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Mantak Chia - El Hombre Multiorgásmico

Mantak Chia - El Hombre Multiorgásmico

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Published by: Catherine Nidegger Báez on Apr 03, 2011
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Cada vez que tienes un orgasmo, absorbes más energía sexual en tu cuerpo; por tanto, si acabas
eyaculando, pierdes menos energía de la que hubieras perdido si antes no hubieras tenido múltiples
orgasmos. Por ejemplo:

1. Si tienes media docena de orgasmos (haciendo circular la energía en cada ocasión por el cerebro y
el resto del cuerpo) y después eyaculas, perderás aproximadamente la mitad de tu energía sexual.
2. Si tienes media docena de orgasmos y después utilizas el Bloqueo Dactilar, perderás
aproximadamente una cuarta parte de tu energía sexual.
3. Si tienes media docena de orgasmos y después utilizas la Gran Aspiración (y no eyaculas), no
perderás nada de tu energía sexual.

Esta última opción es la que te da la posibilidad de cultivarte y sentir orgasmos extáticos en el cerebro
y en todo el cuerpo. También te permite cultivar esta energía para favorecer tu salud general. Pero si
generas toda esa energía y la retienes, te arriesgas a un sufrir un recalentamiento a menos que seas
capaz de hacerla circular por la órbita microcósmica.

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El ideal taoísta es eyacular lo menos posible, pero cada hombre debe evitar la eyaculación durante el
período de tiempo que sea más apropiado según sus circunstancias. En las palabras de Su Nü, «uno
debe medir la propia fuerza y eyacular de acuerdo a ello. Cualquier otra opción es forzada o estúpida».
La fuerza depende de la edad, del estado de salud, del estado mental y de la voluntad.
Sun Ssu-miao, uno de los principales médicos de la antigua China, explicaba que los hombres
mantienen la salud y la longevidad eyaculando dos veces al mes, siempre que coman sano y hagan
ejercicio. También ofreció estas guías específicas:

Un hombre de veinte años puede eyacular una vez cada cuatro días.
Un hombre de treinta años puede eyacular una vez cada ocho días.
Un hombre de cuarenta años puede eyacular una vez cada diez días.
Un hombre de cincuenta años puede eyacular una vez cada veinte días.
Un hombre de sesenta años no debería eyacular.

No hace falta añadir que esta prescripción no limita el número de veces que un hombre de cualquier
edad puede disfrutar del sexo y de los orgasmos sin eyacular. El hecho de restringir la eyaculación
puede sonar un poco decepcionante, pero una vez que hayas tenido orgasmos múltiples sin eyacular no
la echarás de menos. En las palabras de un hombre multiorgásmico, «una vez que tengas “multis”
[orgasmos no eyaculatorios], nunca querrás volver a los orgasmos normales [eyaculatorios]. Los
orgasmos normales se localizan en los genitales; los multis se extienden a todo el cuerpo».
Sun Ssu-miao, que vivió 101 años, eyaculaba sólo una vez de cada cien veces que hacía el amor. Pero,
en lugar de adherirte a una fórmula numérica rígida, debes prestar atención a tu cuerpo. Si te sientes
enfermo o agotado, si estás borracho o empachado, debes evitar eyacular. Si trabajas duro
posiblemente querrás conservar el semen, pero si estás de vacaciones quizá desees eyacular con más
frecuencia. Los antiguos taoístas vivían cerca de la naturaleza y creían que, al igual que las plantas y
animales conservan su energía durante el invierno, la gente también debería hacerlo. Además de las
estaciones, hay otros ritmos que determinarán la frecuencia de tus eyaculaciones. Si quieres concebir
un hijo, tendrás que eyacular cuando tu compañera esté ovulando.

En general, cuando eyacules debes sentirte fresco y energetizado. Si la eyaculación te deja exhausto o
con una sensación de vaciedad o depresión, debes aumentar el tiempo entre dos eyaculaciones
consecutivas o evitar eyacular hasta que tu energía sexual se haya regenerado. Cuando eyaculas,
puedes conservar parte del semen y de la energía sexual si te acercas al punto de No Retorno con
lentitud en lugar de precipitarte enérgicamente en el clímax. Después de eyacular puedes practicar las
contracciones del músculo PC para apretar tus músculos pélvicos y reducir la cantidad de energía que
generalmente se pierde después de la eyaculación.
Al mismo tiempo es importante no obsesionarse con evitar la eyaculación y no castigarse o sentirse
mal con uno mismo cuando se eyacula. Michael Winn lo explica así: «Es muy importante no
convertirse en un fanático de la no-eyaculación. Muchos de los hombres que aprenden kung fu sexual
piensan: “Bueno, esto es genial. Tiene mucho sentido. Quiero hacerlo”. Y después, cuando tienen
problemas para controlar la eyaculación, comienzan a juzgarse y a sentirse culpables. No entienden el
verdadero sentido de la práctica, que no trata de si se eyacula o no, sino de si se puede reciclar parte de
la energía sexual por el resto del cuerpo antes de eyacular. Obviamente, cuanto más retrases la
eyaculación, más oportunidades tendrás de cultivar esta energía y dirigirla hacia propósitos creativos y
a tu desarrollo espiritual. Si necesitas eyacular, estás a punto y no puedes detenerlo, simplemente
sigue adelante. No te culpes. En último término, lo realmente importante no es la energía que reside
en el esperma sino el amor mutuo que existe entre tu pareja y tú».

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Recuerda que la energía es más que el esperma: si puedes absorber parte de la energía presente en éste,
has adelantado un gran trecho en relación al lugar donde empezaste, tanto en términos del nivel de
placer que experimentas como de la energía que puedes hacer circular por el cuerpo para mejorar tu
salud. La verdadera satisfacción procede tanto del placer como de la salud; en el capítulo siguiente, te
mostramos cómo compartir ambos con tu pareja.

PODER Y SEXUALIDAD

Las prácticas que estás aprendiendo en este libro son muy poderosas. Cuando las hayas aprendido es
muy natural que te sientas orgulloso de tu capacidad de dominar la energía sexual y de tus nuevas
habilidades en la cama. Sin embargo, es esencial que evites el fanfarroneo y el machismo que
acompañan a buena parte de la sexualidad masculina. Como explica el instructor taoísta Masahiro
Ouchi: «El kung fu sexual es muy fácil de aprender y muchos hombres empiezan a sentirse muy
poderosos en la cama, pero no debe convertirse en un viaje de poder. El poder trata de conquistar; es
opuesto al amor y a la verdadera práctica espiritual». Ouchi, cinturón negro de karate, compara el kung
fu sexual con lo que él ha observado en el karate: «La mayoría de los cinturones negros utilizan su
poder incorrectamente. Se hacen más rígidos y egoístas y pierden la sensibilidad y la suavidad que son
el verdadero origen de su poder».

Para practicar el kung fu sexual correctamente, debes abrir tu corazón y practicar con un espíritu de
humildad y de amor compasivo, no con arrogancia y egoísmo. El egoísmo es una expresión de
inseguridad y, a medida que aprendas a sentirte verdaderamente confiado a nivel sexual, podrás
abandonar la pretensión y el pavoneo. Recuerda que estas prácticas y tu nueva energía sexual
amplifican tus emociones, por eso es esencial que las cultives. Si la arrogancia y el egoísmo son un
problema para ti, intenta practicar los seis sonidos sanadores (ver Sistemas taoístas para transformar
el estrés en vitalidad). Si no prestas atención a estas emociones, limitarán tu práctica, tu placer y la
calidad de tu compañía.

EL ARTE DE HACER EL AMOR

Muchos hombres se centran tanto en sus ejercicios cuando comienzan a practicar el kung fu sexual que
pierden el contacto con su pareja y con el proceso extático y espontáneo de hacer el amor. Puedes
practicar todo lo que quieras por tu cuenta, pero cuando estés con tu pareja es muy importante recordar
que no se trata exclusivamente de tu práctica. El propósito del contacto sexual es hacer el amor, y es
del amor del que proceden el placer y la salud; no se trata de generar energía sexual para ti mismo ni
de demostrar tus habilidades. Masahiro Ouchi lo explica así: «La técnica no es más que eso, técnica.
No es el verdadero arte. Debes aprender la técnica lo suficientemente bien como para poder olvidarte
de ella. Es como si estuvieses aprendiendo a tocar un instrumento musical, en primer lugar tienes que
aprender a tocar las escalas, pero después debes olvidarlas y tocar espontáneamente». En los dos
capítulos siguientes pasamos de los ejercicios en solitario que te ayudan a convertirte en un hombre
multiorgásmico a los ejercicios a realizar en pareja, que os ayudarán a ti y a tu compañera a
convertiros en una pareja multiorgásmica (los hombres gays pueden desear saltar directamente al
capítulo 7).

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CAPÍTULO CUATRO

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