Está en la página 1de 40

MUNDOS REPRESENTADOS EN

LITERATURA Y MOVIMIENTOS
ARTÍSTICOS
Es posible tipificar los mundos que la
literatura representa según diversos
criterios. Aquí escogeremos dos: el tipo de
realidad que representan, y el efecto que
con su representación se persigue.
Distinguiremos para estos efectos tres
tipos de realidad:
La cotidiana, esto es la que corresponde al
diario vivir de la gran mayoría de los seres
humanos de una determinada comunidad.
La onírica, que se reconoce como regida
por una lógica inhabitual desde el punto
de vista de la lógica del sentido común, y
que es afín al principio estructurante de
los sueños.
La mítica, que se caracteriza por su
situación atemporal –siempre en el origen
de la realidad– y por la presencia en él de
seres más grandes y potentes que los
normales: héroes, semidioses y dioses.
En relación con el efecto que persiguen,
distinguiremos tres tipos de mundo:
El realista, que apunta a que el lector
reconozca operando en ese mundo las
mismas condiciones que en el mundo
real; este efecto está estrechamente
ligado al tipo de realidad que hemos
denominado cotidiana.
El realismo
En las décadas centrales del S. XIX, el
Romanticismo y su idealización de la
historia, de la sociedad y sobre todo de la
naturaleza, cuyo tratamiento era un
motivo de evasión, deja paso a una
corriente que se interesa por la realidad.
El realismo surge después de la revolución
francesa de 1848. El desencanto por los
fracasos revolucionarios hace que el arte
abandone los temas políticos y se
concentre en temas sociales.
La industrialización determinó la
desaparición del artesanado y la
formación de una numerosa población
obrera acumulada en los centros urbanos.
Con ello, las condiciones de vida
económica y social sufren una alteración
profundísima, que se refleja en las
ideologías.
Los artistas toman conciencia de los
terribles problemas sociales como el
trabajo de niños y mujeres, los horarios
excesivos, las viviendas insalubres y
consideran que deben denunciar estas
lacras.
Mientras Augusto Compte elaboraba la
filosofía del Positivismo, quien estima
que la única fuente de conocimiento es
la observación y la experiencia,
tenían lugar una serie de descubrimientos
científicos que fomentaron la formulación
de una doctrina optimista, la del progreso
social.
En vez de soñar con la mejoría de la
vida, hay que especular partiendo de la
realidad.
Arte pictórico realista
El fantástico, que –siguiendo a Todorov–
identificamos como un mundo en el que,
operando la lógica realista del sentido
común, se introduce en forma repentina
e inexplicable elementos de orden
sobrenatural, y que se relaciona con lo
onírico, aunque menos estrechamente
que en el caso anterior.
A finales del S. XIX y principios del S. XX
Europa vivía en una situación
caracterizada por la inestabilidad social,
la rivalidad económica y política entre
las distintas naciones, que desemboca
en la Primera Guerra Mundial, y una
fecunda productividad en el ámbito
científico e intelectual.
En ello el arte se vio afectado y
empezaron a surgir múltiples corrientes
que se denominaron "ismos", eran las
diferentes rupturas con los modelos de
belleza dominantes en la época.
Las raíces del arte contemporáneo las
encontramos a finales del S. XIX. El
Impresionismo y el Postimpresionismo
constituyen un punto de partida para las
corrientes del S. XX.
Dentro de las vanguardias históricas, las
más destacadas fueron el fauvismo, el
expresionismo, el cubismo, el futurismo, el
constructivismo, el neoplasticismo, el
dadaísmo y el surrealismo.
Los surrealistas trataron de ir más allá
de la realidad visible asegurando la
superioridad del subconsciente y la
importancia de los sueños en la creación
artística.
Arte surrealista
El maravilloso, cuya lógica es comparable
a la del mundo real, pero que naturaliza
elementos ajenos a la lógica del sentido
común,
es decir, presenta como normales en el
interior de ese mundo elementos ajenos
a la lógica del sentido común realista,
como la magia, divinidades
antropomorfas, zoomorfas,
incluso personificaciones de elementos del
mundo inanimado, poderes
sobrenaturales, etc., lo cual establece un
estrecho nexo entre este efecto y el tipo
de realidad mítica.