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NO siempre; de vez en cuando; por momentos; cada tanto; no todos los días; a veces.

Cuando Tevez juega con alegría de barrio. Cuando un grupo de cartoneros porteños recolecta ayuda
para un pueblo del Chaco en el que no hay agua. Cuando
la cámara enfoca a Maradona alentando apasionadamente a sus compatriotas ante la mirada
conmovida de todo el mundo, que quisiera tenerlo gritando así para
su equipo. Cuando un almacenero fía.

Cuando un jugador argentino, en México, le avisa al árbitro que se tropezó solo, que no le hicieron
el penal que cobró. Cuando escribe Fontanarrosa, cuando
Lucrecia Martel hace una película, cuando dibuja Liniers, cuando Olmedo improvisaba, cuando
actúa Norma Aleandro, cuando Pugliese tocaba el piano, cuando
se lee a Oliverio Girondo. Pasa, entonces, que se siente el placer de ser argentino.

No es siempre; es de vez en cuando; por momentos; cada tanto; no todos los días; a veces.
Cuando Pekerman mantiene su humildad después de ganar 6 a 0. Cuando el asado sale bien y no fue
caro. Cuando un hijo consigue un trabajo que le gusta y
con un sueldo digno, cuando el colectivo no viene lleno, cuando un inmigrante pudo construirse su
casa acá. Cuando Riquelme mira.
Cuando una decisión se toma en asamblea. Cuando se empata, pero se jugó bonito. Cuando los
vecinos se juntan para defender el medio ambiente, cuando un
grupo de trabajadores recupera una fábrica, cuando la Justicia permite, tal como ocurre en los países
del Primer Mundo, que se casen dos personas que se
aman aunque sean del mismo sexo. Pasa, entonces, que se siente el placer de ser argentino.

No es siempre; es de vez en cuando; por momentos; cada tanto; no todos los días; a veces.
Cuando Ayala dice en conferencia de prensa que lo que le da felicidad es estar siendo útil a su país.
Cuando se defienden los derechos humanos. Cuando de
todas partes del mundo nos compran formatos, guiones, ideas televisivas. Cuando la tiene Messi.
Cuando un argentino dice no, y empuña su cacerola.
Cuando se cae en la cuenta de que en todos los proyectos solidarios siempre hay estudiantes de la
UBA brindando gratis su tiempo y sus conocimientos. Cuando
un gol llega después de que la tocó todo el equipo. Cuando canta Liliana Felipe, cuando Borges
hacía un chiste, cuando se oye la guitarra de Yupanqui,
cuando hablaba Jauretche, cuando juega Ginóbili, cuando cocina Dolli Irigoyen. Cuando la
selección juega como si el fútbol
fuera fútbol, y no un negocio.

Pasa, entonces, lo que no pasa todo el tiempo, porque hay días en que se siente vergüenza, y en otros
momentos indignación, y a menudo amargura, y de vez
en cuando enojo, y por lo general desconfianza, y siempre impotencia, pero cada tanto sí pasa, y es
justo decirlo: a veces se siente un placer infinito
de ser argentino

Mex Urtizberea

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