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TEATRO DEL ABSURDO

ORIGEN

El término “teatro del absurdo” proviene del uso filosófico de la palabra
“absurdo” por pensadores existencialistas como Albert Camus y Jean-Paul
Sartre: para que la filosofía del absurdo exista Dios debe estar muerto.
A Martin Esslin se debe la acuñación del término “Teatro del absurdo”
cuya definición desarrolla en un libro con este mismo nombre en 1961
donde propone el abandono absoluto de la razón prefiriendo expresar el
sentido del sinsentido de la vida.
“The theatre of the absurd strives to express its
sense of the senselessness of the human
condition and the inadequacy of the rational
apporach by the open abandonment of rational
devices and discrusive thought.” (esslin: 1961)

"El Teatro del Absurdo se esfuerza por expresar su sentido de


la insensatez de la condición humana y la insuficiencia de la
apporach racional por el abandono abierto de los dispositivos
racionales y el pensamiento discursivo" (Esslin, 1961).
CARACTERÍSTICAS

Las características generales y principales del teatro del


absurdo son la reacción contra los conceptos tradicionales del
teatro occidental y el rechazo del teatro realista existente.
Las características peculiares del teatro del absurdo son el
deliberado abandono de una construcción dramática racional y el
rechazo del lenguaje lógico y/o consecuente. Sustituyen la
estructura tradicional de planteamiento-nudo-desenlace por una
ilógica sucesión de situaciones aparentemente sin sentido.
PERSONAJES

Los personajes pueden cambiar de sexo, personalidad o estatus;


la trama es a menudo circular y no va a ninguna parte y los objetos
pueden llegar a expulsar a los personajes de la escena o, por el
contrario, ser reducidos al mínimo para representar el vacío y la
nada.
LENGUAJE

La aceptada creencia de que el mundo tiene sentido (un mundo


que poco tiempo antes había sufrido las experiencias de Hiroshima
y los campos de concentración) es subvertida y reemplazada por un
mundo donde las palabras y las acciones pueden ser
completamente contradictorias como podemos ver en el final de
“Esperand a Godot”
Vladimir: ¡Qué! ¿Nos
vamos?
Estragon: Sí, vámonos.
No se mueven.  (Beckett:
1967 )