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LA RELACIÓN Y COORDINACIÓN

ENTRE LA LOGÍSTICA Y EL
DEPARTAMENTO DE FINANZAS
DE UNA EMPRESA
Desde hace muchos años, el paradigma de una empresa moderna es
aquel en donde la logística ya no es un departamento subordinado a otros
departamentos de una compañía, sino un despacho centralizado y de
categoría gerencial al mismo nivel que la gerencia de producción, de
finanzas, comercial, etcétera, y con cuyas áreas mantiene una
comunicación y coordinación constante y horizontal.

La creciente importancia del manejo del flujo de materiales hizo que la


logística se constituya en un área centralizada encargada de todas las
actividades logísticas. Asimismo, la logística adoptó un nivel gerencial
debido a que gestiona relaciones costo-servicio con las demás áreas y
porque tiene un alto impacto que alcanza a las operaciones de toda la
empresa.
En las compañías donde algunas funciones logísticas solían estar subordinadas a otros
departamentos era común que se den situaciones de ineficiencia; se podían dar casos en que
se utilizaban mal los recursos para el despacho o transporte de los pedidos: por ejemplo, el
área comercial podía decidir hacer los despachos sin tomar en cuenta temas como la
capacidad del transporte o la eficiencia de recorrido de la ruta, movido por el deseo de llegar a
la meta de ventas.
En esa situación, lo que ocurría es que se generaban sobrecostos en la distribución y se
afectaba el desempeño de la empresa en su conjunto. Por ello, las funciones logísticas
pasaron a centralizarse en un departamento logístico especializado. Su nivel de gerencia
también fue impulsado -además de ese motivo- por los efectos en las demás áreas que tenía el
manejo de sus actividades.
Este último punto se puede explicar, por ejemplo, cuando el área logística decide utilizar el
medio de transporte más barato para minimizar los costos del transporte. Al hacer esto, los
ahorros desde la perspectiva de su área podían ser reales, pero ello suponía al mismo tiempo
un transporte lento que podía retardar el suministro y afectar, por ejemplo, el área de
producción, paralizando las operaciones y, en consecuencia, perdiendo horas hombre u horas
máquina que superan los ahorros que inicialmente se habían pensado lograr con la elección
del transporte.
Esto nos remite inmediatamente a un elemento esencial: la coordinación constante que tiene -debe
tener- la logística con las demás áreas de una organización y el impacto compartido que tiene con
estas. Por ejemplo, si el área de compras en su afán de obtener descuentos por volúmenes de
compras, incrementa las cantidades compradas, esto puede afectar al almacén y sobrepasar su
capacidad si no se hace de manera coordinada.

La relación de la logística con el departamento de finanzas es otro de los casos que gráfica la
importancia de la coordinación. La gestión del flujo de entradas y salidas y/o productos terminados
requiere la utilización de almacenes, medios de transporte, proveedores, etcétera, que comprometen
los recursos económicos de la empresa. Estos recursos están bajo custodia del área financiera y, por
ello, surgen las relaciones entre logística y finanzas, que deben ser de coordinación rápida y efectiva
con el fin de cumplir las necesidades de los clientes internos y externos de la empresa.

La logística, en base a los planes de producción y comercialización, estimará sus necesidades de


recursos para ejecutar sus labores de almacenamiento, transporte y compra de materiales. Finanzas,
en base a ello, estimará sus necesidades de capital de trabajo, condiciones de pago a proveedores y
fuentes de financiamiento, entre otros. El trabajo entre ambas áreas estará basado en la coordinación
para que las dos cumplan sus objetivos simultáneamente

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