Está en la página 1de 28

EPÍSTOLA DE

SANTIAGO

Javier Eduardo Rosanía Pacheco


Luis Enrique Ruiz Kerguelén
Introducción
O Los materiales de Cursos Bíblicos giran, por lo regular, en
torno a una serie de libros y pasajes bíblicos bien
conocidos. Es común encontrar lecciones sobre los
Evangelios, los Salmos y las Epístolas Paulinas. Sin
embargo, rara vez encontramos lecciones sobre los Jueces,
los Proverbios o el Apocalipsis. En este escrito
estudiaremos precisamente un libro que tradicionalmente
se deja de lado: La Epístola de Santiago. El tema general
de la unidad es el siguiente: La verdadera religión se
demuestra en la práctica de la fe. A continuación
presentamos algunos apuntes introductorios a este
interesante documento de las Sagradas Escrituras.
Estructura
O La mayor parte de las Epístolas del Nuevo Testamento siguen la
misma forma o estilo literario. Estas cartas se dividen en dos
partes principales:

Doctrinal Pastoral
Se exponen los aspectos Donde se hace una
fundamentales de la reflexión teológica aplicada
teología cristiana a la situación particular de
los oyentes.

O En su lugar, a partir del segundo capítulo, el escrito presenta una


serie de ensayos breves sobre temas prácticos para la vida
cristiana. En estos breves ensayos encontramos exhortaciones que
evocan la sabiduría de los proverbios del Antiguo Testamento.
Muchos estudiosos de la Biblia han cometido el
error de menospreciar esta hermosa Epístola,
afirmando que carece de doctrina sólida y de una
estructura coherente. Piensan que la carta es sólo
un “ramillete de exhortaciones” que tienen poco
en común. A pesar de lo generalizadas que están
estas opiniones sobre Santiago, las mismas están
equivocadas.
Primero, la Epístola de Santiago es un
documento de alto contenido teológico. La
diferencia entre otros escritos del Nuevo
testamento y Santiago estriba en la forma
de hacer teología. Santiago no hace
teología doctrinal, sino teología pastoral.
En esta hermosa epístola encontramos
reflexiones y exhortaciones teológicas
aplicadas a la situación particular de la
Iglesia cristiana del primer siglo.
Segundo, Santiago tiene una estructura literaria
muy particular. Al leer el primer capítulo
podemos notar que éste ofrece una breve
introducción a los temas principales de los
ensayos que contiene la carta. En este sentido, el
primer capítulo sirve de resumen y de índice al
resto de la Epístola. Podemos dividir su
estructura de la siguiente manera:
a) Apertura (1,1): La epístola comienza con un breve
saludo identificando a Santiago como autor del
escrito y a la comunidad judía en la dispersión como
destinataria.

B) La perseverancia en medio de las pruebas (1,2-8):Esta


sección comienza con una breve exhortación a la
perseverancia (vv. 2-4) seguida de una breve
reflexión sobre la verdadera sabiduría (vv. 5-8).

c) Condena a los ricos (1,9-11):


Estos versos presentan
una agria condena de la práctica de acumular
riqueza.
d) La verdadera sabiduría (1,12-18):
Los primeros
versos de esta sección hablan de la dinámica del
pecado (vv. 12-15). Los versos finales afirman la
bondad de Dios (vv. 16-18).

e) Sobre el dominio propio, El poder de la lengua (1,19-21):

Estos versos exhortan a los creyentes a controlar la


ira, manifestando así templanza y dominio propio.

Los últimos
f) La práctica de la fe (1,22-26):
versos del primer capítulo hacen un llamado a ser
"hacedores" de la palabra (v. 22).
* La verdadera religión (1,27): El verso 27 define la
verdadera religión en términos prácticos. La religión
no es una práctica ritual ni un espiritualismo escapista.
Santiago define la religión en términos prácticos. La
verdadera religión es vida, es una práctica de la fe que
encarna el amor de Dios por la humanidad. Esta
"definición" es el texto central de todo el documento;
la carta gira en torno a este "pivote". A partir de este
verso, la carta presentará una serie de tratados o
ensayos cortos sobre los temas sugeridos en el primer
capítulo. En este sentido, podemos afirmar que
Santiago 1,27 presenta el tema central de la carta.
f’’) La práctica de la fe (2,1-26): Estos versos desarrollan
el tema de la práctica de la fe mediante el análisis de dos
situaciones conflictivas en la comunidad de fe. La primera
es el discrimen por razones socio-económicas (2,1-13).
Este discrimen alimenta el favoritismo hacia las personas
adineradas y el maltrato del pobre (vea 2,1-2). El segundo
caso estudia la relación entre la fe y las obras (2,14-26). El
texto critica a los creyentes que confiesan la fe sin
practicarla (vea 2,18). Para Santiago, la fe de tales
personas es "muerta", es decir, no existe. El mensaje de
este breve tratado sobre la práctica de la fe puede
resumirse usando las palabras de 1,22: Es necesario ser
"hacedores de la palabra", no "solamente oidores."
e’’) Sobre el dominio propio, El poder de la lengua (3,1-12): Una vez
más, el tema sugerido en 1,19-21 ahora se desarrolla a plenitud usando otro
caso de estudio. El creyente debe exhibir dominio propio y templanza en
su forma de hablar.

d’’) La verdadera sabiduría (3,13;4,1): La sección D (1,12-18) describe


tanto el origen como el desarrollo y las consecuencias del pecado. Esta
sección desarrolla este tema recalcando tres ideas muy importantes.
Primero, cada persona demuestra su sabiduría por medio de su conducta
(3,13-18). Segundo, el creyente no puede ser amigo del "mundo" (4,1-10).
Aquí "mundo" no se refiere a la esfera física sino al orden maligno que
domina la sociedad. El creyente debe rechazar el gobierno de las fuerzas
de la muerte; hay que "resistir al diablo" (4,7) que se opone al bien, al
amor, a la justicia y a la vida que Dios nos ha dado. Tercero, el texto
termina con una breve exhortación a no juzgar a los demás.
c’‘) Condena a los ricos (4,13-5:6): Santiago retoma el tema sugerido en
1,9-11 y truena contra las personas adineradas. El texto lanza dos graves
acusaciones contra los ricos. La primera, es que -- en la práctica -- son
ateos (4,13-17). Viven como si Dios no existiera; hacen planes confiando
en su dinero, menospreciando la voluntad de Dios para sus vidas (4,15). La
segunda acusación es que su riqueza se basa y se alimenta de la pobreza de
los demás (5,1-6). Del mismo modo en que la sangre de Abel clamaba a
Dios por justicia (Génesis 4,10); los salarios que los ricos han robado a los
trabajadores clama delante de la presencia de Dios (vea 5,4).
b’‘) La perseverancia en medio de las pruebas (5,7-18): La carta termina
como empezó, llamando a los creyentes a perseverar ante la pruebas que les
abaten. Por un lado, los vv. 7-11 nos llaman a ser fieles a Dios en
momentos de sufrimiento. Por otro, los vv. 12-18 hablan del poder de la
oración.
a’‘) Cierre (5,18-20): La carta termina llamando a practicar la verdadera
religión.
Ubicación
La carta identifica sus destinatarios como "las doce tribus
de la dispersión". Fuera de esto, no se ofrecen detalles
sobre los remitentes. Esta frase plantea con dos
posibilidades: podemos tomarla literalmente o en sentido
figurado. La primera alternativa es que la carta haya sido
escrita literalmente para la comunidad judía que vivía
fuera de Palestina. En el primer siglo de la era cristiana
millones de judíos vivían en distintas partes del imperio
Romano, viajando a Jerusalén únicamente durante alguna
de las festividades judías. Esta alternativa es poco probable
ya que los judíos que vivían aferrados a la interpretación
farisea de la Ley, no aceptaban el señorío de Jesús.
La segunda alternativa es que Santiago usa la frase en
sentido figurado. En este caso, el texto estaría dirigido a
las comunidades cristianas de trasfondo judío que estaban
fuera los alrededores de Jerusalén. Por esta razón,
Santiago se ha visto como una epístola circular o general.
De aquí su clasificación como carta universal o "católica".

Este carácter universal del escrito explica por qué la


epístola muestra una interesante colección de tradiciones.
Por un lado, encontramos sabiduría judía y tradición
proverbial; por otro, sentencias de la filosofía popular
helenística, tal como la exhortación al dominio propio en
3,1-12. Esta mezcla de ideas judías y griegas le da un
sabor muy peculiar a la carta.
Otro punto interesante de que el nombre de Jesús sólo se menciona en
dos textos de la carta. estos son los versos 1,1 y 2,1. Esto ha llevado a
por la cual algunos eruditos a plantear la posibilidad de que Santiago
haya sido un originalmente un escrito judío que, posteriormente, fue
objeto de una edición cristiana. Esta teoría, respaldada por Willi
Marxsen (pp. 232-233), es muy popular en algunos círculos, pero puede
ser descartada si consideramos que la epístola muestra varios puntos de
contacto con los Evangelios y con algunas cartas del Nuevo
Testamento.

Por ejemplo, Santiago tiene varios puntos de contacto con el Sermón de


la Montaña. Elsa Tamez presenta toda una serie de puntos de contacto
en su libro sobre Santiago (p. 19). Estos textos nos sugieren que el autor
de la Epístola conocía muy bien las tradiciones evangélicas, en
particular las tradiciones relacionadas con el Evangelio según Mateo.
Esto puede verse con más claridad si comparamos los siguientes versos:
St. 1,4 / Mt. 5,48 = Ser perfecto
St. 1,5 / Mt. 7,7 = Pedir/recibir
St. 1,12 / Mt. 5,3-11 = Bienaventurado el hombre
St. 1,17 / Mt. 7,11 = Buena dádiva
St. 1,22 / Mt. 7,26 = Hacer/oír
St. 1,25 / Mt. 5,17-20 = La Ley perfecta
St. 1,25 / Mt. 5,3-11 = Bienaventurado
St. 2,5 / Mt. 5,3 = Opción por lo pobres
St. 2,5 / Mt. 5,3-10 = Heredar el Reino
St. 2,8 / Mt. 7,12 = La Ley
St. 2,11/ Mt. 5,21-27 = Adulterio
St. 2,13 / Mt. 5,7 = Misericordia
St. 2,14-15 / Mt. 7,21= Creer/obrar
St. 3,17 / Mt. 7,17 = Frutos
St. 4,2-4 / Mt. 5,21-27 = Adulterio
St. 4,11 / Mt. 7,1 = No juzgar
St. 4,13 / Mt. 6,25-34 = La actitud ante el mañana
St. 5,3 / Mt. 6,19 = No atesorar
St. 5,4 / Mt. 5,12 = Salario y recompensa
St. 5,9 / Mt. 7,1 = Para no ser juzgados
St. 5,12 / Mt. 5,34-37 = No jurar
Santiago también tiene varios puntos de contacto
con las Epístolas. Quizás, el ejemplo más claro es
el correctivo que ofrece el escrito a la falsa
interpretación de la teología del Apóstol Pablo. Al
parecer, algunos creyentes habían entendido textos
como Romanos 3,21-31 y Gálatas 2,15-16 de
manera incorrecta y afirmaban que la salvación se
alcanzaba por medio de una fe teórica que no
necesitaba encarnarse en una vivencia práctica.
Santiago recuerda que la verdadera religión no
establece diferencia entre la fe y las obras (2,14-
16). La fe verdadera se demuestra en la práctica
(2,18).
Para interpretar Santiago, es importante
considerar sus aspectos sociológicos. La carta
recalca las diferencias socio-económicas entre
ricos y pobres (1,9-11, 2,1-13, 4,13;5,6),
condenando a los primeros. La carta se preocupa
por los oprimidos, tales como los huérfanos y las
viudas (1,27). También llama a los creyentes a
mantener una actitud de resistencia militante (esto
es lo que quiere decir la palabra que se traduce
erróneamente como "paciencia" 1,3 y 5,7). Todo
esto nos hace pensar que Santiago fue escrita a una
comunidad cristiana pobre, marginada y oprimida
del primer siglo.
Problemas teológicos
Precisamente este problema socio-económico es el centro
teológico de la carta. Así -- al igual que en el libro de
Apocalipsis, -- la opresión es el problema teológico de la
carta. Este problema central produce cantidad de problemas
secundarios. Algunos de estos son:
1. Las "pruebas": La comunidad cristiana primitiva pasó por
diversas "pruebas" (vea 1,2 y 4,10-11). Es decir, pasó por
momentos de sufrimiento y dolor producto de su empeño de
mantenerse fiel a Dios, a pesar de vivir en una sociedad
idólatra, sanguinaria y opresiva. Podemos afirmar que las
pruebas son resultado de las manifestaciones tanto sociales
como personales del pecado.
2. La relación entre las personas adineradas y la masa empobrecida:
Como indicamos anteriormente, el tema de la relación entre la riqueza y
la pobreza en la comunidad de fe es uno de los problemas básicos que
enfrenta la Epístola. La fuerza de las expresiones de Santiago nos llevan
a pensar que los creyentes pobres estaban siendo marginados y oprimidos
por personas adineradas. Los ricos se vanagloriaban en su opulencia (1,9-
10), recibían tratos preferenciales (2,2-4), acusaban a los pobres ante los
tribunales (2,6), blasfemaban el nombre de Dios (2,7), eran "ateos
prácticos" que hacían planes sin tomar en cuenta la voluntad de Dios
(4,13-17), acumulaban tesoros (5,3), estafaban a los jornaleros (5,4) y
llevaban vidas pecaminosas (5,5). Las graves acusaciones contra los ricos
se resumen en el verso 6 del capítulo 5: “condenasteis y matasteis al
justo; él no os resiste.” Es decir, estas personas se habían aliado con las
fuerzas del mal y de la muerte sin comprender que al oprimir al pueblo
estaban participando de la muerte de Jesús, el Hijo de Dios que por
medio del Espíritu Santo vive en medio de la comunidad de fe.
Estrategias teológicas y
pastorales
La estrategia teológico-pastoral de Santiago es sencilla.
La Epístola es una larga exhortación para practicar la
verdadera religión; una fe basada en la integridad.
1. Resistencia militante ante la opresión social:
Santiago exhorta a los creyentes a resistir las pruebas
en el nombre del Señor. Para esto, el texto usa un
término muy particular; Santiago exhorta a los
creyentes a tener "paciencia" ante las pruebas (1,3-4 y
5,7-8). Lamentablemente, la palabra "paciencia" tiene
un significado muy distinto al término "hupomoné"
que emplea el texto griego de Santiago. La
"paciencia" se entiende como una actitud de espera
sumisa mientras que el vocablo griego significa
"resistencia militante" o "perseverancia". Por lo tanto,
Santiago exhorta a los creyentes a mantener viva su fe
en Dios, a resistir y a perseverar ante la opresión.
2. La santificación personal: La epístola no minimiza el
pecado. El texto bíblico nos enseña que si bien el pecado
tiene aspectos sociales y comunitarios, los seres humanos
también pecamos al nivel personal. Por esta razón Santiago
dedica varios pasajes al tema de la santidad. El texto nos
llama a alejarnos del pecado una y otra vez. Nos recuerda
que el pecado conduce a la muerte (1,15), que la ira puede
conducir a la injusticia (1,20), que no debemos discriminar
(2,1), que debemos ejercer el dominio propio (3,2), que es
necesario dejar de lado los celos y las contiendas (3,14), que
no debemos solidarizarnos con las fuerzas de la muerte (4,7),
que no juzgar a los demás es correcto (4,11), que no debemos
ser arrogantes (4,15) y que es necesario practicar la justicia
(5,1-6).
O 3. La opción por los pobres: Santiago es uno de
los textos donde vemos con más claridad la
doctrina bíblica de la "opción por los pobres". Esta
doctrina se presenta con toda claridad en el verso 5
del capítulo 2: “Hermanos míos amados, oíd: ¿No
ha elegido Dios a los pobres de este mundo, para
que sean ricos en fe y herederos del reino que ha
prometido a los que le aman?” Frente al problema
planteado por la relación de opresión existente entre
las personas adineradas de la comunidad y la masa
empobrecida, Santiago afirma que Dios escucha el
clamor del pobre (vea 1,9-11 y 5,4).
4. La verdadera religión: Por último, queremos recalcar el
mensaje central de la carta. Santiago es un llamado a la
integridad. El texto bíblico llama a los creyentes a ser "de
una sola pieza" en su relación con Dios. La integridad es lo
contrario al "doble ánimo" que caracteriza a la persona
inconstante (1,8). Es necesario que nuestra fe sea
consistente con nuestra práctica. Esta es la verdadera
religión (1,27).
Santiago exhorta a la Iglesia a ser una comunidad donde
existan relaciones justas entre los creyentes. Esta nueva
forma de relacionarse es lo que acabará con las divisiones
que aquejan la Iglesia de su tiempo. En resumen, ante el
problema de la opresión socio-política, Santiago nos llama
a la praxis, a vivir las implicaciones prácticas de la fe.
Autor y fecha de la composición
Por sus alusiones a la tradición paulina y su
alusión a la "dispersión" -- que bien ser una
referencia a la caída de Jerusalén -- podemos
afirmar que Santiago se escribió a finales del
primer siglo. Esto excluye la posibilidad de que
la epístola haya sido escrita de puño y letra por
Santiago (En griego "Iácobos" o Jacobo), el
hermano del Señor (Mc 6,3, Hch 12,17, 15,13 y
21,18, I Co 15,7, Ga 1,19 y 2,9,12).
Es nuestra opinión, el autor pudo haber sido
discípulo de Santiago que recogió en este
documento las enseñanzas más importantes de
su maestro. Esto explicaría el extenso uso de la
tradición oral evangélica que guarda la carta.
De todos modos, el consenso es que la Epístola
fue escrita por un judío-cristiano con alta
influencia griega.
Bibliografía
O 1. Para una introducción a la Epístola vea el pequeño libro de Gilles Becquet, et al., La carta de
Santiago: Una lectura socio-lingüística, Cuaderno Bíblico 61 (Estella (Navarra): Editorial
Verbo Divino, 1988).
O 2. Hace poco fue publicado un nuevo comentario evangélico en español escrito por Pablo
Alberto Deiros, Santiago y Judas, Comentario Bíblico Hispanoamericano (Miami: Editorial
Caribe, 1992).
O 3. Para una relectura liberadora de Santiago consulte la excelente exposición de Elsa Tamez en
su libro Santiago: Lectura latinoamericana de la epístola (San José: DEI, 1985). En esta misma
línea, puede consultar el artículo de Luis Rivera Pagán, "La paciencia de la espera" Apuntes 1:2
(Verano 1981):3-9.
O 4. El comentario más completo sobre esta epístola está disponible en inglés en la colección
Hermeneia. El mismo fue escrito originalmente en alemán por Martin Dibelius y fue revisado
Heinrich Greeven, James (Philadelphia: Fortress Press, 1975). El análisis gramatical de Dibelius
es excelente, pero requiere manejo del idioma griego. Sus ideas sobre la estructura y el contexto
vivo de la carta han sido muy criticadas y hoy se ven, mayormente, como teorías ya superadas.
O 5. Para un análisis de la relación entre riqueza y pobreza en Santiago vea el libro del jamaiquino
Pedrito Maynard Reid, Poverty and wealth in James (Maryknoll, NY: Orbis, 1987).