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Domingo, 23 de febrero de 2014 7 Domingo del Tiempo Ordinario

Reflexin La Liturgia de este domingo contina centrndonos en el verdadero espritu de la Ley que recibi Israel, la cual no consiste en una materialidad de los actos, sino en el fruto de un amor a Dios por el cual uno camina conforme a sus pasos y as encuentra la vida. La primera lectura nos trae, de entre las muchas prescripciones de la Ley, la que agrad al Seor para resumir todos los mandamientos en dos: uno, el del amor a Dios por encima de todo, y este, que es amar al prjimo como a uno mismo. Esto va a darle pie al Seor a resumir toda su enseanza en la ley del amor, que es la plenitud de toda la Ley (Rm 13,10b). El Seor seguir en el Evangelio de este domingo recorriendo algunos de los mandamientos y buscar darle la correcta comprensin de los mismos, evitando un legalismo superficial que impida encontrar toda la fuerza espiritual del mandamiento. Jess habla del mandamiento que permite una venganza moderada y equilibrada, lo cual no deja encontrarse con la dimensin del perdn, del responder a los dems no tanto como merecen, sino como necesitan. El ofensor no necesita encontrar uno ms fuerte fsicamente que le d una reprimenda, sino uno ms fuerte moralmente; pues no es de fuertes devolver mal por mal, para eso solo hay que dejarse llevar de los instintos. Jess propone la fuerza de la paz y el amor, el no responder con violencia, sino con la resistencia no violenta, que abofetea y reprime no tanto al cuerpo, sino a la conciencia. Acerca del mandamiento del amor, Jess sienta las bases para comprenderlo. El amor es una decisin, no es una respuesta afectuosa a quien ha tenido afecto para con uno. Amar al que te ama es, de nuevo, seguir los instintos, y puede hacerlo cualquiera, pero amar al enemigo, o a quien te persigue es de grandes. Da a entender que el amor no son sentimientos, sino una firme decisin de hacer el bien a los dems, incluso a los que menos uno puede creer merecedores de ese amor. Somos templos de Dios y se nos invita a seguir las mociones de ese Espritu que habita en nosotros, y que es el que nos mueve a encontrar en la Ley el modo de amar a nuestro Dios y mostrarle nuestra sumisin a l. Que Dios nos ayude a entender esta Ley orientada a amar a los ms pobres, excluidos y necesitados, para ser una mano amiga que los pueda sacar del mar del odio y de la marginacin en el que se encuentran.