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LA CRUCIFIXIÓN

Matthias Grünewald

Hecho por:
Kathalina Flórez
FICHA
TÉCNICA
Artista: Matthias
Grünewald

Fecha de inicio: 1510

Fecha de
finalización: 1515

Estilo: Renacimiento
septentrional

Serie: Retablo de
Isenheim

Género: pintura
religiosa

Técnica: aceite

Material: Panel

Medidas: 269 cm de
alto, y 307 cm. de
ancho.

Galería: Museo
Unterlinden, Colmar,
Francia
ES UNA IMAGEN DOTADA DE UNA
DRAMÁTICA EXPRESIVIDAD

EL EJE CENTRAL ES LA CRUZ EN LA QUE ESTÁ
JESUCRISTO, LIGERAMENTE DESCENTRADO.
JESUCRISTO ESTÁ CRISPADO, Y CASI
PUTREFACTO, CON HERIDAS PURULENTAS.

La cruz de madera ha sido realizada a partir de un


árbol groseramente tallado. Las manos clavadas a la
cruz parecen contorsionarse convulsamente.
SU BR A Z O H OR I Z ON T A L SE C O M BA A L S OST E N E R E L C U E RP O
I M P O N E N T E DE UN HO MB RE M A R T I R I Z A D O , R E T R A T A D O E N
E L ÚL T I M O E SPA SM O Q U E P RE C E D E A L A M U E RT E .

Los brazos se extienden desarticulados por encima de la cabeza reclinada sobre el


pecho, cubierta de una impresionante corona de espinas; la boca deshecha por el
dolor parece haber exhalado ya el último suspiro. 
JU N T O A L A CR UZ SE E N C U E N T RA M A RÍ A , C ON VE L O Y
B LA N C O H Á BI T O M ON A C A L , C O N U N RO ST R O QU E P A R E C E
B E L LÍ S IM O E N L A P A L I D E Z D E L A G OT A M I E N T O .

No es una figura resignada,


sino angustiada al descubrir el
cuerpo de su hijo crucificado.
Se retuerce las manos hasta
hacerse daño.
A LOS PIES DE ELLOS, LA
MAGDALENA IMPLORA A CRISTO.

Viste un amplio manto color


rosa, se retuerce en el lamento
y tiende las manos juntas hacia
la cruz. Envejecida, la
Magdalena se tiende como un
arco, con el cuerpo y con los
brazos, y mira angustiada, a
través del velo que le cae sobre
los ojos, el cuerpo martirizado
de Cristo.
JUAN EL BAUTISTA SEÑALA A CRISTO Y
LO ACOMPAÑA EL CORDERO DE DIOS
A la derecha se ve a Juan el Bautista, que señala con el
dedo el cuerpo lívido e inanimado de Jesús. Viste una
grosera pelliza de pelo de camello; tiene estatura
elevada, los cabellos revueltos y una barba descuidada;
lleva en la mano las escrituras, y con un índice
desmesurado, señala didácticamente la figura de Cristo

A sus pies, el Cordero de


Dios (símbolo de aquel
Jesús que él ha
bautizado) tiene el
pecho herido y una copa
recoge el fluir de la
sangre que de allí sale.
“ES PRECISO QUE EL CREZCA Y YO
DISMINUYA”

A espaldas de Juan el Bautista, en el


agujero de penumbra que envuelve el
angustioso silencio de la escena, se
lee Illum oportet crescere, me autem
minui ("Es preciso que él crezca y que yo
disminuya), extraído del Evangelio según
san Juan (3,30), donde el Bautista
declara haber sido enviado para
anunciar a Cristo.
OBSERVACIÓN EL ESCRITOR
FRANCÉS JORIS-KARL HUYSMANS

Este Cristo espantoso,


moribundo sobre el altar del
hospicio de Isemheim parece
hecho a imagen de los afectados
por el fuego sagrado que le
rezaban, y se consolaban con el
pensamiento que el Dios al que
imploraban había probado sus
mismos tormentos, y que se
hubiese encarnado en una forma
repugnante como la de ellos, y
se sentían menos desventurados
y menos despreciables.

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