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Visin Geopoltica de Amrica Latina_Casos de Argentina-Brasil-Chile_Cecilia Quintana[1]

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1.

Prusianismo

El análisis de estudio que comprende la Geopolítica es antiguo, ya que siempre han existido

diversas visiones respecto a la relación que se produce entre espacio, poder, recursos y la

injerencia que tienen los Estados sobre estos elementos. Efectivamente, fue una forma de

conocimiento geopolítico lo desarrollado desde la Antigüedad por soberanos como Darío I de

Persia y Alejandro Magno de Macedonia, y que les permitió estructurar sus grandes imperios;

como también lo realizado por el Inca Tupac Yupanqui, cuando viajó hasta la Polinesia con

20.0000 guerreros en balsas para buscar nuevos dominios16

, entre tantos otros ejemplos.

En esta perspectiva, el saber geopolítico comprende una tentativa de análisis científico sobre

la importancia de los Estados en caras de su extensión, de su población y de su posición

geográfica, integradas con ideologías que procuran estimular y provocar la realización de

objetivos de expansión territorial y dominación de Estados vecinos17
.

No obstante, el pensamiento geopolítico que se desarrolló durante los años ´20 dentro del

ámbito geográfico, tuvo estrecha relación con los conflictos políticos entre las potencias

imperialistas que, desde el siglo XIX, luchaban por asegurar la hegemonía en toda la

extensión del mundo, respaldadas en sus respectivos estados por el espíritu nacionalista18

.

Ciertamente, el componente esencial del Estado-nación fue visto como el control de un

determinado territorio cuya propiedad era demandaba por motivos que iban desde la

tradición, la identidad racial, cultural, la religión o la lengua19
.

Estas tendencias, por lo demás, fueron robustecidas por el liberalismo. Las revoluciones

americana y francesa abrieron una nueva era, en la que los estados nacionales se basaron

en soberanías territoriales claramente delimitadas y ejercidas por los gobiernos en nombre

de la nación. Sin lugar a duda que las disputas territoriales, característica fundamental de las

guerras entre naciones durante la mayor parte del siglo XIX, tendrían como objetivo unir

16

Hugo Ramírez, “Introducción a la Geopolítica”. En: Revista Geopolítica Hacia una Doctrina Nacional. Año VI, N°

19. Buenos Aires, 1980, p. 14.

17

Manuel Correia de Andrade, Geopolítica do Brasil. São Paulo, 2001, p. 7.

18

Hacia fines del siglo XVIII, la noción de soberanía nacional sobre un territorio bien delimitado había llegado a un
lugar prominente, no sólo en la práctica política, sino también en la teoría y en la jurisprudencia.

19

Genaro Arriagada, El pensamiento político de los militares. Santiago, 1986, p. 111.

5

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

espacios para constituir un estado-nación o para desgajar de viejos estados nuevas

naciones-estado20
.

En el caso de Alemania, los procesos históricos en relación con estos elementos fueron más

acentuados que en otros países. De partida Prusia, -surgida como producto de la unificación

del ducado del mismo nombre y del principado de Brandenburgo (siglo XVII)-, se transformó

en la siguiente centuria en un poderoso Estado militar que habría de asumir una posición

hegemónica respecto al conjunto de la fragmentada Alemania. Federico Guillermo I (1713-

1740), llamado el Rey Soldado, transformaría a Prusia en una verdadera guarnición, llegando

a gastar un tercio del producto nacional en el equipamiento militar, al tiempo que el 3% de la

población servía en las filas. El nuevo Estado terminó caracterizándose por un desmedido

culto a la guerra y transformándose en un Estado militarista21
.

De igual forma, Alemania experimentó un desarrollo histórico diferente al resto de Europa,

destacándose por el fuerte peso de los señores feudales en contraposición a los sectores

burgueses ligados a la manufactura y al comercio. Pese a este retraso histórico en relación

con el desarrollo del capitalismo, los sectores de la clase dirigente prusiana mostraron una

gran fortaleza desarrollando una importante industria para-estatal de pertrechos bélicos y una

industria agrícola cerealera con capacidad de exportación, base económica de la clase feudal

de los junker, fracción de la sociedad que mantenía el dominio del aparato gubernamental22
.

Al finalizar el siglo XVIII el estado militar prusiano llegó a tener una gran influencia entre los

estados alemanes, al tiempo que destacaba por sus conquistas territoriales y su

extraordinario poder militar. Sin embargo, los cambios producidos en Europa,

específicamente por las revoluciones que experimentaron Francia e Inglaterra, también

repercutieron en Alemania. Décadas más tarde, la invasión napoleónica reduciría a menos

de cien estados la fragmentada geografía política alemana. De esta manera, el Estado

prusiano comenzó a atravesar diversas fases, siendo la más relevante, la relacionada con los

sucesos revolucionarios de 1848-49, en que se transformó en el principal guía de las

aspiraciones democráticas y burguesas. Junto con esto, a partir de 1862, sentó las bases

para la concentración territorial que culminó con la unificación alemana en 1871. En el

20

Ídem.

21

Patricio Quiroga y Carlos Maldonado, El Prusianismo en las Fuerzas Armadas Chilenas. Santiago, 1988, pp. 17-18.

22

Ibid., p. 18.

Autor: Cecilia Quintana Binimelis 6

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Autor: Cecilia Quintana Binimelis

desarrollo de esta unificación, Prusia ya se había impuesto militarmente (a través de

sucesivas guerras) frente a Austria y Dinamarca, logrando el control político-militar en el área

alemana23

, donde sería el canciller Otto von Bismarck el líder indiscutido.

En 1866 el gobierno de Bismarck presentó un proyecto para iniciar la empresa de

modernización del aparato militar: aumentó el contingente enrolado en un 10%, es decir,

41.0000 soldados pasaron a reforzar el Ejército existente. Finalmente, Alemania quedó en

condiciones de movilizar la fuerza de

3.500.000 hombres en armas en caso de

un conflicto. Los militares gobernaban el

país, la industria destinaba los recursos

necesarios, al tiempo que una ideología

de guerra cimentaba las conciencias de

los soldados y se inculcaba en la

población una disciplina ciega ante el

poder central24
.

Tras la unificación de la Confederación de Alemania del Norte (unión de los estados

alemanes independientes situados al norte del río Main) y de los cuatro estados germánicos

del sur, Baviera, Baden, Hesse y Württemberg en 1871, se configuró el II Imperio (Reich)

Alemán. Esta nueva condición imperial vino a fortalecer el desarrollo de Alemania que, entre

el periodo 1871-1890, se transformaría en una poderosa nación industrializada que la haría

aspirar a un rol de primer orden en el ámbito internacional. Así fue como se generó una

acelerada industrialización del país, la prusianización total de Alemania y la implementación

de una política colonialista.

Indudablemente, las últimas décadas del siglo XIX fueron de expansión colonial e

imperialista, puesto que Europa crecía a expensas de sus colonias. Las grandes potencias

se habían repartido Asia y África, y particularmente Francia, Inglaterra, Rusia y el imperio

Austro Húngaro presenciaban con desconfianza el ascenso vertiginoso de Alemania. Aún

más, la formación de bloques o alianzas entre las distintas potencias creó un ambiente de

23

Ibid., p. 19.

24

Ibid., p. 21.

7

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

inseguridad en Europa que inevitablemente culminó con la guerra. Pronto comenzó la

carrera armamentista y las construcciones navales en gran escala: era la paz armada. Sin

embargo, la crisis estalló en 1914 tras el atentado en Sarajevo y se prolongó hasta 1917

cuando en Europa comenzaron las presiones por dar término a la guerra. Luego los

conflictos entre los estados se trasladarían al interior de cada uno de ellos, tal como sucedió

con los alemanes, que se sublevaron en contra del imperio por negarse a entablar

conversaciones en pro de la paz e hicieron que el emperador Guillermo II abdicara para

evitar un proceso similar al ocurrido en Rusia. De esta forma, Alemania pasó a tener un

nuevo régimen político con la constitución de la República de Weimar.

Producto del Tratado de Versalles (1919), Alemania debió aceptar las condiciones impuestas

por los aliados: fuertes sanciones económicas, pérdidas de territorio y autonomía en sectores

estratégicos25

. Los acuerdos adoptados en París sólo conducirían a una nueva y peor

conflagración. De hecho, en la población alemana recrudeció la cuestión nacional, cuyo

sentimiento se fortaleció producto de las pérdidas territoriales.

Asimismo, a lo largo de la segunda mitad del siglo XIX, la base conceptual del pensamiento

geográfico se fue desplazando de la teología de la naturaleza, -es decir, de una visión

mediatizada por el misticismo religioso premoderno y la teoría científica moderna26

, en donde

se apuntaba a la búsqueda de las leyes de la naturaleza-, a una clara tendencia a la biología

evolucionista. Esto significó incorporar a la Geografía la concepción de unidad de la vida

orgánica, donde las sociedades eran organismos sociales que se diversificaban y

especializaban bajo la influencia del ambiente externo y de sus propias estructuras internas.

Por tanto, cada organismo vivo necesitaba un territorio, lebensraum o espacio vital, para

obtener sus medios de subsistencia. Pero, además, el crecimiento de la población llevaba a

incrementar las exigencias de estos medios, lo que obligaba a los estados a ampliar sus

territorios para la población excedente. La era industrial amplió el campo del comercio de la

industria alemana en pleno desarrollo, buscando diversas salidas que las potencias rivales le

25

Alemania tuvo que suprimir el servicio militar obligatorio; reducir su Ejército a 100.000 hombres; desmilitarizar todos
los territorios situados en el margen oriental y occidental del río Rin en una franja de 50 kms. de ancho; dejar de importar,
exportar y producir material de guerra; y limitar sus fuerzas navales a 36 buques de superficie (no se le permitió mantener
submarinos) y el personal naval a 15.000 hombres, quedándole prohibida la aviación militar. Debió pagar cuantiosas
indemnizaciones y perdió aproximadamente 71.000 kms.2

de su territorio, algo más de un 13% de sus dominios europeos.

26

Richard Peet, Modern Geographical Thought. Oxford, 1998, p. 8.

Autor: Cecilia Quintana Binimelis 8

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Autor: Cecilia Quintana Binimelis

negaban. Esto orientó, finalmente, a que la clase dirigente centrara sus miradas hacia los

territorios menos poblados y menos organizados.

2.

El Estado, la Geografía Política y la superioridad de las razas

Como rama individualizada del tronco común geográfico, la Geografía Política (antecedente

de la Geopolítica) nació en Alemania, debido a que, según Vicens Vives (1981), los filósofos

alemanes impusieron la corriente idealista en Europa a partir de Inmanuel Kant27

; por tanto,

existió un desarrollo excepcional de los métodos de trabajos científico en las universidades

de aquel país desde los inicios del siglo XIX y, especialmente, en el “oscuro, íntimo y

desbordante deseo que presidió la vida del país, desde la coyuntura romántica, de dar

plenitud soberana a un Estado unitario nacional inspirado en la exagerada grandeza del

Imperio medieval germánico”28

.

En la construcción de esta nueva disciplina y del Estado que se requería forjar, diversas

mentalidades influirían en este proceso. La creación de una cosmovisión coherente a las

ideas que fluían, comenzó con “Sentencias” (1757) de Kant en la que por primera vez se

empleó en el campo de las ciencias el concepto de Geografía Política. Este mismo autor,

posteriormente, en su obra “Ideas de una historia general desde el punto de vista universal”

llegó a la conclusión de que la Historia no era obra de los hombres, sino de la naturaleza. Es

decir, “las leyes universales de la naturaleza determinaban todas las acciones humanas”; por

tanto, la Geografía no debía ocuparse únicamente de la descripción de la naturaleza, sino

que debía ser ampliada a los aspectos etnográficos y políticos29

. Esto permitirá a Kant

preparar la idea de una estrecha relación entre naturaleza y humanidad, en donde la

influencia de la primera sobre la segunda sería determinante; y donde legitimaba el concepto

de Estado-Nación-organismo al aplicar el biomorfismo a los fenómenos políticos y sociales30
.

Esta perspectiva fue la que continuó Alexander von Humboldt, quien aparte de ser

considerado el padre de la Geografía Moderna, realizó importantes aportes respecto a la

27

Inmanuel Kant (1724-1804), filósofo alemán, dejó de manifiesto las pretensiones a la verdad de la metafísica
tradicional, pero conservó la vía del saber racional y del conocimiento científico, evitando cualquier abandono al
escepticismo y poniendo el valor absoluto en la ley moral. En este sentido, Kant estaba persuadido de que no podía haber
una moral sin cierta creencia en Dios o en la inmortalidad, lo que obligó a presuponer la existencia necesaria de Dios.

28

Jaime Vicens Vives, Tratado General de Geopolítica. El Factor Geográfico y el Proceso Histórico. Barcelona,

1981, p. 40.

29

Jorge Atencio, Qué es la geopolítica. Buenos Aires, 1979, p. 88.

30

Pierre Gallois, op. cit., p. 227.

9

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Geografía de los Estados, destacándose el “Ensayo político sobre el reino de la Nueva

España”, donde analizó los hechos geográficos y su relación con la vida humana y la política

de los Estados.

Posteriormente, el filósofo Juan G. Herder, muy sensible al cambio cultural que se iniciaba en

Europa, capturó el creciente nacionalismo y romanticismo que se generaba y desarrolló un

nuevo conjunto de reflexiones en “Ideas de la filosofía de la Historia”, donde entregó nuevas

orientaciones al estudio geográfico-político por considerar la nación un ser orgánico, como

una planta de la naturaleza. Para Herder, tierra y humanidad constituían una unidad

inseparable, no sólo porque la primera era la morada de la segunda, sino por ésta era un

organismo biológico dependiente de la tierra. Su filosofía política se impregnó plenamente

de un determinismo histórico31

. En otras palabras, para este autor la naturaleza estaba de

tal modo dispuesta, que cada etapa desarrollaba, dentro de un circuito específico de formas

superiores de vida, una cadena selectiva: la humanidad no era sino un todo diferenciado,

encontrándose dividida en razas, entre las que sobresalía la blanca. De este racismo aún

ingenuo se desprenderían las teorías acerca de la existencia de las razas superiores32

. De

alguna forma Herder había imaginado que la nación alemana sería el lugar modelo que

uniría al pueblo alemán con la razón universal, elementos que más tarde serían recogidos

por la Geopolítica alemana.

Durante este periodo, el centro de reflexión estuvo ubicado en el proceso de evolución de la

especie humana. En suma, la filosofía clásica alemana puso en el centro del debate las

potencialidades de las fuerzas de la naturaleza y, fundamentalmente, una marcada

orientación anti-individualista frente al Estado, o más bien, la adoración e idolatría al Estado

prusiano. Todos estos elementos lograron cohesionar a las emergentes elites de una

Alemania que salía de la fragmentación de sus estados territoriales vigentes por casi un

milenio. Las nuevas ideas fuerzas pretendían revivir en función de una gran Alemania33
.

31

Jorge Atencio, op. cit., p. 89.

32

Patricio Quiroga y Carlos Maldonado, op. cit., p. 22.

33

Ibid., p. 23.

Autor: Cecilia Quintana Binimelis 10

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Autor: Cecilia Quintana Binimelis

A la configuración de esta nueva visión de mundo se incorporó la de Karl Ritter34

, cuya obra

fue lo más inmediato a las ideas geopolíticas. Aunque logró sistematizar el pensamiento de

Humboldt, según Vicens Vives, su obra jamás poseyó el impulso creador que tendría más

tarde Friedrich Ratzel. Empero, sus enseñanzas universitarias le permitieron conformar una

generación de discípulos en que iba pesando la teoría positivista del milieu formulada por el

francés Lamarck35

, -y elevada a dogma filosófico por Comte36

-, así como la teoría

evolucionista de Darwin37

, el culto al Estado por parte de Hegel38

y el nacionalismo

romántico de Fichte39

. En este aspecto Ritter, más que Humboldt, suministró a los futuros

geopolíticos alemanes los primeros fundamentos de la disciplina.

La obra maestra de Ritter fue los casi veinte volúmenes de “Geografía Comparada”40

. Allí

realizó la ambiciosa tarea de describir y explicar la geografía mundial aportando una nueva

concepción: el globo no será solamente un ente inorgánico, sino que deberá ser analizado y

comprendido como un organismo (vivo). “Por sus características geográficas y su clima, una

34

Karl Ritter (1779-1859), sistematizó el pensamiento de Humboldt, por tanto, sus ideas coincidieron respecto a la
influencia que sobre la vida de las plantas, de los animales y hasta del hombre, ejercen los factores geográficos; pero
también extendió esta influencia a las condiciones históricas (Atencio, 1979:92-93).

35

Jean-Baptiste de Monet, caballero de Lamarck (1744-1829), naturalista francés, enunció por primera vez una teoría
de la evolución de las especies (transformismo), basada en el carácter hereditario de las adaptaciones morfológicas al
medio ambiente.

36

Augusto Comte (1798-1857), filósofo francés, sentó las bases del positivismo en que uno de sus principales aportes
fue el método experimental. Para Comte, las fuentes de las variaciones sociales eran la raza, el clima (factores naturales) y
la acción política (factor humano).

37

Charles Darwin (1809-1882), naturalista inglés, elaboró la teoría sobre la evolución de las especies. De hecho, en
su obra “El origen de las especies” afirmaba que “si bien el aislamiento tiene importancia para la producción de nuevas
especies, el tamaño de la zona es, en su conjunto, todavía más importante para la producción de especies de larga vida,
capaces de extenderse ampliamente”
(citado por Atencio, 1979:97). Posteriormente, cuando algunos geopolíticos aceptaron
la teoría que consideraba al Estado como un ente biológico, se apoyaron en las observaciones de este naturalista en
relación con el valor del espacio como fuerza política. En consecuencia, la vida de los Estados estaría determinada por su
espacio.

38

Friedrich Hegel (1770-1831), filósofo idealista alemán, estableció una fórmula esencial para el concepto de Historia,
que consistía en un proceso de evolución constante y que alcanzaba la libertad absoluta mediante un sistema estatal
(prusianismo). Justificó que el sujeto de la Historia era el pueblo organizado en Estado, en que los principios de la moral
individual no regían y se sacrificaban en beneficio de éste. Los pangermanistas recogieron de Hegel su definición de
Estado, su concepción de derecho de las naciones y el elogio implícito a Prusia, manifestación organizada del espíritu
germánico: “La razón y la realidad manda a considerar al Estado como un todo orgánico formado por una colectividad unida
para la defensa en común del conjunto de sus bienes. A partir del momento en que se une, también los individuos que
forman esta colectividad deben constituir y mantener el poder del Estado. Este a su vez asegura la defensa y el bienestar
de sus ciudadanos... El Estado eleva al individuo, puesto que la disciplina que impone para integrarlo en él, le libra de sus
contingencias y de sus preocupaciones menores”
(Gallois, 1992:186-187).

39

Johan Gottlieb Fichte (1762-1814), fue discípulo de Kant y autor de Discursos a la nación alemana. Aunque no
admitió que el medio físico pudiera determinar los caracteres nacionales, sí al menos contribuyó en algunos de sus rasgos
específicos. Entendió que el hombre es un constante creador, por ende, el alemán tiene carácter, no sufre las leyes de la
naturaleza ni el peso de la historia, ni acepta estar influido por el exterior. Así fue como Fichte ilustró la tesis de la
superioridad germánica justificando el orgullo nacional alemán y dando esperanza a un pueblo abatido por la derrota. Fue el
lejano y bien involuntario promotor del pangermanismo, de sus desviaciones raciales y del delirio homicida del nacional-
socialismo (Gallois, 1992:183).

40

El título original fue: “Los conocimientos actuales en relación a la naturaleza y a la historia de los hombres o
conjunto y comparación de dichos conocimientos como bases seguras para el estudio y enseñanza de las ciencias físicas o
históricas”, posteriormente se abrevió en “Geografía Comparada”.

11

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

misma región interviene diferentemente sobre el comportamiento de los pueblos y de los

Estados, a medida que ellos avanzan en la Historia”41

. De esta manera, la Geografía se

transformaba en la “ciencia del globo viviente, globo en que los continentes son sus órganos

primarios y que actúa de modo similar a los seres biológicos”42

. Con estos conceptos se

anticipó a las ideas organicistas que después profundizaría Ratzel.

La confluencia de estas corrientes de pensamiento abrió espacios para las concepciones de

Friedrich Ratzel, quien en sus obras “Antropogeografía” y “Geografía Política” llegó a concluir

que en la historia de la evolución de la sociedad humana existían dos elementos

permanentes: el hombre y el suelo, y que ambos elementos podían ser objeto de

investigación científica por el importante mecanismo de su interacción. Estas ideas tuvieron

un eco en la orgullosa Alemania, producto de la victoria en Sedán y de la diplomacia de

Bismarck, pero también en toda Europa, gracias al desarrollo vertiginoso del imperialismo

económico y político y al entusiasmo por el positivismo en las ciencias naturales43
.

En este contexto, Friedrich Ratzel publicó “Leyes del crecimiento territorial” (1896) y

“Geografía Política” (1897) donde formuló la importancia de la integración territorial germana

y la peligrosa debilidad que enfrentaba una nación fragmentada incapaz de alcanzar el

espacio vital requerido para su desarrollo44

, ya que durante la primera mitad del siglo XIX los

alemanes, al buscar su espacio político, consideraban la frontera como una división

frecuentemente arbitraria y siempre temporal. Es por esto que Ratzel definió la “frontera

como una banda de terreno más o menos larga e imprecisa, pues no veía en la naturaleza la

representación cartográfica de las fronteras… los mapas no son más que una abstracción, la

zona fronteriza es la realidad”45

y expuso sus siete leyes sobre la expansión de los Estados,

también denominadas leyes de los espacios crecientes.

Para Ratzel el espacio no era un mero vehículo de las fuerzas políticas, sino en sí mismo una

fuerza política de primera importancia. Cada una de las leyes apuntó en esta línea de

análisis, en donde la 4ª, 5ª y 6ª ley formaron la esencia de lo que sería la Geopolítica en las

décadas posteriores y hasta el día de hoy. Respecto a la 4ª ley, “la frontera es un órgano

41

Pierre Gallois, op. cit., pp. 231-232.

42

Jorge Atencio, op. cit., p. 93.

43

Jaime Vicens Vives, op. cit., p. 43-44.

44

Graciela Uribe, op. cit., p. 91.

45

Pierre Gallois, op. cit., p. 80.

Autor: Cecilia Quintana Binimelis 12

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Autor: Cecilia Quintana Binimelis

situado en la periferia del Estado (considerado como un organismo). Por su emplazamiento

materializa el crecimiento, la fuerza y los intercambios territoriales del Estado”. La 5ª ley

señaló que “procediendo a su extensión en el espacio, el Estado se esfuerza por absorber

las regiones importantes para sus planes: el litoral, las cuencas fluviales, las llanuras y más

generalmente los territorios más ricos”; en tanto, la 6ª ley indicó que “el primer impulso que

lleva al Estado a la extensión de su territorio viene de afuera, atraído por una civilización

inferior a la suya”46

.

Esta concepción de expansionismo territorial fue lo que hizo interpretar el nacimiento de la

geografía moderna como un “servicio a los intereses del imperialismo en sus diversos

aspectos, incluyendo la adquisición de territorios, la explotación económica, el militarismo y la

practica de la dominación de clase y de raza”47

.

El pensamiento de Ratzel, sería seguido por Rudolf Kjellen, autor del neologismo. Para

Kjellen la esencia del Estado como organismo se componía de elementos jurídicos y

elementos de fuerza; como toda vida social existente sobre la tierra consistía “no sólo en la

moralidad, sino también en deseos orgánicos... los Estados, tal como podemos seguir su

curso en la historia y tal como nos movemos entre ellos en el mundo de las realidades, son

seres materiales-racionales, exactamente igual que los seres humanos”48

. Por tanto, un

sistema de gobierno para conseguir un Estado pleno de vitalidad – asimilado a un organismo

vivo, según la tesis de Ratzel -, debía poner en práctica cinco políticas complementarias y

convergentes: la Ekonopolitk, la Demopolitik, la Sociopolitik, la Kratopolitik y, para conducir al

éxito su expansión natural, la Geopolitik49

. Eran “cinco elementos de la misma fuerza, cinco

dedos de la misma mano, trabajando juntos en la paz y luchando juntos en la guerra”50

.

En medio de estas corrientes de pensamiento surgirían también con fuerza las concepciones

racistas, siendo uno de sus principales exponentes Houston Stewart Chamberlain, autor de

“La Génesis del siglo XIX” (1898), un texto que argumentaba que, tras la fragmentación

política y territorial, era preciso destruir el dogma de la igualdad de los hombres instaurado

por el catolicismo y demostrar que no hay igualdad ni entre los hombres ni entre las razas.

46

Citado por Pierre Gallois, op. cit. p. 238-239.

47

Richard Peet, op. cit., p. 9.

48

Federico Marull, “Geopolítica”. En: Revista Terra Australis, Nº 21. Santiago, 1971, p. 32.

49

Pierre Gallois, op. cit. p. 35.

50

Genaro Arriagada, op. cit., p. 122.

13

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Por la pureza de la raza, el germano era superior, pero el judío también pertenecía a una

raza pura, por tanto, sería el único que en el terreno racial podría dirigirse contra el ario; de

ahí que estas dos razas serían inconciliables, inasimilables. Chamberlain dedicó casi

doscientas páginas del Tomo I de la Génesis al estudio de la cuestión judía y a los peligros

que presentaban para los germanos el judaismo. Se esforzó en demostrar que la

superioridad de una raza no dependía únicamente de su pureza, sino que un pueblo podía

seleccionar su raza. Los alemanes, al no haber padecido tanto como las otras poblaciones

europeas el caos étnico meridional, igual que los nórdicos que los rodeaban, serían más

aptos para la purificación51
.

3.

La Geopolítica de Karl Haushofer

Tras el término de la I Guerra Mundial y la firma del Tratado de Versalles, en que Alemania

quedó profundamente afectada por las duras condiciones impuestas por los países aliados,

dio lugar a la aparición de grupos nacionalistas y a la reactivación del pensamiento

geográfico político desarrollado a fines del siglo XIX y los principios filosóficos del Estado

como organismo vivo. En este clima intelectual de la República de Weimar, los argumentos

del General Karl Haushofer52

sobre la inevitabilidad de la expansión territorial alemana a

expensas de la guerra y el fundamento de políticas racistas, encontraron una gran acogida

en el gobierno de Adolfo Hitler53

. Haushofer difundió sus ideas a través de Zeischrift für

Geopolitik (Revista de Geopolítica)54

, publicada en Alemania entre 1924-1944, y que en

América del Sur ciertos pensadores, especialmente militares, reprodujeron o adaptaron a las

realidades locales55

. Incluso Everardo Backheuser, oficial brasileño educado en Alemania y

51

Pierre Gallois, op. cit. p. 196-197.

52

El General Haushofer (1869-1946) después de su participación en la I Guerra Mundial, se transformó en profesor
de Geografía Política e Historia Militar en la Universidad de Münich. Su concepción geopolítica estuvo fuertemente
influenciada por concepciones socialdarwinianas (determinismo) y el pensamiento de Ratzel (Núcleo Vital).

53

Graciela Uribe, Geografía y Sociedad. Exploraciones en Compromisos y Propuestas Actuales. México, 1998, p.

37.

54

Esta revista contó con la colaboración de varios intelectuales: militares, geógrafos, cientistas políticos, historiadores
y economistas, siendo algunos renombrados profesores universitarios. Pasó de un tiraje inicial de mil ejemplares por mes,
en 1924, a más de cinco mil en los años ´30 y cerca de un cuarto de sus lectores fueron suscriptores del exterior. A partir de
1931, cuando la línea editorial hizo eco de la ideología nacional-socialista, algunos de los colaboradores originales se
negaron a seguir participando. Esta revista abordó temas como el “espacio vital” para la nación alemana, especialmente en
Europa Central, un nuevo orden europeo o mundial de ideas, la superioridad de la raza aria o su destino, etc. (Vesentini,
2003:20-21).

55

Según Barbosa da Silva (2003), el Museo Paulista de la Universidad de Sao Paulo contó con la mayor parte de las
publicaciones Zeischrift für Geopolitik que llegaron al país; sin embargo hasta la fecha no se ha encontrado ningún número
de la década de 1940; aunque advierte el hecho de que pudieran existir colecciones completas, sin estar debidamente
catalogados, en otras bibliotecas brasileras. Tras la guerra, este material representó un vínculo explícito con el nazismo. En

Autor: Cecilia Quintana Binimelis 14

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Autor: Cecilia Quintana Binimelis

uno de los principales exponentes de la geopolítica en su país, publicó el artículo

“Conglomerado Político Brasileño” en 192656
.

Haushofer fue el primero en esbozar una concepción geopolítica global ideal, producto de la

posición de su país (cercana al corazón de Eurasia, el heartland de Mackinder57

), igualmente

abogó por una alianza con Rusia (de tradición política y militar prusiano) y con las potencias

del extremo oriente, China y, particularmente, Japón. De hecho, Haushofer les auguró un

gran porvenir y decisivo por su localización en el Océano Pacífico, postulado que, además,

ejercería una gran influencia en el pensamiento geopolítico de Argentina, Brasil y Chile. A

partir de esta visión global, Haushofer dividió el mundo en cuatro bloques o zonas

continentales: una zona de influencia alemana, que abarcaría Europa (menos Rusia), África y

Oriente Medio; una zona de influencia norteamericana (continente americano); una zona de

influencia rusa (Rusia más el sur de Asia, o sea una salida para el océano Indico; y una zona

de influencia japonesa (extremo oriente, sudeste asiático y Oceanía)58

.

Si bien es cierto que el general Karl Haushofer fue presentado como la eminencia gris de

Hitler o el jefe del espionaje mundial nazi, por parte de la prensa anglosajona, en realidad él

fue parte de un exaltado clima nacionalista (1918 a 1933) por recuperar la potencialidad

alemana en Europa y otorgó a la geopolítica la finalidad mística de cimentar en cada alemán

el amor al suelo y a la patria. Este amor evitaría en el futuro que cayera presa de un

cosmopolitismo moral o político corruptor y haría de Alemania un cuerpo capaz de resistir los

más fieros embates y no de aquella Alemania vendida, deshecha, ebria de derrotismo,

miserablemente arruinada en el espíritu que él había encontrado al regresar en 1918. En

definitiva: un ideal conservador, posiblemente reaccionario y aristocrático, pero no dispuesto

a preparar el camino a la agresión hitleriana en Europa, ni tampoco a legitimar las

Chile no se encuentran catalogadas dichas publicaciones tanto en las bibliotecas de la Universidad de Chile como de la
Pontificia Universidad Católica de Chile, las instituciones más antiguas del país.

56

Citado por Genaro Arriagada, op. cit., p. 158.

57

Halford Mackinder (1861-1947), geógrafo inglés, se apoyó en las leyes de gravitación newtonianas y señaló al
Imperio Británico, ya en crisis frente a los poderes mundiales emergentes, las alianzas que debían construir para no perder
totalmente sus posiciones hegemónicas. A través de la teoría del heartland (tierra-corazón o corazón continental), indicó
que las áreas terrestres del planeta conforman en sus dos terceras partes una verdadera “isla mundial” (África y Eurasia: un
solo continente), que está rodeada por cinco océanos y que componen un sólo “océano mundial” y rodeado de numerosas
islas próximas, “creciente interior marginal”, tales como Gran Bretaña, Indonesia, Filipinas, Formosa y Japón. Más allá del
gran océano estarían situadas las islas exteriores, “creciente insular exterior”, representadas por América, Australia y
Antártica. Para Mackinder “quien domine el este europeo domina el heartland; quien domine el heartland domina la isla
mundial y quien domine la isla mundial, domina el mundo”
(Marull, 1971:34-35). De este modo, condensó su visión
geopolítica del mundo, la que ejerció gran influencia en la geopolítica alemana. No obstante, no visualizó la importancia que
adquiriría Estados Unidos en décadas posteriores.

58

José William Vesentini, op. cit., p. 21.

15

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

equivocaciones de la política nacional e internacional del III Reich59

, como por ejemplo, la

invasión a Rusia. Esto significó para él que en los últimos años del gobierno de Hitler fuera

perseguido y encarcelado60

. Finalmente, Haushofer acabó suicidándose con su esposa en

1946.

No obstante, la propagación del pensamiento geopolítico con intromisiones indebidas, como

indicaría Backheuser61

, habían logrado influir considerablemente más allá de las fronteras

alemanas. Es por esto que, en cierta forma, la geopolítica, según Uribe (1998), terminó

constituyéndose en el discurso ideológico del Tercer Reich y con sus desvaríos

pseudocientíficos y sus trágicos resultados bélicos, que significó también un golpe casi

mortal para la Geografía Política. Lamentablemente, “los postulados geopolíticos fueron

recogidos por los grupos dominantes de los sectores militares y/o militaristas y, hasta el día

de hoy podemos observar como se utilizan, en versiones bastante análogas a las originales,

para analizar los complejos problemas político-estratégicos contemporáneos”62

.

III. América Latina

1.

Orígenes Históricos

América Latina presenta una complejidad geopolítica que data desde los tiempos de las

grandes conquistas territoriales. Según Haushofer, la carencia de dominio del espacio fue

una de las desafortunadas herencias que los estados sudamericanos recibieron de la madre

patria63

; a esto se sumaron las imprecisas delimitaciones entre las numerosas

gobernaciones, audiencias, capitanías y virreinatos a través de los cuales se administraban

las colonias españolas.

En las raíces de las disputas territoriales estaba el antagonismo que separaba a España de

Portugal, las potencias imperiales litigantes en América del Sur. Posteriormente al Tratado

59

Jaime Vicens Vives, op. cit., p. 50.

60

Karl Haushofer estaba casado con una judía y su hijo fue asesinado por la Gestapo por haber participado, junto con
algunos militares e intelectuales, en el atentado contra Hitler.

61

Citado por Genaro Arriagada, op. cit., p. 159.

62

Uribe, op.cit., Geografía y Sociedad. Exploraciones en Compromisos y Propuestas Actuales, p. 37.

63

Karl Haushofer, “Poder y Espacio”. En: Augusto Rattenbach (Compilación), op. cit., p. 88.

Autor: Cecilia Quintana Binimelis 16

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Autor: Cecilia Quintana Binimelis

de Tordesillas (1494), que determinó la extensión de los territorios divididos, ambas naciones

se embarcaron en campañas de descubrimiento y ocupación de territorios no explorados que

no estaban adecuadamente reconocidos y que tampoco aparecían en los mapas. Así,

importantes territorios constituyeron fuentes de conflictos, especialmente en la zona de

Misiones y en el estuario del Río de la Plata, en que ocurrieron frecuentes encuentros

armados entre españoles y portugueses durante la época colonial64
.

Asimismo, las autoridades imperiales recomendaron la ocupación de ciertos pasajes (como

el estrecho de Magallanes y el mar Drake) - por parte de guarniciones y colonizadores

españoles - con la finalidad de frustrar las crecientes tentativas de los corsarios ingleses,

franceses y holandeses en incursionar y desbaratar las rutas comerciales coloniales. Esta

importancia geoestratégica en el extremo sur de América surgió nuevamente con Argentina y

Chile cuando nacieron como naciones independientes.

En efecto, el interés de ambos países por el control del estrecho de Magallanes, el canal de

Beagle y el cabo de Hornos y, particularmente, el anhelo de extender los dominios sobre el

cuadrante sudamericano de la Antártica por razones geopolíticas, tuvo sus orígenes en la

colonia y en la herencia de límites territoriales vagamente definidos. Esta situación fue lo que

ocurrió con los límites coloniales de los virreinatos del Perú y del Río de la Plata y del Reino

de Chile, que impulsaron disputas territoriales y limítrofes que han dificultado las relaciones

entre Bolivia y Chile, Argentina y Chile y Bolivia y Paraguay desde el siglo XIX65
.

Tras la independencia, los conflictos no sólo prevalecieron sino que se agudizaron con la

Guerra de las Provincias Unidas del Río de la Plata contra Brasil (1825-1828); Guerra entre

Chile y la Confederación Perú-Boliviana (1836-1848); Guerra no declarada entre Argentina y

Brasil por el Uruguay (1843-1852), Guerra de la Triple Alianza que significó el aniquilamiento

de Paraguay por todos su vecinos (1865-1870) y que tuvo como resultado un genocidio casi

completo66

; Guerra del Pacífico, Chile contra Perú y Bolivia (1879-1883); y la Guerra del

Caucho o del Acre, 1900-1903, (Brasil contra Bolivia). Producto de esto se produjeron

transferencias masivas de territorio. Brasil continuó su expansión hasta comienzos de 1900

64

César Caviedes, “Aparición y desarrollo de doctrinas geopolíticas en los países del Cono Sur”. En: Phillip Kelly y
Jack Child, Geopolítica del Cono Sur y la Antártida. Buenos Aires, 1990, pp. 13-14.

65

Ibid., p. 15.

66

Esta guerra significó que de una población superior al millón trescientos mil habitantes antes de la guerra, no
quedaran más de doscientos mil. Esta situación derivó en la autorización de la poligamia para repoblar el país.

17

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

y ganó territorio a costa de la mayor parte de sus vecinos. Argentina a expensas de Bolivia,

Chile y Paraguay. Chile forzó el desmembramiento de la Federación Bolivia-Perú y más

tarde, en la Guerra del Pacífico, se apoderó de territorios de ambos países67
.

Según Coutau-Bégarie (1988), “no habría debido existir al sur del Caribe más que dos

ribereños americanos del Atlántico: la Argentina, heredera del antiguo Virreinato del río de la

Plata, y el Brasil, continuidad del Imperio portugués. Los particularismos locales y la

diplomacia británica decidieron otra cosa. Fiel a su máxima tradicional “divide and rule”, la

Gran Bretaña favoreció el nacimiento del Uruguay, menos como estado tapón entre dos

potencias naturalmente antagonistas que como medio de quitar a la Argentina el control de

las dos riberas del Plata, y evitar que sólo dos países se dividieran la costa americana del

Atlántico Sur. De la misma manera, el Reino Unido ha alentado la expansión de Chile hacia

el Sur a fin de impedir el dominio argentino de la ruta de Hornos, que tenía entonces un

carácter vital para el poder marítimo”.

En términos generales, el expansionismo fue considerado como la expresión de virilidad de

las jóvenes naciones. Evidentemente, la clase dirigente no cuestionó la moralidad de las

ganancias territoriales por medio de la fuerza y a expensas de países menos agresivos, ni

tampoco las potencias europeas o norteamericanas hicieron alguna crítica, puesto que

también estaban en prácticas similares68
.

En la medida en que se consolidaban las nuevas naciones, comenzaron a adquirir un peso

internacional Argentina y Brasil en el Atlántico sudoccidental y en la Cuenca del Plata, y Chile

en el Pacífico sudoriental. Esto fue lo que justificó la existencia de establecimientos militares

que legitimaron el uso de la fuerza en los conflictos internacionales por medio de campañas

militares y presiones diplomáticas. Así fue que al término del siglo XIX se desarrolló una

creciente carrera armamentista en los países del ABC69

(Argentina, Brasil, Chile) que llevó al

borde de la guerra a Argentina con Brasil (1899) y una desconfianza mutua entre los tres.

67

Howard Pittman, “Armonía o discordia: El efecto de la democratización sobre geopolítica y conflicto en el Cono
Sur”. En: Phillip Kelly y Jack Child, Geopolítica del Cono Sur y la Antártida. Buenos Aires, 1990, p. 32.

68

César Caviedes, op. cit., p. 17-18.

69

La fórmula triángulo ABC fue desarrollada por Nicholas Spykman, quien había visualizado claramente el choque
entre estas potencias. En posición central, Argentina enfrentaba a Brasil, al que suponía con ambiciones hegemónicas; y
por el otro a Chile, que deseaba acceder al Atlántico, pero con una posición defensiva. En la época de Spykman, ABC no
era solamente el resultado de un orden alfabético, sino también una jerarquía de poder (Coutau-Bégarie, 1988:126).

Autor: Cecilia Quintana Binimelis 18

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Autor: Cecilia Quintana Binimelis

2.

Desarrollo de la Geopolítica en la Región

En Latinoamérica la geopolítica fue cultivada activamente desde los años ´30 en círculos

militares, siendo Brasil pionero por la participación de Everardo Backheuser en Zeischrift für

Geopolitik y por haber traducido en 1925 un ensayo titulado “La Política y la Geopolítica

según Kjellen”70

. Este hecho incidió en que la Escuela Geopolítica Brasileña sea hasta hoy

la más significativa e influyente de la región y que sirviera de modelo para otros países

permitiendo una fuerte reactivación del pensamiento geopolítico, especialmente en Argentina

y Chile.

Esta preponderancia de la escuela de Brasil en la región se ha generado en función de su

creatividad, originalidad y naturaleza prolífica de sus escritores y consejeros nacionales, a los

que se han incorporado, en las últimas décadas, académicos universitarios vinculados

específicamente a las ciencias geográficas71

. Muchos autores argumentan que Portugal (y

después Brasil) fue instintivamente geopolítica cuando Brasil era colonia y, posteriormente,

imperio y que los analistas y escritores geopolíticos del siglo XX sólo introdujeron las

palabras que sus predecesores habían hecho subconscientemente.

Fue indudable que tras la II Guerra Mundial la geopolítica entró en una crisis hasta la década

del ´70 en que vivió una especie de ostracismo, puesto que los vencedores la identificaban

con los vencidos (nazismo alemán o fascismo italiano o la política expansionista de Japón

antes de la guerra)72

y no recomendable de estudiar en el ámbito académico. Sin embargo,

ciertas escuelas geopolíticas vinculadas más bien a las fuerzas armadas - como las de

Brasil, Chile y Argentina - continuaron produciendo y reproduciendo muchos de sus

postulados que sirvieron de base para las políticas territoriales de sus estados. Ciertamente

la presencia militar en el pensamiento geopolítico sudamericano ha sido fundamental, ya que

algunos han podido incidir directa o indirectamente en las políticas de gobierno. Entre los

militares argentinos se podría incluir a Segundo Storni, Juan Domingo Perón, Justo Briano,

Fernando Milia, Jorge Atencio, Osiris Villegas y Alberto Casellas. Entre los brasileños a

Mario Travassos, Lisyas Rodrígues, Ribeiro da Graca, Everardo Backheuser, Manoel

70

Genaro Arriagada, op. cit., p. 158.

71

Entre los geógrafos figuran Wanderley Messias da Costa, José William Vesentini, André Martin, Demétrio Magnoli,
Manoel Correia de Andrade y Bertha Koiffman Becker (Evangelista, 2000:4).

72

José William Vesentini, op.cit., p. 25.

19

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Teixeira, Carlos de Meira Mattos, Golbery do Couto e Silva y, especialmente, la notable

función que ha ejercido la Escuela Superior de Guerra en la producción y fomento del

pensamiento geopolítico, hasta tal punto que ha sido una cátedra frecuente en las

universidades del país y en la escuela diplomática, al igual que en Argentina. En tanto en

Chile, encontramos a Ramón Cañas Montalva, Augusto Pinochet73

y Julio Von Chrismar.

Según Arriagada (1986), los geopolíticos del cono sur aceptaron las concepciones

organicistas del Estado, es decir el Estado como un organismo vivo en que Ratzel, Kjellen y

Haushofer fueron los principales influyentes teóricos en las nuevas concepciones que se

elaboraban; empero, no aceptaron del mismo modo la concepción explícita de la necesidad

de guerra para nuevas conquistas territoriales. A rasgos generales, la situación de la región

se habría restringido a problemas limítrofes específicos, lejos de considerar el crecimiento de

los Estados en términos de la expansión de las fronteras, como argumentaba la geopolítica

alemana.

Comparativamente la geopolítica sudamericana no llegó a los extremos de la confrontación

europea y desde fines del S. XIX hasta mediados del S. XX se desarrollaron únicamente

cuatro guerras de importancia: Guerra del Pacífico, Guerra del Caucho o del Acre, Guerra del

Chaco, 1932-1935 (Bolivia contra Paraguay) y Guerra de la Cordillera del Cóndor, 1941

(Ecuador contra Perú). Aún más, entre los años 1945 y 1975 no se registraron conflictos

bélicos de magnitud74
.

Si bien hubo una menor dimensión de los conflictos, la influencia de la geopolítica alemana

persistió, ya que según el coronel Marcos López, ex Profesor de la Academia de Guerra del

Ejército, en su ponencia “El pensamiento Geopolítico en Latinoamérica”, “… las

imprecisiones fronterizas, los extensos espacios vacíos e inexplorados y los ánimos

revanchistas de recuperación territorial eran, además, los clásicos problemas geopolíticos de

la conformación de Estados vivientes. Por tanto, en este escenario la geopolítica era

prácticamente la única disciplina intelectual que, sustentada en una base teórica, hacía

posible el estudio de las interacciones entre los Estados... Aún más, los geopolitólogos

sudamericanos no se sintieron aludidos por la moderna Inquisición que surgió después de la

73

Marcos López, El Pensamiento Geopolítico en Latinoamérica. Santiago, 199?, p. 13-15.

74

Tras el conflicto entre Perú y Ecuador en 1941, se han desarrollado una serie de confrontaciones de menor
importancia en 1981, 1983 y 1995. En tanto Chile y Argentina estuvieron al borde de la guerra en 1978.

Autor: Cecilia Quintana Binimelis 20

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Autor: Cecilia Quintana Binimelis

II Guerra Mundial y continuaron sus estudios. ¿Por qué habían de abandonar la geopolítica

si hacía más tres décadas que la desarrollaban en forma totalmente independiente de los

intelectuales alemanes? Por lo demás, aunque Latinoamérica terminó por declarar la guerra

o romper relaciones con el Eje, esa fue una decisión que costó bastante y en algunos países

-especialmente Chile y Argentina- hubo amplios sectores que miraban con simpatía, al

menos con comprensión, lo que se entendía como la causa reivindicatoria del pueblo

alemán. Esa era, entonces, otra razón para hacer caso omiso a los dictados anglosajones”.

A lo descrito se agregó la crisis económica mundial producto de la II Guerra Mundial en que

fueron profundamente afectados los países latinoamericanos. Esta situación obligó a reducir

los gastos y a postergar las demandas territoriales-fronterizas y sus estrategias. Este hecho

cambiaría substantivamente la relación de fuerzas de la región. A comienzos del siglo XX la

gran potencia económica, política y militar de América del Sur era Argentina en contraste con

Brasil que era un país inmenso pero débil75

. Producto de la manifiesta simpatía por los

alemanes, Argentina rehusó la cooperación de Estados Unidos al contrario de la actitud

adoptada por la clase política brasileña.

Esta decisión significó que Argentina tuvo que enfrentar una grave crisis económica. Como

consecuencia de la ruptura del comercio con Alemania, el tráfico se redujo en dos tercios

entre 1939 y 1942. Faltas de medios, sus fuerzas armadas no pudieron mantener su

potencial, mientras que Brasil se beneficiaba con la ley de préstamo y arriendo (con 361

millones de dólares, que constituía las tres cuartas partes de la ayuda acordada para

América Latina durante la guerra) y una corriente de intercambio y de inversiones que

aceleró su desarrollo76

. Treinta años después de la guerra, Brasil se transformaba en la

principal potencia del cono sur y con ello, cambiaba el mapa geopolítico de la región.

A partir de entonces las pretensiones geopolíticas oceánicas de Argentina y Chile fueron más

débiles que las doctrinas geopolíticas de Brasil: éstas enfatizaron el uso geoestratégico del

espacio continental sudamericano. De este modo, Brasil perseguirá una política de

75

Estados Unidos ofreció en 1937 a Brasil siete viejos destructores en signo de buena armonía. Ante las protestas
argentinas la oferta fue retirada. En esos años el gobierno argentino entendía que podía y debía tratar con los Estados
Unidos de igual a igual. Todavía en 1942, Nicholas Spykman podía escribir “los argentinos están determinados a hacer de
su país el más importante del continente austral como lo son los Estados Unidos en el Hemisferio occidental”
(Coutau-
Bégarie, 1988:122).

76

Hervé Coutau-Bégarie, Geoestrategia del Atlántico Sur. Buenos Aires, 1988, p. 123.

21

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

proyección continental, en tanto Chile y Argentina competirán por el dominio del extremo sur

del continente y por el control de los pasajes bioceánicos77
.

A rasgos generales, ha prevalecido una teoría geopolítica contemporánea en el Cono Sur,

basada en el registro histórico, en las aspiraciones y en los objetivos nacionales. Estos

argumentos han sido utilizados tanto para las disputas continentales existentes como

también para la extensión de las áreas extra-costeras78

. La influencia de la geopolítica sobre

las relaciones internacionales en Sudamérica fue producto de la elaboración de una teoría

geopolítica propia, pero sustentada en corrientes europeas que se han aplicado, directa o

indirectamente a los planes, políticas y acciones de gobierno, particularmente en los países

del ABC y Bolivia, y en un grado menor en Uruguay y Perú. Sin embargo, cabe hacer notar

que las desavenencias territoriales o marítimas de las últimas décadas han obedecido más

bien a meros pretextos frente a crisis internas de gobernabilidad que por reales intereses

geopolíticos.

En contraposición a esta línea de pensamiento - y por las particularidades geográficas de los

países de la región- se generó una concepción geopolítica de expansión y ocupación del

espacio interno. La presencia de espacios vacíos, la falta de integración física, los

problemas de seguridad nacional, el escaso aprovechamiento de los recursos naturales y las

significativas diferencias entre los estados o regiones de cada país, obligaron a (re) diseñar

políticas de población y poblamiento orientadas a la creación de nuevas ciudades o

provincias, como en el caso de Brasil y Argentina, y a reestructurar política y

administrativamente el territorio a través de la regionalización como en el caso de Chile. En

estos tres países, la geopolítica constituyó el fundamento teórico de la expansión física del

espacio interno y la que permitiría dotar de seguridad y desarrollo. Pero también ejercería un

control en las áreas fronterizas y contrarrestaría la eventual proliferación de grupos

subversivos que asumirían la condición de enemigos internos79
.

77

César Caviedes, op. cit., p. 22.

78

Howard Pittman, op. cit., p. 33.

79

Tras el término de la II Guerra Mundial, la geopolítica norteamericana se sustentará a través de la Doctrina de
Seguridad Nacional
y que tendrá gran incidencia en América Latina, particularmente después del triunfo de la Revolución
Cubana. A través de esta doctrina, los países de la región fueron partícipes de la confrontación Este-Oeste y en la que se
definió como enemigo interno aquellos que propiciaban ideas pro-soviéticas.

Autor: Cecilia Quintana Binimelis 22

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Autor: Cecilia Quintana Binimelis

Por tanto, la relación entre geopolítica y conflicto que se ha presentado en América del Sur

se ha extendido, porque los estados interesados disputan recursos, territorios e influencias.

En síntesis, se han podido visualizar cuatro tipos básicos de conflictos: a) disputas

territoriales y limítrofes ya históricas; b) disputas sobre espacios vacíos (áreas subpobladas y

subdesarrolladas dentro de un país determinado), que pudieran quedar vulnerables ante la

inmigración e inversión extranjera80

; c) los reclamos nacionales por las islas extra-costeras,

la Antártica, y el propio mar81

; y d) la disputa por los recursos hídricos continentales.

Indudablemente que los cuatro conflictos mencionados tienen gran relevancia para la región,

pero el que está generando mayor preocupación, porque forma parte de una problemática

mundial, es aquel relacionado con los recursos hídricos. Durante el siglo XXI, la demanda

mundial de agua crecerá más rápidamente que la población en la mayoría de las regiones,

contrariamente a la tendencia que se observó durante la segunda mitad del siglo XX. Se

prevé que las futuras crisis del agua - denominada oro azul- podrían generar guerras durante

el siglo XXI. Efectivamente hoy la falta de agua amenaza a 26 países, a los que podrían

sumarse otros 6 en 2010, y su demanda aumentó considerablemente en estos últimos 20

años por la excesiva urbanización: la población urbana mundial está incrementándose a un

ritmo dos a tres veces superior que el de la población rural82
.

A escala mundial, América del Sur representa la segunda reserva de agua mundial con 36,9,

metros3

/año/persona83

. Así, la región sudamericana está siendo considerada de gran interés

por parte de las empresas trasnacionales y las grandes potencias, ya que posee los ríos

Amazonas, Orinoco, Sao Francisco, Paraná, Paraguay y Magdalena, que transportan más

del 30% de agua superficial continental del mundo84

, y por contar con una de las mayores

reservas de agua dulce subterráneas del mundo: el Sistema de Acuífero Guaraní. Este

sistema - que podría abastecer por siglos a 360 millones de personas - presenta una

superficie de 1.195.700 Km.3

: un 70% corresponde a Brasil, un 19% a Argentina, un 6% a

80

El ejemplo que mejor describe esta situación fue lo que aconteció con Douglas Tompkins y el Parque Pumalín al

sur de Chile.

81

Howard Pittman, op. cit., p. 33.

82

Jérôme Bindé, Informe Provisional del Equipo Especial sobre la UNESCO en el Siglo XXI [en línea]. Organización
de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura. Disponible en: 0011/001196/1196 99s.pdf>.

83

Las mayores reservas de agua se encuentran en: Oceanía (53,7 metros3

/año/persona), América del Sur (36,9),

América del Norte (16,8) y Europa Occidental (1,7) (Novaes, 2002:X).

84

Jémisson Mattos, “Situación de los recursos naturales en América Latina. Recursos de Agua Dulce” [en línea].
Lista de Discusión Geográfica Brasilera. Disponible en: http://groups.yahoo.com/group/ listageografia/messages.

23

Visión Geopolítica de América Latina: El caso de Argentina, Brasil y Chile

Paraguay y un 5% a Uruguay. De esta manera, los beneficios económicos y la creciente

competencia por los recursos naturales estratégicos para garantizar la sobrevivencia

humana, podrían incidir en la reactivación de nuevos conflictos sustentados en argumentos

de la geopolítica alemana.

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