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PARA HACER UN TRIBUTO A TU ESPALDA

Para hacer un tributo a tu espalda no hace falta tanto describirla tal y como es,
describir, en dado caso por ejemplo, sus pliegues y comisuras internas, escapar
ante la suma de sus partes perfectamente interpuestas entre s, jugar con cada una
de sus imperfecciones que alcanzan el grado artstico perfecto.
Sera mucho mejor escapar a su necesidad intencional de mojarse en sudor, esa
espalda infinita que me ve risuea con ojos de indiferencia, esa que muestra la
flaqueza de los das sangrantes en rincones sombros, en una mirada absorta que
distribuye su color enjuagado con el de tu pelo.
Quisiera no hablar de tu espalda, es tan desesperante, hasta mundano, es mejor
rendirle el tributo que se merece, tocarla lentamente, usurparla, tu espalda no eres
tu, por que hace tiempo que tu no aceptas mis dedos, sin embargo ah!, tu espalda,
como se retuerce en cada sensacin, ella te traiciona.
Tendras que hacer un poco ms de caso a tu espalda, mira que este tiempo se
agota. Sin embargo tengo la extraa sensacin de que tu espalda corporal es
inagotable, conforma una escultura exacta que rechaza lo ms profundo de tu
alma, se confunde con ese lunar enorme que es como un estorbo insultante, la ms
ntima conexin con lo que siempre ignoras.
Yo siempre prefiero que me des la espalda en los das absurdos, en mis das bajos,
en los tropezones escarpados, as s que ese tu emblema favorito, tu espalda, es lo
que es ms mo de ti, cmo absorber esa gota de sudor gris carne, que rueda
cuesta bajo como el punzante dolor de nuestro das?
Ya no tengo miedo a tu espalda, quiz nunca lo tuve, sin embargo, ah! Como no
conectarme con la angustia desgarrante de tu indiferencia? T sabes que aunque
me permitas un paseo por los callejones de la obscura ciudad, que aunque duermas
en mi lecho con la espalda arriba, viendo el techo, nuestra imagen que recreas y
construyes en los edificios vacos, en la cotidianidad aletargada, nunca me podr
ahorrar este encuentro que provoco a cada paso instantneo, el de mis ojos
mirando tu espalda, siempre y por ahora, tu espalda, bendita sea tu espalda.
Beto Rojas.
(la fecha est tatuada en la espalda).