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En La Fiesta de Porongo - El Camba Florencio

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*En la fiesta de Porongo* Una vez que al Piraí con otros me juí a bañar, un camba cantó al pasar la copla que

dice así: "Vámonos pa lla pa Porongo que la vida es bien barata: cuatro quesillos por medio y una pelada de yapa". No puej lo que oí, bastante jué y sin que nadie me ataje, y antes de que el sol se abaje en Porongo me encontré. Llegué como hecho el turista cabalingo a la procesión que jué muy güena ocasión pa poder pasar revista. ¿Qué será que las devotas sean de cualquier lugar, por una que es regular hay unas veinte chototas? Una encontré medio, medio... aunque bastante gordita, la cara si, muy bonita, lo demás ni pa' remedio. Le jice pa' su ganbeta y ella jué puro sonrojos, ¡Haiga visto usté esos ojos que servían de receta! Y pa' dejárselos descritos, como ejpresión no dispongo, eran sus ojos grandongos como un par de güevos fritos. Este piropo janucho le despaché a la pelada: "estee me dá el juego e' su mirada para encenderme yo este pucho"

Por poco de allá me escurro al ver que se encororó y su boca e pororó contestába: "No seaj burro!" Pero ej como dice el refrán que el burro consigue todo por persistir a su modo, yo continué con mi afán. La tenía ya media controlada, y ya esa noche ya jué poqui! mas despues en el foqui-fofoqui se le acabó la burreada. Así empezaron, no miento, a florecer los camotes y a esperar que de mis trotes saliera su rendimiento. La mujer que entrega entero al hombre su corazón, es digna de compasión porque el hombre es muy matrero. Y aunque el mal es la cosita que hace perder la concencia, sin mirar las consecuencias, ahí nomás me dió una cita. "El viojoso no va a estar" me dijo, y que no aparejca hasta dispués que anochejca sin ser visto en el lugar. Tras la noche tiñó me juí caminando a gatas a esperar entre unas matas que habían e' macororó. Aguardé pa' su hora antera más larga que una cuaresma y dejle yo ahi en la mesma espiando pa la tranquera. Aburrido y aguazapao... al final salió la gorda

gritándome: "Sursum corda, que ya taita se ha marchao" Crucé sunchándome el cuero en un cerco de cuguchi mas contento que un tiluchi cuando pasa el aguacero. Pero el mal puej nunca dura cuando se tiene una rana que le haga sana-sana encima e' la matadura. Al decirle que la amaba, ella contestó: "Ja jay! vos sos de lo que no hay y a mi me creés una taba" Yo le dije: "Estoy perdido por tu boquinga e' melao" y me dice: "Malcriado, me estás rompiendo el vestido" "Y decime si no eras vos la que queríaj este encuentro". Y me dice: "Ejej vamos pa' adentro". Yo le dije : ¡Cómo no!. Así como se lo cuento, le saqué hasta las zapatillas y noj juimos en puntillas hasta dar con su aposento. Cuando en eso Bororón! el viejo se había volvío, yo salí como escupío disparando pal canchón. Atropellé en mi carrera una saba de barreno, matí la pata a un chipeno y me enredé en una estera. Y encima e' los encontrones que a cada paso me daba a una perringa llevaba prendidinga de mis garrones.

Al verme tan acosao, a un jorno me juí a meter... y de ande puej yo iba a saber ¡que esa tarde habían jorneao! Un infierno, viera usté, lo que le cuento no es nada, jedía a carne quemada por poco me achicharré. Y aquí se acabo el bailongo porque nunca más volví a cruzar el Piraí pa' llegar hasta Porongo.

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