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LA EVANGELIZACIÓN

EN CHILE
ORGANIZACIÓN DE LA NUEVA EXTREMADURA

GABRIEL ALBURQUENQUE MEDINA


LA CONQUISTA

Chile se ha caracterizado por ser un país católico, sus más hondas raíces están inscritas en la conquista
española por medio de Pedro de Valdivia y su avanzada colonizadora en la que venían también sacerdotes
misioneros: el bachiller Rodrigo González Marmolejo y los presbíteros Juan Lobo y Diego Pérez.
El 13 de diciembre de 1540 la expedición llegó al valle del Mapocho, con la subsecuente fundación de la ciudad
de Santiago de Nueva Extremadura el año 1542, se constituyó la primera presencia formal del catolicismo en
tierras chilenas con la celebración de la primera misa
Con los españoles llegó la fe a estas tierras, la pretensión de los misioneros no era otra que elevar estandarte
de Cristo con la intención de propiciar la bendición de Dios a la naciente colonia española y la salvación de los
autóctonos, siguiendo así las directrices que Cristo dio a la Iglesia y a la encomienda española.
Esta visión de salvación de las almas está en la más pura concordancia con los más hondos deseos de una Iglesia
ya en crisis por la incipiente reforma protestante y con un marcado celo apostólico, comunicador de la verdad y
de abolición de todo tipo de idolatría.
Estos códigos, desde una mirada hermenéutica histórica, eran los adecuados para la época muy y bien visto por
la sociedad. En efecto, para la cosmovisión de aquellos años, una iglesia que no anuncia y no convierte al mundo
al catolicismo, la religión verdadera, no es digna de Cristo.
Con la creación de la diócesis de Santiago por el papa Pío IV el año 1561, la misión se hará cada vez más intensa,
al tener independencia de la diócesis de Lima. A lo largo del territorio de la Gobernación de Chile, los misioneros
que se adentraban en la geografía local tenían diversos tipos de desafíos por cumplir antes de poder convertir en
cristianos a los miles de aborígenes que habitaban la parte sur de las tierras conquistadas.
El territorio de la nueva división eclesiástica abarcó, en un principio, la totalidad del territorio de la Gobernación
de Chile. Su primer Obispo fue el mismo sacerdote que acompañó a Valdivia en su expedición, el bachiller
González Marmolejo, quien no pudo ser consagrado por enfermedad y tomó posesión de la diócesis por medio
de un apoderado.

En los primeros años le sucedieron en el cargo los franciscanos Fernando de Barrionuevo, Diego de Medellín y
Pedro de Azuaga. Sin embargo, el gran organizador de la actividad y administración de la división eclesiástica fue
Medellín. Éste dividió la diócesis en cuatro parroquias, fundó el Seminario conciliar y ordenó los primeros
sacerdotes. También erigió el primer monasterio femenino en Chile, el de las Clarisas de Osorno.
Valdivia continuó su conquista hacia las tierras australes. Así, cuando fundó la antigua ciudad chilena de La
Imperial, el papa Pío IV vio la necesidad de crear una diócesis en aquel territorio. El 22 de mayo de 1563 fue
creada la Diócesis de la Santísima Concepción con sede en La Imperial, cuyo primer obispo fue Fray Antonio de
San Miguel Avendaño y Paz.
DE ARICA AL RÍO CHOAPA

En el norte del Chile colonial se encontraban principalmente los pueblos diaguitas y atacameños, su límite era
Copiapó, aquellos pueblos poseían una fuerte influencia incaica en sus costumbres rituales de adoración a los astros,
fueron evangelizados por sacerdotes doctrineros: jesuitas, franciscanos, dominicos, etc.

Por otra parte, la evangelización del sur del Perú y de Bolivia, que luego de la Guerra del Pacífico serían anexionados
al territorio chileno, estuvo a cargo muy posiblemente de don Hernando Díaz Rojo.
EL ACONCAGUA AL BÍO BÍO

La mayoría de los indígenas del centro de Chile eran picunches, los cuales no pusieron resistencia, tanto cultural
como socialmente, para recibir las enseñanzas de la iglesia. Es en esta zona de la gobernación donde se concentra
la mayoría de la acción evangelizadora pacífica que posee el grupo conquistador, y la casi totalidad de los
sacerdotes seculares están presente a lo largo de este territorio.

Debido a lo accidentado del territorio, los misioneros tardan en llegar a las comunidades precordilleranas del
centro de Chile, como los pehuenches y chiquillanes, quienes quedaron prácticamente aislados de la acción
evangelizadora de los monjes.
En esta región se encuentra el pueblo mapuche que ofrece una gran resistencia en el conflicto de la Guerra de
Arauco, donde se mostró una clara rebeldía en contra del conquistador español, que era traspasado a los monjes y
sacerdotes que acompañaban a los expedicionarios.

En 1575, un grupo de franciscanos


ingresan a territorio mapuche,
fundando una serie de estaciones
misionales para iniciar los
acercamientos entre los habitantes de
Arauco y los misioneros, quedando las
estaciones destruidas en diversos
alzamientos.

En 1596, los jesuitas intentaron llegar nuevamente a los mapuches a través de la enseñanza metodológica del
catolicismo hablado en su misma lengua, pero este intento fue nuevamente anulado por la destrucción masiva de
ciudades en 1598.
Sin embargo, y a pesar de este esfuerzo por parte de los jesuitas, que era secundado por los sacerdotes seculares
y franciscanos, el mapuche no adoptaba la nueva religión por los siguientes motivos:

 El apego que tiene con sus ritos ancestrales.

 Exigencia de abandonar la poligamia.

 Abuso de los españoles con los capturados, lo que era


vinculado por los mapuches, como parte de la religión.

Tras la destrucción de su misión, los jesuitas fijan el Fuerte Valdivia como centro neurálgico de su actividad,
fundando una serie de capillas en los territorios de Arauco, Tucapel e Imperial. Su misión se extendió hasta que
fueron expulsados por la Corona Española.
MISIÓN EN LAS ÍSLAS DEL SUR
Al sur del territorio mapuche, los españoles establecieron los fuertes de Castro y Calbuco, notando que los
indígenas del territorio estaban más atrasados culturalmente que el resto de los aborígenes del norte. En este
territorio las misiones franciscanas, jesuitas y mercedarias se encargan de realizar constantes misiones a la
mayoría de las islas que se encontraban habitadas en las cercanías de la isla Grande de Chiloé.
La forma de misionar los accidentados territorios sureños se basó en un sistema de visitas anuales denominado
como "Misión circulante", que consistía en la visita de un misionero en forma anual para realizar las tareas
sacramentales y de visita a la comunidad que vivían en las islas.

En la precordillera de este sector habitan


pueblos de cazadores nómadas, pero lo
accidentado del terreno, sumado a las
dificultades idiomáticas produjeron que
estos intentos fueran infructíferos para la
causa evangelizadora.
EL EXTREMO AUSTRAL

La zona magallánica fue la más apartada de la gobernación y donde prácticamente no llegaron misioneros,
quedando a merced de sus creencias ancestrales, y una vez que llegaron las misiones, se dieron cuenta de la
extinción de los aborígenes de la zona, principalmente por el intercambio cultural, de especies y el contagio de
enfermedades, producto de los navegantes de los barcos aventureros que atravesaban el estrecho de Magallanes.
LA EVANGELIZACIÓN

En las primeras etapas de la evangelización indígena, los monjes enfrentaron la tarea mediante el sermón
durante los diversos oficios religiosos, pero las dificultades propias del idioma entre ambas civilizaciones fueron
infructíferas en la tarea de convertir a los aborígenes.

En 1578, Felipe II dio la instrucción al Obispado de Concepción en una Real Cédula de enseñar la religión en la
lengua indígena:

"Os ruego y encargo que de aquí en adelante no proveáis


las dichas doctrinas a personas que no entiendan y sepan
muy bien la lengua de los indios"
Cédula de 2 de diciembre de 1578
ESQUEMA DEL PROCESO DE EVANGELIZACIÓN DEL “REYNO DE CHILE”

PRIMERA EVANGELIZACION

TRENTO

III CONCILIO LIMENSE

SEGUNDA EVANGELIZACIÓN
Desde ese punto, las congregaciones adoptaron varios métodos de la enseñanza de las creencias cristianas a los
lugareños, quienes intentaron en el estudio de las lenguas vernáculas acercarse a los indígenas.

Es así como los padres Hernando de Aguilera y Gabriel de la Vega


dominaron los idiomas autóctonos de Chile, quienes sintetizaron las reglas
de gramática a los demás misioneros. Sin embargo, el más destacado fue
el padre Luis de Valdivia quien publicó "Gramática de la Lengua de Chile”.

En el Concilio III de Lima se adoptó la escritura de un catecismo en los idiomas quechua y aymara, mientras que los
demás obispos recibían como misión traducir el catecismo a las lenguas de su diócesis.
Como metodología se adoptó el acercamiento a la doctrina a través de recitación y repetición, en especial en las
"escuelas de indios", las cuales asistían la servidumbre y los indios conversos.

En la zona de Arauco, como ya se ha mencionado, debido a la constante guerra


entre conquistadores y mapuches, los métodos de evangelización fueron
adaptados para no entorpecer las acciones bélicas y no confundir las labores entre
la posesión de terrenos y el adoctrinamiento en la fe.

Para esto, y a través un acuerdo en 1564 entre el obispo de Santiago y los conquistadores, antes de hacer una
evangelización en una zona del conflicto, debía determinarse como "Requerimiento", lo que equivalía a hacer
llamados de paz y que "recibir la verdadera fe y las ventajas del régimen político del rey de España"
Los diversos papas han creado en la actual República de Chile varias jurisdicciones eclesiásticas, muchas de
las cuales continúan vigentes. Las Diócesis de Chile, según su orden cronológico de creación son las
siguientes:
 
Diócesis de Santiago. Creada el 27 de junio de 1561 por el papa Pío IV. El papa Gregorio XVI elevó la Diócesis a
Arzobispado el 23 de junio de 1840.

Diócesis de Concepción. Creada por el papa Pío IV con el nombre de Imperial, el 22 de marzo de 1563. El 1763
se trasladó a la ciudad de Concepción. El papa Pío XII elevó la Diócesis a Arzobispado el 20 de mayo de 1939.

Diócesis de La Serena. El papa Gregorio XVI creó la Diócesis de La Serena el 1 de julio de 1840. Elevada a
Arzobispado por el papa Pío XII el 20 de mayo de 1939.

Diócesis de Puerto Montt. Creada por el papa Pío XII el 1 de abril de 1939. Elevada a Arzobispado por el papa
Juan XXIII el 10 de mayo de 1963.
Diócesis de Antofagasta. Durante el pontificado del papa León XIII fue erigido el Vicariato Apostólico de
Antofagasta, en fecha que no ha sido posible precisar. El papa Pío XI creó la diócesis de Antofagasta el 5 de
febrero de 1928. Elevada a Arzobispado por el papa Pablo VI el 28 de junio de 1967.​

Diócesis de San Carlos de Ancud. Creada por el Papa Gregorio XVI el 1 de junio de 1840.

Diócesis de Valparaíso. Don Rafael Valentín Valdivieso, Arzobispo de Santiago, creó la Gobernación eclesiástica de
Valparaíso el 2 de noviembre de 1872, dependiente del Arzobispado de Santiago. El papa Pío XI creó la diócesis
de Valparaíso el 18 de octubre de 1925.
Diócesis de Temuco. Don Luis Enrique Izquierdo, Obispo de Concepción, creó la Gobernación eclesiástica de
Temuco en 1908. El papa Pío XI creó la diócesis de Temuco el 18 de octubre de 1925.
Diócesis de Talca. Don Juan Ignacio González Eyzaguirre, Arzobispo de Santiago, creó la Gobernación eclesiástica de
Talca en 1913. El papa Pío XI creó la diócesis el 18 de octubre de 1925.
Diócesis de Chillán. Don Luis Enrique Izquierdo, Obispo de Concepción, creó la Gobernación eclesiástica de Chillán
en 1916. El papa Pío XI creó la diócesis de Chillán el 18 de octubre de 1925.
Diócesis de Rancagua. El papa Pío XI creó la diócesis de Rancagua el 18 de octubre de 1925, mediante la Bula
"Apostolici Muneris Ratio".​
Diócesis de Linares. La Diócesis de San Ambrosio de Linares fue establecida por S.S. Pío XI el 18 de octubre de
1925, mediante la Bula "Notabiliter Aucto", tan pronto como la separación entre la Iglesia y el Estado se concretó
en el país.​
Diócesis de San Felipe. El papa Pío XI creó la diócesis de San Felipe el 18 de octubre de 1925.
Diócesis de Iquique. En 1880, durante el pontificado de León XIII se erigió el Vicariato Apostólico de Tarapacá, aun
cuando no ha sido posible precisar la fecha exacta. El papa Pío XI creó la diócesis de Iquique el 29 de diciembre de
1929.
Diócesis de Valdivia. Don Ramón Ángel Jara, Administrador Apostólico de la diócesis de Ancud, creó la
Gobernación eclesiástica de Valdivia el 14 de junio de 1910, dependiente del Obispado de Ancud. El papa Pío XI
creó la Administración Apostólica de Valdivia el 25 de septiembre de 1924. El papa Pío XII creó la diócesis de
Valdivia el 8 de julio de 1944.
Diócesis de Punta Arenas. Durante el pontificado del papa León XIII fue creada la Prefectura Apostólica de
Magallanes, el 16 de noviembre de 1883, que comprendía la Patagonia Meridional y las Islas Malvinas. Don
Ramón Angel Jara, Obispo de Ancud, creó la Gobernación eclesiástica de Magallanes el 5 de abril de 1901,
dependiente del Obispado de Ancud. El papa Benedicto XV creó el Vicariato Apostólico de Magallanes e Islas
Malvinas el 4 de octubre de 1916. El papa Pío XII creó la diócesis de Punta Arenas el 27 de enero de 1947.
Diócesis de Osorno. El papa Pío XII creó la diócesis de Osorno el 15 de noviembre de 1955.
Diócesis de Copiapó. Durante el pontificado de Pío XII fue creada la Administración Apostólica de Copiapó el 9 de
noviembre de 1946. El mismo papa creó la prelatura nullius de Copiapó el 31 de octubre de 1957, y por último, el
mismo Pontífice creó la diócesis de Copiapó el 31 de octubre de 1958.
Diócesis de Los Ángeles. Creada por el papa Juan XXIII el 20 de junio de 1959.
Obispado Castrense. El papa San Pío X erigió el Vicariato Castrense el 3 de mayo de 1910. El papa Juan Pablo II
erigió en Obispado este Vicariato el 21 de abril de 1986.
Diócesis de Arica. El papa Juan XXIII creó la Prelatura de Arica el 17 de enero de 1959. Elevada a diócesis por el
papa Juan Pablo II el 29 de agosto de 1986.
Diócesis de San Bernardo. Creada por el papa Juan Pablo II el 13 de julio de 1987.
Diócesis de Melipilla. Creada por el papa Juan Pablo II el 4 de abril de 1991.
Diócesis de Villarrica. La Prefectura Apostólica de la Araucanía se inició en 1848, como una jurisdicción de los
Padres Capuchinos, sin separar su territorio de las diócesis de Ancud ni de la de Concepción. El papa Pío XI creó
el Vicariato de la Araucanía el 28 de marzo de 1928, con sede en Villarrica, y el 5 de enero de 2002 el papa Juan
Pablo II eleva el Vicariato a Diócesis.
Prelatura de Illapel. Creada por el papa Juan XXIII el 30 de abril de 1960.
Prelatura de Calama. Creada por el papa Pablo VI el 21 de julio de 1965. En 2010, fue elevada a Obispado.​
Vicariato Apostólico de Aysén. Durante el pontificado del papa Pío XII fue creada la Prefectura Apostólica de Aysén
el 17 de febrero de 1940. El mismo Papa creó el Vicariato Apostólico el 8 de mayo de 1955.
Vicariato de Paposo. Este Vicariato fue erigido por el papa Pío VII por Bula de 24 de noviembre de 1803 en favor
de Don Rafael Andreu Guerrero, pero nunca se ejecutó.
ANÉCDOTAS
Angol, titulada Los Confines o Los Infantes, es fundada en 1553; despoblada en 1554; repoblada en 1559;
trasladada en 1563; destruida en 1599; restaurada en 1610; trasladada en 1611; nuevamente en 1612;
despoblada el mismo año; restablecida en 1737; incendiada en 1738; reconstruida el mismo año; despoblada en
enero de 1641; refunda da en 1690 y en 1695 como pueblo de indios; desmantelada nuevamente en 1723;
refundada en 1757 y destruida en 1766. Con ser la ciudad de América que más veces haya sido refunda da
-subsiste dignamente hasta hoy-, desde el punto de vista que nos ínteresa significa simplemente que su única
iglesia parroquial fue reedificada sucesivamente la friolera de trece veces en 213 años.
Algo parecido sucede con la Catedral de Santiago: la primera iglesia es la llamada de Pedro de Valdivia, señalada
en la fundación de la ciudad el 12 de febrero de 1541, destruida en el ataque de Michimalongo en septiembre
del año siguiente; la segunda, en funciones en 1548, cayó sola, por defectos de construccíón, en 1556; la tercera,
de cantería de piedra, es costeada por el Gobernador D. García de Mendoza en 1560 y destruida por el
terremoto de febrero de 1571; la tercera es la catedral del Obispo Medellin, destruida en el célebre gran temblor
de mayo de 1647; la cuarta, del Obispo Gaspar de Villarroel, consagrada en octubre de 1670y destruida en el
terremoto de 1679; la quinta es consagrada por el Obispo Carrasco y Saavedra en 1687, destruida en el
terremoto de julio de 1730; la sexta, comenzada en 1745por el Obispo González Melgarejo, dañada gravemente
en el terremoto de mayo de 1751 e incendiada en diciembre de 1769; la séptima -y actual- es construida por el
Obispo Alday, desde 1780 bajo la dirección del arquitecto Joaquin Toesca.
POR SU ATENCIÓN,
MUCHAS GRACIAS.

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