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VIVIR DE LO DETESTABLE En la prensa de nuestro pas reina cada vez ms el negativismo a ultranza.

Hay mil motivos para quejarse, para protestar, denunciar, para condenar y bramar, casi todo marcha mal o de forma insatisfactoria cuando no fraudulenta y criminal. Desde luego, no es para estar contentos, sino ms bien furiosos o descorazonados. Sin embargo, hay algo todava ms grave, y es la actitud de gran parte de los periodistas, columnistas y comentaristas de prensa, radio y televisin, porque da la impresin de que no estn dispuestos a que las cosas vayan mejor. Parece como si se sintieran muy cmodos y a salvo instalados en la negatividad y temieran como a la peste no slo el elogio, la aprobacin o el aplauso, sino incluso el matiz y la relatividad. Todo lo que no sea ira y vociferacin, escepticismo y desdn, les resulta blando y pobre y seguramente hasta indigno. En el fondo no es de extraar: todos sabemos que es mucho ms fcil explicar por qu no nos gusta una pelcula o un libro que explicar por qu nos complace. Las crticas en contra son, por su propio carcter, mucho ms lcidas, contundentes y contagiosas que las favorables. Admiten en mucho mayor grado la exageracin y la arbitrariedad y el sofisma, y admiten la incondicionalidad. Es muy difcil estar incondicionalmente a favor de nada, mientras que resulta sencillsimo y gratificador estar incondicionalmente en contra de todo. Hoy en da da la impresin de que la mayora de los articulistas y contertulios se levantan de la cama con el nimo ya soliviantado y entonces miran a su alrededor para hallarle contenido a su clera. Javier Maras