenta de que la nueva filosofía no contradecía la de la Orden,
sino que le daba una dimensión mayor. Me puse en contacto por carta con
algunos miembros con el afán de intercambiar información. Mis mejores
ímpetus y energías se volcaron en contrastar los datos que para mí habían
sido tan reveladores. En aquella época todas las actividades de este tipo
estaban censuradas, y resultaba muy difícil ponerse en contacto con otros
miembros.
Finalmente, me dirigí con mis flamantes descubrimientos a la Sede
Central. La respuesta de las altas jerarquías no se hizo esperar. La
manipulación, el elitismo y la falta de visión de los dirigentes fueron
sembrando el miedo y el desconcierto y poco apoco me fueron cerrando todas
las puertas. Empezaron a llegar comunicaciones de la Sede Central sobre el
peligro de dar cabida a nuevas injerencias que no harían sino desvirtuar el
verdadero sentido y saber de la antigua y tradicional Orden. Sufrí una
tremenda decepción; hubo momentos muy difíciles de superar. La impotencia,
la frustración y la angustia me hacían sentirme incapaz de llevar a cabo mi
objetivo.
42 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Por otro lado me encontraba solo. A pesar de que las comunicaciones


con los guías extraterrestres llegaron a ser muy fluidas, el no tener a nadie
para contrastarlas me hacía sentirme inseguro en muchos momentos y sobre
todo, era una responsabilidad que me pesaba como una losa. En las
comunicaciones yo recibía datos tan concretos y explicaciones tan racionales
a mis preguntas, a los que ni la lógica más aplastante podía plantear la más
mínima objeción. Había mucho de desmitificación y de claridad en esas
teorías, mucho de luchar contra la institucionalización de todas las ideas, que
es el verdadero cáncer de la sociedad. La Orden, a lo largo de los años, se
había ido cargando con elementos manipuladores. Mi filosofía se vio
fuertemente atacada por unos pocos que, como los antiguos sacerdotes, no
querían perder los privilegios del poder y el reconocimiento.
Con el paso del tiempo mis fuerzas fueron mermándose y tuve que
admitir mi fracaso en el intento de difundir lo aprendido. Diversas
enfermedades me mantuvieron apartado durante mucho tiempo de cualquier
actividad exterior, salvo las de mi profesión. La quietud y el retiro obligados
me hicieron comprender que no podría jugar el papel que me había
propuesto.
El abuelo volvió a tomar asiento junto a mí y continuó hablando con
nostalgia.
—Cuando me entregaron los manuscritos, me dieron también una serie
de consejos y recomendaciones. Entonces no entendí algunas cosas que el
tiempo se ha encargado de desvelarme. Ahora veo claramente que ellos
sabían que yo no podría llegar hasta el final. Sé que pensaban en alguien
más, en un posible sucesor y creo que tenían un plan perfectamente
estructurado.
Hizo una pausa, interrumpiendo su relato. Volvió a bucear con su mirada
en mí. En aquellos momentos yo estaba ya totalmente en tensión, esperando
que el abuelo, de alguna forma, me diera entrada, me invitara a romper el
silencio. Pero él parecía sumido en un mar de recuerdos.
Por fin me decidí a hablar.
—Abuelo, lo que me has contado me ha dejado absolutamente
boquiabierto. Si no viniera de ti pensaría que me estaban tomando el pelo.
Ahora no sé qué pensar. ¿Te das cuenta de lo que me has contado? ¡Un viaje
espacial en ovni y con extraterrestres! ¡Si parece
II. UN VIAJE INCREÍBLE 43

una historia de ciencia ficción! Además, lo que el ser energético te contó debió
ser muy importante, porque si no, no te habrían transportado físicamente.
Tengo muchísimas cosas que preguntarte, abuelo, pero hay algo que me
inquieta, ¿por qué me lo has contado a mí? ¿Por necesidad de contarle a
alguien tu secreto, o por algo que se relaciona conmigo?
Por primera vez su voz sonó cansada.
—Ya no voy a contarte nada más, pero si quieres información la tendrás.
Sólo necesito oírte decir que ese interés que manifiestas es algo más que
curiosidad, que deseas conocer más para descubrir esa filosofía de vida de la
que te he hablado. El tiempo apremia y los acontecimientos que se avecinan
son muy graves.
Las últimas palabras resonaron cargadas de tristeza.
—Realmente tengo una curiosidad enorme, siempre me han atraído los
temas de ciencia ficción, de civilizaciones del futuro, de otros planetas... pero
no es sólo eso; también quiero conocer esa filosofía de vida que te enseñaron.
Me gustaría saber el porqué de las cosas, de la vida y la muerte, en fin, de la
razón por la que he venido a este mundo. Por otra parte, me gusta tu forma de
ser, y si es fruto de esas enseñanzas, pues con mayor motivo. Sí abuelo, quiero
conocer más.
Me pareció percibir que se le aflojaban los músculos al abuelo mientras
me oía. Fue como si se le soltasen las amarras o como si hubiese entregado
una pesada carga. Se sintió feliz, su expresión había cambiado.
Lentamente se levantó y salió del salón.
Sorprendido por su reacción me puse en pie sin saber qué hacer ¿dónde
había ido? Notaba un hormigueo constante en las piernas y, como siempre que
me emocionaba o vivía algo importante, sentía el estómago atenazado por los
nervios.
A los pocos minutos el abuelo reapareció trayendo en sus manos un sobre
grande. Se colocó frente a mí y me miró muy serio. En sus ojos descubrí dos
lágrimas que pugnaban por no caer. No dijo nada, abrió el sobre y extendió sus
dos manos hacía mi ofreciéndome su regalo. «Un grueso libro de pastas
blancas con un dibujo de la galaxia rodeada por estrellas», que aunque no
conté estaba seguro de que serían veinticuatro, esperaba ser recogido por una
mano amiga que diera vida a cada una de sus páginas.
44 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

La carretera serpenteaba entre los montes. Estaba comenzando a


oscurecer y los árboles que flanqueaban el camino movidos por el viento,
proyectaban sobre el asfalto sombras extrañas. Había comenzado a llover.
Mientras conducía el coche, tratando de concentrar la atención y no
apartar los ojos de la carretera iba rememorando una y otra vez lo que había
vivido durante el fin de semana en casa de los abuelos.
Hacía tan sólo 24 horas que había hecho el camino en sentido inverso,
respondiendo a una llamada escueta del abuelo: «Necesito hablarte, ven en
cuanto te sea posible». Ese cortísimo mensaje telefónico fue suficiente para
movilizarme de inmediato, yo le conocía bien y sabía que sólo podía tratarse
de algo importante.
Pero las conversaciones mantenidas durante el fin de semana habían
superado todas mis expectativas. Había convivido con los abuelos desde niño
durante todos los veranos, sentía por ellos un gran cariño y admiración y su
figura para mí era la representación de la coherencia y el buen hacer.
Muchas veces habíamos contrastado ideas y filosofías. Yo era una de las
pocas personas que conocía su vinculación con la Orden desde que se fuera a
estudiar Veterinaria a Madrid. Aquellas enseñanzas que recogían el saber
oculto de la humanidad desde los tiempos del antiguo Egipto habían sido para
él un auténtico manantial que calmó durante muchos años su sed de
conocimiento. Él siempre me decía que aquella semilla era auténtica y que
aunque admitía mis criticas sobre la «comercialización» de ese saber, no
obstante ahí había grano, sólo había que hacer la labor de separar la paja del
trigo, pero el que de verdad tenía ansias de búsqueda lograba encontrar
respuestas.
Yo nunca me sentí atraído por la Orden, veía demasiado la inmensa
estructura jerárquica en la que se había convertido por su afán en difundir y
divulgar sus enseñanzas. Era de nuevo una gran institución con un
organigrama que se diferenciaba muy poco del de cualquier multinacional.
Hasta ese momento había pensado que todo el bagaje del abuelo había
surgido de sus estudios en la Orden, ¿cómo era posible que hubiera mantenido
su secreto durante tantos años? Me parecía increíble, a pesar de que él decía
que el tronco era común, a mí me costaba trabajo admitir la interrelación que
podía existir entre una Escuela Hermética muy antigua y unos seres de otros
planetas involucrados en unas supuestas misiones de ayuda a la Tierra, seres
cuya tecnología estábamos aún muy lejos de alcanzar.
II. UN VIAJE INCREÍBLE 45

Cierto es que desde que me casé, hacía dos años, nos habíamos
distanciado un poco y las visitas nunca eran tan prolongadas como en el
pasado. Sin embargo, raro era el mes que no nos acercábamos por Burón para
pasar con ellos un fin de semana. Y el abuelo todos esos años guardando
celosamente esa increíble experiencia...
Miraba de vez en cuando al asiento de al lado donde descansaba el
manuscrito. Allí estaba, patentizándome, que todo había sido verdad.
A medida que transcurría el tiempo iba dándome cuenta de que había
creído la historia del abuelo más de lo que pensaba, de que a pesar de lo
insólito de los hechos, estos encajaban como piezas irregulares de un puzzle.
Y ahí me encontraba, camino de León, donde Teresa me esperaba.
Tendría que contárselo todo, el abuelo me había hecho prometer que
compartiría con ella la lectura del manuscrito. ¿Qué pensaría? ¿Cómo iba a
reaccionar cuando le contara que nuestro abuelo Baldomero había viajado
hacía más de 25 años en una nave tripulada por seres extraterrestres y que
desde entonces había mantenido contactos esporádicos a nivel telepático con
ellos?
A partir de ese momento, mi preocupación durante el resto del viaje fue
tratar de hallar el modo de transmitirle a Teresa la historia de la forma más
verosímil posible. Teníamos que leer el libro y tratar de aplicar en todo
momento la lógica y el razonamiento, entre los dos lograríamos una mayor
objetividad. Cuando termináramos volveríamos a Burón para hablar con el
abuelo, él nos esperaba con el resto de la información que —yo no sabía muy
bien por qué— ahora se había callado.
La reacción primera de Teresa fue, como era de esperar, de sorpresa. Yo
intentaba reproducir el relato del abuelo de la manera más fiel que era capaz,
aunque me daba cuenta de que me faltaba la seguridad con que él me lo había
dicho. Había cosas que incluso a mi me costaba creer y eso se traslucía en mis
palabras.
Al final, después de varias horas de conversación nos encontramos ante el
momento que ambos esperábamos con expectación: enfrentarnos a la lectura
de los manuscritos.
En aquel momento ninguno de los dos podíamos imaginar lo importante
que iba a ser aquel libro en nuestras manos, el cambio que de una forma
progresiva se iba a producir en nuestras vidas.
46 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Admitir la posibilidad de que la historia del abuelo fuese real era una
revolución en muchos de nuestros esquemas mentales, pero el contenido de
ese libro iba a suponer una revolución aún mayor.
III. LOS MANUSCRITOS
IIIa. Introducción

«Ahora, cuando siento que la energía que constituye mi cuerpo


físico se está transformando, cuando sé que mi paso por la vida
humana está tocando a su fin, cuando he comprendido y asimilado lo
que es el dolor, la muerte, el amor, la incomprensión, la desarmonía,
el odio, la paciencia, la humildad, la soberbia, cuando sé que he
conocido y manejado todos los aspectos físicos de la vida, ahora
debo dar un paso más, un paso hacia adelante. No necesito que nadie
me lo diga. Lo sé.
»En estos momentos en que me voy para quedarme, quiero
hacer, no obstante, un último repaso a aquello que constituye mi
bagaje, mi experiencia, mi razón de partir y mi llegada. Quiero que
se cumpla también en mí, como postrer tributo de un hombre a otros
hombres, la máxima que ha sido mi referencia constante: "TODO
LO QUE SE RECIBE ES PARA DAR".
«Corno conclusión final de mi existencia humana, he
comprendido que sólo es complicado aquello que nosotros lo
hacemos complicado. Que el hombre lleva dentro de sí las respuestas
a todas sus preguntas. Que no se puede poner límites a su propia
imaginación, a sus deseos, a su consciencia. Que crear instituciones
para que el hombre aprenda lo que ya sabe es reducir la capacidad
humana de conocerse a sí mismo.
»He vivido muchos años y muchas vidas y de todas ellas
siempre he aprendido algo. He sido sordo y luego he sabido
escuchar. He sido ciego y luego he sabido ver
48 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

y mirar. He sufrido en propia carne mis propios errores, pero también


he sabido levantarme y continuar mi camino.
»E1 hombre que piensa que no necesita a nadie, aquel que se
autoproclama constructor de sí mismo, es como la abeja herida que
gira y gira sobre sí misma. Todos, invariablemente, necesitamos a los
demás y esta lección tendremos también, invariablemente, que
aprenderla.
»E1 conocimiento, aplicado a la evolución del ser humano,
produce armonía, y al hablar de armonía no sólo se habla de un
bienestar ambiental, se habla sobre todo de la perfecta interrelación de
todo lo existente, visible e invisible.
»E1 hombre, desde sus primeras etapas hasta las últimas, recorre
un camino que no es ajeno a su propio estado físico. La armonía para
él es saber, en cada momento de su evolución, cuál es su etapa física,
para adaptarse a ella y saber así interrelacionarse armónicamente con
su entorno.
»Se dice que el Universo es mental. Esto no significa que sea una
ilusión, un espejismo, sino que todo ES y se MANIFIESTA gracias a
la mente. Nada existe que no obedezca a un por qué, a una razón, a un
proceso mental.
«Cuando el hombre es casi un primate su centro mental está en la
tierra, causa de su preocupación. A medida que evoluciona va
trasladando su centro mental hacia arriba, pasando por el sexo, el
estómago, el corazón y finalmente en el cerebro. Los hombres de la
Tierra tienen su centro mental situado entre el corazón y el cerebro,
entre los sentimientos y las sensaciones, entre el querer y el poder. La
experiencia, el dolor, el amor y la propia vida, hará que su centro
mental se traslade hasta el cerebro, donde todo se genera, donde todo
se entiende, donde todo ES. El cerebro es nuestra terminal cósmica,
cuya capacidad y uso hoy, por fin, he comprendido. ¡Qué mal hemos
aprendido! ¡Qué mal
III. LOS MANUSCRITOS - IIIa INTRODUCCIÓN 49

hemos enseñado! Nos centramos en el cuerpo y cuando éste se hace


viejo nos damos cuenta que el órgano menos desarrollado es el que
tiene las claves de la vida.
»Esta historia que hoy, al final de mis días como ser humano, voy
a contaros, no es una biografía, pues sería demasiado exhaustivo y
además no os serviría de mucho, pues es sólo una vida, no LA VIDA.
Por el contrario, trataré de transmitir aquellas cosas que son las que
hoy me van a permitir dar este nuevo paso. Aquellas cosas que el
hombre busca y por las cuales vive, lucha y muere cientos de veces.
Lo hago porque SÉ QUE DEBO HACERLO, porque una fuerza que
ya ha empezado a formar parte de mí, así me lo exige.
»Os hablaré del hombre, del papel que desempeña en la Creación.
De cómo siendo parte integrante de la Naturaleza, llegó a agredirla,
para luego cuidarla y protegerla. De cómo, sólo la consciencia, puede
hacer identificar a la Naturaleza como una madre. Al principio se
depende de ella como un recién nacido depende de su madre. Luego
el hombre adolescente se rebela contra ella y la repudia y agrede,
pensando que él lo puede hacer mejor. Sólo cuando es adulto el
hombre vuelve su mirada y ve a una madre que le ha dado todo, su
sangre, su casa, su leche, su calor ... y siente amor nuevamente por
ella. Vosotros, hombres de la Tierra, sois adolescentes, unos más y
otros menos, pero aún pensáis que podéis enmendar errores
producidos por el Cosmos.
«Vuestro siguiente paso es volver la vista a vuestra madre y vivir
con ella y para ella, porque un día, al igual que yo hoy, tendréis que
decir adiós para volver a ser parte de ella, de su energía, de su fuerza.
Para volver a ser, como paradoja repetida en tantas encarnaciones,
padre y madre de vuestra madre. Cuando aprendáis a amar a vuestra
anciana madre, a cuidarla y protegerla, cuando hayáis comprendido
que ella os necesita, os convertiréis en su fuerza vital, para que en
50 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

ella sigan viviendo vuestros hijos y los hijos de vuestros hijos».


«Soy Geenom, un ser humano que ha recorrido un largo camino
por el sendero de la evolución, un duro aprendizaje me ha ido
llevando a través de milenios hasta el punto en que hoy me encuentro,
próximo ya a trascender del plano físico. He pasado por todos los
estadios de la etapa humana, desde la manifestación más burda hasta
la más sutil, desde la inconsciencia y la duda, a la consciencia y la
seguridad, desde la intuición a la certeza de saber, al fin, para que he
sido creado.
«Mis palabras son para vosotros, hombres de la Tierra, vosotros
que os trazáis un camino muy corto, que os adelantáis como todos los
adolescentes al futuro del hombre, os quedan aún miles y miles de
años para alcanzar lo que llamáis la sabiduría, QUE NO ES OTRA
COSA QUE LA CONSCIENCIA DEL ORDEN QUE DEBE TENER
VUESTRO MUNDO, y cuando hablo de mundo me refiero a esa
porción de Universo que el hombre debe conocer paso a paso, vida
tras vida, generación tras generación.
«Uno de los hitos que el ser humano se encuentra al llegar al
punto donde estáis, es conocer su situación exacta. De dónde viene,
dónde está y hacia dónde va.
«Conocer someramente las etapas del camino evolutivo, nos hace
afrontar con más seguridad el programa evolutivo de cada vida,
conocer los logros y los fracasos adquiridos y en definitiva, aumentar
la CONSCIENCIA que es el mejor indicativo del avance.
«Cuando decimos que el hombre no está solo en su Universo, no
sólo hablamos de la existencia de otros mundos similares, sino que
también hacemos referencia a su origen y a su futuro.
«Si pusiéramos escalones hipotéticos a la manifestación del
Universo desde su principio hasta su reintegración, veríamos que el
primer capítulo de la historia,
III. LOS MANUSCRITOS - IIIa INTRODUCCIÓN 51

el primer escalón lo constituye la primera manifestación de la materia,


el mundo material o reino mineral como vosotros lo llamáis.
Abarcaría desde las partículas atómicas más simples hasta la
organización mineral más compleja.
»En el siguiente escalón o capítulo, aparecerían las plantas, plano
o reino vegetal, desde las manifestaciones más simples, como ciertos
líquenes, conviviendo juntos en una simbiosis perfecta, casi
confundiéndose, hasta las plantas o vegetales casi con autonomía,
plantas que más parecen animales primitivos, con cierta inteligencia
para sobrevivir y alimentarse, como es el caso de algunas plantas
marinas.
»E1 tercer escalón lo ocuparían los animales, desarrollando poco
a poco una estructura cerebral capaz de especializar funciones vitales.
Animales que empezarían siendo autónomos, con movilidad, tan
simples como un protozoo o el plancton marino, hasta llegar a la
complejidad de los mamíferos, donde aparece esa mueca de ser
humano que es un primate, el traje perfecto para entrar en el
CUARTO ESCALÓN: El ser humano, antropomórficamente casi
igual en todos los rincones del Universo. Erguido, piernas para andar,
manos, cabeza y tronco. Dotado de sentidos y cerebro para coordinar
todas sus funciones vitales, y lo que es más importante, cerebro para
servir de puente entre ese espíritu original y su propia consciencia que
aparece, al individualizarse en cada ser, por primera vez en este
escalón.
»Hasta ahora, los planos inferiores o escalones, en todas sus
manifestaciones, estaban regidas por espíritus colectivos que
regulaban por especies su interrelación, su ecología y su existencia.
Ahora ha nacido el futuro Regente de todo lo que hay debajo de él,
cuya existencia sólo tiene razón de ser si él existe. Planos, recursos y
medios que están puestos a disposición del hombre para su
supervivencia. Sólo evolucionarán en la medida que sean útiles al
hombre y éste sólo lo hará
52 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

en la medida que sepa utilizar todo eso correctamente para el


beneficio de sus inferiores, él mismo y sus semejantes.
«Este escalón, el cuarto de la escalera evolutiva, tiene una
importancia trascendental, pues a partir de ahí, el hombre toma las
riendas de su evolución y sólo aprenderá de sus errores y sus aciertos,
del uso que haga de su libre albedrío.
»Los siguientes peldaños, corresponden, el quinto al mundo de
las energías astrales, el sexto al de las energías mentales y el séptimo
al de las energías espirituales, peldaños no materiales, cuya función es
la de vitalizar, coordinar y dirigir respectivamente los peldaños que
tienen por debajo. Completar el ciclo evolutivo, donde todos juntos
formarían un octavo que los englobaría a todos y que es el origen y el
fin de todo lo creado.
«Permitidme que os hable más profundamente de como es
vuestro y nuestro escalón humano, ese que he recorrido desde el
principio hasta ahora que estoy próximo a integrarme en el mundo de
las energías, de liberarme de este cuerpo que tan útil me ha sido y
salir de la rueda de reencarnaciones a que está sujeto todo ser
humano para su propio beneficio.
«Si esta hipotética escalera de la evolución tiene siete grandes
peldaños, es porque la observamos desde lejos, al acercarnos,
veremos en cada uno, siete instantáneas o peldaños más pequeños y
en el caso del hombre, siete etapas dentro de su cuarto gran peldaño
como ser humano. Siete grados de evolución que van desde el hombre
primitivo (4.1), al hombre supraconsciente (4.7), pasando por el
hombre inconsciente (4.2), el hombre consciente (4.3) (punto en el
cual, el hombre tiene el cien por cien de las riendas de su evolución),
peldaño en el cual os encontráis los seres humanos del planeta Tierra.
«Estáis próximos a dar un gran salto, el que os llevará al siguiente
escalón: El hombre de la Nueva Era (4.4). El paso siguiente es el
peldaño de los Maestros
III. LOS MANUSCRITOS - IIIa INTRODUCCIÓN 53

(4.5), y lo son, por ser los primeros del escalón humano con capacidad
(garantía de uso del libre albedrío hacia lo positivo) para servir de
referencia a sus hermanos del peldaño 4.3. Y así llegaríamos al 4.6,
Maestros de los 4.4 y a los 4.7, (los "últimos" humanos, que serán, a
su vez, los "primeros" en formar parte del primer escalón del plano
energético o quinto gran peldaño).
»Si he utilizado este símil de la escalera, es por su sencillez y
claridad para retenerlo mentalmente. Sólo es una forma de dividir y
razonar el camino de la evolución.
»Es agradable verme reflejado en cada rellano del pasado, no os
podéis imaginar el camino que os queda para llegar al final de vuestro
trayecto como seres humanos, como tampoco os imagináis las
maravillas que os aguardan esperando ser descubiertas por vosotros a
lo largo de LA VIDA.
»Me gustaría, como un primer paso, contaros cómo nació vuestro
planeta y cómo surgió en él la vida. Las
54 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

hipótesis manejadas por vuestros científicos se van aproximando cada


día más a la realidad, pero aún les falta mucha humildad para hallar la
verdadera razón de la vida, porque no se trata sólo de un proceso
físico, sino fundamentalmente energético. Es la energía vital la que
permite a un ser inerte vivir. Sin esa energía, los cuerpos, antes vivos,
se descomponen, les invade el caos. La vida es armonía, la muerte
caos. Mirad a vuestro alrededor y veréis que todo es energía. Cuando
esa energía se pone al servicio de la evolución, surge la vida. Estoy
hablando de la más sutil de las energías: el amor.
«Vuestro planeta, la Tierra, nació de una forma similar a como
nacen todos los planetas en el Universo: partiendo de su estrella, de su
sol. Una liberación de energía positiva que al compensarse con
energías de signo contrario dio lugar a una masa incandescente que
tomó una órbita alrededor del astro que la generó. Se había creado el
primer peldaño de la escala evolutiva, el Reino mineral, Cuando la
masa se enfrió, su atmósfera compuesta por carbono e hidrógeno
permitió que, por la acción de las múltiples radiaciones solares, los
elementos químicos depositados en la corteza fueran el caldo de
cultivo que a lo largo de milenios diera lugar a lo que llamamos vida.
«Todo lo que acabo de deciros responde a un plan, todo tiene un
porqué, una razón y una explicación que sólo necesita de tres
elementos para ser comprendida: humildad, paciencia y deseos de
conocer, de saber, en definitiva curiosidad».
III. LOS MANUSCRITOS
IIIb. Primera manipulación genética

«Pasaron millones de años durante los cuales realizamos visitas


frecuentes, tanto para observar el desarrollo del sistema ecológico del
planeta, como para incorporar nuevas especies vegetales y animales
que complementaran el equilibrio del sistema ecológico de la Tierra.
La Confederación de Mundos Habitados de la Galaxia había estado
observando la evolución del joven planeta y consideraron que había
llegado el momento de dar un nuevo paso adelante: colaborar al
despertar de la vida inteligente.
»Eso ocurrió hace mucho, mucho tiempo, aproximadamente tres
millones de años de vuestra era. Yo tuve el privilegio de participar en
esa misión.
«Buceo en mis recuerdos y visualizo, como si lo estuviese
viviendo, aquella maravillosa experiencia:
«Nuestra nave atraviesa el espacio a velocidades que sólo
podríais admitir en vuestros sueños, cada uno de los componentes de
la expedición sabe muy bien cual es su función y la realiza en
silencio.
«Por fin aparece ante nosotros el objetivo: LA TIERRA, es una
pequeña esfera, poco brillante, sin satélite alguno y que se mueve
lentamente en una amplia órbita alrededor del sol.
«Lo que va a suceder en este planeta ya ha sucedido cientos de
veces en otros tantos planetas. Sin embargo, no por haber sucedido
tantas veces es menos importante. Creo que es necesario para el
hombre asomarse a la
56 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

ventana de su pasado. Es por eso que os quiero hacer partícipes de


esta experiencia.
«Pero volvamos a la Tierra. La noche es fría. Fría y clara. Las
aguas tranquilas de la laguna devuelven como un espejo la imagen de
un firmamento profundo, tachonado con miles de estrellas
parpadeantes. Está poblada de cientos de ruidos y gritos que salen de
todas partes. La agitación entre los animales es inusitada, como
presagio de nuestra llegada.
«Entre ellos, unos primates especialmente asustados observan
temerosos las imágenes de un acontecimiento que sobrecogería
incluso a seres mucho más inteligentes que ellos. Se juntan y
amontonan para darse fuerza, pero son incapaces de reaccionar.
«Hay algo más que comprensión hacia estos animales, ellos son
el objetivo de nuestro viaje.
«Lentamente nuestra nave se desplaza por detrás de las montañas
hasta colocarse en la vertical de la laguna. Quieta, inmóvil y en
silencio la gigantesca nave plateada parece desafiar las leyes de la
gravedad y en el transcurso de unos minutos todo se torna en silencio,
paz y tranquilidad. Es nuestro deseo alejar cualquier sentimiento de
miedo o temor de la mente de esos animales, y así emitimos
pensamientos tranquilizadores.
«El ambiente se inunda de una mágica vibración que les inspira
confianza y bienestar. Instantes después la nave va apagándose
suavemente mientras repentinamente, de su centro, sale proyectado
hacia el suelo un haz de luz intensamente brillante y densa, casi
sólida. Una compuerta se abre lentamente y la luz parpadea por
contraste en el medio de su abertura. Dos hombres descienden
suspendidos por el rayo de luz hasta depositarse con absoluta
suavidad sobre la hierba.
«Nadie se ha movido y observan sin el menor asombro la escena
que se desarrolla ante ellos. Una vez en el suelo se aproximan a la
manada de simios y en especial a una pareja que anteriormente fue
observada con detenimiento. Los dos hombres extienden sus manos y
los simios
III. LOS MANUSCRITOS - IIIb PRIMERA MANIPULACIÓN GENÉTICA 57

imitan el gesto, juntos regresan al haz de luz y los cuatro ascienden


hasta penetrar en la nave. La compuerta se cierra y la luz se apaga de
golpe. Como si esa fuera la señal, toda la naturaleza comienza a
moverse, vuelven los ruidos, los gruñidos, los animales se dispersan
sin dejar de observar sobrecogidos el disco plateado que sigue
suspendido en el aire. Minutos después, como si la nave formara parte
del paisaje, todo vuelve a la normalidad pero imperceptiblemente.
«Como si hubiera perdido todo su aparente peso va ascendiendo
poco a poco como un globo lleno de gas que se deja llevar por la brisa
de la noche. Pronto está a varios miles de kilómetros de la superficie,
inmóvil y suspendida como si se tratase de un satélite que el planeta
no tiene.
»E1 tiempo se ha detenido para todos nosotros. La nave
abandonada al rumbo que le marca el planeta, gira suavemente en una
amplia órbita a su alrededor recordándonos que allí está el centro de
nuestra atención. En el interior de la nave hay una suave luz que
invade y tiñe de azul toda la sala, el ambiente está agradablemente
iluminado. Mis compañeros ya se encuentran reunidos en la sala
circular, situada en el centro de la bóveda de la nave, en torno a la
mesa donde están tumbados los dos simios.
«Todo está dispuesto. En el centro, nuestro Maestro sostiene en
sus manos una brillante esfera metalizada y transparente. Sus ojos
permanecen fijos en ella; con paso lento se dirige hacia la mesa. Un
ambiente de trascendencia y respeto invade toda la estancia. Mientras
trato de imaginar los sentimientos del Maestro, yo me siento
estremecido y agradecido al Cosmos por darme la oportunidad de
estar allí y ser útil, ayudando a unos hermanos en su camino de
evolución, ¿Qué sentirá él que ha sido elegido por sus Maestros para
coordinar y provocar uno de los acontecimientos mas importantes en
la historia evolutiva del hombre? Su rostro refleja paz y serenidad,
pero sobre todo seguridad.
58 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

»E1 Maestro ha colocado la esfera plateada en la vertical sobre la


cabeza del macho. Todos los presentes se recogen en meditación,
esperando, mientras el techo de la bóveda se abre lentamente dejando
ver un firmamento sobrecogedor. Al cabo de unos minutos un amplio
haz de luz se hace visible al entrar por la abertura, mientras que la
esfera, a modo de reductor, la concentra en un rayo finísimo que se
proyecta sobre la frente del animal que tiene ahora sus ojos cerrados.
Permanece así durante unos segundos, después la esfera, suspendida
en el aire, se traslada sobre la cabeza de la hembra y de nuevo un
penetrante rayo de luz vuelve a proyectarse sobre el centro de su
frente achatada.

»La trascendencia cósmica de este momento viene marcada por el


paso de animal irracional a incipiente ser humano. La labor consciente
de estos Hermanos que se prestan como medio para que se cumpla LA
LEY tiene un valor determinante para todos los seres humanos, pues
de esta manera tiene lugar, energéticamente, una modificación
genética, que hará que sus cerebros de primates
III. LOS MANUSCRITOS - IIIb PRIMERA MANIPULACIÓN GENÉTICA 59

puedan albergar cuerpos mentales cada vez más sutiles y que


comiencen a caminar por el sendero de la CONCIENCIA.
»De ahora en adelante sus mentes podrán formularse preguntas y,
mediante la observación, llegarán a la reflexión. El soporte físico ha
sido manipulado para poder desarrollar la capacidad futura de
raciocinio, que será la antesala del libre albedrío en sus siguientes
generaciones. Y todo esto es posible gracias al compromiso que han
adquirido otros seres, dotados de consciencia, que han querido servir
de medio en esta tarea. Nuestros rostros están bañados de una luz que
todo lo invade sin producir sombras y un solo pensamiento se trasluce
en todas las mentes: "TODO LO QUE SE RECIBE ES PARA DAR".
Esta máxima cósmica impregna cada átomo de la estancia y cada
estrella del firmamento. Porque todos, en estos momentos, nos
sentimos parte de un Plan Cósmico gigantesco y esto forma parte de
él.
»Cesa la vibración. El Maestro se acerca para recoger la esfera y
se retira resplandeciente de energía. Ahora mis compañeros dejarán
sobre el suelo del planeta a los dos animales. La primera parte de
nuestro trabajo está a punto de concluir. Esta experiencia será repetida
con varias parejas más para asegurar el éxito de la misión.
«Deseo explicaros lo que aquí ha tenido lugar y que os he ido
narrando como un espectador más:
«Dentro de la evolución es a veces necesaria la ayuda de otros
seres para avanzar un paso adelante en la escala cósmica. La
Naturaleza utiliza a sus propias criaturas para realizar su obra y el
hombre, como parte de la ecología del planeta, regula su entorno. Era
necesario que en la Tierra apareciera la especie humana y se plantara
esa semilla. El Maestro ha sido el encargado de hacerlo y nosotros de
ser su soporte, de ayudarle. Se ha hecho una modificación genética en
esos animales al objeto de que sus descendientes cuenten ya con un
cerebro más desarrollado, capaz de alojar en su día a un espíritu
individualizado. Pero no sólo sus hijos, también esta pareja ha sido
60 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

afectada por la energía cósmica y sus comportamientos tenderán a


modificarse progresivamente, inculcándoles en la parte más profunda
de su cerebro la idea de la evolución, idea que llevarán impresa en
cada una de sus células y que transmitirán de generación en
generación. Para ello se les han infundido las imágenes
correspondientes al nacimiento de su planeta. Cómo sucedió, cómo ha
ido transformándose y evolucionando lo que ahora les sirve de
soporte físico.
«Pero volvamos con nuestra misión. La nave sigue suspendida a
media altura, hemos de observar el comportamiento de los simios que
estuvieron en ella. Amanece. El planeta entero despierta a su apogeo
de vida. Todo respira energía, armonía y fecundidad. Es un planeta
joven, aún no ha nacido el dueño para el que fue creado. Es un regalo
del Cosmos para que el hombre lo reconozca átomo a átomo, no
importa el tiempo que necesite.
«Todos los habitantes del planeta, incapaces de tener voluntad
para levantar su consciencia vuelven a perderse una vez más el
impresionante espectáculo que se forma en el cielo. La luz que
empieza a inundar la Tierra devuelve a la atmósfera un azul turquesa
infinitamente pálido y transparente. El planeta despierta de su sueño y
al respirar impregna de oxígeno el aire mientras la brisa remueve el
perfume dormido de la vegetación.
«Los animales que buscaron durante la noche su protección al
calor de la tierra, abren sus ojos al día mientras se estiran para que la
energía que nace despierte todas y cada una de sus células. Lo que
sucede al planeta, el milagro de cada nuevo día es sencillamente
natural para sus habitantes. El cielo es muy grande para poder
detenerse y captar todo lo que en su fondo se va dibujando. Un mar de
arco iris flota en el espacio difuminándose poco a poco, es la aurora
del nuevo día que anuncia un tiempo limpio, cálido y luminoso.
Apenas hay nubes y el horizonte se tiñe de fuego. El planeta está vivo.
«Animales de todas clases se acercan al borde de la laguna para
saciar su sed y jugar con sus aguas. Observo
III. LOS MANUSCRITOS - IIIb PRIMERA MANIPULACIÓN GENÉTICA 61

atentamente a nuestra pareja. Permanecen dormitando aún en una


gruesa rama. El macho está empezando a despertarse, salta a tierra y
se dirige hacia la laguna. De pronto se para como aturdido al ver el
movimiento de su sombra sobre el suelo, agita sus largos brazos de
arriba abajo y de uno a otro lado observando cómo ésta se transforma
según sus deseos. De un manotazo intenta borrar su propia sombra sin
conseguirlo. Ahora mira la tierra que ha quedado en su mano y una
extraña sensación recorre su espina dorsal. Aquello es diferente, lo
siente de una forma muy especial, es una nueva sensación tan fuerte
que apenas la puede resistir. Fija la vista en su mano, después en la
tierra, en su sombra, en la vegetación. Sus ojos empiezan a adquirir
una expresión interrogante. Vuelve a fijarse en su mano y de un nuevo
manotazo coge otro puñado de tierra. La observa largo rato a pocos
centímetros de sus ojos. En alguna parte de su cerebro una escena se
está representando como respuesta a esa muda interrogante que por
primera vez se ha creado en su cabeza: ¿Qué es esto?
»E1 simio tiene sus ojos cerrados mientras, como si de una
película se tratase, las imágenes se van sucediendo a velocidad
vertiginosa, visualizando en un segundo lo que en realidad había
tardado millones de años en producirse: Las convulsiones del planeta,
la creación de grandes cordilleras, la aparición de los mares, los
primeros vestigios de vida orgánica, las plantas y los animales, todo lo
que existió y existe pasa por la mente de aquel pobre animal. La
fascinación se entremezcla con el miedo. Está adquiriendo una nueva
dimensión de cuanto le rodea, todo él responde de forma diferente
ante algo con lo que lleva mucho tiempo conviviendo. Sus músculos
se tensan y su garganta empieza a emitir gritos y rugidos, tiene miedo.
¿Qué ha pasado? Algo le ha abandonado para siempre y algo ha
aparecido, pero ¿Qué es? Cae a tierra. Sólo cuando siente su cuerpo
pegado a esa tierra, que momentos antes con sólo mirarla le había
producido la sensación más nueva y desbordante de su vida, empieza
62 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

a sentirse protegido, se hunde más en el lecho de tierra que su cuerpo


ha moldeado y empieza a sentir el calor y la protección de esa madre
que siempre estuvo allí: la Tierra.
»La hembra, que había permanecido inmóvil en la rama mirando
a su compañero desciende del árbol y se acerca al él. Se echa a su
lado para darle su propio calor, su protección y comienza a acariciarle
como nunca antes lo había hecho. También ella está desbordada por
nuevas sensaciones. Se miraron y se vieron diferentes. Así estuvieron
mucho tiempo. Ya nada sería igual para esta pareja, algo en su mente
había empezado a cambiar y eso les mantenía unidos y confusos. El
resto de los animales, incluso los simios de su manada rehuían su
presencia. Eran distintos.
»La manipulación genética a que fueron sometidos los dos
primates no implicaba una diferencia física apreciable a simple vista,
se activó su glándula pituitaria y se cambió la composición
cromosómica de sus células sexuales, de tal manera que sus
descendientes tuvieran potencial-mente una capacidad mental
ilimitada para ir desarrollándose progresivamente. Al implantarles una
necesidad de evolución mental, sus comportamientos iban dirigidos a
satisfacer dicha necesidad. De esa forma se cambió la ecología de la
Tierra, con la aparición de unos seres que no basaban su
supervivencia únicamente en lo físico, sino en lo mental. Los
descendientes de aquella pareja llevarían impreso en su código
genético las cualidades y características de un ser humano, aunque
lógicamente muy rudimentario. Esos seres formaban parte de la
Naturaleza, estaban ligados al planeta que fue su primera razón de ser,
su soporte. Sufrieron grandes penalidades para adaptarse al entorno.
Antes se sentían protegidos, ahora empezaban a observar, aunque de
forma semi-inconsciente, los efectos que producían sus actos.
«Mientras nosotros cumplíamos nuestra misión con aquella
manada, en otros lugares del Universo ocurría lo mismo, muchos
primates recibieron el influjo de energía cósmica capaz de producir
esos cambios en sus genes».
III. LOS MANUSCRITOS
IIIc. Hombres primitivos (Hombres 4.1)

«.. .Desde hace tiempo los animales de la Tierra se han


acostumbrado a nuestras esporádicas visitas. Como siempre, nuestra
atención va dirigida a la manada de simios. Cada vez que nos
acercamos se sienten sobrecogidos y a la vez atraídos por la
irradiación de nuestra nave. A veces, además de observarles desde
lejos, les invitamos a entrar. Es entonces cuando tenemos la
oportunidad de mirarles a los ojos y profundizar en el naciente mundo
de sus sentimientos y sus deseos, de calibrar su desarrollo físico y
psíquico. A medida que les hemos ido observando
64 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

comprobamos las primeras consecuencias de su alteración genética.


Así, resulta curioso ver cómo hechos sencillos que antes pasaban
desapercibidos a estos seres, ahora les sorprenden. Saltar de una rama
baja al suelo y ver cómo ésta se mueve al quedar libre de su peso, es
un acontecimiento lo suficientemente importante como para repetirlo
hasta la saciedad. Coger una piedra o una rama de un sitio y dejarla en
otro es algo mágico, pues ahora se dan cuenta de que pueden hacerlo
desaparecer de un sitio y aparecer en otro. Dar un golpe a un
semejante es algo sorprendente y debe ser muy divertido, pues éste
responde con un gruñido y a cada nuevo golpe se sucede un nuevo
gruñido. Es un proceso de aprendizaje donde todo es motivo para
captar nuevas sensaciones.
«Hemos estado atentos al paso de los años y hemos visto ir
naciendo a las nuevas criaturas. Es sorprendente y curioso verlos y
percibir que con cada nuevo nacimiento se ha dado un paso adelante
con relación a los padres.
»Han comenzado a hacer cosas que los primates no hacían, por
ejemplo aprender unos de otros. La lluvia, el calor del sol, los
movimientos de los animales, todo es motivo de su observación. Y así
ocurre que cuando un hecho vuelve a repetirse lo asocian con el
anterior. Están empezando a acumular experiencias y eso, además de
diferenciarles, les hace más aptos para la supervivencia. Poco a poco
y a medida que los años han ido pasando se han ido
autoseleccionando de alguna forma. Sí, los "nuevos hombres" no
tardaron mucho tiempo en sentirse distintos de los primates con los
que habían convivido hasta entonces. Sin saber por qué, impulsados
por la propia Naturaleza han ido creando un núcleo aparte dentro de la
manada. Cada vez la convivencia es más difícil y se están viendo
abocados a tomar caminos separados...
»...E1 macho líder de los primates anda merodeando por la zona
donde se encuentran las nuevas criaturas, les gruñe
amenazadoramente y nadie responde a su gruñido. Por fin se acerca a
una de las hembras, su abultado
III. LOS MANUSCRITOS. IIIc. HOMBRES PRIMITIVOS (4.1) 65

abdomen indica que está esperando un hijo. El primate se abalanza


sobre ella tratando de arrebatarle por la fuerza la comida, él no ha
logrado saciar su hambre y su estómago vacío le hace saltar los
resortes de la agresividad.
»La respuesta del grupo no se hace esperar. Mientras la hembra
lucha por defender lo que es suyo, varios machos se lanzan para
defenderla del ataque del enorme simio. Ante tal demostración de
fuerza, éste sale huyendo volviendo la cabeza amenazadoramente.
»De entre aquel grupo de homínidos se destaca uno que mirando
alternativamente hacia el primate que huía, hacia la hembra preñada y
hacia el resto de sus compañeros emite un gruñido sordo y profundo
dirigido a los demás. Estos se sienten sorprendidos y asustados.
Nunca habían visto una demostración de fuerza, un enfrenta-miento
tan claro de aquellos miembros de la manada que siempre habían sido
los más pacíficos y tranquilos.
«Pero nuestro homínido, en vez de enfrentarse al macho líder,
como todos esperaban, para disputarle su liderazgo, dio media vuelta
sobre sí mismo y a empujones comenzó a reunir a todas las nuevas
criaturas, eran unos diez en total. Cuando todos estuvieron juntos se
puso a la cabeza del grupo y echó a andar, los demás le siguieron sin
dudarlo. Se alejan de la manada seguidos de sus crías, van a
emprender un nuevo camino hacia un futuro desconocido e incierto.
Nunca más volvieron a convivir con los primates...
»...Así fue cómo los descendientes de aquella pareja que un día
no muy lejano vinieron a nuestra nave y que se llevaron dentro de sí
la semilla del cambio, abandonaron la horda de primates. Ahora viven
con sus crías en un valle cercano a las montañas. Allí se refugian en
una cueva de las inclemencias del tiempo y por las noches duermen
todos juntos para darse calor.
«Para estos hombres primitivos, lo más importante es sobrevivir.
La glaciación ha comenzado y el frío y la falta de alimentos agudizan
su ingenio. La vida es dura para
66 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

ellos. Antes vivían en los árboles y se alimentaban de lo que


encontraban, ahora tienen que cazar si quieren comer y a veces hay
que caminar mucho para encontrar comida. »E1 líder sale a cazar con
otros machos, mientras las hembras quedan al cuidado de las crías. No
tienen armas para luchar contra los animales así que utilizan piedras
que les arrojan en su huida. Suelen cazar conejos o pájaros. Otras
veces encuentran restos que las fieras han dejado sin devorar y los
arrastran hasta el campamento...
».. .La más absoluta calma reina en el paisaje. Cerca de la ladera
de la montaña unas ramas comienzan a agitarse, están amontonadas
como de forma accidental cubriendo la entrada de una gran cueva.
Dentro se cobija un grupo de homínidos. Son unos treinta y todos
ellos van vestidos con pieles. Durante la noche cubren la entrada de su
cueva con ramas para protegerse mejor del frío y de sus enemigos y
ahora al comenzar el día salen de su guarida para acercarse al lago a
beber. Van todos juntos y marchan de forma establecida: en el centro
las hembras y las crías, rodeándoles los machos más jóvenes y fuertes,
a la cabeza del grupo marcha el más anciano, en sus ojos ya se ven
acumuladas algunas experiencias. Mira atentamente a su alrededor
para prever cualquier peligro.
»La superficie del lago está helada. No obstante, el anciano la
escudriña y se dirige hacia una zona donde la capa de hielo es más
fina y ofrece menor resistencia. Con una gruesa estaca sobre la que se
apoya golpea el hielo con energía, haciéndolo saltar en pedazos y
dejando ver las aguas claras del lago. Se acercan todos a beber
mientras parte del grupo permanece vigilando hasta que son relevados
por los que ya han saciado su sed.
»Ha comenzado a nevar. Algunos comienzan a urgir a sus
compañeros para que se apresuren a regresar a su cueva. Emprenden
el camino de vuelta. El anciano sabe que muy pronto los copos
formarán una cortina tan espesa que les impedirá ver hacia dónde se
dirigen y sabe también que el viento que ha comenzado a soplar se
puede
III. LOS MANUSCRITOS. IIIc. HOMBRES PRIMITIVOS (4.1) 67

convertir en un terrible enemigo que les impida avanzar. Es por eso


que quiere llevar cuanto antes a su grupo entre las paredes seguras del
refugio.
»Por fin llegan, se introducen en el fondo de la cueva, las crías se
amontonan unas con otras y sus madres les proporcionan el calor de
su cuerpo. Los más pequeños están envueltos en pieles que cubren
también el suelo del fondo de la guarida.
»La noche está empezando a caer, las estrellas brillan en el cielo
limpio y negro. El blanco de la nieve refleja una luz brillante. La
entrada de la cueva ha sido nuevamente cubierta con el ramaje, todos
duermen. No, todos no. Unos ojos observan, unos oídos se agudizan,
es el anciano que presiente algún peligro. Asoma su cabeza por entre
las ramas y mira hacia lo alto de la montaña que les cobija. Un
destello brilla en sus ojos, parece haber comprendido algo.
Rápidamente comienza a despertar a los suyos recibiendo como
respuesta gruñidos amenazadores. No obstante, algunos le siguen
hacia la entrada y miran lo que les muestra el anciano. Un ruido
lejano, lejano, muy lejano, se está apoderando de la noche. Miran a lo
alto de la montaña, allá arriba en la cima está sucediendo algo.
Algunos comprenden y empiezan a empujar fuera de la cueva a los
que todavía permanecían dentro.
»E1 ruido se va acercando, es como si la montaña entera
temblase y se removiese. El anciano encabezando de nuevo al grupo
comienza a correr. Sus pobres piernas ya no pueden moverse tan
deprisa como antes. Va quedándose atrás. Otro macho trata de
ayudarle mientras no deja de gritar a los demás para que sigan
corriendo, alejándose cuanto antes de la montaña que ya ha empezado
a desmoronarse. Un tremendo alud esta bajando de las cumbres y se
desliza veloz por la ladera arrastrando a su paso cuanto encuentra.
Árboles y vegetación son arrasados por la ingente cantidad de nieve y
piedras.
»E1 anciano ofrece su estaca a aquél que se ha quedado a su lado
para ayudarle y le ordena con gestos enérgicos que se reúna con el
resto. Tras un momento de duda el
68 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

macho comienza a correr para alcanzar a los suyos que huyen


despavoridos. Alguien debe guiarlos tratando de que no se dispersen.
Unidos serán fuertes, uno sólo no podría sobrevivir y él lo sabe.
»La entrada de la cueva ha quedado totalmente sepultada bajo los
enormes bloques de hielo y nieve. El anciano ha perecido. La tribu
está a salvo, están formando una apretada piña contra unas rocas
esperando que amanezca. Tienen un nuevo jefe en el que confiar,
quien deberá encontrarles un nuevo refugio, un lugar seguro para que
todos puedan seguir sobreviviendo un día más...
«...Con el paso del tiempo el cerebro de estos hombres se ha
desarrollado más y más. Ya no es el más fuerte el que guía el grupo,
sino aquél que gracias a su habilidad, más situaciones ha conseguido
dominar, por eso la figura del anciano (35-40 años) es algo que ellos
saben que han de cuidar. El protagonista de la historia ha tenido un
rasgo muy rudimentario de reflexión, ha pensado en la tribu y en la
necesidad de conservar al anciano que siempre les ha ayudado.
Mientras que sus compañeros se han dejado arrastrar por el pánico, él
ha reaccionado adecuadamente. En unos, el impulso de supervivencia
les ha hecho huir despavoridos, en él, ese mismo impulso le ha
llevado a querer salvaguardar lo que consideraba más válido: la
experiencia del anciano.
»No es fácil convivir en grupo. A veces surgen disputas,
generalmente por el agua, las hembras o los alimentos, pero ellos
saben que uno sólo tiene escasas oportunidades de sobrevivir y
permanecen unidos. La enfermedad, la muerte y el dolor físico, son
cosas que no les extrañan porque forman parte de su vida. Los más
débiles son también aceptados en el grupo, mientras no supongan un
obstáculo en la marcha; cuando así ocurre, son abandonados.
»La glaciación hace que las condiciones de supervivencia sean
cada vez más difíciles, el alimento escasea y el frío les acosa.
Aprovechan las pieles de los animales
III. LOS MANUSCRITOS. IIIc. HOMBRES PRIMITIVOS (4.1) 69

para abrigarse y se trasladan de un lugar a otro en busca de nuevos


territorios menos hostiles.
»La lucha por la vida y la observación del entorno les ocupa la
mayor parte de su tiempo. No obstante algunas veces les gusta mirar
al cielo en las noches estrelladas. Cuando miran las estrellas, pasa
fugazmente por sus cerebros la visión de una extraña nave inundada
de luz, como si intentasen recordar algo de un pasado ancestral. Pero
sólo dura unos instantes y enseguida vuelven a quedarse silenciosos,
observando los puntos luminosos con interés. Desgraciadamente,
pocos son los momentos en que pueden relajar su mente y disfrutar
del paisaje, pues enseguida, su fino oído capta el ruido de algún
animal que puede andar cerca y se ponen en tensión. De nuevo la
supervivencia ocupa toda su atención.
»La glaciación está en su apogeo, el paisaje entero está cubierto
por un inmenso manto de armiño. La nieve y el hielo han bajado de
las montañas y se han asentado como reyes invasores en los valles.
Las praderas parecen más grandes, interminables, hasta el infinito.
Las montañas muestran sus aristas afiladas como queriendo detener
los vientos que soplan fuertes, trayendo tras de sí una estela de copos
blancos que revolotean sin rumbo. Los árboles simulan grandes
agujas puntiagudas clavadas en tierra pero tratando de hundir sus
ramas en el cielo gris, claro y brillante.
«Estos hombres, parientes cercanos de los simios y aún lejanos de
vosotros, tenían como única razón de existir la supervivencia. Pero no
la supervivencia como la buscan inconscientemente los animales, sino
la supervivencia de la especie. Algo en su interior les dice que son
diferentes a los demás animales, algo que les hace permanecer unidos
y avanzar para hallar refugio y aquel que está más preparado no duda
en ofrecer su vida para que sus hermanos se encuentren a salvo. Algo
le dice que él no es importante, que lo importante es el grupo.
«Claramente se han establecido determinadas funciones dentro
del grupo que podríamos llamar tribu. Las
70 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

funciones han venido dadas por las características de cada individuo.


Así, la pauta de la autoridad la marca el anciano quien gracias a su
experiencia conducirá a la tribu a la seguridad y a la supervivencia.
Existe el grupo de los cazadores o de los encargados de proveer
alimento y pieles, también están los encargados de defender al resto.
Las hembras se ocupan de las crías. Se comunican por medio de
gruñidos y jadeos, que forman un código base para expresar sus
sentimientos y sus intenciones. «Los nuevos hombres saben de sus
limitaciones. Como especie animal es de las más débiles; no tiene
garras, ni potentes mandíbulas. No puede volar y el agua es un
elemento extraño en el que no puede desenvolverse. Mientras las crías
de los animales que les rodean están en poco tiempo en condiciones
de valerse por sí mismas, sus hijos son más frágiles y necesitan mayor
protección.
«Todo parece estar en su contra y en su incipiente consciente
empieza a surgir cada vez con más fuerza, que es en la naturaleza
donde puede estar la solución a sus problemas. Ese es su hábitat, pero
tiene que ganarse el derecho de estar allí. En alguna parte de su
cerebro se sabe diferente. Él es un hombre y está llamado a conocer,
regular y cuidar a esa naturaleza que hoy le es hostil.
«Hombres y mujeres se relacionan sexualmente sin preferencias,
el sentimiento de comunidad es tan fuerte que no da lugar al de
pareja. Únicamente la necesidad de supervivencia hace que empiecen
a surgir diferenciaciones entre los individuos. Así los machos más
fuertes, los más hábiles, los que consiguen sobrevivir más tiempo son
a los que las hembras dirigen sus preferencias, pues el instinto les dice
que los hijos que nazcan de estos hombres serán mejores, tendrán más
posibilidades.
«La procreación es importante. Cada nuevo ser que nace en la
pequeña comunidad es una oportunidad, una esperanza de
continuidad. La mujer que va a tener un hijo también adquiere una
importancia especial. Su abultado vientre indica que hay una nueva
vida en su interior, que necesita protección aún antes de nacer, pues la
madre
III. LOS MANUSCRITOS. IIIc. HOMBRES PRIMITIVOS (4.1) 71

está pesada y torpe y su limitación física es un riesgo más para ambos.


»A partir de la manipulación genética, los cambios físicos que se
produjeron en estas mujeres fueron muy importantes. La activación de
la glándula pituitaria trajo como consecuencia la excitación de otra
serie de glándulas regidas por ésta, entre ellas las glándulas sexuales
(ovarios).
»Los cambios fueron paulatinos y progresivos, imperceptibles al
principio, pero poco a poco las diferencias hormonales se dejaron
notar: hubo un considerable aumento de la apetencia sexual y se llegó
a tener un celo cada mes.
«Todas estas modificaciones tendían a un solo fin: la
supervivencia de la especie en sus dos vertientes, física y mental.
Física por la necesidad de reproducirse más rápidamente al ser más
indefensos, y mental porque como los conocimientos y experiencias
se transmiten (en ellos) genéticamente, no por encarnación, es
necesario que nazcan más individuos para que la especie pueda
evolucionar. No se trata aquí de evolución del espíritu, sino
únicamente del soporte físico (cerebro), lo que les permitirá ampliar
su capacidad mental, comenzando a desarrollarse un incipiente
consciente, en el que se van registrando sus sensaciones y
experiencias que son archivadas en la memoria, pero sólo cuando se
repiten quedan fijadas definitivamente. Esto provoca a su vez
mayores acercamientos entre los individuos ya que, ante los estímulos
externos, tienen una respuesta común y diferente a los primates y a los
otros animales.
»La tarea de este hombre es perfeccionar su físico para ser
soporte de un cerebro más perfecto. Es con su ingenio, como va
superando las dificultades, modelando su cuerpo físico y haciendo
evolucionar su cerebro.
«Estos seres aún no tienen libertad para decidir y continúan
conectados con la mente de su colectivo. Su manifestación mental es
casi totalmente inconsciente. Sin embargo, en alguna parte muy
profunda de su ser
72 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

sabían que su deber era avanzar, evolucionar, que sus hijos y los hijos
de sus hijos se verían beneficiados por sus experiencias, por sus
reflexiones y sus descubrimientos. Todo su bagaje se transmitiría a
sus descendientes por herencia genética. Cada hijo recibirá en sí los
logros de los padres. Esa idea de continuidad estaba impresa en cada
una de sus células»
III. LOS MANUSCRITOS
IIId. Hombres inconscientes (Hombres 4.2)

«Hace muchos miles de años que el hombre existe sobre el


planeta Tierra, las experiencias de todos esos años se han ido
acumulando, no sólo en el inconsciente, como en los simios, sino
también en el incipiente consciente, ampliándolo cada vez más.
»E1 hombre ya ha dado un paso adelante en su evolución.
Cuando vivió la manipulación genética se colocó en el primer peldaño
de la escala humana. Ahora, después de milenios, ya se encuentra en
el segundo peldaño. Este avance viene marcado por su desarrollo
cerebral.
74 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

«Observa la Naturaleza que le rodea y va fabricando, con piedra


y huesos, armas y herramientas que le facilitan la supervivencia. Cada
cosa que descubre o fabrica le hace un poco más fuerte, más hábil,
más sabio.
«Este conocimiento se transmite genéticamente de padres a hijos.
Cuando un hombre de esta época hace una estaca puntiaguda, sus
hijos, en el futuro, serán capaces de construir una lanza, porque sus
experiencias han sido legadas y sus sucesores podrán partir de ellas,
entendiendo a "priori" su utilidad.
»E1 concepto de núcleo familiar aún no existe. Los hijos son
todos de la tribu y el jefe tiene derecho a relacionarse con todas las
mujeres, asegurándose así que el más hábil es el que engendra mayor
descendencia. Es un sentimiento inconsciente que les conducirá a
mejorar la especie.
»En caso de que el jefe y otro hombre de la tribu deseen a la
misma mujer, no hay duda, es al jefe al que le corresponde el derecho
a estar con ella. Este derecho no es exigido ni utilizado
despóticamente, no corresponde a un hombre, sino a una función, y es
otorgado voluntariamente por la tribu que, sabiendo cuánto depende
su supervivencia del hombre que la conduce no duda en ofrecerle lo
mejor que tiene.
»A1 no relacionar aún conscientemente el acto sexual con la
concepción, el nacimiento de un niño es un hecho misterioso que
escapa a la comprensión de estos hombres y mujeres. Una mujer
joven de la tribu observará un día que algo ha variado en ella, no sabe
qué es, sigue siendo la misma y sin embargo se siente distinta. Como
ha hecho siempre alimentará y cuidará junto con las otras mujeres a
los niños. Pero a partir de ahora lo hará de una forma distinta. Antes
era algo rutinario, aunque a veces resultara divertido correr y jugar
con los pequeños. Ahora siente algo nuevo y cálido cuando los tiene
cerca. A veces se sorprende mirando largamente a una madre que
amamanta a su hijo. Cuando consuela a un niño que se ha lastimado,
lo abraza fuerte, como si quisiera librarle del dolor y del miedo que
siente.
III. LOS MANUSCRITOS. IIId. HOMBRES INCONSCIENTES (4.2) 75

»Este nuevo sentimiento maternal de las hembras, arranca desde


el comienzo de la manipulación genética y se va desarrollando
progresivamente, haciéndose más patente a medida que evolucionan
los individuos. Es el origen de algo que desembocará, cuando
adquieran la consciencia, en el sentimiento familiar. Además hay una
necesidad psicológica de las hembras de ser útiles a la comunidad,
protegiendo y cuidando a los que más adelante serán la tribu. Sin esa
protección el índice de mortandad sería muchísimo mayor y se
correría el riesgo de desaparecer como especie...
»...Los días pasan. Bajo las pieles la figura de la mujer también
va cambiando. Su vientre ha crecido indicando claramente que dentro
de poco la tribu tendrá un miembro más. Los senos han duplicado su
tamaño; son como una promesa de que cuando nazca el hijo, la
naturaleza le procurará alimento a través de su madre.
«Esta mujer, como las otras, pasará varias veces por esta
experiencia. No saben por qué, pero todas esperan ese día en que la
vida pase en silencio a su lado y les roce suavemente el vientre.
»Desde ese momento aumentará su utilidad e importancia para la
tribu. Serán mujeres y serán madres. Estarán cumpliendo con la parte
que les corresponde en el cuidado y continuidad de la tribu. La
paternidad se adjudicará al jefe, ya que es él el responsable de la
seguridad...
»Otro de los hitos importantes en la vida de los hombres
primitivos fue el descubrimiento del fuego, porque acarreó una serie
de avances psicológicos muy sutiles e igualmente importantes.
«Todavía viven en cuevas. A veces pintan en las paredes cosas
sencillas como manos, lanzas o peces. Son trazos simples como los de
un niño. Cuando consiguen mantener un recuerdo de algo, lo pintan, o
cuando tienen una parte de su anatomía dañada la pintan también,
76 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

creyendo que así se curará. Siguen siendo nómadas, aunque algo ha


cambiado: han descubierto el fuego...
«...Aquel era un día especialmente desapacible, las nubes negras,
los constantes relámpagos, el ruido de los truenos, hacían que la tribu
se mantuviera dentro de la cueva. Hacía frío.
»No lejos de su refugio, una luz vivísima, acompañada de un
fuerte trueno, arrojó al suelo, por efecto de la onda expansiva, a los
hombres y mujeres más próximos a la entrada. Un rayo había caído
provocando un incendio en unos matorrales.
«Como si de una señal se tratara, varios hombres salieron de la
cueva y corriendo se aproximaron al borde del matorral incendiado.
Tratando de no quemarse, consiguieron coger algunas ramitas y con
sumo cuidado las introdujeron en la cueva entre el alborozo de
grandes y pequeños. De un rincón extrajeron ramas secas que tenían
reservadas y amontonándolas en el centro de la estancia formaron una
hoguera. Por fin el frío desaparecería y los animales salvajes no les
atacarían por la noche. Ahora era cuestión de localizar más ramas para
que el fuego no se apagara. Antes de que se extinguiera por efecto de
la lluvia, un grupo de hombres se acercó a él y rodeando al arbusto en
llamas, comenzaron una especie de danza que tenía por objeto
agradecer al rayo y al propio fuego el don de su presencia...
«...En realidad, el hombre no aprenderá a hacer fuego hasta
muchos años después, frotando piedras y palos. Por el momento, se
limita a buscarlo y conservarlo como un tesoro.
«A partir de ahora la vida en la tribu cambiará, se sentirán más
seguros, podrán ahuyentar a los animales, podrán calentarse. Sentados
alrededor del fuego surge una rudimentaria comunicación; son
expresiones en lenguaje onomatopéyico imitando los ruidos de la
naturaleza; poco a poco van logrando transmitirse sus experiencias
entre gestos y ruidos. El fuego da una posibilidad
III. LOS MANUSCRITOS. IIId. HOMBRES INCONSCIENTES (4.2) 77

de comodidad impensada hasta ahora, que hará que el hombre se


asiente cada vez con más estabilidad. Y con esa estabilidad, con esa
seguridad, conseguirá tiempo para observar, para mirar a su alrededor,
para disfrutar de la sensación de descubrir que él es algo distinto de lo
que le rodea. Poder empezar a mirar al cielo, a la tierra, al mar,
empezar a ser observador de esos fenómenos inexplicables como son
los rayos, las tormentas, los movimientos sísmicos o simplemente la
lluvia, y empezar a tenerles miedo, tanto miedo, tanto respeto que
llegaría a creer que son producto de algo muy superior a ellos, de algo
impensable que tiene poder y lo puede utilizar. Con esa sensación
empezará su incipiente pensamiento simbólico.
»Una nueva etapa se abre ante ellos, nuevas sensaciones y
experiencias ocuparán sus vidas a partir de ahora...
».. .El planeta ha experimentado grandes cambios, sólo
comparables a los cambios sufridos por los hombres que lo pueblan.
Había zonas en las que todo era verde y tupido. Extensos bosques
cubrían gran parte de la superficie, la naturaleza entera ofrecía un
increíble espectáculo, todos los tonos imaginables de verde estaban
representados por alguna especie vegetal. Los rayos del sol producían
una lluvia de estrellas multicolores y brillantes al atravesar las tenues
nubecillas producidas por la humedad.
»Sus ojos miraban complacidos este espectáculo. Era un macho
joven y fuerte, le gustaba mucho observar cuanto le rodeaba. Cuando
se echaba a descansar entrecerraba apenas los ojos, miraba al cielo
azul y las nubes blancas que se perseguían unas a otras sin lograr
darse alcance. Sus ojos adquirían expresiones interrogativas al ver
cómo "esas cosas" cambiaban de forma, de tamaño... A veces
parecían un mamut gigantesco, otras un ave enorme con sus alas
extendidas, y a veces semejaban sus compañeros cazadores luchando
con alguna presa. ¿Qué hacían allí arriba los mamuts, las aves, los
guerreros? Miró al sol, aquella luz enorme que les daba el
78 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

calor, la luz, la vida. Era su amigo puesto que les procuraba el bien.
Habían aprendido que cuando él no estaba hacía frío y tenían menos
posibilidades en la caza. Sabían que si el sol no aparecía tras las
montañas donde vivían, otros vendrían: el viento huracanado, las
fuertes lluvias, el desbordamiento de los ríos.
»Ellos no sabían defenderse muy bien de estos enemigos, por eso,
cada mañana, unos ojos observaban la llegada del sol; cuando lo veían
aparecer respiraban aliviados, sintiéndose seguros y protegidos bajo
su luz. Por la noche, en torno a la hoguera, el joven miraba el fuego y
recordaba al sol, los dos le daban calor, miró a la columna de humo
que se elevaba y recordó las nubes que rodeaban al sol. En aquel
instante algo se unió en su cabeza, miró al fuego de forma diferente a
como lo había mirado hasta ahora: tenían dentro de la cueva una parte
del sol y debían protegerlo para ser a su vez protegidos.
Se quedó dormido mirando al fuego y poco a poco se sumió en
un sueño profundo que le revelaría nuevos misterios. Escenas de la
vida, de su propia vida, tomaban cuerpo en su cerebro.
Durante la noche gruñó en más de una ocasión. Su rostro formaba
muecas y gestos mientras su cuerpo se revolvía entre las pieles. Cerca
ya del amanecer, su respiración adquirió mayor profundidad y sus
músculos y facciones se distendieron como no lo habían hecho hasta
entonces. Al poco, se vio a sí mismo en el borde del río grande que
había no demasiado lejos de la cueva y cerca del cual había pasado en
alguna de sus expediciones. Tenía un palo puntiagudo en la mano y
estaba observando atentamente el curso del agua. Lanzó un grito, el
palo salió disparado hacia el lecho del río y el hombre se abalanzó
detrás. Cuando lo sacó del agua en su punta se agitaba uno de
aquellos animales sin patas. Era escurridizo y le costaba trabajo
sujetarlo entre las manos. Pero de todas formas estaba contento y daba
gritos mostrando su alegría por tener algo más que comer.
III. LOS MANUSCRITOS. IIId. HOMBRES INCONSCIENTES (4.2) 79

»Así, de pie sobre las pieles, dando saltos y gritando se descubrió


a sí mismo cuando terminó de despertarse, y se sorprendió cuando se
vio en el interior de la cueva y no al borde del río. No entendía nada.
Si estaba en el río ¿cómo es que estaba en la cueva?; y si estaba en la
cueva ¿cómo es que había estado en el río?
»La luz del amanecer y el recuerdo de la sensación de que el
animal del agua daba fuerza y vida al comerlo, hicieron que se
disiparan las dudas de su cabeza. La cosa estaba clara. Ordenó que
unos cuantos le siguieran con sus útiles de caza y palos puntiagudos y
se encaminó hacia el bosque camino del río grande.
«Aquella noche, además de la caza que encontraron, los
habitantes de la cueva probaron el sabor del pescado por primera vez.
»Hasta entonces no se habían visto en la necesidad de comer
pescado. Tenían a su disposición abundancia de caza y frutos
silvestres, los peces siempre les habían resultado difíciles de coger y
además tenían que meterse en el agua para pescarlos, lo cual no les
hacía mucha gracia...
«Este hombre empieza a manifestar ya su capacidad de
abstracción, es capaz de tener pensamientos simbólicos. En su
consciente ha logrado unir dos conceptos y crear un tercero, ese es el
hito que le ha hecho subir al segundo peldaño de la escala evolutiva.
En ese momento se empiezan a despertar otras área cerebrales que
hacen activarse las glándulas pineal y pituitaria, transmitiéndose
información de tipo mental, no puramente físico a nivel hormonal,
como venía sucediendo hasta ahora.
»En el momento en que el cerebro empieza a reflexionar de
forma asidua, está desarrollándose más velozmente el área del
subconsciente. El objetivo final es que el hombre alcance un
desarrollo cerebral que le permita alojar a los tres cuerpos mentales:
consciente, inconsciente y subconsciente. Una vez que este proceso
evolutivo del cerebro se haya completado, el hombre estará en
80 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

condiciones de alcanzar el libre albedrío ... Pero aún queda mucho


tiempo por delante hasta lograrlo.
«Ahora debe concentrar toda su energía en solucionar sus
problemas, superar las dificultades y aclarar sus dudas para seguir
evolucionando.
»Es capaz de responder con sentimientos a los estímulos tanto
externos como internos. Son reacciones que se producen en el
subconsciente y que se reflejan en el consciente en forma de actitudes.
«Los sueños son otro de los hitos en su evolución. Cuando
sueñan están recibiendo información de los planos superiores. Son
sueños provocados por los seres del mundo de la mente y que tienen
por objeto ayudar a que evolucionen más rápidamente. Así, los sueños
responden a sus necesidades vitales, pero también a sus necesidades
psicológicas, producidas por la reflexión y la observación, más o
menos consciente, de su realidad y de la que les rodea.
«Cuando recuerdan un sueño tienen la necesidad de probar si
funciona lo que han soñado, y al experimentarlo queda grabado como
una experiencia más...
«...Aquella noche vivió una de esas extrañas escenas que sólo
sucedían cuando dormía y que siempre le ayudaron a solucionar sus
problemas: Vio cómo de un nido situado sobre una rama caía un
pajarillo que aún no sabía volar. Al poco rato llegó la madre para
alimentar a los polluelos, dio de comer a todos menos a aquél que se
encontraba en el suelo piando y revoloteando. Esta situación se repitió
en varías ocasiones durante el día y mientras los pajarillos del nido
estaban llenos de fuerza y vigor, el del suelo cada vez piaba menos, se
movía menos, hasta que al anochecer dejó de hacerlo
definitivamente...
«...Hasta ahora no había asociado el concepto hambre al de
muerte. Esta era un acontecimiento que se daba con frecuencia y
había aprendido a aceptarlo con naturalidad. Pero llegó un momento
en que la supervivencia de la tribu estaba amenazada pues el índice de
mortalidad era muy
III. LOS MANUSCRITOS. Illd. HOMBRES INCONSCIENTES (4.2) 81

elevado. Este hecho no dejaba de sorprender al jefe de la tribu que


veía cómo cada día la muerte se llevaba a varios miembros de la tribu.
Si no eran atacados por las fieras, ni estaban enfermos ¿Por qué
morían?
»E1 hambre era la llamada de alarma de la vida, un mecanismo
para sobrevivir, no una molestia que había que calmar. La caza era la
vida.
»La muerte física había sido algo cotidiano y misterioso que sólo
podían llegar a entender si era violenta, no si era por inanición o
enfermedad. Este hombre ha sido capaz de unir el concepto "falta de
alimentos" al concepto "muerte" y crear como resultante el concepto
"caza".
«Crear un concepto significa dar sentido a una cosa que en este
caso se hacía de forma intuitiva, sólo para saciar el hambre. El sentido
de la caza es el de la supervivencia, no el de saciar el hambre, y eso
fue una de las cosas que, reflexionando, llegaron a descubrir estos
hombres.
«Este paso fue muy importante. Sería la antesala de los ritos
funerarios y de cuestionarse por primera vez la vida y la muerte. Sus
vidas tienen ya una nueva dimensión».
III. LOS MANUSCRITOS
IIIe. Segunda manipulación genética.
Hombres conscientes (Hombres 4.3)

«Ahora llegamos a través de este viaje por el pasado a una página


muy importante para vosotros, es un hito en la historia de vuestro
mundo, algo que sólo sucede una vez en cada planeta y que es de una
gran trascendencia para el Cosmos.
»Los hombres primitivos que poblaban la Tierra, como habéis
podido observar, han ido avanzando paso a paso y han llegado al
punto de necesitar la ayuda de Hermanos
84 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

superiores para dar un nuevo salto en su camino evolutivo. Su cuerpo


físico ya está preparado para alojar a un espíritu individualizado, ya
desligado de planos superiores, y es capaz de utilizar el consciente en
un porcentaje mucho mayor, lo que les facilitará el uso de su libre
albedrío, de su libertad.
«Ved conmigo cómo sucedió esto:
»Nos encontramos en el planeta Apu perteneciente a la estrella
Alfa B de la Constelación del Centauro. Es un planeta brillante,
luminoso. Está situado a 4.3 años luz de vuestro Sol. Sin embargo, a
pesar de la distancia, hay un planeta del Sistema solar
entrañablemente cercano para los habitantes de Apu: La Tierra.
Durante miles de años estos hombres han estado velando por el joven
planeta y sus pobladores.
»EL Consejo de los 24 Ancianos de la Confederación de Mundos
Habitados de la Galaxia ha organizado una nueva misión. El objetivo
es efectuar una sutil modificación genética en los hombres primitivos
de la Tierra que posibilite que en este planeta se desarrollen seres
humanos conscientes.
»La tarea ha sido asignada a hombres de Apu. Su preparación fue
larga y exhaustiva. Serán supervisados y dirigidos en sus funciones
por Maestros.
»Todos los que componen la expedición llevan mucho tiempo
desarrollando un plan intensivo de adaptación al nuevo medio en el
que vivirán durante casi 300.000 años.
»Han realizado continuos viajes de exploración al planeta y han
observado entre los seres humanos que lo pueblan, a un grupo capaz
de alcanzar cotas más altas en su estructura cerebral. Saben que estos
seres, por sí mismos, tardarían millones de años en aumentar sus
potencialidades por limitación de su capacidad cerebral. Los hombres
de Apu conocen las causas biogenéticas que atan el desarrollo de estos
seres y son capaces de modificarlas con absoluta garantía, siempre
regidos por el respeto a la Naturaleza.
IIIe. SEGUNDA MANIPULACIÓN GENÉTICA. HOMBRES CONSCIENTES (4.3) 85

»Ha pasado el tiempo de aprendizaje, estudio y observación. El


planeta Apu vive una época de grandes cambios evolutivos. El
esfuerzo y el trabajo de sus habitantes pronto se verá recompensado
con el comienzo de una nueva era, que traerá como consecuencia la
posibilidad de que sus habitantes suban un peldaño en la escala
evolutiva; esto dependerá de su voluntad y su trabajo.
»Su civilización ha alcanzado un grado de evolución tal que la
materia apenas tiene secretos para ellos. Recogieron de los Maestros
la sabiduría suficiente para manipularla, aunque siempre con la
consciencia de la trascendencia de sus actos y los efectos que éstos
pudieran provocar, incluso, más allá de sus propias vidas.
»Las ciencias son estudiadas bajo criterios de concepción moral y
espiritual. Conocedores del mundo visible de la materia profundizan
ahora sobre las leyes que rigen el mundo de las energías.
«Disponen de una estructura mental altamente equilibrada gracias
a que han logrado conexionar en un alto porcentaje sus diferentes
cuerpos mentales: el que rige su consciencia (consciente), el que les
une a su pasado y a su futuro (subconsciente), y el que rige su cuerpo
físico (inconsciente).
«Sus conocimientos sobre el funcionamiento de la mente les
permiten fundamentar una auténtica Ciencia del Conocimiento y su
concepción espiritual sobre el Universo les permite establecer con
bastante claridad, los límites de su existencia. Un pueblo de seres
humanos entregados al servicio de los demás y de su entorno,
conscientes del papel que juegan en la gran escala de la evolución
humana.
»La sociedad del planeta Apu vive en perfecta armonía; hace
milenios que dejó de someterse a instituciones políticas, religiosas y
económicas. En realidad descubrió el auténtico sentido de la
interacción social y decidió practicarla.
«Supo que el poder estaba en el más sabio, pero al mismo tiempo
se dio cuenta que la sabiduría no practica
86 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

el poder, sino el deber, fundamentado en un conocimiento de las leyes


que rigen el Universo: "Un Universo equilibrado debe tener unas
leyes justas, universales y eternas y sólo el hombre con su ignorancia
puede alterar el orden y desequilibrar el mundo en el que vive. Pero
afortunadamente el Universo es infinito y las atrocidades de toda la
vida de un hombre, de una sociedad sobre un planeta, desencadenan
los mecanismos de regulación del Cosmos y, ese hombre, esa
sociedad, tendrá que compensar sus errores".
«Para todos los seleccionados, formar parte de la expedición a la
Tierra es muy importante. No obstante, para los que se queden, hay
otros trabajos que hacer en apoyo de la expedición. El esfuerzo
realizado durante la preparación se ve ahora recompensado.
«Hace algún tiempo que se suspendieron las clases prácticas.
Todos los conocimientos necesarios se han adquirido tras largos años
de dedicación. Ya no viajarán a la Tierra para observar y recoger
datos, sino para establecerse y trabajar "in situ". Les ha llegado el
momento de poner en práctica uno de los axiomas que repetidamente
recibieron de sus Maestros: 'TODO LO QUE SE RECIBE ES PARA
DAR".
»La expedición está compuesta por expertos en bioquímica y
bioenergética, botánica, geología, sociología, psicología y otras
especializaciones que se han considerado útiles para la misión. Todos
están listos para embarcar junto con sus Maestros.
»Su preparación mental ha sido igualmente exhaustiva. Han
tenido que aprender los principios que rigen la vida en la Tierra, su
historia, su evolución, sus mutaciones genéticas naturales que han
convertido a los peces en anfibios, a éstos en reptiles, a éstos a su vez
en aves, para desembocar, algunos de ellos, en mamíferos. Tienen
también un profundo conocimiento de la biología terrestre, de la
estabilidad telúrica, de su estructura geológica, de la ecología.
IIIe. SEGUNDA MANIPULACIÓN GENÉTICA. HOMBRES CONSCIENTES (4.3) 87

»Sin embargo, es a hombres que se encuentran en el último


eslabón de la cadena humana, a quienes se encomienda la tarea de
producir mutaciones genéticas "especiales" que alteran la vida de un
planeta.
«Observando los trabajos que realizan, siento una gran nostalgia
cuando recuerdo mis pasos por esa etapa de la evolución. El trabajo
primordial era el aprendizaje de la Moral, aprender a utilizar
correctamente el libre albedrío, teniendo como parámetro principal el
DEBER. Aplicar las leyes que rigen el Cosmos y que hombres más
sabios nos enseñaban. Saber que nada ocurre que no obedezca a una
razón, a un por qué, y tratar de descubrir ese por qué sin prejuicios.
Conocer los beneficios de la paciencia y de la humildad. En definitiva
esa etapa es una experiencia apasionante que te lleva poco a poco
hacia el interior del diamante, de esa piedra filosofal de los
alquimistas que llamamos MENTE.
«Veo cómo se afanan en aplicar los conocimientos adquiridos
para lograr llevar a buen término su trabajo. Hace casi tres millones
de años yo preparaba mi primer viaje a la Tierra con la misma ilusión
que hoy les embargaba a ellos.
»Los enormes contenedores del material que será transportado a
la Tierra ya están listos para ser embarcados. Con él construirán la
Gran Pirámide que les servirá de morada y laboratorio una vez
lleguen a su destino.
»En los grandes invernaderos se acumulan gran diversidad de
especies vegetales que se aclimatarán al planeta y alimentarán a sus
habitantes. También se acomodará en la Tierra una amplia variedad de
especies animales, genéticamente preparadas para sobrevivir en el
nuevo medio. Todo está meticulosamente calculado para que la
misión tenga una consecución adecuada a los deseos del Orden
Superior.
»Un aspecto importante a tener en cuenta es la duración. Está
estimada en cerca de 300.000 años terrestres. Dado que la vida media
es de aproximadamente 1.200 años terrestres, hubo que decidir cual
era el método más
88 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

idóneo para que los hombres de Apu pudieran "sobrevivir" tanto


tiempo en la Tierra. Finalmente se optó por la solución más natural:
las sucesivas encarnaciones. De esa forma podría participar más gente
en la misión y además podrían gozar de periodos de "descanso" en el
otro plano, para reflexionar tanto sobre lo realizado hasta el momento,
como para revisar lo que quedase aún por hacer.
»Otro aspecto importante era la designación de los individuos que
serían sometidos a la manipulación genética. Como una selección por
su parte sería interferir en la evolución de esos hombres de una forma
directa, dejaron que ellos mismos se autoseleccionarán en base a una
mayor evolución cerebral que les distinguiera del resto. La pieza clave
para diferenciarlos venía dada por la manifestación de su curiosidad,
es decir, que aquéllos que mostraran mayor curiosidad serían
lógicamente los que antes establecieran contacto con los extraños
visitantes.
«Entre tanto, por un lateral de la Gran Pirámide estaban
terminando de entrar los contenedores con semillas cereales (trigo,
maíz, etc.), además de compuestos vegetales que se producirían en los
invernaderos, como ciertas clases de hongos que serían, a partir de un
momento determinado, la fuente principal de subsistencia de nuestros
expedicionarios. Cereales adaptados genéticamente a las condiciones
terrestres y que más tarde quedarían como legado a los pobladores del
planeta.
»En Apu conocen bien los resortes del espacio y del tiempo.
Manejan estas dimensiones sabiamente lo que les permite trasladarse
físicamente, casi a la velocidad de la mente, desde su planeta a
cualquier lugar del Universo. Sin embargo, el traslado de la gran
pirámide requerirá un poco más de esfuerzo, una unión mental más
profunda. Es gracias a la fuerza mental como se pueden recorrer 4.3
años luz en unos minutos cargados de una ciudad entera. La fuerza de
propulsión mediante carburantes quedó atrás hace millones de años.
Hoy es la fuerza de la mente la que domina, por fin, el mundo físico.
IIIe. SEGUNDA MANIPULACIÓN GENÉTICA. HOMBRES CONSCIENTES (4.3) 89

«Todos esperan con emoción la partida; concentran sus mentes en


los componentes de la expedición quienes muy despacio, comienzan a
entrar en la gigantesca nave que les transportará a la Tierra.
«Situados en sus puestos de trabajo, los expedicionarios reciben
telepáticamente las últimas instrucciones. Es una concienciación
colectiva sobre la finalidad y trascendencia de su trabajo.
«Para Apu casi no existe la noche, y menos hoy que miles de
luces multicolores de la gran ciudad flotante empiezan a activarse. Es
un día de alegría y felicidad. Por fin rumbo a la Tierra, en un viaje sin
apenas tiempo ni espacio.
«Todos unidos, concentran su mente para ponerla en conexión
con los sistemas vitales de navegación. Apoyados por su avanzada
tecnología logran la expansión de los espacios interatómicos de la
materia que constituye la gran pirámide y todo lo que alberga en su
interior, sin perder por ello su fuerza de cohesión. Así podrán
trasladarse a la Tierra en pocos minutos para, una vez allí, reducir los
espacios interatómicos a su posición natural, es decir, constituyendo
nuevamente materia visible...
«...La Tierra hace 250.000 anos.
«Amanecía, el cielo se iba iluminando poco a poco con una luz
difusa, aún brillaban algunas estrellas como testigos perezosos que
parecían negarse a marchar. Primero se dejaron ver los perfiles de las
montañas, después las siluetas de los árboles recortándose en el
horizonte ... poco a poco la batalla entre la luz y la oscuridad llegaba a
su fin. El sol apareció bañando de dorados reflejos todo el paisaje.
«Estamos en una zona conocida por vosotros como Iraq. Hace
250.000 años que la gran nave de Apu llegó a la Tierra y se asentó en
este lugar. Se eligió este emplaza-
90 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

miento porque reunía las condiciones más propicias para el desarrollo


de la vida humana consciente.
»Sí, los pobladores de Apu habían estudiado la configuración de
los continentes. Sabían que los grandes cataclismos geológicos y las
prolongadas glaciaciones no habían dado facilidades a los pobladores
de la Tierra. Era en esta zona, entre los ríos Tigris y Éufrates, donde se
reunieron mayor número de hombres de los que llamamos
inconscientes.
»La Ciudad, una enorme edificación piramidal, tenía una altura
de 3000 metros y un perímetro en su base de 60 kms. Sus paredes
eran opacas pero dejaban pasar la luz. Por la noche iluminaba un
amplio radio a su alrededor.
«Aparte de servir como vivienda, constaba de importantes
instalaciones, invernaderos, incubadoras de fauna y flora (muchas
especies animales y vegetales estaban siendo tratadas y adaptadas a la
nueva Tierra).
«Atraídos por la luz que desprendía la Ciudad Prohibida fueron
asentándose en sus alrededores gran cantidad de grupos de hombres
venidos de las zonas más próximas. De entre ellos, había dos tribus
que estaban demostrando un síntoma claro de mayor evolución
cerebral: LA CURIOSIDAD.
«Este impulso les hacía acercarse cada vez más a la ciudad. El
resto había aprendido a aceptarla como parte integrante del paisaje.
Sin embargo, estas dos tribus se sentían cada vez más atraídas por
aquella cosa extraña e incluso buscaban la forma de introducirse en
ella.
»Por fin llegó el gran día. Todas las instalaciones funcionaban
correctamente. Sabíamos la importancia de todos y cada uno de los
componentes del equipo y deseábamos vivamente que todo saliese a
la perfección.
«Se emitió la llamada de atención para que todos ocupasen sus
puestos. La puerta de la Ciudad se abrió lentamente. Varias decenas
de ojos miraban con asombro sin atreverse a entrar. Uno de ellos se
decidió y tras él fueron pasando algunos de los integrantes de las dos
tribus seleccionadas por su curiosidad.
IIIe. SEGUNDA MANIPULACIÓN GENÉTICA. HOMBRES CONSCIENTES (4.3) 91

«Penetraron en una sala circular. Pasado el primer momento de


decisión, se sentían un tanto sobrecogidos, lo que les hacía apretujarse
unos contra otros buscando la propia seguridad en el contacto físico
con los demás.
»La luz que había estado iluminando la sala se atenuó hasta casi
desaparecer. Los hombres primitivos aguzaban sus oídos. No se oía el
más leve ruido, sin embargo, percibían una ligera vibración bajo sus
pies y en las paredes, era como si todo se moviera. Sintieron cómo
una fuerza desconocida para ellos les atraía hacia el suelo haciéndoles
caer y permanecer pegados a él, sin conseguir levantarse apenas a
pesar de sus esfuerzos.
«Ellos no podían entenderlo, pero se encontraban a bordo de una
pequeña nave que, dentro de la pirámide, realizaba las maniobras de
despegue para salir al espacio exterior.
«Por fin la vibración cesó y comenzaron a incorporarse. Pasados
unos pocos segundos se fue perfilando una puerta en uno de los
extremos de la sala. Por ella aparecieron varios tripulantes. Eran altos,
rubios, de pelo casi albino, de ojos rasgados y de un azul muy claro.
Vestían monos blancos muy ceñidos, calzaban botas de media caña,
ancho cinturón y guantes casi hasta el codo. Sobre el centro de su
pecho llevaban impresa una circunferencia y dentro de ella un
triángulo equilátero con el vértice invertido.
«El miedo que sintieron en un principio los individuos de la tribu,
desapareció de inmediato y poco a poco fueron embargándoles
sentimientos de tranquilidad y contento.
»Yo me encuentro entre los Maestros seleccionados para el gran
acontecimiento que va a tener lugar en este recinto. Durante muchos
años hemos estado preparándonos para ampliar nuestro grado de
consciencia, para ser canales transmisores de uno de los hechos más
trascendentales que suceden en el Cosmos: la individualización del
espíritu y su integración en el ser humano.
«Nuestros Maestros, seres pertenecientes a la dimensión astral o
energética, han querido que fuese yo en esta ocasión, el que sirviera
de vértice energético. Mientras mis
92 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

seis compañeros formarán un círculo energético para la recepción de


la energía cósmica.
«Percibo que me están esperando en la gran sala circular. Una
puerta se abre y aparece ante mí un nutrido grupo de hombres
inconscientes y varios hombres de Apu. Estos, al verme, inclinan la
cabeza en señal de respeto.
»He de deciros que el gesto de inclinar la cabeza ante alguien
tiene una explicación ancestral. Es por el centro de la frente por donde
se emiten los pensamientos, mientras que es por el centro superior de
la bóveda craneana por donde se reciben. Al inclinar la cabeza
reconocemos que lo que podamos emitir es inferior a lo que podemos
recibir, reconociendo así mayor capacidad evolutiva al interlocutor, a
quien autorizamos para aconsejarnos, mientras que nosotros no
podríamos emitir conceptos tan elevados.
«Entre mis manos ha aparecido una esfera multifacética de unos
25 cms. de diámetro. Es la resultante de la concentración de mis
hermanos que, en círculo, me envían su fuerza mental.
»A1 ver a aquellos hombres primitivos, mirando sin comprender,
aturdidos, cogiéndose unos a otros, se empieza a generar desde el
centro de cada una de mis células, de mi mente, de mi espíritu, un
profundo sentimiento de piedad. La emoción del momento es
indescriptible. Los sentimientos parten del espíritu y ese es un camino
que sólo hemos empezado a recorrer. Dominamos la materia,
conocemos las energías y las aplicamos, hemos profundizado hasta el
límite de nuestra capacidad cerebral en el mundo de la mente, pero
aún no hemos hecho sino empezar en el mundo de los sentimientos.
Es posible que sólo cuando seamos dioses podamos conocer este
mundo tan maravilloso; entre tanto, nos dejamos llevar por sus
influjos.
»E1 sentimiento de amor profundo que me embarga es la clave
que abre las compuertas a la energía cósmica. Veo en ellos siglos de
dolor y sufrimiento, etapas por las que yo he pasado y me siento
hermanado con ellos formando una cadena sin privilegios. Concentro
mi mirada en la
IIIe. SEGUNDA MANIPULACIÓN GENÉTICA. HOMBRES CONSCIENTES (4.3) 93

esfera y, a los pocos segundos, del círculo formado por mis seis
hermanos surge un rayo de luz verde eléctrico que, entrando por mis
fontanelas, vuelve a salir por mi frente incidiendo sobre la esfera
multifacética, la cual se ha ido elevando, quedando suspendida en el
aire a pocos metros sobre la cabeza de los hombres primitivos. De
cada una de las facetas parte un rayo verde que se dirige al centro de
su bóveda craneana. A pesar de que no es visible para ellos
permanecen en completo silencio y quietud.
»A partir de ese momento, el código genético de esos seres se
verá modificado. La doble espiral de la cadena genética
correspondiente a sus células reproductoras verá alterada su estructura
de una forma aparentemente poco notable pero, sin embargo, esta
modificación tendrá con el tiempo una importancia fundamental, sus
descendientes llevarán impresas genéticamente las claves para el
desarrollo completo del cerebro y de los dispositivos mentales. Su
capacidad de razonar les llevará a crear culturas y su capacidad de
intuir les hará crear estructuras sociales basadas, en un principio, en
informaciones de índole superior que llevarán impresas en su
subconsciente, ya en fase expansiva. Sus hijos tendrán en
funcionamiento coordinado las dos glándulas más importantes de su
organismo, la pituitaria y la pineal, que servirán de enlace perfecto a
los diferentes cuerpos mentales: consciente, inconsciente y
subconsciente.
»La cúpula de la nave, de material transparente que había estado
mostrando un firmamento tachonado de estrellas, mudos testigos del
hecho, se tornó opaca, al tiempo que una voz inaudible para los
hombres primitivos, pero oída por los hombres de Apu, partía de mi
mente:
"Gracias os doy Grandes Maestros del Mundo de la Luz, por
haberme utilizado como vehículo de transmisión de vuestra energía.
Deseo que estos hombres que hoy empiezan su andadura consciente
busquen la Sagrada Referencia en lo más profundo de su alma,
porque sólo allí encontrarán el Agua que calmará su sed y la Luz que
les llevará, como hoy a mí, a formar parte consciente del mundo de lo
visible. Que así se cumpla".
94 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

«Al emitir este pensamiento la luminosidad del rayo aumentó


mientras nadie osaba levantar la vista del suelo en señal de respeto.
Después la emisión energética cesó y la esfera se concentró sobre sí
misma hasta desaparecer. Salí de la estancia y la nave se puso
nuevamente en marcha emprendiendo el regreso a la Ciudad.
Enseguida estuvimos allí. Los hermanos de Apu indicaron con
amables gestos a los hombres primitivos que fuesen saliendo de la
nave. Por un largo pasillo desembocaron en el bosque. El aire
perfumado de la noche les hizo llenar los pulmones con ansiedad ... ya
nunca más volvieron a ser "inocentes" los seres humanos de la Tierra.
«Fueron expulsados del paraíso de la inconsciencia y tendrían
que aprender por dolor o por comprensión. Cada una de sus
experiencias sería registrada en su memoria para que la raza humana
siguiera avanzando hacia su lejana meta en pos de la
CONSCIENCIA.
«Durante los 300.000 años de estancia en la Tierra, los hombres
de Apu realizaron una amplia labor de ingeniería genética desde Iraq
hasta Europa, Asia y África. Repoblaron amplias zonas devastadas de
flora y fauna, implantaron cereales como el maíz y el trigo. Los
mares, que también habían sufrido las convulsiones telúricas,
recibieron asimismo ayuda para que en sus aguas floreciese la vida.
En determinadas zonas el índice de salinidad y las temperaturas
rigurosas impedían el desarrollo continuado de las especies marinas,
por lo que tuvieron que adaptarlas a este hábitat.
«Pasado el tiempo, cuando el consejo de la Confederación
consideró que el trabajo había concluido, los hombres de Apu fueron
requeridos para abandonar la Tierra. No obstante continuaron
haciendo viajes cada vez menos frecuentes y siempre intentando no
ser observados para no interferir en la evolución de los hombres de la
Tierra. Ellos fueron testigos mudos a través de los años de los
cambios que se iban operando a través de las generaciones y de los
cambios que el propio hombre producía en su entorno.
IIIe. SEGUNDA MANIPULACIÓN GENÉTICA. HOMBRES CONSCIENTES (4.3) 95

»Un buen día descubrieron con extrañeza que la gran pirámide


luminosa había desaparecido. Pasaron los años y muchos todavía
recordaban la Ciudad habitada por los dioses. De generación en
generación fueron transmitiéndose fantásticos relatos sobre los
hombres altos y rubios, unos aún los buscaban, otros miraban al cielo
esperando ver aparecer aquella ciudad flotante de la que les hablaban
sus mayores, algunos construyeron pequeñas pirámides tratando de
imaginarse cómo fue aquella primera...»
III. LOS MANUSCRITOS
IIIf. Las Generaciones de la Tierra. La Escala Cósmica

«Todo en el Cosmos está relacionado, así, cada uno de los


planetas del Universo cumple una función muy importante que sólo él
puede cubrir. Los planetas son seres vivos que nacen, crecen, se
desarrollan, enferman y algún día mueren. Durante su larga vida
distintas civilizaciones ocuparán ese planeta y se establecerá una
simbiosis entre él y la humanidad que lo puebla. Si el hombre
evoluciona, el planeta también lo hará, pues al ser respetadas las leyes
de la Naturaleza ésta se desarrollará en toda su plenitud y armonía.
«Pero, volvamos a la Tierra. El hermoso planeta azul es muy
joven aún, sin embargo puede ya contarnos una vasta historia al
albergar a lo largo de su existencia a tres generaciones de seres
humanos.
»Una generación de un planeta es un colectivo de personas o
espíritus que deciden realizar una tarea común durante un periodo de
tiempo, al cabo del cual, si en su mayoría han alcanzado el objetivo se
produce el cambio de generación de esa mayoría a una etapa superior
en la escala evolutiva. Si no lo han logrado pasarán únicamente
aquellos que hayan realizado durante sucesivas encarnaciones un
esfuerzo mantenido, con lo que su ser integral tendrá una vibración
acorde a la nueva etapa.
«Cada generación tiene un plazo previsto por el colectivo. En el
caso del planeta Tierra ese plazo suele ser de
98 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

25.000 años, que es el tiempo que tarda vuestro Sol en dar la vuelta
alrededor de la estrella Alción de la constelación de las Pléyades.
»En la Tierra hay vestigios de vida humana que se remontan a
unos 600 millones de años. Desde esa época, aproximadamente, la
evolución del planeta permitiría la vida de seres humanos en algunas
zonas de su corteza, por lo que hombres de Apu transportaron en sus
naves pequeñas comunidades de hombres de distintos grados de
evolución, cuyos planetas de origen estaban sufriendo cambios que
los hacían inhabitables, indefinida o temporalmente. Estos hombres
encontraron en la Tierra un sitio donde vivir durante un tiempo hasta
que pudieron ser llevados a planetas en condiciones de albergarlos
definitivamente. Esta es la razón de las llamadas "huellas erráticas",
denominación que los arqueólogos y antropólogos han asignado a
aquellos vestigios que, según la cronología establecida
académicamente, "no podían estar ahí". Valga como ejemplo el
descubrimiento que realizó Stanley Taylor, de la Filmsfor Christ
Association, en las orillas del río Paluxy, en Estados Unidos, donde
encontró huellas humanas junto a las de dinosaurios, cuando la
antropología sitúa la desaparición de estos animales hace más de 250
millones de años y faltaban aún 247 millones de años para la
aparición del primer protohomínido.
«Hace aproximadamente 3 millones de años fue realizada la
primera modificación genética en unos primates que vuestra ciencia
denomina como australopithecus. Como consecuencia de esta
modificación surgieron, después de varios miles de años, una nueva
especie de seres llamados pithecantropus con características
claramente protohumanas. Por propio desarrollo y asimilación de sus
experiencias. El pithecantropus pasó a convertirse en el ser al que se
denomina neanderthal u homo sapiens, con características ya
claramente humanas. Estos seres fueron sometidos a una segunda
modificación genética, que dio como resultado la aparición del primer
ser humano consciente autóctono de la Tierra: el hombre de Cro-
IIIf. LAS GENERACIONES DE LA TIERRA. LA ESCALA CÓSMICA 99

Magnon u homo-sapiens-sapiens. Esta nueva modificación afectó al


desarrollo del cerebro de los hombres de Neanderthal, especialmente
a la conexión entre el neocórtex y el hipotálamo, lo que les posibilitó
para ampliar su capacidad intelectual. Apareció el lenguaje, se
activaron una serie de centros y glándulas que permitieron al hombre
luchar contra la adversidad utilizando cada vez más áreas cerebrales.
«Aunque ya nos hemos detenido anteriormente en estos
acontecimientos, es importante hacer constar que debido a la larga
estancia de los hombres de Apu en la Tierra, se consideró al periodo
de 300.000 años que permanecieron en el planeta como la PRIMERA.
GENERACIÓN de seres humanos que la ha poblado. Cuando se
marcharon transportaron en sus naves a tribus o colectivos de
pithecantropus y neanderthales primitivos que coexistían con el
homo-sapiens-sapiens y les llevaron a planetas acordes con su grado
de evolución. En la Tierra quedaron los homo-sapiens-sapiens o Cro-
Magnon quienes durante 150.000 años habitaron el planeta intentando
desarrollar sus potencialidades.
»Su trabajo consistiría en aprender a reconocerse a sí mismos
como seres independientes, intentando controlar su entorno,
ampliando su capacidad de consciencia, para que estuvieran
preparados para la siguiente etapa: la vida en comunidades sociales.
Hace aproximadamente 50.000 años comenzó la SEGUNDA
GENERACIÓN de habitantes de la Tierra. Estuvo compuesta por una
parte por los homo-sapiens terrestres ya capacitados para contrastar
sus experiencias con otros hombres formando comunidades, y por
otra por hombres del planeta Urano, que por entonces se había hecho
inhabitable debido a trastornos ecológicos y gravitacionales. Estos
trastornos fueron provocados por la invasión de la órbita de Urano por
otro planeta desconocido hasta entonces. También la acción de los
propios uranitas sobre su planeta, alterando el equilibrio ecológico y
haciendo irrespirable la atmósfera, provocó que un gran número de
ellos tuvieran que ser trasladados en naves de la Confederación de
Mundos
100 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Habitados de la Galaxia a otro planeta de similar evolución: la Tierra.


»Estos hechos marcaron el final de la generación de Urano. Así,
los uranitas que habían alcanzado el suficiente grado de evolución
pasaron a formar parte de una generación un peldaño superior en otro
planeta, y los que fueron traídos a la Tierra tuvieron que repetir la
experiencia no superada y permanecer en el mismo grado de
evolución. Los más adelantados intelectualmente se instalaron en un
continente llamado Atlántida que se encontraba en el océano
Atlántico, y del que algunos restos son las islas Canarias y las Azores.
Los más retrasados intelectualmente se instalaron en Europa, Asia y
África. Este grupo de uranitas se mezcló con los homo-sapiens
terrestres enseñándoles, entre otras cosas, el uso del fuego.
«Por último, hubo una tercera expedición que completó la
segunda generación de la Tierra; estuvo formada por hombres traídos
de Marte y de un planeta llamado Lemurt. Fueron transportados por
naves de los Hermanos Mayores e instalados en el continente que se
conocía como Lemuria y del que son restos las islas de la Polinesia y
Japón.
»E1 continente americano no fue habitado en esas fechas a causa
de la inestabilidad telúrica.
»25.000 años duró esta generación. La pauta la marcaron los
atlantes que condicionaron la evolución del planeta y sus habitantes
con su filosofía de vida. Crearon una sociedad teocrática, tecnológica
y colonizadora, orientada a la explotación de los otros pueblos menos
desarrollados, controlando el conocimiento, las materias primas, la
religiosidad y la economía del planeta.
»Su tecnología dominaba la energía atómica y por otro lado
utilizaban sectores de la mente que hoy consideraríamos como
paranormales. El final de la generación estuvo marcado por la
utilización de la energía nuclear en guerras internas y un desequilibrio
ecológico a gran escala. Se provocaron cambios climatológicos tales
que la temperatura del globo aumentó, los hielos se fundieron y
IIIf. LAS GENERACIONES DE LA TIERRA. LA ESCALA CÓSMICA 101
102 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

se generaron los grandes cataclismos geológicos que las diferentes


tradiciones nos han hecho llegar como Diluvio Universal.
»Los cambios geológicos que marcaron el final de la generación
atlante modificaron masas continentales y borraron casi en su
totalidad los vestigios de esa generación. Atlántida y Lemuria
desaparecieron bajo las aguas y los continentes se reconfiguraron al
aspecto en que hoy los conocéis. Sin embargo, estos acontecimientos
no sucedieron de la noche a la mañana. Su comienzo ocurrió hace
25.000 años y su final hace aproximadamente 12.000. Durante ese
tiempo, naves de la Confederación de Mundos Habitados de la
Galaxia fueron recogiendo especies animales y vegetales para
salvaguardarlas del cataclismo y poder reintegrarlas a su hábitat
natural una vez hubiera pasado todo.
»De la misma forma, muchos hombres que habían alcanzado un
grado de evolución acorde con el de sociedades armónicas que
pueblan otros planetas, fueron llevados a ellos para seguir su ascenso
evolutivo. Por el contrario, quienes no alcanzaron ese grado de
evolución
IIIf. LAS GENERACIONES DE LA TIERRA. LA ESCALA CÓSMICA 103

tuvieron que repetir sus experiencias nuevamente en la Tierra, dando


lugar a la TERCERA GENERACIÓN, la actual, la cual está
constituida por tres tipos de razas humanas diferentes:
»La raza blanca, compuesta por los terrestres que sobrevivieron
al cataclismo y que no habían alcanzado el nivel evolutivo suficiente
para acceder al siguiente escalón en la escala evolutiva. Eran los
descendientes de los uranitas que habían sido traído hacia 25.000
años.
»La raza negra, procedente de un planeta que sufrió alteraciones
en la órbita alrededor de su sol, como consecuencia de las cuales se
vio modificada su masa y su atmósfera, lo que provocó que sus
habitantes tuvieran que ser trasladados a la Tierra.
»La raza amarilla, procedente de un satélite de Saturno ya
desaparecido. Al parecer, la causa de la desaparición fue la incorrecta
utilización de la energía atómica, que provocó, al estallar, el cinturón
de asteroides y polvo que forman los conocidos anillos de Saturno. La
raza roja es el resultado de un mestizaje ocurrido en ese planeta.
»Junto a todos estos hombres vinieron algunos terrestres de la
generación atlante que antes del cataclismo habían sido sacados de la
Tierra por los Hermanos Mayores y llevados a colonias donde se
ocuparon en aprender y practicar un modo de vida basado en el
respeto y el equilibrio. Estos hombres vinieron a la Tierra como
Patriarcas y dieron referencias sobre cuál era el objetivo a lograr, a la
nueva generación que comenzaba.
»E1 objetivo era el mismo que el de cualquier generación de
cualquier planeta: aprender a construir sociedades armónicas, basadas
en relaciones de intercambio justo entre todos los hombres. Aprender
a regular las dimensiones inferiores, vegetal y animal, basándose en el
equilibrio ecológico. Aprender a no interferir en la evolución del
hombre y del planeta que le sirve de soporte».
IV. PERÍODO DE REFLEXIÓN. TOMA DE
CONSCIENCIA. ECOLOGÍA CÓSMICA

Y un buen día terminamos de leer los manuscritos. Habían transcurrido


algo más de dos meses desde que el abuelo me hiciera entrega de su preciado
secreto. Si tuviera que hacer un balance de ese tiempo tendría que admitir que
fueron días muy intensos en los que se removían continuamente nuestras
estructuras mentales.
La experiencia del abuelo y más tarde la lectura del libro fueron un
auténtico revulsivo en nuestras vidas. Tanto Teresa como yo nos sentíamos
como si hubiéramos descubierto una nueva dimensión de las cosas, todo
parecía tener más sentido. Había momentos en que nos asaltaban las dudas,
era todo tan increíble, pero a la vez resultaba tan posible, tan lógico que fuera
así. Tuvimos que hacer verdaderos esfuerzos para no contárselo a todo el
mundo, necesitábamos contrastarlo con la gente para ver cual era la respuesta
de los demás, sin embargo Baldomero había insistido en que todavía no
dijéramos nada.
Meses más tarde entendí por qué la insistencia del abuelo en que
compartiera con Teresa la experiencia, casi sin darnos cuenta nos encontramos
los dos participando de un proyecto común: tratar de desenmarañar un ovillo
que estaba muy enredado. Descubrimos nuevas facetas en la comunicación,
nuevas potencialidades en el otro y sobre todo particularidades de la
personalidad que antes se nos antojaban como barreras ahora no sabíamos
muy bien por qué se habían convertido en factores complementarios.
Cuando cada noche nos sumergíamos en la lectura del libro, en
comentarlo, en identificar los esquemas... estábamos sin saberlo poniendo
nuevos ladrillos sólidamente asentados en nuestra relación de pareja. Nos
había ido bien hasta entonces, no teníamos más conflictos que los habituales,
pero sin embargo participábamos de dos mundos diferentes y eso en ocasiones
creaba distancias, yo con
106 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

mi trabajo en el periódico con horarios irregulares y ella con sus clases


provocaban que muchas veces no nos encontráramos en los momentos y
lugares que queríamos. Para cada uno el trabajo era muy importante y cada
uno de nosotros miraba en su dirección, eran como dos pompas de jabón que
lo más que lograban era llegar a tocarse tangencialmente pero nunca a
mezclarse.
La historia del abuelo nos hizo mirar a ambos en la misma dirección y ahí
fue donde empezamos a encontrar puntos en común. A mí me venía muy bien
el realismo de Teresa para hacerme bajar los pies a la tierra y ella necesitaba
de mis elucubraciones para mirar un poco más allá de su entorno. Discutíamos
durante horas sobre lo leído, lo analizábamos, lo contrastábamos con
bibliografía sobre antropología y arqueología, intentábamos averiguar qué
referencias había en otras religiones o filosofías..., cuando quisimos darnos
cuenta habían pasado dos meses.
Llegamos a la conclusión de que los manuscritos no eran una novela sino
una especie de legado histórico misteriosamente hilado, y todo ello dentro de
un trasfondo moral, social y filosófico que podría hacer cambiar el rumbo de
la humanidad igual que había cambiado nuestra convivencia. Era imposible no
tomárselo en serio, aquello se había convertido en el eje de nuestra vida,
planteándonos dudas y preguntas sobre temas que parecíamos tener muy
claros desde nuestra posición de adultos racionales e instruidos.
Sin embargo algo faltaba. Habíamos leído los manuscritos, los habíamos
trabajado y estudiado a conciencia, pero ¿qué había de los extraterrestres?
¿Dónde estaban ahora? A lo largo de la historia de la Tierra la habían hecho
habitable, habían permanecido cerca observando, hasta la aparición del
hombre, y ahora que muchas personas y lugares del planeta atraviesan
momentos difíciles, ahora que hemos alcanzado una capacidad de destrucción
que puede desbaratar todo su trabajo... ¿Qué hacen? ¿Qué sentido tiene que
esos manuscritos no puedan ver la luz pública? Si las teorías son ciertas
deberían ser difundidas. No entendíamos por qué el libro había llegado a
nosotros y por qué debíamos silenciarlo. No queríamos que todo acabara ahí,
queríamos averiguar más, llegar al fondo.
Estábamos esperando la llegada de las Navidades para acercarnos a
Burón y poder hablar con el abuelo, teníamos un larguísimo cuestionario que
habíamos ido haciendo durante todo ese tiempo, los manuscritos habían tenido
la virtud de arrancar el motor de la
IV. PERÍODO DE REFLEXIÓN. TOMA DE CONSCIENCIA. ECOLOGÍA CÓSMICA 107

curiosidad y ahora resultaba imposible pararlo, las ganas de saber más, de


conocer respuestas, de descubrir nuevos caminos iban creciendo cada día que
pasaba.
Los amigos más cercanos de nuestro entorno estaban intrigados, no
entendían la poca disponibilidad de tiempo que de repente teníamos, les
chocaba nuestra voluntaria reclusión en la lectura, por otra parte advertían un
cambio en nuestra actitud, parecíamos más contentos, como si supiéramos
algo importante que los demás ignoraran. Aunque yo no me di cuenta
aparentemente también en mi forma de escribir y sobre todo en los temas que
tocaba se habían operado cambios según decían mis compañeros de la
redacción.
Uno de esos artículos se lo envié al abuelo, quería que se diera cuenta de
que estábamos trabajando sobre el tema como él quería:
«Durante muchos años los hombres hemos estado investigando,
buscando en la noche de los tiempos, tratando de desentrañar los misterios de
nuestro origen. La antropología, la historia, la mitología, e incluso la religión
nos han dado su respuesta, su explicación. Sin embargo, la mayoría de las
veces esa respuesta está reñida con las demás, lo que hace que uno se plantee
un interrogante ¿Por qué? ¿Por qué no hay una explicación que satisfaga a
todos? ¿Se trata únicamente de meras explicaciones parciales que sirven a
los intereses particulares de un sector determinado de nuestra sociedad?
Lo cierto es que el hombre de nuestros días, tal vez de forma intuitiva,
sabe que muchas de las preguntas que hoy es incapaz de contestarse podrían
tener respuesta reconstruyendo la historia del ser humano desde sus orígenes
como especie para así, a lo largo del tiempo, poder detectar las desviaciones
que han tenido lugar.
Trasladémonos mentalmente al origen del hombre. Aquellos seres
primitivos, parientes cercanos de los simios, debieron ser seres que vivían
inmersos en la Naturaleza, con unos comportamientos regidos por las leyes
naturales.
Durante milenios estos hombres irían aprendiendo, poco a poco, a
reconocer su entorno y desarrollar su capacidad cerebral. Desarrollarían el
lenguaje, se regirían por unas elementales normas de convivencia, tendrían
una incipiente cultura... En definitiva, irían en pos de la característica que les
hacía distinguirse del resto de los animales: su capacidad de raciocinio, de
entendimiento y de reflexión, para poner sus manos al servicio de sus ideas,
dominando
108 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

paso a paso a la Naturaleza, aliándose con ella para utilizar las cosas que
ésta le ofrece.
Pero ¿qué traería consigo, realmente, esta capacidad de razonar?
Era el comienzo de la consciencia, el darse cuenta de la repercusión de
sus actos. Ya no era un ser inconsciente como los animales, ahora era libre,
debía encontrar dentro de sí el camino a seguir a partir de lo que su impulso,
su conciencia interior, le dictase. Era un ser dotado de «libre albedrío".
Este fue un gran paso en la evolución del hombre que pasó de estar en
armonía con la Naturaleza, el modo inconsciente de los animales, a tener que
aprender a estar en armonía con ella al modo de los hombres, es decir
«religándose» conscientemente.
A esta etapa, en la que el hombre que poblaba la Tierra no tenía
problemas pues vivía en un estado de inconsciencia, podríamos identificarla
con los tiempos del Paraíso. Se movía por impulsos instintivos que le hacían
actuar sin poner en tela de juicio ese impulso, por eso vivía en armonía con la
Naturaleza. La adquisición de consciencia, el libre albedrío, la capacidad de
raciocinio, sería lo que la tradición nos ha hecho llegar como el «pecado
original» que significaría la posibilidad de conocer el bien y el mal,
simbolizado por el «árbol de la ciencia del bien y del mal».
Al hombre siguen llegándole los impulsos internos, pero ahora son
analizados por su nueva capacidad razonadora y su libre albedrío decide
finalmente qué hacer.
El tiene una tendencia innata que le lleva a actuar en armonía con las
leyes de la Naturaleza. Con el paso del tiempo las religiones han manipulado
esa tendencia creando el concepto «pecado» que no es otra cosa que una
cortapisa al libre albedrío.
En este punto y fundamentalmente por miedo, el hombre puede caer en la
tentación de actuar deforma inconsciente, instintiva, pero es un error, lo que
ha de hacer es aprender a actuar en armonía con esas leyes naturales, pero
CONSCIENTEMENTE, es decir, sabiendo por qué y para qué.
¿Cómo es posible que durante siglos se haya asimilado la consciencia y
la razón con el pecado, o cuando menos con una traba para la evolución
espiritual del ser humano? ¿No será el cerebro, precisamente, la herramienta
para avanzar? Si adquirimos el libre albedrío ¿no deberíamos ir
seleccionando nuestras decisiones para crear la armonía del origen?
IV. PERIODO DE REFLEXIÓN. TOMA DE CONSCIENCIA. ECOLOGÍA CÓSMICA 109

Con el paso de los años las nuevas generaciones van desvirtuando las
enseñanzas de los mayores que habían sido transmitidas de padres a hijos. El
hombre se siente alejado de su origen, de esa armonía que una vez vivió, y
comienza a buscar, a observar cuanto le rodea. Eso, con el tiempo, le hace
crearse dependencias del entorno.
La Naturaleza es deificada, aparece el miedo a los elementos, a los
animales, a los fenómenos naturales. El hombre intenta apoyarse en lo que
encuentra alrededor, crea cultos a todo lo que no domina, se rodea de
instituciones, de leyes, de normas.
Con ellas se siente seguro, pero lo que está ocurriendo en realidad es
que esa moral ficticia creada por él le está poniendo filtros que están
deformando una voz que antes llegaba clara desde su interior: la voz de la
conciencia.
Con el transcurso del tiempo el hombre comienza a depender de los más
poderosos, los más hábiles o los más fuertes, a los que otorga la capacidad de
establecer las leyes, apareciendo las clases, las barreras, las naciones, las
ideologías que separan a unos de otros ... y los hombres nunca más vuelven a
sentirse hermanos nacidos de una misma familia con un tronco común.
Las instituciones religiosas, políticas y económicas, movidas por el deseo
de poder y la adquisición de bienes materiales, han mantenido a los hombres
durante siglos sumidos en la superstición y la ignorancia. La manipulación
ha sido tan sutil que muchos hombres no son capaces de utilizar por sí
mismos lo que les fue dado como una herramienta de la que servirse para
poder evolucionar: cerebro y libre albedrío.
A lo largo de la historia de la humanidad seres especiales, grandes
maestros, profetas, rishis, avatares... vinieron a la Tierra para intentar
refrescar la memoria al hombre dándole las referencias que había perdido. El
mensaje de todos ellos era casi idéntico: vivir en armonía con el entorno y sus
semejantes. Sin embargo, al cabo de un corto espacio de tiempo sus palabras
y enseñanzas eran manipuladas en beneficio e interés de unos pocos,
avasallando al resto, transgrediendo las más elementales leyes de respeto
hacia el ser humano.
Pero ¿cuánto tiempo podría mantenerse este estado de cosas? La
situación no parece fácilmente reconciliable. Por un lado, una buena parte de
la humanidad aboga por la razón a ultranza, por otro, un gran número de
hombres promueven la fe ciega y las creencias no contrastadas. ¿Por qué
hemos de elegir uno u otro camino? Si en
110 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

nuestro cerebro pueden generarse estas dos tendencias ¿por qué no


esforzarnos en conjugarlas? ¿Por que valorar más la intuición en detrimento
de la razón?, ¿por qué desterrar la imaginación en favor de la lógica?
Nuestro cerebro está capacitado para desarrollar ambas potencialidades;
desde el momento en que nos decantamos por una de ellas infravaloramos la
otra.
¿Es el hombre un ser trascendente, como nos dice la religión?, y esa
trascendencia ¿puede ser intuída primero y razonada después? ¿Avanzaría el
hombre más rápidamente en todos los aspectos si admitiese dentro de sí esta
ambivalencia?
Mi intuición, o mi razón, o ambas, me dicen que sí».

Ecología Cósmica

Por si eso fuera poco, por aquellos días, Noviembre de 1975 parecía que
todo se confabulaba para apoyar nuestras nacientes inquietudes. Los medios
de comunicación denunciaban constantemente los problemas que el hombre
tenía, nuevas guerras, tensiones, terrorismo, violencia... Parecía que todo iba
en contra del propio hombre. ¡Qué lejos estaba el objetivo que, según los
manuscritos, había venido a cumplir: crear una sociedad armónica con lo y
los que le rodeaban}.
Sin embargo, hubo un hecho que fue el detonante que marcó nuestra
decantación definitiva hacia la necesidad de tomar una postura más activa.
Una noche nos vimos sorprendidos por un programa de televisión que desde el
principio captó nuestro interés. Era un reportaje científico-informativo que
había dado la vuelta al mundo, hablaba sobre el planeta Tierra y la acción
sobre él de los hombres.
El programa era una denuncia clara de los errores que a nivel ecológico
se estaban cometiendo, y apuntaba las posibles consecuencias de esos errores
si no se ponían los medios adecuados para impedirlo. Se analizaba la marcha
de los acontecimientos a partir de 1.800 con la revolución industrial, cuando el
hombre comenzó su frenética carrera por el dominio de la técnica.
A partir de ese momento se crearon máquinas. De la propulsión marítima
a vela se pasó a la máquina de vapor. Se inventó el ferrocarril y el motor de
explosión. Se construyeron grandes nú-
IV. PERÍODO DE REFLEXIÓN. TOMA DE CONSCIENCIA. ECOLOGÍA CÓSMICA 111

cleos industriales donde antes había bosques. Se allanaron montañas para que
las máquinas pudieran pasar y se arrasaron bosques enteros para la extracción
de minerales a cielo abierto.
Las aguas empezaron a recibir los residuos químicos que producían las
fábricas y el aire los vapores tóxicos. Los elementos base del progreso: el
petróleo, el carbón, la energía nuclear, producen por sí mismos contaminación.
Se han inventado máquinas para recolectar mayor cantidad de alimentos, pero
los cultivos masivos han traído plagas que son combatidas con pesticidas que
a su vez tienen efectos perjudiciales en el agua, la tierra y todos los seres
vivos. Se produce más de lo que se consume y hay que utilizar conservantes.
Por otra parte, un informe sobre la utilización de la energía nuclear
señalaba la destrucción de las capas altas de la atmósfera, creando fisuras por
las que se filtran rayos solares nocivos para la vida, como los terribles rayos
gamma. Surgen enfermedades de tipo canceroso, tres de cada cinco habitantes
sufren predisposición alérgica de algún tipo, no sólo en las ciudades, sino
también en el campo.
Las alteraciones climatológicas dan lugar a gravísimos problemas.
Desaparecen las estaciones intermedias, primavera y otoño, del verano se pasa
al invierno. La desertización se extiende a numerosos continentes. África, en
otro tiempo lleno de vida y recursos, es hoy un verdadero desierto. En amplias
zonas desaparecen los bosques, y como consecuencia, el hambre y la miseria
hacen su aparición. Etiopía es el segundo país más pobre del mundo. El
promedio de vida no alcanza los 50 años, y un 27% de niños muere antes de
cumplir los cuatro años. La falta de agua impide el cultivo de las tierras y el
desierto va avanzando a pasos agigantados. Sus gentes se mueren de
tuberculosis o enfermedades intestinales provocadas en gran parte por el
consumo de aguas putrefactas y contaminadas.
La FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la
Alimentación) advertía que, si se mantiene la actual tasa de nacimientos, en el
año 2000 habría unos quinientos millones de personas que no podrán ser
alimentadas adecuadamente. En la actualidad, unos cincuenta millones de
personas mueren cada año en el mundo como consecuencia del hambre o de
las carencias alimenticias. No obstante el índice de natalidad no es un
problema sino la mala repartición de las riquezas.
112 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Por otra parte la estabilidad de la corteza terrestre parece más frágil cada
día, los terremotos, los volcanes que entran en erupción después de haber
permanecido mudos durante mucho tiempo, podrían desatar una cadena de
acontecimientos que convulsionarían todo el planeta.
La fauna terrestre también está afectada. Se extinguen por falta de
protección muchas especies, se continúan celebrando safaris, partidas de caza,
matanzas de focas y ballenas, etc.
El programa terminaba sin dar ninguna salida a los innumerables
problemas planteados, únicamente era una exposición de una situación real y
comprobada.
Nos quedamos mudos. ¿Estábamos más receptivos a estos temas o qué
estaba ocurriendo? En el reportaje se hacían denuncias muy fuertes, la crítica a
determinados sectores era clara y directa, y nos preguntábamos cómo se les
habría colado en televisión un programa semejante.
Estábamos convencidos de que ese programa tendría repercusiones y
levantaría polémicas. Sin embargo, íbamos a llevarnos más de una sorpresa.
Para la mayoría de la gente aquel programa pasó desapercibido, o en el mejor
de los casos no pasó de ser una de tantas informaciones fatalistas sobre el
futuro, pero que se veían demasiado lejanas como para preocuparse.
Aquella noche tardamos más de lo habitual en conciliar el sueño.
Dábamos vueltas en la cama inquietos y desasosegados. Todavía permanecían
en nuestra mente algunas de las imágenes y datos que habíamos visto por
televisión.
Traté de sumirme en la negrura del sueño... Al cabo de un rato abrí los
ojos y pensé que me había equivocado, que algo no andaba bien. Volví a
cerrarlos pero al abrirlos de nuevo la misma imagen apareció ante mí.
Atónito paseé la vista por el paisaje que me rodeaba sin reconocerlo.
Estaba en una inmensa llanura árida y seca, las tierras estaban agrietadas por
profundas hendiduras entre las que salían a veces briznas secas de algo que en
otro tiempo debió ser hierba.
No lejos de allí unos troncos calcinados se retorcían aún erguidos como
pidiendo respuesta a un sol abrasador que caía a plomo sobre ellos. Las rocas
estaban misteriosamente ennegrecidas con manchas parduzcas que en otro
tiempo debió ser algún tipo de musgo.
Me paré un momento, percibía el calor asfixiante, parecía que hasta los
vientos habían huido de aquel lugar. El silencio era total.
IV. PERÍODO DE REFLEXIÓN. TOMA DE CONSCIENCIA. ECOLOGÍA CÓSMICA 113

Di una vuelta completa, muy despacio, intentando escudriñar algún


indicio de vida, algún signo de movimiento, de color... pero sólo conseguí que
el sol cegador me obligara a cerrar los ojos y a protegerme la cara con las
manos.
Cuando aparté la vista, una nueva escena llenó mis pupilas. Me
encontraba ahora en un profundo valle, entre elevadas montañas peladas y
oscuras que parecían enormes gigantes montando guardia al lecho de un
pequeño río que dificultosamente discurría silencioso.
Un desagradable olor me hizo volver la cabeza y fijar la vista en sus
aguas de un color terroso, en las que flotaban objetos y cuerpos muertos de
animales. Una inmensa nube de enormes mosquitos de un tamaño fuera de lo
común, revoloteaban a pocos centímetros de las aguas casi estancadas,
produciendo un continuo zumbido. A orillas del cauce había también algunos
huesos de animales y restos de pieles. Sentí cómo una sensación de mareo me
embargaba y caminé durante largo rato tratando de alejarme de aquel lugar.
Prácticamente todo el cauce del río estaba en las mismas condiciones.
Hacía un calor húmedo y sofocante, pegajoso y desagradable que me
obligaba a respirar por la boca. Los matorrales se adherían a mis piernas como
intentando retenerme.
Al cabo de algún tiempo me encontré pisando un suelo arenoso en un
espacio abierto, ante mí las aguas espumosas del mar llegaban brincando hasta
la playa, respiré profundamente tratando de eliminar de mis pulmones el hedor
que había respirado. Percibí el familiar olor a salitre pero mezclado con otros
que no pude reconocer. Fui acercándome hasta la orilla y de pronto mis pies se
quedaron clavados, estaba pisando algo pegajoso y negro. Observé cómo cada
nueva ola lamía y depositaba estas manchas en sus continuas idas y venidas.
Cantidad de pequeños crustáceos y peces de todo tipo se encontraban flotando
en las aguas, hasta que finalmente eran expulsados a la playa quedando
aprisionados entre las rocas o en la inmensa mancha negra que se extendía
hasta donde alcanzaba la vista.
Moví la cabeza a uno y otro lado negando la evidencia ¿qué estaba
pasando allí?, ¿era la Tierra?, ¿era mi planeta o estaba en un lugar
desconocido y terrible del que estaba huyendo la vida?
Intenté que aquella visión desapareciera y me pasé la mano por la frente.
Me di cuenta con toda claridad de que estaba asustado, necesitaba encontrar a
alguien, preguntar qué era aquella pesadi-
114 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

lla. Sentí cómo sudaba y cómo la angustia iba ascendiendo por mi estómago
hasta quedárseme agarrada a la garganta.
Vi a lo lejos unos altos edificios que se erguían amenazadores, apenas
había luces, estaba atardeciendo. Me dirigí apresuradamente hacia allí, quería
llegar cuanto antes porque necesitaba cada vez más hablar con alguien de
aquel mal sueño.
Corrí a toda la velocidad que me permitían las piernas y antes de darme
cuenta me encontré pisando el asfalto de una gran avenida. Miré al cielo y lo
encontré nublado, pero al fijarme con más detenimiento me di cuenta de que
no eran nubes sino una especie de polvo negro que parecía sustentado sobre
los edificios como una gran capota oscura. La luz del atardecer apenas llegaba
hasta donde la calzada. Me volví en una y otra dirección buscando algún
movimiento, apenas algunas luces artificiales iluminaban de trecho en trecho
un trozo de la calle, las ventanas de los edificios también mostraban pálidas
iluminaciones.
Los altos edificios de metal se me antojaron como grandes moles opacas
que en otro tiempo debieron ser brillantes. Caminé y no encontré árboles o
pájaros o plantas. A veces algún sonido metálico, algún ruido como de
generadores o algún tipo de maquinaria rompía el silencio, pero las calles
estaban desiertas.
Crucé una especie de plazoletilla con un parque infantil. De pronto la
silueta familiar de un árbol surgió ante mí como una verdadera aparición.
Avancé con las manos extendidas para verificar que aquello era real, la
sensación del tacto me dejó perplejo, era frío, era metal, no era la rugosa
corteza de un árbol, era sólo un monumento erigido en su honor.
Oí unos pasos a mi espalda y me volví al reconocer un sonido familiar.
Un grupo de personas caminaba calle abajo. No podía ver sus caras y traté de
aguzar la vista sin conseguirlo. Cuando estuvieron lo suficientemente cerca
me di cuenta de que todos llevaban puestas unas máscaras que les cubrían el
rostro. Levanté una mano y avancé hacia ellos. Parecían delgados y débiles,
seres grises y silenciosos.
Vi que también había algunos niños entre ellos. Todos caminaban como
siguiendo una especie de ritual. Asombrado observé cómo desfilaron ante mi
sin ni siquiera reparar en mi presencia ¿cómo era posible? ¿No me veían? Les
llamé a gritos pero nadie se volvió. Corrí tras ellos y comprobé que ni me
veían, ni me oían. Se detuvieron un momento ante un gran panel donde se
dibujaban unos números: 19:38 2.004.
IV. PERÍODO DE REFLEXIÓN. TOMA DE CONSCIENCIA. ECOLOGÍA CÓSMICA 115

Abrí los ojos con estupor, eran una hora y una fecha. Unas palabras
roncas se escaparon de mi garganta: ¡no es posible!
Me senté sobresaltado, estaba sudando y temblaba violentamente. Abrí
los ojos cuanto pude tratando de ver en la oscuridad mientras repetía una y
otra vez: No es posible. No es posible. No es posible.
Me restregué los ojos y poco a poco los contornos de la habitación se
fueron perfilando. Salté de la cama y fui hacia la ventana abierta, una suave
brisa de aire fresco me reconfortó. Miré ávidamente afuera, vi la calle
silenciosa, los coches aparcados, el parque infantil de la plazuela, el ruido
familiar de las hojas de los árboles al chocar unas con otras movidas por el
viento. Pude percibir claramente los mil pequeños ruidos que poblaban la
noche.
Sentí que el aire que penetraba en mis pulmones era el más fresco y
perfumado que jamás había respirado, noté cómo los ojos se me humedecían a
la vez que un profundo estremecimiento recorría mi espina dorsal desde su
base. Todo había sido un mal sueño, una horrible pesadilla...
Sacudí la cabeza tratando de apartar aquellos espantosos recuerdos. Miré
a Teresa que dormía plácidamente ajena por completo al mal rato que yo había
pasado. Sin embargo, la inquietud se fue apoderando de mi ánimo abriéndose
paso mientras una honda preocupación comenzaba a embargarme. ¿Sería
posible que esa pesadilla tuviese visos de realidad dentro de unos años?, ¿cuál
sería el futuro, de seguir por ese camino, que se apuntaba en la actualidad?
Rechacé la idea. Los gobiernos tomarían medidas, los científicos lo
arreglarían, los investigadores, los técnicos... hay mucha gente en el mundo
preparada para luchar contra estos problemas.
Pero ¿en qué estaban pensando todos ellos?, ¿por qué no hacían nada
antes de que fuera demasiado tarde?, ¿es que no leían los periódicos?
Sentía como mi cerebro, todo mi ser se revelaba ante la realidad que
surgía frente a mí como un fantasma escapado de la pesadilla. Amanecía. Sin
embargo algo en mi interior había cambiado, gracias a ese sueño me había
hecho consciente del problema que se nos avecinaba, y sólo se me ocurría
como remedio dar mi pequeña respuesta personal: Yo iba a luchar contra ese
futuro, iba a intentar que a mi nivel esas cosas no fuesen degradándose, iba a
defender la vida, por mí y por las generaciones futuras que merecían sin duda
116 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

una Tierra con posibilidades para el desarrollo de la vida en todos sus órdenes.
Respiré profundamente tratando de mantener la calma. Volví a mirar a
Teresa largamente. Sabía que podía contar con ella, que también en ese
empeño iba a ser mi compañera.
Era un nuevo día: martes, 17 de Diciembre de 1.975.
Durante todo el día siguiente me vi dominado por las sensaciones que
había vivido en sueños. Una y otra vez me repetía que sólo había sido eso, un
sueño. Sin embargo, el recuerdo de aquellas imágenes tan reales me hacía
estremecer cada vez que volvían a mi mente.
Hablé con Teresa durante mucho rato intentando por un lado
desahogarme, y por otro hallar el eco de su comprensión y su apoyo.
Hablaba a borbotones, como si no pudiera dar rienda suelta a mis
sentimientos recién despertados. Al principio las ideas salían mezcladas y
oscuras, pero poco a poco, entre los dos, logramos llegar a una postura clara.
Pensábamos que nosotros, como seres humanos, habíamos recibido un
planeta de singular belleza, el planeta azul. Un verdadero vergel un paraíso:
agua y energía, tierra para crecer y plantas para alimentar a los animales.
Millones de insectos, de microorganismos, miles de plantas, infinidad de
especies... Todo, autorregulándose en la más perfecta de las armonías, nada
sobraba en el espectacular mecanismo de la vida en la Tierra. Nada existía por
azar ni por capricho.
Las aguas de sus mares fueron pobladas por miles de especies marinas.
Sus cielos limpios surcados por miles de aves. Cientos de ríos y lagos de
aguas cristalinas fluían por las venas de la Tierra dando vida y frescor a su
paso.
Todo era exuberante y lleno de vida, pero faltaba una pieza por encajar,
porque todo lo creado no tenía razón de ser sin el hombre. Todo aquello era el
regalo que el Cosmos había preparado para él, para que pudiese vivir, crecer y
multiplicarse. Todo nació para él, y así fue cómo el último eslabón de los
animales se transformó en hombre, con una característica diferenciadora del
resto de la creación: su capacidad de razonar.
Sin embargo, con el paso del tiempo se ha llegado a la degradación del
planeta. El hombre, considerando que la Naturaleza es
IV. PERÍODO DE REFLEXIÓN. TOMA DE CONSCIENCIA. ECOLOGÍA CÓSMICA 117

contraria a sus intereses, ha ido tomando una serie de medidas que terminarán
yendo en contra de sí mismo. Su falta de humildad le ha hecho olvidar que él
es uno más y que su misión es bien sencilla: saber estar.
Los avances tecnológicos logrados por el hombre no son negativos, lo
negativo es la intención y el uso que dé a esos avances. Muchas veces se
cometen errores, pero eso no es un problema, pues así aprende el hombre,
equivocándose. Sin embargo cuando se conocen las consecuencias de los actos
y a pesar de todo, en aras del progreso se sigue adelante, es cuando se está
yendo en contra de la verdadera ecología cósmica.
¿Por qué el hombre no se había dedicado más a investigar y desarrollar
energías naturales no contaminantes? ¿Cómo es posible que se continúen
haciendo pruebas de explosiones nucleares cuando se sabe el perjuicio que se
está causando a todos los pueblos? Las respuestas a todas estas preguntas
seguramente tendrían un triste denominador común: la rentabilidad de
monopolizar los recursos, la preponderancia por el poder y el control. En
definitiva, la economía y la ambición marcaban la pauta del comportamiento
humano.
Las causas había que buscarlas en un desconocimiento total en lo que al
hombre mismo se refiere. Enfocando el progreso hacia afuera y con una escala
de valores equivocada y se nos ha olvidado progresar en los valores humanos.
No habría nada de malo en el progreso si estuviera impulsado por el
interés común, si pretendiera mejorar las condiciones de vida de todos los
hombres de la Tierra, si estudiara a la Naturaleza con respeto, para servirse de
ella sin agredirla.
Pero nos mueven otros intereses, otros dioses a los que veneramos, y con
motivaciones tan mezquinas no se pueden conseguir otros resultados que los
que ahora tenemos y a los que hemos llegado paso a paso a través de cientos
de años, aunque sea más grave el daño ocasionado en los cien últimos años.
Pero no nos engañemos, lo que ha cambiado es que el hombre de hoy cuenta
con más medios para destruir que en el pasado, pero los móviles son los
mismos: poder, economía ... y un total desprecio por la Naturaleza.
Nosotros no queríamos admitir que la situación no tuviera una solución,
¿pero cuál? La actitud más normal era quejarse de lo mal que se hacen las
cosas y de lo terribles que son los dirigentes que provocan las guerras. Sin
embargo, ¿qué hacemos nosotros, qué postura tomamos ante este desbarajuste
general los ciudadanos de
118 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

a pie? Culpamos a la política, a los dirigentes, a la sociedad de consumo de la


que formamos parte, añorando un equilibrio ecológico externo que es
imposible alcanzar porque no sabemos cuidar nuestra propia ecología. Somos
culpables todos de no saber respetar nuestro propio cuerpo. Si fuéramos
conscientes de ello, no introduciríamos en nuestro organismo elementos
nocivos, ni le obligaríamos a los excesos o defectos que nuestros hábitos de
vida conllevan.
Si respetáramos la vida por conocerla, cuidaríamos de ella en nosotros
mismos y en cuanto nos rodea. Todo esto suena a tópico cuando nos resulta
tan cómodo utilizar los sprays aunque destruyan la capa de ozono, o nos
apetece usar cosméticos aunque estén hechos con placentas de animales o
grasa de ballenas, y ¡qué difícil es resistirse a la abrumadora avalancha de
consumismo que nos empuja en brazos del alcohol, el tabaco y la droga!
¿Cómo renunciar a esos maravillosos abrigos de pieles que se exhiben en
las peleterías?, si total, el daño ya esta hecho. Y, ¿a quién se le ocurriría pensar
en deshacerse de su coche, que es un elemento más en la cadena
contaminante, cuando lo que estamos pensando es cómo comprarnos uno
mejor y más potente que el del vecino?
Y, desde luego, no hay más que salir un domingo al campo para ver qué
cómodo resulta tirar la basura y los desperdicios al suelo, porque ¡como no
hay papeleras! ¡Que las ponga el Ayuntamiento, que para eso pago yo! ¡No
voy a traerme una bolsita para la basura para luego cargar con ella!; es mucho
más cómodo arrojarla al suelo.
No había más remedio que rendirse ante la evidencia, había en la vida
cotidiana infinidad de aspectos sobre los que nunca habíamos reparado.
Ejemplos tontos pero que colaboraban a aumentar el problema. Cada uno es
responsable de haber perdido una parte de aquel idílico planeta azul que*un
día fue armónico y equilibrado.
Mientras el hombre no aprenda a mirar dentro de sí, a preguntarse si es
correcta su valoración de las cosas, de la Naturaleza, de su relación con ella,
todo adelanto de la ciencia y de la tecnología de que disponga, será como
jugar con una bomba, felices e inconscientes, hasta que nos estalle en la cara.
¿Qué ha de ocurrir para que el hombre de este planeta reaccione? ¿Acaso
una catástrofe mundial? ¿Tendrá que nacer una nueva generación y morir esta
para recordarnos que aún tenemos pen-
IV. PERÍODO DE REFLEXIÓN. TOMA DE CONSCIENCIA. ECOLOGÍA CÓSMICA 119

diente de cumplir el fin para el que fuimos creados? ¿Construir sociedades


armónicas y aprender a vivir en armonía con el entorno?
Aquella pregunta también quedó sin respuesta, quedó flotando en el aire
como si quisiera impregnar cada una de sus partículas, aleteando y resonando
en nuestros oídos sin que de nuestro interior surgiera ninguna respuesta.
Inconscientemente buscamos uno la mano del otro, intentando sumar
nuestras fuerzas. No sabíamos muy bien a qué tendríamos que enfrentarnos
pero la decisión de tomar una postura activa y responsable se había ido
afianzando en nosotros con toda claridad aunque en principio sólo contábamos
con nuestra propia intencionalidad.
V. EL ABUELO MUERE

Una semana más tarde recibimos un lacónico telegrama de la abuela


Rosario: «El abuelo se nos va. Está agonizando. Si podéis, venid a su lado
cuanto antes».
Nos pusimos inmediatamente en camino; el viaje se hizo especialmente
largo. El tiempo era muy malo; el viento, el agua y el granizo nos
acompañaron todo el camino. Parecía que la carretera se empeñaba en
prolongarse más y más impidiéndonos llegar a nuestro destino.
Cuando llegamos a Burón encontramos el pueblo cubierto por la nieve.
Las farolas, adosadas a las fachadas de las casas, vertían aquí y allá un chorro
de luz amarillenta que se estrellaba contra la blancura del suelo. Era ya noche
cerrada y entre espesos nubarrones de vez en cuando aparecía la luz brillante
de la luna que arrancaba destellos plateados al chocar contra las estalactitas
heladas que pendían de los aleros de los tejados.
Una serenidad especial reinaba en el pueblo, sólo rompían el silencio
unas campanadas lentas, graves, espaciadas, que se perdían valle abajo.
Tragué saliva, yo conocía muy bien ese sonido y el mensaje que encerraba.
El camino hacia la casa era un continuo ir y venir de gente; negras
siluetas silenciosas que contrastaban sobre la blancura de la nieve. Iban a casa
de D. Baldomero, su buen veterinario, su fiel amigo, pues eso había sido para
ellos el anciano. Mujeres y hombres envueltos en sus chales y ropones
apresuraban el paso para dar su último adiós al que marchaba.
Al llegar a la casa nos recibió una bofetada de silencio que hizo que el
corazón se nos encogiera un poco más. Apenas entramos la abuela Rosario
salió y se arrojó en mis brazos. Me pareció más frágil que nunca, más menuda.
Unas lágrimas quedas y suaves, rodaron
122 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

por las mejillas de la anciana que no pronunció ni una sola palabra. Se dejó
conducir mansamente por Teresa hacia la cocina.
Me quedé parado en el umbral de la puerta y cerré los ojos mientras por
la nariz se me colaba aquel olor familiar, tan dulce y pegajoso como siempre.
La angustia me brotó desde el estómago y subió hasta la garganta, una
sensación de mareo me invadió. Abrí los ojos y respiré profundamente
mientras me acercaba a la cama. Afortunadamente todos habían salido de la
habitación.
Iluminado por las lamparitas de las mesillas pude ver el cuerpo del abuelo
que yacía sobre el lecho. Le habían puesto un traje marrón oscuro, muy nuevo,
los zapatos, su boina ...
Miré aquel rostro extremadamente pálido, era él, lo sabía, sin embargo
me costaba trabajo reconocerle. Me acerqué a la cama y apoyé una mano
sobre las del abuelo mientras me inclinaba para darle un beso en la mejilla. Al
levantarme una extraña sensación me invadió. Aquel ser postrado no tenía
nada que ver con mi abuelo Baldomero, aquello era como una funda vacía que
no me inspiraba ningún sentimiento.
Al principio me sentí turbado por esta idea y hasta un poco culpable, sin
embargo una y otra vez algo martilleaba en mi cerebro: el abuelo ya no estaba
allí. Aquel ser podía tener su apariencia física, pero el abuelo ya se había ido.
Cerré los ojos tratando de evocarle mientras intentaba poner orden en las
ideas. Recordé frases oídas al abuelo muchas veces, sus teorías sobre la
energía vital que animaba al cuerpo físico, él lo describía como una especie de
fluido que rodeaba a todos los seres vivos y que formaba un doble exacto del
cuerpo a nivel energético. Cuando esa energía se desprendía o se agotaba
sobrevenía la muerte.
¿Será lo que la Iglesia Católica llama el alma? Lamenté no haber prestado
más oído a aquellas teorías, me hubiese gustado saber más, tal vez así, ahora
tendría una explicación a la sensación que me había producido la presencia del
abuelo, la de encontrarme con alguien cuyos rasgos me eran familiares, pero
emotivamente le sentía tan ajeno a mí que no sabía qué pensar de esos
sentimientos.
La entrada de algunas personas en la sala dispuestas a rezar sus oraciones
me hizo volver bruscamente a la realidad. Permanecí allí durante unos minutos
con la cabeza inclinada y los ojos cerrados, recordándole fuerte, sereno,
paseando por el hayedo, recibiendo el sol del atardecer ... vivo.
V. EL ABUELO MUERE 123

Salí de la habitación y me refugié en el despacho, allí me parecía que la


presencia del abuelo era más patente, más real que en el otro cuarto. Me senté
frente al escritorio mientras aspiraba el aire con deleite. Aquel sitio siempre
me había gustado de manera especial, el olor del tabaco de pipa que el abuelo
guardaba en un pequeño castillo de madera, mezclado con el olor a papel que
se desprendía de los libros que cubrían por entero dos de las paredes ... Sí, allí
me sentía más con él que en ningún otro lugar.
Entorné los ojos y las imágenes acudieron a mi mente como atraídas por
un poderoso imán. Me parecía estar viéndole a veces nostálgico y silencioso y
otras comunicativo y alegre. Recordé cuanto le gustaba caminar y lo agradable
que resultaba ir a su lado en aquellos largos paseos al atardecer por el hayedo
viejo. Me parecía sentir mis pies hundiéndose en la mullida alfombra de
hierba y hojas caídas. El bosquecillo a esa hora mágica cobraba un encanto
especial, el sol bordaba filigranas sobre la hierba al atravesar las copas de los
árboles y reflejaba en el suelo los complicados arabescos que formaban las
ramas entrelazadas de las enormes y viejas hayas. Nunca llegue a saber si las
habían plantado demasiado cerca o es que a lo largo de los años cada árbol
había ido estirando sus ramas hasta entremezclarse con las de sus vecinos más
cercanos. Lo cierto es que formaban ya un conjunto inseparable.
Siempre se sentaba en el mismo lugar, sobre un viejo tronco caído y
desde allí contemplaba como el sol iba poniéndose y como la oscuridad iba
ganando terreno en su batalla contra la luz. El bosque entonces cambiaba y
adquiría un aspecto un tanto fantasmagórico, las ramas que se alzaban hacia lo
alto parecían estirarse aún más haciéndose más imponentes, los cantos de los
pájaros iban cesando hasta desaparecer en el crepúsculo de un día cualquiera.
Recordé con nostalgia una frase que había escuchado algunas veces en boca
del abuelo cuando se abstraía perdido en sus propios pensamientos: «Una
inmensa tristeza me sube por las cuerdas del alma ...
Sólo recordaba esas palabras pero desde la primera vez que se las oí sentí
como si reflejaran un estado de ánimo muy especial con el cuál me
identificaba en muchos momentos. Cada vez que sentía nostalgia o tristeza
esas palabras acudían a mi recuerdo sin saber muy bien por qué ...
Don Baldomero, como todo el mundo le llamaba era muy popular entre
sus convecinos. Había entregado a esa tierra y a las
124 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

gentes de esa aldea los mejores años de su vida. A lo lago del tiempo había
logrado ganarse no sólo el respeto sino también el cariño franco de la gente de
la montaña. Hacía varios años que ya no ejercía como veterinario, sin embargo
todavía seguían llamándole cuando había algún problema «especial». Todo el
mundo en el pueblo había tenido en alguna ocasión la oportunidad de recibir
su ayuda fuese del tipo que fuese.
Últimamente pasaba los días haciendo lo que más le gustaba: leer, pasear,
observar la naturaleza, los animales, la vida ...
Era un gran observador, por eso me gustaba ir a su lado, sorprendiéndome
a cada momento que siempre supiera como se llamaba tal o cual planta o
árbol, y para qué podía utilizarse, y como se criaba, e incluso alguna leyenda o
historia sobre el tema, conocía el canto de los pájaros, y las costumbres de los
animales que habitaban por los alrededores.
Abrí los ojos y miré alrededor, todo estaba como si el abuelo acabara de
salir de esa habitación. El álbum de fotos estaba sobre la mesa, acaricié la tapa
de piel marrón ya gastada por los bordes. Al abrirlo fue como si una ráfaga del
pasado se escapase de entre sus páginas y se quedara instalada en la sala
llenando el ambiente de recuerdos.
Aquellos antiguos retratos de cartón duro y grueso, ya amarillentos en
parte por el paso del tiempo, y en parte porque aquellas fotos tenían un color
indefinido.
Muchas de esas imágenes estaban grabadas en mi recuerdo de forma
indeleble, unas por haberlas vivido y otras por haber mirado muchas veces
aquellos retratos mientras los abuelos me explicaban con detalle cada escena.
Desde pequeño pasaba con ellos todas las vacaciones escolares y eso hizo
nacer entre nosotros unos lazos muy fuertes basados en vivencias cotidianas
que habíamos compartido. Me parecía estar sentado con ellos alrededor de la
mesa, en la cocina, un sitio especialmente acogedor. Por las paredes blancas se
distribuían vasares a diferentes niveles que soportaban platos de cerámicas
muy antiguas, de la bisabuela, algunos de ellos rotos se sujetaban por detrás
con una laña de metal. La cocina encendida desprendía un agradable calor, las
piñas chisporroteaban y un suave perfume a resina quemada completaban el
cuadro para sentirse abrigado y recogido. Había calor de hogar en aquella
cocina, siempre había sido la parte más utilizada de la casa y daba la
impresión de que sus
V. EL ABUELO MUERE 125

paredes guardaban el calor humano de los momentos que allí habíamos


pasado.
Unos golpecitos en la puerta me sacaron de mi ensimismamiento, venían
a buscarme para cumplir el ritual acostumbrado: los hombres debíamos velar
al difunto en una sala y las mujeres en otra harían compañía a la abuela.
Aquella noche fue larga, muy larga ...
Durante todo el día siguiente las visitas se sucedieron. Vino gente de
varios pueblos de los alrededores, realmente el abuelo tenía muchos amigos. A
eso de las cuatro de la tarde las campanas de la torre volvieron a dejar oír su
tañido melancólico y triste; anunciaban la llegada del sacerdote. El viejo
párroco, con una casulla morada y seguido por dos monaguillos, llegó a la
casa. Rezó una oración acompañado por los vecinos mientras cerraban el
ataúd. Todo el pueblo estaba allí, las figuras enlutadas contrastaban
tremendamente con el paisaje inmaculado.
Después de las bendiciones, entre varios, alzamos el féretro sobre los
hombros y nos encaminamos hacia la iglesia precedidos por el párroco y los
monaguillos. Al paso de la comitiva algunos niños se paraban y quitándose los
gorros se santiguaban inclinando la cabeza. Me sorprendió lo familiarizados
que esos chiquillos estaban con la muerte; seguramente desde muy pequeños
habían visto pasar muchas comitivas como aquella y eso les había hecho
considerarlo como un suceso más de su vida cotidiana, sin miedos y sin
aspavientos, sin mitos.
Llegamos a la plaza y subimos los escalones de entrada a la iglesia. El
frío de los siglos parecía haberse colado en el interior, las paredes de grandes
bloques de piedra viva, parecían de hielo; hacía allí más frío que fuera.
Colocamos el ataúd sobre una mesa en el centro del pasillo, junto al altar
mayor. Enseguida comenzó la celebración. Yo apenas lo oía, al principio
presté atención pero después las palabras del sacerdote en lugar de ofrecer
consuelo y esperanza abundaban en el dolor y el sufrimiento. Desconecté
mentalmente el sonido y de pronto sentí cómo mi cuerpo era sacudido
imperceptiblemente por un prolongado estremecimiento. Cerré los ojos y de
repente tuve la sensación de ver la iglesia desde muy arriba, como si el tejado
hubiera desaparecido y yo me hubiera elevado varios metros por encima.
Podía ver allí abajo a todo el mundo sentado en los bancos. De pronto me
encontré frente a frente con una figura muy familiar.
—¡Abuelo!
126 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

El abuelo no hablaba pero me sonreía. Reparé en que no iba vestido como


en el féretro, sino que llevaba un jersey de lana de color gris muy claro y
parecía, ¡sí! Parecía más joven. Me fijé en sus manos, no tenían arrugas, con
los dedos perfectamente rectos, sin las deformaciones producidas por la
artrosis de los últimos años, su cabello, su cara, todo era más joven, pero sobre
todo su expresión, los ojos claros del abuelo brillaban llenos de vida, de
ilusión.
Iba a preguntarle algo cuando oí claramente una voz que llamaba:
—Baldomero, debemos irnos.
No pude ver a nadie ni acerté a comprender de donde surgía aquella voz,
me pareció percibir como si alguien allá arriba tendiese una mano al abuelo.
Sin embargo cuando levanté la vista no pude ver nada, sólo una especie de
cono muy grande sobre nosotros que teniendo su base sobre la iglesia
desembocaba en un túnel de luz, allá arriba en lo infinito del cielo.
Vi cómo el abuelo se iba alejando por ese túnel vertical. Sus ojos
siguieron fijos en mí hasta que la distancia y la luz difuminaron su imagen.
Sentí nuevamente una sacudida y abrí los ojos, un olor fuerte a incienso
se estaba desparramando por la iglesia mientras los presentes entonaban
cánticos tristes, arrastrando mucho las notas.
Una sensación de paz y sosiego como pocas veces había experimentado
se apoderó de mi, sentía el pecho expandido de gozo y alegría, el abuelo
estaba bien y además no estaba solo. Tal vez todo había sido una jugarreta de
mi mente, de mi imaginación desbordada por los últimos acontecimientos y el
cansancio, pero lo cierto es que me se sentía tan tranquilo y tan feliz que tenía
ganas de subir al pulpito y gritar a los cuatro vientos:
—No lloréis por el abuelo, él está bien y es feliz. Sea lo que sea, detrás de
la muerte hay algo que no produce miedo ni rechazo, sino paz y esperanza, el
abuelo ya no está en esa caja de madera que vamos a enterrar, está ya muy
lejos, o muy cerca, no lo sé, pero existe de otra forma.
Me contuve a duras penas pues las manifestaciones de dolor se sucedían
en parte alimentadas por el responso del sacerdote. Seguramente pensarían
que el dolor me había hecho perder la razón si intervenía.
V. EL ABUELO MUERE 127

Cuando el oficio terminó volvimos a cargar el ataúd sobre los hombros y


fuimos turnándonos hasta llegar al cementerio separado aproximadamente un
kilómetro del pueblo. Un viento helado soplaba levantando nubecillas de
nieve en polvo. En el cementerio se produjeron nuevas escenas de dolor, era la
separación definitiva del ser querido y el apego les hacía rechazar la idea de
que ya no volverían a verle. Yo estaba sereno, tenía la plena seguridad de que
el abuelo lo mejor que podía hacer era alejarse de aquel ambiente triste cuanto
antes e ir en pos de la claridad que había al otro lado del túnel. Pensaba que en
lugar de añorar su presencia, como hacían los familiares y amigos, debía
apoyarme en la idea de que el abuelo había hecho muchas cosas en la vida y
ahora podría seguir haciendo otras allí donde estuviera. Tenía la certeza de que
había una continuidad.
Poco a poco se fueron marchando todos de la casa. La abuela deambulaba
de un sitio a otro de la casa buscando no se sabía muy bien qué. Estaba muy
aturdida, nunca se había separado del abuelo, habían vivido el uno para el otro
haciendo las cosas en función del compañero y ahora... Aquél por el que ella
vivía y hacía las cosas más pequeñas se había ido dejándola completamente
descolocada ¿A quién iba a cuidar, para quien iba a cocinar, con quién iba a
comentar sus pensamientos? Tendría que remontar una empinada cuesta en los
próximos meses.
Decidimos acostarnos temprano aquella noche, a la mañana siguiente
saldríamos hacia León. Sin embargo, antes de retirarnos la abuela nos avisó
que tenía algo para Teresa y para mí. Al cabo de unos minutos salió del
despacho del abuelo con un sobre grande y blanco en las manos. Se dirigió al
salón seguida por nosotros dos. —Pocos días antes de morir el abuelo me dejó
este sobre y me pidió que os lo entregara después de su muerte. El sabía muy
bien que se iba, preparó todas sus cosas dejando solucionados hasta los más
pequeños detalles. Algunas personas mueren angustiadas pensando en lo que
aún les queda por hacer, puedo aseguraros que con el abuelo no ha sido así,
parecía que lo tenía todo previsto.
Yo sé bien que ha habido cosas en su vida que no ha podido llevar a cabo
por ser empresas demasiado grandes y encontrarse solo, tenía mi apoyo y mi
comprensión, pero no fue suficiente. Eran proyectos muy ambiciosos los del
abuelo y hubiera sido preciso la
128 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

colaboración de muchos para sacarlo adelante. Las enfermedades y la falta de


medios le impidieron lograr algunos de sus objetivos. El abuelo, vosotros lo
sabéis, tenía algo de mucho valor: siempre creía con mucha fuerza en las cosas
que hacía, por eso se entregó tanto, lo mismo en su profesión que con las
personas.
Sólo deseo que en este sobre encontréis lo que buscáis y que sea para
vuestro bien, proporcionándoos tantos ratos de plenitud como a vuestro
abuelo. El confiaba en vosotros y yo también.
Emocionada calló cuando ya empezaba a quebrársele la voz. Me entregó
el sobre y la abracé sorprendido. La abuela salió del salón con la tranquilidad
del que ha llevado a buen término una tarea encomendada.
Teresa y yo nos miramos apenas habíamos tenido tiempo de estar solos
en todo el día, habíamos comentado entre interrupciones constantes la
sensación vivida por ambos aunque con diferente intensidad, de la falta de
emotividad ante el cuerpo sin vida del abuelo. Teresa había comentado que le
dio la impresión de ser un traje vacío, como uno de esos monos de trabajo
colgado de una percha esperando para ser vestido por alguien.
Ella, no había sentido en ningún momento la presencia cercana del
abuelo. Sin embargo, en la iglesia, hubo un momento que le sintió a su lado y
una hondísima emoción la invadió, haciéndola derramar las lágrimas que hasta
entonces no había soltado, eran lágrimas de emoción no de dolor. Allí sí
estuvo el abuelo durante unos minutos, ella no le había visto ni oído, pero su
intuición había percibido claramente su presencia.
Y ahora estábamos allí, en el salón, mirándonos sin saber qué decir y sin
decidirnos a abrir el sobre. Las palabras de la abuela nos habían hecho
recapacitar, todos los sentidos estaban alerta, era un momento muy importante
en nuestras vidas. Intuíamos que nuestro futuro estaba muy relacionado con el
contenido de aquel sobre.
Finalmente rasgué con cuidado uno de los laterales, saqué un fajo de
papeles manuscritos, reconocimos la letra del abuelo. Volví a meter la mano al
darme cuenta de que aún quedaba algo dentro y se lo mostré a Teresa: era el
sensor.
El primer folio era una carta del abuelo dirigida a ambos, la letra,
irregular en ocasiones, denotaba que había sido escrita en varias etapas,
probablemente coincidiendo con momentos de mejoría física de los últimos
días.
Comencé a leer en voz alta, las palabras escritas por Baldomero tenían
una fuerza tal en aquel salón que nos parecía estar escu-
V. EL ABUELO MUERE 129

chando su voz grave, un poco ronca cuando hablaba de estos temas, denotando
una emoción contenida.
«Mis queridos Alberto y Teresa:
Ha llegado el momento en que debo marchar, mi vida aquí se acaba, el
plazo que se me dio para hacer o deshacer en esta vida, 75 años, llega a su fin,
lo hecho, hecho está y lo pendiente quedará para una nueva existencia donde
tenga la oportunidad de seguir aprendiendo y experimentando.
En estos años he comprendido que la muerte física es una realidad
objetiva, sin embargo no es la única que ocurre en el hombre, el renunciar a
los propios valores es también una muerte, y lo es por despreciar el trabajo
realizado, por creerlo inútil.
El hombre que quiere vivir debe pensar que la VIDA es un conjunto de
vidas que a su vez integran más vidas y éstas se componen de vivencias. He
aprendido que el conocimiento es un medio para alcanzar la sabiduría que es
la manera correcta de aplicar este conocimiento. Se adquiere cuando existe
deseo de ello, pero solo preguntando y aplicando se logra la verdadera fuente
del saber, que siempre mana y a la que se acercan los que tienen sed.
El hombre del futuro en la Tierra deberá ser un hombre abierto de mente,
que no se quede anclado en lo conocido. Cuando el hombre se queda anclado
surgen los dogmas como necesidad de explicar su postura. La ciencia se
replantea sus postulados constantemente y el hombre que está naciendo ahora
ya no se asombra de los avances tecnológicos, solo el que está conforme
totalmente con lo hecho, dándole un valor inamovible se quedará anclado, el
que parte de lo hecho como plataforma para mejorarlo y ampliarlo estará en
condiciones de vivir de acuerdo a su tiempo. El hombre que constantemente se
replantea sus logros no está orientado al futuro, sino al pasado, pues es del
pasado de quien duda.
Alberto, Teresa, en los últimos tiempos insistíais mucho en que os dijese
cómo se podía comunicar con los extraterrestres, pues bien, ha llegado el
momento para vosotros igual que en su día llegó para mí. Al final de esta carta
encontraréis la clave de contacto, os ruego que hagáis uso en conciencia de
ella.
No es nada complicado, sino más bien algo de constancia y
perseverancia, habréis de tener fuerza de voluntad al principio pues los
resultados primeros pueden pareceros defraudantes, sin embargo, no cejéis en
el empeño, sé por experiencia que merece la pena el esfuerzo.
130 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

He de pediros algo que ya os he dicho muchas veces: tenéis que trabajar


en equipo, también por experiencia sé que solo no se puede llegar al final,
buscad gente que comparta vuestras ideas, con los que os sintáis en sintonía y
forjaos juntos los objetivos, la fuerza de todos os hará llegar a la meta final.
Deberéis buscar y experimentar y después difundir el resultado de vuestras
investigaciones. Recordad lo que dicen los Maestros: «TODO LO QUE SE
RECIBE ES PARA DAR».
Yo os pedí que confiarais en mí y en mi historia sin daros a cambio
ninguna confirmación, y es más, me guardé información que os hubiera
ayudado a comprender un poco mejor. Siento que en algún momento lo hayáis
pasado mal pero debía hacerlo así, no era por falta de confianza en vosotros,
sino porque era necesario que a pesar de todas esas dificultades, que surgiera
en vosotros la necesidad de saber y la capacidad de dar cabida a otra forma de
entender las cosas.
Hubo una parte de mi experiencia en el ovni aquella noche del 22 de
Junio que silencié a propósito, se trata del mensaje que recibí del Hermano
Mayor. Recuerdo la escena y sus palabras como si las tuviera grabadas en
alguna parte de mi cerebro por la que no pasa el tiempo ni el olvido, cuando la
rememoro es un fiel retrato de lo que allí ocurrió. Aquel ser me habló de una
forma que hizo que mi vida y mis objetivos cambiaran:
«A comienzos de vuestro siglo el Consejo de los 24 Ancianos
gobernadores de la Galaxia, se reunió ante la necesidad de elaborar un plan
de ayuda al planeta Tierra. Estos Maestros son responsables del equilibrio
que debe reinar en el Universo y habían venido observando y analizando el
proceso evolutivo de este planeta igual que el de otros muchos. Su gran
capacidad mental les permitió extrapolar para comienzos del próximo siglo el
fin de vuestra humanidad si antes no se operaba algún cambio, no sólo en los
habitantes sino también a nivel geológico del propio planeta.
En aquella reunión se encontraban también 12 Hermanos Mayores cuya
presencia había sido requerida para esta misión y a quienes dieron
información sobre el futuro de la Tierra, las guerras que la asolarían, las
armas nucleares y químicas, la contaminación y las luchas por el poder, que
harían de ella un planeta dolorido y masacrado en un plazo no muy largo.
Asimismo, se mostró cómo iban a variar las condiciones telúricas
produciendo movimientos sísmicos de gran envergadura. Muchos
V. EL ABUELO MUERE 131

volcanes entrarían en erupción y las tierras y los mares se tendrían que


asentar de nuevo.
Todo esto sucedería lentamente, sin que apenas los terrestres se
apercibieran de ello. Pero la Tierra llegaría progresivamente a un punto en
que el ser humano ya no tendría donde apoyarse, habría perdido la fe en sí
mismo y en sus semejantes. Las instituciones caerían por su base y los valores
en que se asentaba la sociedad se perderían en la noche de los tiempos.
El poder económico y político dominaría la Tierra y los más poderosos
aplastarían a los más débiles. Para entonces el ser humano habría perdido el
Norte y la razón de ser de su existencia y no sabría dónde encontrar
respuestas a tantas preguntas.
Por todo ello decidieron poner en marcha un plan general de acción con
ayuda de los 12 Hermanos Mayores a los que se les encomendaría un misión
muy concreta: crear grupos que sirvieran de referencia a todos aquellos que
buscaran la verdad en su interior. Para ello sería necesario entrar en
contacto con seres humanos terrestres que estuvieran dispuestos a implicarse
en esta misión.
Cuando se avecinase la catástrofe estos grupos de personas
permanecerían unidos y para entonces deberían haber alcanzado un grado de
consciencia de las cosas y una capacidad de ayuda y comprensión que les
hiciese dar referencias y serenidad a una humanidad que ya estaría al borde
de la locura.
Pero antes de todo esto, comenzarían su trabajo como núcleo de
expansión para difundir el mensaje a todo aquel que se acercase a ellos en
busca de respuestas. Tendrían que compartir con sus semejantes todo lo que
aprendieran, desmitificar las instituciones, utilizar la mente con el mayor
provecho posible y conocerse un poco más cada día para poder conocer y
entender a sus semejantes. Tendrían que romper sus estructuras mentales
para dar cabida a nuevos conceptos de convivencia, trabajo y entendimiento
entre los seres humanos, con objeto de formar núcleos cohesionados de
hombres que compartieran una filosofía de vida entre ellos y con los demás, y
ala vez diseminar todo lo que aprendieran de sus guías, siguiendo la máxima:
TODO LO QUE SE RECIBE ES PARA DAR.
La necesidad de este cambio en el hombre de la Tierra tiene también otro
propósito y que va emparejado con la evolución del propio planeta: La Tierra
va a sufrir una serie de cataclismos provocados en gran parte por la
negligencia de los terrestres en cuanto a las continuas agresiones que sufre el
subsuelo por las explosiones nucleares, y en parte también por la invasión del
132 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

sistema solar por un planeta/río de grandes proporciones. La Tierra va a


cambiar. El planeta debe estar en consonancia y armonía con los seres que lo
habitan y cuando se recupere de esta catástrofe alojará a seres como los que
has encontrado en esta nave, seres humanos que estarán ya un peldaño más
arriba en la escala evolutiva»
Me sentía abrumado por la cantidad de información que estaba
recibiendo. No obstante podía notar cómo mi cerebro estaba receptivo y
grababa cada palabra de aquel ser que a pesar de las extrapolaciones tan
trágicas que estaba haciendo, seguía manteniendo la misma serenidad.
«Baldomero, hermano, comprendo muy bien cómo te sientes en estos
momentos. Sé que cuanto estás oyendo es difícil de asimilar, pero sabemos
que tú eres un hombre que busca la verdad y queremos pedir tu colaboración
para trabajar juntos en este empeño en favor de la Tierra y su humanidad.
Aparte de esta misión que apenas te he esbozado hay otras muchas que
involucran a hombres de otros planetas que realizan todo tipo de trabajos,
desde recoger muestras de la flora y fauna de la Tierra hasta el cuidado y
vigilancia para que no se produzcan grandes catástrofes compensando las
fuerzas geológicas o ayudando a que la Tierra pierda parte de su presión
interna provocando la aparición de nuevos volcanes, etc.
También hay terrestres como Jon que colaboran con nosotros ayudando
en realidad a sus hermanos. Se han establecido diferentes colonias fuera de
vuestro planeta y están aprendiendo a vivir como vivirá el nuevo hombre de la
Tierra. En ocasiones como ésta, por ejemplo, viajan hasta aquí con distintos
propósitos: evitar acontecimientos bélicos, apoyar los movimientos
humanistas.
Miré a Jon que me sonrió mientras me lanzaba una mirada de afecto y
apoyo.
Me sentía cada vez más inquieto, estaba muy nervioso y me parecía que
no estaba comprendiendo nada de lo que me decían, que se me escapaban las
cosas.
«Tranquilízate, nada se te pedirá que no puedas hacer. Necesitamos que
vayan fraguándose grupos de hombres y mujeres en todo el planeta, que estén
dispuestos a intentar la experiencia de conocer,
V. EL ABUELO MUERE 133

asimilar y vivir la filosofía de vida que habéis perdido con el tiempo. Una
forma de volver al origen, de reencontrar el camino descubriendo los
verdaderos valores de las cosas. Aprendiendo el significado de palabras como
compartir, confiar, amistad, sinceridad, humildad ... Todo ello entre varias
personas que tendrán, con el tiempo, la ayuda de un guía, de un Hermano
Mayor que les enseñará y les ayudará a andar aunque no andará por ellos».
Durante unos minutos reinó el silencio en la estancia. Todos aquellos
seres tenían puestos sus ojos en mí, esperando una respuesta. Sentí cómo me
decían que me necesitaban, que había un trabajo que debíamos hacer los
terrestres y que, sin nosotros, sin nuestra colaboración, no podría llevarse a
cabo la misión.
De pronto reaccioné y el miedo desapareció. Me di cuenta de lo que me
estaban ofreciendo y sentí como se me ponía la piel de gallina: seres
superiores a mí en evolución me pedían colaborar en una misión en la que
aprendería y encontraría respuestas, donde tendría la oportunidad de dar un
paso adelante en el conocimiento y en la propia evolución espiritual. El
proyecto se me antojaba muy ambicioso, y por si eso fuera poco estaba la
implicación con los momentos que iba a atravesar la Tierra, la situación era
muy grave como para no sentir la responsabilidad sobre los hombros. ¡Había
que hacer algo, había que hacerlo!, ¿qué duda cabía?
—Yo no sé muy bien si voy a seros útil. Mi intención es ayudar en la
medida de mis posibilidades, avisando sobre los riesgos que conlleva nuestra
actitud. No obstante no sé como hacerlo, si cuento esto no me creerán...
Terminé mirándole, esperando sus directrices. Pude ver la alegría
reflejada en sus ojos.
«No te preocupes, aún no debes hablar. Dices bien, no te creerían, y
además te falta mucha información; debes prepararte bien antes de empezar
a difundir. Te entregaremos unos manuscritos que han sido dictados por uno
de nuestros Maestros. Jon ha trabajado mucho transcribiéndolos. Debes leer
esa información con mucha atención, analizarla y contrastarla con tus ideas y
las de los demás, aunque en principio sin descubrir su origen.
Al mismo tiempo comenzarás a hacer algunos ejercicios de
concentración para poder facilitar la comunicación telepática con nosotros y
podrás preguntarnos cuantas dudas te surjan. Contarás con nuestra ayuda
siempre que lo pidas. Intentaremos que se abran
134 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

los canales de comunicación, pero tú debes poner de tu parte para que no


haya interferencias y la comunicación sea clara y puedas confiar en los
mensajes recibidos».
Ese es el relato que completa mi experiencia en las praderas de Corona.
Sólo hay una cosa más que queda pendiente. En estos tiempos de
mitificación, de misterios, de enseñanzas rebuscadas y complicadas, donde
surgen ideologías, sectas, filosofías, que aparecen hoy y desaparecen al día
siguiente, tendréis una labor importante que hacer. Debéis desenmascarar esa
mitificación y los manipuladores que la alimentan en todos los lugares donde
vayáis. Pero existe un compromiso que yo, desgraciadamente, no pude llevar a
cabo. Se trata de realizar ese trabajo en concreto en la Orden, confío en que
vosotros, aprovechando vuestra juventud y vuestros medios, podáis lograrlo.
Yo me siento comprometido porque allí di mis primeros pasos y me gustaría
que el conocimiento y las experiencias que por esta otra vía alcancéis revierta
de alguna forma en la Orden.
Entre estos escritos encontraréis instrucciones sobre cómo utilizar la
clave de contacto, también algunos consejos basados en mis experiencias
positivas y negativas, sobre cuál es el mejor método de los que existen, qué
necesitáis, cómo se realiza la comunicación...
Finalmente quiero deciros unas palabras recibidas de un guía para que
recordéis algo que debéis tener presente siempre:
«Los hombres están unidos por un sentimiento religioso y se desunen por
la interpretación razonada de ese sentimiento. Sin embargo no olvides que
para cualquier empeño que el hombre se proponga siempre le mueve un
sentimiento religioso, aunque lo llame de mil formas diferentes. Ese impulso
le hará tender a unirse a otros hombres».
No perdáis nunca el interés y los deseos de evolucionar y «ellos» siempre
estarán con vosotros. Abrid vuestros ojos y vuestro cerebro a esta oportunidad
que se os brinda, no la dejéis pasar, es importante para vosotros y puede serlo
para más gente.
Que la paz y el amor cósmico os guíen. Baldomero
V. EL ABUELO MUERE 135

Dejé la carta y el resto de los papeles sobre la mesa. Me temblaba


ligeramente la mano. Allí estaba lo que tanto habíamos buscado, con esa clave
se cerraba una etapa y comenzaba una nueva mucho más rica y prometedora.
Leímos varias veces la clave de comunicación y no le encontramos
sentido, seguramente tendríamos que leer todas las instrucciones sobre cómo
utilizarla. Lo haríamos en León. Los dos a la vez pensamos en ponernos en
contacto con nuestros mejores amigos, Fernando y Pilar, les dejaríamos leer
los manuscritos y les contaríamos todo, para ver la posibilidad de empezar a
trabajar juntos, estábamos seguros de que la idea les atraería tanto como a
nosotros.
Esa noche dormimos plácidamente, estábamos agotados por el cansancio
y las vivencias de esos días y además por primera vez teníamos la sensación
de haber encontrado un punto de partida, sabíamos ya de dónde había que
arrancar y cómo, solamente nos quedaba por decidir el cuando.
Aquella noche a las 10 en punto sonó el timbre de la puerta. Teresa dio un
respingo sobresaltada. Eran nuestros amigos, esta vez habían sido
extrañamente puntuales.
Llegaban helados de frío, la ciudad estaba desde hacía tres días cubierta
por la nieve. Se quitaron los abrigos y se acercaron a la chimenea, un suave
calor se extendía por el salón. Todos estábamos nerviosos, esa era la noche del
intento y la inquietud hacía presa en nosotros, no sabíamos cómo iba a salir,
por un lado deseábamos tener la experiencia, pero por otro un cierto recelo o
tal vez un inconfesado miedo al fracaso nos hacía retrasar el momento de
comenzar el experimento.
Durante el último mes Fernando y Pilar habían leído los manuscritos y
nos habíamos reunido muchas noches para hablar sobre ellos. El tema les
interesó desde el principio. Los posibles recelos se desvanecían cuando
pensaban que éramos nosotros, sus amigos de toda la vida, quienes les estaban
contando aquella alucinante historia. A nosotros nos conocían, sabían que no
éramos ningunos locos, el que nosotros lo creyéramos les daba una cierta
garantía.
A través de las notas del abuelo, pudimos saber con todo lujo de detalles,
de qué modo se realizaba la comunicación telepática con
136 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

los extraterrestres, cuáles eran los métodos y cuáles las ventajas e


inconvenientes de cada uno.
Basado en su experiencia, nos sugería que utilizásemos como medio de
contacto algo parecido a la ouija. Siguiendo sus instrucciones preparamos un
tablero redondo de fórmica blanca, pegamos en círculo todas las letras del
alfabeto y los números del 0 al 9, y como receptáculo de la energía utilizamos
un vaso de cristal que debíamos colocar boca abajo sobre el tablero.
Recomendaba también que hiciésemos el ejercicio usando una mesa de
madera, evitando los metales que, parecía ser, desviaban la energía.
Su decantación por ese sistema se basaba en una razón fundamental: era
una fórmula para trabajar en grupo, la recepción era múltiple, por tanto se
contaba con varias mentes a través de las cuales llegaba el mensaje. Nos daría,
además, la oportunidad de aprender a unificar criterios concentrándonos los
cuatro en emitir la misma idea, la longitud de las ondas mentales, al
armonizarse, llegaría más lejos y sería capaz de recibir con más facilidad. Una
de las desventajas era la lentitud de la recepción, pero era una pega mínima si
se comparaba con una mayor fiabilidad para evitar en lo posible interferencias.
Los otros métodos eran individuales: la psicografía y la inducción
telepática.
En la psicografía o escritura automática el mensaje era recibido por uno
solo de los presentes que, relajando su brazo, conseguía al cabo de algún
tiempo escribir de forma involuntaria, mientras los demás permanecían en
estado de relajación para no interferir o bien intentaban, a su vez, recibir el
mensaje. Este sistema a pesar de ser más rápido en la recepción, podía tener
algunos problemas de protagonismos, al no tener todo el mundo la misma
facilidad, e incluso podía ser una puerta abierta a las interferencias ya que el
mensaje era captado por una sola mente, y podía verse desvirtuado al atravesar
los filtros mentales del receptor.
Los filtros representaban una auténtica trampa en las comunicaciones. El
abuelo los llamaba así porque los comparaba con cristales coloreados que cada
persona tenía y a través de los cuales veía el mundo que le rodeaba. Entre ellos
estaba la educación, los convencionalismos sociales, los hábitos ... Por otra
parte, al ser una sola la mente receptora era muy difícil separar lo recibido del
exterior de lo generado por la propia mente subconsciente.
El había utilizado la psicografía en sus comunicaciones con los guías, sin
embargo y basado en su experiencia nos recomendó el
V. EL ABUELO MUERE 137

trabajo en grupo como salvaguarda de muchos de los inconvenientes que él


encontró.
La inducción telepática, se recibía también a través de una de las personas
que en estado de relajación transmitía en voz alta el mensaje al resto, aunque a
nivel subconsciente era recibido por todos. Esta práctica producía una
beneficiosa apertura de canales en todos los participantes, pero tenía también
el mismo tipo de inconvenientes que la psicografía al ser un método
individual, lo que podía crear dependencia del grupo hacia uno de sus
miembros.
Sabíamos, no obstante, que en las primeras comunicaciones un porcentaje
muy elevado de lo recibido seria fruto de nuestro subconsciente, pero el
abuelo nos anticipaba que ese porcentaje iría decreciendo con la práctica.
Debíamos aprender a no interferir el mensaje que se nos enviaba.
También nos advertía que un método similar era utilizado por el
espiritismo. Sin embargo, la diferencia era muy grande, mientras nosotros
pretendíamos la comunicación con seres humanos físicamente vivos y de una
superior evolución; el espiritismo era contacto con desencarnados y casi
siempre aparecían espíritus que se encontraban en el mismo grado de
evolución que las personas que contactaban.
Por eso debíamos concentrarnos en pensamientos altruistas que nos
harían elevar la vibración, traspasando así los estratos inferiores de la mente y
evitando sintonizar con seres de bajo nivel de evolución.
La luz de la lámpara chocaba contra la blancura del tablero. Todos
lanzábamos miradas furtivas a la mesa sin atrevernos a dar el paso. Finalmente
fue Fernando quien interrumpió la conversación sobre la enorme nevada caída
y pronunció las palabras que de algún modo todos esperábamos.
—Bueno, vamos a intentarlo.
Nos sentamos alrededor de la mesa. Verbalicé las instrucciones que todos
conocíamos. Debíamos relajarnos durante unos minutos para después empezar
a generar pensamientos positivos.
Todos cerramos los ojos y tratamos de relajar el cuerpo mientras
concentrábamos la mente cuanto podíamos. Después de unos minutos pusimos
el dedo índice de la mano derecha sobre el vaso, apoyando suavemente las
yemas sin ejercer presión.
Con tono que, muy a mi pesar sonó trascendente, emití en voz alta la
llamada para que los demás pudieran concentrarse sobre la misma idea.
138 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

—Queremos comunicar con Hermanos Mayores, seres humanos


físicamente vivos y de evolución mayor a la nuestra, que deseen ayudarnos a
evolucionar. Nos guía el deseo de aprender.
La voz no salió de entre aquellas cuatro paredes, sin embargo, los
pensamientos viajaron por el espacio a una velocidad increíble buscando
encontrar la nota de resonancia en alguna estrella lejana, en algún apartado
planeta donde otros hombres pudieran captar la llamada y enviar su respuesta.
VI. PRIMERAS EXPERIENCIAS

Pasaron varias semanas y cada viernes seguíamos reuniéndonos en casa e


intentábamos una y otra vez el contacto. Sin embargo, a pesar de que
seguíamos al pie de la letra las recomendaciones del abuelo los resultados no
eran muy halagüeños.
Percibíamos en algunos momentos una energía que movía el vaso
deslizándolo por el tablero de una a otra letra pero no pasábamos de ahí. A
veces parecía que se conformaba una palabra, pero inmediatamente después
aparecían letras sin ningún sentido. Nos turnábamos intentado descubrir si
alguna de las combinaciones resultaba más efectiva, mientras tres de nosotros
colocábamos el dedo sobre el vaso otro tomaba nota de las letras que se iban
marcando. El desencanto y la frustración estaban a punto de hacer mella en
nuestro ya tambaleante ánimo, sólo nos mantenía la confianza que el abuelo
parecía tener en aquel método.
La primera dificultad que tuvimos que salvar fue que nuestros
pensamientos atravesaran el mundo de los desencarnados. Efectivamente,
cuando el vaso comenzaba a moverse de forma involuntaria y hacía amplios
círculos sobre el tablero era un claro indicio de que allí había algún tipo de
energía. A la pregunta de quién eres, se correspondían las respuestas más
variopintas, habíamos leído sobre el espiritismo y las injerencias de los
«espíritus burlones» que intentaban comunicar en cuanto veían un canal
abierto. A los pocos minutos, cuando detectábamos que no era la
comunicación que buscábamos lo dejábamos para reanudarla con una nueva
llamada pasados unos momentos. Teníamos muy claro que no queríamos
comunicar con desencarnados, sino con hombres físicamente vivos, y que por
su evolución superior pudieran aportarnos alguna enseñanza.
140 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

En las notas que el abuelo dejó se hacía referencia al espiritismo como


una práctica muy antigua y bastante usual desde los albores de la humanidad.
Sin embargo también advertía que en el noventa y cinco por ciento de los
casos la comunicación no se realizaba con desencarnados, sino con el
subconsciente del presunto médium.
De cualquier modo fuera el propio subconsciente o algún espíritu, lo
cierto es que no conseguíamos ninguna frase coherente. En ningún momento
sentimos miedo, las notas del abuelo hablaban bastante sobre las energías que
nos rodean, energías que son inofensivas y no interfieren en el mundo físico.
Siempre que estuviésemos armonizados, emitiendo vibraciones positivas y
sobre todo tomándonos en serio lo que estábamos haciendo no había
prácticamente posibilidades de interferencias.
Habíamos oído historias sobre experiencias paranormales, algunas
sorprendentes, y en alguna ocasión se nos pasó por la cabeza la posibilidad de
que nos ocurriera a nosotros, pero recordábamos las palabras del abuelo y sus
consejos: «Sólo si deseáis abrir la puerta al mundo de los desencarnados
permitiréis con vuestro consentimiento y responsabilidad la interferencia de
un mundo con otro, pero liberaréis energías difíciles de controlar, y que a la
larga crean necesidades y dependencias recíprocas. Recordad que vuestro
objetivo está más allá de este tipo de experiencias. Elevad vuestro tono
vibratorio y dirigid la llamada a los Hermanos Mayores, ellos si que pueden
controlar las energías».
Desde el principio teníamos clara una cosa: la mente era algo muy
delicado para jugar con ella. Había que saber en cada momento qué se estaba
persiguiendo y para qué; el control debía mantenerse a toda costa y para ello
su consciente actuaba como un filtro perfecto desechando cuanto no tuviera
visos de coherencia.
El paso de los días fue haciendo que un cierto desánimo se apoderara de
casi todos; sólo yo me empeñaba en mantener la ilusión pese a quien fuera. Mi
objetivo era bien claro: Había que seguir adelante hasta conseguirlo. Pocas
veces a lo largo de mi vida me había obcecado tanto en una idea, pero desde
que descubrí el tema algo especial resonó muy dentro. Es una sensación que se
tiene muy pocas veces en la vida, pero te da el íntimo convencimiento de que
eso es importante y debes perseguirlo.
Al cabo de algún tiempo tuvimos lo que consideramos un pequeño
premio a la constancia. Una de las noches de reunión, después de hacer la
relajación y emitir la llamada notamos claramente que el vaso daba vueltas de
una forma más uniforme, los
VI. PRIMERAS EXPERIENCIAS 141

movimientos eran suaves y mantenidos. Todos percibimos que se trataba de


una energía distinta.
Emitimos la pregunta de rigor: ¿Quién eres? El vaso fue deslizándose sin
titubeos seguidos por los dedos de Teresa, Pilar y Alberto; Fernando tomaba
nota, fue escribiendo las letras que el vaso marcaba.
—Soy Isthar.
—¿Eres un desencarnado?
—No. Vivo.
—¿Estás físicamente vivo?
—Si.
—¿Dónde estás ahora?
—Viajo en nave.
El corazón nos dio un vuelco. Desde luego las respuestas eran casi
telegráficas, la comunicación era lenta, distaba mucho de lo que el abuelo nos
había dicho que se podía llegar a conseguir, pero sin embargo, no había
interferencias, las letras se marcaban de forma decidida y clara. Durante unos
minutos surgió el desconcierto y la sorpresa en el grupo. ¿Lo habíamos
logrado? —nos preguntábamos sin atrevernos a creerlo después de tantos
intentos fallidos.
Ese pequeño desbarajuste hizo que se perdiera la onda y hubo que
concentrarse de nuevo para recuperar la comunicación.
—¿Vives en un planeta? ¿Cuál es el nombre de tu planeta?
—Si. Venus.
—Pero si Venus no está habitado, no puede haber vida, los científicos
dicen que está rodeado por una capa de gases que hacen la atmósfera
irrespirable y no es posible el desarrollo de la vida humana —Comentó
Fernando que era quien formulaba las preguntas en voz alta para que todos
nos concentrásemos sobre la misma idea.
Por toda respuesta el vaso marcó un signo de interrogación.
—¿Hay vida en Venus, vida humana? Confírmanos por favor.
—SI.
Entonces a Fernando se le ocurrió algo que venía rondándole por la
cabeza desde que comenzara la comunicación.
—¿Puedes darnos una prueba de que estamos contactando contigo, que
no es producto de nuestra propia mente?
—Lo intentaré.
Al cabo de unos segundos el vaso marcó las siguientes letras.
—Conectad la radio. Onda corta 7.3 Mhz.
142 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Fernando se levantó y encendió el aparato. Fijó el dial en el punto


indicado y volvió a la mesa con los demás. Todos estábamos expectantes y el
corazón desde hacía diez minutos nos latía a ritmo acelerado.
En ese punto del dial únicamente se oía el típico ruido parásito, no se
captaba ninguna onda, de pronto, por encima de ese ruido se alzó claramente
un pitido agudo. El vaso se deslizó sin que mediara pregunta verbalizada.
—Soy yo.
—¿Quieres decir que tú estás produciendo ese sonido mantenido?
—Sí.
Fernando no se dejó convencer tan fácilmente y casi desafiante dijo.
—Hazlo intermitente.
Inmediatamente el pitido prolongado se tornó corto e intermitente. El
cerebro de Fernando funcionaba a velocidad de vértigo. No daba tiempo a los
demás a que formuláramos ninguna pregunta.
—Hazlo más grave.
Al momento el sonido se volvió grave y mantenido nuevamente.
—Ahora más agudo.
El sonido nuevamente fue como el que habían escuchado la primera vez.
Nos miramos unos a otros buscando en los ojos de los demás la
confirmación de lo que cada uno pensábamos: ¡¡¡era verdad!!!.
Volvió a organizarse un pequeño revuelo, todos queríamos preguntar y
cada uno algo distinto, no lográbamos ponernos de acuerdo. Fernando intentó
poner un poco de orden anotando algunas preguntas y comenzando un
improvisado cuestionario.
—¿Cómo es la vida en tu planeta?
—Debo irme, lo siento, sólo puedo comunicar unos minutos. Amor,
adiós.
Y dicho esto el vaso se quedó materialmente clavado en el centro del
tablero. Evidentemente la energía, no sabían muy bien de qué tipo, que lo
había movido, había desaparecido.
A pesar de los esfuerzos por concentrarse y recuperar el contacto no lo
logramos. Eran las tres de la madrugada y estábamos tan entusiasmados con lo
que acabábamos de vivir que no podíamos creerlo. Sin embargo nuestra
curiosidad no estaba saciada ni mucho menos, teníamos cientos de preguntas
en el tintero, pero una cosa era cierta, habíamos conseguido algo importante,
por
VI. PRIMERAS EXPERIENCIAS 143

primera vez teníamos la confirmación de que era posible contactar


telepáticamente con alguien coherente.
Aquella noche disfrutamos plenamente del hito logrado. En los días que
siguieron nos vimos dominados por las dudas, ¿sería nuestra propia mente?,
¿algún elemental, como llamaban a los seres desencarnados, que gastaban
bromas a los crédulos vivos?, ¿cabía la posibilidad de que hubiéramos
contactado con algún otro terrestre que nos había transmitido telepáticamente
esas frases?, después de todo eran cortas, casi monosílabos, ¿podría haberlas
enviado alguien como un experimento? ...
Durante toda la semana formulamos mil conjeturas, sin embargo, sobre
todas las especulaciones reinaba un hecho claro: La experiencia de la radio era
inequívoca, habíamos captado una señal que variaba según nuestras
indicaciones, a ese hecho resultaba más difícil encontrarle explicación, era
como una nota discordante que nos hacía dudar.
¿Y si todo hubiese sido verdad?, ¿Y si el tal Isthar existiese y hubiéramos
estado «hablando» con un ser de otro planeta durante unos minutos?
El abuelo nos había advertido que las primeras comunicaciones serían
cortas y que correspondían a una etapa en la que era necesario pulir la longitud
de onda... Nos encontrábamos inmersos en un mar de dudas y apenas
podíamos esperar que llegara el próximo viernes para confirmar el logro o
descubrir el engaño.
En esos días leímos cuanto cayó en nuestras manos sobre el fenómeno
OVNI, y sobre los contactos extraterrestres, había una vasta literatura, a veces
fiable y otras puramente especulativa. Nos enteramos a través de un libro de
J.J. Benítez: «OVNIS S.O.S. a la humanidad» que un grupo de personas en
Perú aseguraba mantener contactos telepáticos con seres de otros planetas. Los
métodos que seguían eran similares a los nuestros.
Preparamos a conciencia la siguiente reunión; hicimos un amplísimo
cuestionario a modo de guión, teníamos además una petición final: queríamos
una cita, un avistamiento.
Esta idea nos creaba en el fondo un poco de inquietud pero
necesitábamos confirmación de la veracidad de las comunicaciones por todos
los medios y ese nos parecía el más definitivo. Si nos citaban en un lugar y a
una hora determinada y veíamos una nave... no cabría ya duda. El miedo a lo
desconocido luchaba en nuestro interior con los deseos por descubrir la
verdad.
144 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Durante las siguientes semanas pasamos por diversas experiencias de


comunicaciones que nos llevaron desde la máxima ilusión al más profundo
desánimo. Hubo noches enteras de esos viernes, en las que no sacábamos nada
en claro. Las interferencias se sucedían, las comunicaciones eran esporádicas
y duraban sólo unos minutos. Se alternaban los contactos con extraterrestres
que siempre parecían ir de paso por la Tierra, ocupados en algún trabajo, con
intentos de los elementales por captar la onda mental que les permitiera
comunicarse o manifestarse al mundo de los encarnados. Fueron dos meses en
los que aprendimos varias cosas:
El resultado del contacto dependía en gran medida de nuestro estado de
ánimo, comprobamos por experiencia que cuando nosotros estábamos más
cargados emocionalmente, más alterados, más desarmónicos en definitiva, la
longitud de onda que emitíamos no debía tener la suficiente fuerza para
traspasar la barrera de los elementales y esa noche nos íbamos a la cama de
vacío, sin ni siquiera haber cosechado uno de esos contactos cortos pero que
resultaban tan gratificantes.
Aprendimos también a no tenerle miedo al mundo de lo invisible, de las
energías, a poder controlar las interferencias, muchas veces involuntarias, de
los desencarnados. Les tratábamos con respeto pero con firmeza, pidiéndoles
no interferir, pues nuestro objetivo era comunicar con seres humanos vivos de
otros planetas; en la mayoría de los casos la petición era atendida y la
interferencia ya no volvía a producirse.
Con la práctica era más fácil concentrarse y observar pequeños progresos
en la recepción cuando teníamos algún comunicante. Aprendimos a reconocer
enseguida una buena comunicación de las que buscábamos, se notaba
claramente diferente a las otras en cuanto a coherencia, continuidad, falta de
interferencias, etc.
Casi siempre una petición saltaba al tablero de forma persistente: ¿Puedes
darnos una cita? ¿Podríamos ver tu nave?
Normalmente las respuestas eran una negativa amable:
«No estáis preparados aún». «Estoy trabajando». «No puedo
desviarme». «Lo siento, no es posible».
Sin embargo, algunas veces conseguíamos arrancar al comunicante un
lugar y una hora. Con los ánimos exaltados cogíamos el coche y nos poníamos
en marcha hacia el lugar indicado, las estrellas y la oscuridad de la noche
fueron mudos testigos de estas idas y venidas infructuosas. Mirábamos al cielo
con obstinación esperando ver el punto luminoso que se desplazase veloz,
pero todo
VI. PRIMERAS EXPERIENCIAS 145

era en vano, la bóveda celeste permanecía inmutable ante nuestros ojos


ansiosos. Al final, cansados y helados de frío volvíamos a casa la mayoría de
las veces con las manos vacías. Cuando intentábamos comunicar de nuevo
recibíamos respuestas como: «No nos habéis visto por las condiciones
climatológicas». «íbamos a mucha altura». En más de una ocasión llegábamos
tarde al lugar de la cita, entonces nos reconcomía la duda ¿lo hubiéramos visto
de haber llegado a tiempo?
A todos nos contrariaban lo que considerábamos «tomaduras de pelo»,
pero el que peor lo llevaba era Fernando, no entendía por qué era tan difícil
verlos cuando continuamente aparecían noticias de avistamientos fortuitos y
había cientos de libros con testimonios de testigos presenciales de las
evoluciones de los supuestos OVNIS. Gente que se tropezaba con ellos
mientras que nosotros que manifestábamos un claro interés por el tema no
acumulábamos más que una decepción tras otra.
Decidíamos no salir más, pero después de unos días, cuando surgía la
posibilidad volvíamos a pedir nuevamente la cita, era la esperada prueba
definitiva y ante la quimera de esa confirmación sucumbíamos muchos
viernes.
Tiempo después descubrimos que muchas de aquellas comunicaciones
correspondían a interferencias propias, la inexperiencia del principio, unida a
nuestros deseos por lograr un avistamiento eran los ingredientes perfectos para
que se dieran ese tipo de comunicaciones. Una vez más la paciencia debía
imponerse sobre el apresuramiento.
Las comunicaciones que manteníamos no eran desde luego las que
esperábamos. Contactos de diálogos abiertos y continuados donde no se
interrumpiera la comunicación y se pudiesen hacer preguntas y pedir
aclaraciones como cuando tienes una conversación con alguien de tú a tú.
Recibíamos retazos de información interesante pero la comunicación era
tan corta, cinco minutos apenas, que no permitía mantener un hilo de
continuidad, y apenas lográbamos formular media docena de preguntas. Los
interlocutores eran distintos aunque a veces surgía algún «viejo conocido»,
alguien que ya había aparecido en alguna otra ocasión, notábamos entonces
que la comunicación era más fluida. Queríamos conseguir establecer contacto
con la misma persona pero aparentemente eso resultaba bastante difícil, no
sólo por el corto tiempo que duraba sino porque se establecía aprovechando
viajes de esos hombres a la Tierra,
146 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

viajes esporádicos y que no siempre coincidían con los días de reunión del
grupo.
Por otra parte en alguna ocasión nos decían que a esos hombres no les
permitían comunicar largamente con los terrestres, sus misiones eran otras.
Algunos de los comunicantes confirmaron incluso su posición, eran seres
humanos (4a. dimensión) en el cuarto peldaño de la escala evolutiva (4.4).
Algunos de los supuestos extraterrestres con los que comunicamos nos
confirmaban su colaboración en misiones de ayuda a la Tierra, pero
exclusivamente a niveles físicos y tecnológicos como recogida de muestras,
trabajos geológicos en el subsuelo, etc.
Durante todo este tiempo luchamos con verdadera constancia por
mantener el espíritu de equipo, los deseos de avanzar, la fuerza de voluntad ...
Y así a comienzos del mes de Abril, cuando la primavera estallaba en los
campos regándolo todo con una nueva luz que hacía parecer los colores recién
estrenados, un tibia noche, una noche especial que siempre recordaríamos,
lanzamos una vez más esperanzados la consabida llamada al espacio
esperando ser escuchados.
—Queremos comunicar con seres humanos físicamente vivos, de
evolución superior a la nuestra. Nos guía el deseo de aprender.
VII. ARTAX. PRIMER CONTACTO

Artax avanzó con paso firme hasta abordar la pasarela móvil que le
llevaría hasta la entrada misma del edificio Sede Central del Consejo de Zona.
Ese era un gran día, iban a darse a conocer los resultados finales del Concurso
sobre investigación y desarrollo que periódicamente se hacían entre la zona
Norte y Sur.
En el último ejercicio él y su equipo de colaboradores habían estado a
punto dé alcanzar la mención especial, pero al final se impusieron los mejores
resultados de otros.
Desde entonces habían trabajado mucho esforzándose y concentrando sus
investigaciones sobre la flora y fauna de África, una zona de la Tierra en vías
de desertización. Habían conseguido salvaguardar animales y plantas que
estaban ya a punto de desaparecer, logrando su traslado y aclimatación a un
planeta laboratorio.
No obstante, para algunos organismos tuvieron que crear de forma
artificial unas condiciones ambientales especiales, produciendo en algunas
zonas un microclima que fuera similar al de la Tierra, para después ir
deduciéndolo de forma gradual hasta que las especies eran capaces de
sobrevivir en el nuevo medio.
Antes de que se diera cuenta ya había llegado, abandonó el carril móvil y
se paró frente a la sede del Consejo. Era un enorme edificio de forma
piramidal, construido de un material transparente y que dejaba pasar la luz
permitiendo la visión de dentro afuera, pero no al revés.
Había una gran animación, el salón principal, capaz de albergar a una
buena representación del planeta estaba prácticamente lleno. Se dirigió hacia
la grada que les había correspondido, allí estaban ya sus once compañeros de
equipo, tan ansiosos como él, esperando los resultados finales.
148 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Durante los últimos tres días se habían estado presentando los trabajos de
una y otra zona. Realmente era sorprendente ver como cada año funcionaban
mejor y se alcanzaban cotas más elevadas en el conocimiento de la naturaleza
y del mundo material.
Finalmente la voz del presidente del Consejo tomó la palabra y en un
breve pero elocuente discurso agradeció a todos su colaboración y sus
esfuerzos en favor del bien común.
Un silencio general se extendía por el enorme recinto. Cientos de ojos
estaban clavados en los enormes paneles que en breves segundos comenzarían
a mostrar la relación de los trabajos premiados. Las letras luminosas
empezaron a aparecer a la vez que un leve murmullo se extendía entre los
asistentes. El rostro de Artax y sus compañeros se iluminó de júbilo. Allí
estaba su aportación, entre la lista de los elegidos. Se felicitaron efusivamente
unos a otros, era muy agradable ser seleccionado, no sólo por el premio sino
porque significaba una muestra de reconocimiento al esfuerzo y eso les
compensaba de las duras horas de desánimo y cansancio. Lo que habían
logrado era bueno para la comunidad y así se lo reconocían.
Cuando terminó la asamblea y se repartieron las menciones se dirigió
rápidamente a su casa. Virna, su compañera, había estado viendo la
transmisión de la ceremonia y salió a recibirle antes de que entrara. Ámbar y
Lerna sus hijos se abalanzaron sobre él felicitándole efusivamente apenas le
vieron.
Se dirigieron todos a la sala comunal que servía de centro de reunión e
intercambio a la familia, era el recinto más espacioso de la vivienda, estaba
dotado de varios paneles dedicados a consulta, lectura de escritos, visión de
documentales y películas, percepción musical, etc. Todos ellos podían ser
accionados individual o simultáneamente sin interferir unos con otros y
permitiendo en todos ellos la captación a nivel extrasensorial total: tacto, oído,
vista, olfato, y mil y una sensaciones.
Cuando estuvieron todos sentados empezaron a hacer planes sobre el
viaje. Si, el premio habían sido unas vacaciones para todo el grupo y sus
familias en Zara, un planeta, sin habitar por seres humanos y que resultaba un
verdadero paraíso por su vegetación y sus paisajes exóticos.
Unos días después tomaban una nave de transporte unifamiliar que les
llevaría hasta Zara. Durante el viaje vieron proyecciones sobre el planeta que
iban a visitar, datos sobre su clima, temperatura, fauna, flora, etc. Estaba
situado a tres años luz de Dino y fue evacuado en parte antes de sufrir la
invasión de un cuerpo estelar
VII. ARTAX. PRIMER CONTACTO 149

frío. Tardó casi cien años en recuperar la atmósfera descontaminada y un suelo


capaz de desarrollar vida. Ahora resulta un planeta increíblemente bello, del
choque con aquel astro surgió una segunda luna y siempre se encuentra
inundado de luz. Su superficie está poblada por numerosas plantas gigantes y
miles de flores de las más diversas especies. En el subsuelo corren cientos de
ríos de un extraño color verde provocado por los pigmentos que ciertas plantas
desprenden en contacto con el agua. A menudo surgen géiseres de color verde
eléctrico que sorprenden al visitante. Hace una temperatura alta pero
suavizada por el frescor de la vegetación y una suave brisa perfumada que
procede de los numerosos lagos que salpican aquí y allá la superficie del
planeta.
Fue un viaje inolvidable. La estancia en Zara les hizo olvidarse del
mundo tan tecnificado en el que vivían y recobrar la sensación de vivir en la
Naturaleza. Disfrutaron de cuanto les rodeaba, el sol, las plantas, aquellos
paisajes recónditos que parecían esperar que alguien les descubriera. Su
espíritu estaba exaltado por sentimientos de amor y respeto hacia la
Naturaleza que era una inmensa explosión de vida, era asombroso ver como
cada especie tenía su sitio, cada planta su altura idónea, cada flor su color más
adecuado, y como convivían en su aparente disparidad unas junto a las otras
ofreciendo lo mejor de sí. En los días que pasaron allí aprovecharon para
recargar su ánimo compartiendo vivencias y estrechando lazos. Artax y Virna
utilizaron parte de su tiempo en recordar pasajes de su pasado que habían sido
significativos en sus vidas.
Gracias a la capacidad que tenían de conexionar sus cuerpos mentales
pudieron concretar en imágenes esos hitos: su nacimiento, su infancia, la
estrecha relación mantenida con su madre que se ocupó de su educación,
vigilando de cerca sus tendencias naturales y sus inclinaciones para no
interferirías.
En Dino el papel de la madre es fundamental en la formación de los hijos.
Desde que nacen hasta los siete años tienen especial interés en que sepan
cuando antes quienes son, qué lugar ocupan en el Cosmos, y qué futuro les
espera si son fieles a su condición de hombres. Ella es la encargada en esta
primera etapa de la vida de enseñar las normas fundamentales de la moral, la
base para crear sociedades armónicas, el verdadero sentido de conceptos como
convivencia y respeto...
A partir de los siete años comienza su formación extrafamiliar con unos
estudios básicos generales encaminados a formar la infraestructura para los
estudios superiores. En ese periodo su
150 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

formación está dirigida principalmente al conocimiento de la organización


social, de la historia del planeta, de los órganos o consejos rectores de las
instituciones de carácter científico, etc.
Finalmente la formación superior corresponde siempre a una decantación
natural de las aptitudes del individuo. A Artax siempre le había gustado la
biología, por ello sus maestros consideraron acertado que encaminara sus
pasos en esa dirección. Virna, por su parte, mostraba una clara preferencia por
el arte en distintas manifestaciones, sobre todo la pintura y la escultura. Tenía
un espíritu sensible y creativo que le hacía captar la forma y el color dándole
una dimensión personal.
Ambos permanecieron formándose hasta cumplir los 30 años, edad en la
que tuvieron, como todos, la obligación de revertir a la sociedad el fruto de
esos estudios mediante el trabajo.
Hasta entonces hombres y mujeres se relacionan sin establecer lazos ni
compromisos, pero llegados a esa edad es habitual hacer la elección de la que
será la pareja definitiva para esa encarnación. A partir de entonces se
convierten en monógamos, la poligamia y la poliandria son rechazadas
socialmente.
Los hombres y mujeres de Dino son conscientes de la importancia de
seguir el plan de vida trazado desde que nacen, por eso no permiten que su
mente se vea ocupada en preocupaciones que podrían desviarles de él.
Recuerdan y visualizan el momento en que ambos decidieron unir sus
vidas y colaborar el uno en los planes del otro. La elección no fue difícil, él se
sintió atraído por la gran sensibilidad y el temperamento artístico de Virna,
aparte de su aspecto físico, y a ella le gustó el espíritu investigador de Artax.
El amor surgió entre los dos de una forma decidida. Ambos pensaron que sus
características podrían ser complementarias y que de su unión saldrían ambos
beneficiados. Conectaron rápidamente, tenían muchas cosas en común: pactos
de anteriores reencarnaciones, conocimiento mutuo de los programas, y una
forma compartida de entender la pareja: una unidad, el cien por cien de ser
humano, en la que la aportación de cada uno jugaría un papel fundamental.
Las características de la mujer: elaboradora y constante con una gran
capacidad intuitiva, unidas a las del hombre más creativo y generador de ideas
darían como consecuencia un núcleo familiar estable.
Todavía se estremecen emocionados cuando reviven la ceremonia de su
unión. Reunieron a sus seres más queridos, familias y
VII. ARTAX. PRIMER CONTACTO 151

amigos, y conscientes de la trascendencia del momento se prepararon para


vivirlo intensamente.
Estaban frente a una mesa circular, él a la derecha, ella a la izquierda,
sobre la mesa había una planta, delante de ella una vela encendida, un
recipiente con agua y una pequeña pirámide.
Unificaron sus mentes con unos sonidos armónicos para requerir la
presencia de un Maestro que actuase como testigo de excepción de aquella
unión. El Maestro acudió a su llamada y les explicó la simbología de los
elementos que iban a manejar. A pesar de que aquello era conocido por todos,
sus palabras sonaban nuevas, pues se vivía la situación como única e
irrepetible.
Con voz pausada el Maestro fue explicando:
«El fuego y el agua son antagónicos pero son necesarios por separado. De
la energía y del agua surge la vida, representada por la planta.
La pirámide simboliza la concentración de vuestras energías que os
ayudarán a eliminar los kharmas pendientes entre ambos».
Con un gesto les animó a proseguir. Artax cogió el recipiente con el agua
y se lo ofreció a Virna diciendo: «La unión que hoy realizamos vivirá porque
este agua tiene la vida».
Ella cogió la vela con la otra mano y se la dio a él diciendo: «Esta unión
que hoy realizamos vivirá porque esta llama tiene la vida».
Después ambos dejaron las ofrendas sobre la mesa. Artax colocó la
pirámide entre las manos abiertas de Virna, puso las suyas encima como
tapándola para que la concentración de energías tuviera lugar. Luego, sin
separar las manos, se dieron un beso que sellaría la unión.
Después hicieron partícipes a los allí reunidos de sus objetivos físicos y
espirituales.
Ahora, después de los años se sentían muy satisfechos de las experiencias
vividas. Habían logrado un nivel de entendimiento muy alto, como
consecuencia de muchas horas de compartir vivencias y pensamientos, de
intercambiar datos incluso sobre sus últimas reencarnaciones.
A menudo practicaban ejercicios mentales en pareja, ejercicios de
sintonía, meditación, relajación, viajes astrales, sofronizaciones, etc. que
servían en buena medida para aumentar su desarrollo a nivel mental, pero
también les proporcionaban unos sustanciosos resultados con datos de gran
valor sobre su programa, porque surgían de la suma de dos espíritus con los
mismos objetivos.
152 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Decidieron tener dos hijos, en base a criterios sociales, khármicos y de


dedicación: Ámbar y Lerna, aún en la fase de formación familiar completaban
la familia. Los nombres no les fueron puestos al nacer sino cuando cumplieron
los tres años, pues normalmente es un sonido representativo con el aspecto
físico y psicológico, y es a esa edad cuando el cuerpo está más definido y la
psique apunta ya una personalidad determinada.
El periodo vacacional terminó y tuvieron que regresar a Dino.
Un nuevo día comenzaba y Artax se dispuso a reanudar su actividad
habitual. Se dirigió hacia su pequeña nave de transporte y tecleó la clave de
acceso, inmediatamente la compuerta de entrada se elevó y se acomodó en su
interior.
Activó los sistemas de energía y accedió al computador central para
recibir el informe del día. Su plan de trabajo no había sufrido variaciones:
durante las próximas horas debía investigar un apasionante terreno en el que
últimamente estaba empezando a bucear: la relación entre la mente y el
espíritu. Habían logrado aislar unas subpartículas que parecían ser unidades de
grabación. La memoria del hombre estaba compuesta por millones de estas
subpartículas que parecían tener funciones específicas siendo selectivas y
almacenando las experiencias a diferentes niveles de acceso.
Cruzó rápidamente el espacio que le separaba de los laboratorios
ubicados en una zona montañosa no lejos de la ciudad. Allí junto con un
centenar de hombres se entregó con tesón a hacer pruebas y comprobar
hipótesis. Se enfrascaba en lo que hacía de tal modo que no era consciente del
tiempo transcurrido hasta que le daban la señal para finalizar su tarea.
Cuando salió al exterior el sol estaba en su cénit, difuminando un poco la
atmósfera, ligeramente verdosa, que rodeaba el planeta.
Después de un corto descanso se dirigió al Centro de Formación
dispuesto a afrontar en las próximas horas nuevas enseñanzas. Era un enorme
edificio con multitud de pequeños recintos individuales para autoformación y
unas grandes salas para enseñanza impartida por un maestro. Clases de
astrología, física, química, genética, botánica, zoología, biología, etc. se
impartían continuamente a diferentes niveles. Otro sector del mismo edificio
se complementaba
VII. ARTAX. PRIMER CONTACTO 153

con clases de arte en todas sus manifestaciones: música, pintura, escultura,


literatura.
Básicamente esas eran las dos grandes ramas de la investigación y el
saber que primaban en Dino, por un lado la ciencia, en su afán por descubrir el
mundo material, desde las subpartículas atómicas hasta las macrogalaxias de
polvo cósmico, y por otro el arte, que abría nuevas fronteras a la expresión
interior.
Asistió a una clase teórico-práctica de biología y con eso dio por
terminada su jornada de trabajo, el resto del día lo emplearía en pasar tiempo
con la familia y recuperar algunas materias que llevaba más atrasadas.
Llegó a casa cuando aún la luz del día no se había extinguido. Vivían,
como el resto de las familias, en edificios individuales de formas suavemente
redondeadas, elevados varios metros sobre el suelo y construidos de un
material semejante al acero. Son amplios y confortables, dotados de todos los
avances que la tecnología ha alcanzado. La temperatura se regula por un
sistema muy sensible de captación de ondas, autorregulándose en virtud de las
necesidades. El espacio interior está distribuido en la gran sala comunal y los
espacios dedicados al descanso. La decoración es austera y con un gran
sentido práctico. El color de los muros y techos puede ser virtualmente
transformado dependiendo del estado de ánimo y las necesidades de las
personas. Incluso hay varios grupos de investigación en el planeta que se
dedican al estudio de la cromo-terapia y sus aplicaciones.
Toda la familia reunida disfruta de los momentos de descanso y se
comentan las incidencias ocurridas durante el día. Ámbar cumplirá
próximamente siete años, y esa es una edad clave pues va a tener lugar un
hecho muy importante: la conexión a nivel energético de las glándulas pineal
y pituitaria, lo que facilitará enormemente su capacidad telepática y otras
facultades extrasensoriales. Podrá comunicar fácilmente sus tres cuerpos
mentales: consciente, subconsciente e inconsciente lo que le permitirá tener
más parámetros tanto internos como externos. Desde que nació le han estado
preparando para que haga un buen uso y desarrollo de estas potencialidades y
sobre todo para que las encauce a la consecución de su plan de vida.
Llega el momento de la cena y los cuatro alrededor de la mesa colocan
las manos varios centímetros por encima de su plato, mientras cierran los ojos
y mentalmente energetizan los alimentos.
154 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Es una costumbre antigua que algunas familias han querido conservar.


Ellos saben que los alimentos están adecuados a las necesidades calóricas
y nutricionales de cada uno y que los aparatos han medido la cantidad de
proteínas, glúcidos y lípidos que necesita cada organismo para estar en
equilibrio, pero a pesar de todo les gusta «condimentarlos» con su propia
energía.
Cuando los niños se retiran a descansar y se quedan a solas Virna
comenta con Artax su plan de trabajo para el día siguiente: Había sido
asignada para guiar un grupo de visitantes del planeta Dorux, mostrándoles los
lugares más significativos de la ciudad, pero sobre todo hablarles sobre la
organización social de Dino.
Está un poco preocupada, los habitantes de Dorux se encuentran en su
misma etapa de evolución, pero no están al mismo nivel. Su civilización ha
mantenido una serie de hábitos que en Dino hace generaciones que
desaparecieron. No han desarrollado todavía el sentido de igualdad entre
hombres y mujeres, relegando a estas a tareas puramente domésticas para
bienestar del hombre, y las diferencias entre los dos sexos se patentizan desde
el nacimiento, educándose a los varones en unas materias y a las hembras en
otras.
La Confederación acordó que, para intercambiar culturas y poder
beneficiarse los que más lo necesitaban, los habitantes de los planetas de
menos nivel evolutivo viajaran en comisiones a planetas más desarrollados
socialmente y ese era el caso de Dino.
Artax la tranquilizó, sabía perfectamente que ella podría manejar la
situación con facilidad, y además esas comisiones iban acompañadas siempre
por personal de mantenimiento del orden, que estaba encargado de controlar
cualquier problema.
A la mañana siguiente Virna, junto con un pequeño comité de recepción
esperaba la nave de Dorux. Un ligero zumbido les avisó de su próxima
llegada. Un destello metálico les cegó por un momento y después pudieron ver
como el enorme artefacto descendía suavemente sobre el suelo.
Cuando se abrió la compuerta tuvo un estremecimiento esperando, no
sabía muy bien, lo que iba a aparecer por aquella abertura. Una veintena de
hombres y alguna mujer fueron desembarcando. Eran morenos y de aspecto
fuerte, tenían rasgos duros
VII. ARTAX. PRIMER CONTACTO 155

y ojos inquietos. El jefe de la expedición se adelantó unos pasos mientras les


daba las gracias por la invitación y presentaba a sus acompañantes como un
grupo de avanzados hombres de ciencia y tecnología.
Suspiró aliviada y sus recelos desaparecieron inmediatamente. Con
seguridad fue conduciéndoles por los distintos edificios objeto del interés de
los visitantes, a la vez que desgranaba información sobre la vida y costumbres
de su planeta:
—Desde hace miles de años el planeta Dino alberga a una sociedad
armónica. Esta idea comienza por el respeto al propio cuerpo y al de los
semejantes. Nosotros no ingerimos animales, sólo vegetales.
—Habréis observado que las diferencias físicas entre los habitantes de
Dino son muy pocas, la altura, la complexión, el aspecto general es muy
similar de unos a otros. Creemos que esto ocurre porque cada vez vamos
teniendo más consciencia de nuestra aparente individualidad, que no deja de
ser eso: una mera apariencia. Además a medida que se evoluciona las
características se hacen más perfectas, incluso a nivel puramente físico.
—No existen élites de poder, ni tampoco el dinero, las necesidades se
cubren por el intercambio de productos. La producción es controlada en base
al conocimiento de las necesidades reales. Sólo lo verdaderamente útil tiene
razón de ser. El trabajo se decide en virtud de las aptitudes y capacidades de
las personas. El tiempo se distribuye de forma equitativa: seis horas de trabajo,
seis de formación/investigación, seis horas de ocio y seis de descanso. El tipo
de trabajo es bastante mental y creativo, la mano de obra está prácticamente
mecanizada por ordenadores y robots. En nuestra sociedad nadie se jubila pues
siempre hay alguna actividad útil que desempeñar en pro de la comunidad.
—No hay asesinatos ni suicidios, ni atentados contra la propiedad ajena.
Salvo casos aislados no es necesario el empleo de la fuerza, aunque existe un
grupo de vigilancia: la guardia estelar.
—El gobierno está formado por un consejo de ancianos que han
demostrado su sabiduría mediante la experiencia. Son ayudados por algunos
jóvenes ya que el desgaste neuronal sigue existiendo a medida que se
envejece. El sistema es democrático, no hay lucha por el poder de ningún tipo,
ni económico, ni político, ni social. Todos los individuos son valorados en
función de su utilidad. No existen los partidos políticos ni tampoco conceptos
de región o estado, en definitiva no hay fronteras.
156 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

A medida que iba hablando Virria notaba como iba adquiriendo más
seguridad en lo que decía. Continuaban visitando los lugares más
significativos. De pronto una de las mujeres visitantes alzó un poco la voz y
preguntó con cierto titubeo:
—¿Existen diferencias, a nivel social, entre hombres y mujeres?
La pregunta era muy clara, no había lugar a dudas. Virna se volvió y con
serenidad miró a los ojos de su interlocutora.
—En absoluto, para nosotros hombre y mujer son seres humanos con las
mismas potencialidades, y por tanto merecen idénticas oportunidades.
Consideramos a los individuos útiles incluso a veces en la propia
complementareidad, pero dignos del mismo trato y respeto.
El grupo de visitantes animado comenzó a lanzar nuevas preguntas.
—Antes dijiste que la guardia estelar apenas tenía que intervenir salvo en
muy contadas ocasiones, ¿qué tipo de problemas son los que provocan su
intervención?
Palideció ligeramente, esa era una pregunta comprometida, o al menos lo
sería la respuesta, inspiró y trató de explicarse lo mejor que pudo:
—A veces se producen esporádicos trastornos cuando llegan visitantes de
otros planetas. Son conatos aislados de delincuencia como pequeños hurtos de
recuerdo, faltas de respeto a los habitantes de Dino, y algunas interferencias a
nivel sexual, como intentos de relación con personas que no lo desean.
Curiosamente, el mayor número de estos últimos altercados viene provocado
por mujeres que abordan a los hombres intentando forzar su libre albedrío.
Este sentimiento posiblemente sea una rémora del pasado, de la etapa anterior
en la que en muchas culturas la mujer estaba subordinada a nivel sexual por el
hombre.
Durante un buen rato continuaron hablando de ese tema, de las
represiones que habían castrado culturalmente en los planetas a las mujeres y
en algunas ocasiones muy esporádicas a los hombres, y entendían que esos
espíritus necesitaban compensarse y saciar sus carencias. Lógicamente al
encontrarse en libertad esos sentimientos grabados a lo largo de siglos salían
al exterior sin canalizar.
En la etapa 4.3 un gran número de civilizaciones se encontraban con el
hito de la igualdad de derechos y oportunidades para hombres y mujeres, de
ahí que recién incorporados a una nueva etapa 4.4 tuvieran reminiscencias del
pasado en sus comportamientos.
VII. ARTAX. PRIMER CONTACTO 157

La jornada terminó y todos se sintieron satisfechos, en los días siguientes


asistirían a clases y participarían de la vida de la ciudad como cualquier
habitante del planeta, de este modo, aparte de cruzarse sus descubrimientos a
nivel tecnológico, lo harían a nivel social, cultural y educacional,
beneficiándose del intercambio.
Virna regresó a casa contenta, la experiencia había sido enriquecedora y
los resultados buenos. Quería llegar cuanto antes para hacer partícipe a Artax
de cuanto había sucedido, sabía que al día siguiente él marcharía de nuevo a la
Tierra para continuar su trabajo en ese planeta.
Esa noche, desde el pequeño observatorio que tenían instalado en su casa
sintonizaron la Tierra. Artax le explicaba cuanto conocía de ese pequeño
planeta azul, y mientras hablaba se iba dando cuenta de que a lo largo de los
viajes que había realizado allí se fue sintiendo cada vez más cercano a ese
mundo que estaba tan desequilibrado, y una inquietud comenzó a crecer en su
cerebro: ¿Si continuaban así las cosas, qué iba a pasar con el planeta Tierra y
su humanidad?
La luna llena extendía un manto luminoso sobre la pradera, la noche era
cálida y perfumada, una suave brisa arrastraba tras de sí multitud de aromas.
El silencio era casi total, únicamente se dejaban oír algunos ruidos apagados y
lejanos, reinaba la más absoluta quietud. En la falda de la montaña un extraño
objeto permanecía semioculto entre el monte bajo disimulado en las sombras,
se trataba de una pequeña nave de reconocimiento. Su forma, completamente
circular la hacía parecer como una burbuja plateada bajo la luz de la luna,
diferentes orificios circulares, a modo de ventanas la rodeaban, se apoyaba
sobre tres soportes metálicos que la mantenían a medio metro del suelo, una
pequeña antena coronaba la parte superior, en el extremo una pantalla de radar
de forma rectangular daba vueltas de forma continua pero sin emitir el más
leve ruido.
Artax se incorporó y miró alrededor. Nada se movía. En silencio comenzó
su camino de regreso a la nave. Apartaba a su paso la maleza y las altas
hierbas próximas a la laguna, arrastrando tras de sí una especie de carrito con
ruedas que dos horas antes había llevado vacío y ahora estaba repleto.
158 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Su trabajo de recolección había terminado por esa noche. Con


movimientos seguros introdujo su carga en la pequeña nave y poco después
también él desaparecía en su interior.
A los pocos segundos el objeto esférico, emitiendo un levísimo zumbido,
una vibración casi imperceptible se elevó a gran velocidad, yendo a perderse
en el firmamento, cerca de un punto especialmente luminoso. La enorme nave
de forma lenticular recibió a la pequeña tragándosela por una compuerta que
se abrió en la parte inferior.
Entregó las muestras a dos compañeros para una primera clasificación y
conservación, y se dirigió hacia la sala de readaptación molecular. Mientras
recibía pasivamente la lluvia de iones y cuando su mente aún estaba
impregnada por la belleza del paisaje que acababa de dejar, percibió una
llamada mental que poco a poco fue imponiéndose hasta que le llegó con
nitidez. Concentró su mente dispuesto a atender la improvisada invitación.
Percibió a cuatro terrestres sentados alrededor de una mesa, utilizando un
rudimentario método de captación de mensajes telepáticos. Observó sus
astrales. La vibración que emitían le atrajo, cada vez les recibía con más
claridad.
—Queremos comunicar con seres humanos físicamente vivos de
evolución superior a la nuestra. Nos guía el deseo de aprender.
—Soy Artax. Os saludo terrestres.
—¿De qué dimensión eres? —verbalizó Fernando.
—4.
—¿Y en qué peldaño de la cuarta dimensión estás?
—4.
—Confírmanoslo con letras.
—CUATRO.
Cruzamos miradas significativas. Parecía una buena comunicación. Más
animados seguimos adelante con el cuestionario que teníamos preparado para
aquella noche del viernes. Las respuestas eran cortas pero claras. La energía
del contacto se mantenía y pudimos establecer una comunicación fluida y sin
interferencias.
—¿Por qué has acudido a nuestra llamada?
—Me gustáis.
—¿Por qué?
—Queréis aprender.
VII. ARTAX. PRIMER CONTACTO 159

—¿En que lugar habitas?


— Dino.
—¿Es un planeta de nuestra galaxia?
—Si. Muy lejano, a 3 años luz.
—¿Cuantos años necesitaríamos para alcanzar vuestra evolución?
—400
—¿Dónde te encuentras ahora?
—En una nave, en el espacio, cerca de la Tierra.
—¿Qué has venido a hacer en la Tierra?
—Investigación, estamos catalogando las especies vegetales de vuestro
sistema solar. Recogemos semillas para implantarlas en nuestro planeta.
—¿Podríamos ver una nave tuya?
—Tal vez cuando tenga misión en España.
—¿Podremos comunicar contigo otro día?
—Intentadlo el próximo viernes. Dentro de 7 días volveré a la Tierra.
Ahora he de irme. Amor, adiós, hermanos.
—Adiós Artax.
Una vez más habíamos ganado la batalla al sueño con las armas del
entusiasmo, teníamos por primera vez una cita para comunicar la próxima
semana, era un nuevo paso que nos acercaba un poco más a nuestro objetivo,
un pequeño avance que para nosotros representaba mucho.
Habían transcurrido varias semanas desde nuestro primer encuentro con
Artax. Desde entonces la estrella de la buena suerte empezó a brillar para
nosotros. Las comunicaciones con ese nuevo interlocutor habían llegado a ser
bastante fluidas y siempre, antes de acabar el contacto pedíamos confirmación
para la siguiente comunicación.
A lo largo de ese tiempo, de la mano de Artax nos habíamos asomado a la
etapa inmediatamente superior a la nuestra. Descubrimos el mundo de los
avances tecnológicos, de la utilización de la razón y la lógica empleados para
el bien común. De alguna manera fue tomando forma algo que en la escala
evolutiva que encontraron en los manuscritos sólo eran unos simples números:
4.4.
160 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

Nos sentíamos bastante satisfechos de los resultados que habíamos


obtenido hasta el momento, pues aunque no fueran muy espectaculares al
menos eran coherentes. Sin embargo, había una inquietud constante y
compartida por todos que nos mantenía unidos desde el principio, por eso,
aquella calurosa noche del mes de Agosto, después de haberlo comentado
ampliamente entre los cuatro, incluimos en el cuestionario una pregunta
especial.
Cuando Artax respondió a la llamada le planteamos enseguida nuestras
intenciones: Queríamos comunicar con un Hermano Mayor alguien que
estuviera en el mismo grado de evolución que los Maestros que contactaron
con el abuelo en su día. Le pedíamos su ayuda para lograrlo.
Durante unos segundos que nos parecieron interminables el vaso no se
movió. Después, como si Artax hubiese estado meditando su respuesta fue
señalando muy despacio:
—Existe un organismo que es la Confederación de Mundos Habitados de
la Galaxia, está formado por 24 ancianos Maestros que rigen los destinos de
los planetas que están bajo su influencia. La Tierra lo está. Ellos son los que
determinan la intervención de otras civilizaciones. Sé que hay planes de ayuda
a vuestro planeta dadas las especiales circunstancias que atraviesa. Mi
capacidad de información es limitada, pero si vosotros lo deseáis puedo
intentar emitir una llamada para ver si los Hermanos Mayores la captan y
pueden contactar con vosotros.
La respuesta del grupo no se hizo esperar. ¡SI! Estábamos entusiasmados,
parecía que por fin íbamos a lograrlo, eran los últimos metros antes de
alcanzar la cima. Permanecimos allí, expectantes, esperando que algo, no
sabíamos muy bien qué, sucediera.
—Esperad durante un minuto en concentración, por favor.
Cerramos los ojos intentando centrar nuestras mentes en una sola idea:
Comunicar con un Hermano Mayor.
Nuevamente pareció que el tiempo, jugándonos una mala pasada, se
alargaba. Transcurridos unos segundos el vaso comenzó a girar con rapidez
alrededor de las letras del tablero marcando amplios círculos. Y apareció un
nuevo comunicante.
—Soy Xaloc, amor, hermanos. He captado la llamada de Artax y me ha
transmitido vuestro deseo de entrar en contacto con algún guía destinado a
misiones de ayuda a la Tierra establecidas por la Confederación. Mi función es
otorgar guías para grupos en forma-
VII. ARTAX. PRIMER CONTACTO 161

ción. Debéis llamar utilizando vuestro método habitual de contacto y


repitiendo la clave que os daré a continuación.
En aquel momento sentí que una emoción no controlada recorría mi
espina dorsal haciendo que el vello se me erizara. Miré a los demás y me di
cuenta de que algo parecido les ocurría a ellos. Conteníamos la respiración
como si temiéramos que en cualquier momento fuera a interrumpirse la
comunicación. Sin embargo, de forma clara apareció:
—WWW 3 A 5 ACAEL.
—Tened fe en vosotros mismos. Que la paz y el Amor Cósmico os guíen.
Amor, adiós.
En el salón se organizó un pequeño revuelo. Estábamos tan excitados, tan
eufóricos, había sido aparentemente tan fácil que no terminábamos de
creérnoslo.
Cada viernes vivíamos intensamente las emociones de los avances
logrados, pero después durante el resto de la semana la parte racional se
imponía y las reflexiones se poblaban de dudas: ¿Y si todo fuese una jugarreta
de nuestra mente? ¿Y si sin darnos cuenta estábamos creando una historia
irreal que sólo existía para nosotros? ¿Y si fuesen mensajes de partes muy
profundas de nuestra mente? ¿Y si...? Las conjeturas eran infinitas ¡cabían
tantas posibilidades! ¡Era un mundo tan desconocido! ¡Había tan pocas
oportunidades de contrastar! Al final, después de encarnizadas luchas mentales
sólo nos quedaba una actitud por adoptar: era claro que ni la información que
recibíamos, ni la experiencia que estábamos teniendo ocasionaba ningún
perjuicio, por tanto, seguiríamos adelante intentando en cada momento tener
los pies bien fijos en la tierra y admitiendo solamente lo que pudiera tener
contrastación, lo demás sería considerado como hipótesis de trabajo.
Este pacto era asumido por todos y después de cada comunicación
desmenuzábamos su contenido buscando posibles incongruencias con
informaciones anteriores.
No obstante, aquella noche se nos antojaba diferente. Intentamos
recuperar el contacto con Artax para darle las gracias por su ayuda. Fue en
vano, seguramente ya estaría muy lejos. A pesar de todo nos concentramos
durante unos minutos y pensando en él emitimos mentalmente un «gracias»
que estábamos seguros podría viajar por el espacio hasta los lugares más
recónditos de la galaxia para alcanzarle. Le estábamos agradecidos. A lo largo
de los contactos que habíamos mantenido con él había ido mostrándonos
162 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

una personalidad que ya nos era familiar, como cuando te carteas con alguien
que no conoces. Que Artax se brindase como intermediario portavoz del
mensaje había supuesto una ayuda inestimable. Sin ella nos habría resultado
mucho más difícil conseguirlo, o por lo menos habríamos tardado bastante
más. Una corriente afectiva unió desde entonces a seres tan dispares y durante
muchos años el grupo fue consciente del papel fundamental que había jugado
ese hombre en sus vidas. Fue para nosotros el primer exponente de la
colaboración entre los seres humanos independientemente del lugar que
ocupen en el Cosmos.
VIII. ACAEL EL GUIA

Y por fin llegó el día. Era el 6 de Agosto de 1977. Sentados en la terraza


esperábamos la llegada de nuestros amigos, disfrutando de una agradable
noche de verano. Se oían cantar los grillos en el jardín, el cielo estaba cuajado
de estrellas, podía verse la Vía Láctea con toda nitidez. Permanecíamos mudos
hundiendo las pupilas en el firmamento, ni Teresa ni yo queríamos romper el
silencio, sólo limitarnos a disfrutar de aquellos momentos de soledad y
quietud.
Yo reflexionaba sobre las vivencias de los últimos meses, y hacía
balance. Ni siquiera había pasado un año desde que fuimos a Burón y el
abuelo nos hizo depositarios de su tesoro ¡cuántas cosas habíamos vivido
desde entonces! ¡Cuántas habían cambiado! No pude por menos de sonreír
ante un pensamiento que cruzó por mi mente: hace un año ni siquiera
sabíamos que estas cosas existían y ahora cualquiera que nos viera hablando
con un vaso pensaría que estamos locos.
Recordé el sentimiento de ridículo que teníamos al principio, y que aún
nos embargaba de vez en cuando, cuando nos dábamos cuenta de que
estábamos, de alguna forma, dirigiendo preguntas al vaso.
Ya nos habíamos acostumbrado a esa sensación y empezábamos a
admitirlo como normal, como que se trataba de un simple medio de
comunicación como otro cualquiera. ¿Qué nos depararía el futuro? ¿En qué
terminaría esa aventura en la que sin saber cómo nos habíamos visto
envueltos?
Me encogí de hombros. El afán de profundizar y de llegar al final se
imponía sobre los demás sentimientos. Al fin y al cabo únicamente debíamos
preocuparnos por no «colgarnos» del tema, sino darle la importancia justa, y
en ese propósito estábamos los cuatro firmemente asentados. Entretanto nos
limitaríamos a vivir la
164 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

experiencia. Después de todo, desde el punto de vista meramente personal era


enriquecedor y eso era lo más importante por el momento.
Con mi acostumbrada forma de enfocar los acontecimientos me encontré
ya mentalmente pensando en futuro, intentando intuir cuales serían los
siguientes pasos. ¿Quién sería Acael? ¿Respondería a la llamada? ¿Qué iba a
significar para nosotros esa nueva comunicación que habíamos buscado de
forma intuitiva? ¿Representaría algún compromiso? Me sentía inquieto, por un
lado había deseado y esperado que llegase esa noche, por otro un cierto
desasosiego me invadía.
Cuando comencé esta aventura nunca pensé que el tema me atraería
tanto, fue con el paso del tiempo cuando me di cuenta de que con cada paso
adelante mis fibras latían y en alguna parte de mi cerebro las teorías resonaban
familiares.
Había encontrado en Teresa, Fernando y Pilar partes complementarias de
mí mismo. Eso se manifestaba en que de forma natural cada uno adoptaba una
función en el grupo dependiendo de sus potencialidades o de sus tendencias.
Así, aprovechábamos el empuje de Fernando y su personalidad inquisitiva, la
capacidad reflexiva de Teresa que nos obligaba a desmenuzar todos los temas
hasta estar seguros de que nada se escapaba y todos los entendían y el
escepticismo de Pilar, que no entorpecía la marcha del resto sino más bien al
contrario, pues tenía una orientación positiva haciéndoles permanecer con los
pies bien firmes en la tierra. Yo aportaba la ilusión y el no rendirnos ante las
dificultades, era como si estuviese sustentado por una mano invisible que aún
en los momentos de desánimo general me hacía subir por encima de las
circunstancias y contagiar a los demás la confianza de que tarde o temprano
alcanzaríamos nuestro objetivo.
Cuando llegaron Fernando y Pilar me di cuenta de que en todos había una
excitación mayor de lo habitual, aunque intentábamos simular que se trataba
de una noche como tantas otras. Había un cierto aire de trascendencia que se
respiraba en el ambiente, bromeábamos especulando sobre la posibilidad de
que Acael no apareciera y la clave simplemente hubiera sido una interferencia
inconsciente provocada por nuestros propios deseos.
Sólo había una manera de salir de dudas: intentarlo.
Nos sentamos alrededor de la mesa y practicamos el ejercicio
acostumbrado. Durante la relajación me pregunté por qué estábamos allí. Yo
sabía mis razones, intuía las de Teresa e intentaba
VIII. ACAEL EL GUÍA 165

adivinar qué era lo que había enganchado tanto a Fernando y Pilar. De


cualquier modo, aunque los motivos fueran distintos en todos, había un
denominador común: teníamos interés por descubrir la verdad y ese era el
caldo de cultivo que nos permitía aunar esfuerzos para generar pensamientos
altruistas y emitir una llamada uniforme y clara, que rebotó entre las cuatro
paredes del salón pero no se quedó ahí, sino que se fue transmitiendo por el
espacio en busca de un interlocutor lejano que respondiera a su demanda.
—Somos un grupo de personas de la Tierra que queremos comunicarnos
con un Hermano Mayor. 3 a 5 Acael, 3 a 5 Acael, 3 a 5 Acael...
Muy lejos de la Tierra, fuera de nuestro sistema solar existe un planeta
llamado Apu, es un astro radiante. Su atmósfera se encuentra
permanentemente inundada de luz, como si cada partícula del aire fuese una
pequeña antorcha diminuta. Todos los espacios interatómicos tienen esa
particularidad, hasta los más recónditos rincones están impregnados de una
luminosidad permanente.
El amanecer de un nuevo día es un momento especialmente bello. El
cielo entero se cubre con innumerables ráfagas luminosas de distintos colores
semejando inmensas auroras boreales.
La mayoría de los habitantes del planeta contemplan cada mañana ese
maravilloso espectáculo que la Naturaleza les ofrece.
Mersan es una de las muchas localizaciones o enclaves de convivencia
que se encuentran en las zonas más fértiles del planeta. Tiene alrededor de
10.000 habitantes y cuenta con todos los servicios necesarios.
Acael, Alna y sus dos hijos Oprun y Tork observan desde una pequeña
terraza circular situada sobre su casa cómo paulatinamente los juegos de luces
van extinguiéndose para dar paso a los rayos dorados y cálidos de la estrella
Alfa B de la Constelación del Centauro, que cada mañana hace que la ciudad
comience a activarse.
Cada miembro de la familia tiene unas tareas específicas para la jornada
que comienza:
Tork, el menor de los hijos, tiene 3 años y se prepara para ir al centro de
formación. Es, sin duda, lo más importante del planeta. Las escuelas fueron
construidas antes que la casa del Gobierno. Allí
166 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

se determinan los grados de capacidad intelectual de los alumnos, sin tener en


cuenta las diferencias de edad o sexo; se analizan las potencialidades y las
inclinaciones naturales, y se forman grupos de desarrollo teórico-práctico de
cada una de las ramas del saber. Se imparten clases de sociología, filosofía,
biología, matemáticas, física, química, astronomía y la más importante: La
Ciencia del Yo.
Oprun cuenta ya 9 años y está siendo preparado desde hace algún tiempo
en régimen intensivo por los Consejeros de educación, con los que convive
largos periodos de tiempo, aunque sin abandonar su vida familiar. Esta
civilización altamente evolucionada. Superó hace milenios la investigación
meramente física y se encuentra inmersa en la investigación de los
comportamientos humanos, para lo cual han desarrollado otro tipo de
tecnología, de carácter moral, basada en el adecuado uso de la mente para que
la manifestación del yo interno a nivel físico sea lo más nítida posible dentro
de sus lógicas limitaciones.
Alna es psicóloga y desde hace años da clases a alumnos 4.4 en
Ganímedes. Durante mucho tiempo ha estado investigando y profundizando
sobre los procesos mentales y el acceso al mundo del subconsciente. Sus
conocimientos y experiencias le han permitido enseñar a otros hombres a
recorrer el camino que ella emprendió un día.
Acael es sociólogo. Su trabajo consiste en la formación de grupos de
trabajo que desarrollen las potencialidades y capacidades individuales que son
aportadas después al resto. Actualmente trabaja con hombres 4.4 y con
jóvenes 4.5 de Apu que están siendo preparados en esa especialidad.
A pesar de tener una continua actividad, la vida familiar se desarrolla de
forma normal. Gracias a su capacidad cerebral tienen un contacto mental
continuo, lo que les permite compartir sus vivencias y sus pensamientos
aunque estén físicamente separados.
No obstante esa tarde van a asistir todos juntos a la Asamblea que tendrá
lugar como cada semana en el Ágora. Es un enorme recinto en el que se
desarrollan nuevas ideas. Se habla de filosofía, se plantean hipótesis y se
exponen teorías. Es uno de los acontecimientos que más aceptación tiene.
Cuenta con una gran asistencia y un buen nivel de participación.
Acael, como sociólogo, ha intervenido muchas veces en las Asambleas de
Mersan. Esta tarde presentará una hipótesis en la que ha estado trabajando
últimamente: «¿Cómo se conexiona el espíritu con los diferentes cuerpos del
hombre?»
VIII. ACAEL EL GUÍA 167

Los asistentes escuchan con atención la exposición y después comienza


un coloquio interactivo y constructivo en el que las opiniones de todos son
respetadas y valoradas. Es un ejercicio de flexibilidad mental continuo en el
que buscan encontrar nuevos caminos en el conocimiento del Cosmos y
aportan sus ideas con miras a construir una teoría más completa que pueda ser
compartida y en definitiva redunde en su propio enriquecimiento.
Mientras en el interior se desarrolla la reunión, Tork se ha quedado fuera
con otros niños de su edad, en los enormes jardines que rodean el Ágora. El
lugar está flanqueado por altísimos árboles de copas estilizadas. Hay una gran
variedad de flores a cual más exótica y pintoresca. Los niños juegan entre las
plantas hasta que provocan la aparición de los pequeños seres de la
Naturaleza. Son sus compañeros de juegos preferidos: las pequeñas
campanillas voladoras que se divierten haciendo extrañas cabriolas y
describiendo en el aire complicados vericuetos; las diminutas lucecitas que se
encienden y se apagan a voluntad mientras los niños van en su búsqueda en
una persecución incesante. Son seres que siempre han existido en la fantasía
de las mentes infantiles, pero que son tan reales como ellos mismos: las
pequeñas hadas de la Naturaleza.
Cuando termina la reunión regresan a casa. Es un edificio totalmente
esférico en el que todo está absolutamente mecanizado. La tecnología ha
alcanzado su mayor desarrollo. Hace miles de años que dominaron las
máquinas de las que se sirven para disponer de más tiempo que dedicar a la
investigación de la moral y los comportamientos humanos, sus principales
centros de interés durante la etapa 4.5.
Oprun propone aprovechar el tiempo de ocio que tiene la familia
haciendo un poco de deporte. Hay un juego que practican a menudo los cuatro
y que les sirve de distracción a pesar de ser muy sofisticado y laborioso
psíquicamente. Consiste en atrapar mentalmente una pelota invisible que se
hace visible a voluntad del que la lanza. Los demás tienen que adivinar donde
aparecerá, para ello han de distraer la mente del lanzador antes de que
mentalmente ordene la concentración molecular de la pelota; en ese momento
cede en su influencia durante un segundo al quedar materializada, y es
entonces cuando puede cambiar de propietario.
Otro juego que les gusta practicar es uno similar al ajedrez, pero con más
casillas y dificultades intermedias que se van generando a lo largo de la
partida. Por ejemplo: los expedicionarios de Tork se acercan a la primera línea
de defensa de su oponente, en ese
168 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

momento Oprun pone fosos que dificultan la maniobra, pero su hermano no se


da por vencido y construye puentes para salvar el obstáculo, entonces es
sorprendido por el flanco derecho que ha quedado descubierto para
construirlos ... Y así van poniéndose mutuamente dificultades que el
contrincante debe salvar hasta un número prefijado antes de comenzar la
partida. En este juego está prohibido el uso de la telepatía.
Son grandes amantes de la música y la armonía en todas sus facetas y
procuran rodearse de ellas pues saben de sus beneficios. Toda su vida está
regida por la lógica. Practican habitualmente la paciencia y lo hacen cuando
más cansados están que es cuando más difícil resulta ejercitarla. Su vida
familiar y social es muy activa, tienen amigos, se unen en parejas en un acto
totalmente consciente y asumiendo libre y voluntariamente el papel que
desempeñará cada uno. Los niños son importantísimos pues representan la
evolución física. Si no hubiera nacimientos no habría evolución. Es por eso
que regulan el nacimiento de seres humanos en base a una evolución correcta
de la colectividad.
Practican la meditación en familia con el propósito de aunar experiencias
para saber más claramente qué deben hacer en conjunto y cómo pueden
ayudarse mutuamente. Al meditar pasan a un estado de consciencia superior
en el que no tienen edad física. Al volver a la realidad objetiva ese estado se
pierde parcialmente pero les ayuda a aumentar su grado de confianza mutua.
Apu es una gran comunidad formada por una humanidad totalmente
interrelacionada que constituye una sola raza, todos cumplen una función.
Todos tienen lo necesario y pagan con su trabajo. No existe el dinero ni los
bancos. Las costumbres de vida son similares en todo el planeta. La comida es
prácticamente igual aunque según la latitud, los alimentos varían en su
composición de proteínas, vitaminas o grasas, las cuales son sintéticas. Sólo a
los que están en proceso de cambio biológico se les suministran grasas
vegetales. Tienen una estatura de 2 a 2,5 metros. Su cabello es rubio y sus ojos
azules. Son físicamente muy parecidos unos a otros pues no hacen distinción
entre cuerpo físico y espíritu. Para ellos todo el conjunto forma su cuerpo: el
físico, la energía, el pensamiento y el propio espíritu son lo mismo variando
únicamente el nivel vibratorio.
Viven el equivalente a 1.200 años terrestres. La vida física dura más para
que no haya interrupciones continuas del programa del que son plenamente
conscientes. Por tanto tienen pocas proba-
VIII. ACAEL EL GUÍA 169

bilidades de involucionar. Tienen acceso al subconsciente, cuyos mensajes les


llegan sin trabas. Utilizan su cerebro al 65 por ciento de su capacidad. Son
clarividentes y clari-audientes totales. Su comunicación es telepática. Emplean
los sonidos bucales únicamente para hacer trabajos con la materia,
modificándola.
Todos trabajan. No hay nadie que estando sano deje de trabajar. Los
porcentajes de utilización de su tiempo son: tres horas de trabajo, tres horas de
estudio, dos horas para comer y el resto para descansar o hacer lo que deseen.
En las factorías se construye de todo: materiales de construcción, naves
intergalácticas, electromagnos, etc.
Los avances tecnológicos son increíbles. Cuentan desde hace muchos
años con el electromagno, que es un aparato capaz de actuar por vibración
sobre la cohesión molecular de la materia, aumentando sus espacios
interatómicos hasta hacerla desaparecer. Después vuelven a concentrarla en el
lugar deseado mediante un electromagno receptor, lo que les permite viajar a
grandes distancias en tiempos extraordinariamente breves. Últimamente han
desarrollado aparatos individuales que se incorporan a los trajes.
Hace milenios que descubrieron el sistema de captación holográfico, y
hoy siguen utilizándolo aunque mucho más sofisticado. Esto les permite sin
moverse de casa averiguar la composición de los planetas, si tienen vida o
posibilidades de ella, sus condiciones telúricas, sus riesgos de desastres
geológicos, etc., y en ocasiones les está permitido por la Confederación actuar
para demorar esos desastres o evitarlos, en virtud de unos objetivos superiores.
Para desplazarse por las diferentes ciudades utilizan vehículos aéreos,
terrestres y subterráneos por raíles.
Los subterráneos son tan grandes como ciudades y están
intercomunicados. Son almacenes y fábricas de energía que extraen del
subsuelo. Para desplazarse por estos subterráneos se utilizan trenes de un
material similar al plástico. Circulan sobre raíles pero no tienen ruedas,
utilizan aire que desplaza a los vagones. El vehículo tiene unos tubos a lo
largo de todo él que se adaptan a los raíles, una vez que se cierra el circuito se
produce una corriente de aire a alta presión que desplaza el vehículo hacia
adelante. Al final de esos tubos hay muchos orificios de salida que regulan la
presión, velocidad y a veces la dirección.
170 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

La velocidad que alcanzan es lenta, alrededor de 500 km/h., la capacidad


es de mil personas pero no suelen ir más de 300 ó 400 ya que la misión de
estos trenes es transportar materiales.
Utilizan una gran variedad de energías, derivadas todas ellas de la fusión
nuclear, como la energía vóntica, que es una radiación que emiten los iones de
la partícula vont, un mineral radioactivo parecido al uranio pero mil veces más
potente.
Las naves tripuladas por hombres 4.5 viajan a una velocidad 5 veces
superior a la luz, lo que hace que desaparezcan del plano físico y se integren
en un plano o dimensión aespacial y atemporal, razón por la cual pueden
trasladarse sólo con la ayuda del pensamiento.
Es un plano de alta vibración energética muy parecido al astral. Las
moléculas vibran a tal velocidad que se consigue la fusión atómica.
Descubrieron hace milenios que todos los objetos materiales están
formados por moléculas afines pero existiendo entre ellas distancias
impresionantes, de acuerdo a su tamaño, a pesar de ello están perfectamente
cohesionadas. Ellos consiguieron aumentar esa distancia intermolecular
manteniendo la fuerza de cohesión.
El planeta está regido por un Consejo de ancianos que delega en muchas
personas para asegurar así que todas las necesidades estén cubiertas.
Básicamente es una comunidad unida por el amor y el respeto a los demás y
todos sus empeños van dirigidos al bien común.
Acael planteó hace algún tiempo su deseo de trabajar con hombres 4.3 de
la Tierra. Dadas las especiales circunstancias que atravesaba ese planeta tuvo
que seguir una preparación específica que ya había concluido. Se encontraba
por tanto listo para comenzar una nueva etapa de su vida.
La estancia estaba suavemente iluminada por unas tenues luces de
tonalidad azul. Acael bajó aún más la intensidad y durante unos segundos
contempló el resultado. Satisfecho fue a sentarse en una especie de sillón
situado en el centro de la sala. Al hacerlo, una compuerta en el techo se
descorrió dejando ver una cúpula circular por la que se asomaba el firmamento
estrellado.
El sillón cambió de forma cuando el material se amoldó perfectamente a
su cuerpo. Era plenamente consciente de que se acercaba un momento muy
importante para él y quería vivirlo en
VIII. ACAEL EL GUÍA 171

toda su plenitud. Una música muy suave sonaba de fondo. Ya estaba listo para
zambullirse en el mundo del subconsciente. Comenzó su preparación
recordando someramente los acontecimientos que le habían llevado desde
hacía muchos años hasta el momento presente en que se encontraba ante un
nuevo hito.
Como si la ocasión se prestase a ello quiso tener presente todo el proceso,
recordó que desde muy joven sintió una gran inquietud por el desarrollo de
vida humana en planetas 4.3 y 4.4 que estuvieran ante un cambio de
generación. Esto le llevó a pedir permiso a la Confederación para viajar a
mundos que estuvieran a punto de sufrir ese trance. Recordó su primer viaje a
la Tierra, hacía ya 400 años terrestres ...
Desde el principio ese planeta le atrajo especialmente, sobre todo por sus
sonidos en superficie. Siempre había sido un enamorado de la música y la que
se oía allí le cautivó. Centró sus esfuerzos en la Tierra y sus pobladores,
focalizando sus estudios en profundizar en ellos, y cuando por fin se gestó una
misión para ese planeta ofreció su colaboración para salvar cuanto pudiera de
tan bello lugar. Así, durante mucho tiempo estuvo transportando plantas,
animales y personas, a las diferentes colonias que se habían establecido para
este fin en Ganímedes, lo y otros puntos del Sistema Solar.
El siguiente paso fue su preparación integral para guiar un grupo de
terrestres. El reto era de una tremenda importancia pues se trataba de despertar
la consciencia y formar a unos hombres que desconocían totalmente las leyes
Universales.
Hacía sesenta días terrestres que había terminado su formación y estaba a
la espera de grupo. Cuando Xaloc le dio la noticia la recibió con júbilo.
Esperaba poder hacer un buen trabajo avalado por su experiencia de
sociólogo, su conocimiento de la Tierra, de la historia de su humanidad y por
último el conocimiento, que desde hacía unos trescientos años, tenía de los
componentes del grupo. Sí, los Maestros le habían permitido seguir de cerca la
evolución de un número determinado de espíritus del planeta. Algunos de ellos
se conformarían en grupos de trabajo, otros en cambio comenzarían solos su
andadura.
Aquella noche, por fin se iban a ver satisfechas sus expectativas. No
obstante sabía que no iba a resultar tarea fácil. Era consciente de los duros
momentos que tendría que atravesar. Sin embargo, el miedo había sido
desterrado de su mente hacía muchos años y su deseo de establecer una
cooperación con aquellos hombres impe-
172 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

raba sobre las demás cosas: Se ayudarían mutuamente a evolucionar.


Interrumpió sus pensamientos. El momento se acercaba pero antes quería
comunicar con sus Maestros para recibir los últimos consejos. Fue reparador
oírles y sentirse, una vez más, una de las piezas del engranaje. Permaneció en
absoluta quietud física y mental concentrando su pensamiento en el planeta
azul y poco a poco, una clave de llamada fue abriéndose paso entre la bruma.
Acael percibió la luminosidad de los astrales que emitían la llamada.
Básicamente reinaba el color plateado que indicaba felicidad. Sintió amor y
entrega por aquellas cuatro personas que le parecían niños luchando por un
lado por creer lo que estaban viviendo y por otro por no dejarse arrastrar por
los acontecimientos. La clave se iba imponiendo:
—Somos un grupo de personas de la Tierra que queremos comunicarnos
con un Hermano Mayor, 3 a 5 Acael, 3 a 5 Acael, 3 a 5 Acael...
Con una honda emoción se dispuso a responder a la llamada.
Al notar que el vaso comenzaba a deslizarse por el tablero abrimos los
ojos. Fuimos leyendo las letras mentalmente y una respuesta clara apareció
ante nosotros con una gran fuerza.
—WWW, 5 a 3 Acael os saluda, amor, hermanos.
Por primera vez desde que comenzamos con los contactos nos quedamos
mudos. Olvidamos el cuestionario y no acertamos a pronunciar palabra.
Durante unos minutos nos miramos unos a otros sin saber que decir. La
comunicación se produjo de una forma muy rápida. Apenas habíamos tardado
tres minutos en establecer contacto y muy en el fondo temíamos que no
apareciera el interlocutor.
El vaso fue deslizándose con seguridad por el tablero seguido por
nuestros dedos. En aquel momento éramos Teresa, Pilar y yo quienes
manejábamos el vaso, mientras Fernando recomponía las cuartillas y se
preparaba para anotar:
—Buenas noches hermanos. He sido informado por Xaloc que me
esperabais. Pertenezco a un grupo de hombres 4.5 que tienen la misión de
ayudar a los habitantes de la Tierra para que alcancen un grado de evolución
superior, dados los acontecimientos que el planeta va a atravesar.
VIII. ACAEL EL GUÍA 173

Aproveché el momentáneo respiro para lanzar una pregunta.


—Entonces, ¿va a haber una autodestrucción en la Tierra?
—Todo dependerá de la marcha de los acontecimientos. En este
momento los parámetros actuales indican un gran riesgo de cambios
traumáticos que culminarán en el año 2.014. El planeta volverá a ser
habitado unos cuarenta años después por los nuevos hombres de una nueva
generación que estén dispuestos a afrontar el reto de crear una sociedad
armónica. Antes de continuar he de formularos una pregunta.
Un silencio casi sólido se extendió por el salón. Roto únicamente por el
deslizarse del vaso sobre el tablero.
—¿Estáis dispuestos a modificar los esquemas mentales prefijados,
siempre que se os demuestre que estabais equivocados?
íbamos de sorpresa en sorpresa. Estábamos acostumbrados a hacer
nosotros las preguntas pero Acael claramente dirigía la comunicación por unos
derroteros desconocidos.
Recordé entonces que al abuelo también le habían hecho una pregunta
similar cuando estuvo en Corona.
—Antes de que contestéis quiero explicaros algo. El trabajo del grupo
tendrá un objetivo muy concreto: acceder a las zonas internas del ser a partir
del consciente. No será algo fácil y en ocasiones será necesario la catarsis
personal para llegar al resquebrajamiento de esos esquemas mentales.
—Segunda pregunta: ¿Sabéis o intuís los riesgos que conlleva el trabajo
de grupo en cuanto a lo que vosotros llamáis rotura de esquemas mentales
mediante «catarsis»?
Durante unos minutos meditamos la respuesta. Uno a uno fuimos
respondiendo con una cierta dosis de inseguridad.
—Sí. Sí. Sí. Sí.
—Bien, entonces hemos de sentar algunas premisas de funcionamiento:
Nada de hegemonías Nada de desconfianzas Nada de mentiras Nada de
cetros y mitras Nada de prejuicios
Y mucho de amor, humildad, justicia y caridad, que serán los cuatro
puntos cardinales del grupo ¿de acuerdo?
—Sí.
174 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

—Otra cosa, todo lo que se manifieste públicamente en el grupo debe ser


cumplido, y nada a partir de ahora, que sea explícitamente confidencial,
podrá ser dicho fuera del grupo.
—De acuerdo —verbalicé mientras los demás asentían con un
movimiento de cabeza.
—Durante el primer año la preparación será fundamentalmente
psicológica, debéis destruir barreras estructurales que os separan. Cada uno
de vosotros tiene una personalidad conformada por sus experiencias, que son
distintas en cada caso. Debemos trabajar en unificar criterios y desmitificar
aquellas cosas de vosotros mismos que corresponden a cuestiones de imagen
y de funcionamientos puramente mecánicos.
Fernando apuntó: ¿Podemos divulgar nuestras experiencias?
—Cuando podáis hablar yo os lo diré, ahora no os creerían.
—¿Puede venir más gente?
—No de momento. Es mejor esperar un poco a que nos conozcamos
mejor. Después, cuando la base esté firme y sólidamente asentada, será el
momento de pensar en ampliaciones.
—Detecto a través de la luminosidad de vuestro astral que estáis
ligeramente conturbados. Por esta noche dejaremos aquí el contacto, pero
antes de irme he de deciros que no os preocupéis, no se os pedirá nada que no
seáis capaces de llevar a cabo, no habrá ninguna interferencia en vuestras
vidas ni en vuestras mentes. Vuestro libre albedrío tomará siempre las
decisiones que le parezcan oportunas. La evolución debe ser natural y
consciente, YO OS AYUDARÉ A ANDAR PERO NO ANDARÉ POR
VOSOTROS.
—Nosotros no somos dioses, sólo seres humanos que intentamos
evolucionar igual que vosotros y también necesitamos ayuda de dimensiones
superiores y a veces inferiores. Vosotros me ayudáis al permitirme que os
ayude.
En aquellos instantes por mi cabeza cruzaban ideas controvertidas que no
terminaban de conformarse. Suponía que a los demás les ocurría lo mismo.
Acael continuó imparable.
—Tened fe en vosotros mismos y seguid alimentando vuestro deseo de
descubrir la luz de la verdad allí donde se encuentre. —El próximo viernes
seguiremos. Amor 5 a 3 adiós.
—Adiós Acael
El silencio que se había mantenido durante la comunicación se rompió
por cuatro sitios diferentes al irrumpir todos en exclamaciones de sorpresa.
Hablábamos todos a la vez y apenas terminábamos
VIII. ACAEL EL GUÍA 175

las frases, cada uno comentaba lo que consideraba más chocante pero ni
siquiera esperaba la respuesta del otro.
Después de un buen rato de desahogo y cuando se hubieron tranquilizado
un poco los ánimos comenzamos a releer las notas. Éramos incapaces de hacer
un análisis pormenorizado de lo que habíamos recibido, pero sí nos pusimos
de acuerdo en unos cuantos puntos.
Aquella comunicación era claramente distinta a cuantas habíamos
recibido hasta entonces. Acael había mostrado una «personalidad» definida y
claramente detectable a través de sus palabras. Nos parecía difícil pensar que
aquellas frases pudieran haber arrancado de nuestro propio subconsciente.
Nosotros habíamos sido los primeros sorprendidos por la coherencia, rapidez
y falta de interferencias desde el primer momento. Además la propuesta de
Acael de trabajar en el grupo era algo que ni siquiera sabíamos cómo iba a
funcionar. Lo buscábamos inconscientemente siguiendo los consejos del
abuelo, pero nunca habríamos podido concretar las expectativas en unos
puntos tan claros como los que ahí se reflejaban.
Por otra parte, nos dimos cuenta de la clara dirección de la comunicación.
Era una invitación a participar en un trabajo que parecía estar perfectamente
definido, como si estuviésemos apuntándonos a recibir clases en un curso
organizado con un programa desarrollado y pormenorizado.
La imaginación de unos y otros volaba especulando sobre las
posibilidades que eso tendría. Un ser a ese nivel de evolución sería un
auténtico maestro. Ante nosotros se extendía un camino que se perdía en el
horizonte, un camino que en ocasiones sería llano y fácil y otras tortuoso y
pedregoso ¿dónde conduciría? Apenas se vislumbraba el comienzo, el resto
habría que ir descubriéndolo avanzando paso a paso y estábamos dispuestos a
afrontar el reto.
La sombra de la duda se interponía constantemente y volvían a aparecer
los viejos fantasmas que nunca terminaban de irse, ¿Y si todo fuera un
engaño? ¿Y si estuviéramos siguiéndole el juego a alguien que no tuviese
buenas intenciones? ¿Y si...? Apartamos esas inquietudes que de momento no
conducían a nada y decidimos esperar a tener más contactos para hacer una
evaluación completa.
No obstante, aquella era nuestra noche para vivir la ilusión, más adelante
ya vendrían las dudas y las inquietudes. Ahora queríamos dejarnos inundar por
el sentimiento de felicidad que nos embargaba. A altas horas de la madrugada
brindamos por el futuro, nos
176 TERRESTRES: ESTA ES LA HISTORIA, LOS MANUSCRITOS DE GEENOM

sentíamos afortunados por tener esa oportunidad. Habíamos alcanzado el


primer objetivo: comunicar con un hombre 4.5. Era todo un hito en nuestras
vidas pero no podíamos pararnos ahí. Eso era sólo el comienzo, la puerta de
entrada.
Un firme propósito y voluntad de continuar arraigó en el ánimo de todos
y pactamos conscientemente que mientras encontrásemos congruencia en la
comunicación seguiríamos adelante.
A millones de kilómetros de distancia, y según supimos más adelante,
Acael se unía a nuestro pacto aportando su deseo de guiarnos mientras
encontrase en nosotros deseos de evolucionar.