Está en la página 1de 16

AMOR Y PREOCUPACIÓN

PERSONAL QUE LA DISTANCIA


NO DESTRUYE (1:1-11)
Vamos a ver los versículos 1y2
AMOR Y PREOCUPACIÓN PERSONAL QUE LA
DISTANCIA NO DESTRUYE (1:1-11)
 Salutación (1:1-2) Pablo y Timoteo, siervos de Jesucristo, a
todos los santos en Cristo Jesús que están en Filipos, con los
obispos y diáconos: Gracia y paz a vosotros, de Dios nuestro
Padre y del Señor Jesucristo (1:1-2).
 Siguiendo la costumbre de su tiempo, el apóstol Pablo
introduce la Epístola a los Filipenses, haciendo mención del
nombre del escritor y, seguidamente, declarando a quiénes iba
dirigida. El autor se identifica sencillamente como “Pablo”,
sin usar el título oficial de apóstol, ya que el motivo de la
epístola no lo requiere. Pablo desea expresar su
agradecimiento a los filipenses por la dádiva que ellos le
enviaron por Epafrodito. El autor no está corrigiendo ningún
error doctrinal ni defendiendo su ministerio; esto explica el
uso de su nombre y no de su título.
 Conjuntamente con el nombre de Pablo aparece el de
“Timoteo”. Esto no sugiere que Timoteo fiiese coautor de la
epístola, sino que él estaba presente y de acuerdo con lo que
Pablo estaba escribiendo. Timoteo era de sobras conocido entre
los filipenses, ya que él asistió al apóstol Pablo en la fundación
de la iglesia de Filipos (Hch. 16:1,13; 17:14). El nombre
‘Timoteo” tiene un significado interesante ya que proviene de
dos palabras griegas: timao, que significa ‘‘yo honro”, y Theos,
que significa “Dios”; por lo tanto el nombre completo de este
ministro era:
 “Yo honro a Dios”. Por lo que la Biblia nos relata acerca de
Timoteo, sabemos que él vivió de acuerdo con su nombre.
Pablo dice que él y Timoteo son “siervos de Jesucristo”. La
palabra “siervos” en el original es douloi, que literalmente
significa “esclavos”, es decir, alguien cuya voluntad está sujeta
a la voluntad de otro. Con relación a esta palabra.
 Al describirse como doulos (esclavo) de Jesucristo,
Pablo sugiere su completa humillación y rendimiento a
Cristo. El día en que Pablo fue salvado por Cristo en el
camino de Damasco, el apóstol preguntó: “Señor, ¿qué
quieres que haga?” (Hch. 9:6). Desde aquel mismo
instante Cristo tomó el control de la vida de Pablo. El
hombre orgulloso y soberbio se convirtió en un esclavo
fiel de Cristo Jesús.
 Esta epístola fue dirigida “a todos los santos en Cristo
Jesús que están en Filipos". Pablo se dirige a todos los
miembros de aquella congregación, quienes habían
recibido a Cristo como único y suficiente Salvador. El
apóstol los llama “santos en Cristo Jesús". La palabra
“santos” ha sido tergiversada en gran manera. Hay
quienes enseñan que “santos” son aquellos que, habiendo
alcanzado un alto grado de espiritualidad, después de
haber muerto han sido canonizados por cierta jerarquía
eclesiástica. Sin embargo, aquí Pablo llama “santos” a
hermanos que estaban vivos y que no habían alcanzado
la perfección espiritual.
 Indudablemente que Pablo usa la palabra “santos” (hagios) en
sentido de “aquellos que han sido apartados para Dios”. Este es
un atributo que todos los hijos de Dios han recibido y no
solamente un grupo selecto de cristianos. Recuérdese, por
ejemplo, el caso de la iglesia de Corinto. Posiblemente ninguna
otra iglesia en aquel tiempo estaba tan llena de problemas
morales y espirituales; sin embargo, cuando Pablo les escribe
los llama: “la iglesia de Dios que está en Corinto, a los
santificados en Cristo Jesús, llamados a sci* santos.. .” (1 Co.
1:2).
 Los filipeases son santos en Cristo Jesús. Esto indica la
posición de ellos como creyentes: 11 En Cristo Jesús”
está en el caso locativo, pues es solamente en Cristo
donde una persona puede hallarse en relación correcta
con Dios. Pablo llama a los efesios: “santos y fieles en
Cristo Jesús.. (Ef. 1:1). Y en relación a esa expresión,
C.I. Scofield dice: “El lugar del creyente en su carácter
de miembro del cuerpo de Cristo, con quien está
vitalmente unido por medio del bautismo del Espíritu” (1
Co. 12:12-13).
“OBISPOS Y DIÁCONOS”
 Pablo se dirige también a los “obispos y diáconos”, es
decir, los líderes de la iglesia. La palabra “obispo” en el
original griego es epíscopos, que literalmente significa
“vigilantes”, “supervisores” o “sobreveedores”. Ese
sustantivo se usa en el Nuevo Testamento como
sinónimo de la palabra “anciano” o “presbítero” (griego
presbyteros).
 Hay, sin embargo, una connotación importante en ambos
vocablos. El término “anciano” contempla la posición o
la responsabilidad de presidirla asamblea (ver Hch.
11:30; 14:23; 15:2,4,6,22; 20:17; Stg. 5:14), mientras
que la palabra “obispo” (episkopos) destaca la actividad
que dicho cargo comporta. Ambos vocablos se refieren a
la misma persona, pero comportan dos aspectos distintos
de su ministerio.7 Anciano habla de dignidad; obispo
habla de función o actividad. La función primordial del
anciano es sobreveer o vigilar la congregación en lo que
respecta a su administración, doctrina, vida espiritual,
crecimiento, necesidad pastoral y disciplina.
 Los diáconos (diakonois) no eran administradores sino,
más bien, asistentes de los ancianos en las cuestiones
físicas. Eso no significa en modo alguno que los
diáconos no desarrollaban actividades espirituales. De
hecho lo hacían puesto que eran, sin duda, personas
dotadas por el Espíritu Santo para evangelizar, exhortar y
enseñar. Es evidente que el ejercicio del diaconado era
considerado importante, puesto que los requisitos para su
reconocimiento eran tan estrictos como los exigidos de
los ancianos (ver 1 Ti. 3:1-13).
 En resumen, la carta a los filipenses reconoce la
existencia de una organización eclesial compuesta de
“sobreveedores” u “obispos” y “diáconos”. Los obispos
eran los ancianos de la congregación. Debe notarse el
uso del plural, lo que significa que había más de uno y,
por lo tanto, existía una pluralidad de liderazgo en la
congregación. Los ancianos y obispos son responsables
delante de Dios del buen funcionamiento de la
congregación, tanto en el orden espiritual (Hch. 20:28-
29) como en lo ético y material (1 Ti. 3:1-5; Tit. 2:7-9).
VERSICULO2
GRACIA SEA A VOSOTROS, Y PAZ DE DIOS NUESTRO
PADRE Y DEL SEÑOR JESUCRISTO.
FILIPENSES 1:2

 La salutación apostólica es vivida y sentida. El uso de las


palabras “gracia” y “paz” era portador de un gran
mensaje al corazón y a la mente de los lectores de la
epístola. Los filipenses habían sido salvados por la
gracia de Dios y aquella experiencia había llenado sus
vidas de la paz infinita.
 En relación con la palabra “gracia”, Wuest escribe: En su
uso entre los griegos paganos se refería a un favor hecho
por un griego a otro procediendo de la pura generosidad
del corazón y sin ninguna esperanza de remuneración.
Cuando es usada en el Nuevo Testamento, se refiere al
favor que Dios hizo en el Calvario cuando descendió de
su trono de juicio para llevar en sí mismo la culpabilidad
y la penalidad del pecado humano. En el caso del griego,
el favor era hecho a un amigo, nunca a un enemigo. En
el caso de Dios, fue a un enemigo, el pecador, amargado
en su odio hacia Dios, por quien el favor fue hecho.
 Dios es la fuente de gracia y paz. Esto es expresado en el
uso de la palabra apo con el ablativo de procedencia.
Gracia y paz proceden tanto de Dios Padre como de Dios
Hijo. Pablo dice: “Porque ya conocéis la gracia de
nuestro Señor Jesucristo, que por amor a vosotros se hizo
pobre siendo rico, para que vosotros con su pobreza
fueseis enriquecidos” (2 Co. 8:9). Y el Sefior Jesús
declaró: “La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy
como el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni
tenga miedo” (Jn. 14:27). El apóstol Pedro llama a Dios
“el Dios de toda gracia” (1 P. 5:10).
 Y en esta misma epístola a los Filipenses, Pablo dice que
“la paz de Dios, que sobrepuja todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en
Cristo Jesús” (Fil. 4:7). El escritor de la epístola a los
Hebreos nos invita diciendo: “Acerquémonos, pues,
confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar
misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro”
(He. 4:16). Todo cristiano tiene el privilegio de gozar de
esos dos regalos que sólo la bondad divina puede
proporcionar. “Gracia y Paz”.