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HORMONAS TIROIDEAS

Las hormonas tiroideas, tiroxina y triyodotironina desempeñan un papel


crucial en la regulación del desarrollo corporal y el control del metabolismo
interno en las células individuales. Estas hormonas no son esenciales para la
vida. Sin embargo, sin ellas la vida pierde su naturaleza ordenada. El
desarrollo corporal no llegaría a ocurrir a tiempo, ni alcanzaría su
culminación. El mantenimiento interno celular sería más lento influyendo
finalmente sobre la capacidad de la célula para llevar a cabo sus funciones
fisiológicas. Se sabe que las hormonas tiroideas ejercen sus funciones
reguladoras mediante la alteración de la expresión génica, es decir, afectando
el programa de desarrollo y la cantidad de constituyentes celulares para una
actividad metabólica normal.
Anatomía funcional de la glándula tiroides

La glándula tiroides humana consta de dos lóbulos adosados a cada lado de


la traque por tejido conjuntivo. Los dos lóbulos están conectados por una
bada de tejido tiroideo o istmo, situado inmediatamente por debajo del
cartílago cricoides. Una glándula tiroides normal pesa aproximadamente 20
g.
Cada lóbulo del tiroides recibe su aporte sanguíneo arterial de una arteria
superior y otra inferior que se originan en las arterias carótida externa y
subclavia, respectivamente. La sangre abandona los lóbulos tiroideos por
medio de una serie de venas tiroideas que drenan en la yugular externa y en
las venas innominadas. Esta circulación proporciona un rico aporte
sanguíneo, a la glándula tiroides, dándole un flujo sanguíneo por gramo más
elevado incluso que el de los riñones.
La glándula tiroides recibe inervación adrenérgica del ganglio cervical e
inervación colinérgica del nervio vago. No está claro si esta inervación del
tiroides tiene otra función además de la vasomotora.
Hormonas tiroideas

Las hormonas tiroideas se sintetizan en células epiteliales de la glándula


tiroides, poseen efectos sobre prácticamente todos los órganos del cuerpo y son
necesarias para el crecimiento y desarrollo normales. La glándula tiroides fue el
primer órgano endocrino en el cual se describió una enfermedad por
deficiencia.

En 1850 se dio noticia de pacientes sin glándula tiroides que padecían una
forma de retraso mental y de crecimiento denominada cretinismo. En 1891 se
administró extracto crudo de tiroides a personas afectadas por cretinismo
(terapéutica hormonal sustitutiva)
Síntesis y transporte de hormonas tiroideas
Las dos hormonas tiroideas activas son triyodotironina (T3) y tetrayodotironina
o tiroxina (T4). Las estructuras de T3 y T4 difieren por un solo átomo de yodo.
Aunque T3 es más activa que T4, casi toda la secreción de la glándula tiroides
es T4. Este “problema” de secreción de la forma menos activa se resuelve a
nivel de tejidos efectores que contienen la enzima necesaria para convertir T4
en T3. Un tercer compuesto, T3 reverso, no tiene actividad bilógica.

Síntesis de hormonas tiroideas


Las hormonas tiroideas se sintetizan en las células epiteliales foliculares de la
glándula tiroides. Las células epiteliales foliculares están dispuestas en folículos
esféricos de 200 – 300 μm de diámetro. Esta células poseen una membrana
basal en contacto con la sangre y una membrana apical frente a la luz folicular.
El material contenido en la luz folicular es el coloide, compuesto de hormonas
tiroideas recién sintetizadas unidas a tiroglobulina. Cuando se estimula la
glándula tiroides, las células foliculares absorben esta hormona tiroidea coloidal
mediante endocitosis.
La síntesis de hormonas tiroideas es más compleja que la mayor parte de las
otras hormonas. Existen tres características del proceso:

a.- las hormonas tiroideas poseen una gran cantidad de yodo, que debe
suministrarse adecuadamente en la dieta;
b.- la síntesis de hormona tiroidea es en parte intracelular y en parte extracelular
y la hormona ya completa se almacena fuera de la célula en la luz folicular en
espera de la estimulación de la glándula tiroides que active la secreción;
c.- como ya se mencionó, T4 es el principal producto secretorio de la glándula
tiroides, no es la forma más activa de la hormona.

En relación a lo anterior se destacan los siguientes pasos:


1.- La tiroglobulina (TG), una glucoproteína que contiene grandes cantidades de
tirosina, se sintetizan en el retículo endoplásmico rugoso y en el aparato de Golgi
de las células foliculares; después se integra a las vesículas secretoras y pasa a la
luz folicular a través de la membrana apical. Posteriormente, los residuos de
tirosina de la tiroglobulina son yodados para formar precursores de hormona
tiroidea
2.- Bomba de yodo (I-) o “trampa para I-”. El I- se desplaza mediante
transporte activo contra un gradiente electroquímico desde la sangre hacia el
interior de las células epiteliales foliculares. La concentración de I- en el
cuerpo regula la catividad de esta bomba. Por ejemplo, las bajas
concentraciones de I- estimulan la bomba. Cuando hay deficiencia de I- en la
dieta, la bomba aumenta su actividad para tratar de compensar la deficiencia.
No obstante, si la deficiencia dietática es grave, ni siquiera la bomba I- puede
compensarla y la síntesis de hormonas tiroidea disminuye. Por otro lado, una
elevada concentración de I- inhibe la bomba, circunstancia que se conoce
como efecto de Wolff-Chaikoff.
Existen varios inhibidores competitivos de la bomba de I-, incluyendo aniones
como tiocianato y perclorato, que bloquean la captación de I- en las células
foliculares e interfieren con la síntesis de hormonas tiroideas.

3.- Oxidación de I-a I2. Una vez bombeada hacia el interior de la célula, el I-
la atraviesa en dirección de la membrana apical, donde se oxida para formar I2
gracias a la acción de la enzima peroxidasa tiroidea. Esta cataliza la oxidación
y los siguientes dos pasos (esto es, organización de I2 en tiroglobulina y las
reacciones de acoplamiento)
El propiltiuracilo (PTU) inhibe la peroxidasa y bloquea la síntesis de
hormonas tiroideas interumpiendo todos los pasos cataliados por dicha enzima.
Por esta razón, la administración de PTU es un tratamiento eficaz del
hipertiroidismo.

4.- Organificación de I2. En la membrana apical, justo en el límite de la luz


folicular, el I2 se combina con la porción tirosina de la tiroglobulina, reacción
catalizada por la peroxidasa tiroidea, para formar monoyodotirosina (MIT) y
diyodotirosina (DIT). MIT y DIT permanecen unidas a la tiroglobulina en la
luz folicular en tanto la glándula tiroides no sea estimulada para secretar sus
hormonas.
5.- Reacciones de acoplamiento. Aunque todavía formando parte de la
tiroglobulina, MIT y DIT sufren dos reacciones separadas de acoplamiento,
catalizadas por la peroxidasa tiroidea. En una reacción, dos moléculas de DIT
se combinan para formar T4; en la otra reacción, una molécula de DIT se
combina con una molécula de MIT para formar T3. La primera reacción es
más rápida y como resultado, se produce aproximadamente 10 veces más T4
que T3. Una porción de MIT y DIT no se acopla (“residual”) y simplemente
permanece unida a la tiroglobulina.Luego de la reacción de acoplamiento, la
tiroglobulina contiene T4, T3 y MIT y DIT residuales. Esta tiroglobulina
yodada se almacena en la luz folicular en forma de coloide hasta que la
glándula tiroides sea estimulada para secretar sus hormonas (p. ej.., por TSH).

6.- Endocitosis de tiroglobulina. Cuando es estimulada la glándula tiroides, la


tiroglobulina yodada (unida a T4, T3, MIT y DIT) pasa por endocitosis al
interior de las células epiteliales foliculares. Se prolongan seudópodos desde la
membrana apical de las células, que fagocitan una porción del coloide y la
absorben hacia el interior de la célula. Una vez en la célula, la tiroglobulina
corre en dirección de la membrana basal mediante la acción de microtúbulos.

7.- Liberación de T4 y T3 de la tiroglobulina mediante hidrólisis por enzimas


lisosomales. Las gotas de tiroglobulina se fusionan con las membranas
lisosomales. Las proteasas lisosomales hidrolizan entonces las uniones
peptídicas para liberar T4, T3, MIT y DIT de la tiroglobulina. T4 y T3
atraviesan la membrana basal hacia el interior de los capilares cercanos para
llegar a la circulación sistémica. MIT y DIT permanecen en la célula folicular
y son reciclados para sintetizar nueva tiroglobulina.
8.- Desyodación de MIT y DIT. Dentro de la célula folicular, MIT y DIT sufren
desyodación por la enzima desyodinasa tiroidea. El I- generado en este paso se
recicla hacia la reserva intracelular y se añade al I- transportado por la bomba. Las
moléculas de tirosina se incorporan en la síntesis de tiroglobulna nueva para
iniciar otro ciclo. Así, la enzima deyodinasa “salva” I- y tirosina. Por
consiguiente, una deficiencia de yodinasa tiroidea simula una deficiencia dietética
de I-.
Hormona tiroideas en la circulación
Las hormona tiroideas (T4 y T3) circulan en el torrente sanguíneo unidas a
proteínas plasmáticas o libres (no unidas). La mayor parte de T4 y T3 circula
como tiroxina unida a globulina (TBG), una pequeña cantidad circula unida a
albúmina y una porción aún menor se encuentra en forma libre, no unida.
Puesto que sólo las hormonas tiroideas libres tienen acción fisiológica, el papel
de la TBG es suministrar un amplio reservorio para las hormonas tiroideas
circulantes, que pueden liberarse y añadirse a la reserva de hormona libre.
Los cambios de la concentración sanguínea de TBG alteran la fracción de
hormona tiroidea libre (fisiológicamente activa). Por ejemplo, en la
insuficiencia hepática la concentración sanguínea de TBG disminuye debido a
la reducción de la síntesis de proteínas hepáticas. La disminución de la
concentración de TBG produce aumento de la concentración de hormonas
tiroides libres; como resultado, se inhibe la síntesis de hormonas tiroideas (por
retroalimentación negativa). Durante el embarazo, la elevada concentración de
estrógeno estimula la síntesis hepática de TBG y disminuye la concentración de
hormona tiroidea libre, estimulando así la síntesis en la glándula tiroides (una
vez más, por retroalimentación negativa).
Activación de T4 en tejidos efectores
Como ya se mencionó, el principal producto secretor de la glándula tiroides es
T4, que no es la forma más activa. Este “problema” se resuelve en los tejidos
efectores mediante la enzima 5´-yodinasa que convierte T4 en T3 sustrayendo un
átomo de I2. El tejido efector también convierte una parte de T4 en T3 rerso
(T3r), el cual es inactivo. Esencialmente, T4 sirve como precursor de T3 y las
cantidades relativas de T4 convertido en T3 y T3r determinan la actividad de la
hormona en el tejido efector.
Regulación de la secreción de las hormonas tiroideas

El eje hipotálamo-hipófisis, controla la síntesis y secreción de hormonas


tiroideas. El hipotálamo secreta la hormona liberadora de tirotropina (TRH) que
actúa sobre los tirotrofos de la hipófisis anterior para provocar secreción de
hormona estimulante de tiroides (TSH). La TSH actúa entonces sobre la
glándula tiroides para estimular la síntesis y secreción de hormonas tiroideas.

- Los núcleos paraventriculares del hipotálamo secretan TRH, un tripéptido.


Esta hormona actúa a continuación sobre los tirotrofos de la hipófisis anterior
para estimular la transcripción del gen de TSH y la secreción de TSH. (Además,
TRH estimula la secreción de prolactina en la hipófisis anterior).
El lóbulo anterior de la hipófisis secreta TSH, una glucoproteína, en respuesta a
la estimulación de TRH. El papel de TSH es regular el crecimiento y
metabolismo de la glándula tiroides (es decir, un efecto trófico) y regular la
secreción de hormonas tiroideas al influir en los diferentes pasos de su
biosíntesis. Los tirotrofos del lóbulo anterior se desarrollan y comienzan a
secretar TSH aprox. en la semana 13 de la gestación, el mismo momento en que
la glándula tiroides del feto comienza a secretar hormonas tiroideas.
Dos factores recíprocos regulan la secreción de TSH:
a.- la TRH del hipotálamo estimula la secreción de TSH y
b.- las hormonas tiroideas inhiben la secreción de TSH al regular a la baja al
receptor de TRH sobre los tirotrofos, disminuyendo así su sensibilidad a la
estimulación por TRH. El T3 libre es el mediador de este efecto de
retroalimentación negativa de las hormonas tiroideas, lo cual es posible debido a
que el lóbulo anterior contiene deyodinasa tiroidea (que convierte T4 en T3). La
regulación recíproca de la secreción de TSH por TRH y la retroalimentación
negativa por T3 libre dan lugar a una tasa relativamente estable de secreción de
TSH, que produce una tasa estacionaria de secreción de hormonas tiroideas.

- Las acciones de TSH sobre la glándula tiroidea se inicia cuando TSH se une a
un receptor de la membrana, acoplado a adenililciclasa por medio de proteínas
Gs. La activación de la adenililciclasa genera AMPc, que en seguida media los
efectos de TSH. Esta última tiene dos tipos de acciones sobre la glándula tiroides.
Por una parte, aumenta la síntesis y secreción de hormonas tiorideas estimulando
cada paso de la vía de biosíntesis: captación y oxidación de I-, organificación a
I2 para formar MIT y DIT, acoplamiento de MIT y DIT para formar T4 y T3,
endocitosis y proteólisis de la tiroglobulina para liberar T4 y T3 para secreción.
Por otra parte, la TSH tiene un efecto trófico sobre la glándula tiroides. Cuando
la concentración de TSH se eleva durante un periodo prolongado, hay
hipertrofia e hiperplasia de las células foliculares tiroideas e incremento del
flujo sanguíneo tiroideo.
- Las inmunoglobulinas estimulantes de tiroides, que son anticuerpos contra el
receptor de TSH, también activan este receptor sobre las células tiroideas. Estas
inmunoglobulinas estimulantes de tiroides son elementos de la fracción G de la
inmunoglobulina (IgG) de las proteínas plasmáticas. Cuando estas
inmunoglobulinas se unen al receptor de TSH, producen igual respuesta en las
células tiroideas que la inducida por TSH: estimulación de la síntesis de
hormona tiroidea y secreción, hipertrofia e hiperplasia de la glándula, es decir,
hipertiroidismo. La enfermedad de Graves, una forma común de
hipertiroidismo, se debe al incremento de la concentración de
inmunoglobulinas circulantes estimulantes del tiroides. En esta enfermedad, la
glándula tiroides sufre estimulación intensa por los anticuerpos y no por TSH,
provocando como consecuencia que la concentración de hormonas tiroideas
circulante aumente. En la enfermedad de Graves, la concentración de TSH es
en realidad inferior a lo normal debido a la elevada concentración de hormona
tiroidea circulante que reduce la secreción de TSH mediante retroalimentación
negativa.
Acciones de las hormonas tiroideas
Las hormonas tiroideas ejercen sus efectos prácticamente sobre todos los
órganos del cuerpo humano. Las hormonas tiroideas actúan de manera sinérgica
con la hormona del crecimiento y las somatomedinas para promover la
formación de hueso; aumentan la tasa de metabolismo basal (TMB), la
producción de calor y el consumo de oxígeno y alteran los sistemas
cardiovascular y respiratorio para incrementar el flujo sanguíneo y el suministro
de oxígeno a los tejidos.

El primer paso en la acción de las hormonas tiroideas en los tejidos efectores es


la conversión de T4 en T3 por la 5´-yodinasa. En una vía alterna, T4 puede
convertirse en T3r fisiológicamente inactiva. En condiciones normales, los
tejidos producen T3 y T3r en cantidades aprox. iguales (T3, 45 % y T3r, 55%).
Sin embargo, en ciertos estados, las cantidades pueden cambiar. Por ejemplo,
embarazo, ayuno, estrés, insuficiencia hepática y renal y agentes bloqueadores
adrenérgicos β, todos disminuyen la conversión de T4 en T3 (y aumentan la
conversión a T3r), reduciendo así la cantidad de hormona activa. La obesidad
aumenta la conversión de T4 en T3 y ello eleva la cantidad de hormona activa.
Una vez producida la T3 en las células efectoras, ingresan en el núcleo y se une
a un receptor nuclear. El complejo T3-receptor se une entonces a un elemento
regulador de tiroides sobre el ADN, donde estimula la transcripción de ADN.
Los ARNm recién transcritos se traducen para sintetizar nuevas proteínas. Estas
nuevas proteínas se encargan de múltiples acciones de la hormonas tiroideas.
Otros receptores T3 localizados en ribosomas y mitocondrias median los
sucesos posteriores a la transcripción y traducción.
Las hormonas tiroideas controlan la síntesis de un amplio conjunto de proteínas
nuevas, incluyendo Na+/K+-ATPasa, proteínas de transporte, receptores,
enzimas lisosomales, proteínas proteolíticas y proteínas estructurales. La
naturaleza de la proteína inducida es específica del tejido efector. En la mayor
parte de los tejidos se induce síntesis de Na+/K+-ATPasa, que conduce a un
incremento de consumo de oxígeno. En células miocárdicas se induce miosina,
receptores adrenérgicos β y Ca++-ATPasa, lo cual explica el incremento
inducido por hormona tiroidea en la frecuencia y contractilidad cardiacas. En
hígado y tejido adiposo se inducen enzimas metabólicas clave que producen
alteraciones en el metabolismo de carbohidratos, grasas y proteínas.
Los efectos de la hormona tiroidea (T3) sobre diferentes sistemas orgánicos son
los siguientes:
- Tasa de metabolismo basal (TMB). Uno de los efectos más significativos y
pronunciados de la hormona tiroidea es el incremento del consumo de oxígeno
cn el aumento resultante de la TMB y de la temperatura corporal. Las hormonas
tiroideas incrementan el consumo de oxígeno en todos los tejidos, excepto en
cerebro, gónadas y bazo, mediante inducción de la síntesis y mayor actividad de
Na+-K+ ATPasa, la cual se encarga del transporte activo primario de Na+ y K+
en todas las células. La actividad de Na+-K+ ATPasa está notoriamente
correlacionada con un mayor porcentaje del consumo total de oxígeno y
producción de calor en el cuerpo y explica estos efectos. En consecuencia,
cuando las hormonas tiroideas aumentan la actividad de dicha ATPasa tambi´´en
aumentan el consumo de oxígeno y la producción de calor.

- Metabolismo. El aumento del consumo de oxígeno depende, en último término,


de la mayor disponibilidad de sustratos para el metabolismo oxidativo. Las
hormonas tiroideas aumentan la absorción de glucosa en el tubo digestivo y
potencian los efectos de otras hormonas (p. ej., catecolaminas, glucagón y
hormona del crecimiento) sobre gluconeogénesis, lipólisis y proteólisis. También
incrementa la síntesis de proteínas y su descomposición, pero su efecto total es
catabólico, lo que da lugar a una disminución de la masa muscular. Estos efectos
metabólicos ocurren debido a que las hormonas tiroideas inducen la síntesis de
enzimas metabólicas clave, entre ellas se puede mencionar citocromooxidasa,
citocromo C reductasa NADHP, deshidrogenasa de glicerofosfato α, enzima
málica y varias enzimas proteolíticas.

- Cardiovascular y respiratorio. Las hormonas tiroideas aumentan el consumo de


oxígeno y por tanto generan e incrementan la demanda de oxígeno en los tejidos.
El mayor suministro de oxígeno a los tejidos es posible debido a que las
hormonas tiroideas elevan el gasto cardiaco y la frecuencia ventilatoria. El
incremento del gasto cardiaco se debe a un aumento de la frecuencia cardiaca y
del volumen latido (debido a la mayor contractilidad) combinados. Al mismo
tiempo que se eleva el gasto cardiaco hay vasodilatación en los lechos vasculares
cutáneos del músculo esquelético y corazón y disminución de la resistencia
periférica total. La vasodilatación aumenta el flujo de sangre a los tejidos. Hay
dos componentes relacionados con los efectos cardiovasculares de las hormonas
tiroideas: incremento de la concentración de catecolaminas circulantes, que
estimulan a los receptores adrenérgicos β del miocardio e inducción directa de
receptores adrenérgicos β miocárdicos, retículo sarcoplásmico, Ca++ ATPasa y
miosina.
- Crecimiento. Las hormonas tiroideas son necesarias para crecer hasta la estatura
del adulto; actúa de manera sinérgica con la hormona de crecimiento y
somatomedinas para promover la formación de huesos. Las hormonas tiroideas
promueven la osificación y fusión de las placas óseas y la maduración de hueso.
En el hipotiroidismo la edad ósea es menor que la edad cronológica.

- Sistema nervioso central (SNC). Las hormonas tiroideas tienen múltiples


efectos sobre el SNC y el impacto de estos efectos depende de la edad. En el
periodo perinatal, las hormonas tiroideas son indispensables para la maduración
normal del SNC. En este periodo el hipotiroidismo ocasiona retraso mental
irreversible. Por esta razón es obligatoria la detección de hipotiroidismo en recién
nacidos; si detecta, la terapéutica sustitutiva con hormona tiroidea puede revertir
los efectos sobre el SNC. En adultos, el hipotiroidismo causa lentitud mental,
movimientos lentos, somnolencia, memoria deficiente y disminución de la
capacidad mental. El hipertiroidismo provoca hiperexcitabilidad e irritabilidad.
- Sistema nervioso autónomo. Las hormonas tiroideas interactúan con el sistema
nervioso simpático. Muchos de los efectos de las hormonas tiroideas sobre
TMB, producción de calor, frecuencia cardiaca y volumen latido son similares a
los producidos por catecolaminas a través de receptores adrenérgicos β. Los
efectos de las hormonas tiroideas y las catecolaminas sobre producción de
calor, gasto cardiaco, lipólisis y gluconeogénesis parecen ser sinérgicos. El
significado de este sinergismo lo ilustra la eficacia de los agentes bloqueadores
adrenérgicos β (p. ej., propanolol) en el tratamiento de muchos de los síntomas
del hipertiroidismo.
Fisiopatología de la hormona tiroidea
Los trastornos de las hormonas tiroideas afectan crecimiento, función del SNC,
TMB y producción de calor, metabolismo de nutrientes y sistema cardiovascular.

Hipertiroidismo
La forma más común de hipertiroidismo es la enfermedad de Graves, un trastorno
autoinmunitario característico por incremento de la concentración de
inmunoglobulinas estimulantes de tiroides en la circulación. Estas
inmunoglobulinas son anticuerpos para los receptores de TSH situados sobre las
células foliculares del tiroides. Cuando están presentes, los anticuerpos estimulan
intensamente la glándula tiroides y como resultado, aumenta la secreción de
hormonas tiroideas y la glándula se hipertrofia. Otras causas de hipertiroidismo
son neoplasia tiroidea, secreción excesiva de TRH o TSH y administración de
cantidades excesivas de hormonas tiroideas exógenas.
El diagnóstico de hipertiroidismo se basa en los síntomas y cuantificación del
aumento de la concentración de T3 y T4. La concentración de TSH puede
disminuir o aumentar, dependiendo de la causa del hipertiroidismo. Si la causa
es la enfermedad de Graves o neoplasia tiroidea (esto es, que el trastorno se
encuentra en la glándula tiroides), entonces la concentración de TSH disminuye
por retroalimentación negativa sobre la hipófisis anterior debido a las elevadas
concentraciones de T3. Sin embargo, cuando la causa es un aumento de la
secreción de TRH o TSH (es decir, que el trastorno se localiza en el hipotálamo
o hipófisis anterior), entonces la concentración de TSH aumenta.
Los síntomas del hipertiroidismo son muy notables e incluyen :
a) pérdida de peso acompañada por aumento de la ingestión de alimento debido
a una mayor tasa metabólica; b) producción excesiva de calor y sudación
secundarias al incremento de consumo de O2; c) frecuencia cardiaca rápida por
estimulación adrenérgica β del corazón; d) disnea de ejercicio; e) temblor,
nerviosismo y debilidad consecutivos a los efectos de las hormonas tiroideas
sobre el SNC. La mayor actividad produce crecimiento de la glándula tiroides,
que se conoce como bocio. Esta anormalidad puede comprimir el esófago y
causar dificultad a la deglución
El tratamiento del hipertiroidismo incluye administración de fármacos como
propiltiuracilo, que inhibe la síntesis de hormonas tiroideas, extirpación
quirúrgica o ablación radiactiva de la glándula tiroides como 131I2 (el 131I- es
bombeado activamente hacia el interior de las células foliculares tiroideas por la
bomba de I-)

Hipotiroidismo
La causa más común de hipotirodismo es la destrucción autoinmunitaria de la
glándula tiroides (tiroiditis) en la cual los anticuerpos pueden destruir
abiertamente la glándula o bloquear la síntesis de hormonas tiroideas. Otras
causas de hipotiroidismo son la extirpación quirúrgica de la glándula tiroides
como tratamiento del hipertiroidismo, falla hipotalámica o hipofisiaria y
deficiencia de I-. Raras veces el hipotiroidismo se debe a resistencia del tejido
efector causada por regulación a la baja de los receptores de hormona tiroidea.
El diagnóstico de hipotiroidismo se basa en los síntomas y en la disminución
de la concentración de T3 y T4. Según sea la causa del hipotiroidismo, la
concentración d TSH puede estar aumentada o disminuida. Si el defecto se
encuentra en la glándula tiroides (p. ej., tiroiditis), las concentraciones de TSH
se incrementan por retroalimentación negativa; la menor concentración de T4
y T3 circulante estimulan la secreción de TSH. Si el defecto se encuentra en el
hipotálamo o en la hipófisis, entonces la concentración de TSH disminuye.

Los síntomas de hipotiroidismo son opuestos a los observados en el


hipertiroidismo e incluyen disminución del metabolismo basal y aumento del
peso sin incremento de la ingestión de alimento; disminución de la producción
de calor e intolerancia a frío; menor frecuencia cardiaca; lentitud de
movimientos, actividad mental lenta, letargo y somnolencia; edema periorbital;
estreñimiento, pérdida de cabello y disfunción menstrual. En algunos casos
aparece mixidema con aumento de la filtración de líquido hacia fuera de los
capilares; el edema se debe a la acumulación de mucopolisacáridos
osmóticamente activos en el líquido intersticial.
Cuando la causa del hipotiroidismo es un defecto congénito en la glándula
tiroides, se desarrollo bocio a partir de la estimulación incesante de la glándula
tiroides por las concentraciones elevadas de TSH circulante. Por último, el
hipotiroidismo sin tratamiento en el periodo perinatal produce una forma
irreversible de retraso mental y del crecimiento denominado cretinismo.
El tratamiento del hipotiroidismo implica terapéutica sustitutiva con hormona
tiroidea. La T4 se administra como hormona sustitutiva y al igual que la
hormona endógena, se convierte en T3 en los tejidos efectores.