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ENTRAMOS CON

VILLANCICOS POPULARES
En estas fechas en las que se respira un aire navideño por doquier
resurge como cada año un tipo de música que recibe el nombre de
“villancico”. Sin embargo, pocas son las personas que conocen el
origen de estas melodías que, año tras año, llegan a nuestros oídos
en tan entrañables fechas.
El villancico es una de las manifestaciones más antiguas de la
lírica popular castellana que en sus orígenes consistía en una breve
canción estrófica con estribillo que solía tener el esquema aBccaB.
Su melodía principal se hallaba en la voz superior y normalmente
estaba destinado a ser ejecutado por un solista al que le
acompañaban dos o tres instrumentos.
Esta denominación apareció en el siglo XV. Juan del Encina a finales
del siglo XV fue el autor más representativo de este género, en sus
composiciones utilizaba el tiempo binario y para aquellas obras que
tenían una temática popular el ternario. El villancico en esta época
ya consistía en una forma musical y poética que alternaba coplas
con estribillo.
Hacia el siglo XVI debido a que las autoridades eclesiásticas
empiezan a considerar la conveniencia de introducir en la liturgia
composiciones en castellano como una forma de acercar al pueblo a
los misterios de la Fe católica, el villancico poco a poco va
cambiando su temática sobre el amor cortés para ir centrándose en
temas de tipo religioso. De esta manera en los albores del siglo XVII
se empieza a utilizar en los responsorios de maitines de las
principales fiestas litúrgicas como la Navidad. Así los villancicos se
convertirán además de en un obligado ejercicio para acceder al
magisterio de capilla, en una de las principales obligaciones
compositivas del maestro de capilla para las principales fiestas del
calendario litúrgico.
Durante el siglo XVII la interpretación de villancicos se hace cada vez
más frecuente a pesar de las prohibiciones por parte de las
instituciones conservadoras. Los villancicos de este siglo nos han
llegado en manuscritos de borrador y en hojas sueltas para cada voz
dejando de lado la escritura de facistol para este tipo de género.
Los villancicos del siglo XVIII seguirán teniendo las características
populares del siglo anterior que se irán fundiendo con las
características musicales de este siglo, situación que provocó que los
villancicos se utilizasen en contextos litúrgicos pero esta vez con fines
didácticos. Poco a poco se van introduciendo elementos teatrales en
las iglesias buscando provocar en el pueblo afectos muy diferentes a la
contemplación divina que se conseguía con el viejo estilo polifónico.
Compositores importantes de este periodo han sido el padre Antonio
Soler, Antonio de Literes y José de Torres. Estas influencias
italianizantes provocaron que el villancico fuera definitivamente
proscrito de la liturgia a finales de este siglo XVIII, de tal manera que en
el siglo XIX los villancicos habían desaparecido de la liturgia siendo
sustituidos por los tradicionales responsorios gregorianos. Así todo el
patrimonio de villancicos quedó en el mejor de los casos almacenado
en los archivos catedralicios, gran parte del cual aún está por publicar.
Hoy en día al referirnos a la palabra “villancico” hacemos
referencia a la canción de navidad que tiene sus orígenes en
distintas culturas populares de cualquier nacionalidad. El
villancico que estamos acostumbrados a oír en estas fechas
tiene una estructura melódica y armónica sencilla y normalmente
suele estar interpretado en las voces por coros de niños / as,
suelen tener melodías facilonas y poco elaboradas
armónicamente. Actualmente el uso del villancico está ligado al
fomento del consumismo típico de estas fechas, prueba de ello
es que la publicidad utiliza la música de los villancicos a finales
del mes de noviembre, con lo cual se amplía el periodo navideño
de forma considerable con el objeto de fomentar aún más el
consumo en estas fechas.

POWER POINT DE JAVIER GARCIA


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