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EL ESTUDIO DE LA BIBLIA

“ Porque Esdras había preparado su corazón para inquirir la ley de


Jehová y para cumplirla, y para enseñar en Israel sus estatutos y
decretos”. Esdras 7:10

El propósito de Esdras de conocerla, practicarla y enseñarla, le


convirtieron en un instrumento muy útil para el cumplimiento del
propósito divino.
La Escritura; medio de revelación y comunicación divina

Las Sagradas Escrituras son el medio particular, más no el único, que


ha utilizado Dios para revelarse a sí mismo y para revelar su eterno
propósito salvífico en Jesucristo.

En las Escrituras esta revelación ha sido de carácter continuo y


progresivo a través de la historia de Israel y en el contexto político e
histórico de otras naciones y de la iglesia.

Según Pikasa, Dios se revela porque quiere; nada lo obliga. Pero, de


lo contrario no podríamos encontrarlo. Solo así podremos
encontrarlo y responder a su palabra con su Palabra.
Su valor para el creyente

Para el creyente, la Escritura contiene la voz audible del Dios


Creador que desea relacionarse con sus criaturas y que, al
mismo tiempo, exige un rescate y se ofrece a sí mismo como
pago.

La Palabra es nuestra norma de vida pues, ella encierra los


preceptos pertinentes para la sana convivencia entre los
seres humanos.
Jesús y la Escritura

Uno de los aspectos negativos señalados por Jesús en contra de los maestros
de Israel, no era la falta de conocimiento de las Escrituras, sino su
desobediencia a los preceptos divinos. Estos no ponías empeño en cumplirla
sino en aplicarla a otros.

Debido a su fanatismo religioso estos rechazaron a Cristo como el Mesías, aun


cuando la Escritura estudiada y venerada por ellos daba testimonio de Jesús
como el enviado. (Juan 5:39)

El creyente debe acercarse a la Escritura con la noble finalidad de descubrir el


propósito eterno de Dios en Cristo Jesús, Señor de la iglesia.

Hoy en día falsos maestros tergiversan la Palabras con fines egoístas de


engrandecimiento y enriquecimiento. Abusan de las bondad del pueblo pero
también de su falta de conocimiento con respecto al mensaje divino.
La Palabra como revelación de Jesús

El escritor de Hebreos insta a sus lectores a no cometer el mismo


error que sus antepasados cuando el pueblo de Israel en el desierto
rechazó a Jesús al rebelarse contra Él.

Juan, el evangelista, no solo presenta a la Escritura como el evento


de revelación de Jesús y sobre Jesús , mejor aún, presenta a Jesús
mismo como la Palabra que ha sido revelada. Con ello, implica que
las Escrituras son la Palabra creadora, La Palabra Preexistente.
La Palabra como alimento

Es clara la analogía, tanto en el Antiguo como en el Nuevo Testamento,


que establece la Escritura como alimento para la vida espiritual, una vez
engendrada por el Espíritu, y de ahí su valor para cada creyente.

En Deuteronomio 8:3 es evidente esta analogía.

En El N.T. el apóstol Pedro nos exhorta a desear la Palabra, leche spiritual


no adulterada, al igual que un niño en sus primeras etapas necesita de la
leche maternal, pura sin mezcla o adulterada. (1 Pedro 2:2)
La Intención del lector

Al leer la Escritura, debemos tener presente con cual intención lo


hacemos.

Algunos lo hacen con el fin de memorizar unos versículos, sin


considerar su contexto sino solo para señalar a otras personas.

Otros intentan partiendo de uno o varios versos, hacer una teología


que solo responde a sus propios prejuicios.

Sin embargo cuando nos acercamos a la Palabra con la finalidad de


escuchar la voz de Dios para que su propósito sea cumplido en
nuestras vidas, lo debemos hacer guiados por el Espíritu Santo.