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Vidas expuestas: un caso de memoria en el Salón del Nunca Más

Nunca Más
• El 3 de noviembre de 2000 las AUC ejecutaron una
masacre en Granada (Antioquia) en la que 17 personas
fueron asesinadas. El 6 de diciembre del mismo año
las FARC asaltaron el pueblo e hicieron detonar un
carro-bomba con 400 kg de explosivos que dejaron 28
personas muertas.

• Entre 1998 y 2004, 400 personas fueron asesinadas y


128 desaparecidas. Estos hechos provocaron el
desplazamiento de más del 60 % de su población

• 2004 talleres de memoria: Grupos de abrazos y


Jornadas de Luz
Los imperativos sobre la memoria colectiva (el deber de recordar)
resultan inseparables de los trabajos de duelo y la evolución del
trauma (la necesidad de olvidar).

Los ejercicios de memoria llevados a cabo en Granada


son una respuesta a los eventos traumáticos
experimentados por la comunidad. Eventos que fracturan
tanto la constitución del “yo”, como los vínculos
comunitarios:

El “yo” continúa existiendo, aunque pueda haber sufrido daño e


incluso cambios permanentes. El “tú” continúa existiendo, aunque
distante, y puede resultar difícil relacionarse con él. Pero el
“nosotros” ya no existe como un par conectado o como células
conectadas dentro de un cuerpo comunitario más grande (Erikson
2011, 69).
Fuente: El Espectador, diciembre Fuente: El Tiempo, diciembre 9 de 2000
8 de 2000
Fuente: El Colombiano, diciembre 10 de 2000.
Fotografo: Jesús Abad Colorado, octubre de 2001.
Fotografo: Jesús Abad Colorado, diciembre de 2000.
Fuente: Grupo de Memoria Histórica (2013, 18)
Fuente: Grupo de Memoria Histórica (2013, 228)
Erika Dietes
“Río abajo” (2014), en la
exposición colectiva “Dónde
están los desaparecidos.
Ausencias que interpelan”

Fotografía: Iglesia de Las


Nieves, Bogotá, julio 6 de 2014.
Parte de lo que quiero hacer con Rio Abajo es legitimar el dolor,
yo creo que hay que devolverle a la gente el derecho de poder
sentir dolor; ¿Porque es la madre de un actor armado no tiene
derecho a sentir dolor?

En este ejercicio, el agua aparece como un testigo, como un


elemento que fue usado para borrar el rastro, para arrebatarle la
identidad a los asesinados. En este escenario, la inexistencia de
los cuerpos que alguna vez usaron esas prendas de vestir
funciona como denuncia del inmensurable dolor e
incertidumbre que causa este delito

Con estas exposiciones me di cuenta que todo este acto


simbólico funciona como una cuestión de acompañamiento, de
no estar solo en el mundo. Cuando se ve la camisa de su hijo y
en el fondo de la sala hay otras 140 es como hacer una puesta en
escena de un dolor individual y hacerlo un dolor colectivo. Ahí
es donde veo la función de alivio del arte