Sasha dice la verdad Sasha Grey dice que ahora odia la porno.

Lo dice muy en serio, que en su caso es con escasa seriedad. Lo dice con risas. Risitas a medias. Como si fuera todo un juego y de la nada pudiera volver a entrar en mentes grises de muchachos pervertidos. No hay que ser duros con Sasha. Sus razones son bastante comprensibles. Hasta me provoca pena la muy pobrecita. Sucede que lo que publicó en su novela es muy genuino. Todas esas bacanales y orgías llenas de semen purulento, suceden en diversos edificios de la gran manzana. Todos los días. Mientras tú te haces chaquetas a costa de buenos tiempos de la Shasha. A Bill Gates se le ocurrió en una ocasión. Contratar para él solito a la putilla. Como actriz porno, Sasha debía acceder a los deseos del millonario. No hacerlo significaba hundirse, perder la carrera, salir del juego, quedar total y absolutamente RIP. Por eso se presentó aquella vez al palacio del gran nerd en el centro de Silicon Valley. Lo que el tetoide quería para la Shasha es un asunto verdaderamente triste. En cuanto a la bella diosa posmoderna, hija digna de la noche y el fracaso masculino, hizo que la ataran en un establo y le untaran la vagina con hormonas de yegua mestiza. En seguida hizo traer un semental y a la pobre Shasha casi la matan de las embestidas. Obviamente arruinó para siempre su sexo aunque pagó bien por el espectáculo. . En cuanto a la bella diosa posmoderna, hija digna del capitalismo y de la suma de todas nuestras perversiones, quedó con profundas huellas psicológicas. Tuvo que hacer terapia de grupo y hasta se sometió a varios retiros espirituales. Finalmente un terapeuta la invitó a preparar su librito. Dónde no cuenta ésta barbaridad pero sí muchas otras bastante más light. Lo peor es que algunos creen que todas son anécdotas de ficción.

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