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Tema:

AMIGAS INSEPARABLES
Docente: Judith Aldave Carrión

Nivel: Primaria
AMIGAS INSEPARABLES

Referencia: Rut
Para memorizar: “Tu pueblo será mi pueblo, y tu Dios será mi Dios” (Rut 1:16, NVI).
OBJETIVOS
• Conocer la historia de Rut y Noemí y la manera como Dios las protegió.
• Valorar las amistades y asumir el compromiso de ser un buen amigo.
• Decidir ser amigo de Jesús.
• Comprender el papel de un amigo y saber que Jesús es el mayor de ellos.
Había una sequía muy grande
en la ciudad de Belén, y cada
día era más difícil conseguir
alimento. En aquellos
tiempos, vivía un hombre
llamado Elimelec. Como
estaba preocupado con su
familia, se mudó a Moab, un
país vecino. En el viaje, sus
dos hijos y su esposa Noemí
hicieron planes para la nueva
vida que tendrían en aquella
tierra, donde el pueblo no
conocía al Dios del cielo.
Por un tiempo, fueron
felices en aquel lugar,
hasta el día en que
Elimelec falleció.
Noemí se puso muy
triste por perder a su
compañero. Pero
pronto sus hijos le
dieron una alegría muy
grande, porque se
enamoraron y se
casaron con jóvenes de
buen corazón.
A Noemí le gustaba
contarle a Rut y a Orfa las
historias de su pueblo. Le
gustaba hablar del amor
de Dios y su cuidado a las
personas que lo aman.
Orfa y Rut se interesaron
cada vez más en aprender
todas aquellas cosas
nuevas, especialmente las
maravillas que Dios haría
por su pueblo en el futuro.
Sin embargo, la tristeza nuevamente golpeó a Noemí. Sus dos hijos, Kilión y Mahlón
fallecieron. Noemí se quedó solita en una tierra extraña. Extrañando su casa, decidió
volver a Belén. Rut y Orfa no querían separarse de su amada suegra y decidieron
acompañarla. Pero Noemí insistía en que deberían regresar a la casa de sus padres y
formar un nuevo hogar.
Después de discutir mucho el asunto, Orfa tomó su decisión: besó a su suegra y, con
muchas lágrimas, regresó a la casa de sus padres. Rut no estaba dispuesta a regresar.
En lugar de eso, le dijo a Noemí:
–No me prohíbas ir contigo. Tu pueblo será mi pueblo y tu Dios será mi Dios.
Como Noemí vio que Rut realmente estaba decidida a ir con ella, no dijo nada más y
siguieron el viaje a Belén. El ejemplo que Noemí había dado y las historias que había
contado convencieron a Rut de querer pertenecer a ese pueblo especial y hacer del
Dios de la suegra su Dios también.
Cuando, finalmente, llegaron a la ciudad, hubo una gran agitación. Todos querían saber qué le
había sucedido a Noemí y a su familia. Se pusieron muy tristes con las noticias, pero felices por
verla otra. Queriendo ayudarlas, algunos sugerían que, como aquella era la época de la cosecha,
ellas podrían juntar las espigas que caían al suelo para conseguir el sustento. Era la costumbre
permitir que los pobres recogieran los restos de las cosechas de los campos.
Al otro día, Rut se despertó bien temprano para trabajar. Era un trabajo difícil, pero
ella trabajaba con ahínco, porque sabía que el alimento que tendrían dependía de la
cantidad que pudiera obtener. De pronto, un hombre se acercó a ella. Era Booz, el
dueño de aquellas tierras, y pariente de Noemí.
Él se quedó impresionado con aquella joven y con el hecho de que ella había
abandonado a toda su familia por amor a su suegra.
Los encuentros entre Booz y Rut se hicieron frecuentes hasta que decidieron casarse.
Entonces Booz buscó a jueces para decir que estaba dispuesto a casarse con la nuera
de su pariente y rescatar su herencia.
Aquel fue un casamiento muy comentado, porque Rut no pertenecía al pueblo de
Israel, y Booz era un hombre muy rico.
Ellos no se imaginaban que Rut llegaría a ser la bisabuela del rey David.
Rut fue feliz porque aceptó los consejos y enseñanzas de Noemí, su
suegra y amiga.
Noemí enseñó a Rut a
amar a Dios. Nosotros
también podemos
hablar de él a
nuestros amigos.