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El postboom en la narrativa hispanoamericana El origen de la generación del postboom    El origen de la generación del postboom está en la generación de “los novísimos.” La aportación más valiosa y original a la llamada literatura del “postboom” ha consistido en una serie de obras escritas por mujeres que interrumpieron el panorama continental e internacional con una gran fuerza: Isabel Allende, Ángeles Mastretta, Rosario Ferré, Ana Lydia Vega, Elena Castedo, Laura Esquivel… Este fenómeno arranca con la publicación de La casa de los espíritus de Isabel Allende en 1982 y culmina con la publicación de Como agua para chocolate de Rosario Ferré en 1989. Aunque el fenómeno como tal hizo explosión en la década de los ochenta, su gestación y sus primeras manifestaciones se remontan a mucho antes. Los antecedentes En Hispanoamérica, sobre todo en algunos países como México, Argentina, Venezuela, Chile y Uruguay, los años sesenta trajeron una época de despegue económico y desarrollo social. Las consecuencias de este desarrollismo en la educación cultural de los jóvenes escritores fueron el impacto de lo siguiente: 1. los medios de comunicación de masas: el cine, la televisión, la publicidad, la nueva música popular con la industria del disco, la fotocopiadora (que facilitó el acceso y la difusión de “lo escrito”) 2. el desarrollo de las comunicaciones democratizó la aventura del viaje y destruyó el mito del espacio insalvable. 3. el desarrollo económico propició una mayor democratización de la educación y la hizo cada vez más asequible a la clase media que, díai a día, se hacía más numerosa. Además, los mercados empezaron a abrirse a los nuevos consumidores de productos, los jóvenes.    Todo esto ayudó a construir una nueva percepción de la realidad, así como una nueva sensibilidad, una nueva perspectiva a la hora de elaborar posibles representaciones artísticas de esa realidad. En parte por ese culto hacial la juventud y su rebeldía, en parte por el triunfo de la Revolución Cubana, y en parte por las enormes desigualdades que todavía existían en las sociedades latinoamericanas, se produjo una intensa politización de la vida universitaria y educativa, así como un fuerte sindicalismo y la aparición de “los movimientos de liberación”, inspirados también por la cruzada de Ché Guevara y el izquierdismo radical que se desarrollaba en Europa simultáneamente. Todo esto se expresó con el tema de “Latinoamérica como una hermandad de pueblos”. Desgraciadamente, todos estos supuestos, toda esta ilusión mundonovista acabó más tarde con el fracaso de las utopías: persecución, represión, cárcel, exilio…    En cuanto a la formación intelectual de estos jóvenes, hubo un rechazo radical de la tradición literaria autóctona. Estos jóvenes se desenvolvían en una vida fundamentalmente urbana, en ciudades que habían alcanzado un enorme desarrollo. Sus influencias fueron, por tanto, foráneas: la cultura norteamericana con una literatura joven (Kerouac, la generación del Beat), con la música rock y el cine; por otro lado, la literatura y filosofías francesas (el existencialismo de Sartre y Camús, la semiótica, el psicoanálisis de Kristeva y Lacan). Estos jóvenes se sentían ajenos a su realidad y esto los llevaba a un aislamiento, a un exilio de su propia tradición cultural para intentar reescribirla, reconstruirla desde unos presupuestos ajenos. ¿Qué pasa con la novela en un contexto como este?   La novela fue enormemente impactada por la cultura de los medios de comunicación masivos (“mass-media”). Se nota sobre todo en las novelas que empezaron a publicarse a finales de los sesenta y principios de los setenta. Los ingredientes estructurales de las novelas son imágenes cinematográficas, guiones, radionovelas y telenovelas, letras de canciones (desde el rock al bolero), el lenguaje de la publicidad y el periodismo, etc. En suma, son unas estructuras narrativas muy cercanas al pastiche. Además, puesto que esta literatura era fundamentalmente urbana, se intensifica su carácter lúdico para crear lenguajes particulares, casi ininteligibles fuera de las fronteras de la ciudad donde se produce.    Poco a poco, la producción literaria de estos años se va constituyendo como una escritura contracultural, es decir, es una literatura sin pretensiones, que no aspira a ordenar el mundo sino simplemente a presentarlo. Los personajes de estas novelas no son personajes simbólicos sino individualidades que navegan a la deriva en un mundo definitivamente desordenado. Desde esta posición, desde el lugar de la individualidad y la introspección en los sentimientos, es desde donde nace la última promoción de escritores que comienzan a publicar sus obras en los años ochenta, y que está fundamentalmente representada por mujeres escritoras. Otra característica de esta generación “postboom”, que también había estado presente en la generación de “los novísimos”, y que no podemos pasar por alto, es la crítica profunda de la sociedad patriarcal, no sólo desde posiciones femeninas sino también desde posiciones homosexuales. Y es que no debemos olvidar la revolución sexual que se experimentó en los años sesenta y que contribuyó no solamente al desarrollo del movimiento feminista, sino también al replanteamiento de las relaciones interpersonales y, por tanto, a la revision de las instituciones en ellas sustentadas. Las escritoras    Las escritoras de este grupo (postboom) buscaban un público lector nuevo, no necesariamente especializado en literatura y no necesariamente feminista, constituido principalmente por mujeres, pero no necesariamente feministas. Esto explica el empleo de estrategias de masas, es decir, el lenguaje de los medios de comunicacón de masas, especialmente, el lenguaje dirigido a un público femenino. Esta desolemnización de la nueva novela hace que estas escritoras hayan sido criticadas por una aparente falta de esteticismo, de sofisticación e incluso de originalidad. Estas escritoras toman temas y mundos tradicionales para reescribirlos desde la perpectiva de la experiencia marginada de la mujer. Por esta razón, se puede percibir una vuelta al relato tradicional, lineal, el empleo de recursos muy conocidos. De todas formas, esta vuelta a los recursos tradicionales, fue un rasgo generacional de la literatura escrita y publicada en los años ochenta, ya fuera por hombres o mujeres, en Latinoamérica o España.   La pregunta es la siguiente: ¿Se trata de una escritura feminista la desarrollada por estas escritoras que se dirigen a un público fundamentalmente femenino, pero no necesariamente especializado ni feminista? Es decir, se dirigen a un público en el que también caben lectores masculinos capaces de reconocerse en la mirada de estas escritoras. La respuesta fue definida por Marta Traba en 1984 cuando dijo que el lugar de esta literatura “no está contra la literatura masculina…, ni por encima de la literatura masculina, ni por debajo de la literatura masculina…” sino que es “una literatura diferente, es decir que su territorio ocupa un espacio diferente”.