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Tratado de la Eucaristía:

Intellectus Fidei VII


Los efectos de la Eucaristía
S.Th. III, Q. 79
División del Tratado sobre la Eucaristía

• La Eucaristía como SACRAMENTO (Q. 73-82)


• Existencia (Q. 73)
• Esencia (Q. 74-82)
• Constitutiva (Q. 74-78)
• Materia (Q. 74-77)
• Remota, el pan y el vino (Q. 74)
• Paso a la próxima:
• In fieri, la Transubstanciación (Q. 75)
• In facto esse, Presencia Real (Q. 76)
• Próxima, los accidentes (Q. 77)
• Forma (Q. 78)
• Consecutiva (Q. 79-82)
• En sí misma (Q. 79)
• En su uso (Q. 80-82)

• La Eucaristía como SACRIFICIO (Q. 83)


S.Th. III, Q. 79

Los efectos de la Eucaristía

Indicaremos los efectos de la Eucaristía como


sacramento y también en particular los frutos del
Sacrificio Eucarístico
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Sagrada Comunión

• Los que se producen ‘ex opere operato’ redundan


únicamente en beneficio del que recibe este
sacramento.
• Pero los que se producen ‘ex opere operantis’
pueden aplicarse también por vía de intercesión a
los vivos y difuntos, gracias a la comunión de los
santos.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Sagrada Comunión

• Unión con Cristo


• Unión con los fieles
• Conservación y aumento de la vida sobrenatural
• Prenda de la bienaventuranza celestial y de la
futura resurrección
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: unión con Cristo

• El fruto principal de la Eucaristía es la unión


sumamente íntima que se establece entre el que
recibe el sacramento y Cristo (sentencia cierta).
• Cristo prometió como fruto de la sagrada comunión
esa íntima asociación espiritual con Él, que tiene su
prototipo en la unidad del Hijo con el Padre:
”Quien come mi Carne y bebe mi Sangre permanece en
Mí y Yo en él”.
(Jn 6, 56)
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: unión con Cristo

• Los padres griegos, como San Cirilo de Jerusalén, San Juan Crisóstomo y San
Cirilo de Alejandría, proponen de manera sumamente realista la idea de la
unión de los fieles con Cristo por medio de la sagrada comunión.
• SAN CIRILO DE JERUSALÉN enseña que el cristiano, por la recepción del
cuerpo y de la sangre de Cristo, se convierte en “portador de Cristo”
(χριστοφόρος) y se hace “un cuerpo y una sangre con Él” (σύνσωμος καἰ
σύναμος αὐτοῦ); Cat. myst. 4, 3).
• SAN JUAN CRISÓSTOMO habla de una fusión del cuerpo de Cristo con
nuestro cuerpo: “Para mostrarnos el grande amor que nos tenía, se fusionó
con nosotros y fundió su cuerpo con otros para que fuéramos una sola cosa
[con El], como un cuerpo unido con su cabeza” (In Jn. hom. 46, 3).
• San Cirilo de Alejandría compara la unión que se establece entre el que
comulga y Cristo con la fusión de dos cirios en uno solo (In Jn. 10, 2 [15, 1]).
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: unión con Cristo

• El Decretum pro Armeniis enseña con Santo Tomás:


“conviene para significar el efecto de este sacramento que es la unión
del pueblo cristiano con Cristo... el efecto que este sacramento obra en
el alma del que dignamente lo recibe, es la unión del hombre con Cristo”.
(Dz 698/ DS 1320-22)
• Para explicar más precisamente esta unión es necesario distinguir, con
la escolástica, entre
– la unión sacramental pasajera que tiene lugar cuando se recibe el sacramento
y cesa cuando se corrompen las especies, y
– la unión espiritual, permanente, en la caridad y la gracia.
• Cristo es la vid y los que le reciben son los sarmientos, a los que fluye
la vida sobrenatural de la gracia.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Unión con los fieles

• De la unión de los fieles con Cristo como cabeza


del cuerpo místico se deriva la unión de los fieles
entre sí como miembros que son de dicho
cuerpo.
• San Pablo funda ya la unión de todos los fieles en
el hecho de que todos ellos participan de un
mismo pan eucarístico:
“Porque el pan es uno, somos muchos un solo
cuerpo, pues todos participamos de ese único pan”
(1 Cor 10,17)
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Unión con los fieles

• Los Santos Padres consideran la confección del pan, en la cual se


trituran y funden muchos granos de trigo, y la confección del vino, en
la que también unen su zumo muchos granos de uva, como símbolo
de la asociación de todos los fieles en un solo Cuerpo Místico,
asociación que tiene lugar por la sagrada Comunión:
• Didakhé 9, 4;
• San Cipriano, Ep. 63, 13;
• San Juan Crisóstomo, In ep. I ad Cor. hom. 24, 2.
• SAN AGUSTÍN, que es quien hace resaltar con preferencia que el
fruto de la sagrada Comunión es la incorporación al Cuerpo Místico
de Cristo, canta a la Eucaristía como “signo de unidad” y “vínculo de
caridad”: “O sacramentum pietatis! O signum unitatis! O vinculum
caritatis!” (In Jn tr. 26, 13).
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Unión con los fieles

• También Santo Tomás considera la Eucaristía


como “sacramento de unidad eclesiástica” (S.Th.
3, 82, 2, ad 3).
• En el Magisterio: “se incorpora el hombre a Cristo
y se une a sus miembros” (Dz 698/ DS 1322).
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Conservación y aumento de la


vida sobrenatural

• La Eucaristía, como alimento del alma, conserva y aumenta


la vida sobrenatural de la misma (sentencia cierta).
• El Decretum pro Armeniis enseña (de acuerdo con STh 3,
79, 1):
“Todos los efectos que el manjar y la bebida corporal
producen en relación con la vida del cuerpo, sustentándola,
aumentándola, reparándola y deleitándola, todos ésos los
produce este sacramento en relación con la vida del espíritu”.
(Dz 698/ DS 1322)
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Conservación y aumento de la


vida sobrenatural

1°) La Eucaristía
- sustenta la vida sobrenatural del alma dando una fuerza vital
sobrenatural al que recibe el sacramento que debilita
indirectamente la concupiscencia desordenada por
acrecentar la caridad
- y corrobora el poder de la voluntad para que ésta pueda
resistir las tentaciones de pecar.
El concilio de TRENTO llama a la Eucaristía “antídoto que nos
preserva de les pecados graves” (Dz 875/ DS 1638); cf. STh 3,
79, 6.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Conservación y aumento de la


vida sobrenatural

2°) La Eucaristía aumenta la vida de la gracia que posee ya el que la


recibe, robusteciendo y consolidando el hábito sobrenatural de la
gracia y de las virtudes infusas y dones del Espíritu Santo que van
unidos a ella.
La Eucaristía, como sacramento de vivos, presupone el estado de
gracia en todo aquel que la recibe.
Sólo excepcionalmente (per accidens) borra el pecado mortal y
confiere la gracia primera.
El concilio de TRENTO reprobó la doctrina de los reformadores,
según los cuales el principal fruto de la Eucaristía sería la remisión
de los pecados; cfr. Dz 887/ DS 1655; cf. STh 3, 79,3.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Conservación y aumento de la


vida sobrenatural

3°) La Eucaristía sana las enfermedades del alma borrando las


culpas veniales y las penas temporales debidas por los pecados.
El concilio de TRENTO llama a este sacramento “antídoto por el
cual nos libramos de las culpas diarias [= veniales]” (Dz 875/ DS
1638).
La remisión de las culpas veniales y las penas temporales debidas
por los pecados tiene lugar mediatamente gracias a los actos de
caridad perfecta que suscita en el alma la recepción de este
sacramento.
El grado de semejante remisión depende del que alcance la
caridad; cf. STh 3, 79, 4 y 5.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Conservación y aumento de la


vida sobrenatural

4°) La Eucaristía proporciona una alegría espiritual


que se refleja en la entrega animosa a Cristo y en el
alegre cumplimiento de los deberes y sacrificios que
impone la vida cristiana; cf. STh 3, 79, 1 ad 2.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Prenda de la bienaventuranza


celestial y de la futura resurrección

• La Eucaristía es prenda de la bienaventuranza


celestial y de la futura resurrección del cuerpo
(sentencia cierta).
• Jesús dice en el discurso de la promesa
Eucarística:
“el que come mi carne y bebe mi sangre tiene la
vida eterna y Yo le resucitaré en el último día”
(Jn 6, 54)
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Prenda de la bienaventuranza


celestial y de la futura resurrección

• De acuerdo con la Escritura, los Santos Padres veían en la recepción de la


Eucaristía una garantía segura de la futura resurrección del cuerpo y así lo
hacían valer en su lucha contra la herejía gnóstica que negaba la
resurrección de la carne.
• SAN IGNACIO DE ANTIOQUÍA llama a la Eucaristía “medicina de
inmortalidad” y “antídoto para no morir y para vivir siempre en Jesucristo”
(Eph. 20, 2).
• SAN IRENEO sostiene frente a los gnósticos: “Si nuestros cuerpos
participan de la Eucaristía, entonces ya no son corruptibles, porque tienen
la esperanza de resucitar para siempre” (Adv. haer. IV 18; 5; cf. V 2, 2s).
• El concilio de TRENTO llama a la Eucaristía “prenda de nuestra gloria
futura y de la felicidad perpetua” (Dz 875/ DS 1638).
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Valor del Sacrificio de la Misa

a) Valor del sacrificio de la misa.


• El valor intrínseco de la misa (valor de
suficiencia), esto es, la excelencia y eficacia que la
misa posee de por sí (“in actu primo”),
• es infinito por la infinita excelencia
– de la víctima y
– del sacerdote primario que la ofrece.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Valor del Sacrificio de la Misa

a) Valor del sacrificio de la misa.


• Como sacrificio de alabanza y acción de gracias,
la misa es también infinita en cuanto a su valor
extrínseco, esto es, en cuanto a los efectos que de
hecho produce (“in actu secundo”).
• Ello se explica porque los efectos de adoración y
acción de gracias tienen por objeto inmediato a
Dios, el cual, como Ser infinito, es capaz de recibir
un efecto infinito.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Valor del Sacrificio de la Misa

a) Valor del sacrificio de la misa.


• Como sacrificio de propiciación e impetración, la
misa tiene un valor extrínseco limitado, porque
los efectos de propiciación e impetración tienen
por objeto a los hombres, los cuales, en su calidad
de criaturas, no son capaces de recibir más que
un efecto limitado.
• De ahí que la Iglesia permita ofrecer a menudo el
sacrificio de la misa por una misma intención.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Frutos del Sacrificio de la Misa

b) Frutos del sacrificio de la misa.


• Por “frutos” entendemos todos aquellos efectos que
dicho sacrificio, en cuanto propiciatorio e impetratorio,
produce “ex opere operato” tales son los efectos
– propiciatorios,
– satisfactorios e
– impetratorios.
• Se suele distinguir, desde Escoto, un triple fruto:
– General
– Especial
– Personal
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Frutos del Sacrificio de la Misa

b) Frutos del sacrificio de la misa.


• general: es independiente de la intención del sacerdote celebrante y recae en favor de
toda la Iglesia: de los fieles vivos y de las almas del purgatorio; pues todo sacrificio de
la misa es sacrificio en favor de la Iglesia (cfr. Dz 944/ DS 1747; las oraciones del
ofertorio).
• especial: corresponde únicamente a las personas por quienes se ofrece de manera
especial el sacrificio de la misa, sean vivos o difuntos.
– La aplicación hay que interpretarla como una súplica dirigida a Dios por la donación de los frutos
del sacrificio, no como disposición propia.
– La celebración del santo Sacrificio de la Misa en favor de determinadas personas es ya
atestiguada por Tetuliano (De monog. 10), San Cipriano (Ep. 1, 2) Y San Agustín (Conf. IX 12 S).
– Pío VI condenó la declaración del sínodo de Pistoya (1786) que consideraba como atentado
contra los derechos de Dios la doctrina de que el sacerdote puede aplicar a quien quiere los
frutos del sacrificio y tachaba de falso el que los dadores de estipendios recibieran un fruto
especial del sacrificio (cfr. Dz 1530/ DS 2630; Ver estipendios: CDC 945-958, cf. las oraciones del
“memento”.
• personal: corresponde al sacerdote celebrante, como ministro y vicario del sacerdote
primario, Jesucristo, así como a los fieles co-oferentes.
S.Th. III, Q. 79

Efectos de la Eucaristía: Frutos del Sacrificio de la Misa

b) Frutos del sacrificio de la misa.


• Como ni el sacrificio de la misa ni los demás
sacramentos obran mecánicamente,
• la recepción de los frutos de este sacrificio
depende de que exista o no disposición moral;
• del mismo modo la cuantía de los frutos recibidos
depende del grado que alcance esa disposición
(cf. Dz 799/ DS 1528-9).
Tratado de la Eucaristía: Efectos

¿Confiere este
Sacramento la Gracia?
S.Th. III, Q. 79 a.1
S.Th. III, Q. 79 a.1

Sed Contra

• Sed Contra:  dice el Señor en Jn 6,52: ”El pan que


yo le daré es mi carne para la vida del mundo”. 
• Pero la vida espiritual viene de la gracia.
• Luego este sacramento confiere la gracia.
S.Th. III, Q. 79 a.1

Respuesta

Respondo:  El efecto de este sacramento debe deducirse


• primero y principalmente de lo que está contenido en él, que
es Cristo, quien,
– de la misma manera que al venir al mundo trajo para el mundo la
vida de la gracia, según las palabras de Jn 1,17: ”La gracia y la verdad
vinieron por Jesucristo”, 
– así al venir al hombre en el sacramento, le da la vida de la gracia,
según las palabras de Jn 6,58: ”Quien Me coma vivirá por Mí”. 
• Por lo que escribe San Cirilo: ”El Verbo vivificante de Dios,
uniéndose a su propia carne, la tomó vivificante también.
Convenía, pues, que él se uniera a nuestros cuerpos a través
de su sagrada carne y de su preciosa sangre, que nosotros
recibimos por una bendición vivificante, en el pan y en el vino”.
S.Th. III, Q. 79 a.1

Respuesta

• Segundo, el efecto de este sacramento se deduce de lo que


este sacramento representa, que es la Pasión de Cristo (Cf.
q.74 a.1; q.76 a.2 ad 1).
• Por eso, el efecto que la Pasión de Cristo produjo en el
mundo, lo produce este sacramento en el hombre.
• Y así, comentando las palabras de Jn 19,34:
“Inmediatamente salió sangre y agua”, dice San Juan
Crisóstomo: ”Puesto que aquí tienen principio los sagrados
misterios, cuando te acerques al cáliz tremendo, acércate
como si bebieras del costado mismo de Cristo”. 
• Por lo que el mismo Señor dice en Mt 26,28: ”Esta es mi
sangre que será derramada por vosotros para el perdón de
los pecados”.
S.Th. III, Q. 79 a.1

Respuesta

• Tercero, el efecto de este sacramento se deduce del modo de


darse, pues se da a modo de comida y de bebida.
• Por lo que todos los efectos que producen la comida y la
bebida material en la vida corporal, como son el sustentar, el
crecer, el reparar y el deleitar, los produce este sacramento en
la vida espiritual.
• Por eso dice San Ambrosio en su libro De Sacramentis: ”Este es
el pan de la vida eterna y sustenta la sustancia de nuestra
alma”. 
• Y San Juan Crisóstomo en Super lo: ”Se nos da a quienes le
deseamos para que le palpemos, le comamos y le abracemos”. 
• Por lo que el mismo Señor dice en Jn 6,56: ”Mi carne es
verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida”.
S.Th. III, Q. 79 a.1

Respuesta

• Cuarto, el efecto de este sacramento se deriva de las


especies con las que se da.
• De ahí que San Agustín diga: ”Nuestro Señor nos entregó su
cuerpo y su sangre en unos elementos que se reagrupan en
un solo ser a partir de muchos, porque uno, el pan, es un solo
ser procedente de muchos granos;y el otro, el vino, es un solo
líquido procedente de muchos racimos”. 
• Por lo que el mismo santo afirma en Super lo: ”Oh
sacramento de piedad, signo de unidad, vínculo de caridad”.
• Y puesto que Cristo y su pasión son causa de la gracia, y sin la
gracia no puede haber sustento espiritual ni caridad, resulta
de todo lo dicho que este sacramento confiere la gracia.
S.Th. III, Q. 79 a.1

Objeción
Objeciones por las que parece que este sacramento no confiere la gracia:
• 1. Este sacramento es alimento espiritual. Ahora bien, el alimento no se da más que al que vive. Luego,
puesto que la vida espiritual viene de la gracia, compete este sacramento a quien tiene ya la gracia.
Luego este sacramento no confiere la gracia primera. Ni tampoco la aumenta, porque el aumento
espiritual pertenece al sacramento de la confirmación, como se ha dicho ya (q.65 a.1; q.72 a.1). Luego
este sacramento no confiere la gracia.
Respuesta las objeciones:
• Ad 1. Este sacramento tiene, de suyo, la virtud de conferir la gracia, hasta el punto de
que nadie la posee antes de recibir este sacramento, al menos en deseo: personal, en
el caso de los adultos; o de la Iglesia, en el caso de los niños, como ya se dijo (q.73 a.3
).
• Por tanto, es tal la eficacia de su poder que, con su solo deseo, uno consigue la gracia
por la que es vivificado espiritualmente. Sólo queda, pues, que cuando se recibe
realmente el sacramento, aumente la gracia y se perfeccione la vida espiritual.
• Pero esto sucede aquí diversamente de como sucede en el sacramento de la
confirmación, en el que la gracia aumenta y se perfecciona para resistir los ataques
externos de los enemigos de Cristo. Este sacramento, sin embargo, aumenta la gracia y
perfecciona la vida espiritual para que el hombre sea perfecto en sí mismo uniéndose
a Dios.
Tratado de la Eucaristía: Efectos

¿Es efecto de este


Sacramento la
consecución de la
Gloria?
S.Th. III, Q. 79 a.2
S.Th. III, Q. 79 a.2

Sed contra

• Sed contra:  se dice en Jn 6,52: ”El que come de este pan vivirá


eternamente”. 
• Pero la vida eterna es la vida de la gloria.
• Luego el efecto de este sacramento es la consecución de la gloria.
S.Th. III, Q. 79 a.2

Respuesta

• Respondo: En este sacramento se puede considerar:


– aquello de donde procede el efecto, y que es el mismo
Cristo contenido y su pasión representada;
– y aquello por lo que viene el efecto, o sea, el uso del
sacramento y las especies sacramentales.
• Pues bien, bajo los dos aspectos es propio de este
sacramento causar la consecución de la vida eterna:
S.Th. III, Q. 79 a.2

Respuesta

• Porque fue el mismo Cristo quien nos abrió por su


propia pasión las puertas de la vida eterna, según
aquellas palabras de Heb 9,15: 
“Es el mediador de la nueva alianza, para que, por
su muerte, reciban los llamados la promesa de la
herencia eterna. Por lo que en la forma de este
sacramento se lee: Este es el cáliz de mi sangre, de
la nueva y eterna alianza”.
S.Th. III, Q. 79 a.2

Respuesta

• Y, de la misma manera, el sustento de la comida espiritual y


la unidad significada por las especies del pan y del vino, ya se
obtienen en la vida presente, aunque de modo imperfecto.
Pero se obtendrán de modo perfecto en la gloria.
• Por lo que San Agustín, comentando las palabras de Jn
6,26: ”Mi carne es verdadera comida”, dice: 
“Los hombres desean la comida y la bebida para no tener
hambre y para no tener sed. Pero esta hartura, en realidad, no
la otorgan más que esta comida y esta bebida, que convierten
a sus consumidores en inmortales e incorruptibles en la
sociedad de los santos, donde habrá paz y unidad plena y
perfecta”.
S.Th. III, Q. 79 a.2

Objeciones

Objeciones por las que parece que el efecto de este sacramento no es la consecución de la


gloria.
• 1. El efecto es proporcionado a su causa. Pero este sacramento es propio de los viadores,
por lo que se llama viático. Luego, puesto que los viadores no son capaces todavía de la
gloria, parece que este sacramento no causa la consecución de la gloria.
Respuesta las objeciones:
• Ad 1. Como la pasión de Cristo, por cuya virtud actúa este sacramento, es
causa suficiente de la gloria —no que nos introduzca inmediatamente en
ella, porque antes tenemos que ”padecer juntamente con Cristo para ser
después con él glorificados”, como se dice en Rom 8,17—, así este
sacramento no nos introduce inmediatamente en la gloria, sino que nos
da la capacidad de entrar en la gloria.
• Por eso, se le llama viático, del que tenemos una figura en 3 Re 19,8,
donde se lee que Elias ”comió y bebió y caminó con la energía de aquella
comida durante cuarenta días y cuarenta noches hasta el monte de Dios,
en Horeb”.
S.Th. III, Q. 79 a.2

Objeciones
Objeciones por las que parece que el efecto de este sacramento no es la consecución de la
gloria.
• 2. Puesta la causa suficiente, se sigue el efecto. Pero hay muchos que reciben este
sacramento y que nunca llegarán a la gloria, como afirma San Agustín en XXI De Civ.
Dei. Luego este sacramento no causa la consecución de la gloria.
Respuesta a las objeciones:
• Ad 2. Como la pasión de Cristo no produce su efecto en los que no se
comportan con respecto a ella como deben, así tampoco por este
sacramento consiguen la gloria los que le reciben indignamente.
• Por lo que San Agustín en Super lo., comentando las palabras de Jn
6,49: ”Comieron el maná y murieron, dice: Una cosa es el sacramento y
otra la virtud del sacramento. Muchos lo toman del altar, y comiéndolo
mueren. Comed, pues, espiritualmente el pan celestial, llevad al altar
vuestra inocencia”. 
• Por consiguiente, no hay que maravillarse si los que no conservan la
inocencia, no consiguen el efecto de este sacramento.
Tratado de la Eucaristía: Efectos

¿Es efecto de este


Sacramento la
remisión del pecado
mortal?
S.Th. III, Q. 79 a.3
S.Th. III, Q. 79 a.3

Sed contra

• Sed contra:  se dice en 1 Cor 11,29: ”Quien lo come y lo bebe


indignamente, come y bebe su propio juicio”. 
• Y comenta la Glosa: ”Lo come y bebe indignamente quien persiste
en el crimen o lo trata con irreverencia. Quien así obra se come y
se bebe su propio juicio, o sea, su propia condena”. 
• Por consiguiente, quien está en pecado mortal y recibe este
sacramento, en lugar de conseguir la remisión de su pecado,
acumula sobre sí un pecado más.
S.Th. III, Q. 79 a.3

Respuesta

• Respondo:  La eficacia de este sacramento puede


ser considerada de dos maneras:
– Una, en sí misma, y en este sentido este sacramento es
eficaz para redimir cualquier pecado por virtud de la
pasión de Cristo, que es fuente y causa de la remisión de
los pecados.
– Otra, en relación con quien recibe este sacramento,
según se encuentre o no con impedimento para
recibirlo.
S.Th. III, Q. 79 a.3

Respuesta

• Ahora bien, todo el que tiene conciencia de pecado mortal, tiene


en sí mismo impedimento para recibir el efecto de este
sacramento, por no estar preparado para recibirle:
– sea porque espiritualmente no tiene vida, en cuyo caso no debe recibir
alimento espiritual, ya que éste es sólo para los que tienen vida;
– sea porque no puede unirse a Cristo —es lo que procura este
sacramento-mientras perdura el afecto al pecado mortal. De ahí que se
diga en el libro De Ecclesiast. Dogmat.: “Si el alma tiene afecto al pecado
y recibe la Eucaristía, su estado empeora en lugar de purificarse”. 
• Luego este sacramento no produce la remisión del pecado en
quien le recibe con conciencia de pecado mortal.
S.Th. III, Q. 79 a.3

Respuesta

• Puede, sin embargo, este sacramento producir la remisión del


pecado de dos maneras:
– Una, no recibiéndolo en acto, sino con el deseo, como es el caso de
quien obtiene por primera vez la justificación de sus pecados
• [en el Bautismo, que incluye el deseo de la Eucaristia, ya en quien lo recibe, ya en
la Iglesia por los padrinos,
• y cuando el pecador desea vivamente el Sacramento con un acto de caridad
perfecta y así queda justificado].
– Otra, recibiéndolo en pecado mortal, pero sin conciencia ni afecto a este
pecado. Puede darse, en efecto, que en principio uno no esté
suficientemente contrito, pero que acercándose devota y
reverentemente a este Sacramento, consiga de él la gracia de la caridad,
que perfeccionará su contrición y le otorgará la remisión del pecado.
• [O sea, cometió pecado mortal, pero luego en el momento de comulgar no se
acuerda o se acerca sin conciencia de estar en pecado. En este caso el
Sacramento hace que la atrición se perfeccione convirtiéndose en contrición]
Tratado de la Eucaristía: Efectos

¿Se perdonan los


pecados veniales con
este Sacramento?
S.Th. III, Q. 79 a.4
S.Th. III, Q. 79 a.4

Respuesta

• Respondo:  En este Sacramento se pueden


considerar dos cosas:
– el sacramento mismo y
– su efecto.
• Y bajo los dos aspectos se aprecia que este
sacramento tiene virtud para perdonar los
pecados veniales.
S.Th. III, Q. 79 a.4

Respuesta

• Porque se le recibe en forma de alimento que nutre.


– Ahora bien, el alimento de la comida es necesario al cuerpo para
reparar el desgaste cotidiano producido por el calor natural.
– Pero también espiritualmente todos los días sufrimos un desgaste
producido por el calor de la concupiscencia en los pecados veniales,
que disminuyen el fervor de la caridad, como fue demostrado en
la Segunda Parte (2-2, q.24 a.10; 54 a.3).
• Por eso, es competencia de este sacramento el perdonar los
pecados veniales.
• De ahí que San Ambrosio en su libro De Sacramentis diga que
este pan cotidiano se toma ”para remedio de la cotidiana
debilidad”.
S.Th. III, Q. 79 a.4

Respuesta

• Y el efecto de este sacramento es la caridad


– no sólo considerada como hábito,
– sino también como acto que, impulsado por este
sacramento, elimina los pecados veniales.
• Por consiguiente, es claro que la virtud de este
sacramento perdona los pecados veniales.
Tratado de la Eucaristía: Efectos

¿remite este
Sacramento toda la
pena debida al pecado?
S.Th. III, Q. 79 a.5
S.Th. III, Q. 79 a.5

Sed contra

• Sed contra:  si fuera así, no haría falta imponer al


hombre otras penas, como no se imponen al
bautizado.
S.Th. III, Q. 79 a.5

Respuesta

• Respondo:  La Eucaristía es a la vez sacrificio y


sacramento.
– Tiene razón de sacrificio en cuanto que se ofrece, y
– tiene razón de sacramento en cuanto que se recibe.
• Y, por eso, tiene
– efecto de sacramento en quien la recibe, y
– efecto de sacrificio en quien lo ofrece o en aquellos por
quienes se ofrece. 
S.Th. III, Q. 79 a.5

Respuesta

• Si, pues, se la considera como sacramento, la


Eucaristía produce su efecto de dos maneras:
– una, directamente por la propia virtud del sacramento;
– otra, por una cierta concomitancia, como ya se dijo al
hablar del contenido del sacramento (q.76 a.1.2).
S.Th. III, Q. 79 a.5

Respuesta

• Por la propia virtud del sacramento la Eucaristía


produce el efecto para el que fue instituida.
• Pues bien, no ha sido instituida para satisfacer, sino
para alimentar espiritualmente por la unión con
Cristo y con sus miembros, de la misma manera que
el alimento se une a quien se nutre de él.
S.Th. III, Q. 79 a.5

Respuesta

• Pero como esta unión se alcanza por la caridad,


cuyo fervor obtiene la remisión
– no sólo de la culpa,
– sino también de la pena,
• de ahí que, como consecuencia, por una cierta
concomitancia con el efecto principal, el hombre
consiga la remisión de la pena, no de toda, sino de
la que alcancen su devoción y su fervor.
S.Th. III, Q. 79 a.5

Respuesta

• Considerada como sacrificio, sin embargo, la Eucaristía


tiene efecto satisfactorio.
• Pero en la satisfacción pesa más la disposición del oferente
que la grandeza de las cosas ofrecidas,
– por lo que el Señor en Lc 21,4 dijo de la viuda que echó dos
monedas, que había echado más que nadie.
• Por consiguiente, aunque esta oblación, por la grandeza de
lo ofrecido, sea suficiente para satisfacer toda la pena, se
hace satisfactoria, no obstante, sólo para aquellos por
quienes se ofrece, o para aquellos que lo ofrecen, según la
medida de su devoción, y no por toda la pena a ellos
debida.
Tratado de la Eucaristía: Efectos

¿Preserva este
sacramento al
hombre de los
pecados futuros?
S.Th. III, Q. 79 a.6
S.Th. III, Q. 79 a.6

Sed contra

• Sed contra: dice el Señor en Jn 6,50: ”Este es el pan


que ha bajado del cielo para que, si alguno come de
él, no muera”. 
• Lo cual, claro es, no ha de entenderse de la muerte
corporal.
• Luego debe entenderse que este sacramento preserva
de la muerte espiritual, causada por el pecado.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Respuesta

• Respuesta: El pecado es una especie de muerte


espiritual del alma.
• Por tanto, uno se preserva del pecado futuro como
preserva su cuerpo de la muerte futura. Lo cual
acontece de dos maneras:
– Una, dando vigor interior a la naturaleza humana contra
los agentes internos de corrupción, y así, lo preserva de
la muerte con la comida y la medicina.
– Otra, defendiéndole de los enemigos exteriores, y así, lo
preserva con las armas de que está dotado su cuerpo.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Respuesta

• Pues bien, de una y otra manera preserva del pecado este


sacramento.
• Primera, porque uniendo a Cristo por la gracia robustece la vida
espiritual del hombre como alimento espiritual y medicina
espiritual,
– según aquello del Sal 103,15: ”El pan refuerza el corazón del hombre”. 
– Y San Agustín dice en Super Io.: “Acércate confiado, es pan y no
veneno”.
• Segunda, en cuanto que es signo de la Pasión de Cristo, por la
que han sido vencidos los demonios.
– Por lo que San Juan Crisóstomo dice en Super lo.: “Volvemos de esa
mesa como leones lanzando llamas, convertidos en seres terribles para
el mismo diablo”.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Objeciones

Objeciones por las que parece que este sacramento no preserva al hombre de los pecados
futuros.
• 1. Muchos de los que reciben dignamente este sacramento caen después en pecado. Lo cual
no sucedería si este sacramento preservase de los pecados futuros. Luego el efecto de este
sacramento no es preservar de los pecados futuros.
Respuesta a las objeciones:
• Ad 1. El efecto de este sacramento se percibe en el hombre según la
condición humana, como el influjo de toda causa activa se recibe en la
materia según la condición de la materia.
• Ahora bien, el hombre viador es de tal condición que su libre albedrío
puede doblegarse al bien o al mal.
• Por eso, aunque este sacramento tenga en sí mismo la fuerza de
preservar del pecado, no le quita al hombre la posibilidad de pecar.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Objeciones

Objeciones por las que parece que este sacramento no preserva al hombre de los pecados
futuros.
• 3. El origen del pecado en nosotros es ”la ley del pecado que está en nuestros
miembros”,como dice el Apóstol en Rom 7,23. Pero la mitigación del impulso pecador, que
es la ley del pecado, no se encuentra entre los efectos de este sacramento, sino más bien
entre los del bautismo. Luego preservar de los pecados futuros no es efecto de este
sacramento.
Respuesta a las objeciones:
• Ad 3. Aunque este sacramento no esté destinado directamente a
disminuir el impulso pecador, lo disminuye, sin embargo, como
consecuencia, al aumentar la caridad.
• Porque, como dice San Agustín en su libro Octoginta Trium
Quaestionum: ”El aumento de la caridad es disminución de la pasión”. 
• Ahora bien, directamente este sacramento confirma el corazón del
hombre en el bien. Por lo que también preserva al hombre del pecado.
Tratado de la Eucaristía: Efectos

¿Aprovecha este
Sacramento a alguien
más de aquellos que
lo toman?
S.Th. III, Q. 79 a.7
S.Th. III, Q. 79 a.6

Sed contra

• Sed contra: en la celebración de este sacramento se ruega por


otros muchos, lo cual sería inútil si con este sacramento no se
les pudiese ayudar.
• Luego este sacramento aprovecha no sólo a los que le reciben.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Respuesta

• Respuesta: Como se ha dicho antes (a.5), la Eucaristía


no sólo es sacramento, sino también sacrificio.
• Este Sacramento, en efecto, en cuanto representa la
Pasión de Cristo, en la que Cristo ”se ofreció a sí
mismo como víctima a Dios”, como se dice en Ef 5,2,
tiene razón de sacrificio.
• Pero en cuanto que otorga la gracia invisible a través
de especies visibles, tiene razón de sacramento.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Respuesta

• Así, pues, la Eucaristía aprovecha como sacramento


y como sacrificio a quienes la reciben, porque se
ofrece por todos ellos.
• Se dice, efectivamente, en el Canon de la
misa: ”para que cuantos recibimos el cuerpo y la
sangre de tu Hijo, al participar aquí de este altar,
bendecidos con tu gracia, tengamos también parte
en la plenitud de tu reino”. 
S.Th. III, Q. 79 a.6

Respuesta

• Pero a quienes no lo reciben les aprovecha como sacrificio, ya


que se ofrece también por su salvación.
• Por lo que en el Canon de la misa se dice: ”Acuérdate, Señor, de
tus siervos y siervas, por quienes te ofrecemos o que ellos
mismos te ofrecen este sacrificio de alabanza: por ellos y por
todos los suyos, por la redención de sus almas, por la esperanza
de su salvación y glorificación”. 
• Uno y otro modo de aprovechar los expresó el Señor cuando
dijo en Mt 26,28: ”que por vosotros, o sea, los que le recibían, y
por muchos, los demás, será derramada para la remisión de los
pecados”.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Objeciones

Objeciones por las que parece que este sacramento solamente aprovecha a quien lo toma.
• 2. El efecto de este sacramento es la consecución de la gracia y la gloria, y la remisión de la culpa, al
menos venial. Luego si este sacramento produjese efecto en alguien más que en aquellos que lo
toman, podría acontecer que alguien consiguiese la gloria y la gracia y la remisión de la culpa sin
participar activa ni pasivamente en él, sino sólo porque otros le ofrecen o le reciben.
Respuesta a las objeciones:
• Ad 2. Como la pasión de Cristo aprovecha a todos para la remisión de la
culpa y la obtención de la gracia y de la gloria, pero no tiene efecto más
que en quienes se unen a la pasión de Cristo por la fe y la caridad, así este
sacrificio, que es memorial de la pasión del Señor, tampoco tiene efecto
más que en quienes se unen a este sacramento por la fe y la caridad.
• Por eso dice San Agustín en Ad Renatum: ”¿Por quién se ofrecerá el cuerpo
de Cristo, sino por aquellos que son sus miembros?” 
–De ahí que en el Canon de la misa no se ore por los que están fuera de la iglesia.
–No obstante, también a éstos les aprovecha más o menos, en la medida de su
devoción.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Objeciones

Objeciones por las que parece que este sacramento solamente aprovecha a quien lo toma.
• 3. Multiplicada la causa, se multiplica el efecto. Luego si este sacramento aprovecha a más de quienes lo reciben, se seguiría
que aprovecharía más a uno comulgando con muchas hostias consagradas en una misa, lo cual está en desacuerdo con el
pensamiento de la Iglesia, como también lo está el que muchos comulguen por la salud de uno. Luego no parece que este
sacramento aproveche más que a quien lo recibe.
Respuesta a las objeciones:
• Ad 3. La comunión pertenece a la razón de sacramento, pero la oblación pertenece a la
razón de sacrificio.
• Por tanto, el hecho de que sean uno o varios los que comulgan no ayuda a los otros más.
• De la misma manera que porque un sacerdote consagre más hostias en una misa
tampoco se multiplican los efectos de este sacramento, ya que ahí no hay más que un
sacrificio.
–Porque en muchas hostias consagradas no hay más virtud que en una sola, pues en todas y cada
una está Cristo por entero. Por lo que si alguien en una misa comulgase con muchas hostias
consagradas tampoco percibiría en mayor cuantía el efecto del sacramento.
• En diversas misas, sin embargo, se multiplica la oblación del sacrificio, en cuyo caso se
multiplica el efecto del sacrificio y del sacramento.
Tratado de la Eucaristía: Efectos

¿Impide el pecado
venial el efecto del
Sacramento?
S.Th. III, Q. 79 a.8
S.Th. III, Q. 79 a.6

Sed contra

• Sed contra: dice San Juan Damasceno en su IV libro: 


“Que el fuego de nuestro deseo, que está en nosotros, asumiendo la
llama que viene de esta brasa, o sea, de este sacramento, abrase
nuestros pecados e ilumine nuestros corazones, para que con la
participación del fuego divino seamos inflamados y deificados”. 
• Pero el fuego de nuestro deseo o de nuestro amor se ve impedido
por los pecados veniales, que impiden el fervor de la caridad,
como se demostró en la Segunda Parte (2-2, q.24 a.10; q.54 a.3).
• Luego los pecados veniales impiden el efecto de este sacramento.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Respuesta

• Respuesta: Los pecados veniales pueden ser


considerados de dos maneras:
– una, como pecados;
– otra, como actualmente cometidos.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Respuesta

• Bajo el primer punto de vista, los pecados veniales


no impiden de ningún modo el efecto de este
sacramento.
• Puede suceder, en efecto, que uno, después de
cometer muchos pecados veniales, se acerque
devotamente a este sacramento, y consiga el efecto
de este sacramento plenamente.
S.Th. III, Q. 79 a.6

Respuesta

• Bajo el segundo punto de vista, los pecados veniales


– no impiden totalmente el efecto de este sacramento,
– sino sólo en parte.
• Ya se dijo, en efecto, que el efecto de este sacramento
– no es solamente la consecución habitual de la gracia y de la
caridad,
– sino también un cierto sustento actual de dulzura espiritual.
• Un sustento que queda impedido cuando alguien se acerca
a este sacramento con la mente entretenida en pecados
veniales.
• Pero no impide el aumento de la gracia habitual o de la
caridad.

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