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PEDAGOGIA

Es una ciencia que tiene por objeto el estudio de la educación con la intención de organizarla para
cumplir con ciertos fines según lo deseable para una sociedad.

Este concepto ha variado de la definición primitiva pero sin perder su origen, inevitablemente ha
evolucionado junto con la sociedad. No se pueden excluir los problemas educativos, el avance de la
ciencia y la tecnología lo cual lleva a que por medio de la integración de todos estos aspectos se
pueda formar y educar al ser humano como un todo.
La Educación Encierra un Tesoro

Capitulo Nº 4 :
Los cuatro pilares de la educación

La educación a lo largo de la vida se basa en cuatro pilares: aprender a conocer, aprender a hacer,
aprender a vivir juntos, aprender a ser.

Jacques Delors
APRENDER A CONOCER:

Significa poder adquirir conocimientos para que cada persona pueda aprender a
comprender el mundo que lo rodea, para vivir con dignidad, desarrollar sus
capacidades profesionales y conocimiento con los demás.
El conocimiento es evolutivo, necesitamos de una cultura general que permita darnos
apertura en todos los aspectos al mundo en el que estamos inmersos, todo esto
facilita y permite comunicar. El aprender a conocer le da al ser humano autonomía de
juicio, por eso es importante que desde niños se tenga la posibilidad de acceder al
pensamiento y razonamiento científico.
Tanto la memoria como el ejercicio del pensamiento deben ser iniciado
tempranamente.
APRENDER A HACER:

Herramienta para poder influir sobre el propio entorno, debe practicarse.


Con los progresos técnicos se modifican las calificaciones de los nuevos procesos de
producción, ya no pasa por tareas puramente físicas, sino tareas más intelectuales, tareas
de diseño, estudio y organización. Ante esto el trabajo se desmaterializa y la maquina se
vuelve más inteligente.
Acá el empleador comienza a ver al trabajador no solo por su calificación profesional sino
que ve su comportamiento social, su capacidad para trabajar en equipo, su iniciativa, y su
capacidad para asumir riesgos.
Por otro lado la desmaterialización del trabajo y las actividades de servicio en el sector
asalariado obliga a poner de manifiesto relaciones estables y eficaces entre personas. Por
otra parte en las economías en desarrollo donde la actividad no asalariado predomina el
trabajo es diferente, se busca adquirir una calificación social y una formación profesional.
APRENDER A CONVIVIR:

La gran competitividad económica de cada lugar genera y aumenta prejuicios negativos hacia
los demás. Pregona sobre el espíritu competitivo y el éxito individual. En cambio si la relación
se establece en un contexto de igualdad, donde hay objetivos y proyectos comunes todo será
con espíritu cooperativo.
Para esto es necesario el descubrimiento del otro donde necesariamente pasa por el
descubrimiento de uno mismo. Es positivo ponerse en el lugar del otro, comprender sus
reacciones.
Tender hacia objetivos comunes permite disminuir y hasta hacer desaparecer las diferencias
entre los individuos. Por esto es necesario desde la educación básica inculcar a los niños en
proyectos cooperativos, participar en actividades sociales, ayudar a los más desfavorecidos,
gestos solidarios. Esto favorece la relación entre educadores y educandos.
APRENDER A SER:

Todos como seres humanos tenemos que poder dotarnos de un pensamiento


AUTONOMO Y CRITICO. Esto se logra a partir de la educación recibida durante la
juventud, se logra una formación de cuerpo/mente, inteligencia, sensibilidad, sentido
estético, responsabilidad individual, espiritualidad.
La capacidad de adquirir un juicio crítico permite que cada uno alcance la plenitud y
forjar su propio destino. Cada uno debe ser creativo e innovador y debe permitirle
desplegarse tanto como individuo miembro de familia y de su colectividad, ciudadano
y productor, inventor y creador de sueños.
Capitulo Nº 5

La Educación a lo Largo de la Vida


La educación ocupa un lugar cada vez mayor en la vida de las
personas, a medida que aumenta la dinámica de las sociedades
modernas.

Este fenómeno tiene diversas causas. Nadie puede hoy esperar que
los conocimientos constituidos en la juventud le baste para toda la
vida, pues la rápida evolución del mundo exige una actualización
permanente del saber.

Por un lado estamos viviendo en un momento en que la educación


básica de los jóvenes tiende a prolongarse y por otra parte, el
acortamiento del periodo de actividad profesional, la disminución del
volumen total de horas de trabajo remuneradas y la prolongación de
la vida después de la jubilación aumentan el tiempo disponible para
otras actividades.
Por lo tanto, se hace indispensable reflexionar acerca de la distinción
tradicional entre educación básica y educación permanente.

En vísperas del siglo XXI, la educación, puede adoptar múltiples formas


y abarca, desde la infancia hasta el final de la vida. Todos los medios
que le permiten a una persona adquirir un conocimiento dinámico del
mundo, de los demás y de sí misma, va a ser combinando los cuatro
aprendizajes, es decir los cuatro pilares de la educación.
Un imperativo democrático
La educación a lo largo de la vida no es un ideal lejano, es una realidad que hace cada
vez más necesaria.

En primer lugar, como ya se ha indicado, el adelanto científico y tecnológico y la


transformación del proceso de producción en aras de una mayor competitividad han
determinado que los saberes y las técnicas de cada individuo, adquiridos durante la
formación inicial, pierdan rápidamente vigencia y se acentúe la necesidad de
desarrollar la capacitación profesional permanente.

La formación permanente responde en gran medida a un imperativo de orden


económico y permite a la empresa dotarse de personal con las mejores aptitudes,
necesarias para mantener el empleo y reforzar su competitividad. Por otra parte,
brinda a los individuos la oportunidad de actualizar sus conocimientos y vislumbrar
posibilidades de ascenso.
La educación a lo largo de la vida ha de brindar a cada cual los medios para
alcanzar un mejor equilibrio entre el trabajo y el aprendizaje, y para el ejercicio
de una ciudadanía activa.

Esta problemática está vinculada íntimamente con la de la igualdad de


oportunidades. A medida que se generaliza el deseo de aprender, garantía de
una mayor plenitud para todos, aparece el riesgo de que se acentúe también la
desigualdad, pues la carencia o insuficiencia de la formación pueden afectar
gravemente la continuidad de los estudios a lo largo de la vida.

En general, el principio de igualdad de oportunidades es un criterio esencial


para cuantos tratan de establecer las diversas etapas de la educación a lo largo
de la vida. En virtud de un imperativo democrático, sería justo que este
principio se plasmara formalmente en modalidades de educación flexibles, por
las que en cierto modo la sociedad garantizaría desde el principio la igualdad
de posibilidades de escolarización y formación que se ofrecen a cada individuo
durante su existencia, con independencia de los desvíos de su trayectoria
educativa.
Una educación pluridimensional

La educación a lo largo de la vida representa para el ser humano una


construcción continua de sus conocimientos y aptitudes y de su facultad de
juicio y acción. Debe permitirle tomar conciencia de sí mismo y su entorno y
desempeñar su función social en el mundo del trabajo y en la vida pública. El
saber, el «saber hacer», el «saber ser» y el «saber convivir» en sociedad
constituyen los cuatro aspectos, íntimamente enlazados, de una misma
realidad.

Es también un procedimiento de apropiación singular y de creación personal.


Combina el conocimiento formal y no formal, el desarrollo de aptitudes innatas
y la adquisición de nuevas competencias. Conlleva esfuerzos, pero también la
alegría del descubrimiento. Además de ser una experiencia singular de cada
persona, es también la más compleja de las relaciones sociales, pues abarca
a la vez los ámbitos cultural, laboral y cívico.
Tiempos nuevos, ámbitos nuevos

Se ha subrayado con frecuencia el aumento muy significativo de la demanda de


educación de adultos. La educación de adultos adopta formas múltiples, como la
formación básica en un marco educativo extraescolar, la inscripción con
dedicación parcial en establecimientos universitarios, los cursos de idiomas, la
capacitación profesional y la actualización de conocimientos, la formación en
diferentes asociaciones o sindicatos, los sistemas de aprendizaje abiertos y la
formación a distancia.

La educación a lo largo de la vida alienta la vida social, nos exige adentrarnos en


lo universal y nos hace ser un poco más libres. Allá donde la educación todavía
sigue siendo un bien escaso y limitado, hemos de procurar que se transforme en
un bien común y permanente.
La promesa de la educación a lo largo de la vida es un horizonte de
sentido cercano y lejano a un tiempo; no obstante, nos invita a la acción,
a ponernos en camino. Este paso no está exento ni de dificultades ni de
contradicciones, pero también resulta inspirador.

Nos encontramos ahora mismo en una encrucijada, en un mundo que


sufre graves desajustes. Por eso, podemos considerar la primacía de la
educación y del aprendizaje a lo largo de la vida como una oportunidad
inédita para la mejora de nosotros y de nuestro propio mundo.
Cristina Funes

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