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• Jesús envió a dos discípulos a

buscar una asna, para su entrada


triunfal en Jerusalén (Mat. 21:1, 2).

• Pedro y Juan subieron juntos al


templo para adorar y predicar (Hech.
3).

• Pablo y Bernabé son enviados,


como equipo, al primer viaje
misionero (Hech. 13:1-4).
1. “Cuando Jesús envió a sus discípulos a trabajar...
ellos no sentían lo que algunos sienten ahora, que
prefieren trabajar solos antes que estar acompañados
por alguien que no trabaje exactamente como ellos lo
hacen. Nuestro Salvador comprendía que unos
debían asociarse a otros… los defectos de uno eran
parcialmente cubiertos por los virtudes del otro”
(Elena de White, El evangelismo, pp. 57, 78).
2. “Cuando uno trabaja continuamente solo, está
expuesto a llegar a pensar que su método de trabajo
está por encima de toda crítica, y no siente ningún
deseo particular de que alguien trabaje con él. Pero
es el plan de Cristo que alguien esté a su lado, de
manera que la obra no sea modelada del todo por la
mente de un solo hombre, y así sus defectos de
carácter sean considerados como virtudes por él
mismo, o por los que lo escuchen” (Ibíd., p. 58).
3. “Es necesario que dos personas trabajen juntas;
pues la una puede animar a la otra y juntas pueden
aconsejarse, orar y escudriñar la Biblia. Así pueden
obtener una luz más amplia sobre la verdad; pues
uno verá una fase, y el otro otra fase de la verdad”
(Ibíd., p. 59).
¿Qué razón habrá tenido el Señor para enviarlos de dos en dos?

¿Cuáles son las ventajas de trabajar con un compañero en


la misión?

“Llamando a los doce en derredor de sí, Jesús les ordenó que fueran de dos
en dos por los pueblos y aldeas. Ninguno fue enviado solo, sino que el
hermano iba asociado con el hermano, el amigo con el amigo. Así podían
ayudarse y animarse mutuamente, consultando y orando juntos, supliendo
cada uno la debilidad del otro. De la misma manera, envió más tarde a los
setenta. Era el propósito del Salvador que los mensajeros del Evangelio se
asociaran de esta manera. En nuestro propio tiempo la obra de
evangelización tendría mucho más éxito si se siguiera fielmente este ejemplo”
(Elena de White, El Deseado de todas las gentes, p. 316).
• Cuando convocó a los doce, Jesús les ordenó que salieran de dos en dos.
No fue una sugerencia, fue una orden.
• Ningún discípulo fue enviado solo.
• El propósito de este método era que pudiesen prestarse ayuda y animarse
mutuamente.
• Y cuando Jesús envió a los setenta discípulos, nuevamente los mandó de
dos en dos.

• El plan de Jesús siempre fue que sus mensajeros trabajaran en sociedad.


• La misión sería más efectiva en nuestros días si siguiéramos los métodos
de Cristo.
El ideal que tenía Jesús en mente era mucho más amplio que
un momento de trabajo, o un método especial para una
situación especial, sino un estilo de vida.

La predicación del evangelio no es una actividad o un proyecto


que realiza la iglesia en su tiempo libre. Estamos llamados a
predicar constantemente; la misión debe formar parte de
nuestro estilo de vida.