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MAN Creencias y Ritos Funerarios

MAN Creencias y Ritos Funerarios

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Creencias y ritos funerarios. Guía didáctica del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.
Creencias y ritos funerarios. Guía didáctica del Museo Arqueológico Nacional de Madrid.

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07/04/2013

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SERIE GUíAS DIDÁCTICAS.

MUSEO ARQUEOLOGICO Temas

NACIONAL

Coordinación:

Angela García Blanco

y Carmen Padilla Montoya

FUNDACION
:~L1~rLl rü1rLl~r; r~ .~::I

Esta Gura publica la serie de conferencias que, con el titulo genérico de la "Pieza del Mes", se ha dedicado a explicar las piezas más relevantes relativas a creencias y ritos funerarios. A estas piezas se han añadido las necesarias para completar la representación existente en el museo. La Guía se ha realizado a partir de los textos elaborados por los conferenciantes, con la colaboración de los departamentos científicos del museo y mediante ei tratamiento didáctico de los mismos.

íNDICE

.PALEOLfTlCO

El enterramiento del Hombre de MOTÍn
.NEOLíTICO

4 6 8

Un "tholos" de Los Millares
.EDAD DE BRONCE ",1""'

~-I\J

Textos científicos: M.GIMENEZ. El Hombre de Morin

La cista de Herrerías \ ~ La estela de Solana de Cabañas: ~~ ¿una lápida funeraria?

R.MAK:AS.
Sepuijura neolítica de los Millares

10

A.TORIJA.
Cista argárica de Herrerias E.GALAN. LB estela de Soiana de Cabañas

.EDAD DE HIERRO

La htmba celtibérica El monumento funerario ibérico de Pozo Moro La Dama de Baza, una urna cineraria ibérica

12

A.MADRIGAL. El monumento funerario ibérico de Pozo Moro LB Dama de Baza E. HORNERO. Tumba y ajuar funerario ceijibérico M"J.RUBIO. Momia de Nespamedu. Sarcófago de Taremtchenbastet Ma L. GUTlERREZ. El ánfora apulia E.MALPESA. El sarcófago de Orestes

14:
16

A.FRANCO.
Ei cipo funerario del visir Abu amar

F.ARcE.
Cubierta sepulcral románica de Alfonso Ansurez

F.PÉREZ.
Sepuicro gótico de Doña Constanza de Castilla Tratamiento didáctico de los textos:

A. GARCIA BLANCO y C. PADILLA.

Fotografías:
A. TRIGO. F. RODRIGUEZ, A. MARllNEZ y E. SAENZ Dibujo portada: M.A. NÚÑEZ Diseño y maquetación:

ÁREA GRAFICA. PILAR DEL SoL

BIBLIOGRAFíA

32

Imprime: OMNIA. I.G. Mantuano, Dep. Legal:

27 -28002

MADRID

M-31130-1995

MUSEO ARQUEOLóGICO NACIONAL C/ Serrano. 28001 13 -Tfno.: 577 79 12 ISBN: Año 84-89471-05-2 de la edición: 1995 MADRIO

sta Guía realiza un recorrido histórico por uno de los aspectosculturales más común a todas las sociedades humanas: el rito funerario. La muerte, como el nacimiento, es uno de los momentos en la vida del hombre en que la relación con su grupo social se ritualiza con ciertas pautas de comportamiento que todos comparten. Algo de este rito dejará huella en las ofrendas, los ajuares funerarios, la propia tumba, ..., es decir, en la cultura material funeraria, objeto de estudio e interpretación de la Arqueología. Si aceptamosque la representación que un grupo social tiene de sí mismo constituye un "mundo" que se expresa en cada una de sus manifestaciones culturales, el rito funerario y sus resultados, los cementerios, remiten a ese "mundo" referencial y nos permiten conocer otras características del mismo. Así las tumbas, con sus diferentes materiales y estrur:;turas,reflejarán la situación social de cada individuo y su papel dentro del grupo en función del sexo,edad y situación socioeconómica,ofreciéndonos en su conjunto un reflejo de la organización social y de la ideología que la puede sustentar. La muerte también es una ocasión para expresar colectivamente las creenciasreligiosas relacionadas con la vida de ultratumba, convirtiéndose las sepulturas no sólo en señaleso signos de las tumbas, recordatorios de la identidad del difunto, sino también en soporte de un programa iconológico de contenido religioso. Enterramientos, momias, tumbas,.sarcófagos,urnas cinerarias, lápidas, laudas, ..., constituyen parte de la cultura material de contenidofunerario que se expone en este museo y cuyo significado concreto será explicado en relación con su contexto cultural.

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E

PALEOLíTICO
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PLANTA BAJA. SALA 3

n la cueva de Morín (Cantabria) se encontraron uno de los enterramientos más antiguos que se

conocen la Península en Ibérica.Realizados en el período prehistórico auriñaciense(PaleolíticoSuperior)hace aproximadamente 29.000 años, presentan unas características muy especiales, apreciables, sobretodo, en uno de ellos: el pertenecienteal llamado Hombre de Morin. Las condicionesmicroclimáticasde la cuevahan permitido la conservación de este enterramiento, posibilitando que conozcamos cómofue enterradoel hombre auriñaciense que, previamente, pudo habervivido en la mismacueva. El cadáver depositado una tumba fue en cavada el sueloconla paredes en recrecidas. Sele colocósobreel lado izquierdo con los brazosflexionadosy se puso su cabeza,seccionadaintencionadamente, junto a las manos.AlIado de la cabeza se colocó un pequeño animal ungulado, posiblemente cervatillo, conlas patas un unidas entre sí. Los pies tambiénfueron seccionados sobrelas piernassecolocó y el costillar de un animal grande. Las amputaciones fueron probablemente realizadascon los dos instrumentosde piedra, de borde cortante,que también aparecen junto al cuerpo. Tras esteceremonial,se abrió a los pies de la tumba un pozo de ofrendas conun canalillo que comunicabacon el interior de la misma, y se cubrió con tierra for4

mando un túmulo. Sobreestetúmulo se hizo un fuego en el que se quemaron trocitos de ocre y algunas piezas de caza, de las que quedan los huesos, parte de lo cual se introdujo en el pozo que comunicabacon el interior de la tumba. El cadáver,despuésde ser sepultado, entró en una primera fasede descomposición,convirtiéndose una substancia en dura conocidacomograsacadavérica o "adipocira" que aún conservaba la forma del cuerpo humano. Mientras duró la adipocira,los sedimentos la de tierra que cubrían el cadáverpudieron adquirir endurecimientoy consistencia suficientecomo para formar un molde negativo.Cuando la adipocira fue descomponiéndose,el hueco dejado por ella fue rellenándose sedimentos por de arcilla arrastrados la filtración de las por aguas. Así se formó el molde positivo con la forma del cuerpo humano pero constituido esencialmente por materia inorgánica,que las excavaciones arqueológicasdescubrieron que nos permiy ten saberlos detallesdescritos. La complejidadde esteceremonial funerario unida al hechode que las tumbas estaban próximasal lugar de habitación, dentro de la misma cueva,indica una cierta atención los muertosconlos que a se continúa manteniendo relaciones sociales después de la muerte. Pero nada podemos saber de las creencias que dieron sentidoa esteritual.

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Reproducción del enterramiento del Hombre de Morín

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N EOLíTICO

PLANTA BAJA. SALA 4

l "tholos" es una construcción funeraria para enterramientos colectivos realizada con mampostería y con grandes bloques de piedra (megalitos). Este tipo de sepultura constituye una de las características de la llamada cultura de Los Millares, que se extendió por el sureste peninsular durante el período calcolítico (2400-1800 a.C.) y que toma el nombre de uno de los yacimientos mas representativos de la misma, situado en el término de Santa Fe de Mondújar (Almería). Entre las diversas sepulturas del yacimiento de Los Millares, el "tholos" denominado tumba 40 es la mayor y también la que contenía un mayor número de enterramientos en su interior: 114 individuos. Del conjunto del ajuar funerario merecen especial mención los objetos de marfil y cobre, un vaso decorado con motivos oculados y los largos cuchillos de silex. La tumba 40 consta de una cámara abovedada a la que se accede por un largo corredor compartimentado, cubriéndose este conjunto con un gran túmulo de tierra. Los cadáveres se depositaron en toda la tumba, tanto en la cámara como en el corredor. Estas inhumaciones no fueron simultáneas, abarcando un período de tiempo que afectaría a varias generaciones. Los restos humanos estaban desarticulados y en algunos casos

paración del cadáver antes de su deposición definitiva en la tumba.

Los enterrados estabanacompañados
por un ajuar funerario muy diverso: puntas de flecha, cuchillos, útiles de cobre, recipientes cerámicos, vasos de alabastro, peines de marfil, ídolos,.. etc. Todos ellos difícilmente individualizables dado el amontonamiento de los paquetes óseos.De la indumentaria sólo se conservan algunos objetos de adorno personal, principalmente cuentas de collar realizadas sobre hueso, marfil, concha, piedra e incluso ámbar y azabache. En la entrada del recinto funerario se ha comprobado la presencia de frag-

mentos cerámicos,restos de fuego y
agrupaciones de betilos (posibles ídolos de forma troncocónica o cilíndrica), que indican la existencia de un ritual funerario cuyas característicasestamos lejos de conocer con exactitud. Los cálculos realizados sobre la población de Los Millares y el bajo número de restos infantiles recuperados en estas estructuras, llevan a pensar que no todos los habitantes del yacimiento tenían derecho a entrar en estas sepulturas. Estehecho, asícomo las diferencias existentes entre unas sepulturas y otras (diversidad arquitectónica, variedad en la riqueza de ajuares, etc.) hacen pensar en una sociedad unida por fuertes lazos de parentesco que iniciaba un proceso de jerarquización, que se iría desarrollando a los largo de la Edad del Bronce.

los huesos presentaban huellas de
fuego, lo que indica un proceso de pre-

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EDAD DE BRONCE

PLANTA BAJA. SALA 5

a cista es un enterramiento en forma de caja rectangular (con el suelo, las paredes y la tapa hechos con bloques de arenisca bien cortados), y típico de la llamada Cultura del Argar, la más representativa de la Edad del Bronce en el sureste de la Península Ibérica. La cista del yacimiento de Herrerías (Almeria), datada por C-14 hacia el año 1720a.C., se encontró a un metro de profundidad del suelo. En el interior de la tumba se descubrió un esqueleto intacto replegado sobre el costado izquierdo, con las rodillas dobladas sobre el pecho y los brazos pegados al mismo; la mano izquierda sobre la cabeza y la derecha situada bajo la cara. Acompañaba al esqueleto un ajuar compuesto por un puñal, una alabarda con mango al que se había atado un trozo de tela (posible estandarte, según Siret), un pendiente, y un recipiente de cerámica con restos de materia orgánica y un pequeño cuenco en su interior. Sobre los huesos de las piernas se encontró una tibia de buey. Los enterramientos argáricos son generalmente individuales, aunque también los hay dobles y triples, en contraste con la forma de enterramiento s colectivos megalíticos propios del período anterior en la misma zona geográfica (el sureste español), pero pueden presentardistintas formas: en covachaso cavidades excavadas en la roca madre; en tinajas (píthoí), como la que se expone en la misma sala,
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y en la ya mencionadas cistas. Juntoa la variedadde tumbasseda también diversidadde ajuares funerarios. La variedad de ajuares proporciona informaciónsobreel sexode la persona enterraday sobrela posición socialdel individuo, si seaceptapreviamenteque las prácticasfunerariasreflejanla organización socialde los vivos. Así la presenciade un puñal y de una alabarda aparecen asociados los enterramientos a masculinos.En cambio, los punzones, los diversostipos de adornosy la abundancia de objetos de cerámica suelen estar asociado a los enterramientos femeninos. La presencia armasde prestigioremide te tambiéna una situaciónsocialelevada del difunto. Esteseríael casodel individuo enterradoen la cista de Herrerías. En otros enterramientos, prestigio de el las armasseenfatizaconla presencia de objetosde oro y plata, comola diadema de oro procedentede Cehegínque se exponetambiénenestasala. Otra característica estosenterramiende tos es que se realizabanpróximos a las zonas de habitación, a veces bajo el suelode las viviendas.La relaciónentre la diversidad de ajuaresy de las unidadesde habitaciónpermitensuponer una incipiente división social,aúnno excesivamentemarcada,porqueni los ajuares ni las unidadesespaciales aparecen tan diferenciados, unos, y especializadas, otras,comolos seránposteriormente.

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Cista del yacimiento

de Herrerías.

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Dibujo de /a cista de Herrerías, realizado por L. Siret.

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Estascaracterísticas los enterramiende tos argáricos permiten afirmar la existenciade un ritual funerario del quesolo nos queda las evidenciasvisibles. Pero de ellassepuedeinferir ciertascreencias en el más allá, relacionadas la nececon sidad de disponer de alimentos, y el deseo de no romper vínculos con los difuntos, manteniéndolos cerca.

.Este enterramientose localizóen el Cabezo Herrerías, la margen de en izquierdadel río Almanzora, tres a kilómetrosescasos su desembocadura de en la provinciade Almería. Su hallazgofue casual y aparecióaislado. Se excavó, por Luis Siret,en 1911. En 1924lo donó,junto con su colección, Estadoespañol, al aunqueésta no ingresóen el Museo Arqueológico Nacionalhasta 1935.

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EDAD DE BRONCE

PLANTA BAJA. SALA 6

a estelade Solanade Cabañas fue la primera que se descubrió de una serie de estelassemejantes, entre las que sigue destacandopor ser una de las más completasy esmeradamente realizadas.Muestra una representación grabada,que seha interpretado como un guerrero acompañadopor su panoplia militar y otros objetos de uso personal. En el centro destaca el gran escudo redondo con una muesca en forma de v, en el que se representan unos círculosparalelosa la líneade contorno, los clavosque lo tachonaban la y abrazaderacentral. Junto a él aparece una figura humana muy esquematizada, conlas rodillas flexionadas. Completan la composición una lanza y una espadaen la parte superior, un espejo junto a la cabezadel guerrero y un broche. A los pies de la figura humanaaparece un carro de guerra en una visión desdeel aire. Este conjunto de motivos nos remite a un guerrero de alto rango, quizás solo honorífico, representado junto a sus armas y objetosde prestigio, como son el carro, el broche y el espejo.Estossignos de diferenciaciónsocialpueden ser indicios de una sociedadestratificadao que, al menos,inicia el procesohaciala jerarquizaciónsocial. La mayorparte de estas estelas apahan recido en el suroestede la Península, concentrándose la regiónde Extremaen dura, por lo que se las conocetambién
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como "estelas extremeñas" o "estelas del suroeste", y han dado lugar a muchas interpretaciones en tomo a su cronología, función y significado cultural. Cronológicamente se sitúan tradicionalmente, y en razón de las características de los objetos representados, entre los siglos X y VIII a. de C., al final de la Edad del Bronce. En cuanto a su función culturaL existe un amplio consenso en aceptar su función funeraria, aunque ninguna de ellas ha podido relacionarse con enterramientos formales por haber sido descubiertas en circunstancias fortuitas. Esta dificultad de asociación está relacionada con la ausencia general de enterramientos en toda la región durante esta época, debido posiblemente a su sustitución por la deposición del cadáver y de las ofrendas en las aguas u otros modos que no han dejado huella arqueológica. Por esta razón, se interpreta que las estelas pudieron haber sido utilizadas como hitos o marcadores territoriales, aprovechando la referencia simbólica al personaje heroizado como protector o guardián del territorio de los vivos. El descubrimiento fortuito de todas estas estelas y la imposibilidad de asociarlas a enterramientos, nos impide conocer con seguridad aspectos del rito funerario al final de la Edad del Bronce.

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Estela de Solana de Cabañas.

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EDAD DE HIERRO
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PLANTA DE ENTRADA. SALA 19

ste monumento en forma de torre se levantó sobre el mismo lugar donde tuvo lugar la cremación ritual del difunto, del que se han encontrado las cenizas y huesecillos junto con restos del ajuar funerario. Éste estuvo constituido por objetos de oro, plata, bronce, hierro y hueso que han aparecido muy destruidos pero, en cambio, se han conservado bastante bien una C11ica copa con la representación o de un joven danzarín, un lécito o jarrita con un sátiro persiguiendo a una ménade, y un fragmento de asa antropomórfica perteneciente a un oinocoe o jarro de bronce representando el torso de un joven con los brazos levantados. Estos objetos importados, y que se exponen en una vitrina próxima, procedían de Grecia y se han podido fechar todos ellos hacia el 500 a.de C. La jarra y la copa eran recipientes que usaban los griegos en la ceremo~adei banquete, uno para servir al vino aguado contenido en la cratera, y otro para beberlo. Sin embargo, su aparición conjunta en un contexto funerario ibérico adquiere otro sentido relacionado con el rito de la libación, es decir, con la ofrenda sagrada del líquido que se ofrece a los dioses vertiéndolo en el suelo o en un recipiente. Igualmente se puede decir de la jarrita que servía para contener los perfumes funerarios en el ritual de enterramiento griego, que el fuero posiblemente imitaba.
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El uso de estos objetos por parte de los fueros se relaciona con un intercambio de productos de lujo que daba prestigio a quien los poseía, mostrando así su status superior. Pero con los objetos se importan y asimilan, además, los ritos funerarios de la libación y el perfume, de los que en principio solo participaban las elites locales y que, posteriormente, se harán extensivos a clientes y familiares de la aristocracia, enterrados en las mismas necrópolis. También la monumentalidad del enterramiento indica el superior rango del difunto, al que los ritos mencionados y los relieves decorativos contribuyen a heroizar, usando imágenes procedentes del mundo oriental. La torre descansa sobre un podio de tres escalones y en sus cuatro esquinas se han situado leones tumbados, con las fauces abiertas en su doble misión defensora-protectora del difunto. La parte superior se decora con relieves en los que se representa: una cabeza femenina con flor de loto; una divinidad infernal bicéfala, sentada en un trono en una escenade banquete, asistida por otros monstruos de lengua bífida o de cabeza equina; un guerrero vestido con túnica corta, casco con cimera, escudo redondo y lanza; un héroe unido sexualmente a una mujer, posiblemente una diosa; una divinidad alada ante elemento vegetal; un personaje con cascoque arrastra ramas rematadas en capullos de loto y con pájaros,

E

Monumento funerario de Pozo Moro

en cuyos troncos clavan una horca pequeños personajes. Aunque el significado de estas escenas sea difícil de descifrar en su conjunto, hay indicios suficientes para interpretarlos como un programa de heroización del noble guerrero muerto, que se vincula a la divinididad mediante un rito de iniciación y un acto de amor, constituyendo así el fundamento ideológico de su poder y una reproducción de las relaciones sociales de los vivos.

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EDAD DE HIERRO

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La Dama de Baza, .. una urna ctnerarta ibérica
a llamada Dama de Baza es una urna cineraria antropomorfa realizada (hacia el 400 a.C.) en piedra caliza,recubiertade una fina capa de yeso pintada. Representaa una mujer sentada en un rico trono con respaldo en forma de alas desplegadas y patas rematadas en garrasde felino. La Dama se cubre contres finas túnicas y manto que le cubre la cabeza y caea 10largo del cuerpo.Seadorna con tocado, pendientes, varias gargantillas y dos collares,uno con lengüetas,y otro con colganteslanceolados.En las dedos lleva numerososanillos y en una de sus manos sostieneun pichón, símbolo de la fecundidad. Esteconjunto de elementossuntuarios y simbólicospermiten pensarque la mujer representada una diosa-madre. es El detalle que nos revela la función de urna cineraria que tuvo esta escultura es una concavidad situada en la parte lateral del trono, debajo del asiento,en la que se depositaron y encontraron las cenizas del difunto. La escultura-urna apareció en una tumba cuadrada excavada en el suelo y arrimada a una de sus paredes, casi en su centro. Ante ella sehabía depositado un conjunto de armas muy destruidas por el fuego (tres falcatas, puntas de lanza, barras de punta triangular o soliférreay asasde escudos), un broche de cinturón, restos de un bocado de caballo, n'bulas y una fusayola. En las cuatro esquinas del recinto y dispersos por el suelo se hallaron ánforas y vasos de cerámica.

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..~ 21

PLANTA DE ENTRADA. SALA 20

El caráctermilitar de este ajuar conduce a pensar que el difunto debió ser un guerrero noble que, tras ser incinerado con su armamento y vestimenta militar, fue enterrado con sus pertenencias, propias de un statusprivilegiado. Sin embargo, el análisis realizado de los restos óseos puede demostrar que éstos pertenecena una mujer joven, que sufrió un tiempo de cremación largo sobre la pira funeraria, en la que se colocó boca arriba. La tumba de la Dama de Baza adquiere así un carácterexcepcional y da lugar a diversos argumentos que intentan explicar la relaciónentre la difunta, la diosa y el ajuar armamentístico.Descartadala posibilidad de amazonaso mujeres guerreras, la presenciade las armas pudo deberseal prestigio que confería su posesiónen una sociedad en la que el armamento era un elemento definidor del grupo socialdominante, enfatizando así la situación social de la difunta; o bien, pudo seruna ofrenda a la diosa a cuya protección se encomendaba, aunque en este casochoca que se ofrecieran quemadas. De cualquier modo, el personaje noble enterrado era asíacogido en el seno de la diosa-madre de la fecundidad, aproximándose a la divinidad.

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.
L

La Dama de Baza.

La dama

de Elche

¿una urna cineraria?

Este enigmático busto femenino fue encontrado de una forma casuai, sin contexto arqueológico, por lo que algunas de las dudas acerca de su significado sólo han podido aclararse al hallarse la Dama de Baza, con la que tiene en común el agujero en su parte posterior que, posiblemente, también sirvió para guardar las cenizas.

.La Damade Baza halladaen la fue tumba número155de la necrópolis ibérica del Cerrodel Santuario(Baza, Granada) durantela campaña arqueológica 1971, de dirigida por el Dr. F. Presedo. tuvo Se especialcuidadoen que la limpiezade la esculturay el cambioclimático al sacarla a la superficie no perjudicarasu policromía.Tras su ingresoen el Museo ArqueológicoNacional,huboque someterlaa un proceso aclimatación de que evitara la pérdidadel colorido.

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EDAD ANTIGUA. EGIPTO

PLANTA BAJA. SALA 13

sta momia perteneció a un sacerdote, Nespamedu, que tenía al --' morir unos 55 años. Está toda ella vendada, y no exterioriza ninguna parte de su anatomía. Sobre los vendajes,recubiertos de betún oscuro, lleva un sudario de lino fino y, sobre él, se han colocado cinco plantillas doradas y decoradas con símbolos e inscripciones característicos del mundo funerario egipcio. -1 La radiografía nos ha permitido saberla edad del difunto, las enfermedades que padecía (artrosis y arteriosclerosis) y el método de momificación. Por el tipo de embalsamamiento,estamomia es del p,eríodo ptolemaíco (320-30a.C.),aunque con ciertos rasgos de épocasanteriores (material de relleno subcutáneo,relleno de las cavidadesorbitales,etc.).La momificación de Nespamedusehizo en un momento en que todavía los rituales de embalsamamiento mantenían su importancia. El proceso de la momificación tuvo su fundamento en las creenciasreligiosas y funerarias del egipcio y formó parte de su complejo ritual funerario. El pueblo egipcio creyó en la existenciade otra vida después de la muerte, puesto que el alma era inmortal. El alma abandonaba el cuerpo en el momento de morir, pero podía volver en cualquier instante junto a él a condición de que se conservara intacto, que poseyera una tumba y que sehubiera realizado el servicio funerario. Por ello, cuando un egipcio moría era sometido al rito de la momificación, que evitaba la descomposición del cadáver y
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le asegurabala supervivencia en la otra vida. En principio esta práctica fue exclusiva de los miembros de la realeza, pero con el tiempo se popularizó y llegó a todas las clasessocialesque se pudieran pagar tan costoso procedimiento. Por otro lado, el rito fue evolucionando y haciéndosemás complejo pero, en síntesis, consistíaen la maceración del cuerpo con una sal llamada natrón, tras la extracción de las vísceras. Estas también eran momificadas y guardadas en los vasos canopos.Una vez macerado el cuerpo, se le envolvía en vendas de lino sobre las que se colocabalos cartonesdecorados. Cuando ya estabatodo preparado para el entierro, se organizaba el cortejo defamiliares, amigos, plañideras y sacerdotes que se dirigía al taller de embalsamamiento donde se introduáa la momia en su sarcófago.Esteataúd de madera, decorado con pinturas e inscripciones religiosas,se cerraba con una o dos tapas en las que se representabaen relieve la cara del difunto. Si éste no tenía suficiente dinero para pagarse un sarcófago,se tapaba sólo con una parte de la tapa de sarcófago:la máscarao mascarilla, en las que se pintaban los rasgbsde su cara. A continuación, la procesiónfuneraria se trasladaba hasta la tumba donde, tras la ceremonia de "apertura de la boca" para devolver al difunto sus funciones vitales, se depositaba el sarcófago, los vasos canoposy el ajuarfunerario, cuya riqueza y variedad dependía de la potencia económica del difunto.

Momia de Nespamedu.
Ajuar funerario.
El difunto se enterraba con estos objetos (que se pueden ver en la misma sala) por diversos motivos. Los amuletos le protegían porque tenían poderes mágicos. Los objetos domésticos le permitían seguir haciendo las mismas cosas cotidianas en la otra vida. Las figuritas humanas, llamadas "respondientes" (ushebtis), trabajaban en los campos sustituyéndolo si el dios le obligaba a trabajar en el más allá.

Vasos canopos. Recipientes rituales. Cada una de sus tapaderas representa a uno de los cuatro hijos del dios Horus y en cada vaso se guardaba una víscera específica: Amset, con cabeza humana, guardaba el hígado; Hapi con cabeza de mono, 10s pulmones; Duamutef, con cabeza de chacal, el estómago; Quebsenuf, con cabeza de gavilán, los intestinos.

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EDAD ANTIGUA. GRECIA

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PLANTA BAJA. SALA 15 vitrina 14 SALA 16 vitrina 9

" no de los objetos más sigtúficatiI c ! vos en.~l ritual funerario griego ...es elleClto. Este frasco de perfu-

me de uso doméstico se convirtió, decorado con escenasfunerarias sobre fondo blanco, en ofrenda dentro del ámbito funerario. Era el contenedor del perfume que simbolizaba la fecundidad y la inmortalidad del espíritu en la que creía el hombre griego. Depositado junto a la tumba, llegó a ser señalde la misma. A través de las imágenes pintadas en estos vasos disponemos de representaciones del ritual funerario griego. En el lécito del Pintor de la Inscripción se representa la visita a la tumba de dos mujeres, familiares del difunto, para depositar su ofrenda y adomarla: una de ellas lleva un huevo y la otra unas cintas. La escena transcurre en un ambiente de recogimiento e intimidad. Este episodio se inscribe en un ritual

el cadáver con las plañideras llorando y cantando la canción fúnebre se representan también en lécitos, como el que se expone en la misma vitrina. Al segundo día se trasladaba el cadáver al cementerio antes del amanecer. El lecho fúnebre era acompañado por los familiares y amigos. En el cementerio se enterraba el cuerpo o sus cenizas en la tumba que se señalaba con un monumento que, en la Atenas clásica, consistía en una estela funeraria sobre escalones como la representada en ellécito del Pintor de la Inscripción, ya mencionado. Luego se realizaban libaciones en honor de los dioses de los muertos y del difunto. La ceremonia de culto ante la tumba se completaba con ofrendas de cintas, de vasos que contenían vino o agua y de fruta o dulces. Al tercer día se celebraba el banquete funerario en honor del difunto, que se repetía al noveno y decimotercer día. Al año se repetían las libaciones y ofrendas, engalanándosela tumba. También en las colonias griegas de la Magna Grecia (sur de Italia) y durante el siglo IV a. C. se usaron los vasos de cerámica como recipientes de ofrendas y como monumentos funerarios para señalar la tumba. En la región de Apulia fueron características las grandes crateras de volutas en las que se representaba el difunto heroizado bajo un templete funerario (naiscos), pintados en blanco para simular el mármol o la piedra.
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funerario que en Atenas duraba tres
días y variaba en pomposidad y despilfarro según fuera la situación social y económica del difunto, aunque en líneas generales el ritual fuera el mismo. En el momento de producirse la muerte, los familiares lavaban el cadáver, 10vestían con sus mejores ropas, lo adornaban con joyas y colocaban una moneda en su boca para pagar al barquero Caronte, que conduciría al alma a la otra orilla de la laguna Estigia. A continuación, el cadáver se exponía en la entrada de la casa.Las escenasde lamentaciones ante

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Gran ánfora apulia, atribuida al Pintor de la l/iupersis.

ra. A ambos lados de esta escena, se representan cuatro personajes con las ofrendas funerarias. Muerte y representación teatral (con la máscara y la lira) aparecen aquí relacionadas intencionadamante. Ambas tienen en común la idea de transformación, estrechamentevinculada al dios Dioniso, el dios que lo transformaba todo y que ofrecía una esperanza personal de transcendencia más allá de la muerte, y que aparecesimbólicamente representado en el kántharos estaescena. de

..,Lecito del Pintor de la Inscripción.

En el ánfora apulia se representa una escenafuneraria con el difunto en el centro del templete como un joven con manto y báculo en la mano, tendiendo la otra a un niño que lleva una lira. En el fondo aparecen colgadas una cinta funeraria, una máscara (quizás el difunto fuera un poeta trágico) y una fíale o pate21

.Pertenecieron a la colecciónde cerámicagriegadel marqués de Sala manca.Fueadquiridapor el Museo ArqueológicoNacionalen 1874..

EDAD ANTIGUA. ROMA

PLANTA DE ENTRADA. SALA 21

a denominaciónde este sarcófago de mármol, deriva de las esce~ nas que de un modo continuo decoransu frente y laterales, relativas al mito de Orestes.La escenaprincipal se desarrollaen el centrodondeseencuentran Orestes,blandiendo aún el puñal con el que ha matadoa su tío y padrastro Egistos y a su madre Clitemnestra que aparecen el suelo.Piládes,junto en a Orestes, sujetaconsusmanosel manto de Egistosy mira hacia la nodriza que, horrorizada, se cubre la cara. Forman parte de esta misma escenalas Furias amenazantes, aparecen los corque tras tinajes:una, conuna serpiente(elremordimiento) que acercaal rostro de Orestes que lo retira y, otra, con una antorchapara iluminar el caminode persecución que le espera. Mientras, un esclavo acurrucadose oculta tras un escabel. En la escenade la izquierda aparece Orestesde pie, apoyadoen una roca y dormido, vencido por la fatiga que le han producido los remordimientosy la persecuciónde las Furias, es decir, su propia conciencia.A sus pies duerme también,agotada,una de las Furias.La escena la derechaalude a la consulta de que haceOrestesal Oráculo de Delfos, representadopor la estatua de Apolo sobre un trípode, para conocerel destino que le esperaba. Orestes aparece deslizándose con cuidado para no despertar a la Furia dormida. En el lado menorde la izquierda del sarcófagosetrata el juicio de lo~ diosesdel
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Aréopago de Atenas, en el que gracias a la votación favorable de la diosa Atenea, arestes es absuelto. En el de la derecha se desarrolla una de las escenasfinales del mito de arestes, en la que es hecho prisionero junto con su amigo Piládes. El frente de este sarcófago, entendido como un friso, ofrece una oportunidad al afán narrativo romano que no había dado antes la urna cineraria con un frente de menor tamaño. La sustitución paulatina de ésta por el sarcófago fue provocada por el cambio de rito de incineración al de inhumación, que seinició en el mundo romano a mediados del siglo 11,por influencia de las religiones orientales y coincidiendo con la admiración del emperador Adriano por el mundo griego. El sarcófago de arestes se data precisamente en este momento de cambio y, como otros sarcófagos paganos, toma de la mitología griega aquellos mitos que tienen un fondo o núcleo simbólico escatólogico alusivo al más allá, al tránsito de la vida a la muerte, o a la propia muerte. Realizado para poder ser contemplado, su colocación prevista era el mausoleo familiar al que sería conducido en una aparatosa procesión funeraria, que daría la oportunidad a los familiares del difunto de expresar la medida de su dolor sin escatimar gastos. El lujo se manifestaba tanto en la complejidad del cortejo fúnebre (formado por bailarines, músicos y actores que representaban a los antepasados), como en el consumo

Sarcófago de Orestes.

de perfume que se quemaba durante la procesión, se vertía sobre el cadáver y se depositaba en la tumba. También la riqueza del sarcófago, del ajuar funerario y del mausoleo daban ocasión de exteriorizar el dolor familiar por medio del gasto superfluo. Este monumental edificio funerario estaría fuera de la ciu.dad, junto a la calzada, porque la muerte contaminaba. Allí sobresaldría del resto de tumbas señaladas con monumentos más modestos, como las lápidas o los nichos para las urnas cinerarias, en los que los menos pudientes se asegura-

Urna cineraria. En esta uma cineraria, procedente de Italia y realizada en el siglo I d.C., se depositaron las cenizas del difunto después de haberlas lavado con vino. Este aparece retratado en el interior de una laurea, e identificado y recordado por medio del epitafio escrito en la cartela.

ban un entierro decorosoasociándose
en los colegios o mutualidades, que garantizaban también el cumplimiento de las ceremonias funerarias.

.Este sarcófagoprocedede Husillos ( Monzón, Palencia). hallaba en la Se Colegiatade SantaMaría de Defesa Brava.mencionándolo Ambrosiode ya Moralesen el siglo XVI,quién cuentaque Berruguete exclamóal verlo: "Ninguna cosamejor hevisto en Italia y pocastan buenas", Ingresóen el museoen 1870.

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EDAD ANTIGUA. PALEOCRISTlANO

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n este sarcófago de mármol, al que le falta la tapa, fue enterrado el cadáver de una mujer romana que vivió en el siglo IV y que era cristiana, como se puede inferir de las imágenes. Como en otros sarcófagos romanos, su frente se decora con una serie de escenas continuas que se suceden sin interrupción y con el sentido narrativo característico de los relieves históricos romanos. Para identificar las escenas y diferenciar unas de otras es necesario recurrir a textos religiosos, como la Carta a los Corintios de Pablo, los Evangelios (relatos de la vida de Jesús el Cristo, escritos o recopilados entre los años 70 y 100)Y el texto apócrifo Acta del martirio de los Ap6stoles Pedro y Pablo, escrito en el s.lII.

rado a suspies;Pedro y Pabloconducidos anteNerón. Cada una de estasescenas debió tener un significado para la difunta. Así ella misma se identifica como la orante que aparececon los brazoslevantadosy la cabezacubierta en actitud de oración. Su creenciaen la fuerza de la oración capaz hacerperdonarel pecado(simde bolizado en la negaciónde Pedro) se completacon su disposicióna dar testimonio y sufrir persecuciónpor su fe (comoPedro y Pablo),conla esperanza en la resurección (comola de Lázaro),y en la salvación (representadacon la entradaen Jerusalén, ciudad sagrada). El hechode queestesarcófago imporse tara desdeRoma,unido a su calidad y deducibleenterramientoen un mausoleo,nos permite suponerque perteneció a una mujer ilustre, miembro de una familia rica y poderosa, porque desdeel Edicto de Milán muchosdueñosde latifundios se convirtieron al cristianismo, arrastrandotambiéna sus servidoresy familiares. En efecto,el Edictode Milán dado por el emperadorConstantinoen el año 313, reconocíael cristianismocomo religión oficial del Estado,lo cual favorecióque la cristianización extendieradesdela se ciudad, donde habíaarraigadoprimero en los menos pudientes, al campo donde vivían los poderosos susgranen des posesiones. Por ello, los primeros objetos cristianos que aparecenen la
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La presencia de símbolos "parlantes" también ayuda a identificar los personajes que intervienen: el rollo, o manuscrito arrollado que constituía el libro antiguo, aparece siempre en la manos de Jesúso de Pedro por ser un atributo del "maestro" que enseña; el emperador lleva un cetro en la mano y se sienta en una silla curul, etc. Así resulta que las escenas narran de izquierda a derecha: la resurrección de Lázaro con Jesús ante la tumba representada como un mausoleo; entrada triunfal de Jesús en Jerusalén; orante flanqueada por dos personajes; negación de Pedro, con el gallo muy deterio-

Sarcófago

de Berja.

Detalle: La difunta representada

como orante.

.
Hispania tardorromana son de carácter personal y representativo, perteneciendo al dominus o señor del latifundio que, convertido al cristianismo, lo exterioriza. En su villa se construye su sepulcro monumental o mausoleo en cuya cripta o subterráneo se deposita su sarcófago y los de su familia, decorados con escenascristianas, suscitando cierta duda sobre la sinceridad de estaf.'conversiones, que pudieron ser estimuladas por el prestigio de practicar una religión que gozaba de la protección oficial.

.Este sarcófago halladoen el paraje fue de Jarela (Berja.Almeria)en el transcurso de unostrabajosagrícolas. Tenía restos de pintura roja o moraday dorada.Lo cubríantres lajas o piedrasde la región con claros indiciosde reutilización. Ingresóen el museoen el 1929por compradel Estado.

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EDAD MEDIA. ESPAÑA MUSULMANA

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)LANTA DE ENTRADA. SALA 30

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n la región toledana aparece un tipo de monumento conmemorativo funerario muy original, cuyo origen parece que se halla en Túnez. Se trata de cipos sepulcrales con forma de fuste cilíndrico, ensanchados en sus extremos por sendos anillos planos. En uno de los frentes se tallaban las correspondientes inscripciones identificativas y plegarias a Alah, generalmente sobre estructura rectangular.

Sigue la orla con la siguiente inscripción: "En nombre de Dios el Clemente y Misericordioso hemos abierto para ti una victoria magnifica para que te perdone Dios lo antiguo de tus culpas y lo posterior [de ellas] y te conceda su gracia y te guíe por el sendero derecho y te ampare con su auxilio poderosó;porque El es el que hizo descender la paz al corazón de los creyentes, a fin de que se acrecentase(Corán, XL VIII, 1-4). Este cipo fue reaprovechado posteriormente por un personaje judío, según demuestra la inscripción grabada en sentido longitudinal y en caracteres judíos, y que dice: "Meir hijo de Yahuda Djanaj. Su alma [está] en el Edén". En el mundo islámico, y de acuerdo con la austeridad y el sentido igualitario del Islam, el enterramiento se hacía sin grandes ceremonias y no se permitían señales de ostentación en las tumbas, tales como mausoleos o grandes monumentos funerarios. Sin embargo y a pesar de su relativa sencillez, las tumbas hispano-musulmanas son muy diversas aunque tienen en común la disposición del cadáver, colocado de lado y con la cabeza vuelta hacia la Meca. Las tumbas más modestas se solían marcar con una sola piedra, tosca y sin labrar, a la cabecera. En el caso de personas con mejor situación socio-económica se señalaban con dos estelas, una a la cabecera y otra a los pies; o con una estela sobre plinto y escalones; o bien con una estela discoidal de cerámica 26

Este cipo de mármol gris, perteneciente al visir Abu Ornar, aparece fechado en 1073, durante el período conocido como de los "Reinos de Taifas". Las inscripciones en caracteres cúficos están talladas sobre fondo rehundido. La central trazada horizontalmente se enmarca por otra que la bordea alrededor. Existen variantes muy significativas de su transcripción. En la inscripción central, a modo de cartela, se muestra el siguiente texto: "En nombre de Dios el Clemente y Misericordioso: oh,/ vosotros los hombres, [creed] que las promesas de Dios [son]/ ciertas; no, pues, os dejéis seducir por las promesas/del mundo, ni os aparten de Dios los engaños [del demonio] [Corán, XXXV, 5]. /Este sepulcro del Visir muy excelente/ Abu Omar, hijo de Musa. Murió, apiádese de e1 Dios,/ la noche del viernes [otra transcripción dice: la víspera del miércoles] en chumada se/gunda del año cinco y sesenta y cuatrocientos/ confesando que no hay otro Dios sino Alá [único] y / que Mohámed enviado a Dios. La verdad diga Dios sobre e1 (Corán,III, 1-4). Año 465 de la Hégira".

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vidriada. En otras ocasionesla tumba se recuadraba con losas de piedra o con ladrillos hincados en tierra por su lado mayor y que por la parte vista se decoraban con esmaltes blancos y con dibujos e inscripciones alcoránicas azules. Hay estelas sepulcrales decoradas con un arco ciego con poco relieve y bordeado con una faja epigráfica a la que se puede añadir, algunas veces, decoración vegetal. El cipo, ya mencionado e hincado en la cabecera, fue otra manera de señalar la tumba. Las inscripciones funerarias suelen contener los mismos datos personales: el nombre, la filiación y, a veces, la fecha de la muerte. El resto del epitafio es de carácter religioso, conteniendo también elogios para el difunto e, incluso, para el que lea la inscripción. En general entre los musulmanes el cementerio no era un lugar apartado y cerrado; de forma similar al mundo romano se situaba en la proximidades de los caminos y extramuros de la ciudad, siendo muy visitados.

Cipo sepulcral de Abu Ornar.

.Hallado en lasproximidades la de iglesia Sta.leocadia Toledo. de de por Amador losRíos. de Ingresó el Museo en Arqueológico Nacional 1916. en

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EDAD MEDIA. REINOS CRISTIANOS
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Esta tapa perteneció a la tumba de Alfonso Ansúrez, hijo del conde Pedro Ansúrez y de la condesa Elion, muerto en el año de la era hispánica 1131 (año 1093), según dice la inscripción funeraria (lauda) que figura en la parte superior: IN ERA MCXXXI VI IDUS DECEMBRIS OBIIT AN/FOS PETRI ANSUREZ COMITIS ET EYLONIS XOMITESSE CARUS FILIUS". Esta importante familia nobiliaria, muy cercana al rey Alfonso VI (1072-1109),eligió para el enterramiento el floreciente Monasterio de San Benito en Sahagún (León, hoy desaparecido), cabeza de la reforma cluniacense y protegido por el rey Alfonso VI que, posteriormente, lo hizo panteón real. La tapa de este sepulcro se decora con un programa iconográfico original, del que no se conoce la fuente de inspiración y cuyo tema de fondo es la transmigración del alma. El difunto vestido con una larga camisa, parece incorporarse a instancias de una mano en gesto de bendecir que surge de una bóveda celeste representada a base de semidrculos concéntricos formados por estrellas. La escena,como ocurre con el resto de las figuras, está acompañada por una inscripción explicativa, que en este caso dice: DEXTRA XRISTI BENEDECIT ANFUSUM DEFUNTUM. A la derecha de la mano de Cristo y la figura de Alfonso, la cual no debe ser interpretada como un retrato, aparece un águila con

un libro entre las garras, símbolo del evangelista S.Juan: SANCTUS IOHANNES. Más a la derecha tenemos a los arcángeles Miguel y Gabriel: MICHA EL ARCHANGELUS y GABRIEL ANGELUS; el primero portando una cruz y el segundo un incensario, señalando ambos en dirección a la mano de Cristo y el difunto. En la otra vertiente de la tapa hay dos parejas simétricas de seres también alados con un cáliz en el centro de la escena. Estas figuras son el arcángel Rafael y los evangelista Marcos, Lucas y Mateo: "RAPHAEL ANGELUS, MARCUS ET LUCAS EVANGELISTE y MATHEUS EVANGELIST A". Los cuatro llevan libros en una mano y con lo otra señalanhacia el cáliz. Esta representación del mundo celestial por medio de símbolos y figuras aladas entre las que encuentra el difunto, muestra una preocupación por la salvación del alma y por la suerte que ésta puede correr tras la muerte. El deseo de felicidad ultraterrena unido a cuestiones de prestigio social pudo motivar la elección del monasterio como última morada de Alfonso Ansúrez. El interior de los templos fue, durante la Edad Media y a pesarde que la Iglesia se mostraba en desacuerdo, el lugar más atractivo para enterrarse. Ser enterrado en un lugar sagrado, donde por medio de las imágenes, la celebración litúrgica y la presencia de reliquias de los santos se reafirmaba la cercanía con la divini-

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3; 1 ,R

Lauda sepulcral de Alfonso Ansúrez.

Detalle: MATHEUS

EVANGELISTA.

dad, suponía una preferencia que se procuraba mediante donaciones realizadas a la iglesia o monasterio donde reposarían sus restos tras la muerte. Esta entrega de bienes y propiedades, conocida como cuota pro anima y que era, en definitiva, una limosna piadosa extraída de la riqueza terrenal para la consecución de la felicidad ultraterrena, pone de manifiesto la honda preocupación medieval por la suerte que corría el alma tras abandonar el cuerpo y a la espera del Juicio Final, momento en el que el alma retorna al cuerpo resucitado.
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.Esta cubiertasepulcralfue localizada por Gómez Morenoen el cementeriode Sahagún, vendidaal FoggMuseumde fue Harvard,Cambridge, Massachusetts y recuperada España por medianteun intercambioen 1932.

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a persona a la que perteneció este sepulcro de alabastro, dorado y policromado, fue Dña. Constan-

za de Castilla, nieta de Pedro1 el Cruel y de Juanade Castro,que fue priora del conventode SantoDomingo desde1416, al menos,hasta 1465y en el que realizó numerosasobras para mejorar el conjunto. Al morir, en 1478,fue enterrada en el coro del monasterio,cobijadapor un arcorebajado, dondeaparecía en una inscripción que daba constanciade su origen. El sepulcro se divide en dos partes:la cama, donde descansa cuerpo de la el yacente;y la peanao cuerpo,decorado con diversas figuras. Doña Constanza aparece vestidacomodominica,vestiduras que tienen un lenguajesimbólico(a juzgar por algunos sermonesmedievales)siendoel hábitoblancosímbolode la virginidad y honestidad,la capanegra, de penitenciay mortificación,y el velo representaría humildad y obediencia. la La cabeza apoya sobreun rico almose hadón y tiene las manosunidas sobreel pecho, actitud de oración,sosteniendo en un libro-bolsay tambiénun largo rosario. En los extremos de la cama dos pequeñasfiguras vestidas con hábitos dominicosy arrodilladascon las manos unidas,interpretadas primero como dos sobrinasreligiosasde Doña Constanza, representana los acompañantes la de difunta en sus exequiasfúnebres.En el centrode la peana,dos ángeles tenantes sostienen escudode armasde los Casel
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tilla, a ambos lados dos figuras femeninas representan a cuatro de las Virtudes: Prudencia (actitud reposada e inscripción identificativa), Fe (cruz e inscripción), Esperanza (actitud expectante), y Templanza (figura trasvasando líquido de una vasija a otra). Seha querido ver en esta representación de las Virtudes un panegírico a la perfección moral de la difunta, aunque también es posible que setrate de un mensajedirigido al resto de la comunidad monástica, que vería reflejada en el sepulcro una actitud vital y pautas de comportamiento que debían respetar y cumplir. No hay época que haya experimentado tal atracción y respeto al mismo tiempo por la muerte como la Edad Media, yel siglo XV en particular. La muerte se concibe como un paso a una nueva vida, la definitiva y realmente importante, pero no por ello se desprecia el prestigio y posición social que el difunto ha adquirido en esta vida terrena y que encuentra su reflejo en el sepulcro, y en el complicado ritual funerario que se desarrollaba con el fin de conseguir el descanso eterno del alma. En estos casos los ritos de las exequias estaban constituidos por las ceremonias que tenían lugar en dos ámbitos diferentes, la casa del difunto y la iglesia donde tendría lugar el enterramiento, separadas ambas por una ceremonia intermedia, la procesión solemne que marcaba el paso del ámbito privado y familiar al ámbito oficial y sagrado.

El enterramiento en el interior de la iglesia estaba reservado para las más altas dignidades o individuos de elevada posición social que, sin embargo, podían señalar su tumba de muy diversas maneras dando lugar a una gran variedad de tipos: desde la simple losa sepulcral en el suelo, al enterramiento en un muro bajo arcosolio, a la capilla funeraria de carácter familiar, y al enterramiento exento con el sepulcro colocado en un lugar destacado. El coro fue uno de estos lugares de privilegio donde podía ser enterrado un personaje muy vinculado o ligado a la comunidad que regenta el templo, como fue el caso de doña Constanza. Este sepulcro fechado hacia 1490-1500, es un magnífico ejemplo de la escultura funeraria de la etapa final del Gótico, dentro de la corriente hispano-flamenca de finales del siglo XV, relacionado con el importante foco toledano.
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Sepulcro de Doña Constanza.

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FRANCO,

FUNDACION
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