Está en la página 1de 38

Reading Sor Juana’s Answer

CWS/LALS/Span 192
Saona
Cast of Characters
Sor Juana Inés de la Cruz

Antonio Núñez de Miranda (Sor Juana’s confessor


until 1680)

Monsignor Manuel Fernández de Santa Cruz, Sor


Juana’s confessor, AKA, Sor Filotea de la Cruz
Letters
Sor Juana’s letter “firing” her confessor, Antonio Núñez de
Miranda
Sor Juana’s Christ’s Finezas or gifts written as a letter to
her confesor, Manuel Fernández de Santa Cruz, published
by him as Carta Atenagórica.
“Sor Filotea’s letter,” an introduction written and published
by Manuel Fernández de Santa Cruz, along with Carta
Atenagórica.
Sor Juana’s Answer to Sor Filotea de la Cruz, also known
as her spiritual self-defense.
What “Sor Filotea” said…
“you trimmed your quill even more deftly than either
Bishop
Introduction
Modesty trope (Section 1)

“Thanking” Sor Filotea (Section 3, 40)

Requesting her own absolution (3, 60)

The Paradox of Silence (4)


What could she write about?

Section 4, 126-154
Hunger for learning as a gift from God (6)
Her Life
She offers her life story as proof that her desire to
learn comes from God and is stronger than anything
else (6 and 7)
Secular Sciences
She presents an argument defending the need to study
secular sciences (11)
Study as a way of life
She could not refrain from studying even without
books (26)
The need for female
instructors
Section 3 deals with the dangers of not having female
teachers.
Defending learning for its own sake (39, 1121)
The Letter Worthy of Athena
She constructs an argument for the freedom to think
and express one’s thoughts (40)
Valediction or Closing
Section 45 closes the letter asking forgiveness for the
“household familiarity” used to write to “Sor Filotea.”
Temor a escribir sobre asuntos teológicos: “una
herejía contra el arte no la castiga el Santo Oficio…”

“yo nunca he escrito sino violentada y forzada y sólo


por dar gusto a otros…”
“¿Qué entendimiento tengo yo, qué estudio,
qué materiales, ni qué noticia para eso, sino
cuatro bachillerías superficiales? Dejen eso
para quien lo entienda, que yo no quiero
ruido con el Santo Oficio, que soy ignorante
y tiemblo de decir alguna proposición
malsonante o torcer la genuina inteligencia
de algún lugar. Yo no estudio para escribir,
ni menos para enseñar (que fuera en mí
desmedida soberbia), sino sólo por ver si
con estudiar ignoro menos”.
Explica su sed de saber
‘este natural impulso que Dios puso en mí’ (p.
10)

Relato autobiográfico de su más temprana edad


Entrar en el “estado”
“cosas repugnantes a mi genio”

“total negación que tenía al matrimonio”

“lo menos desproporcionado y lo más decente


que podía elegir en materia de la seguridad que
deseaba de mi salvación”
Impertinencillas de mi genio:

Querer vivir sola

No querer tener ocupación obligatoria que


embarazase la libertad de mi estudio
Mi “mayor enemigo”: inclinación –prenda o castigo-
que me dio el Cielo
Problema del autodidactismo
La jerarquía de las ciencias: la teología como reina
de las ciencias
Problema de vivir en comunidad
Esfuerzo deliberado por cultivar su saber
Prohibiciones
-Cuando una superiora le ordenó no estudiar en los
libros, Sor Juana obedeció (mientras ésta siguió
siendo superiora), pero al no estudiar en los
libros, estudiaba en todas las cosas:

-la psicología de las personas con quienes hablaba


(“variedad de genios e ingenios”) (p. 40)
Geometría en la forma de los objetos y la
relación de sus proporciones

Ilusiones de percepción en líneas paralelas que


parecen piramidales

La trayectoria de un trompo

Química en la cocina

etc
Pero estudiar de la naturaleza y la vida cotidiana era
incluso más demandante para su salud y energía
que el estudiar en los libros.
“…basta lo dicho para que … se entere … en todo
mi natural y del principio, medios y estado de mis
estudios”. (p. 44)

Y asegura que no tiene ni mérito ni culpa. (p. 44,


párrafo 2)
Genealogía ejemplar
Lista de mujeres en la historia sagrada y en la
historia profana que han dado ejemplo de
estudio y conocimiento.
El estudio en las mujeres
San Pablo resuelve que, aunque las mujeres no
deben leer públicamente en las cátedras ni
predicar, pueden estudiar, escribir y enseñar
privadamente. (p. 48)
Ambición del estudio puede ser peligrosa y debe
moderarse:

“¡Oh, si todos –y yo la primera, que soy una ignorante–


nos tomásemos la medida al talento antes de
estudiar y, lo peor es, de escribir con ambiciosa
codicia de igualar y aun de exceder a otros, qué
poco ánimo nos quedara y de cuántos errores nos
excusáramos y cuántas torcidas inteligencias que
andan por ahí no anduvieran! Y pongo las mías en
primer lugar, pues si conociera, como debo, esto
mismo no escribiera. Y protesto que sólo lo hago
por obedeceros; con tanto recelo, que me debéis
más en tomar la pluma con este temor, que me
debiérades si os remitiera más perfectas obras”.
Argumento en favor de
educar a las mujeres
-Debería haber mujeres educadas para que a su
vez pudieran educar a las niñas. Es exponer a
las niñas si los únicos que pueden educarlas son
hombres.
El edicto de San Pablo interpretado fuera de
contexto: “que las mujeres callen en la Iglesia”
puede interpretarse de manera literal –en el
templo- o de manera general –que no opinen
sobre cosas de la Iglesia. Sor Juana acepta la
primera, pero no la segunda interpretación.
Argumenta Sor Juana que muchas mujeres que han
opinado e incluso escrito sobre materias de la
Iglesia fueron canonizadas. Pero no sólo las
santas pueden escribir e incluso las santas,
cuando escribían, no lo eran. (p. 58).
Sobre la Carta Atenagórica
(Parafraseando p. 60)

Si la Iglesia no me prohibe escribir, ¿por qué me lo


prohiben otros?

Si mi crimen es argumentar contra Vieyra ¿cómo es


que él puede argumentar contra tres santos?

Mi entendimiento es tan libre como el de Vieyra ya


que los dos vienen de Dios.
No falté al decoro

No insulté a la Sagrada Compañía (la orden de los


jesuitas, a la que pertenece Vieyra)

Escribí sólo para el que me lo pidió, lo que es


distinto que escribir para publicar

Si es herética, que la denuncien y yo estaré de


acuerdo.

Si es “bárbara”, ríanse de ella.


Sor Juana vuelve a explicar que la mayoría de las
cosas que ha escrito han sido a pedido (pone
como excepción “El Sueño”) y que tampoco ha
publicado casi nada por voluntad propia.
Para finalizar vuelve a referirse a la “pantalla” de su
interlocutor:

“os pido perdón de la casera familiaridad o menos


autoridad de que tratándoos como a una religios de
velo, hermana mía, se me ha olvidado la distancia
de vuestra ilustrísima persona, que a verso yo sin
velo, no sucediera así…”