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Las Prioridades Frente a Las Posesiones Materiales

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LAS PRIORIDADES FRENTE A LAS POSESIONES MATERIALES (Mt.

6:19-34) Verdad central: Jesús exhortó a sus discípulos a ser íntegros porque las posesiones materiales pueden tiranizar al

individuo y a la sociedad entera.

Fondo histórico: Riquezas. “māmmona” palabra tomada del arameo; la palabra aquí representa un poder personificado que domina

al mundo.

¿Añadir... un codo? Otra posible traducción: ¿cómo podrá prolongar su vida ni siquiera una hora?
Ojo. El ojo es descrito aquí como una lámpara que ilumina toda la persona. Se usa el ojo para simbolizar el órgano

que transmite la luz al alma. Si el ojo es sencillo (claro, sano, limpio), todo el cuerpo está lleno de luz; pero si el ojo es malo, teniendo una dispersión de objetos (como cuando el ojo ve doble), todo el cuerpo estará lleno de tinieblas. Y si la luz (aunque sea luz verdadera) llega a ser tinieblas, estas tinieblas son realmente negras. Un cristiano en este estado puede estar haciendo aquellas mismas cosas que condena en otros. El cristiano es exhortado a no servir al ojo (Ef.6:6), lo que significa que se debe actuar con diligencia y buen ánimo en el cumplimiento de las obligaciones, y no porque se tema la vigilancia.
Visión espiritual. Es nuestra capacidad de ver con claridad lo que Dios quiere hacer en nosotros y ver el mundo a

través de sus ojos. Pero este discernimiento espiritual puede ser fácilmente opacado. Los intereses, deseos y metas egoístas bloquean esa visión. Servir a Dios es la mejor manera de restaurarla. El “buen ojo” es el que se fija en Cristo.
COMENTARIO MATTHEW HENRY v. 19-24. La mentalidad mundana es síntoma fatal y corriente de la hipocresía, porque por ningún pecado puede

Satanás tener un soporte más seguro y más firme en el alma que bajo el manto de una profesión de fe. Algo tendrá el alma que mirar como lo mejor aquello en lo cual se complace y confía por encima de todas las demás cosas. Cristo aconseja que hagamos como nuestras mejores cosas a los goces y las glorias del otro mundo, las cosas que no se ven, que son eternas y que pongamos nuestra felicidad en ellas. Hay tesoros en el cielo. Sabiduría nuestra es poner toda diligencia para asegurar nuestro derecho a la vida eterna por medio de Jesucristo, y mirar todas las cosas de aquí abajo como indignas de ser comparadas con aquellas y a estar contentos con nada menos que ellas. Es felicidad superior y más allá de los cambios y azares del tiempo, es herencia incorruptible. El hombre mundano se equivoca en su primer principio; por tanto, todos sus razonamientos y acciones que de ahí surgen deben ser malos. Esto se aplica por igual a la falsa religión; lo que es considerado luz es la oscuridad más densa. Este es un ejemplo espantoso, pero corriente; por tanto, debemos examinar cuidadosamente nuestros principios directrices a la luz de la palabra de Dios, pidiendo con oración ferviente la enseñanza de su Espíritu. Un hombre puede servir un poco a dos amos, pero puede consagrarse al servicio de no más que uno. Dios requiere todo el corazón y no lo compartirá con el mundo. Cuando dos amos se oponen entre sí, ningún hombre puede servir a ambos. Él se aferra y ama al mundo, y debe despreciar a Dios; el que ama a Dios debe dejar la amistad del mundo. v. 25-34. Escasamente haya otro pecado contra el cual advierta más nuestro Señor Jesús a sus discípulos que las preocupaciones inquietantes y distractoras por las cosas de esta vida. A menudo esto entrampa al pobre tanto como el amor a la riqueza al rico. Pero hay una despreocupación por las cosas temporales que es deber, aunque no debemos llevar a un extremo estas preocupaciones lícitas. No os afanéis por vuestra vida. Ni por la extensión de ella, sino referidla a Dios para que la alargue o acorte según le plazca; nuestros tiempos están en su mano y están en buena mano. Ni por las comodidades de esta vida; dejad que Dios la amargue o endulce según le plazca. Dios ha prometido la comida y el vestido, por tanto podemos esperarlos. No os afanéis por el futuro, cómo viviréis el año que viene, o cuando estéis viejos, o qué dejaréis detrás de vosotros. Como no debemos jactarnos del mañana, así tampoco debemos preocuparnos por el mañana o sus acontecimientos. Dios nos ha dado vida y nos ha dado el cuerpo. ¿Y qué no puede hacer por nosotros el que hizo eso? Si nos preocupamos de nuestras almas y de la eternidad, que son más que el cuerpo y esta vida, podemos dejarle en manos de Dios que nos provea comida y vestido, que son lo menos. La conclusión de todo el asunto es que es la voluntad y el mandamiento del Señor Jesús, que por las oraciones diarias podamos obtener fuerza para sostenernos bajo nuestros problemas cotidianos, y armarnos contra las tentaciones que los acompañan y no dejar que ninguna de esas cosas nos conmueva. Bienaventurados los que toman al Señor como su Dios, y dan plena prueba de ellos confiándose totalmente a su sabia disposición. Que tu Espíritu nos dé convicción de pecado en la necesidad de esta disposición y quite lo mundano de nuestros corazones.

HOJA DE TRABAJO

LAS PRIORIDADES FRENTE A LAS POSESIONES MATERIALES (Mt. 6:19-34) Verdad central: Jesús exhortó a sus discípulos a ser íntegros porque las posesiones materiales pueden tiranizar al

individuo y a la sociedad entera.

Lee tu Biblia y responde: 1. La acumulación de posesiones, Mt. 6:19-21.

La actitud hacia las riquezas es otro indicador de la justicia de una persona. Los fariseos creían que el Señor bendecía materialmente a todos los que amaba. Por lo tanto, se afanaban por amontonar grandes tesoros en la tierra. Sin embargo, esos tesoros estaban expuestos a corromperse: la _________ destruye la ropa y el ______ el metal (leer Stg. 5:2-3), o ser hurtados, mientras que los tesoros depositados en el _________ jamás se pierden.
2. La alternativa de posesiones, Mt. 6:22-24.

La palabra “riquezas” es la traducción del vocablo arameo māmmona “riqueza o propiedad”. En este pasaje se ilustran las alternativas respecto a las posesiones por medio de dos ojos y dos señores. Los del mundo piensan que es posible fijar un ojo en las posesiones y otro en Dios. Jesús dice que la única alternativa sana y llena de luz es enfocar ambos ojos en la generosidad, porque la mezquindad resulta en (v.23) _____________. Asimismo como un esclavo doméstico no podía servir en dos casas en aquél entonces, hoy día no se puede (v.24) “… servir a ______ y

a las _____________.”

Cuando se dice que la lámpara del cuerpo es el ojo, se compara al ojo como una fuente de luz para el cuerpo, cuando el ojo es maligno (en otras traducciones, nublado, mezquino, tacaño, inicuo) el cuerpo está en tinieblas. Mac Arthur explica que el problema de los fariseos era su percepción y no la falta de luz. No necesitaban una señal, sino más bien un buen corazón para creer en el gran despliegue de poder divino que ya habían visto. Eran esclavos de su amo la avaricia, y su deseo de tener riquezas era tan grande, que fallaban en el servicio a su verdadero amo: Dios.
3. La ansiedad por las posesiones, Mt. 6:25-34.

Si una persona está ocupada en los asuntos del Señor, ¿cómo podrá tener cuidado de las necesidades ordinarias de su vida como el alimento, vestido y abrigo? Los fariseos, en su afán por obtener las cosas materiales nunca aprendieron a vivir por fe. Jesús les dijo a ellos y a nosotros: (v.31) “No os __________“. Para probar su enseñanza empleó varias ilustraciones. El Padre celestial alimenta a las aves del cielo (v.___) y viste a los lirios del campo (v.___) de modo que su gloria es mayor que la de Salomón. Jesús afirmó que Dios ha integrado en su creación los medios necesarios para sustentar todas las cosas. Las aves reciben alimento sin trabajar para mantener su vida, (v.26) “no _________, ni siegan, ni __________ en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta.” ¡Los creyentes valen mucho más para Dios que las aves! El hijo de Dios no tiene que afanarse por su existencia, porque por mucho que se afane, no podrá añadir tiempo a su vida, ni a su estatura un (v.27) ________. En lugar de ser como los gentiles que se preocupan por las necesidades materiales, los discípulos deben preocuparse de las cosas de Dios, su reino y su justicia (v.___). Luego, todas estas cosas serán suplidas en el tiempo de Dios. Esa es la vida que diariamente se sostiene por fe. Preocuparse no ofrece ningún bien, la frase “no os afanéis” aparece tres veces en los vs. ____, ____, ____. No conviene preocuparse por el día de mañana porque cada día tiene suficientes asuntos que atender. El afán es un indicio de que la persona tiene “poca fe” en lo que Dios puede hacer. Cuando un discípulo tiene cuidado cotidiano de las cosas de Dios que le han sido encomendadas, su Padre celestial se encarga de sus necesidades diarias. Al decir (v.33) “Buscad primeramente el reino de Dios y su ___________” Jesús le hablaba a la gente sobre las prioridades porque corrían el riesgo de tenerla mal ubicadas. Si no se les corregía, podían cometer el fatal error de poner las cosas menos importantes en el lugar más prominente. Así que, ¿cómo podemos decidir lo que es de mayor importancia en oposición a lo que es menos relevante? Eso es como determinar lo recto en contraste con lo torcido, lo nivelado en contraste con lo desequilibrado. Uno necesita una medida, una norma. Y eso fue justo lo que Jesús le dio a la gente: Lo primero es el reino de Dios y todo lo

demás es secundario… ¡en el mejor de los casos! Si ponemos el reino primero “todas estas cosas” (comida, vestido, etc.) se resolverían en su tiempo y lugar
apropiados. No decía que estos asuntos legítimos fueran insignificantes, solo que eran menos importantes.
APLICACIÓN DEL ESTUDIO. ¡Aquí está la solución del stress (ansiedad) en cuanto a las posesiones materiales y las motivaciones en la vida espiritual! El discípulo de Jesús debe guardar en primer lugar el reino de Dios y su justicia con toda confianza en la

provisión divina de que Él ha de añadir toda cosa que necesite para cumplir con su discipulado. Martín Lutero afirmó “Lo que el hombre ama, aquello es su Dios, porque lo lleva en su corazón, anda con ello día y noche, duerme con ello y despierta con ello; sea lo que fuere: riqueza o dinero, placer o renombre”.

COMENTARIO JAMIESON-FAUSSET-BROWN 19-34. LA PROPENSION CELESTIAL Y LA CONFIANZA FILIAL. 19. No os hagáis—no amontonéis con un espíritu de mezquindad. tesoros en la tierra, donde la polilla—insecto

que come la ropa. Los tesoros orientales, que consistían en parte en ropas costosas guardadas, corrían el peligro de ser consumidas por la polilla. En Stg.5:2 hay una evidente referencia a estas palabras del Señor. y el orín corrompe—“hace desaparecer”. Por esta referencia a la polilla y al orín el Señor quería enseñar lo perecedero de tales tesoros terrenales. y donde ladrones minan y hurtan—¡Cuán precarios son estos tesoros! 20. Mas haceos tesoros en el cielo donde ni polilla ni orín corrompe, y donde ladrones no minan ni hurtan — ¡Tesoros estos imperecederos e inexpugnables (Col_3:2). 21. Porque donde estuviere vuestro tesoro—lo que más apreciáis—allí estará vuestro corazón—“Tu tesoro”, “tu corazón” es probablemente la lección correcta aquí. La palabra “vuestro” parece haber sido traída de Lc.12:34. Aunque es obvia la verdad de esta máxima, es prácticamente desatendida por las multitudes que dicen acatar las enseñanzas de Cristo. “Lo que el hombre ama,” dice Lutero, “aquello es su Dios, porque lo lleva en su corazón, anda con ello día y noche, duerme con ello y despierta con ello; sea lo que fuere: riqueza o dinero, placer o renombre”. Pero el “atesorar” en sí no es pecaminoso, más bien en algunos casos es recomendado (2Co.12:14), y como la industria legítima y el espíritu emprendedor son recompensados por la prosperidad, muchos se halagan creyendo que todo está bien entre ellos y Dios, mientras dedican su atención más cuidadosa, sus ansias, su celo y su tiempo a estas ocupaciones. Para poner en claro esto, el Señor agrega lo que sigue, en lo cual hay una profunda sabiduría práctica. 22. La lámpara del cuerpo es el ojo: así que, si tu ojo fuere sincero —“simple”, “claro”. Con referencia al ojo externo, esto quiere decir sanidad; especialmente, que no mira en dos direcciones. Aquí, como en el griego clásico, se usa figuradamente para indicar la sencillez del ojo interior, que tiene un solo objetivo, al cual mira directamente, como contrario al hecho de tener dos fines en vista. (Véase Pr.4:25-27). todo tu cuerpo será luminoso— “iluminado”, o “alumbrado”. Así como con la vista material, el hombre que mira con ojos buenos y sanos, camina en la luz, viendo claramente todo objeto, así un propósito simple y persistente de servir y agradar a Dios en todo, hará que todo el carácter sea consistente y luminoso. 23. Mas si tu ojo fuere malo—“enfermo”—todo tu cuerpo será tenebroso—“obscurecido”. Así como el ojo enfermo, o un ojo que no mira derecho a su objeto, no ve nada tal como es, así una mente y un corazón divididos entre el cielo y la tierra, están entenebrecidos. Así que, si la lumbre que en ti hay son tinieblas, ¿cuántas serán las mismas tinieblas?—La conciencia es la facultad reguladora en el hombre, y el propósito íntimo que hay en él, el alcance y meta de su vida, son los que determinan su carácter; y si éstos no son simples y dirigidos hacia el cielo, sino torcidos y dobles, ¿qué han de ser las demás facultades y principios de nuestra naturaleza, los cuales toman su dirección y carácter de aquéllos? ¿Y qué ha de ser el hombre todo y la vida toda sino una masa de obscuridad? En Lc.11:36, encontramos esta misma enseñanza presentada de manera opuesta y las percepciones más puras, hermosas y amplias impartidas por la claridad del ojo interior: “Así que, siendo todo tu cuerpo resplandeciente, no teniendo ninguna parte de tinieblas, será todo luminoso, como cuando una antorcha de resplandor te alumbra.” Ahora, he aquí la aplicación de esto. 24. Ninguno puede servir—La palabra quiere decir, “pertenecer enteramente a alguien y estar completamente bajo sus órdenes”—a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o se llegará al uno y menospreciará al otro—Aunque los dos señores sean de un mismo carácter y tengan un solo propósito, el siervo tendrá que recibir órdenes o del uno o del otro; aunque él haga lo que es agradable a ambos, no podrá, por la misma naturaleza de la situación, ser siervo para más de uno. Mucho menos si, como en el caso presente, los intereses de ellos son bien distintos, y aun opuestos. En tal caso, si nuestros afectos están en el servicio del uno—“si amamos al uno”— necesariamente tendremos que “aborrecer al otro”; si decidimos resueltamente “llegarnos al uno”, al mismo tiempo tendremos que desatender al otro; y si él insiste en sus derechos sobre nosotros, aun tendremos que “menospreciar al otro”. no podéis servir a Dios y a Mammón. Aquí no puede haber duda de que este término se usa en lugar de “riquezas”, consideradas como un ídolo, o un dios del corazón. El servicio de este dios juntamente con el del Dios verdadero, es aquí, con cierta brusquedad, pronunciado imposible. 25. Por tanto os digo: No os congojéis—Aquí se condena aquella ansiedad, aquella preocupación que nace de la incredulidad y la desconfianza. por vuestra vida, qué habéis de comer, o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir—En Lc.12:29 el Señor añade: “Ni estéis en ansiosa perplejidad”. El apóstol Pablo nos asegura que cuando estamos “por nada afanosos”, mas lo encomendamos todo “en oración y ruego, con hacimiento de gracias” a Dios, “la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento, guardará nuestros corazones y nuestros entendimientos en Cristo Jesús” (Fil.4:6-7). Mas cuando encomendamos nuestra condición temporal a nuestro propio criterio, nos metemos en aquel estado inestable contra el cual nuestro Señor exhorta a sus discípulos. ¿no es la vida más que el alimento, y el cuerpo que el vestido? —Si Dios, por tanto, da y cuida lo que es de mayor

importancia: la vida y el cuerpo, ¿detendrá lo que es de menor importancia, como lo son el alimento y el vestido que sirven para sostener la vida y proteger el cuerpo?
26. Mirad las aves del cielo que no siembran, ni siegan, ni allegan en alfolíes; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No sois vosotros mucho mejores que ellas. El argumento aquí es de lo menor a lo mayor; pero ¡qué

rico en detalle! Las aves, como criaturas irracionales desprovistas de la facultad de raciocinar, son incapaces de sembrar, cosechar y almacenar; sin embargo, vuestro Padre celestial no permite que perezcan, mas las sostiene sin que ellas tengan que seguir estos procedimientos. ¿Permitirá, pues, Dios que sus mismos hijos, quienes procuran todas las cosas necesarias para su sustento, confiando en él a cada paso, perezcan de hambre? 27. Mas ¿quién de vosotros podrá, congojándose añadir a su estatura un codo?—“Estatura” difícilmente sería la traducción indicada aquí. Primero, porque el tema es la prolongación de la vida, mediante la provisión de los alimentos y ropas necesarios; segundo, porque nadie soñaría con añadir un codo. Pero si tomamos la palabra en su sentido primario de “edad” (porque “estatura” es sólo un sentido secundario), la idea será ésta: “¿Cuál de vosotros, aunque ansiosamente os congojéis por ello, podrá agregar tanto como un paso a lo largo del camino de la vida?” Comparar lo largo de la vida con medidas de esta clase no es ajeno al lenguaje de las Escrituras. 30. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana es echada en el horno, Dios la viste así —aquí se hace referencia a las flores silvestres que son cortadas con el pasto, el cual habiendo sido secado por el calor sirve como combustible. ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe?—El argumento aquí es hermosísimo. “Aunque es muy esplendoroso el despliegue de las flores que cubren los campos, el cual es superior a toda la grandeza artificial de los hombres, éste dura sólo por un momento; sois encantados por él hoy, y mañana se va; vuestras mismas manos lo han echado al horno. ¿Podrán entonces los hijos de Dios quedar desnudos, si Dios los ama tanto y los ha investido de una vida que no perece? El no dice: “¿No serán ellos vestidos con ropajes más hermosos?” sino “¿No los vestirá más a ellos?” siendo sólo esto lo que él desea que tengan ellos asegurando. La expresión “hombres de poca fe”, que nuestro Señor usa repetidas veces al dirigirse a sus discípulos, difícilmente se considerará como una reprensión por causa de alguna manifestación de incredulidad de parte de ellos, en aquella fecha tan temprana, y delante de semejante concurrencia, es sólo su manera de reprender suavemente el espíritu de incredulidad, tan natural, aun en los mejores de los hombres, quienes están rodeados por un mundo materialista, y así despertar en ellos un deseo sano de deshacerse de este espíritu. 32. Porque los Gentiles buscan todas estas cosas —más bien, “persiguen”. Como los gentiles no conocen nada de concreto más allá de la vida presente que despierte sus aspiraciones ni ocupe su suprema atención, ellos naturalmente persiguen los objetos presentes como su principal y único bien. que vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester—¡Qué preciosa es esta expresión! El alimento y la ropa son reconocidos como necesarios a los hijos de Dios; y el que pudo decir: “Nadie conoció al Hijo, sino el Padre; ni al Padre conoció alguno, sino el Hijo, y aquél a quien el Hijo lo quisiere revelar” (cap. 11:27), también dice con una autoridad que nadie más que él podría pretender: “Vuestro Padre celestial sabe que de todas estas cosas habéis menester”. ¿No os bastará esto, vosotros los necesitados de la familia de la fe? 33. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas—Este es el gran resumen del discurso. En un sentido estricto, estas palabras tienen que ver solamente con el tema de la presente sección, o sea el estado correcto del corazón respecto a las cosas celestiales y terrenales; pero como se presentan en la forma de una breve exhortación. Son tan comprensivas en su alcance como para abarcar todo el tema de este discurso. Y, como para hacer más evidente esto, las dos notas claves de este gran sermón: “el reino” y “la justicia” del reino, parecen ser incluidas a propósito, como los dos grandes objetos en cuya búsqueda suprema todas las cosas necesarias para esta vida nos serán añadidas. El sentido exacto de cada palabra en este versículo áureo debe ser pesado con cuidado. “El reino de Dios” es el tema primario del Sermón del Monte; aquel reino que el Dios del cielo está levantando en este mundo caído, en el cual se encuentra toda aquella porción de la familia de Adán que ha sido espiritualmente recuperada, los cuales son súbditos del Mesías quien es su Cabeza y Rey. “ Su justicia”, tan ampliamente descrita e ilustrada de varias maneras en las porciones anteriores de este discurso, se refiere al carácter de los súbditos del reino. La “búsqueda” de estas cosas significa el acto de hacer de ellas el objeto de su suprema elección y afán; y el buscarlas “primeramente” es buscarlas antes y por encima de todo lo demás. “Todas estas cosas” que nos serán añadidas si buscamos el reino de Dios y su justicia, son justamente “todas estas cosas” que las últimas palabras del versículo anterior nos aseguraron de que “nuestro Padre celestial sabe que habemos menester”; es decir, todo lo que necesitamos para la vida presente. Y cuando nuestro Señor dice que serán “añadidas”, se da a entender, como cosa natural, que los buscadores del reino y su justicia tendrán estas cosas como su porción lícita y primaria: siendo lo demás su recompensa gratuita por no haberlas buscado. Lo que sigue no es sino una reducción de esta enseñanza general en una forma práctica y lista para el uso diario. 34. Así que, no os congojéis por el día de mañana: que el día de mañana traerá su fatiga —(o, según algunas autoridades textuales, “traerá para sí”) —tendrá sus motivos propios de ansiedad. basta al día su afán—¡Una máxima admirable y práctica! Cada día trae sus propios cuidados; y el anticiparlos es sólo duplicarlos

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